Pobre país

Comerse al caníbal. Esa es la apuesta de la oposición política en la Argentina. Giustiniani y Reutemann, Chiche Duhalde y Carlos Menem, Rodríguez Saá y Julio Cobos, Gerardo Morales y Estensoro. Todos unidos por el espanto que les provoca el gobierno nacional no sólo se quedaron con la mayoría de las autoridades en la comisiones del Senado –algo que el número surgido por las urnas le permite- también rechazaron el pliego de Mercedes Marcó del Pont en el Banco Central e intentarán voltear el DNU que habilita el pago de la deuda externa con reservas. Van por todo. Está claro que el kirchnerismo contribuyó como nadie a este escenario demencial de guerra permanente. Pero la oposición responde de la misma manera. Se discute poder no se discute el bienestar de la población. Sólo por eso es posible ver a “liberales” y a dirigentes de derecha oponiéndose al pago de la deuda externa y a “progresistas” pidiendo por el pago de los vencimientos. Lo que se discute en el parlamento argentino es poder. Hace años que la mayor apuesta política en Argentina es que “al otro” le vaya mal. Esto no ocurre sólo en el ámbito nacional. Basta ver las trabas que el peronismo le pone a Hermes Binner en Santa Fe y el inédito nivel de conflictividad social en el que transcurre su administración o los problemas que tiene Mauricio Macri en la Capital cada vez que se dispone a instrumentar una medida. Y en eso no hay ninguna valoración de ambas gestiones. Cualquier legislador logra un amparo contra las medidas que disponen los miembros de los ejecutivos o, peor aún, contra leyes aprobadas en el Congreso. Algunos jueces co-gobiernan de acuerdo a los intereses políticos y económicos de los poderosos. El oficialismo desprecia el diálogo. La oposición también. Los Kirchner creen que el diálogo es una concesión y no una convicción. La mayor parte de la oposición toca esa misma canción para sordos. La esencia misma de la democracia está vulnerada. Unos dicen que los otros son golpistas, los otros dicen que éstos son fascistas. ¿Quién se sentaría a negociar con alguien con esas características que tan livianamente se endilgan? Basta mirar hacia Chile o hacia Uruguay para entender la singularidad del “caso Argentino”. Mientras la clase política revela su fracaso, su falta de grandeza, las grandes corporaciones se consolidan y terminarán marcando el ritmo de la política. Qué no piensen que otra vez la población les dará carta blanca. Que se hagan responsables de lo que pueda pasar en el país. Kirchner, Cristina, Cobos, Morales, Carrió, Duhalde, Giustiniani, Rodríguez Saá, Menem, Alfonsín, De Narváez, Macri… En el año del bicentenario que Dios y la Patria se lo demanden.

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Pobre país

Hecha la ley, hecha la trampa

Es el peor momento para intentar aprobar una nueva ley de radiodifusión. Un gobierno con poco poder político y una oposición fragmentada. Una ley de radiodifusión requiere del consenso de las fuerzas democráticas de un país para poder hacer frente al inmenso lobby de los Grandes Grupos de Medios de Comunicación. Néstor Kirchner hace todo al revés. No avanzó con una nueva ley cuando tenía poder y podía lograr consenso. Por el contrario le concedió a los Medios Electrónicos diez años más de licencia y a Clarín el monopolio de la televisión por cable. Ahora que está enfrentado con ese grupo desempolva la idea. Ergo mal y a destiempo. La agita como un garrote. Muchos tenemos el derecho a pensar que si Clarín acompañara las decisiones del gobierno, la ley seguiría en un cajón y a Kirchner no le importaría que CLarín tuviese mil medios de comunicación. Igual, la ley ya es un proyecto. Una parte de la oposición ayer exhibió una actitud cobarde y patética. Carrió lo resumió diciendo que la norma perjudica a los Grandes Grupos de Medios y ella los iba a defender. Morales, ya la había criticado sin conocer el proyecto. Todos son buenos alumnos del establishment. Ahora bien, qué hacer. El momento es malo, la norma tiene artículos peligrosos a favor del Estado pero a su vez una nueva ley de radiodifusión es imprescindible. Qué desafío para todos los ciudadanos que creen que hay que avanzar hacia una legislación que garantice una comunicación más democrática y plural (además hay que tratar temas como internet, la digitalización, etc). Por lo pronto hay que tratar de sacar el debate de la confrontación electoral y sin refrendar la maniobra del oficialismo, rescatar la necesidad de una nueva ley. Para eso está el Congreso.

