¿El paraíso está enfrente?

Hace 24 horas que todos los medios de comunicación, la mayoría de los periodistas y los ciudadanos que se comunican con las radios de distinta manera hablan del último discurso de José Pepe Mujica. En general se pondera el pragmatismo del dirigente tupamaro que no duda en convocar a los empresarios a invertir, prometiendo que no “los expropiarán ni les doblarán la espalda con impuestos”. También se destaca la presencia en la reunión de los ex presidentes José María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle y del ex candidato del partido colorado Pedro Bordaberry. A mí las palabras de “el Pepe” me impulsan dos reflexiones:

Más allá de que el progresismo de su gobierno se verá en la gestión, la convocatoria a los empresarios a invertir no debería ser contradictoria con medidas impositivas o incluso extremas como la expropiación si se afectan los intereses generales de la población. Y aunque se entiende que la idea general es pedir inversión para que el estado recaude más, es difícil imaginar cambios profundos sin afectar intereses.

En dónde el contraste con Argentina es evidente es en cuanto a la convivencia política. El canibalismo vernáculo hace imposible un encuentro de ex presidentes. La única vez que ocurrió algo así fue durante el homenaje a Raúl Alfonsín en la Casa Rosada a propósito de la inauguración de su busto. En Argentina el adversario político es una enemigo a destruir. Un rival al que hay que ensuciar y maltratar.

La principal apuesta de los opositores es que al gobierno le vaya mal. Y esto es válido para Cristina Kirchner, para Macri o para Binner para tomar tres ejemplos distintos. Y la principal apuesta del gobierno de turno es aislar al otro, evitar convocarlo y escucharlo. Impedirle cualquier posibilidad de crecimiento, quitarle recursos, asfixiarlo. Cada gobierno que asume invalida todo lo anterior. Se construye sobre tierra arrasada. Así es imposible tener una política a largo plazo. La única de los últimos años es el Mercosur.

Y por otro lado, si bien adoro Uruguay, amo Montevideo, tengo amigos queridos y escritores admirados, músicos que me acompañan y murga en el corazón, es prudente aclarar que Uruguay no es Suiza.

Basta con señalar que en Argentina viven más de 300 mil uruguayos. ¿Si allá está el paraíso porque todos quieren irse? Y esto no es una chicana, es una pregunta pertinente. La clase política uruguaya provoca envidia  por sus maneras, pero si profundizamos el análisis sobre la situación social y económica de Uruguay el entusiasmo va mermando.

Lo que sí merece imitación es el respeto a la ley, la educación y, fundamentalmente, la capacidad de los uruguayos para construir una alternativa amplia, abierta, democrática y progresista.

UPDATE: Entrevista a Mauricio Rosencof, Director de Cultura de la Intendencia Municipal de Montevideo.

[audio:rosencof110210.mp3]

Audio gentileza Radio Del Plata (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

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¿El paraíso está enfrente?