Kirchner vs Kirchner

nestor1

Nunca antes un dirigente perdió tanto capital político en tan poco tiempo. En la elección del 2007 la presidenta obtuvo el 48 por ciento de los votos en la provincia de Buenos Aires. Néstor Kirchner se fue del poder con la mayor imagen positiva que se recuerde de un presidente con mandato cumplido, ahora está en el podio de la desconsideración popular. Dos años después del triunfo de su esposa, siete de cada diez argentinos prefirieron votar a otros candidatos. ¿Qué pasó?

Hoy a las 2,20 de la madrugada, cuando el presidente del PJ y actual diputado nacional, reconoció la derrota – con un discurso racional y mesurado, por cierto- un periodista le preguntó: ¿Por qué cree que perdió? Kirchner evadió la respuesta. Mientras, el gobierno elabora su explicación.

Me animo a repasar algunas razones:
-Abandonó el programa progresista del 2003 y terminó pactando con los caciques del conurbano.
Archivó su idea de construcción de un movimiento de centroizquierda con eje en el peronismo.
-No pudo contener a dirigentes muy cercanos como Martín Sabatella, quién obtuvo dos diputados y más del cuarenta por ciento en Morón, su distrito, en esta elección.
-No pudo retener a Felipe Solá, quién fue su aliado en la elección del 2007 y estaba a favor de las retenciones móviles, claro que no como el gobierno las planteaba.
-Fue el ideólogo de la madre de todos los errores: la perdurabilidad del conflicto con el campo. Jugó a todo o nada el gobierno de su esposa por una medida de política económica. No aceptó segmentar las retenciones, separar a los grandes de los chicos. En definitiva hacer una concesión hacia los pequeños y medianos productores. Eso lo enfrentó con sus propios votantes del interior de Buenos Aires y del país. En Córdoba y en Santa Fe, por ejemplo, sus candidatos no llegaron a un dígito.
-La falta de vocación para el diálogo con sectores políticos afines. Un ejemplo fue la estatización de las AFJP, tanto el radicalismo como el socialismo apoyaban la decisión pero no se aceptaron modificaciones al proyecto original. El socialismo acompañó igual.
-La utilización del miedo como argumento. “Hay un intento destituyente”, durante el conflicto con el campo o recientemente: “Si perdemos explota todo”. No hay proyecto político que se sustente en el tiempo sin apelar a la esperanza.
-También las cosas positivas que hizo el gobierno le generaron resistencia, pero en este caso positiva y necesaria. La política de derechos humanos, la revalorización del rol del Estado y el proyecto de Ley de Radiodifusión, entre otras cuestiones.

Pero un fracaso político se explica por los errores y no por los aciertos. Y aquí hubo una sucesión inexplicable y todos tienen nombre y apellido. La responsabilidad mayor de Néstor Kirchner es haber hecho naufragar un proyecto político progresista que se había planteado un país más justo y solidario. Complementariamente darle aire a opciones de centroderecha dentro y fuera de su sector.

¿Qué hacer? Cuando se está en el fondo, solo cabe ir mejorando. Uno de los afiches de campaña de Agustín Rossi, uno de los dirigentes kirchneristas más coherentes, rezaba: “debatir, cambiar, avanzar”. Ojalá.

Anuncios
Kirchner vs Kirchner

Votar por el más gracioso

actores-gran-cunado

“La risa, remedio infalible”. Esa frase es, desde hace años, el título elegido por la revista Selecciones para abrir sus espacios de humor. Es también una síntesis de sabiduría popular. Está comprobado que el humor hace bien. Mejora la salud. La pregunta es: ¿puede mejorar también la suerte de un candidato? La mayoría de los dirigentes políticos argentinos piensan que sí.

Hace tiempo que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, no participa de entrevistas que puedan ponerlo incómodo. Sin embargo, se animó a ponerse una capa de monarca en los hombros y a cantar con su doble, Martín Bossi, a lo Freddie Mercury en “Gran Cuñado”. El gobernador de Buenos Aires y candidato a diputado nacional, Daniel Scioli, tiene una rara habilidad. Ante cualquier planteo periodístico contesta lo que quiere. No hay repregunta que pueda perforar su discurso tan blindado como optimista. Eso le permite sortear las requisitorias más incisivas. Por ejemplo: aunque fue procreado políticamente en los años noventa, se sumó a las críticas del oficialismo a lo ocurrido en esa década. Nadie logró sacarle una autocrítica de su pasado junto a Menem. Con la misma convicción concurrió al programa de Marcelo Tinelli junto a su esposa Karina Rabolini.

