Made in Lanús

La inseguridad está entre las principales preocupaciones de los argentinos. Esto lo revelan casi todas las encuestas. No es fácil determinar si hay más delitos, lo que está claro es que cada vez son más violentos.

El asesinato de un abuelo en Lanús desató nuevas protestas vecinales y una nueva polémica. Clarín y La Nación desplegaron el tema en tapa y con foto. Página 12 y Tiempo Argentino no lo consignaron en sus portadas.

Entre la amplificación y la negación, hay una realidad que las fuerzas de la democracia deben enfrentar. Las causas socioeconómicas que potencian el delito y, a la vez, las formas más eficaces para combatirlo.

Más allá de las posiciones políticas de cada uno, vivir en paz y sin miedo debería ser una discusión pre-ideológica.

En Guetap, el programa que hacemos cada mañana en Vorterix (103.1 Vorterix.com) entrevistamos al concejal de Lanús Salvador Baratta.

Es muy interesante escucharlo. En su momento el actual concejal del Frente para la Victoria fue subjefe de la policía bonaerense y fue muy crítico con la cobertura política a los delitos y con la situación en la que está la policía. Ahora es muy crítico de la gestión del intendente Darío Pérez y de las autoridades provinciales. Reproducimos el audio por gentileza de Vorterix.

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Made in Lanús

Es ella

“No va a poder”. Hace exactamente un año, después de la muerte de Néstor Kirchner, esa fue la frase más utilizada para referirse a la presidenta de la Nación. Cristina Fernández no va a poder con el Partido Justicialista, no va a poder con los gobernadores, no va a poder con los grandes grupos empresarios, no va poder con Hugo Moyano y los sindicatos, no va poder con los intendentes del conurbano, etc. No sólo le auguraban penurias desde la prensa y la oposición, por lo bajo, algunos referentes de la tropa propia deslizaban sus dudas. Más allá del dolor y la tristeza por la pérdida de su marido, la presidenta actuó en consonancia con su historia de militancia y su experiencia. En un año electoral, consolidó su poder de manera osada: intervino en la confección de todas las listas de candidatos, definiendo la estrategia en cada distrito. Colocó en las listas a jóvenes, leales y kirchneristas puros en desmedro del peronismo tradicional y los caudillos locales. También profundizó las políticas públicas de su gobierno. Mejoró la relación con los empresarios; le marcó la cancha a la CGT y dio por clausurado el conflicto con el campo con su visita a Coninagro. Esos movimientos le bastaron para sobrellevar las andanadas de fuego amigo: desde la estéril polémica por la visita de Vargas Llosa hasta las mentiras del Indec; desde las denuncias de Sergio Schoklender a las bravatas de Guillermo Moreno. El triunfo le pertenece por completo.

La propia presidenta le asignó a su marido un rol decisivo en los resultados del domingo. A su impronta y voluntad. Con algo de malicia, no faltan los que señalan que su muerte la benefició políticamente. Eso es sólo una parte de la realidad. La recuperación del gobierno en la consideración popular, después de la debacle legislativa del 2009, tiene la impronta del ex presidente pero lo que vino después lleva el sello de Cristina Kirchner. La creación del Ministerio de Seguridad y la decisión de otorgarle la responsabilidad de conducirlo a Nilda Garré; la ampliación de la asignación universal por hijo para las embarazadas; la campaña de vacunación contra el HPV; la apertura de Tecnópolis; las inauguraciones de Atucha II y Yaciretá; los avances en la integración continental o la prohibición de oferta sexual en los diarios, son algunos ejemplos. El resto lo hizo la percepción positiva sobre la economía y, por la negativa, las peleas en la oposición y la falta de alternativas de poder.

Después de las derrotas en la Capital Federal, en primera y en segunda vuelta, la paliza recibida en Santa Fe y la imposibilidad de hacer pié en Córdoba, propios y extraños imaginaban un escenario imprevisible para el gobierno nacional en las elecciones primarias. Sin embargo, la ventaja fue categórica. La idea de un balotaje se volatilizó y la discusión pasó a los porcentajes. La incógnita ya no fue quién ganaría si no por cuánto. No se trataba de acumulación gratuita. Un margen holgado le permite a la presidenta, no sólo alcanzar quórum propio en el Congreso, sino también constituirse en la referencia fundamental del movimiento que lidera y postergar por dos años, al menos, la discusión sobre la sucesión. Además Cristina Kirchner se impuso en las provincias sin necesidad del “aparato” local. Los gobernadores que se sueñan en la Casa Rosada deberán encuadrarse a su liderazgo. Por otro lado, no es lo mismo negociar con empresarios y sindicalistas en debilidad que con semejante respaldo popular.

En la hora de la celebración, descartó cualquier idea de perpetuarse en el poder. “No quiero más nada, ¿qué más puedo querer?”, señaló. La presidenta sabe que nadie puede considerarse el dueño permanente de la adhesión popular. En el 2007 la apoyaron masivamente y dos años después, la castigaron. En el 2011 el fervor ciudadano volvió a arroparla como a ningún dirigente desde el retorno a la democracia. Esta vez ganó en el campo y en la ciudad.

