¿Es posible un Frente Amplio Argentino?

Fernando Pino Solanas quiere ser candidato a Presidente de la Nación como se lo propuso un sector de Proyecto Sur y, a la vez, no quiere. No se trata de otro gesto de gataflorismo, tan común en la política argentina. Cerca del cieneasta aseguran que el anuncio es una señal que tanto propios como extraños deberían saber leer.

Pino Solanas será candidato a Presidente de la Nación sólo si no logra sumar a su sector a un amplio acuerdo de fuerzas de izquierda y progresistas para las elecciones del 2011. Si el Frente que imagina Solanas -para no utilizar el término Alianza, considerado maldito desde la debacle del 2001- propone un presidenciable con más posibilidades, él no tendría problemas en ser candidato a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Donde sabe, además, que tiene posibilidades ciertas de ganar. “Con Macri o sin Macri en la competencia”, como suele confesar con optimismo. Está convencido que los problemas de gestión exhibidos por el líder del PRO le impedirán lograr una eventual reelección en la Capital.

Para Pino el gran acuerdo que imagina debería abarcar a fuerzas que van desde la centro izquierda a la izquierda y excluir a las estructuras formales de los partidos tradicionales (PJ y UCR). Ser abierto a sectores independientes y generar una plataforma de cambio profundo de las estructuras sociales y políticas.

Realmente no son muchas las diferencias que separan a Hermes Binner, Margarita Stolbizer, Luis Juez, Víctor De Gennaro, Eduardo Macaluse y Pino Solanas. Las fuerzas que representan han coincidido en numerosas oportunidades en votaciones parlamentarias. Hay un caso notable: los legisladores de Proyecto Sur y del Socialismo, si bien se reinvindican críticos del gobierno, acompañaron decisiones fundamentales del kirchnerismo como la estatización de las AFJP y la sanción de la Ley de Medios Audiovisuales privilegiando sus ideas a la conveniencia.

A pesar de los elogios que Solanas le propinó a Elisa Carrió, por su portazo al Acuerdo Cívico y Social, y en reconocimiento a “su actitud ética” es muy difícil considerar al partido creado por la dirigente chaqueña como una fuerza de izquierda. En su desesperado intento por diferenciarse del kirchnerismo, tanto en lo económico como en lo político, la Coalición Cívica se mueve como un partido liberal y de centro. El periodista y diputado por la CC, Fernando Iglesias, se pregunta en un libro: ¿Qué significa ser de izquierda?, la fundadora del espacio que él integra, con la incorporación de Patricia Bulrich y Prat Gay, aportó una clara respuesta.

Para los hombres de Proyecto Sur más entusiasmados con un acuerdo, el gran escollo para la creación de un “Frente Amplio” en Argentina radica en la relación entre el Socialismo de Binner y el radicalismo de Ricardo Alfonsín. “No cometan el error de ir tras el trencito radical, hay que conformar una tercera fuerza que sea alternativa al bipartidismo”, advirtió Solanas.

El gobernador de Santa Fe se debate entre ratificar su alianza con el radicalismo también a nivel nacional o apostar a la construcción de un frente sin la UCR. En su provincia gobierna en sociedad con el radicalismo y otras fuerzas (PDP y CC). Con esa coalición logró imponerse al PJ y se convirtió en el primer gobernador socialista de la historia argentina. Binner ya resolvió que no será el vice de Julio Cobos pero la decisión es más difícil si quien articula la alianza es Ricardo Alfonsín. En un abuso de simplificación, las opciones de Binner pasan por ser el candidato a vice de Alfonsín en el marco del Acuerdo Cívico y Social o ser, eventualmente, la cabeza de una fórmula de centro izquierda que excluya al PJ y la UCR. En este último caso, las dudas pasan por saber si podría sostener la sociedad política con el radicalismo santafesino.

