Yo quiero cruzar con la barrera

“Dale, no viene nadie, cruzá…”; “Tranquilo, no va a pasar nada”; “No seas ortiva, en que te jode que ingresen cien o doscientas personas más”; “Agente ¿Cómo lo podemos arreglar?”; “Dame unos días más. Te prometo que en cuanto podamos lo hacemos controlar”. “Todo bien, esto aguanta bien”.  Para un sector de la sociedad la transgresión de leyes y reglas es algo habitual. Burlar la barrera, pasar igual aunque no se pueda, es más que una metáfora. Un boliche se convirtió en una trampa para cientos de jóvenes que asistían a un recital de rock. En el local había más gente de la permitida, usaban pirotecnia y se pagaron coimas. La salida de emergencia estaba trabada. Un gimnasio se derrumbó de pronto. Hubo falta de control pero nadie se había quejado. En uno de los tantos pasos a nivel de la Capital Federal un guardabarrera se fue. No lo relevaron. ¿Lo dispuso la empresa? La Policía Metropolitana filmó lo que pasaba pero no lanzó ninguna advertencia. Un chofer atravesó la barrera mal cerrada. Era un profesional pero no atendió las señales de advertencia, se arriesgó. Un tren embistió al colectivo repleto de pasajeros. Si se hubieran cumplido las promesas de obras realizadas por funcionarios nacionales y locales, la formación hubiese cruzado en un plano distinto al del micro. También hay vecinos que se oponen a los túneles porque dicen que sus casas pierden valor. El país Cromañón emerge cada vez que lo dejan.

El soterramiento del ferrocarril Sarmiento fue anunciado varias veces (cuatro durante el kirchnerismo). Hace una década que se repite la escena. Sin embargo, las obras recién comenzarán en marzo del año que viene. Existía un plan para hacer veinte túneles y veinte puentes con un costo de ochenta millones de dólares. No se ejecutó. Este servicio es utilizado por medio millón de personas. Visto en perspectiva no parece una gran inversión. Horacio Caminos, secretario de prensa del sindicato de maquinistas ferroviarios, aseguró que al momento de jubilarse un conductor carga en su memoria con un promedio de cuarenta muertos entre suicidios y accidentes.

Hace años que un grupo de pasajeros, cansados del maltrato cotidiano, se reunió en una organización cuyo nombre no precisa de explicaciones: “Frente de Usuarios Desesperados del Sarmiento”. Hace años que reclaman en vano ante TBA, el concesionario del servicio. En los transportes públicos de la argentina no sólo se viaja mal, también se arriesga la vida. Más de siete mil personas mueren cada año por la combinación de imprudencia, mala infraestructura y desprecio por las reglas.

Qué vuelva Carlos

El martes 13 comenzó con una tragedia y terminó con una absolución.  Carlos Menem, el presidente de “ramal que para, ramal que cierra”, el hombre que arrasó con los trenes de pasajeros y con parte del aparato productivo, el dirigente que remató parte del patrimonio nacional bajo las banderas del peronismo, tuvo un día feliz. Los jueces decidieron que no tuvo responsabilidad alguna en el contrabando de armas argentinas a  Croacia y Ecuador.

La alegría no sólo fue para el riojano. Otros diecisiete acusados fueron absueltos de culpa y cargo. Sin embargo, las armas salieron del país y llegaron a las manos indebidas. Hubo un ok oficial, documentos truchos y pagos millonarios. “Estoy conmocionado –dijo el fiscal– No lo puedo creer acusé a 18 personas por contrabando. Voy a apelar. Es una vergüenza.” Más allá de la decisión del tribunal, nuevamente se comprueba la hipótesis lanzada en esta columna: el problema de la Argentina no es el delito sino la impunidad.

Qué vuelva Sergio

Y si alguien tiene dudas, que le pregunte a Sergio Shocklender. El joven millonario prendió el ventilador. “Si caigo, caen todos”, parece ser su consigna. El viernes pasado, comenzó un raid mediático en la revista Noticias que terminó, literalmente, en La Cornisa con Luis Majul. Este jueves hablará en el Congreso de la Nación como si fuese un perseguido político, un testigo protegido o una víctima del sistema. Un sector de la oposición política escuchará sus denuncias contra Hebe de Bonafini y los funcionarios del gobierno nacional. Hablará de cuentas en el exterior y coimas. En medio de un desierto de ideas y propuestas, Schoklender, les alcanza un vaso de agua. La posibilidad de “entrarle” al gobierno por uno de sus costados más débiles: la arbitraria distribución de fondos, la falta de controles y la posible corrupción.

