En el mejor momento

“Soy precandidato a la Presidencia”. Desde Córdoba, provincia a la que concurrió invitado por la Fundación Mediterránea, Mauricio Macri ratificó esta semana su intención de competir en el 2011 por el premio mayor de la política nacional. “Estoy en el mejor momento de mi vida”, dijo y aclaró que se siente pleno no sólo porque está enamorado y se casará en noviembre próximo. Los astros le sonríen. Sin embargo, las reiteradas aclaraciones del Jefe de Gobierno porteño sobre sus verdaderas intenciones electorales tienen una explicación complementaria: por primera vez en su entorno aquellos que no creen que la batalla presidencial sea la mejor opción se animan a manifestarlo. El presidente de Boca no se inmuta: “Voy a ganarle a Kichner”, repite y el mensaje tiene destinatarios dentro y fuera de su agrupación.

En el PRO son minoría los que recomiendan ir por otro período en la Capital pero se hacen oír. “Tenemos que demostrar que somos capaces de hacer un gobierno distinto con eficacia y sensibilidad social -explican- y para eso es necesario un nuevo mandato”. Por ahora se imponen los que creen que MM tiene una oportunidad histórica de llegar a la Casa Rosada. Para este grupo ni los problemas de gestión en la Ciudad de Buenos Aires, ni el escándalo de las escuchas telefónicas, ni los reclamos estudiantiles, ni los paros docentes, ni los muertos en derrumbes, ni las denuncias de prebendas con la publicidad oficial, afectan las posibilidades electorales. Más allá del optimismo que despliega el propio Jefe de Gobierno, vale preguntarse: si éste es el mejor momento cómo serán los malos.

Pese a todo, Macri y los suyos adscriben a la teoría de “el traje de amianto”. Apuntala esa idea con encuestas y focus Group. “La gente sabe que Mauricio es víctima de las operaciones del kirchnerismo”, dicen. Por otro lado, están convencidos de que Francisco De Narváez y el resto del Peronismo Federal, a falta de un referente “fuerte”, sumarán a su candidatura presidencial.

Con ese sueño como bandera, Macri ya tendría decidido unificar las elecciones de la Ciudad y la de autoridades de Comunas con la elección nacional. Para que se puedan votar autoridades de la Ciudad Autónoma el 30 de octubre del 2011 junto a las elecciones presidenciales la legislatura debería modificar la ley que prevé lo contrario. “No es difícil de lograr, ningún partido tiene candidatos fuertes en la Capital. A casi todos le conviene votar el mismo día”, explicó un legislador macrista.

El principal fogonero del plan “Macri Presidente” es Horacio Rodríguez Larreta. El jefe de Gabinete se imagina como el sucesor natural del líder del PRO en la Capital Federal. Por ahora sufre en silencio un síndrome similar al de Claudio Lozano. La chance del economista de la CTA para pelear por el gobierno de la ciudad depende de la candidatura presidencial de Pino Solanas. El diputado de Proyecto Sur le lleva una ventaja: no tiene competidor alternativo que seduzca a Pino. En cambio, para cumplir su objetivo, Rodríguez Larreta tendrá que convencer a su jefe político que su candidatura es mejor que la de Gabriela Michetti. En especial con elecciones unificadas dónde el caudal de votos en la Capital tributaría en forma directa sobre el resultado nacional.

Gabriela clavo y canela

La ex vicejefa del gobierno porteño se fue el martes pasado rumbo a España. Dicen sus colaboradores que está feliz y entusiasmada. Ella también puede decir que está en un buen momento de su vida. Como MM, se encuentra en pareja y con proyectos de todo tipo. Antes de partir para Madrid, para participar de un encuentro de jóvenes líderes hispanoamericanos, recibió un elogio inesperado: “vos tenés muchos puntos en común con Marina Silva”. Quién la comparó con la candidata a presidente del Partido Verde de Brasil fue el asesor del PRO Jaime Durán Barba. El consultor ecuatoriano participó del diseño de la estrategia electoral de la candidata ecologista que se transformó en la gran sorpresa de la elección brasileña. Cuando nadie lo esperaba la ex Ministra de Lula obtuvo el 20 por ciento de los votos. Más allá de las evidentes diferencias ideológicas entre ambas mujeres para Durán Barba, Gabriela y Marina tienen en común “la simpleza, la sinceridad, la relación directa con la gente”. La frase fue música para los oídos de Michetti.

