Apuntes de fin de año

Cortes de luz
Este fue el año en que un Papa argentino llegó al Vaticano y, por lo que hizo en sus primeros meses de gestión, parece decidido a cambiar una de las estructuras más tradicionales del mundo: la Iglesia Católica. Le bastaron apenas unos gestos de humildad y explicitar su compromiso con los pobres para configurar un punto de inflexión en la historia reciente del catolicismo. Un joven argentino, en tanto, ya cambió el fútbol mundial con su inmenso talento. A ese chico sólo le falta ganar un Mundial. Con la ayuda de Dios, el destino y la buena suerte, bien podría ser el que se jugará en Brasil en pocos meses. En el país de Francisco y Lionel Messi, sin embargo, quedó demostrado que algunas cosas no cambian. En las últimas semanas del 2013 se vivieron escenas de canibalismo social y político, bien alejadas de la beatitud del Papa y de la magia del rosarino.

Después de las legislativas de octubre pasado, que incluyeron derrotas en los principales distritos del país y la aparición de un candidato peronista opositor en la provincia de Buenos Aires dispuesto a disputar poder real, el gobierno logró recomponerse. El fallo a favor de la constitucionalidad de la Ley de Servicios Audiovisuales y los cambios en el gabinete nacional lograron darle aire y recuperó la iniciativa durante varias semanas.

Jorge Capitanich como nuevo jefe de Gabinete y Axel Kicillof en la cartera de Economía aparecieron como la marca visible de “los nuevos tiempos”. La movida respondió a razones médicas y políticas. Cristina Kirchner tuvo que bajar la intensidad de su actividad por consejo médico y se alejó del día a día de la gestión. La llegada del gobernador del Chaco al Gabinete es consecuencia del nuevo mapa político. En lo más alto del poder se reconoció la necesidad de operar cambios que le permitan al gobierno transitar sus dos últimos años de gestión sin desgastar el poder presidencial.

La llegada de Kicillof a un Ministerio que estuvo atravesado por internas y conspiraciones tuvo el mismo sentido. Una conducción deliberativa no era compatible con los problemas serios que presenta la economía para 2014. A instancias de los nuevos ministros, la presidenta decidió la salida de Guillermo Moreno, uno de los funcionarios más ponderados por los Kirchner en la última década y el más cuestionado por la oposición.

En apenas un par de semanas Capitanich hizo lo que nunca se había aceptado en el gobierno: diálogos abiertos con la prensa, reuniones con los mandatarios provinciales –el encuentro con Mauricio Macri, con conferencia de prensa conjunta incluida, sorprendió a propios y extraños– y reiterados cónclaves con empresarios y sindicalistas.

Pero los que imaginaron un fin de año tranquilo entre deseos de amor y paz se equivocaron. El Jefe de Gabinete tuvo su primer traspié con el levantamiento de la policía cordobesa. El gobernador José Manuel De la Sota hizo todo mal. No estaba en su provincia cuando los policías se acuartelaron y dejaron indefensos a los vecinos. Cuando volvió dijo que no otorgaría aumentos y amenazó a los rebeldes con denunciarlos a la Justicia. Unas horas después, cuando ya un millar de comercios habían sido atacados –hubo zonas liberadas y connivencia policial– les concedió aumentos que duplicaron los salarios básicos. El acuerdo expandió los reclamos y la metodología perversa de los aprietes al poder político.

En el gobierno nacional, obnubilados por la histórica disputa con De la Sota, le negaron al gobernador la asistencia de fuerzas nacionales. El primer y más importante error cometido por el Jefe de Gabinete quien hasta ese día había hecho un culto del diálogo y la cooperación con los gobernadores. El Secretario de Seguridad, Sergio Berni, le enmendó la plana unas horas después y anunció el envío de Gendarmería. Demasiado tarde.

Una decena de amotinamientos se registraron en todo el país. La patoteada policial, la mezquindad política del kichnerismo y la incapacidad del mandatario cordobés dispararon la peor crisis de las fuerzas de seguridad desde el retorno de la democracia. Todo aupado en un reclamo legítimo. La mayoría de los policías del país cobran magros salarios. En eso no se diferencia del resto de los empleados públicos. Los honestos, los que no recurren a financiación ilegal (vía juego clandestino, prostitución o narcotráfico), deben realizar horas adicionales o buscarse otro trabajo.

Tras el tendal de negocios arrasados y una docena de víctimas fatales, se abrió un debate que no precisaba de tanto dolor: la policía debe ser reformulada. Así como está, es parte de problema de la inseguridad y no de su solución. Hay agentes que mantienen vínculos con el delito –los casos de Santa Fe y Córdoba son elocuentes– o son permeables a distintas formas de corrupción. Los buenos policías no tienen incentivos y terminan afectados por la generalización.

