Apuntes de fin de año

Cortes de luz
Este fue el año en que un Papa argentino llegó al Vaticano y, por lo que hizo en sus primeros meses de gestión, parece decidido a cambiar una de las estructuras más tradicionales del mundo: la Iglesia Católica. Le bastaron apenas unos gestos de humildad y explicitar su compromiso con los pobres para configurar un punto de inflexión en la historia reciente del catolicismo. Un joven argentino, en tanto, ya cambió el fútbol mundial con su inmenso talento. A ese chico sólo le falta ganar un Mundial. Con la ayuda de Dios, el destino y la buena suerte, bien podría ser el que se jugará en Brasil en pocos meses. En el país de Francisco y Lionel Messi, sin embargo, quedó demostrado que algunas cosas no cambian. En las últimas semanas del 2013 se vivieron escenas de canibalismo social y político, bien alejadas de la beatitud del Papa y de la magia del rosarino.

Después de las legislativas de octubre pasado, que incluyeron derrotas en los principales distritos del país y la aparición de un candidato peronista opositor en la provincia de Buenos Aires dispuesto a disputar poder real, el gobierno logró recomponerse. El fallo a favor de la constitucionalidad de la Ley de Servicios Audiovisuales y los cambios en el gabinete nacional lograron darle aire y recuperó la iniciativa durante varias semanas.

Jorge Capitanich como nuevo jefe de Gabinete y Axel Kicillof en la cartera de Economía aparecieron como la marca visible de “los nuevos tiempos”. La movida respondió a razones médicas y políticas. Cristina Kirchner tuvo que bajar la intensidad de su actividad por consejo médico y se alejó del día a día de la gestión. La llegada del gobernador del Chaco al Gabinete es consecuencia del nuevo mapa político. En lo más alto del poder se reconoció la necesidad de operar cambios que le permitan al gobierno transitar sus dos últimos años de gestión sin desgastar el poder presidencial.

La llegada de Kicillof a un Ministerio que estuvo atravesado por internas y conspiraciones tuvo el mismo sentido. Una conducción deliberativa no era compatible con los problemas serios que presenta la economía para 2014. A instancias de los nuevos ministros, la presidenta decidió la salida de Guillermo Moreno, uno de los funcionarios más ponderados por los Kirchner en la última década y el más cuestionado por la oposición.

En apenas un par de semanas Capitanich hizo lo que nunca se había aceptado en el gobierno: diálogos abiertos con la prensa, reuniones con los mandatarios provinciales –el encuentro con Mauricio Macri, con conferencia de prensa conjunta incluida, sorprendió a propios y extraños– y reiterados cónclaves con empresarios y sindicalistas.

Pero los que imaginaron un fin de año tranquilo entre deseos de amor y paz se equivocaron. El Jefe de Gabinete tuvo su primer traspié con el levantamiento de la policía cordobesa. El gobernador José Manuel De la Sota hizo todo mal. No estaba en su provincia cuando los policías se acuartelaron y dejaron indefensos a los vecinos. Cuando volvió dijo que no otorgaría aumentos y amenazó a los rebeldes con denunciarlos a la Justicia. Unas horas después, cuando ya un millar de comercios habían sido atacados –hubo zonas liberadas y connivencia policial– les concedió aumentos que duplicaron los salarios básicos. El acuerdo expandió los reclamos y la metodología perversa de los aprietes al poder político.

En el gobierno nacional, obnubilados por la histórica disputa con De la Sota, le negaron al gobernador la asistencia de fuerzas nacionales. El primer y más importante error cometido por el Jefe de Gabinete quien hasta ese día había hecho un culto del diálogo y la cooperación con los gobernadores. El Secretario de Seguridad, Sergio Berni, le enmendó la plana unas horas después y anunció el envío de Gendarmería. Demasiado tarde.

Una decena de amotinamientos se registraron en todo el país. La patoteada policial, la mezquindad política del kichnerismo y la incapacidad del mandatario cordobés dispararon la peor crisis de las fuerzas de seguridad desde el retorno de la democracia. Todo aupado en un reclamo legítimo. La mayoría de los policías del país cobran magros salarios. En eso no se diferencia del resto de los empleados públicos. Los honestos, los que no recurren a financiación ilegal (vía juego clandestino, prostitución o narcotráfico), deben realizar horas adicionales o buscarse otro trabajo.

Tras el tendal de negocios arrasados y una docena de víctimas fatales, se abrió un debate que no precisaba de tanto dolor: la policía debe ser reformulada. Así como está, es parte de problema de la inseguridad y no de su solución. Hay agentes que mantienen vínculos con el delito –los casos de Santa Fe y Córdoba son elocuentes– o son permeables a distintas formas de corrupción. Los buenos policías no tienen incentivos y terminan afectados por la generalización.

El resbalón de Capitanich demuestra que un mes en Argentina es mucho tiempo. Cuando el chaqueño hizo sus primeros movimientos desde la Casa Rosada algunos se apresuraron en nominarlo como el candidato del gobierno para el 2015. En ese momento, cerca de Daniel Scioli, el otro gran aspirante del oficialismo, anunciaron: “Capitanich no entendió que esto es una maratón, no una carrera de cien metros”. Hay que señalar que el gobernador de Buenos Aires, quien también tuvo que lidiar con la policía de su provincia, tiene la paciencia de un monje tibetano y la resistencia de un corredor de fondo.

