Lanata y la ley de medios

Jorge_lanata

Publico esta entrevista de la revista Debate porque contribuye a romper con una lógica perversa: “apoyar la ley de medios audiovisuales te convierte en kirchnerista”. Lanata es uno de los periodistas más críticos del gobierno nacional, sin embargo, apoya la ley. Lo mismo ocurre del otro lado, desde el gobierno se quiere estigmatizar a todos los que se oponen: “son pagados por los monopolios”. La lectura de esta nota es interesante desde ese punto de vista.

Por Cecilia Escudero

¿Qué es lo que, a su entender, está en discusión y se pone en juego, principalmente, en el debate por una nueva ley de medios?

Para mí la ley es un tema importante, a lo mejor no coincido tanto con la oportunidad de tratarlo en este momento ni con la urgencia. Pero lo que se pone en juego es el mapa de medios de comunicación de la Argentina. Entonces, está bien que nos tomemos en serio el tema y discutamos qué hacer con los medios.

¿A qué se refiere cuando dice que no es la oportunidad?

Me parece que fue una jugada muy hábil del Gobierno para recuperar la iniciativa política. Venía en menos cuatro, y estaban todos pensando en si se quedaban hasta fin de año o no, pero de golpe recuperó la iniciativa. Desde este punto de vista, fue inteligente. Ahora, creo que el Gobierno se equivoca cuando considera a este problema como el único que tiene la Argentina. Lamento decir que hay otros temas, por ejemplo, hay más desocupación, más hambre, estamos por volver al Fondo Monetario, está empezando a haber conflictos gremiales que no se sabe cómo se solucionan.

¿Cuál sería el momento para debatirla?

No, si se busca una situación ideal, obviamente no existe. Lo que digo es que está todo centrado en esto, como si esto fuera “el problema” y no lo es. Eso no quiere decir que no es importante. Es importante. También se dice que para qué la ley si después no la van a cumplir. Pero tampoco se puede pensar así porque cuando se hace una ley se da por sentado que se la va a cumplir. Si después no sucede así, bueno, se verá qué se hace con los que no la cumplen. Pero si no, nunca sancionarías ninguna ley, todo puede fallar. Es cierto que, en su mayoría, los tipos que dicen que ahora no es el momento para debatirla tienen intereses directos en los medios, se ven afectados.

También sostienen esto varios diputados y senadores de la oposición.

Pero también terminan siendo interesados directos, de alguna manera, porque son los que después aparecen en esos medios.

Usted dice que está de acuerdo con algunos puntos del proyecto de ley y con otros no. ¿Podría especificar su perspectiva?

A mí me parece que la ley, a grandes rasgos, está bien. Pero, es importante destacar que es una ley pensada en la universidad, que no es una ley de la profesión. Es decir, conceptualmente no está mal, es correcta. Pero va a haber cosas de difícil solución en la práctica. Por ejemplo, para mí la ley confunde espectro con audiencia. Esta ley propone dividir el espectro en tres (uno para el Estado, otro para organizaciones sin fines de lucro y otro para los medios privados). Pero esto no va a significar que la audiencia se divida en tres, porque puede llegar a quedar la audiencia en uno de esos tres espectros. ¿Y qué van a hacer con el resto de los medios?, ¿cómo los van a bancar? Después, ¿van a tener calidad profesional? ¿Se van a poder llenar de contenidos? En definitiva, esto no se va a traducir en que un tercio de la gente escuche la radio comunitaria de los wichis, otro tercio mire a Tinelli y otro tercio escuche Radio Nacional. No es así. No pasa eso en la vida. Ahora, desde el punto de vista teórico sí me encanta, es buenísima.

¿Esto no se solucionaría con una política de subsidios o alguna otra forma de fomento para los medios independientes?

Está bien. Pero ahí entonces el Gobierno tiene que plantear otra cosa, tiene que plantear: vamos a subsidiar dos tercios del espectro radiofónico argentino. Bueno, ningún país del mundo hizo eso.

En algunos países se implementa un sistema de impuestos.

¡Pero eso no es subsidiar! Es distinto. Que el gobierno le pregunte a la gente si quiere pagar un impuesto por Canal 7. Sí, en la BBC de Londres hay un impuesto a la televisión pública, pasan todos los meses por cada casa, miran cuántos televisores hay en tu casa y sobre esa base te cobran el impuesto. Que Kirchner proponga eso a ver qué pasa. Ahora, insisto, todos tienen que tener derecho a expresarse, está bien. Pero en la vida real, ¿cómo se hace?