Sólo Margarita Stolbizer se autoexcluyó de una estrategia tan evidente como anunciada. La candidata a gobernadora de Buenos Aires no le restó credibilidad a las denuncias del ex administrador de Madres de Plaza de Mayo, pero lo mandó a declarar lo que sepa a la justicia. El resto de los dirigentes del Frente Amplio Progresista volvieron a exhibir contradicciones y miserias. Esta semana, Hermes Binner le pidió una reunión a la presidenta de la Nación para discutir la convocatoria a un “diálogo nacional” para que “la crisis internacional no afecte a los sectores más débiles, trabajadores en negro y jubilados”. Duhaldistas y radicales pusieron el grito en el cielo y acusaron al gobernador de Santa Fe de “connivencia” con el gobierno nacional.  En el FAP apuestan a diferenciarse del resto de la oposición. A veces lo consiguen. Cuando eso ocurre parecen más cerca de poder consolidar una fuerza progresista con capacidad de gobernar. Todavía no está claro si podrán lograrlo.

Más allá de estos devaneos de la política. Propios y extraños reconocen que Schoklender es un personaje oscuro y perverso. Está sospechado de corrupción, malversación de fondos y estafa. Enlodó a la Fundación Madres de Plaza de Mayo como nadie en su historia. Para eso contó con el aval de su titular y fundadora. La relación entre Schoklender y Hebe es más para la psicología que para el análisis político. Cómo un condenado por parricidio se ganó el corazón y la confianza de una madre de desparecidos es un misterio. Pero más allá de lo siniestro del personaje o el rédito político que quiere obtener la oposición, existe una innegable responsabilidad política del oficialismo. Funcionarios del gobierno, en nombre de la defensa de los derechos humanos, entregaron fondos públicos, créditos e hicieron la vista gorda a la posible comisión de delitos. ¿Por qué nadie en la administración del Estado pagó con su cargo los costos de semejante desmanejo y falta de control? La búsqueda de verdad y justicia también debe alcanzar a los que roban o utilizan fondos públicos en beneficio propio.

Nota publicada en Diario Z, edición del 15-09-2011

Anuncios
Yo quiero cruzar con la barrera

Cabezas y colas

Mejor ser cabeza de ratón que cola de león. El refrán popular es categórico, mejor moverse en el terreno conocido que arriesgar lo que se tiene consolidado sólo por ir a más. La ambición es mala consejera. Eso dice. Es más conveniente liderar lo pequeño que intentar un salto para ser furgón de cola de lo grande. El dilema que abruma a dirigentes políticos de distintos partidos es tan real como triste. El gran poeta Marrio Trejo, con talento e irreverencia, desmontó la fórmula binaria del dicho y lo convirtió en un verso iluminado: “Más vale ser cabeza de león que cola de ratón” (el texto citado se llama: Apuntes para una crítica de la razón poética). El mensaje es un desafío para la vida. No escatimar con los sueños. Tomar los riesgos necesarios. Ir por todo. No es fácil en política asumir ese credo, la opinión pública no es piadosa con aquellos que toman decisiones equivocadas. Mauricio Macri, Julio Cobos, Felipe Solá, Mario Das Neves, Pino Solanas, Carlos Reutemann, son algunos de los hombres que en los últimos meses tuvieron que elegir. El gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, se encuentra ante esa coyuntura.

El acuerdo de palabra entre los socialistas y Ricardo Alfonsín, para construir un “frente progresista”, naufragó apenas Francisco De Narváez puso un pie en el barco. El millonario colombiano representa a la derecha más conservadora. Su fortuna le permitió hacer pie en algunos sectores humildes del gran Buenos Aires. El aliado natural de De Narváez es Mauricio Macri. Pero esa entente fracasó por desconfianza personal y disputas menores no por diferencias ideológicas. De Narváez esperaba que el ex presidente de Boca cumpliera su palabra y se presentara como candidato a presidente. Al día siguiente de la deserción de Macri le ordenó a sus emisarios cerrar trato con Alfonsín. Ya había tenido acercamientos con Eduardo Duhalde, Julio Cobos y hasta con Daniel Scioli. Por qué no intentar con el hijo de don Raúl. Encontró al diputado de Chascomús con el sí fácil. Necesitado de fondos y de votos en el Buenos Aires profundo.

