Presos, jueces y víctimas

La salida de presos para participar de actos culturales o políticos en los últimos días sólo se analizó desde la perspectiva de la pelea entre el grupo Clarín y el gobierno. Más allá de cómo lo planteó el medio en tres tapas consecutivas y de la defensa que hizo el gobierno nacional del tema, argumentando que las salidas son legales porque, en todos los casos, las autorizó un juez. Me permito aportar la perspectiva de los familiares de las víctimas.

En mi opinión el beneficio que otorga el estado, con el fin noble de resocializar a los detenidos, no puede aplicarse indisciminadamente.

Jorge Taddei, el papá de Wanda, habla en esta nota, que se reproduce  por gentileza de Vorterix.com, y aprovecho para sumar mi opinión: Eduardo Vázquez no debería haber recibido ese beneficio cuando hace apenas unas semanas que está preso y sobre él pesa todavía la posibilidad de una condena a perpetua. Por lo demás, mientras CFK se pelea con Daniel Scioli para ver cuál es el Servicio Penitenciario con más corrupción e ineficiencia, en las cárceles siguen matando y torturando presos, usándolos como mano de obra para delitos y otras barbaridades. La democracia no llegó acabadamente a los sistemas penitenciarios del país, y esto se repite en las provincias. Como el tema es polémico, abro la puerta del debate.

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Presos, jueces y víctimas

Cambios

Termina una semana con cambios. La presidenta Cristina Kirchner decidió pasar el área de Transporte a la órbita del Ministerio del Interior. Florencio Randazzo tendrá el desafío de lograr que el servicio sea eficiente. En gobierno hablan de premio al ministro que armó la agencia de Seguridad Vial que, más allá de la alarmante cifra de accidentes con víctimas fatales que se registra en Argentina, es el primer intento serio de enfrentar esa suerte de catástrofe diaria que se viven en rutas y calles del país. También a su trabajo con los documentos de identidad y la identificación de personas desde su nacimiento. Es decir fue el gestor de pequeñas cuestiones que mejoraron la vida a las personas. La parada no será sencilla. Los antecedentes dramáticos son: un funcionario impresentable como Ricardo Jaime; una tragedia evitable como la de Once y un sistema de subsidios a los empresarios del sector sin control del Estado. Por lo pronto ya  hubo una buena señal, Mauricio Macri y Daniel Scioli aceptaron integrar una suerte de ente tripartito para coordinar el transporte en el área metropolitana. Se trata además de los dos dirigentes con mayor entidad política después de la presidenta.

El otro cambio es la renuncia de Daniel Reposo a su candidatura a Procurador General. Ni su CV ni su historia lo distinguían para el cargo. En especial para reemplazar a un hombre de tanto peso en el Poder Judicial como Esteban Righi. Su postulación fue un error político que, ante el seguro revés en el Senado, se enmienda con una renuncia. Más allá de las acusaciones que lanzó en diferentes misivas el ex candidato, lo cierto es que su salida de escena se “justa y necesaria”. Su mayor capital era la lealtad. Está bien que no alcance. En su momento Néstor Kirchner nombró a notables juristas para reemplazar a los esperpentos nombrados durante el menemismo en la Corte Suprema. Lo de Reposo era un paso en sentido inverso. La nueva candidata es la doctora Gils Carbó, que se desempeña como fiscal desde el 2004.

Por último: el anuncio de la pesificación del plazo fijo de la presidenta. Sin entrar ahora en consideraciones extensas sobre la fortuna de la mandataria, que se multiplicó en la última década. Era incongruente que se le exigiera a la población no comprar dólares con esos datos en las declaraciones juradas. Está claro que lo que vale son las políticas a largo plazo y no los ejemplos aislados, pero el anuncio es también un reconocimiento de un error. La lucha contra la evasión, el lavado y la salida de capitales no se dirime “reprimiendo” a los pequeños compradores que no mueven el amperímetro de la fuga. Las medidas además estuvieron mal comunicadas y peor ejecutadas. Que CFK diga que pesifica es un intento de predicar con el ejemplo. Veremos qué hacen los fieles y los ateos de su credo. Pero vale. En una democracia los ejemplos valen. Un funcionario que vive modestamente y no se aleja de la gente; un ministro de salud que visita los hospitales y habla con los médicos y enfermeros o un secretario de transporte que se sube a un tren; no son la solución pero marcan un camino. Una intención. En ningún gobierno deberían olvidarlo.

