Entre el Properonismo y "los compañeros"

Mauricio Macri tuvo la mejor semana en mucho tiempo. Finalmente ocurrió lo que sus asesores le habían vaticinado: tanto los dirigentes del Peronismo Federal como Francisco De Narváez “fueron al pie”. Desde ambos sectores reconocen que no tienen un candidato presidencial con posibilidades y, en nombre del pragmatismo, aceptan ahora que el mejor representante de la centroderecha es del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Este movimiento explícito terminó de decidir a Macri: será candidato a presidente. Y, según afirman sus hombres más cercanos, Gabriela Michetti será la candidata elegida para disputar la sucesión en la Capital.

Hasta el martes pasado, Macri mantenía en público una posición ambigua sobre su futuro político. Manifestaba su aspiración presidencial pero sin cerrar la puerta a una posible reelección en la Ciudad. ¿Qué cambió? Eduardo Duhalde y los principales referentes del Peronismo Federal aceptaron lo evidente: ningún dirigente de ese sector despierta entusiasmo en la sociedad y, en forma expresa, fueron a golpear a la puerta del ingeniero. Si bien en el PRO saben que el duhaldismo es como la mancha venenosa para el electorado independiente al que pretenden seducir, necesitan de la estructura del peronismo disidente para sostener una candidatura presidencial en todo el país. Ahora el desafío es como capitalizar el apoyo sin que se convierta en el abrazo del oso.

Macri insiste con una frase: “el ciclo del kichnerismo está terminado”. Más allá que la frase está más cerca de una expresión de deseos que de la realidad. Lo concreto es que Macri aspira a llegar a una segunda vuelta con Cristina Fernández  y, en ese caso, convertirse en el único opositor. Para eso necesita del peronismo no kichnerista.

También volvió al redil el diputado Francisco De Narváez, quien después de intentar todas las alquimias posibles aceptó que su futuro está al lado de su ex socio de Unión-Pro. El millonario intentó una imposible candidatura presidencial (es colombiano), luego aceptó que pelearía la gobernación bonaerense; después se acercó a Cobos, a Duhalde y a Scioli, en forma sucesiva, hasta que la realidad lo devolvió al punto de partida: Macri. Nunca nadie en la política argentina dilapidó tanto capital político y del otro en tan poco tiempo. Basta recordar que en el 2009 se impuso sobre Néstor Kichner. Las encuestas recientes lo dan lejos de Scioli. En el PRO lo harán sufrir un poco: “el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen”, dicen y agregan: “nuestro candidato en la provincia es Jorge Macri”. Sin embargo, terminarán aceptándolo: un candidato con mucho dinero y un Canal de televisión no es para despreciar.

Aunque uno de los socios del diputado en la tele, Daniel Vila, ya habría firmado una tregua con el gobierno. El empresario mendocino cree que nadie recuerda el momento en que comparó al gobierno nacional con la dictadura de Videla en pleno debate por a Ley de Servicios Audiovisuales. Tampoco la distribución de pulseritas verdes con la leyenda “hasta K” entre los trabajadores de su multimedios. Tal vez tenga razón. A ese nuevo escenario responden los cambios en la línea editorial del Canal. Otro ejemplo de pragmatismo de ambos lados del mostrador.

Para la Ciudad, Macri ya tiene decidida la candidatura de Michetti. Como se anticipó en esta columna hace meses, la lógica de las candidaturas será la de las encuestas y los sondeos ubican a la ex vicejefa de Gobierno mejor posicionada que Horacio Rodríguez Larreta. Cerca de Macri muchos piensan que el Jefe de Gabinete representa mejor que nadie la gestión macrista, pero los números mandan. En la ciudad hay doble vuelta si ningún candidato llega a la mitad más uno, por lo cual no existe posibilidad de concurrir a la elección sin el candidato que más mide. El ingeniero se inclina, además, por unificar las elecciones porteñas con las presidenciales.

Ricardo Alfonsín también tuvo una buena semana. Se siente ganador de la interna radical y Julio Cleto Cobos vive su peor momento. Además ya fichó al gobernador socialista Hermes Binner, quién más allá de cómo resuelva la interna política en Santa Fe, ya se decidió por secundarlo en una fórmula presidencial. La decisión del gobernador cierra la posibilidad a un frente amplio de centro izquierda. Los que imaginaron una alianza que incluyera a Binner, Stolbizer, De Genaro, Solanas, Juez y otras fuerzas progresistas deberán seguir esperando. Por lo pronto, Solanas anunciará, en breve, un frente con el ex intendente de Córdoba.

