Lo que viene

FPV

¿Cómo leerá la Presidenta de la Nación los resultados electorales de las legislativas? Ésa es una de las preguntas que comparten oficialistas y opositores. ¿Estará en línea con la puesta en escena que hizo todo el gabinete en el comando de campaña en la medianoche del  27 de octubre? La de “aquí no ha pasado nada” y que prefiere celebrar que el kirchnerismo sigue siendo la primera fuerza nacional, por lo cual no habrá cambios de políticas ni en nombres. O, por el contrario, sin dejar de reivindicar el despliegue territorial  del Frente para la Victoria ni renunciar a sus convicciones, recepta el mensaje de las urnas y produce algunos golpes de timón en sus políticas públicas.

Antes de eso, Cristina Kirchner debe reasumir el ejercicio pleno del poder e interactuar en un mapa político que se modificó y ya cuenta con media docena de candidatos a sucederla. Su deseo ahora tiene los límites que le imponen los médicos en resguardo de su salud. De algo no hay dudas: el futuro del proyecto político que encabeza depende de la eficacia que demuestre para resolver algunos de los reclamos que plantea la población. Quedan dos años de gestión que serán cruciales.
A favor cuenta con el control del Congreso y una alta imagen positiva (ronda el 50 por ciento). En contra: a la irrupción de un dirigente peronista con alto caudal electoral (Massa), se suma la ausencia de un candidato propio que dispute la sucesión y la existencia de un escenario económico complicado.

El resto de los protagonistas también tienen fortalezas y debilidades. Sergio Massa logró un formidable respaldo en las urnas. En 120 días venció al candidato del gobierno por doce puntos y cosechó casi cuatro millones de votos. Pero no cuenta con el aval de la mayoría de los gobernadores peronistas y debe permanecer dos años en la Cámara de Diputados. Francisco De Narváez es el espejo más temido.

Mauricio Macri, el único dirigente que blanqueó su aspiración a suceder a Cristina Kirchner, cuenta con el aval de la victoria en la Capital Federal, el haber logrado presencia en 22 distritos y engrosado sus bancadas en diputados y senadores (contará con tres a partir de diciembre), además de las buenas elecciones de Santa Fe y Córdoba. La principal complicación es la baja inserción en la provincia de Buenos Aires, un distrito clave para disputar una elección presidencial (37 por ciento del padrón).

Entre los candidatos del peronismo no kirchnerista se destaca José Manuel De La Sota. El gobernador de Córdoba se impuso en la elección de diputados a través de su delfín Juan Schiaretti pero lo hizo con apenas el 26 por ciento. Parece un porcentaje pobre para aspirar a la presidencia.

Varios gobernadores del Frente para la Victoria, lograron respaldos contundentes en sus distritos. Sergio Urribarri lo hizo en Entre Ríos. A favor: tiene una muy buena relación con la Presidenta. Algunos lo consideran un candidato natural del kirchnerismo. No lo ayudan ni su baja proyección nacional ni su nula inserción en Buenos Aires. En una situación parecida se encuentra Jorge Capitanich, de gran elección en el Chaco.

A pesar de la derrota en su provincia, Daniel Scioli mantiene sus aspiraciones intactas. Tiene una alta imagen positiva y apuesta a realizar dos años de “gestión activa” que mejoren sus chances electorales. Cree, además,  que el paso por Diputados puede afectar la visibilidad de Massa. Cuenta con el aval de varios gobernadores que lo ven con mejores ojos que al Intendente de Tigre. Le juega en  contra la desconfianza que genera en el kirchnerismo ortodoxo. Su incomodidad en el escenario del Frente para la Victoria el domingo fue evidente.

Entre los opositores, tanto Hermes Binner como Julio Cobos están en una situación similar. Ganaron por un buen porcentaje sus provincias (Santa Fe y Mendoza) pero tienen dificultades para hacer pie en la provincia de Buenos Aires. Allí la aliada del dirigente socialista, Margarita Stolbizer, obtuvo poco más del 11 por ciento. En esta alianza imaginan que una interna abierta, como la que hicieron los candidatos de UNEN, puede mejorar sus posibilidades. En esa instancia no habría que descartar la participación de Elisa Carrió.

Evitando incurrir en pronósticos, materia que se golpea de frente con el análisis de la realidad política, al día de hoy se vislumbra un esquema semejante al 2003 con un peronismo dividido y una oposición en igual condición, lo que impediría el triunfo de un candidato en primera vuelta. Lo que está más claro es la puja de conceptos: habrá un candidato defendiendo la continuidad del “modelo” (Scioli, Urribarri u otro); un sector que propondrá dejar lo que está bien y cambiar lo que se hizo mal (Massa) y un sector que irá “a por todo” (Macri, Cobos y Binner).

Los que disfruten de la política no tendrán tiempo para aburrirse.

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Lo que viene

Feliz domingo

Votacion

Sobre la medianoche del domingo 27 de octubre quedará conformada una nueva geografía política en el país. No sólo se dibujará la nueva composición de ambas cámaras legislativas, también quedará establecida la grilla de presidenciables.