En el mismo programa, Francisco de Narváez no dudó en bailar con su doble. En los actos públicos posteriores a sus pasos de baile, los militantes le repiten la muletilla de su clon: “Votame, votate; alica, alicate”. Su paso por el programa humorístico más visto de la tele fue más efectivo que la intensa campaña publicitaria que despliega desde hace meses. Y todos saben que fue mucha.

Si bien Cristina Fernández no asistió al plató de Tinelli, sucumbió a la tentación de una manera indirecta. La Presidenta de la Nación, quien alguna vez se declaró cinéfila y ajena a los juegos de la televisión, hizo varios de los gestos de su imitador, Martín Bossi, durante uno de sus últimos discursos en el conurbano. La candidata a diputada nacional por el PRO, Gabriela Michetti, fue más allá. Hizo giros en su silla de ruedas junto a su imitadora. Y replicó el gesto de “Madre Teresa” que con impecable rigor popularizó Anita Martínez.

Alfredo De Angeli no es candidato pero llevó a su hermano a la tele. El clon del dirigente chacarero le trajo menos dolores de cabeza a la conducción de la Federación Agraria que el original. Felipe Solá aprovechó su momento televisivo y gastó a sus rivales de ficción. Una pequeña revancha ante el maltrato oficial y el ninguneo publicitario de sus aliados. Hasta el impasible Carlos Reutemann, el dirigente más hermético de la política nacional, concurrió a dar examen. Lo convencieron la paridad en la elección santafesina y el consejo de sus asesores sobre la necesidad de romper con la imagen dubitativa de su clon. Su imitador se cansó de repetir “no sé” ante las consultas más sencilla. Como Scioli, llevó a su bella esposa al programa y le pidió a la producción que emitieran la canción de su campaña.

Los personajes de Elisa Carrió y Luis Juez, dos opositores no peronistas, fueron expulsados tempranamente del juego. Es imposible saber cómo hubiesen reaccionado si los convidaban a enfrentar a sus clones. Pino Solanas, que no fue parodiado en el ciclo, dijo en este diario que la presencia de los candidatos frente a sus imitadores le resultaba “penosa” y agregó: “Es la degradación de la política”.

¿Será para tanto? ¿De verdad es posible rechazar un escenario tan popular? Hasta ahora, todos los que acudieron al llamado de Tinelli se fueron conformes. “Siempre es mejor que se rían con uno a que se rían de uno”, confesó uno de los dirigentes mencionados.

En la noche del lunes, mientras Macri cantaba “Somebody to love” en Canal 13, en otro programa de humor, Caiga quien caiga (Telefe), un grupo de candidatos se lucía de otra manera. Interrogados sobre cuestiones básicas de la ciudad y la provincia, Néstor Kirchner se excusó y pidió que le pregunten sobre Santa Cruz; Daniel Scioli dijo no saber, por ejemplo, con qué estados provinciales limita Buenos Aires; De Narváez y Enrique Olivera se negaron a responder. En tanto que Alfonso Prat- Gay, Michetti y Solanas patinaron en varias preguntas sobre geografía porteña. Hubo, incluso, candidatos que no conocían a los candidatos de su propia lista sábana. Y esto no es broma.

Ahora mismo, mientras leés esta nota, el ex presidente de la Nación Néstor Kirchner discute con sus asesores si concurre esta noche a enfrentar a su imitador (Freddy Villarreal), que lo retrató jodón e hiperactivo. Las opiniones en su entorno están divididas entre los que le plantean que será el mejor cierre de campaña y los que temen por un paso en falso.

Con todo, hay que reconocer que el humor es bueno. Y el humor que se ejerce sobre aquellos que tienen algo de poder es mejor todavía. Desde este rincón hago una humilde sugerencia a los indecisos: voten al más gracioso. Será un voto coherente. Muchas veces, la realidad argentina parece un chiste.

Votar por el más gracioso