En el Frente de la Victoria no hay grandes definiciones todavía. El gobernador Daniel Scioli ratificó por enésima vez su adhesión al proyecto del gobierno nacional. Con todo, los halcones del kichnerismo y los operadores mediáticos del establishment seguirán cuestionándolo. Los primeros porque lo ven ajeno, aunque lo saben imprescindible para ganar en Octubre, y los segundos porque lo pretenden como alternativa confiable a la presidenta.

Por su parte, Cristina Fernández no va apurar el anuncio de su decisión. Está convencida de que la gestión es la mejor campaña. El encuentro con su par de Brasil, Dilma Rousseff, y la foto en el balcón de la Casa Rosada junto a Estela de Calotto y Hebe de Bonafini, pesan más que cualquier anuncio. Dónde no escatimó palabras fue en el acto de inauguración de la autopista que une Santa Fe con Entre Ríos. “Les pedimos a los trabajadores y a sus dirigentes que la defensa del modelo sea a rajatabla porque son los primeros beneficiarios y van a ser los primeros perjudicados si las cosas llegan a ir mal”, dijo y les pidió responsabilidad en los reclamos.

La referencia tiene distintos destinatarios: los llamados Gordos que fueron condescendientes con el menemismo y ahora se muestran inusualmente combativos; los dirigentes de la CGT San Lorenzo que lleva adelante un planteo imposible: unificar un sueldo único para trabajadores de distintos gremios (esto sin dejar de apuntar que las empresas cerealeras exhiben una incalificable avaricia) y, en menor medida, los dirigentes sindicales más cercanos al gobierno que anunciaron algunos reclamos salariales que, según el gobierno, podrían disparar aun más los precios. Cristina Kichner sabe que las amenazas a su gobierno no sólo se ubican en la vereda de enfrente.

Nota: Publicado en Diario Z del 03.02.2011

Entre el Properonismo y "los compañeros"

Muerte de un militante

Néstor Kirchner era un político full life y murió abrazado a su pasión. Puso el cuerpo hasta el final en defensa de sus convicciones. Con sus errores y sus aciertos, con sus más y sus menos, hay un antes y un después de Néstor Kirchner en la Argentina. La tristeza que atraviesa al país desde las primeras horas del miércoles dan testimonio de su impronta entre la población y en toda la dirigencia política. Hasta sus más acérrimos opositores le reconocieron su militancia y el fervor con el que defendía sus convicciones.

La consolidación de la autoridad presidencial; la renovación de la Corte Suprema de Justicia; la recuperación de la economía (un dato: asumió con el 24 por ciento de desocupación y se fue con el 8,7); la vuelta de las paritarias; la defensa de los Derechos Humanos; su apuesta por la integración regional pero, fundamentalmente, su fervor a la hora de revalorizar la acción política como una herramienta de transformación, lo convierten en uno de los dirigentes más destacados desde el retorno a la Democracia. Claro que también están sus errores políticos, las denuncias de corrupción, la visión maniquea de la política y los desbordes de su temperamento. La muerte no mejora a nadie pero permite evaluar con mayor serenidad.

“Se me fue alguien muy cercano”, escribió Andrés Calamaro en su sitio de internet. Y es una buena síntesis del sentir popular. Algo parecido ocurrió con la muerte de Raúl Alfonsín. Ese día escribí: una nota que titulé “Muerte de un pariente”. Como el líder radical, Kichner también es un familiar cercano. Murió un hombre vehemente y apasionado, convencido y terco, al que se le reconoce la convicción y la perseverancia como principales virtudes. Murió un hombre al que saludamos por su coraje y al que criticamos en su desmesura.

A Néstor Kirchner se le debe, entre otras cuestiones, que se haya vuelto a hablar de política. En estos años todo quedó en discusión: la economía, el rol del Estado, el modelo sindical, los años setenta, los organismos internacionales, la renta del campo, el rol de los intelectuales, el periodismo, la propiedad de los Medios de Comunicación. Discusiones dolorosas pero bienvenidas.

A la hora de elegir una imagen, cada uno tendrá la suya, me quedo con la del ex presidente dándole al ex Jefe del Ejército, Roberto Bendini, la orden de bajar los cuadros de los dictadores Videla y Bignone de la galería del Colegio Militar. Ese gesto sintetiza su fuerte revalorización de la defensa de los Derechos Humanos. Fue el correlato de una decisión de origen: apoyo a las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, anulación de las leyes de obediencia debida y punto final e impulso a los juicios en marcha. Junto a Alfonsín ningún otro presidente hizo tanto contra la impunidad de los crímenes cometidos durante la dictadura militar.También esto despertó polémica pero el resultado es innegable.

