Más cristinistas que Cristina

En pocas horas la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kichner, tuvo que salir al cruce de una supuesta operación destinada a habilitar su reelección indefinida; desactivó la movida de un grupo de intelectuales que cuestionaron la presencia de Mario Vargas Llosa en la apertura de la 37ª Feria del Libro y le bajó el tono públicamente a la pelea que sostienen los kichneristas más duros con el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, por la inseguridad. A esta altura del año electoral en la Casa Rosada estiman que los alcahuetes le hacen más daño al gobierno que los representantes de la oposición.

La supuesta movida re-reeleccionista fue una operación de prensa. La diputada Diana Conti mordió el anzuelo y declaró en Radio Dos de Rosario: “Los sectores ultra K a los que pertenezco avizoramos el deseo de una reforma constitucional porque quisiéramos una Cristina eterna”. Esta frase habilitó a los medios enfrentados al gobierno a habilitar una calesita de consultas a opositores que fustigaron la idea “en defensa de la República y las instituciones”. Más allá de la torpeza de Conti, la noticia es de cumplimiento imposible y así lo explicó la propia CFK ante la Asamblea Legislativa. “Ni siquiera logré que me aprobaran el presupuesto”, dijo.

Si finalmente la presidenta fuera candidata y ganara las elecciones con amplio margen nunca lograría las mayorías necesarias para reformar la Constitución Nacional. Esto lo saben opositores y periodistas. Sin embargo la noticia imposible creció igual y tuvo inusitada amplificación. Este es otro rasgo novedoso del periodismo argentino: no importa si algo es cierto, importa lo que puedo hacer con ello.

Las reelecciones indefinidas son una rémora autocrática. Todavía se sostienen en Formosa, Catamarca y Santa Cruz. En esta última provincia fueron los Kichner los que la propiciaron. Alguna vez Carlos Menem soñó con ese atajo. Desmontarlas es un imperativo democrático.

El costo para el gobierno es claro. Se habló más de esta piruetea que de la batería de leyes que propondrá el ejecutivo para este año: Lavado, Antievasión, Adopción, Extranjerización de la tierra y Nuevo estatuto para el peón rural, entre otras iniciativas.

La polémica desatada por la presencia de Mario Vargas Llosa en el acto inaugural de la Feria del Libro también obligó a la presidenta a intervenir. El flamante Premio Nobel de Literatura es, además de un escritor extraordinario, un operador político de la derecha más reaccionaria. Pasó de sostener ideas progresistas en su juventud a ser lobista de la Fundación Libertad y otras organizaciones que propician el neoliberalismo más ortodoxo. Le cabe perfectamente la definición que le destinó el escritor nicaragüense Sergio Ramírez: “Vargas Llosa es un hombre con una estrella en la frente y la noche en la conciencia”.

Vargas Llosa dijo las peores cosas del peronismo en general y de los Kichner en particular. Habló de “galimatías” y “aquelarre” para definir a la Argentina. También señaló “la responsabilidad de los argentinos en la tragedia que viven; no tan injustamente les pasa lo que les pasa”. Con una represión inédita en la historia reciente del continente y un saldo de treinta mil desaparecidos, la frase es altamente ofensiva. Esto motivó al director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, al filósofo Ricardo Foster y a un grupo de intelectuales y escritores progres a enviar una carta a la Fundación El Libro cuestionando la presencia del peruano.

Fue la presidencia la que puso racionalidad: “El Estado debe intervenir sólo como garante específico del uso libre de la palabra”, le dijo a González y lo instó a retirar la carta. En el gobierno saben que Vargas Llosa no dirá nada nuevo. Es un provocador. Hablará del peronismo como una degradación de la política y no escatimará brulotes sobre la presidenta. En definitiva, expondrá su ideología con vehemencia. Tiene derecho a hacerlo. Impedir su participación o complicarla, sería como darle la razón a sus prejuicios.

En la Asamblea Legislativa, la presidenta reinvindicó sus ideas de cómo hay que combatir la inseguridad. Ponderó a la Ministra Nilda Garré (también tuvo gestos hacia Aníbal Fernández y Daniel Filmus en su discurso) y anunció que cinco mil policías federales se sumarán a las tareas preventivas. Son los agentes que antes se dedicaban a hacer documentos de identidad. Además cuestionó el uso electoral de la inseguridad y pidió terminar con la falsa antinomia entre mano dura y garantismo. “Seguridad ciudadana y derechos humanos son complementarios”, dijo. Los destinatarios de esa frase no sólo están en la oposición y en los medios, muchos transitan los pasillos del poder. Desde hace semanas algunos “gurkas”, en nombre de un supuesto credo oficialista, castigan a Daniel Scioli con ese tema. Algo está claro, más allá de las diferencias que la presidenta tiene con el gobernador, lo reconoce como su principal socio electoral.