Cambios

Julio del 2003

Trabajando para la revista 23 me tocó cubrir la campaña electoral del 2003; allí conocí a Néstor Kirchner. En una charla previa a los comicios, le dije en broma: “si gana las elecciones, lo que va a ocurrir, ¿me da la primera entrevista?”. Me dijo: “será difícil que se dé”.

Un mes y medio después de haber asumido la presidencia cumplió la promesa. A un año de su muerte, quiero compartir con uds un fragmento de esa entrevista. Elegi la parte en la que hablamos del tema derechos humanos (el miércoles hubo un fallo histórico en la causa Esma), su gobierno acababa de descabezar la conducción de las fuerzas armadas y eso había generado una gran polémica.

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Julio del 2003

Burradas

“Hay un juez que se hace el burro y hay un burro al que hacen juez”. El verso de Eladia Blázquez suena con la contundencia de un latigazo. Esta semana la justicia argentina sumó un nuevo capítulo en el libro del descrédito popular. El juez federal Juan Manuel Yalj ordenó la detención de un sindicalista combativo argumentando tener pruebas contundentes sobre su liderazgo en una agrupación que se dedica a realizar actos de sabotaje contra material ferroviario. Tres días después lo excarceló pidiéndole disculpas. ¿Sólo se trató de una burrada? Antes la CGT, Luis Barrionuevo y las dos vertientes de la CTA habían condenado la decisión del magistrado. A minutos de la sorpresiva detención -en la calle y cuando no existía ningún riesgo de fuga- el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, respaldó al juez y habló de la existencia de pruebas contundentes. A esta altura ya no quedan dudas: si algo puede menoscabar la proyección electoral del oficialismo, ese algo no está en la oposición sino en el propio gobierno.

Lo que ocurrió con Rubén Sobrero es casi un calco de lo vivido por Gerónimo “Momo” Venegas. El líder de los peones rurales fue detenido en febrero pasado por orden del juez federal, Norberto Oyarbide. El mediático magistrado lo acusó de adulterar medicamentos, entre otros delitos gravísimos. Tras las protestas de Eduardo Duhalde, algunos piquetes rurales y la solidaridad de Hugo Moyano, el juez lo liberó. Desde entonces no lo volvió a convocar para declarar y la causa no avanzó. El daño que la dupla Oyarbide-Yalj, por convicción o incapacidad, le hicieron a la credibilidad judicial es difícil de mensurar.

Como en el caso de los medicamentos truchos, los vagones incendiados existen. El delito contra los bienes que el Estado entregó a los concesionarios del ferrocarril se perfeccionó. El 2 de mayo pasado el tren descarriló y catorce vagones fueron incendiados deliberadamente. Cuando se imparte justicia sólo hay una cosa peor que no detener a los responsables: castigar a inocentes. El juez Yalj reconoció que preferiría trabajar mejor. Un deseo legítimo para un ciudadano común pero impropio en boca de una persona que en pocos meses se convertirá en camarista.

Unidad

“Los únicos que van presos son los sindicalistas”. La idea fue instalada por la CGT que conduce Hugo Moyano. Fue la segunda vez, en pocos meses, que la central obrera se manifestó en defensa de un gremialista detenido. Esta es la otra consecuencia negativa del paso en falso del juez Yalj. La dirigencia sindical cerró filas de manera corporativa en defensa del delegado del Sarmiento. Y si bien en este caso los asiste la razón, la afirmación pone en un plano de igualdad a Sobrero con Gerónimo Venegas y aún con José Pedraza, detenido por el asesinato de Mariano Ferreyra; y con José Zanola, en prisión por la adulteración de medicamentos y troqueles. Por nombrar los ejemplos más notables. No todos los sindicalistas son iguales. Hay conductas e historias diferentes. La mayoría son honestos. Basta recordar que hay unos catorce mil delegados gremiales en todo el país. Son los que cada mañana se levantan dispuestos a defender a sus compañeros. Otros, en cambio, convirtieron sus puestos en oficinas de negocios y utilizan sus fueros en beneficio propio.