Para colmo de males, el calor (con picos históricos) trajo cortes de luz, malhumor y protestas con cortes de calles y piquetes. Un clásico de la imprevisión que se reitera cada diciembre. El esquema de tarifas congeladas (en el área metropolitana), incentivo al consumo de energía -se vendieron seis millones de aires acondicionados en cinco años-, subsidios a los empresarios, falta de inversiones en distribución y ausencia de controles está agotado.

El Jefe de Gabinete prometió sancionar a las empresas de distribución a las que responsabilizó de la crisis. Nada dijo de la inoperancia de la Secretaría de Energía y la ineficacia o connivencia de los organismos de control estatal. El Ente Regulador de la Energía Eléctrica parece un sello de goma. Es posible trazar analogías con lo que pasó con el Servicio Ferroviario. Sólo falta saber quién es el Ricardo Jaime de las empresas eléctricas.

En la oposición tampoco tiran cañitas voladoras. Mauricio Macri parece ser quien termina el año con mejores perspectivas. Tiene dos años más de gestión ejecutiva, con vidriera mediática garantizada. Sergio Massa, a pesar de la buena imagen positiva que registra, debe internarse en los vericuetos del Congreso. Su preocupación original por la aparición del gobernador del Chaco en el firmamento peronista es ahora más moderada y dedicará el verano al armado de una alianza a nivel nacional con Carlos Reutemann, Roberto Lavagna, Mario Das Neves y lo que queda del llamado Peronismo Federal. Una foto sepia que siempre se reactualiza. Por el lado de la centroizquierda, Hermes Binner y Julio Cobos se tiran flores y aspiran a un entendimiento que, a través de internas abiertas, les permita consagrar a un candidato que se convierta en el gran rival del peronismo dentro de dos años. La pareja despareja conformada por Elisa Carrió y Pino Solanas tiene futuro incierto fuera de los set de televisión.

En Economía, el año próximo habrá un nuevo índice para medir la inflación con el aval del FMI. Será el intento final por devolverle la credibilidad perdida al Indec. No será sencillo pero resulta indispensable. Con los números reales en la mano, el gobierno tendrá como principal desafío enfrentar la inflación. Hasta ahora las recetas empleadas son las mismas: acuerdos de precios y, eventualmente, un pacto social. A tono con las altas temperaturas, se vienen paritarias muy calientes disparadas por el acuerdo de los policías. Kicillof, además, deberá seguir lidiando con el drenaje de divisas del Banco Central.

En este paisaje complejo para casi todos, hay un hombre que termina el año feliz. César Milani recibió su regalo de Navidad por anticipado. El Senado lo ascendió a Teniente General a pesar de que pesan sobre él denuncias por violaciones a los derechos humanos y una investigación por su incremento patrimonial. El gobierno incurrió en una evidente contradicción: por denuncias similares o menores decenas de militares se quedaron sin ascensos. Incluso, algunos de ellos están presos.

Las críticas de la oposición fueron categóricas. La decisión de la Presidenta abrió también una fuerte polémica dentro del kirchnerismo. El Centro de Estudios Legales y Sociales CELS, que preside Horacio Vertbisky, una organización cercana a los planteos del gobierno en este tema, cuestionó fuertemente el ascenso y Horacio González, director de la Biblioteca Nacional y miembro del colectivo Carta Abierta, manifestó en un artículo su “disconformidad” con la medida. El Jefe del Ejército recibió, en cambio, el apoyo de la Presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Por primera vez, el capital ético del gobierno en un área donde casi no existían cuestionamientos quedó en riesgo. No son pocos los que se preguntan por las razones profundas de esa apuesta innecesaria.

La competencia presidencial ya comenzó. Scioli, Massa, Capitanich, Macri, Binner, Cobos y alguno más, ya están rodando por la hostil pista nacional. Los que tienen responsabilidades ejecutivas tienen más visibilidad pero a la vez más riesgos. El gobernador de Buenos Aires y ex piloto de motonaútica tiene razón: no se trata de una carrera de cien metros sino de una maratón.

Cristina Kirchner no juega su futuro personal en los próximos dos años pero sí la manera en que dejará el poder. No es una cuestión menor y la presidenta parece haberlo comprendido. Entre el Papa, los cortes de luz, Milani y Messi, las preguntas son las mismas de siempre: ¿cambiar para que nada cambie o cambiar lo que sea necesario para mejorar? He aquí la cuestión.

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Apuntes de fin de año

Palabra de fiscal

La disputa entre el gobierno nacional y la oposición en muchas ocasi0nes entra en una dinámica tipo River-Boca que empobrece cualquier debate. Ante el proyecto de estatizar la ex Ciccone la mayoría de los legisladores de la oposición se manifiestan en contra de la medida porque dicen “puede garantizar la impunidad“. Se refieren a la investigación judicial sobre la posible participación del ex ministro de Economía, y actual vicepresidente Amado Boudou, en una gestión para favorecer a Alejandro Vanderbroele y el misterioso grupo The Old Fund en la compra de la imprenta.

Dada la importancia institucional de la persona investigada (ahora se sumó también el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, quien otorgó una moratoria a la cuestionada empresa) es fundamental que la justicia cumpla su tarea de manera eficaz y transparente. Con todo, la decisión de devolver a mano del estado la empresa que hace billetes como una subsidiaria privada es correcta.

Iniciativas parlamentarias exigiendo ese camino fueron presentadas, entre otros, por opositores muy críticos como Pino Solanas. No registrar esa necesidad del Estado, para las fuerzas progresistas, es una contradicción evidente. El coro que, siguiendo algunos postulados periodísticos, señala que la estatización evitará la investigación judicial no tiene ningún asidero en la realidad.