Días antes, la primera mandataria tuvo que enmendar distintos desaguisados que se originaron con el exceso de publicidad oficial en el Fútbol para Todos (cuatro minutos de spot homenaje a Néstor Kichener) y los absurdos panegíricos emitidos por la agencia oficial de noticias. Las buenas perspectivas electorales que le brindan las encuestas, hacen que Cristina Fernández no sólo tenga que estar alerta ante las movidas opositoras. Como ella misma señaló, también debe cuidarse “del compañero que siempre me quiso mucho o de algunos que ahora me quieren más que antes”.

Nota publicada en Diario Z en la edición del 03.03.2011

 

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Más cristinistas que Cristina

Mauricio: candidato a todo

La persona que más insistió en que Mauricio Macri vaya a la reelección en la ciudad de Buenos Aires fue Gabriela Michetti. La diputada sostenía esa posición en total soledad cada vez que la mesa chica del PRO discutía la estrategia electoral. Su idea era consolidar una buena gestión y, recién después, intentar la aventura presidencial. Lo que Macri, Rodríguez Larreta y Cía rechazaban de plano en esos días pasó a ser “la jugada” del Jefe de Gobierno para el 2011. Lo que Michetti nunca imaginó y, a esta hora, es el motivo de su primera gran decepción con su mentor político: es que el ingeniero utilizaría un eventual triunfo porteño para mejorar su chance en los comicios de octubre. En ese caso Macri se vestiría de candidato testimonial.

El ensayo se sostiene en un argumento: “no nos aprueban el presupuesto”. En palabras del secretario general de la Ciudad, Marcos Peña, “Parece que hay una voluntad en la oposición de no dejar gobernar lo que eligieron los porteños”. La frase parece calcada de los lamentos del gobierno kichnerista ante el boicot opositor al presupuesto nacional. En el PRO no aceptan una verdad irrefutable: en política no hay nada más amargo que beber de la propia medicina. El gobierno nacional debe negociar su plan de gastos pero el gobierno local no. Más allá del doble estándar esgrimido lo cierto es que la traba legislativa, se convirtió en el atajo elegido para que Macri pueda anunciar el adelantamiento de los comicios y, más tarde, hasta una doble candidatura. “Llegaría a las presidenciales con una victoria en la Capital”, se sinceran los macristas.

Es evidente que la apuesta por la reelección es una variante que le permite a Macri ganar tiempo y mantener la iniciativa política. A pesar de los inconvenientes y cuestionamientos a su gestión el Jefe de Gobierno mantiene una alta imagen positiva. En consecuencia, sigue siendo el mejor candidato del PRO para intentar retener la Capital. Ya lo explicamos en estas páginas, Macri portaría una suerte de traje de amianto que lo protege de derrumbes, piquetes y procesamientos judiciales. La infalibilidad de esta idea sólo se podrá constatar en los comicios.

Los que creen en esta teoría dicen que se parece a Daniel Scioli. Las encuestas revelan que, tanto en la Ciudad como en la provincia, cuando se pregunta por áreas de gobierno: educación, salud o seguridad, la mayoría de la población rechaza la gestión. Sin embargo, cuando se pregunta por la imagen del Jefe de Gobierno o del gobernador los niveles de aprobación rondan el cincuenta por ciento. En ambos casos imagen y gestión aparecen disociadas.

Puertas adentro en el PRO, hay visiones encontradas. Michetti, la mejor posicionada electoralmente después de Macri, avala la primera parte de la movida. Acuerda con la reelección pero rechaza que se utilice la elección porteña como escala de los comicios nacionales. El otro candidato del PRO, Horacio Rodríguez Larreta avala todo. Si prospera la alquimia electoral será el más beneficiado. Aspira a ser el candidato a vicejefe de Gobierno y, si Macri acierta un pleno en octubre, ocuparía el principal sillón en la Ciudad. “Por ahora están abiertas todas las opciones”, respondió enigmático el Jefe de Gabinete. En el PRO festejan: lo que empezó como una variante de presión a los legisladores díscolos terminó convirtiéndose en una posibilidad.