El resbalón de Capitanich demuestra que un mes en Argentina es mucho tiempo. Cuando el chaqueño hizo sus primeros movimientos desde la Casa Rosada algunos se apresuraron en nominarlo como el candidato del gobierno para el 2015. En ese momento, cerca de Daniel Scioli, el otro gran aspirante del oficialismo, anunciaron: “Capitanich no entendió que esto es una maratón, no una carrera de cien metros”. Hay que señalar que el gobernador de Buenos Aires, quien también tuvo que lidiar con la policía de su provincia, tiene la paciencia de un monje tibetano y la resistencia de un corredor de fondo.

Para colmo de males, el calor (con picos históricos) trajo cortes de luz, malhumor y protestas con cortes de calles y piquetes. Un clásico de la imprevisión que se reitera cada diciembre. El esquema de tarifas congeladas (en el área metropolitana), incentivo al consumo de energía -se vendieron seis millones de aires acondicionados en cinco años-, subsidios a los empresarios, falta de inversiones en distribución y ausencia de controles está agotado.

El Jefe de Gabinete prometió sancionar a las empresas de distribución a las que responsabilizó de la crisis. Nada dijo de la inoperancia de la Secretaría de Energía y la ineficacia o connivencia de los organismos de control estatal. El Ente Regulador de la Energía Eléctrica parece un sello de goma. Es posible trazar analogías con lo que pasó con el Servicio Ferroviario. Sólo falta saber quién es el Ricardo Jaime de las empresas eléctricas.

En la oposición tampoco tiran cañitas voladoras. Mauricio Macri parece ser quien termina el año con mejores perspectivas. Tiene dos años más de gestión ejecutiva, con vidriera mediática garantizada. Sergio Massa, a pesar de la buena imagen positiva que registra, debe internarse en los vericuetos del Congreso. Su preocupación original por la aparición del gobernador del Chaco en el firmamento peronista es ahora más moderada y dedicará el verano al armado de una alianza a nivel nacional con Carlos Reutemann, Roberto Lavagna, Mario Das Neves y lo que queda del llamado Peronismo Federal. Una foto sepia que siempre se reactualiza. Por el lado de la centroizquierda, Hermes Binner y Julio Cobos se tiran flores y aspiran a un entendimiento que, a través de internas abiertas, les permita consagrar a un candidato que se convierta en el gran rival del peronismo dentro de dos años. La pareja despareja conformada por Elisa Carrió y Pino Solanas tiene futuro incierto fuera de los set de televisión.

En Economía, el año próximo habrá un nuevo índice para medir la inflación con el aval del FMI. Será el intento final por devolverle la credibilidad perdida al Indec. No será sencillo pero resulta indispensable. Con los números reales en la mano, el gobierno tendrá como principal desafío enfrentar la inflación. Hasta ahora las recetas empleadas son las mismas: acuerdos de precios y, eventualmente, un pacto social. A tono con las altas temperaturas, se vienen paritarias muy calientes disparadas por el acuerdo de los policías. Kicillof, además, deberá seguir lidiando con el drenaje de divisas del Banco Central.

En este paisaje complejo para casi todos, hay un hombre que termina el año feliz. César Milani recibió su regalo de Navidad por anticipado. El Senado lo ascendió a Teniente General a pesar de que pesan sobre él denuncias por violaciones a los derechos humanos y una investigación por su incremento patrimonial. El gobierno incurrió en una evidente contradicción: por denuncias similares o menores decenas de militares se quedaron sin ascensos. Incluso, algunos de ellos están presos.

Las críticas de la oposición fueron categóricas. La decisión de la Presidenta abrió también una fuerte polémica dentro del kirchnerismo. El Centro de Estudios Legales y Sociales CELS, que preside Horacio Vertbisky, una organización cercana a los planteos del gobierno en este tema, cuestionó fuertemente el ascenso y Horacio González, director de la Biblioteca Nacional y miembro del colectivo Carta Abierta, manifestó en un artículo su “disconformidad” con la medida. El Jefe del Ejército recibió, en cambio, el apoyo de la Presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Por primera vez, el capital ético del gobierno en un área donde casi no existían cuestionamientos quedó en riesgo. No son pocos los que se preguntan por las razones profundas de esa apuesta innecesaria.

La competencia presidencial ya comenzó. Scioli, Massa, Capitanich, Macri, Binner, Cobos y alguno más, ya están rodando por la hostil pista nacional. Los que tienen responsabilidades ejecutivas tienen más visibilidad pero a la vez más riesgos. El gobernador de Buenos Aires y ex piloto de motonaútica tiene razón: no se trata de una carrera de cien metros sino de una maratón.

Cristina Kirchner no juega su futuro personal en los próximos dos años pero sí la manera en que dejará el poder. No es una cuestión menor y la presidenta parece haberlo comprendido. Entre el Papa, los cortes de luz, Milani y Messi, las preguntas son las mismas de siempre: ¿cambiar para que nada cambie o cambiar lo que sea necesario para mejorar? He aquí la cuestión.