El fenomenal apoyo recibido en las urnas implica una gran responsabilidad. No debería, por ejemplo, clausurar el diálogo ni la búsqueda de consensos. En democracia la mayoría otorga más obligaciones que derechos. Quizás con ese espíritu la presidenta llamó “a la unidad nacional”. Habrá que ver cómo se traducen sus palabras en gestos concretos.

Los temas pendientes no son pocos. La crisis global, la inflación local, los subsidios, la fuga de divisas, la devaluación en Brasil, el déficit habitacional, una posible reforma bancaria, tal vez la postergada reforma fiscal, achicar la desigualdad social, castigar la corrupción, combatir con más eficacia la inseguridad y muchos más. Para enfrentarlos, poder no le va a faltar.

Volver a empezar

El Frente Amplio Progresista es una novedad que debe demostrar si llegó a la política nacional como una entente testimonial o para constituirse como alternativa de poder. Por lo pronto, tiene tres desafíos inmediatos: consolidar programa común, bancadas legislativas y discurso. Hacer una convocatoria amplia y generosa a otras fuerzas progresistas (aunque esa palabra casi no dice nada). Formaciones marxistas, organizaciones sociales y ecologistas integran tanto el PT brasilero como el Frente Amplio uruguayo. Y por último, lograr ubicarse a la izquierda del kirchnerismo. Allí dónde el gobierno dice que sólo está la pared.

Al gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, no le agradan las definiciones ideológicas tajantes. Sin embargo, Elisa Carrió es un buen espejo donde mirarse. La fundadora del ARI cosechó el 23 por ciento de los votos en el 2007 y cuatro años después sólo el 1,8. La extraordinaria dilapidación de capital político no sólo tiene que ver con un discurso rabioso. Para diferenciarse del gobierno de cualquier manera, la abogada chaqueña convirtió a una novedosa agrupación de centro izquierda en una fuerza que defendió las posturas más reaccionarias.

Ricardo Alfonsín en tanto, comenzó a cruzar el desierto. En el radicalismo ya salieron a cobrarle el mal paso. Cómo si fuese el único responsable de la pirueta que lo depositó en brazos del millonario Francisco De Narváez. Ha quedado demostrado que el partido de Alem se dobla más veces de las que se quiebra.

Mauricio Macri tuvo su mínimo festejo al lograr el Pro la primera victoria fuera de la Capital Federal. Su primo Jorge le arrebató el municipio de Vicente López al japonés García. Una intendencia de las 135 que tiene la provincia. Algunos medios lo destacaron como una hazaña. El Jefe de Gobierno lo ve como la posibilidad concreta de establecer una cabecera de playa hacia el 2015. Macri espera quedarse con el peronismo residual, después de la catástrofe electoral de Eduardo Duhalde y, con esa tropa en retirada, disputar alguna vez la presidencia. Soñar no cuesta nada.

Nota publicada en Diario Z edición 27.11.2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es ella

Adiós al luto

 

Se trata de los comicios nacionales menos emocionantes de la historia argentina. Tal vez la mayor incógnita pase por la cabeza de la presidenta. Saber si el gesto de calzarse el celeste tocado de una comparsa en Gualeguaychú indica una decisión más honda: despedirse del luto a un año de la muerte de su marido. Por lo demás, no hay ninguna encuesta que habilite la posibilidad de un balotaje y todas señalan que Cristina Kirchner será reelecta. Según los mismos sondeos el oficialismo obtendrá un amplio margen sobre sus contendientes. A pesar de los pronósticos, siempre relativos ante la majestad del voto, nadie se relaja. Tanto en el gobierno como en la oposición saben que hay más cosas en juego que el orden final de la grilla electoral. Mejorar la cosecha de las primarias, por ejemplo, le permitiría a la presidenta demostrar a gobernadores del PJ y sindicalistas que es capaz de imponerse sin apelar al “aparato”. Es clave saber quien se ubicará en el segundo lugar y con qué porcentaje. ¿Saldrá de allí el líder de la oposición? Además Hermes Binner y Ricardo Alfonsín; Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde; Elisa Carrió y Jorge Altamira, tienen una suerte de interna propia en medio de la elección general. El futuro político de la mayoría de los candidatos se define el domingo.

Economistas de distinta orientación opinan que los próximos dos años serán más complicados para la Argentina. Se prevé algún impacto de la crisis global. Ante ese escenario posible, ningún voto es desdeñable. Un alto respaldo –por lo menos en la misma magnitud que en las primarias, poco más del 50 por ciento– es la gran aspiración de Cristina Kirchner. En esa línea de análisis: obtener más votos que algunos de los gobernadores con aspiraciones presidenciales se constituiría en una señal de fortaleza que nadie en el peronismo podría obviar. Hay que tener en cuenta que no existe la posibilidad de otro mandato para la presidenta.

Está en el  manual del peronismo explícito. Los votos disciplinan. El gobernador electo de Chubut, Martín Buzzi es un buen ejemplo. El ahijado político de Mario Das Neves (vice de Duhalde), no dudó a la hora de expresar su apoyo a la candidatura de la presidenta. En el peronismo no conviven dos gallos en el mismo gallinero. Aunque en este caso, hay que modificar el género de una de las aves para que el refrán funcione.