Sin embargo, la actual diputada nacional es más prudente a la hora de alentar la candidatura presidencial de Macri. Aunque podría convertirse en la beneficiaria directa de esa movida no se quiere precipitar. En su entorno dicen que llegó a la política para quedarse y que puede ser candidata en el 2011 pero también en el 2015 si su jefe se decide a pelear la reelección en la Ciudad. Explican que Michetti cuenta con una alta imagen positiva y una buena penetración en el electorado porteño lo que le daría una ventaja indescontable a la hora de mirar encuestas y, con cierta malicia, agregan: “Rodríguez Larreta tiene que poner su foto hasta en los comunicados de los CGP para que lo conozcan”. La interna está desatada y lo más probable es que se profundice con el correr de los días hasta que Macri decida sobre el destino político de sus dos más leales escuderos. Mientras tanto, todos dicen disfrutar del buen momento.

Nota publicada en Diario Z del 07.02.2010

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En el mejor momento

Llueve sopa

sopa

“Llueve sopa y todos los dirigentes desde el centro hacia la izquierda andan con tenedores”. Eso dice mi amigo, el optimista. Acabo de explicarle – a los postres de un asado bien regado con un vino malbec– que nunca antes la derecha ha tenido en la Argentina tanta fuerza y tantos canales de expresión, incluso en partidos que no vienen de esa tradición ideológica. Por lo menos desde el retorno a la democracia que no ocurre algo parecido. Fue en ese momento cuando mi amigo, impasible, largó la metáfora que mezcla alegremente a Gramsci con el Gato Dumas. “Llueve sopa”, suelta meneando la cabeza. Su razonamiento es simple e inquietante: sólo cuando la derecha está bien posicionada, cuando las opciones conservadoras se expresan con mayor claridad, las opciones progresistas pueden consolidarse como una alternativa real de poder. Claro que para eso, me aclara, los dirigentes deberían dejar de lado sus egos y sus egoísmos y tomar las cucharas y los platos hondos.

Coincidimos en el diagnóstico. Más allá del auge del PRO de Mauricio Macri, que gobierna la ciudad de Buenos Aires y cuenta con una estrella mediática “querida y valorada por todos” como Gabriela Michetti, y de la extraordinaria performance electoral de Francisco de Narváez en la provincia más poblada del país, en la mayoría de los otros partidos democráticos crecen opciones internas de perfil conservador.

La UCR es el mejor ejemplo de este proceso. Julio César Cleto Cobos se convirtió en algo así como la esperanza blanca. Así, por lo menos, lo presentan los medios de comunicación masivos. Después de su voto “no positivo”, que hizo naufragar la indiscriminada aplicación de retenciones a las exportaciones de cereal, Cleto Cobos cuenta con una impresionante adhesión popular –por lo menos eso revelan las encuestas–. Una parte de la gente que eventualmente lo votaría ni siquiera sabe que ya lo votó junto a Cristina Kirchner. Misterios te da la vida.

Sin embargo, hay un sector del radicalismo que todavía se resiste a encolumnarse detrás del hombre que los había abandonado para sumarse al kirchnerismo. Aunque le reconocen su poder de convocatoria, Gerardo Morales y los suyos no le perdonan aquel renuncio y desconfían de sus eventuales alianzas. Para colmo, ni el socialista Hermes Binner ni Elisa Carrió lo bendicen con su apoyo.

A propósito de la fuerza creada por Carrió, es difícil encuadrar ideológicamente a la Coalición Cívica. Mientras el periodista, escritor y diputado Fernando Iglesias se pregunta en un libro –y vale su intento– ¿qué significa ser de izquierda?, la fundadora del espacio, con la incorporación de Patricia Bullrich y Prat-Gay, aportó una respuesta concreta a ese interrogante.