Aun con derrotas en los principales distritos del país (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y CABA) el Frente para la Victoria -que arriesga las bancas del 2009, su peor elección- podría mantener la primera minoría en Diputados y Senadores. Ése resultado forzará a la presidenta de la Nación a hacer modificaciones de políticas y nombres pero le garantiza gobernabilidad para sus dos últimos años en la Casa de Gobierno.

No es difícil prever que en la línea de largada quedarán bien posicionados Daniel Scioli y Sergio Massa; los dos principales referentes del peronismo bonaerense –a los que eventualmente habría que sumar al entrerriano Sergio Urribarri– el líder del PRO, Mauricio Macri; el socialista Hermes Binner, el radical Julio Cobos y, tal vez, la indefinible Elisa Carrió. Todos tendrán una buena perfomance en sus distritos.

La que termina fue una campaña rara. La deserción de Cristina Kirchner, por el estricto reposo que le sugirieron los médicos, dejó al escenario electoral sin su principal animadora. Y si bien la Presidenta ya había decidido delegar en el gobernador de Buenos Aires la responsabilidad de sostener la campaña de Martín Insaurralde, la presencia de su ausencia tiene un impacto que se terminará de medir el domingo.

Scioli hizo todos los deberes de la lealtad. Bancó los trapos y llevó de la mano a Insaurralde por toda la provincia pero sigue sin lograr que el kirchnerismo recontra kirchnerista lo vea con buenos ojos. El ex motonauta apuesta a acotar la diferencia con Massa, al que le asigna pocas chances en la disputa del 2015, para la que falta una eternidad. Perder por poco es su gran objetivo. No la tiene fácil.

La campaña tuvo un inusitado nivel de violencia y llamativas cuotas frívolas. Hubo una docena de hechos graves. Las pedradas a la caravana del Frente Renovador en La Matanza; la agresión a Karina Rabolini en Malvinas Argentinas; el atentado contra Milagro Sala en Jujuy; el asesinato de un puntero kirchnerista a manos de dos matones al servicio del PRO de Vicente López y el ataque a la casa del Gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, son los más destacados.

La forma y la imagen se impusieron a los contenidos. ¿Cuántos de los votantes conoce qué propuestas llevará al Congreso el candidato al que va a acompañar con su voto? Sólo hubo debate de ideas entre los principales candidatos de la Capital. Las entrevistas que concedió Sergio Massa a Maru Bonata, Jorge Rial, Luis Ventura y Luis Majul, todos conductores más dedicados al espectáculo que a la política, implican la elección de un perfil. Hay un Massa para cada consumidor como bien lo señaló Beatriz Sarlo en una buena nota en el diario La Nación.

El publicitado romance entre Martín Insaurralde y Jésica Cirio también fue una decisión política. Para los que diseñaron la campaña del intendente de Lomas de Zamora, vale más un beso en Caras que muchas entrevistas periodísticas. “Las mujeres son importantes”, me confesó un encuestador. “Vaya novedad”, le respondí sabiendo que no hablábamos de lo mismo. El hombre agregó: “Massa tiene a Malena, Scioli a Karina y Martín a Jésica”.

Con sus más y sus menos, el rito del sufragio se repite y en un país que sufrió el agobio de la dictadura, eso sólo debería ser motivo de celebración. Treinta años de democracia son un logro de todos y cada uno de los argentinos. El sistema tiene infinitas falencias. Por sí sólo no garantiza el bienestar general, ni la igualdad ni la justicia social. Pero tiene una ventaja fundamental: mejora con el uso y su práctica es el único dique de contención contra el autoritarismo. Feliz domingo para todos.

Publicado en el blog de MSN

Feliz domingo

Adiós al luto

 

Se trata de los comicios nacionales menos emocionantes de la historia argentina. Tal vez la mayor incógnita pase por la cabeza de la presidenta. Saber si el gesto de calzarse el celeste tocado de una comparsa en Gualeguaychú indica una decisión más honda: despedirse del luto a un año de la muerte de su marido. Por lo demás, no hay ninguna encuesta que habilite la posibilidad de un balotaje y todas señalan que Cristina Kirchner será reelecta. Según los mismos sondeos el oficialismo obtendrá un amplio margen sobre sus contendientes. A pesar de los pronósticos, siempre relativos ante la majestad del voto, nadie se relaja. Tanto en el gobierno como en la oposición saben que hay más cosas en juego que el orden final de la grilla electoral. Mejorar la cosecha de las primarias, por ejemplo, le permitiría a la presidenta demostrar a gobernadores del PJ y sindicalistas que es capaz de imponerse sin apelar al “aparato”. Es clave saber quien se ubicará en el segundo lugar y con qué porcentaje. ¿Saldrá de allí el líder de la oposición? Además Hermes Binner y Ricardo Alfonsín; Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde; Elisa Carrió y Jorge Altamira, tienen una suerte de interna propia en medio de la elección general. El futuro político de la mayoría de los candidatos se define el domingo.

Economistas de distinta orientación opinan que los próximos dos años serán más complicados para la Argentina. Se prevé algún impacto de la crisis global. Ante ese escenario posible, ningún voto es desdeñable. Un alto respaldo –por lo menos en la misma magnitud que en las primarias, poco más del 50 por ciento– es la gran aspiración de Cristina Kirchner. En esa línea de análisis: obtener más votos que algunos de los gobernadores con aspiraciones presidenciales se constituiría en una señal de fortaleza que nadie en el peronismo podría obviar. Hay que tener en cuenta que no existe la posibilidad de otro mandato para la presidenta.