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Apuntes de fin de año

Hebe y los turros

Hoy me dí cuenta que la palabra “turro” no se utiliza demasiado seguido y que, a pesar de ser una antigualla, es contundente. Me acordé también que  Roberto Arlt la utiliza de manera magistral “-Rajá turrito rajá” dice en un diálogo magistral en una de las dos partes de esa genial novela de doble entrada que conforman Los Siete Locos y Los Lanzallamas.

En boca de Hebe de Bonafini y referida a los jueces de la CSJ, en el marco de su amenaza de tomar el Palacio de Tribunales, desató una polémica intensa. Como era previsible, algunos discuten de buena fe y otros la utilizan en beneficio de sus intereses.

Yo ya expresé mi opinión en el post Preguntas: Sus declaraciones son funcionales a los sectores más reaccionarios de la sociedad. Esos que no quieren ningún cambio y menos la vigencia de una nueva Ley de Servicios Audiovisuales.

A propósito de este tema, hablamos en el programa Mañana es Tarde con Ricardo Forster, uno de los intelectuales que fundaron el colectivo Carta Abierta. Gentileza de Radio del Plata aquí está la nota que, estimo, puede abonar el debate que trasciende los dichos de la principal dirigente de Madres de Plaza de Mayo.

[audio:29-09-Forster.mp3] (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Hebe y los turros

Preguntas

En las calles y rutas del país mueren unas veinte personas por día. Más de seiscientos argentinos pierden la vida cada mes en accidentes de tránsito. Esta cifra equivale a dos tragedias de Cromañón o a la cantidad de muertos que hubo en la guerra de Malvinas. Pero los números no dicen nada. En la madrugada del lunes pasado, sobre la ruta 11, en la provincia de Santa Fe una combi se estrelló contra un acoplado que apareció desde un camino lindero y en un instante murieron catorce personas. Eran familiares de un grupo de danza que se trasladaban de Villa Ocampo a Villa Guillermina. La antigua zona del tanino que, en los albores del siglo pasado, fue arrasada por La Forestal. El accidente conmovió al país pero sólo por unas horas. Ocurrió en la misma ruta dónde cuatro años atrás murieron nueve alumnos y una maestra del Colegio Ecos de la Capital Federal que volvían de una actividad solidaria. Y, como aquella vez, la imprudencia e irresponsabilidad del conductor del camión se combinó de manera fatal con la ausencia de control estatal. La camioneta transportaba a 19 personas y tenía capacidad para doce y la mayoría de los pasajeros no tenía cinturón de seguridad. Por su parte, el camión no contaba con luces en el acoplado y sus ruedas estaban en pésimo estado. El conductor, de 18 años, no tenía las condiciones para esa tarea. El estado de la carretera no fue decisivo pero Santa Fe es una de las cuatro provincias que no adhirieron todavía a la ley nacional que permite los controles de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Las otras son San Luis, Entre Ríos y Córdoba ¿Por qué razón la legión de muertos por el tránsito no figura en la agenda de la política? ¿Esto no es inseguridad?

El próximo viernes 8 de Octubre en el estadio Luna Park se conmemorará con un recital de rock el Día del Estudiante Solidario, fecha que se estableció a partir del accidente del colegio Ecos en el 2006. Aquella vez un camionero borracho embistió de frente contra el ómnibus que trasladaba a los chicos. Sergio Levin, papá de Lucas, uno de los pibes fallecidos, conduce un programa de televisión dónde se ocupa de promover la Seguridad Vial (Dos segundos por canal Metro). Consultado por lo sucedido en Villa Ocampo señaló: “Tengo impotencia y bronca, no sorpresa. Otro accidente era previsible. Desde que murieron nuestros hijos nada cambió en esa ruta”. Según el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) los camiones participan en un treinta por ciento de los choques. Muchos choferes manejan en malas condiciones físicas o no cuentan con la suficiente capacitación para conducir vehículos de gran porte. Los controles son laxos. Tanto en el accidente de Ecos como en el de Villa Ocampo, los camiones deberían haber sido detenidos. El despliegue de gendarmes en las rutas parece más vinculado a la custodia de las cabinas de peaje que al control vial.

La destrucción del sistema ferroviario completa el cuadro de peligrosidad. Casi todo el transporte de carga se hace en rodados con acoplados y el de pasajeros en ómnibus. En el gobierno nacional mencionan como hecho positivo la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y aseguran que desde el 2003 se duplicaron los kilómetros de autopistas construidos. Está bien pero no alcanza. ¿Hay que seguir llamando accidentes a situaciones evitables? ¿Por qué dejamos solos a los familiares de las víctimas? ¿Por qué no hay movilizaciones para exigir seguridad en el tránsito?