En una nota exclusiva con el fiscal federal Jorge Di Lello, encargado de instruir la causa, esto queda claro. El fiscal ratificó que, por el contrario, la estatización puede facilitar algunos aspectos de la investigación que está llevando adelante.  En especial  quienes son los dueños.  Como suele decirse: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Se reproduce la nota por gentileza de Vorterix 103.1 y Vorterix.com.

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Palabra de fiscal

Historia e historieta

La escena es posible y revela una de las grandes paradojas argentinas: Carlos Menem desde su banca de senador por La Rioja, vota a favor del proyecto de estatización de la mayoría accionaria de YPF, la empresa que él mismo decidió privatizar a comienzos de los noventa cuando era presidente de la Nación. También podría votar en contra o ausentarse de la sesión, es cierto. Pero el sentido de su voto no es sustancial, lo relevante es su condición. Menem es senador gracias al apoyo de la mayoría de los riojanos cuando, en realidad, debería estar preso. La imagen figurada es una postal dolorosa. Argentina hizo lo que casi ningún otro país de la región siquiera sometió a discusión: vendió su empresa petrolera a una firma diez veces más pequeña y renunció a controlar su matriz energética. Menem no tuvo sanción penal por propiciar éste y otros estropicios. Tampoco cosechó sanción social. La histórica decisión de recuperar para el Estado el control de la empresa petrolera merece, por lo trascendente, una lectura crítica.

Menem lo hizo, y para poder hacerlo, contó con el apoyo de todo el Partido Justicialista con la honrosa excepción del llamado “Grupo de los 8” (es justicia mencionarlos: Germán Abdala, Darío Alessandro, Juan Pablo Cafiero, Luis Brunati, Franco Caviglia, José Carlos Conde Ramos, Moisés Fontela y Chacho Álvarez). Además se opusieron Saul Ubladini, la CTA de Víctor De Genaro y el MTA de Hugo Moyano mientras el resto del sindicalismo aplaudía. El apoyo de los gobernadores de las provincias petroleras fue clave: les enseñaron la zanahoria de las regalías y, acosados por tremendas crisis financieras, exigieron a sus legisladores que aprobaran la venta de la empresa. La Santa Cruz de Néstor Kirchner no fue la excepción. Al histórico discurso de la presidenta, cuando anunció la recuperación de YPF por la vía de la expropiación, le faltó una autocrítica más precisa.

El riguroso informe sobre los incumplimientos de Repsol en materia de inversión y exploración; el detalle de la voracidad de sus accionistas y la falta de estrategias productivas de la gestión privada de la empresa, bien pudo estar acompañado por algún párrafo crítico sobre los errores cometidos en el diseño de la política petrolera de los últimos años. En especial, el fallido intento de “argentinización” que terminó en un negocio “atado” para un grupo empresario amigo. Memoria, verdad y justicia es una consigna que no sólo debe remitirse a los años oprobiosos de la última dictadura. También en materia económica es necesario establecer un “Nunca más”.

Los de Afuera

Desde España se generó un tsunami de amenazas, declaraciones altisonantes, insultos y bravuconadas. La medida fue considerada injusta, ilegal, maliciosa, arbitraria y discriminatoria. Desde los medios de comunicación de la Madre Patria, se sostiene la idea de que “tocar” a Repsol es “atacar” a España. En esa idea coinciden el gobierno del Partido Popular y el PSOE, ahora en la oposición. Sin embargo, no todos piensan igual. El diputado Alberto Garzón Espinosa, de Izquierda Unida, lo explicó con claridad: “Repsol no es España, Repsol es en un 42 por ciento propiedad de inversores extranjeros y otro diez por ciento es de Pemex (la petrolera mexicana), también de bancos y constructoras. No es España, es una multinacional”. Y agregó: “la decisión del gobierno argentino es legítima y no afecta a la economía española”. El legislador de la izquierda parlamentaria española se permitió apuntar: “espero que la empresa ahora sirva al pueblo y a los trabajadores y no se convierta en un negocio para otros capitales”.

Más allá de los previsibles planteos en los tribunales internacionales, la discusión ahora es de plata. En un principio, el presidente de Repsol, Antonio Bruffau aseguró que iban a reclamar diez mil millones de dólares. Luego aumentó la cifra a 18 mil millones. En su paso por el Senado, el ministro de Planificación Julio De Vido y el viceministro Axel Kicillof  rechazaron el planteo: “Vamos a pagar lo que vale, no lo que ellos quieran”, señalaron. Luego incorporaron el concepto de “daños ambientales” para deducir del precio final que se tendrá que pagar por la operación. Vale un ejemplo: sólo en Santa Cruz hay una denuncia contra la empresa por afectar el medio ambiente que ronda los 500 millones de dólares.

En las últimas horas se sucedieron los apoyos de Bolivia, Venezuela, Brasil y Uruguay. El más claro fue Pepe Mujica: “No nos gusta el prepo de la Europa rica”, dijo y defendió la decisión del gobierno argentino “porque hace a su soberanía”. Las críticas llegaron de la Unión Europea y en Sudamérica protestaron Chile y México, cuya petrolera tiene el diez por ciento de Repsol.