En el gobierno consideran que un buen resultado funcionará también como dique de contención a las presiones gremiales. En especial después de la advertencia lanzada, el lunes pasado, por el titular de la CGT: “Si los gobiernos quieren prosperar y hacer prosperar al país, si los gobiernos quieren hacer una muy buena política, no se pueden divorciar de los trabajadores porque son los trabajadores los que generan riqueza y sostienen a los gobiernos”. En el acto por el Día de la Lealtad no hubo ningún funcionario del gabinete. Después de la muerte de Néstor Kirchner, la relación entre Hugo Moyano y la presidenta no es sencilla. Hubo numerosas idas y vueltas. Pases de facturas y reclamos mutuos. No es un lecho de rosas ni un campo de espinas. El mismo 17 de Octubre, la mandataria pidió: “dirigencias sindicales a la altura de las circunstancias” y agregó: “Sepan que los principales defensores de este modelo deben ser, precisamente, los que han conseguido tantas cosas”. Con todo, nada indica que la sociedad política entre el gobierno y el dirigente camionero pueda quebrarse.

Las otras peleas

Con el resultado casi cantado, la disputa por el segundo puesto pasó a tener una trascendencia inédita. Muchos imaginan que desde allí se puede aspirar a liderar a la oposición. Cómo si esta fuese un conglomerado homogéneo. Pero la matemática no comulga con la política. Ni Binner, el opositor con más chance según los sondeos previos, ni Alfonsín vuelan en cielo despejado. El gobernador socialista tendrá una tarea titánica, mientras su fuerza gobierna Santa Fe en minoría legislativa, deberá consolidar el Frente Amplio Progresista. Unificar discurso y bancadas será la prioridad si quiere convertir al FAP en una alternativa nacional a mediano plazo. El desafío será cómo ubicarse a la izquierda del gobierno y no partirse en el intento.

Alfonsín se entusiasmó con los triunfos radicales en intendencias importantes como Mendoza y Resistencia. La UCR tiene presencia territorial y muchos legisladores. Es probable que pueda resistir el chubasco de una derrota abultada pero su candidato pagará las consecuencias. En especial por la elección de Francisco De Narváez como socio político. Sólo con un segundo puesto, el hijo de don Raúl evitará los cuestionamientos internos y una crisis en su partido.

Alberto Rodríguez Saá juega su juego. Promete wifi “para todos” y también construcción masiva de viviendas. Selló un acuerdo con De Narváez en Buenos Aires y hace explícito su principal objetivo: obtener más votos que Duhalde. Algo así como su peor enemigo. Los duhaldistas lo asociaron al gobierno y le reprocharon a su estilo. Hubo pegatina de carteles con la consigna “el 23 votá a Rodríguez Kaá”. El Alberto devuelve cada golpe e imagina un futuro de convivencia con el gobierno nacional. Duhalde, en tanto, aparece resignado. Una cosecha menor a la obtenida en las PASO (tuvo una suerte de empate técnico con Alfonsín) lo dejaría casi en retiro efectivo.

De la mano de Jorge Altamira, la izquierda clasista podría colocar algún diputado nacional. Incluso terminar mejor posicionada que la Coalición Cívica. En este caso “el milagro para Altamira” podría precipitar la descomposición final en el partido de Elisa Carrió. Por lo pronto, Lilita, anunció su mudanza desde la capital federal a una chacra ubicada en Exaltación de la Cruz. Un destino, dijo, acorde a sus expectativas de descanso. La dirigente chaqueña se siente incomprendida. En política esa es la mejor manera de evitar cualquier autocrítica.

Tres bochornos

¿Puede un funcionario ser eficaz en su gestión y a la vez un matón? ¿Puede ser honesto y al mismo tiempo violento e intolerante? Con Guillermo Moreno las respuestas son afirmativas. Hasta ahora la leyenda parecía crecer de la mano de opositores y empresarios molestos con sus decisiones. Esta semana, el Secretario de Comercio fue filmado mientras la emprendía a trompadas contra un militante del PRO en Nuñez. Las grescas son tan repudiables como previsibles en una campaña electoral. Lo que no tiene antecedente es que un funcionario de su rango se comporte como un barra brava. Se trata de un nuevo episodio de fuego amigo. La actitud de Moreno es incompatible con su rol de funcionario en un gobierno democrático. Contradice el discurso de la Presidenta. Peor aún, lo desacredita. No censurar la violencia es avalarla. En los gobiernos como en los barcos, muchas cosas útiles se transforman en lastre.

Miguel Del Sel en una de sus giras para apoyar a los candidatos de Eduardo Duhalde, la emprendió contra la Asignación Universal por hijo. “(Por el subsidio) Se duplicó, se triplicó la cantidad de embarazos de pibitas de 13, 14 años”, dijo y citó una conversación con el director del Hospital de Villa Ocampo. Horas después el médico Daniel Catalani lo desmintió. Vaya como ayuda memoria: Del Sel quedó a unos pocos miles de votos de ser gobernador de Santa Fe.

Los últimos spots radiales y televisivos de Francisco De Narváez vuelven a apuntar sobre la inseguridad. El millonario es el candidato del miedo. En sus primeros avisos, un matrimonio se negaba a auxiliar a una persona que pedía ayuda. En otro, varios ciudadanos caían muertos. Ahora eligió una frase reveladora para subrayar su propuesta: “haga justicia por mano propia”. Ya lo decía el gran Tato Bores: “si quieren ser felices no analicen”.