Ganar la calle

Y si de ganar la calle se trata, el martes pasado la congregación ante el Palacio de Tribunales para exigir el cumplimiento de la Ley de Servicios Audiovisuales dispara otra batería de preguntas. De arranque parece una idea absurda: ¿Por qué movilizarse para que se cumpla una ley que fue aprobada por amplia mayoría en el Congreso Nacional? ¿Podría no aplicarse? Contra cualquier pronóstico los temores tienen fundamento. Los sectores que no aceptan la regulación tienen un poder difícil de cuantificar. La historia de la democracia argentina lo ratifica.

¿Qué tienen en común Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando De la Rúa? Los tres fueron presidentes constitucionales, los tres intentaron aprobar una Ley de Medios que reemplazara a la norma heredada por la dictadura militar, los tres vieron frustrada esa aspiración. Los casos de Alfonsín y Menem son notables dado el apoyo popular con el que contaron y el poder que lograron exhibir. El líder radical mandó al banquillo de los acusados a los dictadores pero no logró regular el mercado de la comunicación. El riojano se dio el gusto de rematar el patrimonio nacional pero fracasó en su intento de legislar sobre el tema. De la Rúa, en su debilidad, propuso un proyecto al Congreso pero apenas un puñado de legisladores aceptó debatirlo. ¿Por qué creen que ni Alfonsín ni Menem ni De la Rúa lograron hacer lo que se habían propuesto?

La nueva norma –aun con sus defectos– representa un paso significativo en la búsqueda de una comunicación más democrática y plural en la Argentina. La Ley trasciende a los Kirchner quienes la impulsaron tardíamente y en medio de la pelea con el grupo Clarín, el actor más poderoso del mercado y con el que se habían entendido muy bien en los primeros años de gestión. Recoge los planteos de universidades, ongs, organizaciones sociales y especialistas de todo el país. ¿Por qué se considera un modo de presión la movilización popular pacífica de miles de ciudadanos frente a un edificio público? Y, en cambio, ¿Por qué no se considera una forma de presión las reuniones de importantes empresarios con miembros del Alto Tribunal? Los exabruptos de Hebe de Bonafini –tan funcional a los sectores más reaccionarios de la sociedad– no alcanzan a opacar un reclamo legítimo. Entre los derechos de los ciudadanos se encuentra la posibilidad de peticionar ante las autoridades.

Nota publicada en Diario Z del 30.09.2010

Preguntas

Otra mirada sobre los festejos

Nota: No es la primera vez que hago esto en el blog. Cuando alguien me manda un mirada diferente a la mía, me interesa sumarla para la discusión. En este caso Aníbal, un amigo, me aporta su crónica sobre los festejos del 25 de Mayo y cuestiona mi punto de vista. Con su permiso, acá va su texto que me mandó.

Hola Rey:

Son la dos de la mañana del 22 de mayo, acabo de llegar del Paseo del Bicentenario y mientras se calienta la milanesa con papas fritas que me dejo la empleada te empiezo a escribir.

¿Por qué nuevamente a vos?

“Perche mi piace”, me surgio.

Esta bueno, pero debo ser ordenado.

A raíz del fin de semana largo,ayer tuve que trabajar mas de lo que suelo un día viernes , terminé a las 18.50.Me dirigí al equipo encendí la radio que en tu honor se clavó en del Plata y alcancé a escuchar tu entrevista a Felipe Pigna , de paso el mejor historiador argentino de la actualidad. Luego vino la exhortación que hiciste a festejar. Me cayó bien. Decidí meterme en tu blog y leí el artículo sobre la presidenta y Macri .Me reí, como me pasa el 80% de las veces estaba de acuerdo con lo que escribiste.

Encendí el televisor, estaba Cristina inaugurando el paseo, no escuche nada particular.

Conteste las llamadas telefónicas y volví a tu articulo al que agregué mis fantasías, además de lo que dices, estos imbeciles se privan de escuchar tranquilos los maravillosos dos actos de “La Boheme”, de paso es lo que estoy escuchando ahora, versión de José Carreras.

Aunque claro, si me hubieran dado a elegir a mi, “Nabuco” de Verdi era la posta. Los bohemios son simpáticos, pero el drama de los esclavos judíos era el adecuado y “Va Pensiero” es casi un himno universal de la libertad.No obstante otro tipo que la va de culto, como yo, seguro que elige “Aída” que tiene en su historia, ser la de mas caro montaje.”La Boheme” esta bien. No me gusta mezclar con “Lago de Cisnes”, tanos y rusos no suelen ir, pero es otra historia.

Volví al televisor y estaba hablando Litto Nebbia anunciando, entre otros, a mi casi amigo Antonio Birabent.

Empezó a cantar:

Dicen que viajando se fortalece el corazón

Pues andar nuevos caminos

Te hace olvidar el anterior

Ojala que esto pronto suceda,

Así podrá descansar mi pena

Hasta la próxima vez

Me pregunte ¿Qué´carajo estoy haciendo en mi coqueto departamento?