En el Frente para la Victoria rechazan esos argumentos. Dicen que aprobarían el presupuesto sólo si el gobierno porteño acepta revisar el aumento del ABL y el resto de las tasas, el destino que quiere darse a las utilidades del Banco de la Ciudad y modificar las cifras previstas para el endeudamiento, entre otras cuestiones. Piensan que el posible anticipo de los comicios es una sólo una maniobra electoral. En esto coinciden con Proyecto Sur. De hecho, Claudio Lozano –economista y principal candidato del sector en la Ciudad– preparó un documento dónde señala que el proyecto oficial de presupuesto consolida la desigualdad y tiene serias inconsistencias. Así como están las cosas el 22 de diciembre, fecha fijada para la sesión, no habrá acuerdo.

En el archipiélago peronista el cambio de calendario electoral no generó mayor inquietud. Analizan que éste es el mejor momento de Cristina Kichner en cuanto a la consideración popular. “Si las elecciones se hacen ahora claramente seríamos la segunda fuerza en la Capital”, confesó un operador del PJ y agregó: “si todos los sectores progresistas logramos coincidir en una propuesta común se puede ganar en segunda vuelta”.

Daniel Filmus es el candidato más consolidado. Cerca del senador dicen que ya ronda el 20 por ciento de intención de voto. El Ministro de Economía, Amado Boudou, también dejó trascender su interés en competir pero más allá de su alto conocimiento, posicionar su candidatura en forma rápida aparece como una dificultad insalvable.

El kichnerismo de Capital pretende cerrar acuerdos con otros sectores afines por su rechazo al macrismo. Entre las prioridades están el grupo de Martín Sabbatella y Carlos Heller, al que podría sumarse Jorge Telerman. El ex Jefe de Gobierno, junto a Diego Kravetz, volverá al ruedo político activo en un evento el próximo 17 de diciembre. La unidad no es sencilla pero la muerte de Néstor Kichner, acercó posiciones que parecían irreconciliables. Hasta existen conversaciones con Aníbal Ibarra, aunque la suya es una figura resistida en el núcleo duro del peronismo porteño. Telerman e Ibarra, además, se guardan viejos rencores.

Los que apuestan a consolidar esta suerte de frente kichnerista-progre imaginan un lugar destacado en la lista de legisladores para Jorge Rivas. El diputado socialista, que sigue luchando contra la parálisis que le provocaron los golpes en un atraco, ya cambió su domicilio a la Capital Federal y estaría dispuesto a aceptar el desafío.

Una cosa queda clara, más allá de los nombres, la batalla porteña será a todo o nada.

Especial para Diario Z, publicada en su edición 09.12.2010

Mauricio: candidato a todo

La vida sin Néstor

Cristina Fernández de Kirchner participa, por estos días, de la reunión del Grupo de los 20 para discutir el rumbo de la economía en el mundo y las posibles reformas del sistema financiero internacional. Pasado el breve luto que se impuso, la presidenta de la Nación asumió el desafío de gobernar sin su aliado incondicional y principal socio político. Aprovechó un par de actos formales para ratificar la dirección de su gobierno – “la profundización del modelo”, como gustan decir en el oficialismo. Dejó en claro que participará directamente en la construcción del armado político y fijará la estrategia electoral. Está claro que también asumirá los riesgos. Pero no sólo la presidenta sufre la ausencia de Néstor Kirchner, los principales dirigentes de la oposición también siente su falta.

Una foto en sepia. Las manifestaciones de pesar expresadas por miles de jóvenes y militantes por el deceso del ex presidente, impactaron de lleno en el ánimo de varios dirigentes del Peronismo Federal. El diputado Felipe Solá fue el primero en sincerarse. “La muerte de Kichner cambia todo”, dijo y agregó: “El que muere rodeado del pueblo por algo será, es así, es la verdad”. Sus frases generaron malestar entre los otros precandidatos: Eduardo Duhalde, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá.

Para colmo, cuando a instancias de Duhalde, elaboraron un documento ratificando sus diferencias con el gobierno el senador Carlos Reutemann –la figurita que mejor cotiza en el universo anti K– se negó a firmarlo. “Hay que desensillar hasta que aclare”, dijo el Lole sorprendiendo a todos al citar a Perón. En ese momento ya había decidido dar el portazo en el Peronismo Federal.

