El mejor regalo es un libro

Se viene el día del niño.  Sugiero por lo menos dos razones para regalar libros. La primera es que los juguetes incrementaron sus precios en un 45 por ciento en el último año. La otra es que regalar un libro implica regalar un mundo. Un juguete se rompe, se olvida por allí, un buen libro te acompaña toda la vida, en forma física y en el corazón.

Me animo a hacer unas sugerencias: tres de Roal Dahl en orden a mis preferencias, Las Brujas; Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate (las tres tienen buenas versiones cinematográficas).

Para los románticos un libro conmovedor Mi planta naranja lima del brasilero José Mauro de Vasconcelos. Para los amantes de la aventura -varones de 12 en adelante- la trilogía Memorias de Idhún de la española Laura Gallego, el primer tomo acaba de publicarse en argentina. También de aventuras, la saga de El capitán Alatriste de mi amigo Arturo Pérez Revérte. Y para todos un clásico: los Cuentos de la selva de Horacio Quiroga.

Podría seguir hasta cansarme y siempre me quedaría corto -están Tolkien y Carroll, dos imprescindibles- pero si seguís leyendo no tendrás tiempo de ir a la librería. Dale regalá un libro o regalate un libro.

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El mejor regalo es un libro

El Principito cuando era niño

portada de El Principito

El 31 de julio de 1944 murió Antoine De Saint Exupery, el autor de El Principito. Un libro que si no leyeron cuando eran pibes, merece ahora mismo una visita.

Saint Exupery,además de escritor, fue aviador y murió en uno de sus vuelos. Dejó una obra que lo multiplica en la memoria de grandes y chicos.

El Principito es uno de los libros más vendidos del mundo. A mi me gusta mucho, pero hay algo que suele pasar inadvertido y es la dedicatoria. Quiero que la lean porque es un canto a la amistad y ratifica la idea del libro: hay que defender al niño que llevamos dentro.

León Werth, era un novelista francés amigo de Saint Exupery. Cuando el libro se publicó, vivía las penurias de la segunda guerra mundial.

Se viene el día del niño, ojalá este texto nos ayude a mirar al niño que portamos en el corazón.

A LEÓN WERTH

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una seria excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande puede comprender todo; incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria:

A LEÓN WERTH cuando era niño

Antoine De Saint Exupery (dedicatoria de El Principito)

El Principito cuando era niño