Qué hacer con ellos?

Con esta pregunta titulamos una tapa de la revista 21 (luego fue 22 y más tarde 23) hace unos diez años. Un par de chicos habían cometido un asesinato. Y, como suele ocurrir todavía, se abría el debate sobre la supuesta impunidad de los menores que roban o matan. El tema siempre me interesó, incluso llegué a darle un abordaje desde la literatura en un libro de relatos: Pendejos (Alfaguara 2007, leí bastante ) y mantuve contacto con varios especialistas en el tema.

Dos de los más serios: Emilio García Méndez y Laura Mussa, me explicaron varias cuestiones básicas, entre ellas, que la arbitrariedad de los jueces, que deciden qué hacer con los menores que infringen la ley es una calamidad ya que no considera al menor como sujeto de derecho; que muchas veces el actual sistema en nombre de la “protección” del menor y la inimputabilidad termina dispensando castigos de encierros prolongados e injustos y que la mejor solución es la que sugiere Unicef: la creación de un sistema de responsabilidad penal para menores que contemple los derechos y garantías del debido proceso para el victimario -con penas acordes a su edad y, en caso de encierros prevea la reinserción del menor- y, jucio mediante, opere como una reparación a los familiares de las víctimas, eliminando la idea de impunidad. En el Congreso hubo muchos proyectos y poca voluntad para llevar adelante la sanción de un sistema de responsabilidad penal para menores.

Ahora al calor de un nuevo crimen cometido por un chico -dicho sea de paso, un porcentaje mínimo en la estadística de asesinatos- el tema vuelve a menearse bajo la luz de la conveniencia política. Tratar a los menores como ciudadanos es el paso indispensable. Se lo dará?

Recomiendo a los interesados en el tema la nota a Eugenio Zaffaroni que publica hoy Página/12. En lo único que disiento es en el tema de la oportunidad, creo que en forma madura se puede discutir sobre el tema en cualquier momento pese al año electoral. Caso contrario no se lo hará nunca. Igual su advertencia vale.  Y otra cuestión, es obvio que lo primero es evitar que un chico agarre un arma.

Escribo esto sobre la base de que estamos de acuerdo sobre las acciones imprescindibles que el Estado y la sociedad deben realizar para bajar los niveles de marginalidad y desamparo en los que se encuentran miles de chicos. En cifras del propio Gobernador Daniel Scioli, sólo en Bs As hay 400 mil niños que no estudian ni trabajan. Ante ese número escandaloso el número de delitos protagonizados por menores es irrelevante. Pero igual no es excusa para no tratar el “mientras tanto”. En definitiva, ante la pregunta de qué hay que hacer con ellos, la respuesta es tratarlos como ciudadanos.

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Qué hacer con ellos?