Está en el  manual del peronismo explícito. Los votos disciplinan. El gobernador electo de Chubut, Martín Buzzi es un buen ejemplo. El ahijado político de Mario Das Neves (vice de Duhalde), no dudó a la hora de expresar su apoyo a la candidatura de la presidenta. En el peronismo no conviven dos gallos en el mismo gallinero. Aunque en este caso, hay que modificar el género de una de las aves para que el refrán funcione.

En el gobierno consideran que un buen resultado funcionará también como dique de contención a las presiones gremiales. En especial después de la advertencia lanzada, el lunes pasado, por el titular de la CGT: “Si los gobiernos quieren prosperar y hacer prosperar al país, si los gobiernos quieren hacer una muy buena política, no se pueden divorciar de los trabajadores porque son los trabajadores los que generan riqueza y sostienen a los gobiernos”. En el acto por el Día de la Lealtad no hubo ningún funcionario del gabinete. Después de la muerte de Néstor Kirchner, la relación entre Hugo Moyano y la presidenta no es sencilla. Hubo numerosas idas y vueltas. Pases de facturas y reclamos mutuos. No es un lecho de rosas ni un campo de espinas. El mismo 17 de Octubre, la mandataria pidió: “dirigencias sindicales a la altura de las circunstancias” y agregó: “Sepan que los principales defensores de este modelo deben ser, precisamente, los que han conseguido tantas cosas”. Con todo, nada indica que la sociedad política entre el gobierno y el dirigente camionero pueda quebrarse.

Las otras peleas

Con el resultado casi cantado, la disputa por el segundo puesto pasó a tener una trascendencia inédita. Muchos imaginan que desde allí se puede aspirar a liderar a la oposición. Cómo si esta fuese un conglomerado homogéneo. Pero la matemática no comulga con la política. Ni Binner, el opositor con más chance según los sondeos previos, ni Alfonsín vuelan en cielo despejado. El gobernador socialista tendrá una tarea titánica, mientras su fuerza gobierna Santa Fe en minoría legislativa, deberá consolidar el Frente Amplio Progresista. Unificar discurso y bancadas será la prioridad si quiere convertir al FAP en una alternativa nacional a mediano plazo. El desafío será cómo ubicarse a la izquierda del gobierno y no partirse en el intento.

Alfonsín se entusiasmó con los triunfos radicales en intendencias importantes como Mendoza y Resistencia. La UCR tiene presencia territorial y muchos legisladores. Es probable que pueda resistir el chubasco de una derrota abultada pero su candidato pagará las consecuencias. En especial por la elección de Francisco De Narváez como socio político. Sólo con un segundo puesto, el hijo de don Raúl evitará los cuestionamientos internos y una crisis en su partido.

Alberto Rodríguez Saá juega su juego. Promete wifi “para todos” y también construcción masiva de viviendas. Selló un acuerdo con De Narváez en Buenos Aires y hace explícito su principal objetivo: obtener más votos que Duhalde. Algo así como su peor enemigo. Los duhaldistas lo asociaron al gobierno y le reprocharon a su estilo. Hubo pegatina de carteles con la consigna “el 23 votá a Rodríguez Kaá”. El Alberto devuelve cada golpe e imagina un futuro de convivencia con el gobierno nacional. Duhalde, en tanto, aparece resignado. Una cosecha menor a la obtenida en las PASO (tuvo una suerte de empate técnico con Alfonsín) lo dejaría casi en retiro efectivo.

De la mano de Jorge Altamira, la izquierda clasista podría colocar algún diputado nacional. Incluso terminar mejor posicionada que la Coalición Cívica. En este caso “el milagro para Altamira” podría precipitar la descomposición final en el partido de Elisa Carrió. Por lo pronto, Lilita, anunció su mudanza desde la capital federal a una chacra ubicada en Exaltación de la Cruz. Un destino, dijo, acorde a sus expectativas de descanso. La dirigente chaqueña se siente incomprendida. En política esa es la mejor manera de evitar cualquier autocrítica.

Tres bochornos

¿Puede un funcionario ser eficaz en su gestión y a la vez un matón? ¿Puede ser honesto y al mismo tiempo violento e intolerante? Con Guillermo Moreno las respuestas son afirmativas. Hasta ahora la leyenda parecía crecer de la mano de opositores y empresarios molestos con sus decisiones. Esta semana, el Secretario de Comercio fue filmado mientras la emprendía a trompadas contra un militante del PRO en Nuñez. Las grescas son tan repudiables como previsibles en una campaña electoral. Lo que no tiene antecedente es que un funcionario de su rango se comporte como un barra brava. Se trata de un nuevo episodio de fuego amigo. La actitud de Moreno es incompatible con su rol de funcionario en un gobierno democrático. Contradice el discurso de la Presidenta. Peor aún, lo desacredita. No censurar la violencia es avalarla. En los gobiernos como en los barcos, muchas cosas útiles se transforman en lastre.