Los de Adentro

Como ocurrió con otras dos decisiones políticas trascendentes del gobierno: la estatización de los fondos de jubilación y la ley de Servicios Audiovisuales, una parte importante de la oposición adelantó su apoyo a la medida. Desde Pino Solanas hasta Hermes Binner; desde Víctor De Genaro hasta la mayoría de los dirigentes de la UCR, se expresaron a favor de recuperar la empresa petrolera. Cada uno con sus matices y sus críticas. En especial por la forma, la errática política de los últimos años y el respeto a las acciones del grupo Eskenazi.  El acompañamiento opositor contribuye a darle contención política a la medida y es una clara señal hacia el exterior.  Si la generosidad no fuera un bien tan escaso en la Argentina, el kirchnerismo haría muy bien en destacarlo.  Lograr el autoabastecimiento petrolero y la eficacia en la gestión de la empresa, es una tarea que trasciende a un gobierno.

Con los partidos de derecha no hubo sorpresas, se opusieron de manera tajante a la intervención del estado. En conferencia de prensa, Mauricio Macri, señaló: “es una decisión que va en contra los intereses del país”. Hasta allí, todo bien. Nadie esperaba algo distinto. Pero luego el Jefe de Gobierno contó que se desveló por la medida y expresó la preocupación que lo asaltó, en plena madrugada, ante la cuna de su hijita. Igual de asustado, Francisco De Narváez, aprovechó para advertir sobre los riesgos de “entregarle YPF a La Cámpora como hicieron con Aerolíneas”. Elisa Carrió y los restos de la Coalición Cívica, se limitaron a impugnaron la medida. El gran Carlos, no dijo nada todavía.

Nota publicada en Diario Z edición 19.1.2

Historia e historieta

Comedia de enredos

Algunas escenas de la política argentina parecen propias de una comedia de enredos. Si estos gestos sorprendentes y sorpresivos no implicaran a tanta gente, se podrían disfrutar con una sonrisa. “Ideológicamente no tenemos nada que ver con (Alberto) Rodríguez Saá”, dijo Ernesto Sánz, presidente de la Unión Cívica Radical. Fue la primera reacción ante la reunión entre Francisco De Narváez, principal socio electoral de Ricardo Alfonsín, con el referente puntano y candidato a presidente de Compromiso Federal. La afirmación no es curiosa ya que en esa lógica, para el senador radical, la afinidad ideológica con el diputado nacido en Colombia es más fácil de explicar. Como si nada pasara, el hijo de don Raúl opinó: “Si no tiene candidato (Rodríguez Saá) me parece bárbaro que nos apoye”. Alfonsín tiene el temple de un monje tibetano. Unos días antes, De Narváez mandó imprimir afiches que dicen: “A ella le conviene un cambio. Y es ahora”. Ella es Cristina Kirchner, claro, y adivinen quién es el cambio en la provincia de Buenos Aires. Nadie debería sorprenderse con las movidas del empresario mediático. Tiene la fidelidad del escorpión en el cuento de la rana que lo traslada, sobre su lomo, por el río. La rana, en este caso, milita en el partido fundado por Alem.

Felipe Solá reapareció con una definición que armó enorme revuelo: “Ahora soy independiente, no soy kirchnerista dijo a Radio 10 y agregó: “hace tiempo que no me siento parte de la oposición”. Solá criticó a sus ex compañeros del Peronismo Federal y anunció que, eventualmente, podría colaborar con Daniel Scioli si llegaran a convocarlo. Hace un par de años, junto a Mauricio Macri y De Narváez, enfrentó con éxito a Néstor Kirchner y al propio gobernador de Buenos Aires. Pero el tiempo es veloz. Macri, no dudó en castigarlo, “me da lástima escucharlo” y Rodríguez Saá lo mandó al psicólogo. El ex gobernador de Buenos Aires fue el primer peronista disidente que, después de la muerte del ex presidente, se alejó de la entente imaginada por Eduardo Duhalde y se autoexcluyó de la contienda electoral. En la retirada, lo siguió Carlos Reutemann.

Macri tiene dos preocupaciones: estar presente y atento al nacimiento de su hija Antonia y definir a quién apoyará el PRO en las elecciones de Octubre próximo. Lo único inevitable son los pañales que deberé ayudar a cambiar. En su momento, el Jefe de Gobierno había anunciado que se reuniría con todos los candidatos a presidente para luego decidir. Pero eso fue hace mucho. Por lo pronto se mostró tijeras en mano al lado de Federico Pinedo, el candidato a primer legislador y principal perjudicado por la ausencia de candidatura presidencial. Tiene que apurarse porque después tomará licencia por paternidad. En la ciudad de Buenos Aires le corresponden diez días. Una conquista de los empleados públicos porteños ya que en la Nación son sólo dos los días de licencia para el padre.

Mientras tanto el calendario electoral se cumple sin muchas sorpresas. Jorge Capitanich arrasó en el Chaco. Los números que exhibe son impactantes: “en cuatro años la provincia creció lo mismo que en los últimos cincuenta”. El “milagro” tiene relación con la industrialización y el boom agrícola (el algodón y la soja) de Chaco. También a la ayuda del gobierno nacional. Lo cierto es que en la provincia de la pobreza estructural y el dengue (ya nadie habla la enfermedad) el gobernador obtuvo el 66 por ciento de los votos y quedó en carrera para el 2015. Por su parte, Ramón Mestre, se impuso en las elecciones en la ciudad de Córdoba. Como ocurrió en la ciudad de Mendoza, un candidato radical obtuvo un triunfo contundente. Con menos énfasis que Víctor Fayad, el intendente electo pidió un recambio generacional en el partido y “volver a tener contacto con la gente”. Además dijo que trabajaría “codo a codo” con la presidenta y agradeció las felicitaciones recibidas de parte del gobernador peronista Juan Schiaretti.