Jeans viejos, zapatillas, tomar el subte en Juramento y bajarme en 9 de julio fue casi de repente. La anunciaban a Silvina Garré colega mía y conciudadana tuya, me acerqué a la multitud me fui metiendo en medio de los saltos de la gente, tironeado, sudoroso y feliz me acomodé. Sucedió lo que tenia que ser, un gordo prepotente y gritón me aplastó con la panza me estrujó integro y pasó; cuando ya estaba lejos toqué el bolsillo lateral de mi cartera y el celular había desaparecido junto con el gordo que se agitaba a lo lejos entre la multitud.

Boludo ¡me cagaste la noche!

Silvina ya no podía hacer nada.

¿Y ahora?

Salí como pude del medio de la multitud, pensando volver a casa.

¡No! Era hacerle el juego al gordo.

Después de todo quería desembarazarme de ese celular. Fue el último regalo de mi ex mujer hace cinco años, para el día del padre y nunca lo pude poner a mi nombre.

Algo, es algo mentiroso y venia bien.

Decidí caminar hacia Belgrano a mi derecha stands de comida , casi al llegar a Rivadavia divisé la carpa de las Madres de Plaza de Mayo , me quede boquiabierto ante la ronda sin fin que corona el lugar. 50 o mas personas haciendo cola para entrar, me sumé .Siempre fui crítico desde la radio o la TV de esta organización pero era un desafío ver que pasaba in situ.

Mientras hacia la fila comencé a hablar con los de adelante y de atrás .Creo que esta de más decirte que soy bastante charleta y cuando me dan calce peor, va con mi perfil. Una pareja muy joven y dos mujeres edad media fueron mis interlocutores. Opinaron del Paseo recomendaron lugares y le conté de mi celular, pero lo más jugoso fue cuando dije:

-¿Vieron el despelote entre Cristina y Macri?-

-¿Qué despelote?-Me preguntaron.

Les conté

-Escúchame flaco, es un kilombo entre gente rica ¿A vos te invitaron al teatro o a la Rosada? ¿Por qué te calentas? Acaso ellos van a venir a pasear con nosotros .Te aseguro que ni pisan-Explicó con lógica categórica el masculino de la pareja. Las mujeres edad media asintieron con risas.

En ese momento estallaron los aplausos, Hebe de Bonafini, saludaba detrás de las vallas, acariciaba con afecto las manos que se le extendían y la gente coreaba:

“Madres de la plaza el pueblo las abraza”

Nudo en mi garganta. Pertenezco a una generación maldita y nací en una provincia igualmente maldita, decirte la lista de amigos muertos y desaparecidos seria largo.

Me impresiono Hebe, petisita, gordita, vestida con algo parecido a un jogging rojo, pañuelo blanco en la cabeza. Cara blanca lavada y surcada de arrugas con canas que se escapaban del pañuelo, era la antitesis de la mujer mediática, maquillada, soberbia y puteadora que tanto me había disgustado al verla por TV juzgando a periodistas. Por supuesto que es la misma persona o quizás el personaje.

Entramos.

Gente joven y madres en los mostradores un, clima de actividad y buena onda impresionantes. Folletería a montones información la que quisieras.Me fui acercando a un rincón donde exponían unos vitrales y esculturas de vidrio y hierro, el motivo excluyente era Evita. De una enorme rosa salía el conocido rostro y el rodete, muy feos para un admirador de Goya. Sin embargo las señoras edad media para arriba se acercaban, con devoción, tocaban con la yema de los dedos sus labios y los depositaban en las figuras. Respeto mucho respeto.

Finalmente llegué a una mesa con libros, reconozco que eso me puede, comencé a hojearlos ante la atenta mirada de un chico no mayor de 20:

-Preguntame lo que quieras-. Me sonrío.

A los pocos minutos anunciaron que eran las 22 y cerraban yo con un libro, escueto, sobrio que no me invitaba a nada.

Se acerco un señor y me pidió que me fuera, a mis espaldas escuche una voz:

-Dejalo, se ve que le gustan los libros-.

Me di vuelta, Hebe de Bonafini me miraba sonriendo. Tartamudee:

-Gracias Hebe-. (casi le digo señora)

Finalmente un tomo me llamó, mejor dicho los autores me impresionaron. Norman Briski y Tato Pavlovsky mis maestros en psicodrama en los 70.Gregorio Baremblit y Armando Bauleo mis hermanos mayores de esa época. Felipe Pigna y Eugenio Zaffaroni a quienes respeto. Un título”Un País 30 años”.

Mientras lo compraba, a escasos pasos Bonafini conversaba con una persona, ya quedaba muy poca gente. Sentí que la historia me miraba. Nunca más se daría otra oportunidad. Busque una lapicera, me acerque y pedí.

-¿Me lo firmas?-

“Con amor, Hebe” y me estampo un beso en la mejilla.

Salí boqueando.

Entre al pabellón de México imperdible.Un video maravilloso Chichén- Itzá, Uxmal, Tulum, los clavadistas de Acapulco, bailes de mascaras, las piñatas y sobre todo la vieja música de guitarras, arpas y laúdes, fueron una fiesta. Luego Republica Dominicana, y sobre todo Haití; una; habitación blanca, con mubles Luis XVI pintados de blanco y un escudo que decía “Liberté Egalité et Fraternité”

Salí e hice la cola para la carpa de Abuelas.