Con todo, la interpelación al Poder Judicial tiene asidero. Los ejemplos utilizados por los sindicalistas son elocuentes. El ex Secretario de Transporte, Ricardo Jaime, acumula una cantidad enorme de causas. Las sospechas de corrupción son abrumadoras. Sin embargo, nunca perdió la libertad. Carlos Menem acaba de ser sobreseído junto a otras diecisiete personas en la causa del contrabando de armas a Croacia y Ecuador. Explicar la impunidad se convirtió en una costumbre argentina.

Jueces y sindicalistas tienen algo en común: desprestigio y poca credibilidad. Esa sensación generalizada es injusta con los honestos y una sombra que desde 1983 se sigue proyectando sobre la democracia.

No me voten a mí

Esta semana algunos candidatos opositores se sinceraron. Elisa Carrió, volvió a asumir todas las culpas ante la pobre elección realizada por la Coalición Cívica en las primarias. “Les pido que si me van a castigar, castiguenmé a mí sola. Pero no a mis diputados nacionales, intendentes y concejales, que se merecen los votos porque demostraron ejemplaridad”. El gesto es noble, pero carente de cualquier autocrítica. Carrió sigue responsabilizando a los votantes por su mala perfomance. El desbande de la fuerza política que creó como una alternativa progresista, y devino en agrupación conservadora, es inevitable.

Ricardo Alfonsín también pidió que voten a los candidatos locales del radicalismo aunque no lo apoyen a él. Luego se comparó con la selección de rugby: “Yo sé que será difícil forzar una segunda vuelta pero tampoco es imposible. No es fácil ganarle a los All Blacks, pero Los Pumas (que los enfrentarán el fin de semana próximo) van a la cancha a poner todo para ganar, nosotros vamos hacer exactamente lo mismo y será la sociedad la que dirá en definitiva si hay o no una segunda vuelta”.

Para completar: Eduardo Duhalde se cruzó fuerte con Alberto Rodríguez Saá. Los dos se acusaron de ser funcionales al kirchnerismo. Para Duhalde, el gobernador puntano canjeó favores al gobierno nacional por la cancelación de deudas provinciales. Para Rodriguez Saá, su ex socio no tiene autoridad para cuestionarlo porque es el responsable de la llegada de Néstor Kirchner al poder.

Sólo Cristina Kirchner y Mauricio Macri parecen ajenos a la contienda del 23 de Octubre. La presidenta apuesta a la gestión como principal argumento de campaña. Considera que lo mejor es concentrar todos los esfuerzos en actos e inauguraciones hasta que la ley se lo permita. El ex presidente de Boca, por su parte, ya ganó su distrito y, mientras espera la llegada de su hijo, se concentra en obtener las herramientas que le permitan gobernar con cierta holgura económica. Para eso la discusión por el presupuesto será crucial. Todavía no sabe si el impasse en su pelea con el gobierno nacional es una tregua temporal o el fin de la guerra.

Nota publicada en Diario Z edición 7.10.2011/ La ilustración es de Juanjo Olivieri

 

Burradas

Política e impunidad

El brutal crimen de Candela Rodríguez conmovió al país. Sólo el castigo a los culpables podrá traer algo de alivio a sus familiares y a la sociedad. En Argentina el problema no es el delito sino la impunidad. Ningún país es indemne a crímenes, atentados, narcotráfico o salvajadas diversas pero una buena medida de la calidad institucional es la eficacia con que la justicia castiga esos delitos. En el caso Candela hubo, además, dos condimentos que ya forman parte del color local, el show mediático y el aprovechamiento político.