Miguel Del Sel en una de sus giras para apoyar a los candidatos de Eduardo Duhalde, la emprendió contra la Asignación Universal por hijo. “(Por el subsidio) Se duplicó, se triplicó la cantidad de embarazos de pibitas de 13, 14 años”, dijo y citó una conversación con el director del Hospital de Villa Ocampo. Horas después el médico Daniel Catalani lo desmintió. Vaya como ayuda memoria: Del Sel quedó a unos pocos miles de votos de ser gobernador de Santa Fe.

Los últimos spots radiales y televisivos de Francisco De Narváez vuelven a apuntar sobre la inseguridad. El millonario es el candidato del miedo. En sus primeros avisos, un matrimonio se negaba a auxiliar a una persona que pedía ayuda. En otro, varios ciudadanos caían muertos. Ahora eligió una frase reveladora para subrayar su propuesta: “haga justicia por mano propia”. Ya lo decía el gran Tato Bores: “si quieren ser felices no analicen”.

Nota publicada en Diario Z en su edición del 20.10.2011

 

 

Adiós al luto

Postales argentinas

 

El escrutinio definitivo de las elecciones primarias fijó en más de ocho millones de votos la diferencia entre Cristina Kirchner y Ricardo Alfonsín. La fórmula del oficialismo obtuvo unos cuatrocientos mil sufragios más que en el conteo provisorio. Estos datos, por sí solos, conjuran las sospechas de maniobras fraudulentas denunciadas por algunos dirigentes de la oposición.  No hacía falta mucho más. Sin embargo, el Ministro del Interior, Florencio Randazzo, cayó en la tentación de enrostrarle a los grandes diarios la amplificación de los planteos opositores. El funcionario terminó enredado en una discusión con Mariano Obarrio, periodista de La Nación. Un paso en falso: la libertad de informar incluye hasta los posibles episodios de mala praxis periodística. El funcionario contradijo, además, la indicación presidencial después de los comicios: mostrar gestión y bajar el nivel de confrontación.

¿Por qué agitar las aguas cuando la navegación se asemeja a un paseo por El Tigre? La primera encuesta post primarias le otorga a la fórmula oficialista perspectivas de crecimiento (algo más del 52 por ciento, según Artemio López). También modifica la grilla del 14 de agosto, al ubicar a Hermes Binner y Alberto Rodríguez Saá, en el segundo y tercer lugar, por sobre Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde. Todavía faltan dos meses, pero los cimbronazos en las fuerzas opositoras, que se ubicaron en detrás de la presidenta, no cesan.

Francisco De Narváez criticó a Ricardo Alfonsín por mostrar una visión derrotista. El líder radical calificó como “improbable, si no imposible” vencer al gobierno. El millonario colombiano enfureció:

“Me disgusta esa posición, no hay pelea que se pierda antes de darla”. Los socios políticos harán campaña por separado. De Narváez intentará acrecentar su caudal electoral llamando al voto útil de la oposición bonaerense. La idea es presentarse como el único rival con posibilidades de vencer a Daniel Scioli. Con ese objetivo está dispuesto a hacer una inversión mayor en la campaña. La distancia con el actual gobernador fue de 30 puntos pero dinero no le falta.

Por su parte, Alfonsín aguanta los chubascos como puede. Primero dijo que lo malinterpretaron cuando habló de triunfos “improbables e imposibles”. Para colmo de males el intendente de Mendoza, Víctor Fayad, que obtuvo su reelección con casi el sesenta por ciento de los votos, señaló que “el radicalismo va de un error a otro”. Fayad cuestionó duramente la alianza con De Narváez y rescató la gestión oficial: “La gente no quiere cambiar, le parece bien un modelo agroindustrial, que es un sistema incluyente”. No se privó de criticar a Binner por decir que “hay que cambiar el modelo”. El discurso errático sobre la economía es el punto más débil del Frente Amplio Progresista.

En la misma línea de Alfonsín, Mauricio Macri se sinceró: es “prácticamente imposible” ganarle a Cristina Kirchner. El Jefe de Gobierno porteño habló de los méritos del oficialismo y las fallas de la oposición para explicar el resultado de las primarias. Rompió el silencio pero no dijo a quién votará. El gesto fue valorado en la Casa Rosada. Después del encuentro entre Gabriela Michetti y el senador Daniel Filmus, no son pocos los que auguran una relación “más normal entre el gobierno nacional y el porteño”. Macri sabe que debe exhibir una buena gestión como plataforma de su aspiración presidencial y, para eso, mejorar la relación con el poder central es imprescindible.

El futuro de la Coalición Cívica parece incierto. Elisa Carrió viajó a México para aguardar el nacimiento de su nieta. Miembros del ala derecha de su partido se prueban la camiseta del PRO. Algunos de los dirigentes que se consideran progresistas analizan emigrar. Otros dejarán la actividad política. Ojalá recuerden que dejar cargos no implica, necesariamente, dejar la política. En Proyecto Sur tampoco superaron el impacto de la magra cosecha electoral. No son pocos los que esperan una nueva convocatoria del FAP. La nueva fuerza tendrá la primera prueba de crecimiento. ¿Primará la generosidad por sobre los egos? ¿Cuáles son los límites ideológicos de la nueva fuerza? ¿Cuál es realmente la amplitud de su convocatoria?