Lo mismo y yo el mismo charlatán que hablaba con pibes que parecían salidos de “Quebracho”.

-¿No te pareció una masa los chabones del rock?-Me preguntaron.

Omití el robo del celular y recibí una refinada información de lo que me había perdido. A mi vez: comenté.

-Que embole lo de la presidenta y Macri-

-No sabíamos que tenían este bardo .Dale contá-.

Expliqué.

-Ah por lo que decías yo entendí que Macri se le enhebró a la vieja, tanto se fichan que para mi hay onda entre ellos-.Comentó un mentón peludo.

-El Colon ¿es esa figurita nueva que hicieron?-Me preguntó un manojo de rastas.

Conté la histotoria del Colon.

-¿A quien mierda le importa una cosa tan vieja?-

Carcajada general, yo incluido.

Entramos, por suerte Estela Carloto no estaba, para una noche era suficiente. Clima de tristeza y silencio interrumpido por las preguntas de los candidatos a Quebracho.

-Vos sos un tipo grande ¿cómo dejaste que los hijos de puta de los milicos se afanaran tantos pibes? Avisa grandote, ¿no te da vergüenza?-.

La verdad que si pero no lo dije, tampoco se veía que querían una respuesta era así no mas.

Cerca de las 12 me fui al stand de Tucumán estaba cerrado pero al acercarme la Negra Sosa me estaba esperando sentada. Una figura de cera o de papel maché o del material que fuera enfrentaba otra fila de personas que esperaban sentarse al lado y sacarse una foto.

Empecé a caminar de vuelta.

Llegué a Avenida de Mayo, el Congreso iluminado me atrajo y me desvíe, pasé por el Tortoni

como tenia hambre entré, fui a hacer pis, me senté atrás, en una mesa que enfrentaba a las figuras de Borges, Gardel y Alfonsina Storni.

Hasta la 1 me quede leyendo de mi libro nuevo dos capítulos el de Pigna y Zaffaroni, verdaderas joyas de simplicidad testimonial.

Admiré el Congreso y tomando por Callao llegué a Charcas en busca de 152, no tenia plata para el taxi.Mucha pero mucha gente.

En la parada casi 20 personas esperando.

Detrás mío una voz.

-¿Papi, esto va para Belgrano?-El día que me digan nono me retiro.

-Si ¿adonde vas?-Contesté.

-Cabildo y José Hernández- .Respondió un típico habitante de mi barrio, rubio, fortachón, jeans negros, camisa blanca y campera de cuero.

-Si te lleva-.

-¿Vas para el mismo lado?-Inquirió.

-Una parada mas, me bajo en Sucre-.

-¿Vivís de Cabildo a la derecha o a la izquierda?-

Pregunta clave, lo correcto es vivir a la derecha. La izquierda no existe.

-Vivo de Cabildo a la derecha-,

-Genial, yo también.

Como diría Landrú, gente como uno.

En el tercer 152 pudimos subir.

Venia como yo del Paseo .El tema salió solo.

-Lo de la presidenta y el chongo de Macri según mi papá es una boludez argentina-. Campera de cuero afirmó.

Omití al papá y repuse.

-¿Vos qué pensas?

-Yo que sé, el miércoles rindo Historia me la llevé previa de 5 año. Me parece verdura podrida-.

-¿La Historia o el lío?

-El lío, pero hoy me escape porque quería escuchar el rock-.

Comenzamos a hablar de historia y la verdad que mi vecino tenia bastante idea. Mucho más del pasado que de la actualidad. Se bajó, yo continúe y llegué a casa.

Al dejar la cartera me acorde del celular, no me importó y si en cambio, que mi supuesta cultura se modificó bastante después de toda mi noche de festejo. Que la presidenta vaya o no al Colon es como el robo de mi celular.Una anécdota del Bicentenario.

Como siempre rumiaré antes de mandarte estas líneas, sabiendo que lo voy a hacer, quise registrarme en tu blog pero pensé que me matarías si es que esto llegara a entrar.

OK Rey entre tu idea de festejar el Bicentenario y todo lo que te conté algo tuviste que ver ¿o no?

Un abrazo para que lo uses como y cuando quieras.

Aníbal

Otra mirada sobre los festejos

Se dice cualquier cosa

El domingo pasado en el programa Tres Poderes (América), Emilio Pérsico del Movimiento Evita me acusó de tener amigos militares y de querer dividir a las Madres de Plaza de Mayo. La ira del dirigente piquetero, aliado al Gobierno, se disparó después de escuchar mi opinión sobre las declaraciones de Hebe de Bonafini. La presidenta de Madres de Plaza de Mayo calificó de hijo de puta al vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, y de traidores a todos los radicales. También propuso ocupar los medios de comunicación del Estado.