El asesinato de la niña de once años provoca más preguntas que certezas. ¿Las fuerzas de seguridad están capacitadas para encontrar personas que desaparecen por voluntad propia o ajena? El antecedente no es el mejor: durante la dictadura se dedicaron a desaparecer personas no a encontrarlas. Y en democracia Julio López, Marita Verón o la familia Pomar son apenas ejemplos que revelan un abanico que va desde la complicidad a la incapacidad.  ¿Los medios de comunicación ayudan o entorpecen? ¿Los editores de noticias no deberían plantear algún tipo de autolimitación? Tal vez un protocolo para este tipo de situaciones extremas que no recorte la información pero que proteja a las víctimas y sus familiares. En el caso de Candela pasó de todo. Se exhibieron fotos de la nena y se metieron en su facebook en pos de averiguar contactos y conductas sospechosas.

Y hay más: ¿Por qué un caso poco claro y, en principio, vinculado a una vendetta se presentó como un emergente de la inseguridad? ¿Es ético procurar rédito político ante un crimen atroz? Francisco De Narváez, que ya hizo campaña en la primarias agitando el fantasma de la inseguridad, anunció que volvería a levantar esa bandera. Vale desplegar preguntas cuando casi todo lo que se ve y escucha genera confusión o vergüenza.

En campaña

Nadie quiere una foto con Ricardo Alfonsín. El diputado sabe de ese súbito desprecio pero decidió soportarlo en silencio. Primero fue la rebelión en Mendoza donde Roberto Iglesias llama a cortar boleta con un aviso de campaña. También el intendente electo de la capital, Víctor Fayad, tuvo palabras impiadosas: “Cuando la gente se muere, uno va y lleva a esa persona al cementerio y después vuelve a la casa, no se queda ahí, porque uno sigue con vida”. Por último, fue De Narváez, su propio socio político el que pidió pista para que cualquier ciudadano bonaerense que no quiera votar a Daniel Scioli corte boleta a su favor. El millonario colombiano pretende que Alberto Rodríguez Saá también cobije sus aspiraciones a la gobernación. Está claro que cualquier línea lo deja bien. Es una enseñanza para toda la clase política: un matrimonio por conveniencia sólo se sostiene mientras dura la conveniencia.

En el FAP reina el optimismo. Están convencidos de que Hermes Binner puede ubicarse en el segundo lugar. Ése es el objetivo de la flamante fuerza. Pero no todas son buenas noticias. Una frase de Binner desató un escándalo: “El siglo XXI es del socialismo, los otros partidos son del siglo pasado”. La UCR, en un documento que incluso firmó la vicegobernadora de Santa Fe, lo acusó de “hegemónico” y de “desmerecer” a sus socios políticos. Más allá del resultado nacional, los próximos cuatro años de gestión en la provincia no serán sencillos si las peleas subsisten. El oficialismo tiene minoría en ambas cámaras legislativas y conflicto con sus socios.

Alberto Rodríguez Saá, en cambio, tiene el patio trasero tranquilo. Por lo tanto se limita a lanzar propuestas de todo tipo (plata a los estudiantes que se reciben en su provincia, por ejemplo) y castigar por igual a todos sus contrincantes, con especial predilección por Eduardo Duhalde. El ex presidente, por su parte, volvió a arriesgar credibilidad: denunció “fraude informático” y pidió que no se repitan estas maniobras en Octubre. La novedad es que Chiche Duhalde tendrá más protagonismo de cara a los comicios que se vienen.

Esta semana reapareció Elisa Carrió. Su objetivo es juntar los pedazos de la Coalición Cívica. Patricia Bulrich y el “ala derecha” coquetea con el Pro. Los progres del partido miran con cariño al FAP o analizan dejar la actividad política. El sábado habrá un cónclave para analizar lo que fue y será. Mauricio Macri sigue inmutable. Procura obtener financiación para su futura gestión y propicia algún tipo de acuerdo con la Presidenta de la Nación.