En el Socialismo las opiniones están divididas. Es sabido que ideología y pragmatismo no se llevan bien. En Proyecto Sur también hay interna. Están quienes tratan de convencer a Solanas de que su destino debe ser la disputa por la Presidencia. En este caso, los consejos nacen más de la especulación personal que de la lógica política. No faltan los que creen que Proyecto Sur podría ganar la Capital sin Pino de candidato. Un cálculo que no resiste el análisis más simple. Los votos son de Solanas y de nadie más.

En la elección del 2011 abundarán las propuestas de la derecha. El PJ Federal exhibe un abanico impresionante: Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Francisco De Narváez, Rodríguez Saá y Carlos Reutemann. A esto hay que sumar al PRO, eventualmente con Mauricio Macri a la cabeza. Un Frente de centro izquierda afectaría especialmente al oficialismo no a éstas fuerzas. Es sobre ese sector dónde el gobierno construye su discurso.

¿Qué pasaría si además de las variantes radicales y justicialistas en las próximas elecciones, aparece una fuerza que propone consolidar la política de Derechos Humanos, profundizar la distribución de la riqueza, hacer una profunda reforma impositiva, luchar contra la pobreza y la corrupción, reinvindicando el rol del Estado?

Claro que se trataría de una apuesta a mediano plazo. Esa alternativa progresista y superadora, debería estar pensada primero para perder y luego para permanecer. Imaginada después para crecer y más tarde, tal vez, para ganar. Así fueron las experiencias exitosas en Brasil y en Uruguay. Una alternativa política es como el amor o la amistad, necesita de generosidad, convicción y especialmente, tiempo.

Publicado en Diario Z Jueves 19 de Agosto de 2010.

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¿Es posible un Frente Amplio Argentino?

Vamos Pepe

mujica!

Sana envidia por lo que pasa en la otra orilla del Río de la Plata. Una opción progresista iniciará su segundo mandato. Con ideas, generosidad, militancia y pasión se pudo construir una alternativa a los partidos tradicionales. Costó 30 años.

Todas las cosas importantes requieren tiempo, la política en eso no es distinta al amor o la amistad. Se perdió muchas veces. Los fundadores no disfrutaron del milagro pero no pensaban en eso, sabían que estaban construyendo el futuro. Sana envidia también por el nivel de convivencia democrática. Otro presidente “raro” para la américa latina. Un ex guerrillero, un ex preso político, un militante, conducirá esta nueva etapa para el Uruguay. Bienvenido Pepe! Bienvenido Presidente!.

Vamos Pepe

Las lecciones de Mauricio

mauricio-roseconf

Los tres cayeron presos casi al mismo tiempo, junto a otros compañeros. Mauricio cuenta que los metieron bajo tierra en un calabozo de 60 centímetros por 1,80. Que se comunicaban golpeando con los nudillos las paredes. Que sabían que no tenían muchas opciones. Que si lograban sobrevivir sus carceleros intentarían volverlos locos. Mauricio cuenta que decidieron resistir. Que acordaron salir vivos de las cárceles de la dictadura uruguaya para dar testimonio. Eran tupamaros y lo siguen siendo. Mauricio es Rosencof, dramaturgo y escritor, actual director de Cultura de Montevideo. Sus compañeros: el senador Eleuterio “El Ñato” Fernández y el candidato a presidente por el Frente Amplio, José “Pepe” Mujica.

El domingo pasado, Rosencof celebró la victoria de Mujica en primera vuelta, pero lamentó que sus compatriotas no hayan derogado en el plebiscito que acompañó la elección presidencial la ley 15.848, llamada de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. Oculta bajo ese nombre está lo que de verdad es la norma: una ley de impunidad para los represores. Impulsada por el primer presidente democrático del Uruguay, José María Sanguinetti, la ley contó con el aval de colorados y blancos, los dos partidos tradicionales. Las fuerzas de izquierda y organismos de derechos humanos no se dieron por vencidos, juntaron firmas y lograron un plebiscito para su derogación en 1989. Pero perdieron.