A mi juicio los dichos de Bonafini son autoritarios y delirantes. Pero antes de hacer esa afirmación expliqué que las opiniones de Hebe no le generan ninguna inquietud a quienes la cuestionan desde hace muchos años y aprovechan sus exabruptos para pasarle viejas facturas por su lucha a favor del castigo judicial a los represores. A ellos no les cambia nada. El problema es para los que creemos que el pañuelo blanco de las Madres pertenece a todo el pueblo argentino. El problema es para los que apoyamos la política oficial orientada a terminar con la impunidad y vemos, con pena y dolor, como Hebe pide represión para los productores o llama a tomar el Congreso de la Nación.

Bonafini tiene derecho a adherir al Gobierno. Lo cuestionable en su discurso es la idea que señala como un traidor, hijo de puta o amigo de los militares a cualquier persona que piense diferente.

Jorge Luis Borges sugería no rendir examen de pureza ante impuros. No es la intención de esta nota. En realidad, desde los insultos de Hebe y la posterior acusación de Pérsico, vengo pensando en las cosas que se dijeron al calor de este enfrentamiento. Es un juego de espejos sectario y perverso.

La presidenta denunció un plan de desestabilización orquestado por los ruralistas. Desde el campo rechazaron hasta el cansancio esa acusación. Pero Ricardo Buryaile de Confederaciones Rurales Argentinas, afirmó que si los diputados no eliminan las retenciones móviles “habría que disolver el Congreso”.

Néstor Kirchner fue más allá: llegó a responsabilizar al campo de los incendios en los pastizales y de las muertes en las rutas.

Las retenciones son una herramienta de política económica cuya eficacia depende de la justicia de su aplicación. Aunque nacieron con graves errores técnicos, el gobierno las presenta como la panacea de la redistribución del ingreso, algo así como una medida revolucionaria al estilo Robin Hood. Para los dirigentes del campo se trata de un mecanismo confiscatorio que los condenará a la miseria.¿No será mucho?

Elisa Carrió opina que el gobierno es fascista. Dice que los Kirchner están en el bunker como Hitler. Hasta hizo referencia a la película La Caída (un gran filme alemán protagonizado por Bruno Ganz), sobre los últimos días del dictador alemán. Desde el ejecutivo, le respondieron con la misma desmesura: “Carrió no tiene todos los patitos en fila”, “Tendría que estar internada”.

Hermes Binner, el gobernador de Santa Fe, propició el diálogo con las entidades agrarias y advirtió sobre los riesgos del “doble comando” en el poder. No se lo perdonaron: el diputado Carlos Kunkel lo cruzó: el problema “no es que haya dos presidentes en la Argentina”, sino que “no haya ni medio gobernador” en su provincia. Y agregó: “lo que pasa es que Binner está acostumbrado a que en su partido -Partido Socialista sin obreros, ni trabajadores ni pobres, Partido Socialista solidario con las maniobras de los grandes pools sojeros- falte conducción política”.

Julio Cobos, una suerte de héroe accidental, se hizo eco de los reclamos de los intendentes radicales K, quienes al igual que sus colegas peronistas de las provincias agrícolas, pedían una solución negociada. Propició la discusión en el Congreso y se convirtió en un nuevo enemigo. Cristina Fernández no le habla desde hace dos semanas.

Luis Delía, principal vocero oficialista en el conflicto, lo dijo con simpleza: “Queremos la rendición incondicional” del campo y habló del artículo 21 de la Constitución Nacional (el que habla de armarse en defensa de la Patria). Desde el campo, lo señalaron como patotero y provocador. Sin recordar que Alfredo De Angeli, el más popular de los dirigentes agrarios, habló en su momento de la existencia de productores armados.

El periodismo no es ajeno a esta sucesión de disparates e imprudencias. Para algunos colegas hay piquetes buenos y piquetes malos. Para otros, el acto de protesta en Rosario el pasado 25 de Mayo “fue bueno” porque hubo “gente, no como en los actos que convoca el gobierno”. ¿En el acto de Salta no había “gente”?. Los oficialistas advierten sobre una supuesta conspiración que une al PCR con la derecha. Para ellos volvieron los gorilas y la oligarquía. El más ingenioso y brutal de esos escribas, sentenció: “De Angeli muge” y vaticinó que desaparecerá como Blumberg.

Se desató una carrera para convertir al otro en el enemigo a derrotar. Al mismo tiempo todos se presentan como víctimas. Ambas estrategias son la negación de la política.

El senador uruguayo José Mujica aprovechó una entrevista reciente para hablar de los argentinos: “Son polvorita, se dicen cualquier cosa y después es muy difícil sentarse en una mesa para acordar. Quiéranse un poquito más”.

