Los mineros invisibles


Sólo la muerte los rescata

Saben que en el olvido

crece el socavón más peligroso

“Yo te lo dije Juan

es bueno tener miedo”

Quemados

Asfixiados

Sepultados bajo toneladas de negrura

los mineros de Río Turbio

vuelven a la superficie

“Mirá por donde vas

movete con cuidado”

Con las manos curtidas

y las caras tiznadas

emergen de la tierra

cargando con sus penas

sus terrores

“Yo te lo dije Negro

no confiés en tu suerte

cavar tan cerca del infierno

debe tener su precio”

Ante ese desfile de espectros con linterna

las viudas no lloran

los niños no esperan

Ante su paso firme y sus canciones

El empresario ruin

El político infame

El dirigente cómplice

Como brasitas que arden

se pierden por el aire.

Nota: este poema fue publicado en el libro Hay que besarse más (Ediciones En Danza 2005). Hacía mucho que no posteaba un poema. Lo hago para celebrar que los 33 mineros chilenos encontraron una salida y también como denuncia a las pésimas condiciones en las que trabajan los mineros en toda América Latina. De paso aprovecho para contarles que la editorial que comanda Javier Cófreces (En Danza)  publicará una antología de mis poemas.

Los mineros invisibles

Partidas

Mi padre levanta el alfil nacarado
que brilla temible como una cimitarra
y la mujer de negro quiebra su boca
en un rictus amargo
Llevan años jugando esta partida imposible
en bares de mala muerte
valga la estúpida redundancia
En la casa de amigos
cuando todos callan
y detienen los gestos
para que la mujer coloque sus trebejos
de modo caprichoso

El viejo zorro la burla
una y otra vez
con sus temibles diagonales
Ejecuta aperturas inventadas
para cada ocasión
Pone jazz en vinilo
la aturde con Miles Davis
usa a las grandes bandas y la saca de quicio
Bebe coñac del pico
come chocolate amargo
la distrae con historias destempladas
Sabe que la derrota llegará puntual e inevitable
No esta noche
No esta noche

Mi padre espanta con su risa el aliento fétido
que exhala la mujer
“La impaciencia es enemiga del ajedrez”
le susurra amable
antes de rematarla.

Nota: Hacía mucho que no posteaba un poema. Releyendo algunos textos me encontré con “Partidas”, de la época en la que pensaba que mi padre podía ganar esa partida con la muerte indefinidamente. Vaya en su memoria. También como saludo a los visitantes del blog que son papás.

Partidas

Mi madre murió en la guerra

Mi madre murió en la guerra

Escuché la historia de sus proezas bélicas

tantas veces

que el olor a pólvora

los tremendos estallidos de las bombas

que acompañan puntuales el recuerdo

ya no laceran mi alma

 

Era niño

¿Era niño?

Ella me apretaba contra su pecho

y yo me estremecía

como un gorrión recién caído de su nido

Identifiqué la interrupción

de su aluvión de abrazos

con el peor de los castigos

Una venganza de Dios

por mi escaso entusiasmo en la misa del domingo

las rapiñas en los comercios del barrio

las reiteradas masturbaciones

los picados a la hora de la siesta

mis otros vicios

 

Después me enamoré con pasión

con desmesura

pero nunca logré abrazos como aquellos

Mi madre me atenazaba

para que durmiera con los angelitos

arrorró mi niño arrorró mi amor

para que no cayera

Atrapado en su cuerpo fui invencible

sana sana colita de rana

 

Si los bombardeos sorpresivos

Las matanzas de civiles

La hecatombe nuclear

Hubiesen sido un cuento

Una horrible pesadilla de infancia

Ella todavía estaría aquí

Con su camisón floreado

Su gorra de soldado

Su mirada serena

Sus manos hábiles

Preparando la pasta para todos

 

Claro que la historia recuerda

con menor grado de detalle

a quien sale a barrer el patio

te ayuda con la tarea de la escuela

limpia la jaula de los pájaros

y tiene oficio de abrazos

que a quien comanda un ataque

gritando Patria o Muerte.

Mi madre murió en la guerra

Hace lejos

Sombras que sueño
Antiguos besos
Barracas al sur

En tiempos del email
mensajes en una
botella de cerveza
garabatos
nada de nada
viento y arena

Ofrezco necesidad
Dentelladas al corazón
Noche en la luz
Inquietudes diversas

No siento el cuerpo
que me aplasta para el amor

Hace lejos
Pesadillas de manual
con abrazos imposibles:

Vuelvo a encontrarte en un tren
para perderte again
en la estación siguiente

Estás muerta
y esto es irrefutable
o gorda con ruleros
viendo crecer hijos
que no me pertenecen

Estás en un sitio final
e inalcanzable

Hace lejos
Mejor
Es Buenos Aires.

Hace lejos