¿Cuáles cree que serían las cosas más importantes que esta ley podría corregir del mapa de medios actual?

La concentración. Los medios tienen una conducta monopólica cada vez peor. Y, por supuesto, que la actual es una ley de la dictadura. La democracia tiene que cambiarla. También me parece que se tendría que haber registrado el tema de la publicidad oficial. Nelson Castro lo dice y coincido: no tendría que existir la pauta oficial. Que el Gobierno comunique sus actos como pueda, que mande gacetillas, no sé. Entonces se terminaría la discrecionalidad. Hay un problema concreto: si hoy cortás la publicidad oficial, la mitad de los medios del interior se cae. Y bueno, pero son medios privados. Si alguien vende toallas y hay demasiadas toallas en el mercado, tu fábrica cierra y nadie diría “nacionalicen las toallas”.

Con relación a las últimas modificaciones del proyecto de ley, referidas a la exclusión de las telefónicas del negocio de la televisión por cable y a los cambios en la composición de la autoridad de aplicación de la ley, ¿está de acuerdo?

Sí. Con el tema de las telefónicas, sin embargo, creo que hubiera sido necesario que se debata más tiempo. En principio está bien que les hayan impedido que ofrezcan el servicio de triple play (ndr: televisión, teléfono e Internet) para que no resultara a favor de una telefónica en particular, pero creo que, con el tiempo, a medida que avanza la tecnología, lo van a tener que autorizar. Hace un año y pico me invitaron al Senado a hablar de la ley, y yo dije que me parecía que le faltaba incluir Internet. En cinco años va a haber televisión por la red. ¿Y eso qué es? ¿Quién lo va a licitar? Hay cosas de Internet que sí pueden ser controladas por los Estados. Debería haberse incluido.

¿Se perdió la oportunidad de legislar el, aparentemente, inevitable ingreso de las telefónicas al mercado audiovisual?

Lo que pasó es que tanto Clarín como el Gobierno querían beneficiar, cada uno, a una telefónica determinada y, al final, les terminó saliendo mal a los dos. Pero, creo que esto a la larga va terminar pasando porque tecnológicamente es la única manera de hacerlo. El camino hacia el triple play es lo que está pasando en el mundo.

¿Cómo evalúa el hecho de que un tema relegado como la concentración de los medios esté, ahora, presente en el debate público?

Es una manera de empezar a poner este tema en cuestión. Creo que ningún proceso es gratis y que todo vale la pena, y que de acá para atrás no se va a volver. Considero que la ley va a salir, y espero que así sea, pero, aunque la ley no saliera, estamos mejor porque, por lo menos, empezamos a discutir. Pero si yo hubiera sido el Gobierno, al momento de lanzar la ley, hubiera tratado de armar un aparato de difusión para salir a defenderla, cosa que el Gobierno hoy no tiene. Sí tiene el 90 por ciento de los medios en contra, una campaña en contra increíble. Y, cada tanto, sale alguno a hablar y usan grabaciones mías o de Víctor Hugo, como diciendo “incluso ellos que son críticos con el Gobierno hablan bien de la ley”. Esto es una improvisación total.

En función de su contacto con el público, ¿considera que hay cierta toma de conciencia acerca del tema?

La gente no tiene ni la más puta idea de qué se trata la ley, no hubo una campaña de esclarecimiento de la ley a nivel popular. Esto se demuestra en el hecho de que sólo algunos sectores de la clase media urbana y progresista estén a favor de la ley y todos los demás estén en contra. No saben de qué se trata. La gente percibe que éste es un problema de libertad de prensa y éste no es un problema de libertad de prensa. Este argumento es muy fuerte y habría que rebatirlo. También, la gente ve esto como una pelea entre el Gobierno y Clarín, que en parte es así. Pero también es mucho más que eso.

O sea, habría que pensar cómo comunicar esto, cuestión que el Gobierno nunca pensó.

El hecho de que se considere como un ataque a la libertad de prensa, es un mensaje que se instala con mucha fuerza desde los medios.