Nota publicada en Diario Z en su edición del 20.10.2011

 

 

Adiós al luto

Burradas

“Hay un juez que se hace el burro y hay un burro al que hacen juez”. El verso de Eladia Blázquez suena con la contundencia de un latigazo. Esta semana la justicia argentina sumó un nuevo capítulo en el libro del descrédito popular. El juez federal Juan Manuel Yalj ordenó la detención de un sindicalista combativo argumentando tener pruebas contundentes sobre su liderazgo en una agrupación que se dedica a realizar actos de sabotaje contra material ferroviario. Tres días después lo excarceló pidiéndole disculpas. ¿Sólo se trató de una burrada? Antes la CGT, Luis Barrionuevo y las dos vertientes de la CTA habían condenado la decisión del magistrado. A minutos de la sorpresiva detención -en la calle y cuando no existía ningún riesgo de fuga- el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, respaldó al juez y habló de la existencia de pruebas contundentes. A esta altura ya no quedan dudas: si algo puede menoscabar la proyección electoral del oficialismo, ese algo no está en la oposición sino en el propio gobierno.

Lo que ocurrió con Rubén Sobrero es casi un calco de lo vivido por Gerónimo “Momo” Venegas. El líder de los peones rurales fue detenido en febrero pasado por orden del juez federal, Norberto Oyarbide. El mediático magistrado lo acusó de adulterar medicamentos, entre otros delitos gravísimos. Tras las protestas de Eduardo Duhalde, algunos piquetes rurales y la solidaridad de Hugo Moyano, el juez lo liberó. Desde entonces no lo volvió a convocar para declarar y la causa no avanzó. El daño que la dupla Oyarbide-Yalj, por convicción o incapacidad, le hicieron a la credibilidad judicial es difícil de mensurar.

Como en el caso de los medicamentos truchos, los vagones incendiados existen. El delito contra los bienes que el Estado entregó a los concesionarios del ferrocarril se perfeccionó. El 2 de mayo pasado el tren descarriló y catorce vagones fueron incendiados deliberadamente. Cuando se imparte justicia sólo hay una cosa peor que no detener a los responsables: castigar a inocentes. El juez Yalj reconoció que preferiría trabajar mejor. Un deseo legítimo para un ciudadano común pero impropio en boca de una persona que en pocos meses se convertirá en camarista.

Unidad

“Los únicos que van presos son los sindicalistas”. La idea fue instalada por la CGT que conduce Hugo Moyano. Fue la segunda vez, en pocos meses, que la central obrera se manifestó en defensa de un gremialista detenido. Esta es la otra consecuencia negativa del paso en falso del juez Yalj. La dirigencia sindical cerró filas de manera corporativa en defensa del delegado del Sarmiento. Y si bien en este caso los asiste la razón, la afirmación pone en un plano de igualdad a Sobrero con Gerónimo Venegas y aún con José Pedraza, detenido por el asesinato de Mariano Ferreyra; y con José Zanola, en prisión por la adulteración de medicamentos y troqueles. Por nombrar los ejemplos más notables. No todos los sindicalistas son iguales. Hay conductas e historias diferentes. La mayoría son honestos. Basta recordar que hay unos catorce mil delegados gremiales en todo el país. Son los que cada mañana se levantan dispuestos a defender a sus compañeros. Otros, en cambio, convirtieron sus puestos en oficinas de negocios y utilizan sus fueros en beneficio propio.

Con todo, la interpelación al Poder Judicial tiene asidero. Los ejemplos utilizados por los sindicalistas son elocuentes. El ex Secretario de Transporte, Ricardo Jaime, acumula una cantidad enorme de causas. Las sospechas de corrupción son abrumadoras. Sin embargo, nunca perdió la libertad. Carlos Menem acaba de ser sobreseído junto a otras diecisiete personas en la causa del contrabando de armas a Croacia y Ecuador. Explicar la impunidad se convirtió en una costumbre argentina.

Jueces y sindicalistas tienen algo en común: desprestigio y poca credibilidad. Esa sensación generalizada es injusta con los honestos y una sombra que desde 1983 se sigue proyectando sobre la democracia.

No me voten a mí

Esta semana algunos candidatos opositores se sinceraron. Elisa Carrió, volvió a asumir todas las culpas ante la pobre elección realizada por la Coalición Cívica en las primarias. “Les pido que si me van a castigar, castiguenmé a mí sola. Pero no a mis diputados nacionales, intendentes y concejales, que se merecen los votos porque demostraron ejemplaridad”. El gesto es noble, pero carente de cualquier autocrítica. Carrió sigue responsabilizando a los votantes por su mala perfomance. El desbande de la fuerza política que creó como una alternativa progresista, y devino en agrupación conservadora, es inevitable.

Ricardo Alfonsín también pidió que voten a los candidatos locales del radicalismo aunque no lo apoyen a él. Luego se comparó con la selección de rugby: “Yo sé que será difícil forzar una segunda vuelta pero tampoco es imposible. No es fácil ganarle a los All Blacks, pero Los Pumas (que los enfrentarán el fin de semana próximo) van a la cancha a poner todo para ganar, nosotros vamos hacer exactamente lo mismo y será la sociedad la que dirá en definitiva si hay o no una segunda vuelta”.