Duhalde contraatacó y anunció el lanzamiento de su candidatura para diciembre. Fue su manera de apurar a todos. Rodríguez Saá y Das Neves aseguran que siguen en carrera. Solá también. Pero el caso del ex gobernador bonaerense es diferente. Pasado el impacto personal que le provocó la muerte de Kichner  –tenía la misma edad y compartieron años de gestión– sus colaboradores ratificaron que no existen conversaciones con el oficialismo. Con todo, Solá es quien tiene más claro cuáles son los límites del espacio que integra. “Es una foto sepia y sin calor popular”, sintetizó un felipista al referirse al último cónclave del PJ disidente. En los próximos meses, estará expectante a la eventual aparición de lo que denomina “terceras opciones” entre el gobierno y el duhaldismo.

Córdoba y Santa Fe. El deceso del presidente del PJ movió el tablero político en el interior. El kichnerismo en las dos grandes provincias agrícolas del centro del país, era casi mala palabra después del irracional conflicto con las entidades del campo. Hasta hace un par de semanas, el Frente para la Victoria estaba obligado a jugar en soledad y con bajísimas chances electorales. Ahora todo cambió.

En Córdoba ya se habla de unidad. La idea es que todo el peronismo vaya a elecciones internas y que luego todos apoyen al ganador. La apuesta contaría con el aval de la presidenta y el okey de José Manuel De la Sota y del gobernador Juan Schiaretti. Los tres coincidieron en un acto en la planta de Renault junto a dirigentes locales del kirchnerismo. El peronismo de Córdoba apoyaría después, sin fisuras, la eventual candidatura a la reelección de CFK.

En Santa Fe se explora el mismo camino. Reutemann y Jorge Obeid, los dos ex gobernadores que tuvo el peronismo santafesino avalarían esa opción si los candidatos del oficialismo (Agustín Rossi y Rafael Bielsa) también lo aceptan. Todos saben que el peronismo dividido no es una opción seria para desbancar al socialismo de Hermes Binner

Adelante Radicales. El cimbronazo en el radicalismo no fue menor. Si bien, todos presentían que el vicepresidente estaría entre los más cuestionados durante el velorio en Casa Rosada, nadie imaginó que Julio Cobos sería el blanco central de la bronca. “Casi ni se acordaron de Duhalde y Clarín”, se lamentó uno de sus asesores. Los pedidos de renuncia que nacieron en los cantitos de la Cámpora se extendieron a algunos dirigentes de la UCR. Cada vez son más los que creen que el doble rol que juega Cleto pasó a ser contraproducente para el partido. El senador Ernesto Sánz está entre ellos.

Por su parte, Ricardo Alfonsín no está solo ni espera. Prepara su lanzamiento –postergado por la muerte de NK– para las próximas semanas. Tiene una carta fuerte para exhibir en la interna. Sólo si él es el candidato, el socialismo de Binner se sumará a un acuerdo electoral. El santafesino ya habría tomado la decisión. De esa manera, explican, consolida el acuerdo con la UCR en su provincia.

Para Elisa. La líder del ARI guardó silencio ante la muerte de su archienemigo. Sólo habló para lamentar el breve duelo de la presidenta. Fiel a su estilo, Carrió vaticinó que no darse más tiempo para asimilar el dolor puede traer consecuencias políticas e institucionales. El futuro electoral de la dirigente chaqueña es incierto. Las razones por las que se fue del Acuerdo Cívico y Social permanecen incólumes. Según reconocen en su entorno, en este momento, está más cerca de reeditar su candidatura presidencial que de cerrar algún acuerdo con radicales y socialistas. Por lo pronto, mantendrá el bajo perfil mientras da los últimos toques a un libro dónde expresará sus propuestas para el país.

Mauricio sigue igual. A pesar de la advertencia de Jaime Durán Barba, su principal asesor electoral: “Nadie le gana a una viuda”, Mauricio Macri no se baja por ahora de la candidatura presidencial. “No cambió nada”, dice. Este fin de semana viajará por el Chaco y Santa Fe en una nueva etapa de su raid proselitista. Sólo cambiaría de actitud si percibe que otro candidato, del peronismo a la derecha –el nombre soñado es Reutemann–, se presenta con posibilidades de derrotar al gobierno. En tanto sigue alentando a sus laderos: Gabriela Michetti y Rodríguez Larreta, en la pelea por su sucesión. Cuando llegue el momento, como Sumo Pontífice del PRO, se decidirá por quien esté mejor en las encuestas.