En el PJ disidente –siempre habrá un PJ disidente en la viña del Señor– las cosas son menos complejas. Detrás de Felipe Solá se reúnen Juan Carlos Romero, los hermanos Rodríguez Saá y Jorge Busti, entre otros. Y, más allá, Eduardo Duhalde. Le explico a mi amigo, el optimista, que aunque no lo veamos Duhalde siempre está. Y Luis Barrionuevo y Miguel Ángel Toma. Y Chiche, claro.

También está Carlos Reutemann, quien alguna vez dijo que admiraba al socialismo chileno, y su circunstancial auditorio refrenó las carcajadas. Desde Llambi Campbell, su pequeño refugio santafesino, el Lole espera el momento propicio. No tiene devaneos intelectuales, sus dudas pasan por otro lado. El ex piloto no es de izquierda ni de derecha. Tampoco de centro. Desde que Carlos Menem lo convocó a la política entendió que la mejor definición es el silencio.

¿Y el Gobierno? Ahora soy yo el que apura a mi amigo, el optimista. Pero él no se inmuta. Me explica que nadie le hizo tanto daño al progresismo como el matrimonio Kirchner. Su lógica es implacable. Dice que más allá de los logros en materia de derechos humanos y el gesto de renovar la Corte Suprema con juristas, los Kirchner utilizaron un discurso de izquierda pero consolidaron la concentración económica y la desigualdad social; se aliaron con los barones del conurbano y el sindicalismo tradicional; no propiciaron una reforma impositiva y gobiernan con alarmantes índices de corrupción. Hasta generaron dudas sobre el verdadero rol del Estado.

Detengo su enumeración y vuelvo a interrogarlo sobre el supuesto diluvio de sopa. A eso me refiero –dice categórico–, si Binner, Pino Solanas, Víctor De Gennaro, Claudio Lozano, Eduardo Macaluse, Martín Sabbatella, Luis Juez, Hugo Yasky, Luis Zamora, por nombrar apenas a algunos dirigentes, no logran aprovechar esta coyuntura derechizada para propiciar una alternativa progresista y superadora, pensada primero para perder y permanecer, soñada después para crecer y ganar, en dos, en seis, en diez años, como hizo el Frente Amplio en Uruguay o el Partido de los Trabajadores en Brasil, es que no podrán armar nada. Ni ahora ni nunca.

Mi amigo, el optimista, finaliza su alocución con un suspiro. No encuentro en su rostro ni una pizca de resignación. Parece satisfecho. Le sirvo un café y una copita de licor. El resto de los comensales ya nos abandonó hace rato. Primero se fueron los escépticos y después los aburridos. Me gusta escuchar a mi amigo. Afuera llueve.

Llueve sopa

Votar dos veces es Pro

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Los correctos legisladores del PRO, Oscar Moscariello y Silvia Majdalani votaron dos veces. Primero en sus bancas y luego pasándose a las de otros legisladores del oficialismo en la ciudad, hicieron lo mismo.

Un ejemplo para la democracia.

Las normas son un acuerdo de Buenos Aires con Chubut y una exención impositiva.

Un ejemplo para los niños.

Reproducimos la votación doble por gentileza del diario Crítica.

Borocotó es un poroto.

Votar dos veces es Pro

¿Volvé Ibarra? ¿Volvé Telerman? ¿Los perdonamos?

Final de la encuesta. El título de este post es un juego. Lo aclaro porque estamos con el músculo facial que habilita la sonrisa un poco tenso (subí un video de Casero cantando la marchita en alemán y me preguntaron si no estaba haciendo una vinculación con el nazismo…)

Juego con Telerman e Ibarra porque el resultado de la encuesta sobre la gestión de Macri en sus primeros diez meses reveló que de las 600 personas que votaron, dos de cada tres la califica de mala o muy mala. Un resultado notable si se tiene en cuenta que el Pro ganó la Capital Federal con el 60 por ciento de los sufragios. Gracias a todos por participar votando y debatiendo.

¿Volvé Ibarra? ¿Volvé Telerman? ¿Los perdonamos?

Encuesta: cómo ves la gestión de Macri?

Paro docente, críticas por los hospitales, bacheo indiscriminado, carriles, seguridad, basura. Las críticas sobre Macri se suceden.

En la entrevista concedida al diario La Nación que se reproduce a continuación, la vicejefa de gobierno porteño Gabriela Michetti ensayó una autocrítica sobre los primeros diez meses de gestión del PRO en la Capital Federal. El resultado de la encuesta, en ESTE POST.

