Quién mata a los trenes

Esta imagen corresponde al Tren de los Pueblos Libres, inaugurado por los presidentes Cristina Kirchner y Pepe Mujica. Tenía como destino unir Argentina y Uruguay. Hace meses que está parado en Pilar y ya fue vandalizado. Antes había muerto el Gran Capitán, el llamado tren de los pobres. Es una metáfora del ferrocarril. La foto fue publicada en la tapa del diario La Nación hace un par de semanas. Provoca vergüenza. El viernes pasado me enteré que despieron a todos los trabajadores que estaban destinados a ese emprendimiento. Les dejo en formato de audio el comentario que hice en Guetap, el programa que hago en Vorterix.

[audio:http://www.reynaldosietecase.com.ar/wp-content/uploads/2012/07/Audio-Trenes-7KC.mp3%5D

 

Quién mata a los trenes

Postales argentinas

 

El escrutinio definitivo de las elecciones primarias fijó en más de ocho millones de votos la diferencia entre Cristina Kirchner y Ricardo Alfonsín. La fórmula del oficialismo obtuvo unos cuatrocientos mil sufragios más que en el conteo provisorio. Estos datos, por sí solos, conjuran las sospechas de maniobras fraudulentas denunciadas por algunos dirigentes de la oposición.  No hacía falta mucho más. Sin embargo, el Ministro del Interior, Florencio Randazzo, cayó en la tentación de enrostrarle a los grandes diarios la amplificación de los planteos opositores. El funcionario terminó enredado en una discusión con Mariano Obarrio, periodista de La Nación. Un paso en falso: la libertad de informar incluye hasta los posibles episodios de mala praxis periodística. El funcionario contradijo, además, la indicación presidencial después de los comicios: mostrar gestión y bajar el nivel de confrontación.

¿Por qué agitar las aguas cuando la navegación se asemeja a un paseo por El Tigre? La primera encuesta post primarias le otorga a la fórmula oficialista perspectivas de crecimiento (algo más del 52 por ciento, según Artemio López). También modifica la grilla del 14 de agosto, al ubicar a Hermes Binner y Alberto Rodríguez Saá, en el segundo y tercer lugar, por sobre Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde. Todavía faltan dos meses, pero los cimbronazos en las fuerzas opositoras, que se ubicaron en detrás de la presidenta, no cesan.

Francisco De Narváez criticó a Ricardo Alfonsín por mostrar una visión derrotista. El líder radical calificó como “improbable, si no imposible” vencer al gobierno. El millonario colombiano enfureció:

“Me disgusta esa posición, no hay pelea que se pierda antes de darla”. Los socios políticos harán campaña por separado. De Narváez intentará acrecentar su caudal electoral llamando al voto útil de la oposición bonaerense. La idea es presentarse como el único rival con posibilidades de vencer a Daniel Scioli. Con ese objetivo está dispuesto a hacer una inversión mayor en la campaña. La distancia con el actual gobernador fue de 30 puntos pero dinero no le falta.

Por su parte, Alfonsín aguanta los chubascos como puede. Primero dijo que lo malinterpretaron cuando habló de triunfos “improbables e imposibles”. Para colmo de males el intendente de Mendoza, Víctor Fayad, que obtuvo su reelección con casi el sesenta por ciento de los votos, señaló que “el radicalismo va de un error a otro”. Fayad cuestionó duramente la alianza con De Narváez y rescató la gestión oficial: “La gente no quiere cambiar, le parece bien un modelo agroindustrial, que es un sistema incluyente”. No se privó de criticar a Binner por decir que “hay que cambiar el modelo”. El discurso errático sobre la economía es el punto más débil del Frente Amplio Progresista.

En la misma línea de Alfonsín, Mauricio Macri se sinceró: es “prácticamente imposible” ganarle a Cristina Kirchner. El Jefe de Gobierno porteño habló de los méritos del oficialismo y las fallas de la oposición para explicar el resultado de las primarias. Rompió el silencio pero no dijo a quién votará. El gesto fue valorado en la Casa Rosada. Después del encuentro entre Gabriela Michetti y el senador Daniel Filmus, no son pocos los que auguran una relación “más normal entre el gobierno nacional y el porteño”. Macri sabe que debe exhibir una buena gestión como plataforma de su aspiración presidencial y, para eso, mejorar la relación con el poder central es imprescindible.