La moralessolanización

Por fuera de la disputa electoral, en los últimos quince días dos escenas expresaron “un país más normal”: la reunión del Consejo del Salario en la que se definió el aumento del haber mínimo a 2300 pesos y la cena organizada por la Unión Industrial Argentina en Tecnópolis. En los dos cónclaves hubo empresarios y dirigentes gremiales, gobernadores y funcionarios, oficialistas y opositores. Sin embargo, las dos reuniones cosecharon críticas de un sector de la prensa y de parte de la oposición. Cabe preguntarse por qué razón los que hasta ayer criticaban la falta de diálogo ahora critican el diálogo. Por qué motivo los que se quejaban de la confrontación ahora también cuestionan los intentos de consensuar políticas.

En la multitudinaria cena con la que se conmemoró el Día de la Industria, Ignacio De Mendiguren, titular de la UIA habló de un modelo de país con desarrollo industrial y ponderó el clima de negocios. A su turno, la presidenta de la Nación pidió mesura a empresarios y sindicalistas por igual, y prometió reglas claras y rectificaciones en la política económica “si éstas fuesen necesarias”. Cristina Kirchner sabe que se avecinan meses complicados para la economía argentina por la crisis internacional y que todavía la inflación es un enemigo a vencer. La escuchaban dieciocho gobernadores, empresarios y dirigentes gremiales, entre ellos, Hugo Moyano.

Después de ese encuentro; el presidente de la UIA fue criticado por no criticar al gobierno y acusado de “oficialista”. En un artículo en el diario La Nación, Joaquín Morales Solá, le dio forma al cuestionamiento: señaló que el gobierno tenía una suerte de plan para “domesticar” a los críticos y que a esa estrategia la llamaban a “mendigurización”.

El pecado del presidente de la entidad fabril es intentar influir con sus propuestas en las decisiones del gobierno en lugar de confrontar abiertamente. Esa es una actitud de lobista no de líder empresarial, lo amonestaron. Lo mismo vale para los gremios. Todos los días aparece alguna información que da por fenecida la alianza entre el gobierno y la CGT.

Los que reclaman “dureza” a la Unión Industrial confunden, otra vez, sus deseos con la realidad. La estrategia de empresarios tiene relación directa con el nuevo escenario político surgido de las elecciones primarias, no con gustos o afinidades. También con la situación económica. Los que antes pedían acuerdos y ahora exigen confrontación añoran un país donde las corporaciones dicten la política nacional. Ni siquiera se puede decir que se trata de un reclamo ideológico. Si estuviesen en el gobierno radicales o socialistas sufrirían idéntica presión. A estos grupos económicos y a sus voceros no les importa el partido que gobierne, siempre y cuando obedezca. Es lo que podríamos denominar la “moralessolanización” de la política. Pero no lo haremos, no es bueno trocar nombres propios en adjetivos.

Nota publicada en Diario Z, edición 9.9.2011

 

Política e impunidad

El secreto encanto del vice

“…que se puede tener mucho/ pero no tener con quién”. El verso de María Elena Walsh pertenece al poema Sábana y Mantel. Es un ejemplo de profundidad y belleza. “Sábana y Mantel, que no le falten a nadie en este mundo tan cruel”, eso pedía la autora de La Cigarra. En política no abundan las metáforas. El “con quién” se transformó en un tema clave. Esta semana Ricardo Alfonsín, que ya pasea con orgullo su acuerdo electoral con Francisco De Narváez, eligió como compañero de fórmula al economista peronista Javier González Fraga; Eduardo Duhalde rescató como vice a Mario Das Neves; Hermes Binner se debate entre Margarita Stolbizer, Víctor De Gennaro y un dirigente joven; y Cristina Fernández de Kirchner analiza una abanico de media docena de acompañantes. Después de Julio Cobos, la designación del vice en la aventura presidencial pasó a ser un tema central en la estrategia de campaña.