Hace dos años, con el Frente Amplio en el poder, las mismas fuerzas lograron habilitar otra consulta. Más de la mitad de los uruguayos que fueron a las urnas no acompañó la derogación. “Fue una pena, lo sentimos en el alma –me confesó Rosencof durante una entrevista– pero así es la vida política”, y reconoció que no fue una buena idea haber presentado la consulta junto a la elección presidencial; en sus términos: “No se puede chiflar y comer gofio”. En realidad, eran tres las cuestiones que estaban en juego: defender un nuevo mandato para el Frente Amplio, la caducidad de la ley de impunidad y el voto epistolar para los uruguayos en el exterior. Esta última consulta también fracasó: los orientales que viven fuera de su país tendrán que volver si quieren sufragar.

Integrantes de los organismos de defensa de los derechos humanos y familiares de detenidos y desparecidos se quejaron por la consulta: “No hacía falta el plebiscito, con las mayorías parlamentarias podrían haber derogado la ley”. Rosencof estuvo preso 12 años. La dictadura lo mantuvo un tiempo con el estatus de “rehén”, es decir que podían ejecutarlo como represalia de eventuales actividades guerrilleras que afectaran la seguridad nacional. Sin embargo, el autor de Memorias del calabozo –junto a Eleuterio Fernández– rechazó cualquier salida institucional que implique obviar la opinión de los uruguayos: “Nosotros no podemos incurrir en un acto que no tenga en cuenta al pueblo, aunque ahora no nos guste que la mayoría no haya acompañado las aspiraciones de tantas madres y familiares de desaparecidos ni de tantos compañeros. Aprovechar la mayoría coyuntural en el parlamento para derogar la ley no va con nuestros principios. Eso no forma parte de nuestra ética política”.

A pesar del revés en el plebiscito, no se pueden obviar algunos hechos que alientan la expectativa de justicia: unos días antes de la elección presidencial, los tribunales uruguayos condenaron a 25 años de prisión al dictador Gregorio “Goyo” Álvarez y a 20 años al ex marino Juan Carlos Larcebeau por 37 y 29 homicidios, respectivamente, cometidos en el marco del llamado Plan Cóndor entre 1973 y 1985. Rosencof es optimista. Siempre lo fue. También, cuidadoso con las palabras. Se molesta cuando alguien lo presenta como “ex” tupamaro. El dirigente reinvindica con orgullo su pertenencia a esa agrupación que logró reinsertarse en la democracia, ejercer la autocrítica de cara a la población, articular alianzas, formar nuevos cuadros y, fundamentalmente, obtener legitimidad popular. “Hemos enfrentado la cárcel, tenemos compañeros caídos. Desde esa historia despertamos credibilidad en la mayoría de la población a través del Frente Amplio”.

Sorprendente país el Uruguay. En los últimos comicios se enfrentaron un preso de la dictadura –el candidato frentista Pepe Mujica–, el hijo de un presidente de facto que actualmente cumple prisión domiciliara –el candidato colorado Pedro Bordaberry– y un dirigente liberal que, en su momento, dijo admirar a Francisco Franco –el candidato blanco Luis Lacalle–. Las diferencias ideológicas y políticas son abismales, pero se resuelven en un escenario envidiable para los que miramos desde la otra orilla.

Sorprendente país el Uruguay. Mientras estaba “bajo tierra”, el detenido Mauricio Rosencof escribió con el tubito interior de una birome los poemas de “La Margarita”, una bella historia de amor barrial y adolescente, que después fue musicalizada por Jaime Roos. Los escribió en papeles de fumar que salían de la prisión, ocultos en los dobladillos de la ropa que mandaba a lavar a su casa. Ya por entonces sabía que la militancia era un camino y no una meta. “Y cuando uno elige un camino –explica– es para siempre”.

Las lecciones de Mauricio