El futuro de la Coalición Cívica parece incierto. Elisa Carrió viajó a México para aguardar el nacimiento de su nieta. Miembros del ala derecha de su partido se prueban la camiseta del PRO. Algunos de los dirigentes que se consideran progresistas analizan emigrar. Otros dejarán la actividad política. Ojalá recuerden que dejar cargos no implica, necesariamente, dejar la política. En Proyecto Sur tampoco superaron el impacto de la magra cosecha electoral. No son pocos los que esperan una nueva convocatoria del FAP. La nueva fuerza tendrá la primera prueba de crecimiento. ¿Primará la generosidad por sobre los egos? ¿Cuáles son los límites ideológicos de la nueva fuerza? ¿Cuál es realmente la amplitud de su convocatoria?

En tanto, la noticia de la semana tuvo forma de tren. Los presidentes de Uruguay y la Argentina dieron una señal inconfundible de confraternidad al reinaugurar el tramo que une Concordia con Salto. El abrazo que se dieron los mandatarios es también un gesto hacia la recuperación del servicio ferroviario devastado en los años noventa. Basta confrontar algunos datos para entender el ferrocidio: Argentina tenía en los setenta 42.500 km de vías férreas; en 1977 se perdieron 10 mil y en la actualidad hay alrededor de 5 mil. De las 2.400 estaciones quedan menos de mil.

El tren que ahora une a nuestro país con el Uruguay es un paso en el sentido correcto pero un paso pequeño. Es sabido que lo que se destruye con un decreto puede demorar decenas de años en recuperarse. Los pocos trenes de pasajeros que circulan por el territorio nacional lo hacen a 30 o 40 kilómetros (antes lo hacían a 100 o 120); las vías están en mal estado y el material es obsoleto. Viajar de Buenos Aires a Rosario o Tucumán o subirse al Gran Capitán puede ser el comienzo de una pesadilla. Urge la generación de plan ferroviario nacional que esté acompañado de una decisión estratégica en torno al transporte en general. Hay sectores empresarios y sindicales que militan activamente contra la recuperación del ferrocarril. Para enfrentarlos con éxito se precisa voluntad política y el consenso de las fuerzas populares. No se trata de ganar una elección sino de imaginar un país más justo para las próximas generaciones de argentinos.

Nota publicada en Diario Z, edición 01/09/2011 (escrita antes de la noticia sobre el asesinato de Candela)

Postales argentinas

Sarlo y Macri

“Kirchner ha logrado el procesamiento de Mauricio Macri”. Esta es la primera frase del artículo que hoy publica en el diario La Nación, Beatriz Sarlo. Apenas leí esa afirmación me zambullí en la nota con la esperanza de encontrar alguna revelación esclarecedora. Me dije: “Sarlo consiguió lo que no pudieron obtener los periodistas ni los asesores del PRO, algún dato clave que demuestra la manipulación de un juez y tres camaristas”. Pero no. La nota que tiene por título “Un melodrama familiar” sólo se basa en la convicción de su autora, una intelectual prestigiosa, de que el ex presidente Néstor Kirchner está detrás de ese procesamiento.

La afirmación no está acompañada de ningún dato. Sin embargo, el diario la ubica en la tapa. Esto es apenas una muestra de la degradación del periodismo argentino. Y esto no tiene que ver con la pelea entre el gobierno nacional y los multimedios más concentrados. La falta de calidad y rigor no tienen origen en la puja mediática. Tal vez por eso sean más lamentables. En el escrito de hoy la autora termina hablando de la relación tóxica de Mauricio con su padre y cuestiona la vinculación del Jefe de Gobierno con el Fino Palacios y otros ex policías. Ese entorno –según Sarlo– es el que determinó los problemas actuales que enfrenta Macri. Más allá de su afirmación más atinada: ni Néstor ni Franco quieren aceptar el retiro y la sucesión.

¿Qué está pasando en la Argentina? ¿Las convicciones y los prejuicios se imponen sobre la información? ¿Nadie se asombra de que se publique un artículo sin sustento informativo? ¿Y si es así, a quién creerle?

Si Kirchner está detrás del procesamiento hay que demostrarlo. Sería de suma gravedad. Ahora bien, decirlo sin el más mínimo dato es irresponsable. En boca de un político es menos extraño que en boca de un intelectual al que uno imagina sólo atado a sus convicciones e ideas. Sarlo habla como si fuese Gabriela Michetti. Como socia política. Qué triste.

Estoy en las antípodas ideológicas de Macri, opino además que su gestión en la Capital Federal no cumplió las expectativas, pero me cuesta imaginarlo como partícipe de una asociación ilícita. Parece más una víctima de su soberbia, su impericia y la confusión que arrastra entre lo público y lo privado. Pero eso es apenas una opinión, una apreciación. Ni lo que escriba Sarlo ni lo que piense yo tienen importancia.

