Negros en el living

Vendedores marroquíes en la Rambla
Vendedores marroquíes en la Rambla

Barcelona es una de las ciudades más hermosas de Europa. Pero no sólo por sus monumentos, las maravillas que creó Gaudí, el modernismo que se observa en casas y edificios, la Sagrada Familia o el barrio Gótico. Yo la veo bella también por sus bares, el puerto, su mercado (La boquería, sobre la Rambla es un festival de aromas, sabores y colores que abren el apetito y acarician el corazón, me acuerdo con nostalgia de Manuel Vázquez Montalbán y su imperdible Pepe Carvalho). Digo, que además la veo bella por su gente y por la mezcla que se produce en sus calles. Barcelona es cosmopolita, españoles de todos los rincones -muchos de Andalucía-, sudaméricanos, europeos, marroquíes y argelinos la sufen y la viven cada día conviviendo en armonía. Según el Ministerio del Interior de España viven aquí -con permiso de residencia, es decir sin contar ilegales- más de 600 mil sudamericanos (55 mil son argentinos), la mayoría ecuatorianos (365 mil) y colombianos (210 mil), y 654 mil marroquíes. Además de inmigrantes del Este europeo. La cifra es impresionante pero hay que tener en cuenta que el promedio de natalidad de España es del 1,5 por familia. Es decir la inmigración es vital para la economía de España y de toda la Comunidad Europea (el país con mayor natalidad es Francia que este año llegó a dos hijos por familia después de una intensiva campaña de subsidios). En definitiva: Europa envejece, necesita inmigrantes. Con todo, el racismo y la discriminación son moneda corriente. Hoy paseando por la Rambla me topé con esta escena. La foto que tomó Luciano es el comienzo de la historia, luego llegó la policía.

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