Sus últimas batallas estuvieron ligadas a la Ley de Servicios Audiovisuales. Se seguirá discutiendo sobre las verdaderas motivaciones que lo impulsaron a defenderla a capa y espada. Están quienes creen que sólo fue impulsado por el afán de afectar al Grupo Clarín, con quien se enfrentó después de varios años de buena relación. Lo cierto es que la legislación será uno de sus legados. También en esta iniciativa hay un punto de contacto con Alfonsín, quien logró juzgar a los represores pero no puedo imponer su proyecto que pretendía reemplazar a la ley de la dictadura.

Es prematuro evaluar las consecuencias políticas de su deceso. Néstor Kirchner conformaba con su esposa, la presidenta de la Nación, una unidad de gestión política. No es casual que los primeros ciudadanos que se acercaron a llevar una flor eligieran la Casa Rosada como destino de sus tributos. Kirchner era parte indisoluble del poder real. Pero ese dato irrefutable no puede obviar lo evidente: su muerte no tiene por qué abrir un escenario de incertidumbre. Algunos analistas hicieron referencia ayer al fallecimiento de Juan Perón, quien dejó en la presidencia a una mujer débil e incapaz. La analogía con Isabelita es maliciosa.  Como nadie podía imaginar a Néstor Kirchner en un café literario cuando dejó la presidencia en el 2007, nadie puede pensar seriamente que Cristina Fernández desertará de su responsabilidad política. Claro que deberá enfrentar su mayor desafío sin su aliado incondicional.

Nota: Ayer por la mañana escribí un post breve, fue a minutos de conocer la noticia del deceso de NK. Más tarde me pidieron una nota para la edición especial del Diario Z.

Muerte de un militante

¿Cuánto vale una foto con Scioli?

En 1995 Daniel Scioli se sacó una foto junto a Carlos Saúl Menem. El entonces presidente de la Nación había intercedido para que se transmitiera en vivo, y por un canal abierto de televisión, una carrera que tenía al motonauta como principal animador frente a las costas de Mar del Plata. Esa relación daría sus frutos: dos años después el deportista –de buena imagen popular–  se convirtió en Diputado Nacional por la Capital Federal. Desde entonces una foto con Scioli cotiza mejor que los bonos argentinos. Todos lo quieren cerca y sonriendo hacia la cámara.

El ocaso político de su mentor riojano no lo afectó. En el 2001 Scioli fue reelecto como Diputado. Apenas unos meses después, quien se sacó una foto con él fue Adolfo Rodríguez Saá y más tarde el hombre que lo sucedió en la Casa Rosada por decisión del Congreso: Eduardo Duhalde. El flamante presidente lo ratificó como Secretario de Turismo y Deportes.

En las elecciones presidenciales del 2003, la foto la pidió Néstor Kirchner y fue para los afiches de campaña. De esa manera, el político que no abrió en su vida una Unidad Básica se convirtió en vicepresidente de la Nación por el Frente para la Victoria. La relación con NK nunca fue fácil. Desde el Senado pidió aumento de tarifas y menos retórica setentista y lo congelaron. Sin embargo, ante los cruciales comicios del 2007 todos volvieron a mirarlo.

Esta vez la foto fue con Cristina Fernández. Scioli se preparaba para pelear por el gobierno porteño pero tuvo que apelar a su niñez y juventud como estudiante de La Matanza para disputar el gobierno de Buenos Aires. La senadora llegó a la presidencia con Julio Cobos de vice y Scioli ganó la gobernación.

En el año 2009 con el Gobierno Nacional en su peor momento –por las secuelas del conflicto con las entidades del campo, la crisis económica y las denuncias por corrupción– el oficialismo decidió adelantar las elecciones legislativas. Otra vez fue Kirchner quien volvió a convocarlo para la foto. Scioli reiteró su lealtad y asumió una candidatura testimonial a Diputado. Él y sus votantes sabían que nunca asumiría la banca. La movida no alcanzó para evitar la derrota a manos del empresario de medios Francisco De Narváez por dos puntos.

Pero la estrella del ex motonauta estaba lejos de apagarse. Aplicando su propia fórmula: trabajo duro, optimismo, bajo perfil, estilo moderado, discurso sencillo y frontal, ausencia de definiciones ideológicas más una enorme capacidad de diálogo, se repuso rápidamente del traspié electoral.