Lógico. A su vez, cuando se habla de libertad de prensa habría que definir qué es primero. Acá hay un gran porcentaje de gente que es subpobre, para el Gobierno es un 22, para la Iglesia es el 40, ¿convengamos un 30? Esta gente que no tiene libertad para comer, menos tiene libertad para expresarse. Entonces la libertad de prensa es un valor importante, pero para un sector de la población, no para toda. Así entendida, ningún gobierno la respetó, ni los radicales, ni los peronistas, ni los kirchneristas. Personalmente, me he peleado con todos los gobiernos. Nos han echado siempre de la televisión, nos han hecho la vida imposible en los diarios. Todo por la discusión eterna de que querían tener ascendiente sobre lo que hacíamos. Este Gobierno le da a la prensa un rol de importancia que creo que es exagerada, no somos tan importantes. En esto se equivocan, me parece.

Tuvo repercusión su crítica hacia el aviso del canal Todo Noticias que amenaza con que “TN puede desaparecer”. ¿Podría explicar las razones de su enojo?

La publicidad es patética. La palabra desaparecer no es una palabra neutral en este país. Es más, es un argentinismo, es una palabra que la Argentina inventó y llevó al mundo. A partir de los desaparecidos en nuestro país se llamó desaparecidos a los de El Salvador, por ejemplo, y así en otros países. Si hay un medio que creció y se enriqueció durante la dictadura fue Clarín, con Papel Prensa, por ejemplo. Creció callándose la desaparición de personas, digo, que realmente desaparecieron. Entonces, que Clarín use, ahora, esa palabra, sobre si alguien o algo puede desaparecer, en defensa de su negocio me parece patético. Por lo menos, callate la boca. Porque además esto es mentira. Clarín tendrá que optar, con la nueva ley, entre tener televisión por cable o abierta; si elige el cable, podrá tener hasta diez señales. Una de esas diez puede ser TN.

Una serie de periodistas muy reconocidos tomaron una postura clara en contra de esta ley, como es el caso de Ernesto Tenembaum. ¿Qué opina de estos posicionamientos? ¿En qué medida disiente con ellos?

Ahí depende de cada uno. Creo que hay gente que está haciendo los deberes y hay gente que dice lo que piensa. Ernesto trabajó conmigo veinte años, él dice lo que piensa, no está haciendo los deberes. Yo no estoy de acuerdo, pero eso no tiene nada que ver. Víctor Hugo tampoco está a favor porque tenga algún interés de estar en Canal 7. En mi caso, en la vida laburé para el Estado ni laburaré, y yo no digo esto por un interés. Nelson Castro no tiene la posición que tiene porque quiera hacer un negocio. Dicen lo que piensan. Los periodistas más reconocidos, en general, los son por algo, tienen prestigio y no los van a lotear. Después sí hay tipos que están organizados, se trata de lo que sería toda la línea ejecutiva de los medios, que son los que están titulando, por ejemplo.

Al respecto, existen cuestionamientos por la manera en que se titula en los medios las noticias referidas a la ley, como es el caso de “ley de control de medios K” o “ley mordaza”. ¿Qué opina?

Me parece perfecto que se titule así. Porque es una manera de titular, eso es ejercer la libertad de prensa. Opinás que la ley es una porquería, está bien. Me parece mal que el Gobierno putee por eso, porque el Gobierno no está para opinar sobre los medios, el Gobierno está para gobernar. A mí, como editor, no me tienen que decir cómo tengo que editar, yo edito como se me ocurre. Es al revés, el Gobierno me tiene que garantizar que a mí nadie me mate porque titulo como quiero.

Usted sostuvo a lo largo de su carrera un enfrentamiento con el Grupo Clarín y se manifestó siempre en contra de los monopolios mediáticos. ¿Qué siente, ahora, ante la posibilidad certera de que haya una nueva ley de medios?

A mí me parece bueno, pensé que el Gobierno nunca se iba a animar a hacerlo. Pensé que la tropa propia se iba a negar y me alegro de que no haya sido así. Mi postura es intermedia. Estoy planteando un gris. No creo en la división: o laburás para Clarín o no laburás para Clarín. No es así. Lo que yo digo es un poco de acá y un poco de allá. No hay muchos que sostengan mi planteo.
El cinismo de Clarín

Desde que las políticas del Gobierno comenzaron a afectar los intereses económicos del Grupo Clarín, el diario cambió de manera rotunda su comportamiento editorial. ¿Cómo ve esta situación?