El gobernador de Santa Fe se enteró por los diarios de un pacto que ya estaba cerrado. Más allá del hecho consumado, De Narváez es indigerible para la estructura del PS, para sus dirigentes y para sus militantes. A los cuestionamientos ideológicos que le hacen al empresario, que financió a Carlos Menem en su última aventura presidencial, se suma una referencia inevitable: los peligros de crear una alianza con el único objetivo de ganar de cualquier manera.

Binner debe decidir en los próximos días si lidera un frente de centroizquierda integrado por Luis Juez, Pino Solanas, Víctor de Gennaro y Margarita Stolbizer o se refugia en su provincia. Sabe de los riesgos pero la apuesta permitiría, por primera vez, abrir un espacio similar al del Frente Amplio de Uruguay. Una plataforma perdurable que pueda disputar, en este año, el poder en tres de los cuatro distritos más importantes del país y, tal vez, unificar una bancada importante de legisladores nacionales con la vista puesta en el 2015. En su entorno no todos piensan igual. Están aquellos que le sugieren con distintos argumentos no jugar en la elección de octubre. A la falta de recursos económicos agregan el poco tiempo que queda para hacer una instalación nacional de su figura y, en especial, temen que el malestar con la UCR menoscabe las posibilidades de retener la provincia de Santa Fe (allí se vota el 24 de julio). Sin embargo, los memoriosos recuerdan que en el 2007 los radicales fueron con Roberto Lavagna y los socialistas integraron una fórmula con Elisa Carrió y el Frente Progresista de Santa Fe, que ya lleva veinte años desde su creación, no se fracturó. En aquel momento, Alfonsín padre intentó, sin éxito, convencer a Binner de que apoyara a Lavagna.

Ahora fue Eduardo Duhalde quien dio un consejo gratuito a los socialistas y pidió la unidad de la oposición. Todavía se imagina como armador de una gran frente anti K. En el PRO no se sienten afectados por estos devaneos y siguen discutiendo sobre quién va a representarlos en la elección nacional. Las opciones van desde Solá a Federico Pinedo. Tampoco descartan terminar apoyando al candidato mejor posicionado de la oposición. En tanto, Macri masculla bronca: no entiende por qué Alfonsín acepta a De Narváez y lo rechaza a él. En esto lo asiste toda la razón.

En el gobierno muestran indiferencia ante los últimos movimientos de sus adversarios. Sin embargo, saben que las chances de ganar en primera vuelta crecen en proporción a la sumatoria de candidatos. También hay que señalar que los pruritos que acosan a los socialistas son un bien escaso en el oficialismo. Carlos Menem y su hija, Zulemita, esta semana elogiaron a Cristina Fernández y dejaron entrever que serían candidatos al Congreso, desde La Rioja, acompañando “el proyecto nacional” de la Presidenta, si es que finalmente se presenta a la reelección. Nadie lo desmintió.

En medio del vértigo electoral estalló un escándalo en la Fundación Madres de Plaza de Mayo a partir de la renuncia, a la administración de le entidad, de Sergio Schoklender. Las Madres hace años que construyen viviendas sociales con el apoyo económico del Estado Nacional. La oposición reactivó varias denuncias sobre el polémico Shoklender y hasta se presentó una denuncia judicial. En forma maniquea, desde los grupos mediáticos enfrentados al gobierno se tejió una formulación que apuntó a desacreditar a Hebe de Bonafini, como una manera directa de cuestionar al gobierno nacional. Desde los sectores periodísticos afines al oficialismo se denunció un ataque a las Madres y a la política de Derechos Humanos. Algunas reacciones son tan previsibles que aburren.

Se puede apoyar a la Madres, defender los juicios a los genocidas y, a la vez, exigir la investigación de un posible caso corrupción. En especial, si se trata de dineros públicos destinados a los más necesitados. Al parece, según sus propios dichos, Schoklender se hizo rico en lZos últimos años. Deberá explicar cómo. Si fue de manera ilegal tendrá que rendir cuentas a la justicia. El pañuelo blanco no se mancha. Nació para resguardar la memoria e iluminar ilícitos, no para taparlos.

Nota Dario Z publicada edición 2.6.2011

 

Cabezas y colas