Se dice cualquier cosa

Un humilde pedido: dejen a las madres en paz

Las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo les pertenecen a todo el pueblo argentino. Son el símbolo luminoso de una historia de horror. El ejemplo más claro y contundente de lo que puede lograr la resistencia pacífica cuando se ejecuta con coraje y amorosa constancia. Desde que ambas organizaciones nacieron se convirtieron en bastiones de la defensa de los derechos humanos. Utilizar el nombre de las Madres y su prestigio para obtener beneficios políticos es patético.

“Quiero felicitar a las Madres y a las Abuelas de Plaza de Mayo, luchadoras inclaudicables, como ejemplo de las luchas cívicas. Más de 30 años pidiendo y reclamando. Nunca un acto de violencia, una amenaza, un ejercicio de intolerancia hacia el otro. Y eso que no les habían cobrado un impuesto, no les habían pedido dinero; les habían quitado a los hijos.” La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kichner, lanzó la frase el martes pasado para fustigar, en forma indirecta, a los dirigentes ruralistas que protestan contra las llamadas retenciones móviles.

Cristina Fernández quería responderle a Eduardo Buzzi con su misma medicina. El titular de la Federación Agraria, en el multitudinario acto de protesta del domingo pasado, destacó la presencia y el apoyo de Darwina Gallicchio, una referente de Abuelas de Plaza de Mayo de Rosario. Ajena a las peleas del poder, Darwina sólo hizo lo que le dictó el corazón: adhirió a un acto organizado por la Federación Agraria, una entidad que siempre acompañó a las Madres y Abuelas rosarinas en su lucha. Y aprovechó en una carta para despacharse contra “la concentración de la tierra y su enajenación”, un proceso que, a su juicio, se viene cumpliendo desde el 24 de marzo de 1976, cuando comenzó la dictadura.

La presidenta de la Nación tiene una excelente relación con Madres y Abuelas. También cuenta con el aprecio personal de sus principales dirigentes: Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto. Al punto que fue el matrimonio Kirchner el que logró juntar a las dos mujeres que mantenían diferencias públicas y privadas. La buena relación con el Gobierno se basa en dos hechos objetivos: el decidido
impulso que desde 2003 los Kirchner les dieron a las causas contra los represores y el constante apoyo que el Estado les brinda a las dos entidades. Una buena señal si se tiene en cuenta que se trata de un gobierno donde no faltan los abogados y dirigentes que miraban para otro lado cuando los esbirros de la dictadura secuestraban, torturaban y asesinaban a sus compañeros de militancia.

Que la cabeza política del Estado haga suya la lucha de Madres y Abuelas es un salto cualitativo. Que las utilice para sus fines políticos domésticos, una regresión de magnitud equivalente. Hace unos meses, desde el gobierno nacional se le pidió a la organización Madres de Plaza de Mayo que le diera cobijo laboral a Felisa Miceli, la ex ministra de Economía que está siendo investigada por ocultar una bolsa repleta de dólares y pesos en el baño de su despacho. La organización que preside Bonafini ni siquiera esperó a que la Justicia decidiera sobre la responsabilidad de Miceli, no sólo la contrató, también argumentó que la denuncia contra la ex funcionaria era “poco seria”. La Cámara Federal porteña acaba de confirmar el procesamiento de la coordinadora general de la Asociación Madres de Plaza de Mayo y ordenó investigar si existió también el delito de lavado de dinero. Si la ex ministra es condenada, ¿seguirá bajo la protección de las Madres? ¿Alguien evitará que la asociación de defensa de los derechos humanos más prestigiosa del país quede convertida en un aguantadero? ¿Quién actuó peor, quien pidió el favor o quien que lo cumplió?

Lo de Buzzi tampoco fue feliz. Si bien su adhesión personal y la de la Federación Agraria a la defensa de los derechos humanos es de larga data, mostrar a Darwina como un trofeo solitario sumó confusión y expuso innecesariamente a la abuela de Ximena Vicario, una de las primeras nietas recuperadas en la Argentina. La consigna histórica que propuso para corear -“Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”- casi no tuvo eco entre los presentes y seguramente no cuenta con el aval de sus circunstanciales aliados de la Sociedad Rural.

Estos dirigentes están tan lejos de las Madres y las Abuelas como Buzzi de los represores. De todas formas el gesto explica con claridad por qué el titular de FAA irrita a los Kirchner mucho más que Luciano Miguens y los grandes grupos exportadores. Buzzi lidera una organización de chacareros, democrática, representativa y comprometida con las causas populares. Como ocurrió con Víctor De Gennaro y la CTA, es el gobierno el que tendría que explicar por qué termina enfrentándolo. Si algo faltaba para que el conflicto entre el matrimonio presidencial y las entidades del campo alcanzara un nivel mayor de insensatez, era la Guerra por los Pañuelos Blancos. Estar con las Madres, saludarlas, invitarlas a un escenario, darles un subsidio, no convierte a nadie en más bueno o democrático. Tampoco alcanza para disimular la falta de argumentos.

Un humilde pedido: dejen a las Madres en paz.

Un humilde pedido: dejen a las madres en paz