En tanto, la noticia de la semana tuvo forma de tren. Los presidentes de Uruguay y la Argentina dieron una señal inconfundible de confraternidad al reinaugurar el tramo que une Concordia con Salto. El abrazo que se dieron los mandatarios es también un gesto hacia la recuperación del servicio ferroviario devastado en los años noventa. Basta confrontar algunos datos para entender el ferrocidio: Argentina tenía en los setenta 42.500 km de vías férreas; en 1977 se perdieron 10 mil y en la actualidad hay alrededor de 5 mil. De las 2.400 estaciones quedan menos de mil.

El tren que ahora une a nuestro país con el Uruguay es un paso en el sentido correcto pero un paso pequeño. Es sabido que lo que se destruye con un decreto puede demorar decenas de años en recuperarse. Los pocos trenes de pasajeros que circulan por el territorio nacional lo hacen a 30 o 40 kilómetros (antes lo hacían a 100 o 120); las vías están en mal estado y el material es obsoleto. Viajar de Buenos Aires a Rosario o Tucumán o subirse al Gran Capitán puede ser el comienzo de una pesadilla. Urge la generación de plan ferroviario nacional que esté acompañado de una decisión estratégica en torno al transporte en general. Hay sectores empresarios y sindicales que militan activamente contra la recuperación del ferrocarril. Para enfrentarlos con éxito se precisa voluntad política y el consenso de las fuerzas populares. No se trata de ganar una elección sino de imaginar un país más justo para las próximas generaciones de argentinos.

Nota publicada en Diario Z, edición 01/09/2011 (escrita antes de la noticia sobre el asesinato de Candela)

Postales argentinas

El vendaval

Cristina Kirchner logró una elección histórica. Con el cincuenta por ciento de los sufragios, se impuso en todas las provincias menos en San Luis. Incluso ganó en las zonas rurales más refractarias al gobierno, también en los distritos donde sus candidatos fueron derrotados hace pocas semanas. Fue la preferida en la Capital Federal dónde un peronista no ganaba desde 1990. Obtuvo un millón setecientos mil votos más que en el 2007 y quedó a las puertas de la reelección. Hay muchas maneras de leer “el vendaval Cristina”, como lo definió Hermes Binner. Ya se ensayaron casi todas las variantes, desde las honestas a las malintencionadas: fue un voto de confianza a la presidenta; una convalidación de la gestión; el reconocimiento a la política económica y social, ganó por el apoyo de la juventud, porque es la única que puede conducir el país en el marco de una crisis internacional, porque no había ninguna alternativa seria, por la bonanza económica, porque la oposición está dividida, porque maneja el aparato del estado, por los subsidios que reparten, ganó por su viudez. Como sea, el respaldo de la mayoría de la sociedad fue claro y contundente. Aun en medio de la algarabía, la propia presidenta aclaró que no recibió un cheque en blanco.

Autocrítica

Los analistas de los medios hegemónicos se apuraron a reprender a los dirigentes opositores. Otra vez confunden el deseo con la realidad. Se empeñan en amoldar la cabeza al sombrero. El periodismo debe ser crítico del poder político y económico, ese es su rol esencial en un sistema democrático. Pero una cosa es ocupar ese lugar de manera responsable y otra comportarse como lobistas de intereses empresariales u operadores de facciones políticas a límite de rematar credibilidad afectando la información. Si la presidenta ratifica en Octubre este nivel de adhesión popular, acumulará más poder y el periodismo crítico tendrá un papel fundamental.

Hasta Elisa Carrió tuvo más autocrítica que ellos. “Soy la razón de la derrota”, dijo para explicar la debacle de su sector. La líder de la Coalición Cívica perdió cerca de cuatro millones de votos en cuatro años. Carrió tuvo una presencia televisiva sólo comparable a la de Marcelo Tinelli. Su fuerza pasó de sostener ideas progresistas a defender los intereses de las corporaciones. Para ponerlo en un par de nombres propios: cambió a Eduardo Macaluse por Prat Gay y los set de televisión por la militancia. A pesar de los esfuerzos dialécticos del candidato a vice presidente Adrián Pérez es difícil sostener que un partido que lleva de primera candidata a Diputada en la Capital a Patricia Bullrich y en Buenos Aires a Mario Llambías, es una fuerza de centro izquierda. Una buena noticia: el discurso rabioso tocó a su fin. El gobierno también tomó nota de eso.

Otro dato en relación a los medios: entre las adhesiones a la presidenta y los votos cosechados por el Frente Amplio Progresista se puede afirmar que el 60 por ciento de la población ratificó la sanción de la nueva ley de Servicios Audiovisuales.

Segundos

El peronista Eduardo Duhalde fiel a su historia e ideología, utilizó el primer discurso post elección para “alertar” sobre la presencia de “banderas de agrupaciones subversivas” en el centro de campaña del oficialismo y descargaba su enojo contra Ricardo Alfonsín, por entonces peleaban voto a voto un lejano segundo puesto. Alberto Rodríguez Saá, en cambio, celebraba el triunfo de su fórmula en San Luis. Sólo por un momento ambos lamentaron no haber seguido adelante con la interna del Peronismo Federal que los hubiese acercado a una cifra expectable. Pero fue sólo un instante, acto seguido prosiguieron cruzándose acusaciones.