-¿Llevan diez meses de gobierno y todavía está tomando cuerpo?

-Tuvimos un delay de tres, cuatro meses, pero hubo responsabilidades compartidas. Nuestra responsabilidad fue que subestimamos el desorden que existía en términos de pagos, de redeterminación de deudas con las empresas. No lo conocíamos. Los primeros tiempos tuvimos que rastrear deuda por deuda, contrato por contrato, para saber si lo que nos reclamaban era así. Los proveedores no querían participar de nuevas convocatorias.

-Tuvieron una transición de seis meses. ¿No sirvió?

-La transición no nos llevó al conocimiento profundo, muy necesario para haber arrancado con más fuerza. Podríamos haber acomodado todo aquello en la transición. El equipo empezó a trabajar en los planes reales cuatro meses después. Es necesaria esta autocrítica.

-¿Subestimaron al gobierno nacional a la hora de colaborar para que la ciudad recibiera la policía o extendiera el subte?

-Hablo a modo personal, y sí: yo creo haber sido ingenua respecto de los gobiernos de otras jurisdicciones. Pensé que, como nosotros nos pondríamos en absoluta disponibilidad para trabajar en conjunto, los otros también iban a hacerlo y discutiríamos sobre la seguridad, el tránsito, el transporte, el Riachuelo. Pensé que la presión del ciudadano, luego de ver nuestra actitud, iba a ser suficiente.

-¿Cómo harán para que el electorado entienda que prometieron, por ingenuidad, cosas que no podrían cumplir?

-Hay datos objetivos que muestran las trabas que tenemos y también que queremos cumplir con nuestras promesas. Avanzamos en la creación de una policía metropolitana, que en esta gestión no va a estar terminada como para dar respuesta.

-¿No van a cumplir la promesa de una ciudad más segura?

-¡Sí! Existen otras herramientas para dar más seguridad. Vamos a tener 500 policías en la calle, abocados a determinadas tareas, que reforzarán el servicio de seguridad que presta la Policía Federal en la ciudad.

-¿Subestimaron la burocracia?

-No la subestimamos. Por eso, desde siempre, tenemos equipos especiales trabajando en una reforma del Estado, en la informatización. Eliminamos 3000 contratos políticos. Hicimos un censo para que cada área determinara qué necesita y qué tiene; sobre esa base, los agentes realizan cursos de capacitación. El tercer paso será la evaluación de desempeño.

-¿Y el que no rinde se va?

-El que no trabaja podrá ser despedido con justa causa.

-¿Es un mito que el estatuto del empleado municipal no permite echar a nadie?

-¡No es verdad que no se puede despedir!

-¿Qué pasa que el dinero del presupuesto nunca alcanza?

-Durante muchos años, el Estado trató de conformar a los políticos y nada más. Creció en contratos y en transferencias a privados y a ONG sin control. Hubo una repartija clientelar y demagógica. Nosotros queremos poner entre el 30 y el 40% del presupuesto para inversión en obras. Pero esto va a requerir tres gestiones.

-¿Tampoco mintieron al decir que construirían 10 km de subte por año?

-No mentimos. Habíamos hecho reuniones y teníamos nombre y apellido de los financistas. Fue sorprendente para todos que se suscitara una crisis como la que se suscitó, que se manejara como se manejó y que la Argentina dejara de ser confiable para los inversores.

-¿Están cumpliendo las metas previstas?

-Estamos haciendo un profundo esfuerzo para llegar a fines de año con todas las licitaciones adjudicadas o en proceso de adjudicación.

-El mobiliario urbano no avanza…

-Existe una resistencia fuerte de los intereses que se tocan, pero a nosotros nos importa el interés del vecino. Buscamos la transparencia. La licitación está trabada judicialmente; lo que no sabemos es qué hay detrás de eso.

-¿Ustedes van a estatizar?

-No es lo que nos parece más conveniente, pero siempre va a ser mejor esto a que algunos intereses empresariales prevalezcan sobre los de los ciudadanos.

Encuesta cerrada. Los resultados, en ESTE POST

Encuesta: cómo ves la gestión de Macri?