Soldado que huye…

 

El refranero popular mezcla sabiduría con humor. “Soldado que se retira, sirve para otra guerra”. La frase es fácilmente aplicable a la política. Mauricio Macri peleará por su reelección en la Ciudad de Buenos Aires. Su aspiración presidencial quedará para más adelante. Tres fuentes del gobierno porteño ratificaron ante este cronista el cambio de estrategia. De esta manera Macri sigue los pasos de Fernando Pino Solanas y deja a Ricardo Alfonsín como el principal candidato opositor. En la UCR ya no andan con vueltas y expresan como una necesidad estratégica un acuerdo con Francisco De Narváez y el Peronismo Federal. Falta saber si la centroizquierda aprovecha el regalo de Alfonsín y logra conformar un frente electoral para Octubre. Mientras tanto en el PRO ya discuten quien será el compañero de fórmula.

Ante la inminente decisión de Macri, el PRO se divide entre los obedientes que aplauden y los que se sienten decepcionados. Entre los colaboradores más cercanos al Jefe de Gobierno, sólo Horacio Rodríguez Larreta todavía argumenta a favor de la batalla nacional. Tal vez como una forma de defender sus propias aspiraciones. Esta semana, en el fragor de un acto, sobreactuó su rol de candidato y no se ahorró exabruptos: “Le vamos a romper el c… al kichnerismo”.  Menos eufóricos, el resto del entorno parece rendido ante la evidencia. Incluso ya se desató la interna para ubicar al compañero de fórmula.

En la primera lista aparecen la ministra de Desarrollo Social,  María Eugenia Vidal; el responsable de Espacios Públicos Diego Santilli y el secretario de Gobierno, Marcos Peña. Vidal es la dirigente que más le agrada a Macri, por gestión y perfil. Permitiría, además reeditar la ida de “pareja” Pro que tan bien funcionó con Michetti en el 2007. Santilli cuenta con su experiencia política como principal capital. Esta semana abrió un local en San Telmo, tiene buen manejo del territorio y, como él mismo dice, “hablo con todo el mundo”. Marcos Peña reúne juventud y eficiencia, además de militar entre los más leales. Con menos chance también se menciona al Secretario de Cultura, Hernán Lombardi. En los próximos días todos tendrán una tarea común: defender una decisión que saben, muchos interpretarán como una fuga.

Cuando se interroga a los funcionarios políticos del gabinete porteño, sobre el por qué del enroque decidido por Macri, enumeran media docena de razones: las encuestas siguen mostrando muy bien posicionada a Cristina Fernández, incluso en la Capital y esto potencia al candidato oficialista; la imposibilidad de encabezar una amplia alianza opositora; el salto de De Narváez, con sus medios de comunicación y su abultada billetera, hacia la trinchera radical; el temor a terminar tercero en la grilla nacional; la falta de apoyo empresario para encarar una campaña nacional y el temor a perder la Ciudad. Es posible sumar una cuestión más. Aun con un triunfo de su “sucesora natural” Gabriela Michetti, el escenario no lo dejaba del todo tranquilo. Desde el sector de Rodríguez Larreta advertían: “Si Gabriela gana y Mauricio pierde, ella se queda con todo”.

La diputada rechaza cualquier idea conspirativa y reivindica la sociedad política que los llevo juntos al poder.  Con todo y más allá del puntilloso cuidado de las formas, los que conocen la interna del PRO saben que el cambio de rumbo tendrá efectos negativos en la relación. Fueron seis meses de mucho desgaste en una competencia feroz con Rodriguez Larreta. Hasta les tomaron examen. Michetti no se sintió apoyada a pesar que todas las encuestas la mostraban como la mejor candidata para afrontar una eventual segunda vuelta.

A Pino Solanas le ocurrió algo parecido. Desplegó un gran esfuerzo por presentarse como una alternativa nacional para terminar lanzando esta semana su candidatura a nivel municipal en el Parque Centenario. El cineasta se rindió ante la realidad. Los votos no son transferibles de un candidato a otro y Claudio Lozano no medía bien. La buena imagen que conserva Pino no es una sombra bienhechora que pueda trasladarse a voluntad. Ahora, además de cambiar el discurso nacional por el metropolitano, en Proyecto Sur apuestan a la fórmula Hermes Binner-Víctor De Genaro. El frente de centroizquierda que debió haber nacido por convicción hace un año puede terminar conformándose por decantación. Con todo, no habría que subestimarlos: Solanas en la Capital; Margarita Stolbizer en la provincia de Buenos Aires; Luis Juez en Córdoba y el candidato de Binner –si es que se impone en las internas– en Santa Fe, conforman juntos una opción atractiva. Para que tan compleja arquitectura cierre deberían deponer egos y egoísmos. También abrirse a otras fuerzas de izquierda y establecer una agenda que vaya más allá de la elección de Octubre.

En tren de pragmatismo ¿Qué hará Alfonsín con Silvana Giúdice? La diputada supera apenas el dos por ciento de intención de voto. ¿Cerrará un acuerdo con Macri?

En el oficialismo no se registran movimientos electorales decisivos. Saben que corren con ventaja. Por ahora la menor dispersión opositora no preocupa. Creen que De Narváez le sumará tanto como le restará al candidato radical. Se trata de un acuerdo, efectivamente, difícil de explicar en términos ideológicos y es muy fácil de cuestionar en una campaña electoral. Las propuestas en Economía, Educación y Seguridad de Alfonsín son casi antagónicas de las de Francisco De Narváez.

Cristina Kichner se tomará todo el tiempo posible para anunciar su postulación que, en un acto masivo, le pidió el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, “en nombre de los trabajadores”. También demorará lo que pueda la designación del candidato porteño. Daniel Filmus sigue midiendo mejor que Amado Boudou. Pero las decisiones en política no sólo responden a la matemática. Además ahora con Macri y Solanas la pelea adquiere otro tono y color. Por lo pronto, la presidenta privilegia como principal argumento electoral la gestión. En los últimos días se dedicó a sentar las bases de un posible pacto social. De aquí sus pedidos de moderación a los gremios y de menor voracidad a los empresarios.

La semana apacible que se vivió en la Casa Rosada sólo fue alterada por el fuego amigo. Esta vez la andanada la disparó Aníbal Fernández quien vinculó la quema de vagones del Ferrocarril Sarmiento con el lanzamiento de Solanas en la Capital. “¡Qué casualidad! Cuando presentaba su película (La próxima estación, en 2008) se incendiaron trenes en Haedo. Qué casualidad que hoy que presenta su candidatura se vuelven a incendiar los trenes. Son casualidades, pero hay que mencionarlas porque, si no, no terminamos de entender lo que está pasando”, dijo el Jefe de Gabinete. Y, como en aquella oportunidad, no presentó ninguna prueba. El vale todo, las volteretas en el aire y las alianzas por necesidad serán condimentos de la campaña.

Nota publicada en Diario Z en la edición del 05.05.2011

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Soldado que huye…