Por lo pronto, Macri debe explicar muchas cosas. Desde la designación del comisario Fino Palacios al mando de la Policía Metropolitana hasta las escuchas ilegales a Sergio Burstein, familiar de las víctimas de la AMIA. Y, más allá de sus deseos y sus necesidades políticas, tendrá que exponer ante un tribunal. La justicia determinará su responsabilidad. De ese proceso dependerá su carrera política. Entonces Beatriz Sarlo podrá escribir otro artículo pero ya sabremos desde qué lugar escribe.

Sarlo y Macri

No nos asusten más

miedo

“Si acá, por esas cosas de la historia, no tuviéramos mayoría parlamentaria la Argentina caería en el vacío. Volveremos al país de 2001, a la indigencia, a la pobreza, a que la Argentina explote.” (Néstor Kirchner)

“Si no se controla el origen de los fondos de campaña… la Argentina puede ser peor que Colombia.” (Elisa Carrió)

“Serán meses muy peligrosos, si Kirchner gana en la provincia va a haber intento de estatizaciones y arremeterá contra la propiedad privada.” (Francisco de Narváez)

¿Por qué casi todos los candidatos apelan al miedo? ¿Hay rédito electoral en asustar? Algunos especialistas dicen que sí, que el miedo lleva a los ciudadanos a rechazar los cambios. El miedo hace más conservadoras a las personas. Pero también están los que opinan lo contrario. El miedo también puede convertirse en rechazo a lo establecido.

En el oficialismo dicen que si no los votan se vuelve al pasado. Quieren que la gente lea en la palabra pasado: estallido social, violencia, miseria. Volvemos a lo peor de la década del noventa, agregan, sin reparar en que hay dirigentes de los noventa en casi todas las listas de esta contienda. Y redoblan la apuesta: nosotros o el caos.

Desde la oposición vaticinan que si se imponen los candidatos del Gobierno se viene una devaluación del peso y hasta un nuevo corralito bancario. Afirman que después de la elección hay que temer por los depósitos y los bancos.

Para unos los otros son inconsistentes, corruptos, ambiciosos, delirantes, místicos, traidores. Para los otros los unos son autoritarios, corruptos, locos, violentos, desleales.

Apelan desde el miedo a otros miedos. Si ganan ellos, anuncian los opositores, se viene la recesión, se profundiza la crisis, habrá un aluvión de despidos. Desde el oficialismo replican: si ganan ellos volvemos a las privatizaciones, los ajustes y el neoliberalismo.

Con idéntica convicción convocan a la madre de todos los miedos: la inseguridad. Si ganan ellos se viene la mano dura y el gatillo fácil y no bajará el delito. Si ganan los otros continúan las muertes y los asaltos. Seguirá la impunidad. Se tiran con los muertos, hablan de bajar la edad de imputabilidad de los menores asesinos sólo por conveniencia, esconden las cifras del delito o trazan mapas.

En líneas generales, los medios de comunicación amplifican el temor. Los periodistas se convierten en voceros del miedo. Los asesinatos obtienen la mejor cobertura. La gripe A amenaza a los niños. Algunos sectores interpretan el mensaje: hay que aislar a los infectados, apedrear sus colectivos, pedirles que no vengan, que se muden. Cada deceso por la misteriosa enfermedad porcina tiene el despliegue propio de un triunfo de la Selección. Todo está mal pero puede estar peor, parece ser el mensaje dominante.

La esperanza no mide, no cotiza en los discursos de la política y es rechazada en las agendas periodísticas. En la boca de un dirigente puede ser interpretado hasta como un signo de debilidad. Sin embargo, no hay cambios profundos sin esperanza. No hay avances hacia una sociedad más justa sin sueños colectivos que los impulsen.

Por estos días, hace furor en internet Alberto Pérez Manija, un personaje creado por Diego Capusotto, que al frente del programa Hasta cuándo relata una retahíla de malas noticias y situaciones amenazantes en la mañana de una radio ficticia (se lo puede escuchar en la Rock and Pop, sábados y domingos a las 20). La parodia debería llamar a la reflexión.

Javier Darío Restrepo aseguró hace muy poco en una exposición sobre el desarrollo autosostenible que los medios tienen una inmensa deuda de esperanza con la sociedad.