“Francisco si me estás viendo”, clamó Alfonsín en un sorprendente llamado televisivo a su socio electoral. Quería saludarlo en medio de una euforia de origen desconocido. De Narváez había elegido su sofisticado bunker de Las Cañitas para esperar los resultados. A esa hora del domingo, el hijo de don Raúl ya sabía que el experimento de unir radicalismo y derecha había fracasado. El millonario colombiano después de imponerse en el 2009 a la lista que encabezó Néstor Kirchner, sólo obtenía el 16 por ciento de los sufragios. Apelando a la sabiduría popular: billetera mata galán pero el dinero no puede comprar amor.

De Frente

La otra sorpresa fue el festejo de un cuarto puesto. Sin embargo, los arquitectos del Frente Amplio Progresista bailaron en el escenario. Sabían que les sobraban motivos para la alegría. Hicieron una campaña de sólo cinco semanas y casi sin recursos. Llegaron a los dos dígitos, un objetivo soñado pero improbable. Entienden que son la fuerza opositora con más posibilidades de crecimiento. En su estrategia electoral no tiraron por la borda sus principios. Binner respaldó al ministro de la Corte Raúl Eugenio Zaffaroni cuando se desató una campaña mediática para voltearlo y, cada vez que pudo, reivindicó la intervención virtuosa del Estado en la economía.

El FAP enfrenta ahora varios desafíos: profundizar su perfil de fuerza de centroizquierda realmente amplia (debería hacer una convocatoria generosa); no caer en las trampas que les tenderá el establhisment (ahora huérfano de “esperanza blanca”); ofrecer un discurso coherente (Norma Morandini suele ubicarse en las antípodas de Binner); convencer a los eventuales votantes de qué puede ser algo más que una alternativa testimonial (el encuentro con Hugo Moyano apuntó a eso) y, en especial, demostrar que puede sacudirse el karma de la izquierda nacional siempre divisible por dos, por tres o por cuatro. No será una tarea sencilla.

Cristina

Conferencia de prensa, saludos con un Mauricio Macri en bermudas, reconocimiento a la altísima participación de los votantes, satisfacción por las primarias en general, ratificación de algunos proyectos como la legislación que pone límites a la extranjerización de la tierra y evocación de Néstor Kirchner. Así comenzó la presidenta de la Nación su mejor semana política de los últimos dos años.  “Nadie es dueño del voto de nadie. Ninguno es propietario de la voluntad de cada ciudadano. No hay que creérsela. Yo nunca me la creí”, dijo en un mensaje para propios y extraños. Muy cerca de la reelección sabe que, como dice el tango, “todo es tan fugaz”. Hasta en la victoria la prudencia es buena consejera.

Nota publicada en Diario Z, edic ión 17.08.2011

El vendaval

El revival conservador

¿Vuelve el populismo conservador? ¿Eso es lo que dice el triunfo de José Manuel De la Sota en Córdoba? ¿La “resurrección” de Carlos Reutemann como gran elector en Santa Fe indica eso? ¿El fenómeno Miguel Del Sel es una primera señal? ¿El aviso publicitario de Daniel Scioli rezando junto a su esposa, va en el mismo sentido? ¿El revival del peronismo “tradicional” aumenta las posibilidades de Eduardo Duhalde? Y, a la vez, ¿afecta las chances de reelección de Cristina Fernández? Todas estas preguntas se incorporaron en la agenda de la política esta semana. Las primarias abiertas y obligatorias del domingo aportarán algunas respuestas.

El “gallego” De la Sota encabezó, en su momento, la resistencia de su provincia a la resolución 125. Por primera vez, desde el conflicto con las entidades del campo, algunas voces lúcidas en el gobierno nacional reconocen más como error que como una epopeya aquel conflicto. La legitimidad de las retenciones a las exportaciones agropecuarias no oculta la mala aplicación de una medida que no discriminaba entre grandes y pequeños productores. El resto lo hizo una pésima comunicación. El resultado está a la vista. El gobierno terminó enemistado con amplios sectores de la población rural que lo habían acompañado con su voto en el 2007. Basta recordar que la fórmula que encabezó la presidenta ese año perdió en todas las grandes ciudades pero se impuso en el interior de casi todas las provincias. Esto dicho sin obviar que los medios de comunicación concentrados y el patriciado agropecuario aprovecharon la coyuntura para horadar la sustentabilidad democrática. La bonanza económica que vive el campo no ha logrado todavía restañar aquellas heridas. En el oficialismo nunca se hizo el intento de separar a ofendidos de conspiradores. Siguen ubicando a todos en la misma bolsa.