Después que Ricardo Alfonsín blanqueara su romance con el millonario colombiano, los socialistas que se sabían engañados se fueron sin estridencias. El hijo de don Raúl defendió su decisión a capa y espada: “si se quiere ganar hay que sumar al peronismo anti k de Buenos Aires”. El candidato radical fue por más: convocó como compañero de fórmula al ex titular del Banco Central en el amanecer menemista. La idea es que su figura brinda previsibilidad a los mercados y tranquilidad a algunos sectores del poder económico. González Fraga está lejos de ser un liberal –ahora se ocupa de la pobreza– y será quien trace las líneas directrices del plan económico de la flamante alianza. González Fraga ocupa de alguna manera el lugar que su mentor, Roberto Lavagna, desempeñó en la fórmula del 2007 junto a Gerardo Morales. La UCR arrastra el karma de la debacle económica en los dos gobiernos que se sucedieron desde 1983.

Algunas críticas del progresismo a este acuerdo hicieron referencia a que Alfonsín padre jamás hubiese pactado con el empresario de medios. Sin embargo, es temerario afirmarlo. Don Raúl fue quien llamó a Hermes Binner para pedirle que apoye a Lavagna en el 2007.  En aquella oportunidad el socialismo optó por acompañar a Elisa Carrió. Para los radicales que todavía cuestionan que el gobernador socialista dispute la presidencia y anuncian cataclismos en la sociedad política en Santa Fe, vale recordar que hace cuatro años las dos fuerzas fueron separadas en el ámbito nacional y el Frente Progresista no se rompió.

La alianza electoral que imagina Alfonsín es amplia. Muy. Si bien dijo que “el límite” era Mauricio Macri las negociaciones con el PRO están a la orden del día. Los operadores radicales intentan un acuerdo implícito, en el cual Macri no presente candidato a presidente, y tal vez tampoco a gobernador de Buenos Aires, y tribute a la fórmula Alfonsín-De Narváez. Ernesto Sánz lo dijo con claridad: “Para mí Macri debería ser parte del acuerdo”. La sinceridad del senador tiene fundamento: nada diferencia ideológicamente a De Narváez de Macri.

La duda que persiste es si lo que suma Alfonsín con este acuerdo no lo pierde con el alejamiento de sectores progres de su propio partido y de independientes. Lo que se denomina en política el efecto de la manta corta. La candidatura de Binner no es una buena noticia para el neo alfonsinismo.  Aunque también puede “comer” electorado del oficialismo, el socialista negocia con Federico Storani y otros radicales descontentos. La centro izquierda se encuentra ante una oportunidad histórica. Por primera vez jugará, sin radicales ni peronistas, con posibilidades de imponerse en varios distritos importantes del país. Binner, Pino Solanas, Margarita Stolbizer, Luis Juez y Víctor De Genaro coinciden en que la apuesta electoral debe ser la excusa para consolidar una fuerza que se proyecte a futuro. Si sólo los reúne la coyuntura, se asomarán a otra frustración.

El gobernador de Santa Fe será quien decida sobre su compañero de fórmula. Stolbizer y De Genaro son las opciones con más posibilidades. También suena Norma Morandini y hasta Graciela Ocaña. Elegir a Stolbizer dejaría al Frente sin un candidato fuerte a la provincia de Buenos Aires. El gobernador de Santa Fe evalúa también otros nombres que, dicen, podrían sorprender. Victoria Donda, de Libres del Sur, tendrá un rol importante en la estructura electoral.

Eduardo Duhalde anunció que su compañero de aventura electoral será Mario Das Neves. También aseguró que no se bajará de la competencia. Muchos especulaban con su paso al costado para reforzar las chances del tándem Alfonsín-González Fraga, una dupla que celebró públicamente. Pero en el duhaldismo están convencidos que ellos pueden “robarle” votos peronistas al candidato del gobierno, en especial en Buenos Aires. Según este razonamiento esto puede forzar una segunda vuelta y, en ese caso, sí apoyarían a Alfonsín. En tanto  la decisión  de Das Neves provocó profundo malestar en Chubut, donde el PJ local ya tendió puentes con el oficialismo y prometió apoyar a la presidenta si se decide por disputar la reelección.