Donde no hubo concordia fue en la visita de la presidenta a Rosario. Hubo un nuevo cruce con Hermes Binner. El candidato a presidente del Frente Amplio Progresista volvió a recibir los insultos de algunos militantes kirchneristas en lo que ya es un clásico previsible y penoso. El cruce con la presidenta no fue relevante, pero a esta altura no parece sumarle a ninguno de los dos dirigentes. El gobernador había cuestionado el clientelismo y la presidenta dijo que el gobierno no discrimina por el color político. La obra que inauguró la mandataria merecía más generosidad de ambas partes: un Instituto de Biología Molecular.

En tanto, cuál paladín de la justicia Sergio Schoklender sigue de gira por los medios de comunicación. Sus dichos revelan la incapacidad del Estado y los límites de la oposición en un mismo movimiento. Sólo la justicia podrá darle a cada quién lo que cada quién se merece en este episodio bochornoso que salpicó, nada menos, que a las Madres de Plaza de Mayo. Es importante para saber hasta dónde hubo complicidad y hasta dónde negligencia pero también para que no crezca la sensación de impunidad de los poderosos. El fallo absolutorio obtenido por Carlos Menem en la causa armas funcionó como un mazazo a la credibilidad judicial.

Las rencillas domésticas suelen quitar perspectiva. En el mundo se discute sobre quién debe pagar los platos rotos por el capitalismo salvaje. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, lo tradujo de manera impiadosa, “No deberíamos reducir el déficit a costa de los pobres y los trabajadores”, explicó. En el discurso dónde defendió su decisión de aumentar los impuestos a las grandes fortunas, también le respondió a los que lo acusan de enfrentar a pobres contra ricos: “esto no es lucha de clases, es matemática”. La presidenta que esta semana viajó a Nueva York, para hablar ante la asamblea general de la ONU, fue espectadora privilegiada de esta polémica. Lejos de la emergencia que se vive en el llamado primer mundo, Argentina se debe una reforma fiscal que nazca de la convicción y no de la necesidad. Avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa es una materia pendiente.

Nota publicada por Diario Z edición 23.09.2011

 

 

Comedia de enredos

El vendaval

Cristina Kirchner logró una elección histórica. Con el cincuenta por ciento de los sufragios, se impuso en todas las provincias menos en San Luis. Incluso ganó en las zonas rurales más refractarias al gobierno, también en los distritos donde sus candidatos fueron derrotados hace pocas semanas. Fue la preferida en la Capital Federal dónde un peronista no ganaba desde 1990. Obtuvo un millón setecientos mil votos más que en el 2007 y quedó a las puertas de la reelección. Hay muchas maneras de leer “el vendaval Cristina”, como lo definió Hermes Binner. Ya se ensayaron casi todas las variantes, desde las honestas a las malintencionadas: fue un voto de confianza a la presidenta; una convalidación de la gestión; el reconocimiento a la política económica y social, ganó por el apoyo de la juventud, porque es la única que puede conducir el país en el marco de una crisis internacional, porque no había ninguna alternativa seria, por la bonanza económica, porque la oposición está dividida, porque maneja el aparato del estado, por los subsidios que reparten, ganó por su viudez. Como sea, el respaldo de la mayoría de la sociedad fue claro y contundente. Aun en medio de la algarabía, la propia presidenta aclaró que no recibió un cheque en blanco.

Autocrítica

Los analistas de los medios hegemónicos se apuraron a reprender a los dirigentes opositores. Otra vez confunden el deseo con la realidad. Se empeñan en amoldar la cabeza al sombrero. El periodismo debe ser crítico del poder político y económico, ese es su rol esencial en un sistema democrático. Pero una cosa es ocupar ese lugar de manera responsable y otra comportarse como lobistas de intereses empresariales u operadores de facciones políticas a límite de rematar credibilidad afectando la información. Si la presidenta ratifica en Octubre este nivel de adhesión popular, acumulará más poder y el periodismo crítico tendrá un papel fundamental.

Hasta Elisa Carrió tuvo más autocrítica que ellos. “Soy la razón de la derrota”, dijo para explicar la debacle de su sector. La líder de la Coalición Cívica perdió cerca de cuatro millones de votos en cuatro años. Carrió tuvo una presencia televisiva sólo comparable a la de Marcelo Tinelli. Su fuerza pasó de sostener ideas progresistas a defender los intereses de las corporaciones. Para ponerlo en un par de nombres propios: cambió a Eduardo Macaluse por Prat Gay y los set de televisión por la militancia. A pesar de los esfuerzos dialécticos del candidato a vice presidente Adrián Pérez es difícil sostener que un partido que lleva de primera candidata a Diputada en la Capital a Patricia Bullrich y en Buenos Aires a Mario Llambías, es una fuerza de centro izquierda. Una buena noticia: el discurso rabioso tocó a su fin. El gobierno también tomó nota de eso.

Otro dato en relación a los medios: entre las adhesiones a la presidenta y los votos cosechados por el Frente Amplio Progresista se puede afirmar que el 60 por ciento de la población ratificó la sanción de la nueva ley de Servicios Audiovisuales.