Para completar: Eduardo Duhalde se cruzó fuerte con Alberto Rodríguez Saá. Los dos se acusaron de ser funcionales al kirchnerismo. Para Duhalde, el gobernador puntano canjeó favores al gobierno nacional por la cancelación de deudas provinciales. Para Rodriguez Saá, su ex socio no tiene autoridad para cuestionarlo porque es el responsable de la llegada de Néstor Kirchner al poder.

Sólo Cristina Kirchner y Mauricio Macri parecen ajenos a la contienda del 23 de Octubre. La presidenta apuesta a la gestión como principal argumento de campaña. Considera que lo mejor es concentrar todos los esfuerzos en actos e inauguraciones hasta que la ley se lo permita. El ex presidente de Boca, por su parte, ya ganó su distrito y, mientras espera la llegada de su hijo, se concentra en obtener las herramientas que le permitan gobernar con cierta holgura económica. Para eso la discusión por el presupuesto será crucial. Todavía no sabe si el impasse en su pelea con el gobierno nacional es una tregua temporal o el fin de la guerra.

Nota publicada en Diario Z edición 7.10.2011/ La ilustración es de Juanjo Olivieri

 

Burradas

Solito y sola

¿Podemos los argentinos sentarnos a discutir, tranquila y serenamente, ideas y proyectos? La presidenta de la Nación lanzó esta pregunta en Mendoza, a comienzos de esta semana. Uno de las características de la democracia argentina es la dificultad histórica para establecer políticas de Estado a partir del consenso. La mezquindad y la falta de visión estratégica no tienen bandería política. Abarcan a dirigentes de todos los partidos. Cristina Fernández de Kirchner propuso una instancia de diálogo para después de los comicios. Es el anuncio más novedoso de una campaña que transcurre sin grandes sorpresas.

Es la tercera vez que el gobierno nacional convoca a la oposición. Las dos primeras fracasaron. En 2007, después de la victoria, llamó al diálogo pero no hubo ni reuniones ni temario ni nada. Otro tanto ocurrió en el 2009. Esa vez, el objetivo fue discutir la reforma electoral. Algunos dirigentes opositores se reunieron en Casa de Gobierno con el Ministro del Interior, Florencio Randazzo. Hubo debates y deserciones. Finalmente sin grandes acuerdos, el proyecto salió con el sello del gobierno. La presidenta insiste ahora con la idea de un encuentro amplio. Quien detenta el poder está en inmejorable posición para convocar. ¿Será posible esta vez? ¿Cambió algo?

Semanas atrás fue Hermes Binner, el candidato del Frente Amplio Progresista, quien pidió una reunión con la mandataria pero no obtuvo ninguna respuesta. El gobernador de Santa Fe habló de establecer acuerdos mínimos para evitar que la crisis económica mundial afecte a los sectores más desprotegidos del país. Días después de lanzar su propuesta, el dirigente socialista fue hostigado por militantes kirchneristas. Las agresiones a Binner –cuya fuerza acompañó en el Congreso las principales medidas del gobierno– ya son un clásico cada vez que comparte escenario con la presidenta.

Ricardo Alfonsín también dio señales dialoguistas. En su momento, recibió al a presidenta en Chascomús. Por lo que fue duramente criticado por algunos de sus correligionarios. También participó de eventos oficiales. Ahora expresó sus dudas: “espero que no sea otro recurso electoral”, dijo. Otro radical, Rodolfo Terragno presentó un plan a largo plazo. Más allá de sus defectos y virtudes, la propuesta no mereció la menor atención por parte del Gobierno. El resto del arco opositor, salvo excepciones, considera que hablar es sinónimo de hacer concesiones. En el oficialismo suelen responder con la misma moneda, entendiendo diálogo como un contrato de adhesión.

El debate en el país adquirió en los últimos años una inusual virulencia. La necesaria confrontación de ideas y propuestas fue reemplazada por la descalificación personal y los agravios. Y esto no sólo atraviesa a la clase política. Familias, amigos y colegas discuten con la misma precariedad. ¿Cómo puedo conversar con aquel al que trato de fascista o corrupto?  ¿Cómo puedo llegar a acuerdos con aquellos a los que considero mis enemigos y no mis adversarios? El diálogo no admite soberbios ni mezquinos. Tampoco a los prejuiciosos. El paraguas debe ser el bienestar general y la defensa de los intereses nacionales.

¿Podemos los argentinos sentarnos a discutir, tranquila y serenamente, ideas y proyectos? Para bailar el tango se necesita necesariamente de dos.

Cómo es la soledad

     Nadie puede cuestionarle a Alfonsín su paciencia y bondad. Esta semana justificó a sus aliados que piden el corte de boleta. El candidato a gobernador de la UCR en Mendoza, Roberto Iglesias, reclamó ante la justicia la división de candidaturas locales de las nacionales. Iglesias apuesta a recibir votos de electores que se inclinen en Octubre por Cristina Kirchner. Con el mismo criterio, el hijo de don Raúl, explicó el acercamiento entre su socio político Francisco De Narváez y el candidato a presidente de Compromiso Federal, Alberto Rodríguez Saá. Como escribió el poeta Mario Trejo: la necesidad no reconoce moral.