En el gobierno nacional no hay definiciones. Las principales espadas del gabinete dedicaron gran parte de la semana a defender a Hebe de Bonafini de las acusaciones que enlodan al administrador de Madres de Plaza de Mayo. Los hermanos Shoklender aparecen cada vez más comprometidos en negocios sucios con dinero del Estado. Sólo la justicia puede poner las cosas en su lugar. En un ademán lúcido, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo se despegó de manera clara de sus antiguos protegidos. La corrupción nada tiene que ver con la historia de lucha de la organización.

Cristina Kirchner demorará todavía un poco más el anuncio de su postulación. El tiempo que pasa acrecienta las posibilidades de su candidatura a la reelección. Mientras tanto la danza de nombres para acompañarla se suceden: Amado Boudou, uno de los ministros más valorados por la presidenta; Juan Manuel Abal Medina, el dirigente que más se acerca al modelo K: joven profesional y progre; y Carlos Zanini, el hombre que cuenta con la mayor confianza de la presidenta. Fuera del gabinete se menciona a los gobernadores Jorge Capitanich  y Sergio Uribarri. El mandatario de Chaco fue un fervoroso defensor de las políticas del gobierno nacional. La presidenta decidió organizar el último festejo del 25 de mayo en esa provincia.  Para muchos fue una señal. El gobernador de Entre Ríos, Sergio Uribarri, también es considerado un incondicional y cumple con el perfil de dirigente joven y emprendedor que agrada a la presidenta.

De afuera del peronismo suena Martín Sabbatella, candidato a gobernador bonaerense con una lista colectora, aunque las acciones del ex intendente de Morón están en baja. En especial después que en el gobierno nacional se decidió apuntalar la candidatura de Daniel Scioli ante la “amenaza” de Francisco De Narváez. En los últimos días también sonó el nombre del penalista Eugenio Zaffaroni. El ministro de la Corte tiene una historia en la política pero no parece, por ahora, muy entusiasmado en abandonar su destacado rol en la cabeza del Poder Judicial.

Tanto en la vida personal como en la política, nadie quiere sorpresas con la elección de la pareja. Aunque es sabido que, como escribió Marechal, con el número dos nace la pena.

Nota publicada en Diario Z, edición 09.06.2011

El secreto encanto del vice

Te amo, te odio, dame más

El año electoral será laboratorio de lo mejor y lo peor del sistema de representación. Las primarias abiertas, obligatorias y simultáneas van a convivir con los dedazos y otros engendros. El último capítulo de la telenovela del verano en las tiendas del kichnerismo duro, “Peguenlé a Daniel Scioli”, incluye la habilitación de listas colectoras y el apoyo a la candidatura a gobernador de Martín Sabbatella.

La idea es más o menos así: la reelección del gobernador de Buenos Aires es clave para un eventual triunfo en primera vuelta de la presidenta de la Nación. Las dos elecciones serán el mismo día. Sin embargo, los autodenominados “kichneristas puros” apuestan a que Scioli gane pero que no obtenga más votos que Cristina Kichner en la provincia más importante del país. Piensan que vale la pena el riesgo electoral. En un prematuro brote de paranoia política, temen que un Scioli fortalecido pueda convertirse en el principal candidato a la sucesión presidencial en el 2015. Si CFK finalmente compite este año, no tendrá reelección y en un movimiento como el peronismo, esa imposibilidad suena a aprontes de batalla.

Para este sector, el ex motonauta es el “enemigo íntimo” del “modelo”. Lo dicen con convicción aunque son pocos los que se animan a definir qué es “el modelo”. De nada vale que desde el entorno del gobernador enumeren la sucesión de gestos de apoyo a los Kichner realizados por Scioli en los últimos años: fue vicepresidente de NK; candidato a gobernador a pedido de éste en lugar de competir por la Capital y aceptó ser candidato testimonial en la derrota del 2009. Después de la muerte del ex presidente, ratificó su apoyo a CFK y descartó las versiones de su candidatura presidencial que alentaba un amplio sector del establishment. También se acercó a los movimientos sociales. No le alcanzó. “Es de derecha”, dicen sus críticos. Y reivindican una estrategia que puede favorecer a Francisco De Narvéz como ocurrió hace dos años y a sus socios políticos: Eduardo Duhalde y Mauricio Macri. El millonario dueño del canal América agradeció públicamente el apoyo a la fórmula de Sabbatella.