En estos años enfrentó huelgas docentes, serios problemas por la inseguridad, crisis financieras y conflictos en hospitales, entre otros problemas. Recibió duras críticas de la oposición peronista, dónde militan algunos de sus viejos compañeros de ruta, y fue fustigado por radicales y fuerzas de izquierda. También se bancó reiteradas reprimendas de Néstor Kirchner. La peor fue en La Boca, cuando el ex presidente le exigió que dijera quien la ataba las manos en materia de seguridad. Hubo enojo y facturas que se pasaron en privado por esa frase. Luego Scioli acompañó a NK en el acto que organizó en Santa Cruz.

El futuro político del gobernador de Buenos Aires se convirtió en el tema preferido de los analistas. Desde hace dos semanas, desde el peronismo federal (Eduardo Duhalde, Felipe Solá y cía) tratan de seducirlo para que se convierta en “el candidato a presidente de todos”. La falta de una figura convocante en el PJ disidente habilita diversas alquimias. En el duhaldismo tienen como objetivo central robarle ese alfil al kirchnerismo. El gobernador no se priva de nada y alimenta los rumores. Estuvo charlando con De Narváez en la cena de Conciencia. Mantiene con su rival una relación cordial pero es conciente que imaginan dos países diferentes. Para el millonario ninguna noticia sería más grata que evitar confrontar con Scioli por la gobernación ya que, según todas las encuestas, el ex piloto de lanchas lo aventaja por amplio margen.

Si hasta Mauricio Macri coquetea con él. En la fiesta del diario Perfil (la editorial hipercrítica del gobierno), posaron para una foto. “Si Daniel salta el cerco, Mauricio se baja”, dicen en el PRO. Se podría cumplir así el sueño de Duhalde: Scioli a la presidencia, De Narváez a la gobernación y Macri por la reelección en la Ciudad en una alianza indefinible que se ubicaría a la derecha de cualquier propuesta. Julieta Awada, la futura esposa de Macri, tiene una muy buena relación con la mujer del gobernador, Karina Rabolini. “No hay mejor puente que esa amistad”, insisten los macristas que, es sabido, no descartan nada.

En el paroxismo de las maquinaciones Horacio Vertbisky (el periodista con mejor llegada al matrimonio Kirchner) aseguró en Página/12 que Scioli se prepara para ser candidato a presidente. El gobernador no se molestará en desmentir ninguna versión. En la Casa Rosada descreen de cualquier cortocircuito y aseguran que apoyan su reelección en Buenos Aires. También están quienes lo ven como la continuidad del modelo kirchnerista si es que Néstor y Cristina no miden en las encuestas y es necesario asegurar el triunfo del Frente para la Victoria en el 2011.

Cerca del gobernador aseguran que Scioli no dará ninguna sorpresa. “No va con su estilo –explican– Nunca abandonó el barco. Eso sí, va a dónde quiere y se reúne con que quiere”. Esta semana concurrió al Coloquio de IDEA en Mar del Plata, cuyo vicepresidente es uno de los hombres más poderosos del grupo Clarín, enemigo declarado del gobierno nacional y también comprometió su presencia en el acto organizado por Hugo Moyano. Está claro que no pide permiso. La autonomía de Daniel Scioli es cada vez mayor y crecerá aun más mientras su foto siga cotizando en alza en el alicaído mercado de la política argentina.

Nota: Este texto fue publicado en Diario Z del 14 de octubre de 2010

¿Cuánto vale una foto con Scioli?

Ni tan calvo ni con dos pelucas

El fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre la Ley de Servicios Audiovisuales tuvo y tendrá diversas interpretaciones. Como casi todo en la Argentina, los hechos cambian según el cristal con que se miran. Ahora bien, las interpretaciones de un hecho siempre son subjetivas pero los hechos son siempre objetivos.

Curiosamente los sectores afectados por la desinversión que propone el artículo 161 coincidieron con algunas fuentes del gobierno (al momento de escribir este post NK era la excepción). Ambos sectores lo tomaron como una victoria de los que cuestionan la vigencia de la norma o como una derrota del gobierno. No es tan así.

