Contra el silencio

¿Se acuerdan de aquel eslogan de la dictadura: “el silencio es salud”? Con el tiempo comprobamos que la democracia es lo opuesto al silencio. La democracia se compone de palabras y principios.

Es inexplicable que ningún funcionario del gobierno nacional haya condenado explícitamente el asesinato del toba Roberto López. Ya pasó casi una semana de la represión policial en Formosa y nada. Solo Luis D’Elia tuvo palabras críticas hacia el gobernador.

Especialmente llamativo en un gobierno que hizo de la no represión de la protesta social un catecismo.

Gildo Insfrán es un aliado del Gobierno y tal vez por eso recibe un trato diferente al que recibió Sobisch cuando se reprimió en Neuquen. O el silencio tiene que ver con la identidad del muerto, no es un militante social sino un habitante originario.

No es el primer muerto de origen campesino o de los pueblos originarios que fallece defendiendo su tierra. La estrategia oficial, además de ser éticamente inadmisible, tiene un riesgo extra: el que calla otorga.

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