Cuando el periodismo abre los sentidos y la inteligencia a lo posible, cuando la información contiene los datos de una carta de navegación que muestra los caminos posibles, cuando la información estimula la convicción y la ambición de cambiar la realidad, cuando el periodista entiende que parte de su servicio es crear inconformidad con lo existente en busca de una realidad mejor por lo justa, por lo tolerante, por lo pacífica, por lo igualitaria, por lo libre y respetuosa de cada ser humano, cuando todo esto se da, el periodismo cumple la más alta y dignificante de sus funciones porque estimula la esperanza”.

En su charla Restrepo, maestro de periodistas, hizo referencia a una historia que le contó Zlatko Dizdarevic, el director de Pueblo, un periódico de Sarajevo incendiado durante la guerra. “La edición que sacaron a la venta cuando aún humeaban los restos de su edificio fue ávidamente comprada por lectores que en aquella ciudad en ruinas sólo tenían dinero para comprar el pan o el periódico, y prefirieron el periódico. ¿Por qué? le pregunté a Dizdarevic. Porque en situaciones de crisis, la gente puede vivir sin pan, pero no sin esperanza, me contestó. Y yo agrego hoy, al recordar esa historia otra vez, que esa preferencia se da cuando el periódico da esperanza. Entonces se vuelve más necesario que el pan”.

Ante una realidad que agobia por injusta, el desafío de la dirigencia política es convocar a la rebeldía. La resignación es el verdadero enemigo de los cambios. Los periodistas deberíamos tener el mismo compromiso. Mientras tanto, no nos asusten más.

No nos asusten más

Ser periodista bajo el culto del miedo y la muerte

im_logo_ppalPego la gacetilla de Memoria Abierta:

“Ser periodista bajo el culto del miedo y la muerte es un ciclo que reflexiona sobre el ejercicio del periodismo durante la última dictadura militar argentina. Fue producido por The Freedom Forum, en el marco del proyecto Journalist Memorial, y por Un Ojo Avizor en los Medios .”

“Cada jueves publicaremos uno de los cuatro capítulos del ciclo que fue realizado para conmemorar a los 98 periodistas asesinados por la Alianza Anticomunista Argentina, conocida como la Triple A, y durante el gobierno de facto que tuvo lugar entre 1976 y 1983 en Argentina.”

“Creemos que las perspectivas de los 32 periodistas cuyas entrevistas integran esta colección (realizada en 1999) aportan a la profundización del conocimiento sobre el pasado reciente y contribuyen a promover el respeto por la libertad de expresión y de prensa.”

“Entendemos, al mismo tiempo, que este material enriquece los debates que están teniendo lugar sobre la vigente Ley Nacional de Radiodifusión (Ley 22.285 del año 1980) y sobre la propuesta para modificarla (Proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual -PDF).”

Más información y acceso al primer capítulo.

Memoria Abierta, Acción Coordinada de Organizaciones argentinas de Derechos Humanos, trabaja para aumentar el nivel de información y conciencia social sobre el terrorismo de Estado y para enriquecer la cultura democrática.
Ser periodista bajo el culto del miedo y la muerte

Lucha en el barro

congreso

Hay candidatos que se presentan a las elecciones y ya saben que no van a asumir sus cargos. Los votantes también lo saben. Pero está todo bien. Eso no tiene nada de malo. Es como un juego: votarán para un cargo a alguien que no lo ocupará.

Hay dirigentes que criticaron a los candidatos testimoniales pero dejaron los cargos para los que fueron votados. ¿Para qué? Para ser candidatos otra vez. Y si son electos, en un par de años volverán a renunciar a sus cargos para ser candidatos.

Casi ningún partido designó a sus candidatos a través de elecciones internas. La mayoría de las listas están integradas por los nombres elegidos por “El Jefe”. El adelantamiento de los comicios potenció la dedocracia. Esto encumbró por sobre militantes y dirigentes históricos a amigos, primos, hijos, hermanos, esposas, novias y amantes.

El principal opositor al Gobierno en la provincia de Buenos Aires fue acusado de contrabando, evasión y narcotráfico. Un juez con treinta y ocho denuncias en el Consejo de la Magistratura lo llamó a declarar a dos semanas de las elecciones. El presidente del Consejo de la Magistratura reconoció que el organismo no cumple su función y que las denuncias sobre los jueces no se investigan con la celeridad necesaria. Desde su creación sólo apartó a dos jueces. La oposición dice algo más: el Consejo de la Magistratura no impulsa las investigaciones para tener condicionados a los magistrados.

