Todo lleva su firma

Todo lleva su firma. No sólo la designación del Ministro de Economía, Amado Boudou, como candidato a vicepresidente de la Nación. También la nominación de Gabriel Mariotto como compañero de fórmula del gobernador Daniel Scioli. Cada uno de los nombres en cada una de las listas en todo el país. La espectacular cosecha de los jóvenes de La Cámpora y la pobre recaudación de la CGT. Todo tiene su sello. Cristina Fernández de Kirchner hizo uso y abuso de su poder político. Un gesto de peronismo explícito: el que tiene los votos, es quien decide casi todo. La presidenta hizo un movimiento audaz, apostó a la renovación generacional a costa de militantes tradicionales, aliados y gremialistas. Es evidente que está dispuesta a correr los riesgos de su arbitrariedad. Hay una legión de heridos. También incredulidad. Algo parecido ocurrió con Eduardo Duhalde, Mauricio Macri, Ricardo Alfonsín, Hermes Binner, Alberto Rodríguez Saá o Elisa Carrió. Todos hablan de democracia interna pero las candidaturas de todos los partidos se resuelven entre unos pocos.

Las designaciones de Boudou y Mariotto no sólo responden al valor “lealtad”, una actitud que cotiza más que el oro en el entorno presidencial. Ambos tienen una relación directa con dos decisiones consideradas claves para la gestión de la presidenta. La estatización de las AFJP, cuyo ideólogo exclusivo fue el entonces titular del Ansses, y la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales, que tuvo en Mariotto a su principal impulsor. Con los recursos que estaban en manos privadas el gobierno evitó suspender las políticas expansivas y la obra pública.

El Ministro de Economía tiene un pasado liberal indisimulable.  La propia presidenta lo exhibió como una virtud: “tiene la capacidad de cambiar”. La mayoría de los empresarios lo ven como un símbolo de continuidad del actual modelo que, en líneas generales apoyan en beneficio propio. Los peronistas “más de izquierda” coinciden con los más tradicionales, a la hora de cuestionarlo. Unos hubiesen preferido un político más “progre” (Juan Manuel Abal Medina) y los otros, a alguien más ligado a la estructura del PJ (Jorge Capitanich u otro gobernador).  Lo cierto es que la presidenta privilegió consolidar su poder por sobre la eventual necesidad de lograr votos y no tuvo reparos en desairar a algunos representantes del “aparato”. La explicación es simple: cree que ya cuenta con la adhesión suficiente para ganar.

Boudou fue la única buena noticia que tuvo Hugo Moyano el pasado fin de semana. El líder camionero se mostró y tuvo palabras elogiosas en el lanzamiento del Ministro en su fallida candidatura en la Ciudad de Buenos Aires. Tienen diálogo directo. Los legisladores de extracción sindical son trece, renuevan ocho. Sólo dos nombres –Facundo Moyano, del sindicato de Peajes, y Carlos Gdansky de la UOM– tienen lugares expectantes en la lista de diputados bonaerenses. Juan Carlos Schmid, de Dragado, y Julio Piumato, de Judiciales, que parecían números puestos en las listas del Frente para la Victoria en Santa Fe y Capital, decidieron renunciar a la postulación porque les ofrecieron lugares testimoniales. “No nos sentimos valorados por el gobierno”, se lamentó Piumato, un militante full time del kichnerismo, que parecía indiscutido en la lista de diputados de la Capital. Todos “los heridos” aseguraron que no habría ruptura con la presidenta pero aclararon que ya no estarán en la primera fila de defensa del gobierno. Esta historia continuará pero es imposible saber ahora de qué manera.

Algo queda claro: la metodología del reclamo público de cargos realizada por Moyano y sus lugartenientes no conmovió a la presidenta. Dado el resultado, se puede decir que todo lo contrario. No faltó el que recordó que durante el menemismo, los sindicalistas tenían el doble de las bancas que en la actualidad y que el bloque del diputados del PJ estaba presidido por Diego Ibañez, líder de los petroleros. Hay que señalar que fue durante esos años que se remató el patrimonio nacional y se destruyó empleo en forma masiva.

Los aliados y los movimientos sociales tampoco ligaron. Luis D´Elia lo resumió a su manera: “nos sentimos kelpers” y cuestionó la baja representación de la CGT en desmedro de “los yuppies de La Cámpora”. También patalearon pero con sordina algunos intendentes del conurbano. En las huestes de Martín Sabbatella tampoco hubo festejos, Ariel Basteiro se quedó afuera al igual que Silvia Vázquez. La diputada de FORJA tuvo un rol destacado en la defensa de la ley de Medios. Carlos Zanini, el Secretario Legal y Técnico, pasó a ser algo así como el satánico Dr. No.

Daniel Scioli hizo la venia. Aceptó a Mariotto y hasta se sacó una foto con su compañero de fórmula. En su entorno hablan de “consenso necesario” y de la aceptable cantidad de leales que pudo colocar en las listas bonaerenses. La presencia de Mariotto, para acompañar a Scioli en lugar de un referente del peronismo bonaerense, sumada a la poca presencia de candidatos propuestos por los intendentes es otro factor de irritación. Duhalde y De Narváez se desesperaron por “robar” a los descontentos. Duhalde llegó a tentar, sin suerte, al ex motonauta. Sus operadores hablaron con Sergio Massa y varios intendentes pero sin mucho éxito.

En el llamado Frente Amplio Progresista las tensiones con Pino Solanas aumentaron. El cineasta se quedó solo. Sus ex socios de Proyecto Sur (CTA y Libres del Sur) decidieron integrar las listas del FAP. Incluso en la Capital habrá dos nóminas para legisladores nacionales. Con todo, el cineasta concurrió al lanzamiento de la fórmula Binner-Morandini en la Capital. ¿Se arrepintió de haber lanzado a Alcira Argumedo a la presidencia? Por lo pronto Binner y Margarita Stolibizer le prometieron su apoyo en la campaña porteña. No todos los dirigentes de la centroizquierda argentina comprenden que están ante una coyuntura histórica que puede sentar las bases de un nuevo espacio en la política argentina.

Macri sufre otro tipo de soledad, la del que abandonó su propio sueño. Finalmente el PRO no presentó candidato a presidente. Hasta hace un par de meses, el Jefe de Gobierno porteño iba a dar esa batalla. Tiene un consuelo: las encuestas lo ubican muy bien posicionado para revalidar su cargo en la Ciudad. Faltan diez días para el primer round de esa pelea. La presidenta de la Nación hizo, esta semana,  un gesto concreto para sostener la aspiración de Daniel Filmus de pasar a la segunda vuelta. Anunció un plan de seguridad para el sur de la Capital que incluye la presencia en las calles de gendarmes y prefectos. Macri también incrementará el número de agentes metropolitanos en esa zona. El temor a sufrir un delito está al tope de las preocupaciones de los porteños. El miedo no tiene ideología.

Nota publicada en Diario Z – edición 30.06.2011

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