Lo primero que hizo el gobernador electo de Córdoba fue marcarle la cancha a la Casa Rosada. Dijo que sólo apoyaría al candidato que “que más favorezca a Córdoba”. También decidió mantener su lista de candidatos a diputados nacionales distinta a la del kirchnerismo. Sin embargo, el Jefe de Gabinete del gobierno nacional, Aníbal Fernández, dijo: “De la Sota es nuestro”. Curiosa interpretación, De la Sota es delasotista. Además ideológicamente está en las antípodas de la presidenta. Hará la venia si, y sólo si, como dicen las encuestas, Cristina Kirchner obtiene una importante cosecha de votos el domingo próximo. El cordobés juega al límite, siempre lo hizo, pero no come vidrio. Sabe que eventualmente deberá convivir cuatro años con la presidenta si ésta obtiene la reelección. Si la cosecha oficial es magra, los sectores más reaccionarios del peronismo podrían reorganizarse.

Los funcionarios nacionales advierten sobre el error de querer transpolar los resultados distritales a la elección general. Tienen razón. Muchos de los ciudadanos que optaron por Del Sel, De la Sota o Macri se inclinarán por Cristina en las primarias. En la Casa Rosada aspiran a alcanzar el 40 por ciento de los votos para vivir los días que restan a los comicios generales con cierta tranquilidad. Aun así incurrirían en una torpeza si omiten los mensajes de las urnas en cada uno de los distritos dónde los candidatos del oficialismo nacional cayeron derrotados.

De cara al domingo. Macri eligió irse de vacaciones. Antes pidió el corte de boleta a favor de Federico Pinedo. El Jefe de Gobierno porteño, al igual que De la Sota, no quiere hacer ningún movimiento hasta saber cómo está cada candidato presidencial. La mayoría de los dirigentes del PRO se inclinan por cerrar un acuerdo con Duhalde. El ex presidente, en tanto, apuesta a convocar al voto del peronismo anti k para ubicarse en el segundo lugar. Esa plataforma es clave para saber si existen posibilidades ciertas de pelear en un eventual balotaje en Octubre.

Ricardo Alfonsín dirimirá con su socio Francisco De Narváez, en las primarias, una cantidad de nominaciones muy importante. Son más los distritos en los que tienen diferencias que en los que lograron acordar candidatos por consenso. El millonario colombiano devenido diputado apeló a una serie de avisos plagados de golpes bajos. Apuesta a que nadie recuerde su fallido mapa del delito y a mantener su aura de paladín de la mano dura. Hay un público para eso. El hijo de don Raúl, en tren de sobreactuar suele quedar a la derecha de De Narváez. Conforman un matrimonio por conveniencia.

En el resto de las fuerzas disputan otras cuestiones. En el Frente Amplio Progresista pretenden seguir creciendo. Con ese objetivo, la campaña de Hermes Binner asumirá gestos más osados. Esta semana, el socialista se reunió con Hugo Moyano y cerró su campaña con un acto en el Luna Park. Cómo ubicarse a la izquierda del gobierno sin apelar al discurso gorila es el desafío. Elisa Carrió; Alcira Argumedo, el derechista José Bonacci y la alianza de la izquierda orgánica buscan sobrepasar el límite del 1,5 por ciento para seguir en carrera. Alberto Rodríguez Saa juega por el afán de competir, como argumento de campaña exhibe los logros de San Luis.

Con un solo candidato por partido las primarias, en el rubro presidencial, se convirtieron en una suerte de encuesta con el cien por ciento de efectividad. Será relevante saber: cuál es el porcentaje que puede alcanzar la fórmula que encabeza la presidenta; quién se ubica en segundo lugar; cuál es el margen de diferencia entre el primero y el segundo y si los resultados pueden precipitar nuevas alianzas. Mientras la violencia sacude las principales capitales del mundo, desde Londres a Santiago de Chile, la democracia argentina vive un momento apasionante.

Nota publicada en Diario Z / 12 de agosto de 2011

El revival conservador

Nunca es triste la verdad

“No hubo construcción política en la Ciudad. El macrismo, desde un discurso de la ‘no política’, hace política territorial, va a los barrios. Y nosotros, que tenemos un discurso político, no hacemos política”. “Se hizo una campaña de cuarta, pobre en el peor de los sentidos, berreta y cobarde por no poner el cuerpo y para dar la pelea por la Ciudad”. “Tenemos que ganar la calle con alegría. Campaña más aburrida que la nuestra, sólo la de (Fernando) De la Rúa”. Estas reflexiones sobre la derrota del Frente para la Victoria en los comicios porteños no surgieron de la dirigencia política ni de la boca de un ministro. Son frases dichas por una socióloga (María Pía López), un filósofo (Ricardo Forster) y un editor (Aurelio Narvaja), respectivamente, en una reunión del colectivo de intelectuales llamado Carta Abierta. El encuentro fue convocado por Horacio González en la Biblioteca Nacional para discutir sobre la derrota de Daniel Filmus. La autocrítica fue más extensa y rigurosa, pasó por todos los aspectos, desde la desafortunada frase de Fito Páez a la manera de comunicar elegida por el gobierno de Cristina Kirchner. La semana pasada en esta columna señalamos que el oficialismo convivían los que preferían responsabilizar a los ciudadanos de Buenos Aires y los que debatían sobre las causas profundas de la abultada derrota en la CABA. No se puede corregir lo que no se considera previamente como un error. Estos intelectuales hicieron su tarea: luego de cualquier acción se impone la reflexión para mejorar la próxima acción.