La CSJ ratificó la medida cautelar que suspende la vigencia del artículo que exige la desinversión cuando se sobrepase la cantidad de medios que permite la ley. Y eso es bueno para los grandes grupos de M de C. Pero el fallo ratifica la plena vigencia de la Ley, avalando su constitucionalidad, y además le puso un límite a las medidas cautelares pidiéndole al juez de primera instancia que resuelva en un plazo razonable (dos años). Y eso coincide con la pretensión del gobierno y los sectores que defienden la plena vigencia de la ley aprobada por el Congreso. La CSJ hizo lo previsible (por eso el voto en un mismo sentido de los siete miembros): nunca se expidió sobre medidas cautelares. Cuando el juez resuelva el planteo –y debe hacerlo en un tiempo cierto– los cortesanos se expedirán sobre el fondo de la cuestión: la constitucionalidad del artículo 161. En definitiva: ni tan calvo ni con dos pelucas.

Se podría decir de esta manera: mientras toda la ley está vigente, el artículo de la desinversión quedó pendiente de ejecución hasta que un juez primero y la CSJ después  falle definitivamente. Para algunos, la demora equivale a la espera de otro gobierno que dicte la defunción de la norma. No parece tan simple.

En la sanción, el oficialismo sumó el apoyo de otras fuerzas (PS y Proyecto Sur) y la UCR y el GEN, que no acompañaron la votación por cuestiones políticas coyunturales, tenían proyectos tan o más severos que el aprobado.  Por qué razón cambiarían la norma en el poder? Y en el caso de querer hacerlo, contarían con los votos? En el fragor de la pelea cuesta observar que, más allá de las demoras, los efectos de la ley son inexorables.

Ni tan calvo ni con dos pelucas

La invasión a Santa Cruz

La actual conformación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en gran medida corresponde a designaciones realizadas después del 2003. El gobierno de Néstor Kirchner nominó a juristas prestigiosos que reemplazaron a los amigos de Carlos Menem. Además, firmó un decreto de autolimitación que, desde ese momento, fijó un mecanismo de designación transparente y que somete a los candidatos al alto tribunal a un proceso de impugnación previa de avanzada.

A pesar de que ese proceso es uno de los aciertos institucionales más contundentes de los últimos años, en la última semana el gobierno -a través de Aníbal Fernández- salió a cuestionar el fallo de la Corte que intima al gobierno de Santa Cruz a reponer al ex procurador Sosa en su cargo.

La Corte no sólo denunció al gobernador Daniel Peralta ante la justicia sino que le dio participación al Congreso. Desde entonces hay cuatro proyectos de intervención limitada a la provincia para reponer al fiscal desplazado por NK en 1995 cuando gobernaba la provincia.

En lugar de acatar el fallo -que por otro lado, es inapelable- el Jefe de Gabinete habló de un intento desestabilizador de la Corte y Peralta dijo “quieren invadir Santa Cruz”. Patético.

El gobierno imita a la oposición: la Corte es buena cuando falla a favor y mala cuando falla en contra. Basta recordar cómo la oposición y los grandes grupos mediáticos cuestionaron a la Corte cuando ratificó la vigencia de la Ley de Medios (por 7 votos a 0) cuando no se cansaban de alabarla.

La invasión a Santa Cruz

Alberto Fernandez: la historia Kirchner-Clarín

La pelea Clarín-Gobierno, las reuniones entre Néstor Kirchner y Héctor Magnetto, la relación con Papel Prensa, Graiver y Papaleo, la Ley de Medios, el discurso de la Presidenta y otros temas en una larga e interesante entrevista que le hicimos en Mañana es tarde al ex Jefe de Gabinete y representante del Estado en Papel Prensa, Alberto Fernández. (Gentileza Radio Del Plata)

[audio:25-08-alberto-fernandez.mp3] (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Alberto Fernandez: la historia Kirchner-Clarín

Gordos

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El modelo sindical argentino es autoritario, burocrático, prebendario y violento. Además, limita la participación democrática. Es inexplicable, por ejemplo, que la Central de los Trabajadores Argentinos no tenga todavía personería gremial.

Ahora que la derrota electoral del kirchnerismo impulsa a los denominados Gordos a exigir la cabeza de Hugo Moyano, es necesario señalar que el debate sindical en la Argentina vuelve a centrarse sólo en un punto: quién está más cerca del poder o quién es el interlocutor privilegiado de los que manejan la caja del Estado. Sobre la libertad sindical y la mejor defensa de los derechos laborales no se dice ni se debate nada.