De Narváez también hizo gala de pragmatismo. Para calmar el malestar radical por sus coqueteos con cualquiera que le pueda aportar algún voto, bajó a sus candidatos en la Capital Federal. Así la periodista Fanny Mandelbaum y el ex fiscal Pablo Lanusse, después de reunirse con el empresario, anunciaron que no competirán en las próximas elecciones. La lista “Ciudad en Acción” competía con la nómina de candidatos a legisladores de la UCR que encabeza otro ex fiscal, Manuel Garrido.

A contrapelo

     El peronismo es una ancha avenida. Después de su contundente triunfo en las elecciones Río Negro, Carlos Soria, logró una bendición oficial. La presidenta de la Nación lo recibió en la Casa Rosada. Hubo foto y palabras amables. Su hazaña –arrebatarle la provincia al radicalismo después de 28 años– minimizó antiguos rencores. Ex duhaldista y ex menemista, el gobernador electo fue acusado por la entonces senadora de espiar a Néstor Kirchner cuando estuvo al frente de la Side. Cuando algunos periodistas le recordaron su pasado, Soria afirmó: “Desde 1967 nunca dejé de militar siempre apoyé al que tenía le poder en ese momento. Es como dice (Ricardo) Foster, si pasás un peine a contrapelo entra a salir pulgas y garrapatas para hacernos un zoológico”.

La frase

     “No vamos a retroceder en los juicios de lesa humanidad. Los juicios no se van a detener. Esto va a continuar. No va a haber marcha atrás”, dijo Ricardo Lorenzetti, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con toda la vehemencia que pudo. Un grupo de jóvenes, familiares de acusados y condenados por la represión ilegal, había aprovechado la presentación de su libro sobre Derechos Humanos para increparlo a viva voz. Fue el martes pasado en la Facultad de Derecho.

Los manifestantes reclamaban por las demoras en las prisiones preventivas y las pocas prisiones domiciliarias que se conceden a los condenados con más de 70 años. El magistrado insistió: “en todos los juicios se respetó el debido proceso como no se hizo en otro tiempo”. En el Aula Magna lo escuchaban miembros de la Corte, varios jueces federales, ministros, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y el Premio Nobel de la Paz, Adoldo Pérez Esquivel. “No habrá marcha atrás”, repitió. La frase sonó como una actualización del Nunca más. Una idea que no admite ateos en la argentina democrática.

Nota publicada en Diario Z, en su edición del 30.09.2011

Solito y sola

Comedia de enredos

Algunas escenas de la política argentina parecen propias de una comedia de enredos. Si estos gestos sorprendentes y sorpresivos no implicaran a tanta gente, se podrían disfrutar con una sonrisa. “Ideológicamente no tenemos nada que ver con (Alberto) Rodríguez Saá”, dijo Ernesto Sánz, presidente de la Unión Cívica Radical. Fue la primera reacción ante la reunión entre Francisco De Narváez, principal socio electoral de Ricardo Alfonsín, con el referente puntano y candidato a presidente de Compromiso Federal. La afirmación no es curiosa ya que en esa lógica, para el senador radical, la afinidad ideológica con el diputado nacido en Colombia es más fácil de explicar. Como si nada pasara, el hijo de don Raúl opinó: “Si no tiene candidato (Rodríguez Saá) me parece bárbaro que nos apoye”. Alfonsín tiene el temple de un monje tibetano. Unos días antes, De Narváez mandó imprimir afiches que dicen: “A ella le conviene un cambio. Y es ahora”. Ella es Cristina Kirchner, claro, y adivinen quién es el cambio en la provincia de Buenos Aires. Nadie debería sorprenderse con las movidas del empresario mediático. Tiene la fidelidad del escorpión en el cuento de la rana que lo traslada, sobre su lomo, por el río. La rana, en este caso, milita en el partido fundado por Alem.

Felipe Solá reapareció con una definición que armó enorme revuelo: “Ahora soy independiente, no soy kirchnerista dijo a Radio 10 y agregó: “hace tiempo que no me siento parte de la oposición”. Solá criticó a sus ex compañeros del Peronismo Federal y anunció que, eventualmente, podría colaborar con Daniel Scioli si llegaran a convocarlo. Hace un par de años, junto a Mauricio Macri y De Narváez, enfrentó con éxito a Néstor Kirchner y al propio gobernador de Buenos Aires. Pero el tiempo es veloz. Macri, no dudó en castigarlo, “me da lástima escucharlo” y Rodríguez Saá lo mandó al psicólogo. El ex gobernador de Buenos Aires fue el primer peronista disidente que, después de la muerte del ex presidente, se alejó de la entente imaginada por Eduardo Duhalde y se autoexcluyó de la contienda electoral. En la retirada, lo siguió Carlos Reutemann.