En el gobierno la difusión del contenido parcial de la reunión generó disgusto. “Esto no debería haber trascendido, lo único que hace es perjudicar más al candidato”, “que critiquen lo que quieran pero en privado”, deslizaron.  Si bien es cierto que algunos voceros del grupo mediático más grande del país y también más enfrentado al gobierno nacional se encargaron de presentar la reunión como una suerte de capitulación, la discusión es imprescindible. Para ponerlo en términos futboleros: la otra opción es dejarlo a Batista y pensar que “todo pasa”. Es además, un ejemplo de cultura democrática. La derecha en general no alienta estos “devaneos”.

La incapacidad para generar política en el territorio es uno de los defectos más serios del kirchnerismo. A pesar de contar con alta adhesión popular encuentra demasiadas dificultades para construir. Además hay una suerte de desprecio por los acuerdos. Pasó en Capital pero se reproduce en provincias como Córdoba y Santa Fe. En el armado de listas se privilegió la lealtad a las alianzas con los referentes sociales y líderes territoriales. Los discursos de campaña y los mensajes mediáticos tienen como destino único los convencidos. No se trabaja sobre sectores cercanos pero críticos. Sólo se acepta al que aplaude. El más mínimo cuestionamiento es visto como parte de una conspiración. Curioso lógica en un gobierno al que le sobran los enemigos poderosos y necesita seguir ganando base de sustentación.

En este contexto desfavorable el senador Filmus deberá dar una segunda batalla. Su voluntad y militancia son dignas de respeto. Ante este escenario es necesario replantear la estrategia electoral,  no sólo hay que entusiasmar a los propios sino también seducir al electorado disconforme con la floja gestión macrista y que apostó por otros candidatos. El ex ministro de Educación dijo no estar de acuerdo con el diagnóstico de los intelectuales pero sabe que debe cambiar de estrategia si quiere que lo difícil no se torne imposible.

¿Una eventual derrota en Santa Fe, una segunda caída en Capital y el seguro triunfo de un dirigente no kirchnerista en Córdoba pueden afectar las chances electorales de Cristina Fernández en octubre? La respuesta es no. Muchos votantes de Macri, del socialismo, de Miguel Del Sel, de Juan Manuel De la Sota y hasta de Luis Juez se inclinarán por la presidenta en los comicios nacionales. Ya lo reconoció el propio Jefe de Gobierno porteño: “muchos de los que me votarán a mí, lo harán por Cristina”. Con todo, es de necios no atender a señales tan claras. Los sufragios son un capital volátil.

Los integrantes de Carta Abierta defendieron la gestión oficialista en los momentos más duros del conflicto con el campo. Han demostrado una actitud de adhesión manifiesta a sus políticas. Ahora le proponen al gobierno que no se enoje con el espejo y le  sugieren pensar bien antes de dar cada nuevo paso.

Más allá de la discusión que propician, es importante señalar que la estabilidad económica y los números favorables del empleo y el consumo juegan a favor de cualquier oficialismo. Salvo en Catamarca, hasta ahora todos los gobiernos provinciales que fueron a las urnas ratificaron su poder.  En Santa Fe resta ver cuál será el porcentaje de ciudadanos que apostará por el Midachi Miguel Del Sel. Una paradoja: en la provincia que inauguró las internas abiertas, simultáneas y obligatorias y dónde se hicieron debates en todas las instancias, un cómico sin programa de gobierno ni definición ideológica ni experiencia puede dar una sorpresa. Antonio Bonfatti y Agustín Rossi, sus rivales, están confiados. Apuestan a la política, a la militancia y a las ideas. Pero ¿importan las ideas? Jaime Durán Barba, el asesor ecuatoriano de Macri, lo sabe mejor que nadie. Que le pregunten a Carlos Reutemann, con sus monosílabos, o a Francisco De Narváez, con su “alica/ alicate”, si la imagen no cotiza bien en la consideración de amplios sectores de la población. De todas formas, existe un límite preciso: sólo con buena imagen no se puede gobernar.

Como telón de fondo de la contienda electoral, un puñado de dirigentes políticos se sumó a una sorprendente campaña para que Abuelas de Plaza de Mayo pida disculpas por reclamar a sus nietos apropiados durante la última dictadura militar. En definitiva, que pidan disculpas por exigir verdad y justicia. Todo a partir de que los cruces de las muestras de sangre de Felipe y Marcela Noble no son compatibles con gran parte de las muestras que están depositadas en el Banco Genético. Estos cotejos tendrían que haberse realizado hace una década. Los organismos de Defensa de los Derechos Humanos los reclamaban, los abogados de la familia Noble los postergaron mientras pudieron. Más allá de las injustificadas dilaciones y de que todavía pueden aparecer nuevas familias con sus correspondientes reclamos de identidad, no hay otro camino que aceptar los resultados de los exámenes. Como decía un catalán: “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. En tanto, que pidan perdón los que mataron, torturaron y secuestraron bebés como botín de guerra. Todavía no lo hicieron.

Publicado en Diario Z edición 21.07.2011

Nunca es triste la verdad