El candidato denunciado tampoco contribuyó a clarificar las cosas. Recusó al juez y no se presentó a declarar. Cree que sólo quieren perjudicarlo. La presunción no alcanza. Los ciudadanos no pueden decidir a qué juez prefieren al momento de enfrentar una denuncia judicial.

La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) demostró esta semana que funciona igual que hace un cuarto de siglo. Les sigue pinchando los e-mails y los teléfonos a periodistas y dirigentes políticos. Luego, con esa información confecciona carpetas de cartón, prolijamente rotuladas, que terminan en despachos oficiales.

Y como si fuese poco, apareció un candidato con el mismo nombre que el candidato que amenaza la supremacía del Gobierno. Un clon inventado, supuestamente, para sacarle votos a partir de la confusión. El candidato se molestó, pero hizo un alto en la campaña para visitar el programa de televisión que parodia a los políticos. Allí tiene otro clon. Bailó con él e hizo chistes.

Un senador candidato a senador acusó al gobernador de su distrito de utilizar técnicas del nazismo para perjudicarlo. El gobernador le recuerda su compromiso con las privatizaciones y desguace del Estado en la década del noventa. El senador dice que el gobernador es un tiramierda.

Dirigentes del campo insultan, amenazan de muerte, patalean y escrachan a diestra y siniestra. Siempre más a diestra, en realidad. Hubo uno que se confesó abiertamente golpista ante periodistas golpistas. Los dirigentes del campo también concurrieron al programa de televisión que parodia a los políticos. Allí el chacarero de los insultos visitó a su clon, que luce un poco menos exaltado y guarango que él. Nadie puede prescindir de ese escenario, dicen.

Una candidata anunció por enésima vez la hecatombe. Otros advirtieron que la economía se va al diablo. Aseguran que habrá más inflación y que tendremos un dólar desbocado. Los candidatos del Gobierno no se quedan atrás. Insisten en la idea: nosotros o el caos. Dicen que volveremos a 2001 si la cosecha de votos no es la suficiente.

¿La calidad de esta campaña nos representa como sociedad? ¿Es un espejo impiadoso? ¿Así somos? ¿Partidarios del vale todo? ¿Vulgares e irrespetuosos?

Y hay más. Una encuesta para cada candidato que pueda pagarla. El que abona tiene el informe que desea. El cliente siempre tiene razón. Los sondeos se convirtieron en elementos de campaña. Son como avisos publicitarios.

Los medios de comunicación juegan su partido de manera abierta y desembozada. Los diarios hacen tapas a pedido. Amplifican denuncias contra “sus enemigos” o esgrimen cerradas defensas de aquellos que puedan coincidir con sus intereses. La información es lo de menos. Es preferible incidir sobre la realidad que contar lo que pasa y por qué pasa. Las líneas de conducción periodística son permeables a los gerentes. Es probable que estemos haciendo el peor periodismo desde el retorno a la democracia.

El debate de ideas y la discusión de propuestas son los grandes ausentes de esta campaña electoral. Estos hombres y mujeres que ahora luchan en el barro ocuparán los ámbitos legislativos en todo el territorio nacional a partir del 10 de diciembre. Desde allí deberán tejer los acuerdos que contribuyan a consolidar un país más justo.

Esta campaña no parece el mejor comienzo.

Lucha en el barro

Tomás Eloy Martínez: maestro de reporteros

Se trata de un gran escritor y de un maestro de periodistas. Autor de novelas memorables como Santa Evita, La novela de Perón, La mano del amo o El vuelo de la reina.

TEM es un hombre de conocimiento generoso, así decía Borges que era Macedonio Fernández. Acaba de recibir el Premio Ortega y Gasset que otorga el diario El País de España. Lo califican como “maestro de reporteros” y es justicia.

Más allá del respeto que me genera su actividad, yo le tengo un cariño especial porque fue él quien me impulsó a escribir mi primera novela (Un crimen argentino). Durante un taller de periodismo narrativo, auspiciado por la Fundación de García Márquez, confeccioné un texto y cuando lo leí en la jornada final, TEM me dijo: “Ahí tiene una novela”. Abrumado le respondí que no sabía si era así, que era apenas una buena historia y él retrucó: “No sé si puede escribirla, pero tiene una novela”. Asumí el desafío y comprobé que efectivamente tenía una novela entre manos. Acaba de publicar Purgatorio, “su novela más literaria” y la editorial Alfaguara está publicando en una colección especial toda su obra.

Espero que disfruten esta charla que mantuvimos en la radio.

[audio:tomas-eloy-martinez-240409.mp3]

Audio gentileza Radio Del Plata (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Tomás Eloy Martínez: maestro de reporteros