El gran ausente. El diputado, empresario de medios y millonario, Francisco De Narváez, brilla por su ausencia. Concurrió al velorio pero se mantuvo a prudente distancia. Está en su peor momento. Después de imponerse sobre Kichner dilapidó capital político y del otro a una velocidad vertiginosa. Amagó con su candidatura presidencial a pesar que la Constitución Nacional se lo impide. Luego volvió sobre sus pasos. Se acercó a Cobos, a Macri, a Reutemann y a Scioli, sucesivamente. La mayoría de los sondeos lo ubican lejos, en intención de voto, del actual gobernador bonaerense. Algunos de sus operadores lo abandonaron. En los últimos días, su principal movida política fue denunciar que el gobierno lo persigue.

Plante un Pino, pero ¿dónde? Después de la muerte de NK, Solanas se replantea su futuro electoral. Ir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad o intentar la aventura presidencial. El primer escenario brinda más certezas. En especial ahora que el sueño de un frente progresista junto al socialismo y otras fuerzas de izquierda parece a punto de naufragar. Claro que están los que piensan que sólo su candidatura a presidente daría proyección nacional a la fuerza que lidera.

Hasta la irrupción de miles de jóvenes desfilando frente al féretro de Kichner, Proyecto Sur parecía la única fuerza que lograba atraer a la juventud. El cineasta coincide en algo con el gobierno: la militancia movilizada puede ser clave para ganar una elección.

Como en el gobierno, la oposición siente la falta de Néstor Kirchner. Lo explicó bien Jorge Asís: contra él, todos estaban mejor.

Nota: Esta es la versión completa del artículo publicado en Diario Z del 11 de noviembre de 2010

La vida sin Néstor

Cómo salir del país Cromañón

Estoy entre triste y enojado. Es una historia repetida. Hoy me levanté muy temprano para poder tomar a tiempo el avión que me llevaría a Tucumán y por la radio escuché las primeras noticias sobre la tragedia del boliche Beara en Palermo.

Otra vez volví a sentirme en Cromañón.

Vivimos en un país inseguro, pero no me refiero al nivel de robos. Vivimos en un país donde es un riesgo ir a un recital de rock porque el local puede estar rebasado de gente y las bengalas pueden causar una tragedia inimaginable. Vivimos en un país donde es un riesgo ir a una plaza con tu hijo porque te puede aplastar una estatua. Vivimos en un país donde es un riesgo cruzar la calle porque te puede arrollar un colectivo. Vivimos en un país donde es un peligro ir al gimnasio porque se puede derrumbar en tu cabeza. El ingeniero que construía al lado era un irresponsable pero a pesar de las advertencias del gremio nadie clausuró la obra.

Vivimos en un país donde es un riesgo ir a bailar porque el local se pude incendiar y no hay salidas de emergencias adecuadas. Y todo porque la policía y los inspectores recibían coimas.

Vivimos en un país donde es peligroso consumir un medicamento porque puede ser trucho y te lo vende tu obra social. Vivimos en un país donde es un riesgo ir al banco porque te pueden matar en una salidera y el tipo que te marcó estaba atrás tuyo en la cola. Vivimos en un país donde si no te cuidás vos no te cuida nadie. Vivimos en un país donde el estado parece llegar siempre tarde.

Vivimos en un país donde los ciudadanos son de baja intensidad y la mayoría piensa que no va a pasar nada, aun cuando se percibe el peligro con claridad. Y vivimos en un país donde cuando se piensa que no va a pasar nada casi siempre pasa lo peor. No me quiero ir de Argentina, quiero salir de Cromañón.

Cómo salir del país Cromañón

La cena explicada por Solá

Felipe Solá es el primero de los dirigentes que participaron del cónclave en la casa de Héctor Magnetto que accede a dar una explicación sobre las características de ese polémico encuentro. Molesto por las críticas, también se enojó con algunas preguntas. Vale la pena escuchar esta nota que le hicimos en radio Del Plata.

[audio:060810sola.mp3]
La cena explicada por Solá

Los dueños del 25 de Mayo

¿De quién es el Teatro Colón?

¿De quién es el Cabildo, la avenida 9 de Julio, el Congreso?

¿De quién es el festejo del 25 de Mayo?

Mauricio Macri y la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner se mueven como si el Colón y los festejos del 25 les pertenecieran.