Segundos

El peronista Eduardo Duhalde fiel a su historia e ideología, utilizó el primer discurso post elección para “alertar” sobre la presencia de “banderas de agrupaciones subversivas” en el centro de campaña del oficialismo y descargaba su enojo contra Ricardo Alfonsín, por entonces peleaban voto a voto un lejano segundo puesto. Alberto Rodríguez Saá, en cambio, celebraba el triunfo de su fórmula en San Luis. Sólo por un momento ambos lamentaron no haber seguido adelante con la interna del Peronismo Federal que los hubiese acercado a una cifra expectable. Pero fue sólo un instante, acto seguido prosiguieron cruzándose acusaciones.

“Francisco si me estás viendo”, clamó Alfonsín en un sorprendente llamado televisivo a su socio electoral. Quería saludarlo en medio de una euforia de origen desconocido. De Narváez había elegido su sofisticado bunker de Las Cañitas para esperar los resultados. A esa hora del domingo, el hijo de don Raúl ya sabía que el experimento de unir radicalismo y derecha había fracasado. El millonario colombiano después de imponerse en el 2009 a la lista que encabezó Néstor Kirchner, sólo obtenía el 16 por ciento de los sufragios. Apelando a la sabiduría popular: billetera mata galán pero el dinero no puede comprar amor.

De Frente

La otra sorpresa fue el festejo de un cuarto puesto. Sin embargo, los arquitectos del Frente Amplio Progresista bailaron en el escenario. Sabían que les sobraban motivos para la alegría. Hicieron una campaña de sólo cinco semanas y casi sin recursos. Llegaron a los dos dígitos, un objetivo soñado pero improbable. Entienden que son la fuerza opositora con más posibilidades de crecimiento. En su estrategia electoral no tiraron por la borda sus principios. Binner respaldó al ministro de la Corte Raúl Eugenio Zaffaroni cuando se desató una campaña mediática para voltearlo y, cada vez que pudo, reivindicó la intervención virtuosa del Estado en la economía.

El FAP enfrenta ahora varios desafíos: profundizar su perfil de fuerza de centroizquierda realmente amplia (debería hacer una convocatoria generosa); no caer en las trampas que les tenderá el establhisment (ahora huérfano de “esperanza blanca”); ofrecer un discurso coherente (Norma Morandini suele ubicarse en las antípodas de Binner); convencer a los eventuales votantes de qué puede ser algo más que una alternativa testimonial (el encuentro con Hugo Moyano apuntó a eso) y, en especial, demostrar que puede sacudirse el karma de la izquierda nacional siempre divisible por dos, por tres o por cuatro. No será una tarea sencilla.

Cristina

Conferencia de prensa, saludos con un Mauricio Macri en bermudas, reconocimiento a la altísima participación de los votantes, satisfacción por las primarias en general, ratificación de algunos proyectos como la legislación que pone límites a la extranjerización de la tierra y evocación de Néstor Kirchner. Así comenzó la presidenta de la Nación su mejor semana política de los últimos dos años.  “Nadie es dueño del voto de nadie. Ninguno es propietario de la voluntad de cada ciudadano. No hay que creérsela. Yo nunca me la creí”, dijo en un mensaje para propios y extraños. Muy cerca de la reelección sabe que, como dice el tango, “todo es tan fugaz”. Hasta en la victoria la prudencia es buena consejera.

Nota publicada en Diario Z, edic ión 17.08.2011

El vendaval

Nunca es triste la verdad

“No hubo construcción política en la Ciudad. El macrismo, desde un discurso de la ‘no política’, hace política territorial, va a los barrios. Y nosotros, que tenemos un discurso político, no hacemos política”. “Se hizo una campaña de cuarta, pobre en el peor de los sentidos, berreta y cobarde por no poner el cuerpo y para dar la pelea por la Ciudad”. “Tenemos que ganar la calle con alegría. Campaña más aburrida que la nuestra, sólo la de (Fernando) De la Rúa”. Estas reflexiones sobre la derrota del Frente para la Victoria en los comicios porteños no surgieron de la dirigencia política ni de la boca de un ministro. Son frases dichas por una socióloga (María Pía López), un filósofo (Ricardo Forster) y un editor (Aurelio Narvaja), respectivamente, en una reunión del colectivo de intelectuales llamado Carta Abierta. El encuentro fue convocado por Horacio González en la Biblioteca Nacional para discutir sobre la derrota de Daniel Filmus. La autocrítica fue más extensa y rigurosa, pasó por todos los aspectos, desde la desafortunada frase de Fito Páez a la manera de comunicar elegida por el gobierno de Cristina Kirchner. La semana pasada en esta columna señalamos que el oficialismo convivían los que preferían responsabilizar a los ciudadanos de Buenos Aires y los que debatían sobre las causas profundas de la abultada derrota en la CABA. No se puede corregir lo que no se considera previamente como un error. Estos intelectuales hicieron su tarea: luego de cualquier acción se impone la reflexión para mejorar la próxima acción.

En el gobierno la difusión del contenido parcial de la reunión generó disgusto. “Esto no debería haber trascendido, lo único que hace es perjudicar más al candidato”, “que critiquen lo que quieran pero en privado”, deslizaron.  Si bien es cierto que algunos voceros del grupo mediático más grande del país y también más enfrentado al gobierno nacional se encargaron de presentar la reunión como una suerte de capitulación, la discusión es imprescindible. Para ponerlo en términos futboleros: la otra opción es dejarlo a Batista y pensar que “todo pasa”. Es además, un ejemplo de cultura democrática. La derecha en general no alienta estos “devaneos”.