Hecha la ley, hecha la trampa

La Venezuela de Morales

El senador nacional y titular del radicalismo Gerardo Morales advirtió hoy, desde las páginas del diario Clarín, “si meten la ley de radiodifusión Venezuela va a ser un poroto”. Morales, de repente, aparece alarmado por el envió de un proyecto de ley de Radiodifusión por parte del Poder Ejecutivo al Congreso tal el anuncio de Cristina Kirchner ante la Asamblea Legislatica el domingo pasado. Curioso, todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria tienen algún proyecto de ley para modificar el engendro de la dictadura militar -incluso la UCR- que funciona a medida de la concentración de medios en pocas manos. Morales, además, hace un dura crítica a un proyecto que no conoce.
No sé cómo es el proyecto que enviará el PE. Espero se someta a una profunda discusión. Pero lo que está claro es que una nueva ley de Radiodifusión es imprescindible.
La democracia está en deuda con la población. Los legisladores no quisieron o no pudieron cambiar nada a pesar que desde 1983 se habla de una nueva ley que garantice pluralidad de medios, pluralidad de voces y pluralidad de actores. Me gustaría estar seguro que Morales defiende la libertad de prensa y no la libertad de quienes quieren que nada cambie.

La Venezuela de Morales

Encuesta: se armó un frente opositor

Elisa Carrió, Gerardo Morales y Luis Juez dieron los primeros pasos para construir un acuerdo político con vistas a las próximas elecciones del 2009.

Aseguran que es el comienzo de un acuerdo -ni quieren pronunciar la palabra Alianza, por obvios motivos- para el 2011, dónde aspiran sumar a los socialistas de Hermes Binner, que hasta ahora se mantienen recelosos. Algunos ya propician no sumarse a la coalición y armar un frente de centro izquierda con Binner-De Genaro.

Desde el oficialismo criticaron duramente la iniciativa. Néstor Kirchner habló de “la nueva alianza de la derecha” y les enrostró el corralito y la salida del poder “en helicóptero”. El ex presidente no dijo una palabra sobre la alianza que armó junto a Julio Cobos ni de su inesperado final.

Lo cierto es que, después de cuatro años de hegemonía justicialista, la oposición trata de construir una alternativa con posibilidades de disputarle el poder al kirchnerismo.  Cómo lo ves?

Encuesta cerrada, los resultados en ESTE POST

Encuesta: se armó un frente opositor

Encuesta: ¿Estados Unidos desestabiliza?

Evo Morales expulsó al embajador norteamericano en Bolivia. Lo acusa de reunirse con líderes autonomistas y propiciar los incidentes de los últimos días en ese país.

Hugo Chávez hizo lo propio y acusó a Bush de injerencia en la región. Incluso hizo una advertencia polémica: dijo que si derrocan a Morales, apoyaría una eventual resistencia armada.

Por su parte, el gobierno de Cristina Kirchner a raíz de las revelaciones en el juicio por la valija de Antonini Wilson, acusó a Estados Unidos de hacer maniobras políticas para perjudicarlo.

Fuera de la conyuntura, Brasil se quejó de la presencia de la Cuarta Flota Norteamericana en aguas latinoamericanas. “Vendrán al lugar dónde Brasil encontró pretróleo”, se quejó Lula.

Y Rafael Correa de Ecuador, anunció que en el 2009 no le renovará a los norteamericanos la concesión para utilizar la base militar de Mantra.

Más allá de las diferencias en cada caso, hay un denominador común: críticas a la política norteamericana en la región.  Vos que pensas?

Encuesta cerrada. Podés ver los resultados ACA o en este post

Encuesta: ¿Estados Unidos desestabiliza?