Las dos actitudes revelan la cara más mezquina de la política.

Ni siquiera para esta fiesta la familia política está unida.

La especulación, el cálculo chiquito, las miserias han quedado expuestas como una señal del nuevo milenio.

La presidenta anunció que no iría a la reinauguración del gran teatro argentino por “la catarata de agravios que ha proferido (Macri) durante la última semana” y agregó: “disfrute usted tranquilo y sin presencias molestas la velada del 24 de mayo”.

El jefe del gobierno porteño lamentó la decisión y pidió dejar de lado las diferencias políticas pero no se hizo cargo de las chicanas que lanzó durante toda la semana y las alusiones al “consorte de la presidenta” al que responsabiliza de todos sus males.

En tanto, desde presidencia, se confirmó que ni el vice Julio Cobos, ni ninguno de los ex presidentes Argentinos formarán parte de los festejos.

Tampoco asisitirán los principales referentes de la oposición.

Coincidir en un acto, compartir una cena, un palco, una función de teatro, no obliga a nada. No compromete ni mimetiza. Al día siguiente se pueden volver a marcar las diferencias. Los proyectos distintos. Las propuestas confrontadas.

Pero no. Ellos creen que son los dueños de algo que sólo pertenece al pueblo argentino. Se creen dueños del 25 de Mayo y este festejo, más allá de quién salude con la mano en alto, le pertenece a cada uno de los cuarenta millones de ciudadanos chicos y grandes, hombres y mujeres, que cada día se levantan para darle pelea a la vida. Le pertenece a todos aquellos que con su esfuerzo y sacrificio hacen que la idea de Patria que lanzaron Mariano Moreno, Juan José Castelli y Manuel Belgrano tenga algún significado todavía.

El bicentenario nos encuentra más desunidos que nunca. Sin propuestas políticas a largo plazo, ni en el oficialismo ni en la oposición. Embarcados en una pelea coyuntural que nos impide ver lo realmente trascendente.

Juan Bautista Alberdi señaló que la diferencia entre un político y un estadista tenía que ver con la dimensión de sus proyectos. “Un político piensa en la próxima elección –dijo– un estadista en la próxima generación”.

Está claro que en Argentina nadie piensa en la próxima generación y casi todos en la próxima elección.

Los dueños del 25 de Mayo

La decadencia televisada

Hacía mucho tiempo que no lo hacía. Tal vez tuve mucha mala suerte pero ocurrió. Anoche me puse a ver televisión. Tenía que ordenar papeles y se me ocurrió que podía hacerlo mirando la tele. Debo aclarar que no tengo servicio de cable. Ningún prejuicio, es una decisión personal que se fundamenta en el atractivo menú que ofrece la televisión paga. En el cable siempre hay algo interesante y eso me distrae de lecturas y escritura. Además me ahorro unos mangos ya que el fóbal, mi gran pasión, es gratis.

El tema es que en un par de horas ví repetida hasta el cansancio una pelea entre unos tipos que no conozco pero algunos decían que eran actores a las trompadas. La pelea se originó en el programa de Anabella Ascar, la conductora rubia de Crónica que hace unos programas bizarros que parece son delirantes y divertidos. Ella se autoproclamó en una nota -paseó por todos los canales después del macht de boxeo- como “la reina bizarra” (en eso parece honesta, aunque alguien en medio de los bollos decía: “esto es un golazo”). 

En medio de esos informes que se sucedían una y otra vez, pasaban escenas de la pelea a las puteadas entre los técnicos de Tigre y Godoy Cruz que se acusaban mutuamente de “falopero” y “coimero”, respectivamente. Todo debe haber tenido buen rating. Esta es una buena idea para los productores de programas periodísticos: hay que incorporar pugilato.

Lo cierto es que en medio de todo este pandemonium miré los noticieros: Cobos levantaba la bandera de la “moralidad” y anunciaba que le iba a descontar 20 por ciento de la dieta a los legisladores que no dieran quorum en la próxima sesión del Senado, Macri definía su estrategia judicial para zafar de las acusaciones de espionaje y los secretarios privados de la presidenta Cristina Kirchner eran llamados a explicar cómo se enriquecieron. Guauuu. Todo es igual, nada es mejor.

Como suele decir el maestro Mario Trejo, la decadencia cultural de la argentina a 200 años de su nacimiento es evidente y, tal vez por esa misma razón, muy dolorosa.

La decadencia televisada