Siempre es mejor estar allí

Cierre de la encuesta.

El 80 por ciento de las personas que votaron en el blog opinaron que Cristina Kirchner hizo bien en viajar a Tartagal. Un 20 por ciento cuestionaron dicho viaje.

El apoyo al viaje de la presidenta, dado los comentarios que postearon, me parece que se basa en que también aquellos que son críticos de su gestión vieron con buenos ojos que haya decidido acercarse al lugar de la tragedia. Después apareció la otra polémica por sus dichos sobre la pobreza estructural, pero eso es otra cosa.

Bertold Brecht decía: “lo que no conocés por vos mismo, no lo conocés“. Suena como un buen consejo para cualquier dirigente político.

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Siempre es mejor estar allí

Cristina en el barro

La presidenta Cristina Kirchner fue a Tartagal para comprobar la magnitud de la catástrofe natural. Se embarró y habló con la gente. Recibió reclamos y críticas. Dijo que “la verdadera tragedia es la pobreza estructural”.

Si bien no se olvidó el fotógrafo y las imágenes se distribuyeron de manera eficaz. Como la mayoría de los analistas políticos, considero que fue una acertada decisión de la presidenta. Se arriesgó a los cuestionamientos directos y se animó al contacto con la población.

Eso es lo que esperan los ciudadanos de sus dirigentes, que den la cara y más en la tragedia. Cristina hizo bien. Ahora sólo falta que ordene la reglamentación de la Ley de Bosques.

Igual le llovieron críticas. Algunos la acusaron de demagógica.

El resultado de la encuesta, en este post

Cristina en el barro

Entrevista a Bonasso (Cuando billetera mata bosques 2)

Hoy en Mañana es tarde hablamos con Miguel Bonasso sobre la Ley de Bosques y el alud en Tartagal, que provocó la pérdida de vidas humanas, además de considerables daños económicos.

Podría haberse evitado?

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Audio gentileza Radio Del Plata (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Entrevista a Bonasso (Cuando billetera mata bosques 2)

Cuando billetera mata bosques

Imagen www.tartagalnoticias.com.ar
Imagen http://www.tartagalnoticias.com.ar

El gobierno nacional no quiere reglamentar la Ley de Bosques.

Es una vergüenza lo que ocurre con este tema. Entre la plata y el medio ambiente se elige la plata.

No se trata de una norma de preservación ambiental revolucionaria. Apenas es una norma que establece un parate. Las provincias no pueden dar nuevos permisos de deforestación hasta tanto se realice un ordenamiento territorial que permita saber que parte del bosque argentino se puede talar sin perjudicar el ecosistema.

En definitiva establece una moratoria al desmonte indiscriminado.

Para lograr aprobar la ley hubo que vencer el impresionante lobby de los grandes grupos sojeros y sus aliados los gobernadores de las provincias del norte.

Las organizaciones ecologistas convocaron a la población y lograron reunir un millón y medio de firmas en apoyo de la ley.

La ley prevé además apoyo económico para que las provincias mejoren la capacidad técnica para controlar los desmontes y también den compensaciones y subsidien a campesinos e indígenas de las zonas boscosas.

Sin embargo, el gobierno transformó lo que parecía un triunfo de los conservacionistas en una derrota.

El 28 de noviembre pasado se cumplió un año sin que la ley de Bosques sea reglamentada.

El desborde del río Tartagal y el alud de lodo que provocó varias muertes y la destrucción de casas y bienes es producto de esta inacción oficial.

Según Greenpeace la tala de bosques destruyó la estructura de las laderas y volvió inestable los contornos del río que terminó arrasando todo.

Entre 1998 y 2002 la superficie deforestada en Salta fue de 195 mil hectáreas, mientras que entre el 2002 y el 2004 fue de 415 mil. Todo en función de ampliar la superficie sojera.

Lo de Tartagal –que ya se dio en el 2006- es una de las consecuencias directas.

Uno de los principales impulsores de la Ley de Bosques, el diputado Miguel Bonasso denunció que en el presupuesto 2009 no había ninguna partida destinada a implementar la ley.

Está claro que el gobierno de Cristina Kirchner no tiene la voluntad política de limitar la voracidad de los grupos que tienen intereses agrícolas en el norte argentino.

El gobernador Urtubey, al igual que su predecesor Juan Carlos Romero se lo agradecen.

Algo parecido ocurrió con el veto a la Ley de Protección de Glaciares.

En esto también la billetera mató los sueños de los ambientalistas.

Cuando billetera mata bosques