(r)evolución energética y urgencia climática

greenpeace

Mi amigo Juan Carlos Villalonga, director político de Greenpeace, me invitó a coordinar la presentación del documento “(R)evolución energética, un futuro energético sustentable para la argentina”.

Para Greenpeace este es un año clave ya que se realizará la XV Conferencia sobre cambio climático en Dinamarca (entre el 7 y el 18 de diciembre). La meta es reemplazar los objetivos que se fijaron en el Protocolo de  Kioto que vencen en el  2012.

La acumulación de gases del efecto invernadero en la atmósfera ya han causado  muertes en todo el mundo. Un incremento de 2 grados centígrados es una amenaza para millones de personas. Según los especialistas aumentará el riesgo de hambrunas, sequías, inundaciones, enfermedades y falta de agua. Basta pensar en las sequías e inundaciones que asolaron nuestro país recientemente o en al proliferación del dengue para comprender que la amenaza es real.

Hay que reducir las emisiones de manera significativa y urgente (el 90 por ciento de la energía que se utiliza en Argentina provine de combustibles fósiles).  El documento apuesta  la eficiencia energética, la inversión en energías renovables y el crecimiento tecnológico.  Para eso es vital la actitud que tomen las grandes potencias. La vida en el planeta está en juego.

Después de la presentación de Villalonga, analizaron el documento (destacando sus virtudes y expresando sus críticas) dos ex secretarios de energía: Jorge Lapeña y Alieto Guadagni y el actual secretario del área, Daniel Cameron. Yo fui el moderador pero aproveché la ocasión para aprender y tomar conciencia. Para los que estén interesados les dejo el link dónde pueden ver todas las ponencias y el material que suministra Greenpeace.

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(r)evolución energética y urgencia climática

Cuando billetera mata bosques

Imagen www.tartagalnoticias.com.ar
Imagen http://www.tartagalnoticias.com.ar

El gobierno nacional no quiere reglamentar la Ley de Bosques.

Es una vergüenza lo que ocurre con este tema. Entre la plata y el medio ambiente se elige la plata.

No se trata de una norma de preservación ambiental revolucionaria. Apenas es una norma que establece un parate. Las provincias no pueden dar nuevos permisos de deforestación hasta tanto se realice un ordenamiento territorial que permita saber que parte del bosque argentino se puede talar sin perjudicar el ecosistema.

En definitiva establece una moratoria al desmonte indiscriminado.

Para lograr aprobar la ley hubo que vencer el impresionante lobby de los grandes grupos sojeros y sus aliados los gobernadores de las provincias del norte.

Las organizaciones ecologistas convocaron a la población y lograron reunir un millón y medio de firmas en apoyo de la ley.

La ley prevé además apoyo económico para que las provincias mejoren la capacidad técnica para controlar los desmontes y también den compensaciones y subsidien a campesinos e indígenas de las zonas boscosas.

Sin embargo, el gobierno transformó lo que parecía un triunfo de los conservacionistas en una derrota.

El 28 de noviembre pasado se cumplió un año sin que la ley de Bosques sea reglamentada.

El desborde del río Tartagal y el alud de lodo que provocó varias muertes y la destrucción de casas y bienes es producto de esta inacción oficial.

Según Greenpeace la tala de bosques destruyó la estructura de las laderas y volvió inestable los contornos del río que terminó arrasando todo.

Entre 1998 y 2002 la superficie deforestada en Salta fue de 195 mil hectáreas, mientras que entre el 2002 y el 2004 fue de 415 mil. Todo en función de ampliar la superficie sojera.

Lo de Tartagal –que ya se dio en el 2006- es una de las consecuencias directas.

Uno de los principales impulsores de la Ley de Bosques, el diputado Miguel Bonasso denunció que en el presupuesto 2009 no había ninguna partida destinada a implementar la ley.

Está claro que el gobierno de Cristina Kirchner no tiene la voluntad política de limitar la voracidad de los grupos que tienen intereses agrícolas en el norte argentino.

El gobernador Urtubey, al igual que su predecesor Juan Carlos Romero se lo agradecen.

Algo parecido ocurrió con el veto a la Ley de Protección de Glaciares.

En esto también la billetera mató los sueños de los ambientalistas.