Macri tiene dos preocupaciones: estar presente y atento al nacimiento de su hija Antonia y definir a quién apoyará el PRO en las elecciones de Octubre próximo. Lo único inevitable son los pañales que deberé ayudar a cambiar. En su momento, el Jefe de Gobierno había anunciado que se reuniría con todos los candidatos a presidente para luego decidir. Pero eso fue hace mucho. Por lo pronto se mostró tijeras en mano al lado de Federico Pinedo, el candidato a primer legislador y principal perjudicado por la ausencia de candidatura presidencial. Tiene que apurarse porque después tomará licencia por paternidad. En la ciudad de Buenos Aires le corresponden diez días. Una conquista de los empleados públicos porteños ya que en la Nación son sólo dos los días de licencia para el padre.

Mientras tanto el calendario electoral se cumple sin muchas sorpresas. Jorge Capitanich arrasó en el Chaco. Los números que exhibe son impactantes: “en cuatro años la provincia creció lo mismo que en los últimos cincuenta”. El “milagro” tiene relación con la industrialización y el boom agrícola (el algodón y la soja) de Chaco. También a la ayuda del gobierno nacional. Lo cierto es que en la provincia de la pobreza estructural y el dengue (ya nadie habla la enfermedad) el gobernador obtuvo el 66 por ciento de los votos y quedó en carrera para el 2015. Por su parte, Ramón Mestre, se impuso en las elecciones en la ciudad de Córdoba. Como ocurrió en la ciudad de Mendoza, un candidato radical obtuvo un triunfo contundente. Con menos énfasis que Víctor Fayad, el intendente electo pidió un recambio generacional en el partido y “volver a tener contacto con la gente”. Además dijo que trabajaría “codo a codo” con la presidenta y agradeció las felicitaciones recibidas de parte del gobernador peronista Juan Schiaretti.

Donde no hubo concordia fue en la visita de la presidenta a Rosario. Hubo un nuevo cruce con Hermes Binner. El candidato a presidente del Frente Amplio Progresista volvió a recibir los insultos de algunos militantes kirchneristas en lo que ya es un clásico previsible y penoso. El cruce con la presidenta no fue relevante, pero a esta altura no parece sumarle a ninguno de los dos dirigentes. El gobernador había cuestionado el clientelismo y la presidenta dijo que el gobierno no discrimina por el color político. La obra que inauguró la mandataria merecía más generosidad de ambas partes: un Instituto de Biología Molecular.

En tanto, cuál paladín de la justicia Sergio Schoklender sigue de gira por los medios de comunicación. Sus dichos revelan la incapacidad del Estado y los límites de la oposición en un mismo movimiento. Sólo la justicia podrá darle a cada quién lo que cada quién se merece en este episodio bochornoso que salpicó, nada menos, que a las Madres de Plaza de Mayo. Es importante para saber hasta dónde hubo complicidad y hasta dónde negligencia pero también para que no crezca la sensación de impunidad de los poderosos. El fallo absolutorio obtenido por Carlos Menem en la causa armas funcionó como un mazazo a la credibilidad judicial.

Las rencillas domésticas suelen quitar perspectiva. En el mundo se discute sobre quién debe pagar los platos rotos por el capitalismo salvaje. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, lo tradujo de manera impiadosa, “No deberíamos reducir el déficit a costa de los pobres y los trabajadores”, explicó. En el discurso dónde defendió su decisión de aumentar los impuestos a las grandes fortunas, también le respondió a los que lo acusan de enfrentar a pobres contra ricos: “esto no es lucha de clases, es matemática”. La presidenta que esta semana viajó a Nueva York, para hablar ante la asamblea general de la ONU, fue espectadora privilegiada de esta polémica. Lejos de la emergencia que se vive en el llamado primer mundo, Argentina se debe una reforma fiscal que nazca de la convicción y no de la necesidad. Avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa es una materia pendiente.

Nota publicada por Diario Z edición 23.09.2011

 

 

Comedia de enredos

Yo quiero cruzar con la barrera

“Dale, no viene nadie, cruzá…”; “Tranquilo, no va a pasar nada”; “No seas ortiva, en que te jode que ingresen cien o doscientas personas más”; “Agente ¿Cómo lo podemos arreglar?”; “Dame unos días más. Te prometo que en cuanto podamos lo hacemos controlar”. “Todo bien, esto aguanta bien”.  Para un sector de la sociedad la transgresión de leyes y reglas es algo habitual. Burlar la barrera, pasar igual aunque no se pueda, es más que una metáfora. Un boliche se convirtió en una trampa para cientos de jóvenes que asistían a un recital de rock. En el local había más gente de la permitida, usaban pirotecnia y se pagaron coimas. La salida de emergencia estaba trabada. Un gimnasio se derrumbó de pronto. Hubo falta de control pero nadie se había quejado. En uno de los tantos pasos a nivel de la Capital Federal un guardabarrera se fue. No lo relevaron. ¿Lo dispuso la empresa? La Policía Metropolitana filmó lo que pasaba pero no lanzó ninguna advertencia. Un chofer atravesó la barrera mal cerrada. Era un profesional pero no atendió las señales de advertencia, se arriesgó. Un tren embistió al colectivo repleto de pasajeros. Si se hubieran cumplido las promesas de obras realizadas por funcionarios nacionales y locales, la formación hubiese cruzado en un plano distinto al del micro. También hay vecinos que se oponen a los túneles porque dicen que sus casas pierden valor. El país Cromañón emerge cada vez que lo dejan.