Una cosa interesante que pasa ahí es que la mitad de las denuncias que están haciendo ya las hicimos nosotros hace dos años. Y ellos no las publicaban. Sinceramente no lo puedo creer. He puesto cosas en Perfil sobre la mafia de los medicamentos, por ejemplo, y ellos nunca lo levantaron, y ahora lo ponen en la tapa. Es de un cinismo increíble.

¿Puede esta política editorial afectar su credibilidad actual o, quizá, futura?

Creo que lo que se llama credibilidad es una cuestión de microclima. Es algo de un sector de la población muy chiquito. No es algo de cientos de miles de personas. Es muy difícil hablar de qué es la credibilidad, cómo se construye. Hay periodistas que, por ahí, no son formalmente creíbles pero caen bien, entonces la gente les cree por eso. Es un concepto muy relativo. Que haya gente que perciba este cambio en Clarín sí, pero no es un tema popular seguro.

¿Cuál es su visión acerca de la pelea entre Clarín y el Gobierno? ¿Hasta qué punto puede llegar?

Bueno, aparentemente, está planteada como una pelea casi a muerte. Pero me imagino que si la pelea fuera definitivamente a muerte, el Gobierno se metería con los chicos de Ernestina Herrera, supuestos hijos de desaparecidos. Hasta ahora no lo hicieron. El tema sigue boyando en la Corte. Pero, después, es una pelea de negocios con ribetes políticos. La cuestión es quién maneja tal cosa. Aparentemente, Clarín quiso manejar cosas del juego que Kirchner no quiso o al revés. Y acá estamos.
El alejamiento del diario Crítica

Después del diario Crítica de la Argentina, ¿está en una etapa tranquila?, ¿de bajo perfil?

No hago un carajo (ríe). En realidad estoy haciendo televisión todos los días en Canal 26, todos los lunes tengo un programa de radio en España, y ahora estoy por empezar unos documentales. Laburo tengo, pero estoy menos tiempo dentro de una sola oficina, eso sí.

¿Sobre qué tratarán los documentales?

Estamos haciendo para Turner una serie de diez documentales sobre países emergentes. Está bueno, y vamos a viajar bastante.

¿Arrepentido de haberse ido de Crítica?

Y… me hubiera gustado quedarme si hubiera podido bancar el proyecto económicamente. Hice Crítica para quedarme, no para irme. Pero de todas maneras, el diario y la gente que siguió están bien. Con los años, más allá de si me quedé o me fui, creo que soy uno de los pocos que puede decir que hizo tres medios y todavía están abiertos. Página/12 no cerró, como tampoco lo hizo Crítica ni la revista Veintitrés. Hay gente que está laburando en alguno de ellos desde hace muchísimos años. Lo que no quita que me hubiera gustado quedarme en todos, y también me hubiera gustado quedarme en Página. Si no se hubiera vendido a Clarín hace veinte años, a lo mejor todavía estaría ahí.

¿En Crítica fue sólo una cuestión económica?

Así es. Llegó un momento en que me había quedado con el cinco por ciento del diario, y con ese porcentaje no podes decidir nada en serio, para mí era muy desgastante estar discutiendo, entonces me fui.

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Lanata y la ley de medios

Si quieren discutir, primero hay que pagar

Les gustan las discusiones? A mí sólo si son inteligentes y tratan de confrontar argumentos. Me gustan las que valoran la postura del otro. Las discusiones que te hacen pensar y hasta cambiar de opinión.

Hoy pensaba con quién he discutido más. Creo que el ranking lo encabeza mi viejo que ya no está. Nunca pensé que extrañaría tanto esas peleas.

Ahora discuto mucho con Manguel, y en público lo hice mucho con Lanata, también con Guillermo Alfieri y Ernesto Tenembaun cuando hacíamos la revista 23 y también con ustedes acá, en el blog.

Esta semana hubo muchas discusiones en este espacio. Det me sugirió hacer una suerte de homenaje a las buenas discusiones con este video que es una crítica con humor a las malas. Ojalá lo disfruten. Son los Monty Python. Y si no les gusta, no vamos a discutir gratis.

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