Mierda

Escribo esto por la cantidad de mensajes que quieren que responda al nuevo insulto de Jorge Lanata. Como suele ocurrir en las redes sociales, la mayoría quiere sangre. Es muy impresionante las cosas que se dicen en internet: te dicen genio con la misma facilidad con la que te amenazan de muerte. No voy a contribuir a esa lógica perversa. Este post tiene intención aclaratoria.

Hace rato que pido que discutamos ideas y argumentos. Respeto a Lanata, además tenemos una historia en común y yo no me olvido. Hace años que estamos viendo de manera diferente lo que ocurre en el país y en Latinoamérica. ¿Y cuál es el problema? Creo que Jorge utiliza, equivocadamente, el método que dice condenar: la descalificación. Todo aquel que no piensa como él es una mierda. Ahora resulta que soy una mierda porque dije que lo que le pasó en Caracas me parecía un incidente menor y que había sido potenciado por la pelea entre el gobierno y el Grupo Clarín. Lo sigo pensando: fue un hecho desagradable, improcedente, prepotente y repudiable, pero por fortuna, pudieron tomar el avión y ya está haciendo sus programas. Como pudo hacerlo en la capital venezolana.

Romina Manguel, en mi programa (Guetap), estuvo en desacuerdo conmigo y lo expresó claramente. Para ella era algo más serio que había que condenar. Los dos lo expresamos al aire. Como hacemos siempre con nuestras divergencias. Después me enteré de su insulto que no pienso contestar.

Otro sí digo: Jorge insiste en que me trajo de Rosario. No me trajo, me ofreció trabajo en la revista 23 y yo acepté encantado. Para eso dejé tres trabajos: Rosario/12, LT8 y mi columna en el noticiero de Canal 5. Como en toda decisión de la vida, perdí y gané con la decisión. Después laburé con él en tele y en radio. Fueron muy buenas experiencias. Es bueno que te den una oportunidad y lo agradezco. Muchos nunca la tienen.

No me olvido de los que me ayudan, sí suelo olvidarme de los que me agreden. Por otro lado, creo que cumplí con mi laburo de manera rigurosa y honesta, aunque estos deberían ser valores que no necesitan destacarse en un periodista. Pero que te convoquen a un laburo no define una carrera profesional. Cuando llegué a Baires en 1998 llevaba 10 años de periodismo, como conté, en diario, radio y tele en Rosario. Hace seis años que no trabajo con Lanata. Me parece que ya no tengo facturas que pagar.

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Mierda

Amigos son los amigos

El martes por la noche tuve una agenda placentera y cargada:  mientras trataba de sintonizar bien mi pequeña radio para no perderme la exposición de la presidenta Cristina Fernández sobre Papel Prensa apuraba el paso para llegar a la charla que en Eterna Cadencia, esa hermosa librería de Palermo, brindó el escritor argentino, radicado en Francia, Alberto Manguel. De allí me fuí a un exposición de espumantes (los deliciosos Alma 4) organizada por la bodega Zuccardi. Cerca de la medianoche varios colegas me llamaron alarmados porque habían visto en el programa DDT que conduce  Jorge Lanata en Canal 26, como el diputado y dueño de América TV, Francisco De Narváez decía, ante la consulta sobre el levantamiento de 3 Poderes y Lado Salvaje, algo así -yo no lo ví- como que “yo era su amigo y que nos habíamos reunido y que estaba todo bien”. Me veo obligado -también se lo pediré a Lanata- a hacer algunas aclaraciones:

1. No soy amigo de Francisco De Narváez. Como la mayoría de la gente elijo a mis amigos. Son los mismos desde hace años. Siempre me relacioné con DN como dueño del Canal dónde trabajé tres años o como un actor de la política.

