Las primeras batallas

El año electoral comienza a iluminarse con los aprontes que preceden a las primeras batallas. La Unión Cívica Radical cerró la fecha de su interna para el 30 de abril próximo. Contarán con la presencia de un ausente: Julio César Cobos. Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz, los otros presidenciables en el partido de Alem, sólo se lamentaron para la foto. Piensan que de esta manera el otrora célebre Cleto “se perjudicó solo”. En el Peronismo Federal, por lo menos en el fragmento que les toca gobernar a Eduardo Duhalde y a los Rodríguez Saá, también intentan apurar una interna. Claro que aquí nadie festeja la carencia de contrincantes. En el PRO, Mauricio Macri actúa en público como candidato a presidente, traza estrategias y negocia alianzas, pero en privado todavía no cerró del todo la puerta a la reelección. En el gobierno pasan las cosas más raras: los halcones coinciden con algunos operadores de prensa en castigar a Daniel Scioli, que cumple el doble rol de “aliado imprescindible” y eventual “peor enemigo”. Todo al mismo tiempo. Mientras tanto la presidenta Cristina Fernández no se siente obligada a anunciar lo inevitable: su propia candidatura

Cobos justificó su deserción “para no violar la ley” (de internas abiertas y obligatorias para el 14 de Agosto). A través de una carta explicó que no competirá en este aperitivo electoral, al que llama despectivamente consulta, con Ricardo Alfonsín y Ernesto Sánz el 30 de abril (día de su cumpleaños) por ilegal. Cobos, por primera vez, condicionó su candidatura: “si compito, será en agosto”, dijo, abriendo el paraguas en caso de que el aguacero de las encuestas lo deje a la intemperie.

En realidad, tanto Alfonsín como Sánz creen que la estrella de Cobos yo no ilumina tanto ni hacia adentro ni hacia fuera del partido (“no sabe si quiere ser candidato”, lo fustigó Gerardo Morales). Los líderes tradicionales de la UCR creen que la muerte de Néstor Kirchner quebró las expectativas políticas del mendocino. De hecho fue el dirigente más insultado por los jóvenes ese día. Después de la “consulta”, el candidato radical que salga de la interna tratará de cerrar un acuerdo con el GEN de Margarita Stolbizer y el socialismo de Hermes Binner. Contra ellos deberá competir el vice.

En el Peronismo Federal nadie se alegra por las deserciones. El llamado a internas regionales lanzado por Duhalde y Los Rodríguez no encontró eco en Das Neves y Felipe Solá, este último decidido a competir en Agosto. Si no logran convencer al gobernador de Chubut, la interna del PF puede convertirse en una mueca electoral que en lugar de fortalecer menoscabe aún más la chance del peronismo disidente.

En el campamento del PRO actúan como si todo estuviese cocinado. Macri candidato a presidente en alianza con el alicaído “alica alicate” Francisco De Narváez (que irá por la gobernación bonaerense) y algún sector marginal del PJ. Los contactos con el duhaldismo son intensos vía Cristian Ritondo. Falta zanjar la disputa por la sucesión entre Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti. Si finalmente Macri mantiene su sueño presidencial, será su dedo el que determine al delfín en base a las encuestas.

En las otras fuerzas hay más calma. Pino Solanas está solo y espera sumar a algún sector del progresismo que, en sus palabras, no sea furgón de cola del radicalismo. Elisa Carrió solitaria por opción, no espera nada.

En el Frente para la Víctoria se reeditó un clásico: pegarle a Scioli. Sorprende que quienes lo pintan como una amenaza, a su vez, lo consideran “clave” para revalidar el modelo en las elecciones de Octubre. En esta estrategia coinciden los halcones del gobierno con las plumas más críticas del periodismo opositor. Los dos sectores con una simpleza que asombra. Es evidente que el gobernador de Buenos Aires hace su juego y mantiene intacta sus ambiciones. Pero cree que el tiempo está de su lado y no es afecto a las traiciones. Con el tiempo se convirtió en el político más pragmático de la Argentina.

Scioli llegó al mundo político con Menem, fue funcionario de Duhalde y vicepresidente de Kichner. No abandonó a ninguno de los tres. Con el kichnerismo, a pesar de las controversias, dio muestras de lealtad difíciles de igualar: a pedido del ex presidente fue candidato a gobernador de Buenos Aires cuando tenía todo listo para ganar la Capital y luego, candidato testimonial a diputados aun convencido de que se trataba de un error. Mientras se velaba al presidente del PJ y cuando de una trinchera y otra se especulaba con su eventual voltereta política, dijo: “voy a estar dónde la presidenta quiera que esté”.  Será candidato a la reelección.

El peronismo es eso: una ancha avenida, tal vez demasiado ancha, que va de Cristina Kichner a Mario Ishii y los barones del conurbano, en el medio está Scioli y Moyano y Kunkel y tantos más. Basta recordar que Néstor Kichner llegó al poder porque Eduardo Duhalde le abrió la posibilidad. La disputa de poder fue anterior a la pelea ideológica.

Un ejemplo de la amplitud de opciones del PJ se da en la Ciudad de Buenos Aires. A pesar de que el Frente para la Victoria contaba con un candidato consolidado: Daniel Filmus y otro con buena imagen, Juan Carlos Tomada; se lanzó al ministro de Economía, Amado Boudou. El economista cuenta con el aval explícito de la Casa Rosada, al punto que esta semana lanzó un plan de viviendas en el conurbano –la principal flaqueza de Macri– y un día después ocupó el escenario de la tevé pública. Superada la sorpresa, los distintos sectores kichneristas de la CABA parecen dispuestos a bancar al ex ministro de Educación. ¿Podrán? Las encuestas que lleguen al despacho presidencial serán la clave.

Esta es otra curiosidad argentina: las internas abiertas, obligatorias y simultáneas conviven con los dedazos como si nada.

Nota publicada en Diario Z del 27.01.2011

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