El último presidente que prometió impulsar el reconocimiento de la CTA fue Néstor Kirchner. En varias ocasiones le dijo a Víctor De Gennaro que tendría el okey oficial. La primera vez fue en El Calafate, cuando los dos posaron junto al presidente de Brasil, Inácio “Lula” da Silva, un viejo amigo del dirigente gremial, con el glaciar Perito Moreno de fondo. De Gennaro había estado cerca del gobernador patagónico en la campaña de 2003, mientras Moyano apoyó a Adolfo Rodríguez Saá. Unos meses antes de dejar el poder en 2007, Kirchner reiteró su compromiso, pero tampoco cumplió. El ex presidente del país y del PJ eligió privilegiar su alianza estratégica con el secretario de la CGT, Hugo Moyano, y el camionero le respondió con lealtad. Entre otros gestos políticos propició un gigantesco acto de apoyo en la avenida 9 de Julio.

Después de la derrota electoral, los Gordos del sindicalismo (así se llama a los gremios importantes en afiliados, aunque la denominación remita también a las balanzas de los secretarios generales) se decidieron a disputar la conducción de la CGT. Acusaron a Moyano de personalista y autoritario y advirtieron al Gobierno que si mantiene sólo a Moyano como interlocutor no estará hablando con todo el movimiento obrero. “Hugo sólo trabaja para los afiliados de su gremio”, dijeron.

La bronca tuvo un detonante. En una semana pudieron comprobar que aun en medio de la debacle oficial, el secretario de la CGT mantenía su poder de fuego intacto. En pocos días, el líder camionero logró relevar a un funcionario designado para manejar los fondos de las obras sociales. El funcionario nombrado por el ministro Juan Manzur duró 48 horas en el cargo. Al frente de Aerolíneas Argentinas el Gobierno designó a Mariano Recalde, hijo de Héctor, principal asesor de Moyano, y logró que el Estado subsidiase a los empresarios del transporte para que éstos abonaran sin chistar un 17 por ciento de aumento salarial a los choferes de camiones.

Parece que no registran que Hugo también es un mariscal de la derrota”, se quejó uno de los Gordos. Moyano, a su vez, disparó munición gruesa. Los acusó de “cara de piedra al máximo”, “se creen Rambo” y aseguró que “hablan como si vinieran de otro planeta”, para terminar atribuyéndoles responsabilidad en las crisis de los noventa y de 2002.

Es fácil hacerse el duro cuando el sueldo de los camioneros lo pagan todos los argentinos”, disparó Luis Barrionuevo. El gastronómico dice que tiene vela en este entierro. Él fue el primero en enfrentarlo creando la CGT Azul y Blanca. Se desató así una pelea de pesos pesados. Si no estuviese el país en el medio, hasta sería una buena oportunidad para comprar pochoclo y sentarse a mirar.

Son como viejos luchadores de sumo tratando de sacarse a empujones del escenario. Se conocen desde siempre. En un rincón Hugo Moyano, secretario general del sindicato de camioneros durante 17 años y desde 2004 secretario general de la CGT. En el otro rincón Oscar Lescano, 26 años al frente del Sindicato de Luz y Fuerza; Armando Cavalieri, 20 años como líder de la Federación de Empleados de Comercio; Andrés Rodríguez, con 22 años al frente de UPCN y Gerardo Martínez con 20 años liderando a los obreros de la construcción. Junto a los barones del conurbano forman parte del poder permanente.

A todos por igual se les cuestionan sus métodos y su discrecionalidad. A Moyano le llueven las críticas por tener a casi toda su familia trabajando en el gremio. Su esposa maneja la obra social. También los subsidios estatales y el aval oficial a la captación de empleados de otros gremios. Los Gordos reciben impugnaciones por su desmesurado crecimiento patrimonial y sus negocios con empresas privadas y hasta con el Estado. Ambos sectores coinciden en las prácticas violentas y en su rechazo a la gestión de Graciela Ocaña. La ex ministra de Salud les exigió a los sindicalistas que explicaran qué hicieron con los más de 200 millones de pesos que recibieron para sus obras sociales y cuyo destino es incierto (Comercio no rindió 75 millones y UPCN 21, para tomar dos ejemplos).

Moyano exhibe su antimenemismo como una cucarda. Los Gordos, sobre esos años de jolgorio, callan. Barrionuevo fue funcionario y se declaró “recontra alcahuete” del riojano. Moyano defiende su quintita pero también el empleo. El gastronómico celebró el último documento de los grandes empresarios que pedía menor intervención del Estado. Es difícil elegir cuando las opciones se parecen a las que brinda una interna sindical en la Argentina. Mientras tanto, en lo que va del año se perdieron unos doscientos mil puestos de trabajo.

Gordos