Un poquito de vergüenza

valenzuela

Siento vergüenza ajena. Salvo honrosas excepciones (Pino Solanas, Ricardo Alfonsín y Rubén Giustiniani) la clase política Argentina ha mostrado un grado de sumisión y colonialismo intelectual alarmante. Un sector de la dirigencia opositora celebró las declaraciones de Arturo Valenzuela, demostrando hasta qué punto pueden relegar los intereses del país a sus necesidades políticas coyunturales.

El subsecretario para asuntos hemisféricos del gobierno de Estados Unidos después de alertar sobre la supuesta inseguridad jurídica que existe en el país dijo: “noto un cambio porque en 1996 había mucho entusiasmo e intención de invertir en la Argentina”. Los grandes medios, en las plumas de sus principales columnistas políticos, acompañaron la claque sin comprender que las declaraciones de Valenzuela no sólo afectan a los temporales inquilinos de la Casa Rosada sino a todos los argentinos.

En la década añorada por Valenzuela y los empresarios norteamericanos las inversiones que llegaron al país se destinaron, como bien lo señala Claudio Zlotnik en Crítica del viernes pasado (“La ilusión del uno a uno, la añoranza del señor Valenzuela“) sólo contribuyeron a la destrucción del modelo productivo y a la enajenación del patrimonio nacional.

Como bien señaló Ricardo Alfonsín: “Que nos vengan a decir que en el 96 había un clima de confianza y de prosperidad… Los argentinos sabemos que lo que ocurrió durante esos años: fue un saqueo de los activos nacionales”.

Para abrir el debate: va la apertura de Mañana es tarde, el programa que hacemos por Radio del Plata y la nota que hicimos con Pino Solanas.

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Audio gentileza Radio Del Plata (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

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Un poquito de vergüenza