La versión marxista de Macri

“Éstos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.” La frase que se le atribuye al capo cómico Groucho Marx bien podría ser la síntesis jocosa del momento de vacilación que vive Mauricio Macri. Dijo hasta el cansancio, a propios y extraños, que su gran objetivo era la candidatura presidencial y que descartaba competir por otro período en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, en los últimos días las palabras de su principal asesor electoral, Jaime Durán Barba, y la opinión de sus amigos Nicolás Caputo y José Torello lo llevaron a repensar el futuro inmediato. Las encuestas que dan a la presidenta Cristina Fernández ganando en primera vuelta operaron como un revulsivo en el campamento del PRO. Hasta el viernes pasado la candidatura presidencial era una decisión incuestionable. “Mauricio quiere ser candidato a presidente, es su gran sueño pero no va a suicidarse”, confesó uno de sus hombres de confianza. Por lo pronto, el jefe del gobierno porteño se tomará hasta fin de abril para resolver cómo jugará ante el nuevo escenario.

¿Ser o no ser candidato a Presidente? La duda arrasa con las expectativas de los dos aspirantes a la sucesión: Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti. Si finalmente Macri acata el consejo de su asesor ecuatoriano, la diputada nacional no tiene argumentos para el reproche. Fue ella misma la que en diciembre pasado, en el marco de una reunión de la llamada mesa chica del PRO, se animó a sugerir que la mejor alternativa electoral para el partido que gobierna la ciudad de Buenos Aires era que Mauricio Macri fuera por la reelección. Estaba convencida de que después de una gestión con altibajos, en un segundo período se podría demostrar la eficacia prometida en la campaña que les dio el triunfo hace cuatro años. En ese momento, la idea cosechó el cuestionamiento del jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, el repudio de varios ministros y el rechazo del propio Mauricio Macri.

El fin de semana pasado después de escuchar a sus asesores en materia electoral, el ex presidente de Boca reconoció que la idea de la reelección todavía no está descartada. ¿Qué cambió para que el ingeniero revise su estrategia? Varias encuestas, incluso las encargadas por el PRO, revelan que la Presidenta podría ganar en primera vuelta. Y con un agravante: el crecimiento de Ricardo Alfonsín y el posible acuerdo con el socialismo de Hermes Binner podrían desplazar a Macri del ansiado rol de principal referente opositor relegándolo al tercer lugar. En lenguaje popular: se quedaría sin el pan (la Jefatura de Gobierno) y sin la torta (la Presidencia).

Según los sondeos conocidos, Cristina Kirchner duplica a Macri en intención de votos en la Capital. Y si bien los mismos relevamientos revelan que Gabriela Michetti se impondría en la Ciudad, esto tampoco trae tranquilidad. Cerca de Rodríguez Larreta advierten que, en esa situación, Michetti se quedaría “con todo”. Si el triunfo de la diputada viene acompañado por una derrota estrepitosa del fundador del partido, la pregunta es ¿quién mandaría en el PRO?

Durán Barba había diseñado una estrategia destinada a consolidar a Macri como el principal referente opositor. La gran apuesta era la polarización con el gobierno nacional para que los sectores no kirchneristas vieran al jefe de Gobierno porteño como la única opción para derrotar al oficialismo en segunda vuelta. De hecho, la vuelta de Francisco de Narváez al redil, sin pretensiones ni planteos de ningún tipo, era tomada como ejemplo del “nos necesitan”. Lo mismo ocurrirá con Eduardo Duhalde y el Peronismo Federal, vaticinaban en el PRO.

El especialista ecuatoriano hasta explicaba las ventajas que se podrían capitalizar de una eventual derrota. Perder por poco, reteniendo la Capital, le permitiría a Macri partir de un piso alto para disputar la Presidencia en 2015. Una carrera para la que no estará habilitada CFK. Ahora los planos y proyecciones de esa aventura están más cerca del tacho de basura que de la mesa de arena. Por lo pronto, la decisión es ganar tiempo.

Las mismas encuestas alteraron el afán por la unificación de elecciones locales con las nacionales. Por ahora sólo se habla de juntar los comicios porteños con la elección de los representantes de las quince comunas (es posible que se resuelva favorablemente esta semana). Cerca de Macri, hay dos posturas. Están los que sugieren votar en julio o agosto a nivel local para apuntalar las chances nacionales con un hipotético triunfo y los que sugieren todo en octubre. Esta opción, con un Macri que arrastra menos votos que la Presidenta, es la que menos entusiasma. También habrá que esperar para cerrar el calendario electoral. Claro que si Macri va por la reelección la historia será otra. En el PRO aseguran que, en ese caso, descartará claramente la doble postulación. Aunque el eventual volantazo no dejará mucho margen de credibilidad.

En el kirchnerismo porteño todo sigue igual. El senador Daniel Filmus sigue mejor posicionado que los ministros Juan Carlos Tomada y Amado Boudou, salvo en las encuestas que encargó el titular de la cartera de Economía. Con todo, Boudou cuenta con el aval de la Casa Rosada y se muestra confiado. La buena perspectiva electoral de Cristina Kirchner alienta su sueño electoral. ¿La Presidenta podría inclinarse por el candidato oficialista con menos intención de votos? ¿Por qué no? “Sólo en el caso de que no quiera ganar”, desliza, ante la sorpresa de este cronista, un referente del progresismo porteño.

Uno más uno, no siempre es dos en política. Hay que volver al genial Groucho Marx: “¿A quién le va a creer usted, a mí o a sus propios ojos?”.

Nota publicada en Diario Z en la edición del 10.03.2011

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