La incapacidad para generar política en el territorio es uno de los defectos más serios del kirchnerismo. A pesar de contar con alta adhesión popular encuentra demasiadas dificultades para construir. Además hay una suerte de desprecio por los acuerdos. Pasó en Capital pero se reproduce en provincias como Córdoba y Santa Fe. En el armado de listas se privilegió la lealtad a las alianzas con los referentes sociales y líderes territoriales. Los discursos de campaña y los mensajes mediáticos tienen como destino único los convencidos. No se trabaja sobre sectores cercanos pero críticos. Sólo se acepta al que aplaude. El más mínimo cuestionamiento es visto como parte de una conspiración. Curioso lógica en un gobierno al que le sobran los enemigos poderosos y necesita seguir ganando base de sustentación.

En este contexto desfavorable el senador Filmus deberá dar una segunda batalla. Su voluntad y militancia son dignas de respeto. Ante este escenario es necesario replantear la estrategia electoral,  no sólo hay que entusiasmar a los propios sino también seducir al electorado disconforme con la floja gestión macrista y que apostó por otros candidatos. El ex ministro de Educación dijo no estar de acuerdo con el diagnóstico de los intelectuales pero sabe que debe cambiar de estrategia si quiere que lo difícil no se torne imposible.

¿Una eventual derrota en Santa Fe, una segunda caída en Capital y el seguro triunfo de un dirigente no kirchnerista en Córdoba pueden afectar las chances electorales de Cristina Fernández en octubre? La respuesta es no. Muchos votantes de Macri, del socialismo, de Miguel Del Sel, de Juan Manuel De la Sota y hasta de Luis Juez se inclinarán por la presidenta en los comicios nacionales. Ya lo reconoció el propio Jefe de Gobierno porteño: “muchos de los que me votarán a mí, lo harán por Cristina”. Con todo, es de necios no atender a señales tan claras. Los sufragios son un capital volátil.

Los integrantes de Carta Abierta defendieron la gestión oficialista en los momentos más duros del conflicto con el campo. Han demostrado una actitud de adhesión manifiesta a sus políticas. Ahora le proponen al gobierno que no se enoje con el espejo y le  sugieren pensar bien antes de dar cada nuevo paso.

Más allá de la discusión que propician, es importante señalar que la estabilidad económica y los números favorables del empleo y el consumo juegan a favor de cualquier oficialismo. Salvo en Catamarca, hasta ahora todos los gobiernos provinciales que fueron a las urnas ratificaron su poder.  En Santa Fe resta ver cuál será el porcentaje de ciudadanos que apostará por el Midachi Miguel Del Sel. Una paradoja: en la provincia que inauguró las internas abiertas, simultáneas y obligatorias y dónde se hicieron debates en todas las instancias, un cómico sin programa de gobierno ni definición ideológica ni experiencia puede dar una sorpresa. Antonio Bonfatti y Agustín Rossi, sus rivales, están confiados. Apuestan a la política, a la militancia y a las ideas. Pero ¿importan las ideas? Jaime Durán Barba, el asesor ecuatoriano de Macri, lo sabe mejor que nadie. Que le pregunten a Carlos Reutemann, con sus monosílabos, o a Francisco De Narváez, con su “alica/ alicate”, si la imagen no cotiza bien en la consideración de amplios sectores de la población. De todas formas, existe un límite preciso: sólo con buena imagen no se puede gobernar.

Como telón de fondo de la contienda electoral, un puñado de dirigentes políticos se sumó a una sorprendente campaña para que Abuelas de Plaza de Mayo pida disculpas por reclamar a sus nietos apropiados durante la última dictadura militar. En definitiva, que pidan disculpas por exigir verdad y justicia. Todo a partir de que los cruces de las muestras de sangre de Felipe y Marcela Noble no son compatibles con gran parte de las muestras que están depositadas en el Banco Genético. Estos cotejos tendrían que haberse realizado hace una década. Los organismos de Defensa de los Derechos Humanos los reclamaban, los abogados de la familia Noble los postergaron mientras pudieron. Más allá de las injustificadas dilaciones y de que todavía pueden aparecer nuevas familias con sus correspondientes reclamos de identidad, no hay otro camino que aceptar los resultados de los exámenes. Como decía un catalán: “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. En tanto, que pidan perdón los que mataron, torturaron y secuestraron bebés como botín de guerra. Todavía no lo hicieron.

Publicado en Diario Z edición 21.07.2011

Nunca es triste la verdad

La hora de la verdad

Se terminó el tiempo de las palabras. Ya no valen chicanas, ni campañas publicitarias, ni operaciones de prensa, ni debates. El ciudadano de Buenos Aires -la más linda y la más sucia, la más bella y más hostil de las ciudades del país- dará su veredicto. Según la mayoría de los sondeos Mauricio Macri corre con ventaja y disputará una segunda vuelta electoral con el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Filmus. El tercero en discordia es Pino Solanas. Mucho más lejos, de acuerdo a los sondeos, aparece una decena de candidatos. El test electoral porteño tendrá resonancia nacional, es uno de los peldaños más destacados en el camino a las presidenciales de Octubre.

En la última semana de campaña, el Jefe de Gobierno porteño decidió “hacer la plancha”. Convencido que habrá un segundo round se limitó a no cometer errores. Rehuyó los debates y eligió posar para la foto en actos y entrevistas pautadas. La justicia le hizo retirar unos avisos electorales disfrazados de institucionales. Una mala costumbre de la que también abusa el gobierno nacional.  Pero nada más. En su entorno no faltan los que dicen que “a Mauricio el silencio le sienta bien”.  Sólo sorprendió la ausencia de Gabriela Michetti, la segura candidata del PRO hasta que Macri decidió bajarse de la presidencial. Los encuestadores afirman que mantiene una alta intención de votos que no coincide con el aluvión de críticas que recibe su gestión. El domingo por la noche se sabrá hasta dónde llega la fidelidad de los porteños al ex presidente de Boca.