¿La presidenta piensa igual que los fundamentalistas del aire acondicionado?  (Perdón Indio, esta es una referencia a las cómodas oficinas del centro porteño y no a la eficaz banda que te acompaña) Difícil saberlo. Por lo pronto no desalienta la candidatura del ex intendente de Morón, quién más allá de sus innegables condiciones para la gestión y su honestidad, aspira a sumar votos colgado del proyecto oficialista. Alguna vez hasta se lo mencionó como posible compañero de una eventual fórmula presidencial. Variante indigerible para el peronismo tradicional, principal base de apoyo del gobierno después del naufragio de la transversalidad allá por el 2005.  Por entonces, una foto de Néstor Kichner, en la Casa Rosada, junto a Hermes Binner, Sabbatella y Luis Juez, erizó la piel de los caciques del PJ. De todos modos, después de la experiencia amarga de “Cristina, Cobos y vos”; un extrapartidario en la fórmula parece una utopía.

La mayoría de los intendentes peronistas –con excepción de Francisco “Barba” Gutiérrez- puso el grito en el cielo. No lo hacen por vocación democrática ni en beneficio de la transparencia. La mayoría no rechaza esos artilugios cuando son los principales beneficiados. Esta vez protestaron porque saben que pueden ser afectados. El Jefe de Gabinete del gobierno bonaerense, Alberto Pérez, salió a marcar la cancha: “En el 2009, cuando este proyecto político nacional fue a elecciones y medía el 30 por ciento, el ex intendente de Morón enfrentó a Néstor Kirchner. Es un dirigente político que nos despierta desconfianza por sus movimientos erráticos, mostrándose opositor y oficialista”.

Al ala izquierda del gobierno le cuesta aceptar que la “fuerza progre” que convoca a organizaciones barriales, militancia juvenil y organismos de derechos humanos incluye a Scioli, José Luis Gioja, el resto de los gobernadores; los barones del conurbano y al sindicalismo de Hugo Moyano. El ex presidente no tenía esas contradicciones.

Con menos prejuicios, los peronistas santafesinos dieron un ejemplo de pragmatismo. Después de denostarse con toda la paleta de adjetivos decidieron que juntos a las elecciones primarias. Kichneristas puros, antikichneristas, peronistas históricos, recién llegados, reutemistas y críticos del Lole, cantaron la marcha y elogiaron a Néstor Kichner. La apuesta allí es vencer al Frente Progresista que integran socialistas y radicales y recuperar la provincia. Saben que juntos tienen alguna posibilidad, divididos ninguna. El socialismo santafesino, embarcado en una interna feroz, es el espejo invertido del PJ local.

Para Scioli, que se encuentra en Italia, la procesión va por dentro. Fiel a su estilo no dirá nada o dirá algo sin decir nada. “Cómo va a discutir alguien que tiene el 60 por ciento de imagen positiva con un candidato que mide el 5”, explican los suyos desde La Plata. También advierten que hay que esperar al 19 de febrero cuando se reúnan en Sierra de los Padres los principales referentes del PJ bonaerense. Ese día es el cumpleaños de la presidenta. Dos días antes, se inaugurará el Estadio Único de La Plata con un espectáculo de luz y sonido. En el palco estarán Cristina Kichner y Daniel Scioli. En el campo de juego desfilarán Juan Sebastián Verón y Guillermo Barros Schelotto, entre otras glorias de los equipos platenses. Tanto en el fútbol como en la política, rivalidades y alianzas tienen una insoportable levedad.

Nota: Publicado en Diario Z edición 10.02.2011

Te amo, te odio, dame más