2. Es verdad que mantuvimos una reunión después de mi paso por el Senado de la Nación. Fue a su pedido. Fue una reunión que estuvo muy lejos de la cordialidad. Comenzó con esta pregunta lanzada por el diputado: “Sos conciente de cómo me estás perjudicando?”.  Lo que me causó gracia. El dueño de casi todo, me decía a mí, el periodista al que le habían levantado dos programas y una columna de radio que él era la víctima. Le dije que en todo caso él se perjudicaba a sí mismo por decidir los levantamientos o, a lo sumo -ya que negaba su participación en la decisión del canal- lo perjudicaban sus socios Daniel Vila y José Luis Manzano.

3. No nos pusimos de acuerdo en NADA. Es más me hizo una advertencia: “saldremos a decir que vos mentís, porque lo que pasó fue que terminaron los contratos de tus programas y como no coincidías con la línea editorial del canal, fuero levantados”. A lo que yo respondí: “ustedes tienen muchos medios y yo me tengo a mí mismo: cada vez que digan que miento yo contaré lo que pasó, vamos a ver a quién le cree la gente”.

4. Los levantamientos de 3 Poderes y Lado Salvaje, junto a la suspensión de mi columna en LT8 de Rosario constituyeron actos de censura y persecusión periodística. Acaba de señalarlo de esa manera hasta ADEPA la organización que reúne a los dueños de los diarios. Algo así como los pares de Francisco De Narváez.

5. Francisco De Narváez se lamentó en aquella reunión: “me dicen censurador y eso es injusto”. No, no lo es. Y me alegro que algunos colegas, aunque pocos, por lo menos se lo pregunten o se lo recuerden. Como lo hizo recientemente Roberto Sepúlveda en una nota que le hizo en radio Nihuil y como hacen los estudiantes cada vez que pisa una universidad. Aunque el diputado brinde su graciosa versión. La gente dirá a quién le cree. Por lo pronto, espero que esas preguntan lo acompañen durante mucho tiempo.

Amigos son los amigos

Día D: mil años después

Como fantasmas del viejo pasado el lunes 5 de abril en la librería Libros del Pasaje de Palermo volvimos a reunirnos Jorge Lanata, Marcelo Zlotogwiazda, Ernesto Tenembaum, Martín Caparrós, Marcelo Martínez (el histórico productor de los ciclos televisivos) y yo. El motivo del encuentro fue la presentación de “Qué les pasó”, el libro de ET que publicó Sudamericana.

Ernesto hizo una pequeña introducción, diciendo que había invitado a periodistas amigos pero también a tipos incómodos: “incómodos para el gobierno, incómodos para las empresas para las que trabajan e incómodos para mí”.

De hecho, casi todos tenemos posiciones diferentes sobre lo que está pasando en el país, también algunas coincidencias importantes. Pero lo interesante es que en base al respeto que nos tenemos podemos plantearlas amigablemente.

Es un desafío para todos: se puede debatir y crecer en base a las miradas diferentes.

La presentación estuvo muy buena: se habló de todo, de los Kirchner (sujetos del libro), sobre los medios de comunicación, el rol del periodismo, etc, etc. No faltó el nostálgico que pidió la vuelta del programa a la tele.

Todos coincidimos en que ningún canal bancaría un producto así. De hecho no hay programas políticos en la tevé abierta.

Entre las cuestiones interesantes que surgieron, a mí me sorprendió que Zloto dijera que, desde el punto de vista de la economía -a diferencia de lo que se desprende del libro de ET: que el gobierno hizo una gestión de mala a regular- la gestió del kirchnerismo era “de regular a buena”. Ésta es apenas una de las puntas de esa noche llena de intensidad.

Me pareció una buena manera de abrir un debate. Desde el punto de vista de la economía, siguiendo el planteó de Zloto, cómo calilficarías la gestión del gobierno. Yo concuerdo con la opinión de mi colega de radio Mitre, me parece que en lo económico la gestión desde Lavagna a Boudou es relativamente buena.

Día D: mil años después