Cuando billetera mata bosques

Humo en la cabeza

“Mezcla visible de gases producida por la combustión de una sustancia generalmente compuesta de carbono y que arrastra partículas en suspensión.” La definición del diccionario de la Real Academia Española es contundente. Esas partículas en suspensión son las que dificultan la visibilidad y han provocado tantos accidentes en las rutas. Pero la RAE contempla otra acepción para la palabra “humo”: “vanidad, presunción, altivez”.

La apertura de la Academia a los americanismos permitió el ingreso de este concepto al diccionario. Los gendarmes del idioma saben que el español del futuro será el que se habla en América. El humo como metáfora de vanidad y altivez. El habla popular lo impuso como frase: “Se te subió el humo a la cabeza”. Junto a las víctimas fatales de los accidentes automovilísticos, el humo en la cabeza es el principal daño colateral de la quema de pastizales en Entre Ríos.

El humo en la cabeza, la maldita altivez, es lo que no deja ver.

• Desde hace años los incendios para mejorar la pastura son una constante en el litoral del país. La ampliación de la frontera agrícola a partir de los excelentes precios internacionales de la soja, llenaron de vacas las islas del Paraná. El intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, reclama al gobierno entrerriano, desde 2003. Pero recién ahora cuando el humo impide ver la silueta del Obelisco el tema aparece en la agenda de la política.

• Las organizaciones ecologistas Greenpeace, El Taller Ecologista, la Fundación Proteger y M’Biguá denunciaron esta semana a Entre Ríos “como responsable de los incendios en los humedales del Delta del Paraná para promover la expansión de la actividad ganadera”. Lo acusaron de promover la Ley de Arrendamientos de 2004. Como en el caso del desmonte indiscriminado en el norte argentino, los gobernadores son cómplices del capital privado depredador del medio ambiente.

• Amplios sectores de la clase media porteña hacen repicar sus quejas en las radios. Algunos vecinos están tan irritados por el humo como nunca lo estuvieron por el hambre o la miseria.

• El primer accidente en la Ruta 9 propiciado por la baja visibilidad ocurrió el 9 de abril. Una semana después, cuando ocurrió otro accidente con víctimas fatales, las autoridades decidieron tomar cartas en el asunto y organizaron los cortes de ruta y las circulación asistida por Gendarmería. La acción de prevención llegó después de siete muertos y cincuenta heridos.

• La secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, se presentó a la Justicia para pedir que se inhiban los bienes de los propietarios de los campos donde se inició la quema de pastizales. Solicitó un embargo por 200 millones de pesos. Picolotti enfrenta una denuncia penal por su inacción en la crisis. Según el titular del INTA, el 3 de abril los sistemas satelitales habían detectado tres focos de incendio, cuando la responsable de cuidar el ambiente hizo su primera aparición pública los focos eran trescientos. Demoró una semana en disponer la utilización intensiva de helicópteros y aviones hidrantes. El Plan de Manejo del Fuego es una ficción.

• La responsabilidad de los dueños de los campos que propiciaron los fuegos es innegable. Los funcionarios que deslizaron en off nombres de menemistas y luego un listado de productores basado sólo en la información catastral sólo contribuyeron a la confusión. La presidenta de la Nación hizo su aporte, sin elementos de prueba, asoció el humo al conflicto con el campo.

• Los fiscales se tomaron diez días para decidir la persecución de los incendiarios. Actuaron cuando el humo llegó a sus despachos. Pero no tardaron nada en decidir investigar al chacarero Alfredo De Angeli.

• Al líder entrerriano también se le subió el humo a la mollera. En medio de una tregua frágil y complicada, cada vez que habla es para anunciar tormentas. Sus declaraciones sobre la existencia de armas para repeler a los camioneros durante el paro revelan más que su irresponsabilidad, sus serias limitaciones como dirigente.

• En el Gobierno actúan como si estuviesen acorralados: piensan que cualquier concesión es una derrota y cada crítica que reciben una conspiración. Conspiradores no faltan, pero es muy difícil gestionar con eficacia en presencia de esos fantasmas.

No alcanzará con apagar los incendios si el humo no desaparece de las cabezas. Los que tienden puentes, los que tratan de apagar el incendio, los que tienen la cabeza libre de humo, son minoría.

Humo en la cabeza