El senador Filmus dedicó los últimos días a debatir sus ideas públicamente. Se aferró en su discurso a las bondades de “armonizar” (la palabra de moda en la campaña) políticas entre la Ciudad y el gobierno nacional y contó con el auxilio de los ministros Nilda Garré y Amado Boudou. La titular de la cartera de Seguridad anunció un plan para la zona sur con presencia de Gendarmes y Prefectos. La inseguridad está en la cima de las preocupaciones de los porteños. Más allá de cualquier consideración, si el ex ministro de Educación pasa a la segunda vuelta, el peronismo estará frente a una oportunidad histórica de hacer pie en un territorio tradicionalmente hostil.

Pino Solanas, después de los cortocircuitos con sus socios de la centroizquierda, contó con Hermes Binner y Luis Juez en el cierre de su campaña. En Proyecto Sur insisten con una idea: “sólo Pino le pueda ganar a Macri”. La apuesta es clara: llegar al balotaje. Las encuestas que se difundieron copiosamente esta semana lo muestran bastante atrás de Filmus. Claro que después de la sorpresa de Tierra del Fuego, dónde Fabiana Ríos dio vuelta una desventaja de más de diez puntos, cerca del cineasta se entusiasman.

La elección porteña incluye una novedad de las que pocos se anoticiaron de manera eficaz: se eligen representantes de comunas (Diario Z le dedicó amplio espacio al tema). La falta de difusión de esta nueva instancia de política barrial; los recortes a la participación de fuerzas vecinales y las funciones acotadas que tendrán los comuneros, contribuyeron a difundir una mezcla de desinterés y desconocimiento en gran parte de la población. El sueño de contar con un vecino en una instancia de decisión política a quien poder reclamarle en forma directa por la basura, los servicios, el estado de las plazas, la falta de luces o la inseguridad, seguirá postergado.

En tanto, Cristina Fernández sigue ocupando el centro de la escena. No tuvo reparos en responder con contundencia a las renovadas facturas que pasó la CGT por la escaza presencia sindical en las listas oficialistas. “En nueve meses pasé de ser un títere de doble comando a deprimida crónica y ahora, en los últimos tiempos, una autoritaria que rebana cabezas de utópicos candidatos”, dijo en una frase con múltiples destinatarios. “Los trabajadores no estamos sólo para votar”, había advertido Hugo Moyano, unas horas antes, en un plenario en Esteban Echeverría.

Por otro lado, el senador Carlos Verna renunció a su candidatura a gobernador disconforme con el armado de listas de candidatos a legisladores nacionales. Lo contamos en esta columna hace una semana, hasta el último nombre en el último rincón del país fue revisado por la Casa Rosada. Más allá de las rabietas, lo cierto es que a la presidenta no parece temblarle el pulso a la hora de imponer su criterio. “El peronismo no es una federación de partidos municipales y provinciales, el peronismo es un movimiento nacional que conduce Cristina Fernández de Kirchner”, explicó el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández para justificar la injerencia nacional en el armado de listas.

Con todo, sólo algunas torpezas empañaron una semana apacible para el oficialismo. Se excluyó a municipios de Chubut de la ayuda nacional que, con buen criterio, se brindó a los habitantes de Río Negro y Neuquén afectados por el desastre de las cenizas volcánica. Chubut está gobernada por Mario Das Neves, compañero de fórmula de Eduardo Duhalde. Vale preguntarse ¿qué culpa tienen los habitantes de la pequeña localidad de Gastre de las internas políticas en el peronismo?

Pero hay más. Fabiana Ríos, que obtuvo su reelección como gobernadora de Tierra del Fuego, declaró que “nunca la cooptaron” del gobierno nacional. Aseguró que el ministro Florencio Randazzo viajó a la provincia más austral del país para celebrar con su rival, Roxana Bertone, quien le había sacado diez puntos en la primera vuelta y no tuvo más remedio que levantarle la mano a ella. Ríos no reniega de su buena relación con la presidenta pero tampoco oculta su simpatía por Binner. “Lo respeto tanto como a la presidencia”, dijo. ¿Le pasarán alguna factura?

La frase es una verdadera herejía para el ala dura del gobierno. Desde allí se abrió fuego contra el candidato presidencial del Frente Amplio Progresista acusándolo de favorecer a una empresa del grupo Clarín en la adjudicación de la impresión de boletas para los comicios santafesinos. La estrategia es considerar como funcionales “al grupo” a todos aquellos que no hacen acto de fe kirchnerista. Es lo mismo Solanas y Binner que Macri y Carrió. En el mismo lodo, todos manoseados. No importa que los dos primeros hayan sido fundamentales en la aprobación de la ley de Servicios Audiovisuales o en la estatización de las AFJP. Las dos medidas consideradas claves por la propia presidenta.

La estrategia no parece la mejor si se tiene en cuenta que el oficialismo no tendrá mayoría en el Congreso nacional ni aun ganando con holgura las elecciones de Octubre. También Filmus podría necesitar de Solanas.

Los buenos contra los malos; los justos contra los pecadores; los esclarecidos contra los necios y así. La política no funciona de esta manera. La vida tampoco.

Nota publcada en la edición de Diario Z del 07.07.2011

La hora de la verdad