El soterramiento del ferrocarril Sarmiento fue anunciado varias veces (cuatro durante el kirchnerismo). Hace una década que se repite la escena. Sin embargo, las obras recién comenzarán en marzo del año que viene. Existía un plan para hacer veinte túneles y veinte puentes con un costo de ochenta millones de dólares. No se ejecutó. Este servicio es utilizado por medio millón de personas. Visto en perspectiva no parece una gran inversión. Horacio Caminos, secretario de prensa del sindicato de maquinistas ferroviarios, aseguró que al momento de jubilarse un conductor carga en su memoria con un promedio de cuarenta muertos entre suicidios y accidentes.

Hace años que un grupo de pasajeros, cansados del maltrato cotidiano, se reunió en una organización cuyo nombre no precisa de explicaciones: “Frente de Usuarios Desesperados del Sarmiento”. Hace años que reclaman en vano ante TBA, el concesionario del servicio. En los transportes públicos de la argentina no sólo se viaja mal, también se arriesga la vida. Más de siete mil personas mueren cada año por la combinación de imprudencia, mala infraestructura y desprecio por las reglas.

Qué vuelva Carlos

El martes 13 comenzó con una tragedia y terminó con una absolución.  Carlos Menem, el presidente de “ramal que para, ramal que cierra”, el hombre que arrasó con los trenes de pasajeros y con parte del aparato productivo, el dirigente que remató parte del patrimonio nacional bajo las banderas del peronismo, tuvo un día feliz. Los jueces decidieron que no tuvo responsabilidad alguna en el contrabando de armas argentinas a  Croacia y Ecuador.

La alegría no sólo fue para el riojano. Otros diecisiete acusados fueron absueltos de culpa y cargo. Sin embargo, las armas salieron del país y llegaron a las manos indebidas. Hubo un ok oficial, documentos truchos y pagos millonarios. “Estoy conmocionado –dijo el fiscal– No lo puedo creer acusé a 18 personas por contrabando. Voy a apelar. Es una vergüenza.” Más allá de la decisión del tribunal, nuevamente se comprueba la hipótesis lanzada en esta columna: el problema de la Argentina no es el delito sino la impunidad.

Qué vuelva Sergio

Y si alguien tiene dudas, que le pregunte a Sergio Shocklender. El joven millonario prendió el ventilador. “Si caigo, caen todos”, parece ser su consigna. El viernes pasado, comenzó un raid mediático en la revista Noticias que terminó, literalmente, en La Cornisa con Luis Majul. Este jueves hablará en el Congreso de la Nación como si fuese un perseguido político, un testigo protegido o una víctima del sistema. Un sector de la oposición política escuchará sus denuncias contra Hebe de Bonafini y los funcionarios del gobierno nacional. Hablará de cuentas en el exterior y coimas. En medio de un desierto de ideas y propuestas, Schoklender, les alcanza un vaso de agua. La posibilidad de “entrarle” al gobierno por uno de sus costados más débiles: la arbitraria distribución de fondos, la falta de controles y la posible corrupción.

Sólo Margarita Stolbizer se autoexcluyó de una estrategia tan evidente como anunciada. La candidata a gobernadora de Buenos Aires no le restó credibilidad a las denuncias del ex administrador de Madres de Plaza de Mayo, pero lo mandó a declarar lo que sepa a la justicia. El resto de los dirigentes del Frente Amplio Progresista volvieron a exhibir contradicciones y miserias. Esta semana, Hermes Binner le pidió una reunión a la presidenta de la Nación para discutir la convocatoria a un “diálogo nacional” para que “la crisis internacional no afecte a los sectores más débiles, trabajadores en negro y jubilados”. Duhaldistas y radicales pusieron el grito en el cielo y acusaron al gobernador de Santa Fe de “connivencia” con el gobierno nacional.  En el FAP apuestan a diferenciarse del resto de la oposición. A veces lo consiguen. Cuando eso ocurre parecen más cerca de poder consolidar una fuerza progresista con capacidad de gobernar. Todavía no está claro si podrán lograrlo.

Más allá de estos devaneos de la política. Propios y extraños reconocen que Schoklender es un personaje oscuro y perverso. Está sospechado de corrupción, malversación de fondos y estafa. Enlodó a la Fundación Madres de Plaza de Mayo como nadie en su historia. Para eso contó con el aval de su titular y fundadora. La relación entre Schoklender y Hebe es más para la psicología que para el análisis político. Cómo un condenado por parricidio se ganó el corazón y la confianza de una madre de desparecidos es un misterio. Pero más allá de lo siniestro del personaje o el rédito político que quiere obtener la oposición, existe una innegable responsabilidad política del oficialismo. Funcionarios del gobierno, en nombre de la defensa de los derechos humanos, entregaron fondos públicos, créditos e hicieron la vista gorda a la posible comisión de delitos. ¿Por qué nadie en la administración del Estado pagó con su cargo los costos de semejante desmanejo y falta de control? La búsqueda de verdad y justicia también debe alcanzar a los que roban o utilizan fondos públicos en beneficio propio.

Nota publicada en Diario Z, edición del 15-09-2011

Yo quiero cruzar con la barrera