La vida sin Néstor

Cristina Fernández de Kirchner participa, por estos días, de la reunión del Grupo de los 20 para discutir el rumbo de la economía en el mundo y las posibles reformas del sistema financiero internacional. Pasado el breve luto que se impuso, la presidenta de la Nación asumió el desafío de gobernar sin su aliado incondicional y principal socio político. Aprovechó un par de actos formales para ratificar la dirección de su gobierno – “la profundización del modelo”, como gustan decir en el oficialismo. Dejó en claro que participará directamente en la construcción del armado político y fijará la estrategia electoral. Está claro que también asumirá los riesgos. Pero no sólo la presidenta sufre la ausencia de Néstor Kirchner, los principales dirigentes de la oposición también siente su falta.

Una foto en sepia. Las manifestaciones de pesar expresadas por miles de jóvenes y militantes por el deceso del ex presidente, impactaron de lleno en el ánimo de varios dirigentes del Peronismo Federal. El diputado Felipe Solá fue el primero en sincerarse. “La muerte de Kichner cambia todo”, dijo y agregó: “El que muere rodeado del pueblo por algo será, es así, es la verdad”. Sus frases generaron malestar entre los otros precandidatos: Eduardo Duhalde, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá.

Para colmo, cuando a instancias de Duhalde, elaboraron un documento ratificando sus diferencias con el gobierno el senador Carlos Reutemann –la figurita que mejor cotiza en el universo anti K– se negó a firmarlo. “Hay que desensillar hasta que aclare”, dijo el Lole sorprendiendo a todos al citar a Perón. En ese momento ya había decidido dar el portazo en el Peronismo Federal.

Duhalde contraatacó y anunció el lanzamiento de su candidatura para diciembre. Fue su manera de apurar a todos. Rodríguez Saá y Das Neves aseguran que siguen en carrera. Solá también. Pero el caso del ex gobernador bonaerense es diferente. Pasado el impacto personal que le provocó la muerte de Kichner  –tenía la misma edad y compartieron años de gestión– sus colaboradores ratificaron que no existen conversaciones con el oficialismo. Con todo, Solá es quien tiene más claro cuáles son los límites del espacio que integra. “Es una foto sepia y sin calor popular”, sintetizó un felipista al referirse al último cónclave del PJ disidente. En los próximos meses, estará expectante a la eventual aparición de lo que denomina “terceras opciones” entre el gobierno y el duhaldismo.

Córdoba y Santa Fe. El deceso del presidente del PJ movió el tablero político en el interior. El kichnerismo en las dos grandes provincias agrícolas del centro del país, era casi mala palabra después del irracional conflicto con las entidades del campo. Hasta hace un par de semanas, el Frente para la Victoria estaba obligado a jugar en soledad y con bajísimas chances electorales. Ahora todo cambió.

En Córdoba ya se habla de unidad. La idea es que todo el peronismo vaya a elecciones internas y que luego todos apoyen al ganador. La apuesta contaría con el aval de la presidenta y el okey de José Manuel De la Sota y del gobernador Juan Schiaretti. Los tres coincidieron en un acto en la planta de Renault junto a dirigentes locales del kirchnerismo. El peronismo de Córdoba apoyaría después, sin fisuras, la eventual candidatura a la reelección de CFK.

En Santa Fe se explora el mismo camino. Reutemann y Jorge Obeid, los dos ex gobernadores que tuvo el peronismo santafesino avalarían esa opción si los candidatos del oficialismo (Agustín Rossi y Rafael Bielsa) también lo aceptan. Todos saben que el peronismo dividido no es una opción seria para desbancar al socialismo de Hermes Binner

Adelante Radicales. El cimbronazo en el radicalismo no fue menor. Si bien, todos presentían que el vicepresidente estaría entre los más cuestionados durante el velorio en Casa Rosada, nadie imaginó que Julio Cobos sería el blanco central de la bronca. “Casi ni se acordaron de Duhalde y Clarín”, se lamentó uno de sus asesores. Los pedidos de renuncia que nacieron en los cantitos de la Cámpora se extendieron a algunos dirigentes de la UCR. Cada vez son más los que creen que el doble rol que juega Cleto pasó a ser contraproducente para el partido. El senador Ernesto Sánz está entre ellos.

Por su parte, Ricardo Alfonsín no está solo ni espera. Prepara su lanzamiento –postergado por la muerte de NK– para las próximas semanas. Tiene una carta fuerte para exhibir en la interna. Sólo si él es el candidato, el socialismo de Binner se sumará a un acuerdo electoral. El santafesino ya habría tomado la decisión. De esa manera, explican, consolida el acuerdo con la UCR en su provincia.

Para Elisa. La líder del ARI guardó silencio ante la muerte de su archienemigo. Sólo habló para lamentar el breve duelo de la presidenta. Fiel a su estilo, Carrió vaticinó que no darse más tiempo para asimilar el dolor puede traer consecuencias políticas e institucionales. El futuro electoral de la dirigente chaqueña es incierto. Las razones por las que se fue del Acuerdo Cívico y Social permanecen incólumes. Según reconocen en su entorno, en este momento, está más cerca de reeditar su candidatura presidencial que de cerrar algún acuerdo con radicales y socialistas. Por lo pronto, mantendrá el bajo perfil mientras da los últimos toques a un libro dónde expresará sus propuestas para el país.

Mauricio sigue igual. A pesar de la advertencia de Jaime Durán Barba, su principal asesor electoral: “Nadie le gana a una viuda”, Mauricio Macri no se baja por ahora de la candidatura presidencial. “No cambió nada”, dice. Este fin de semana viajará por el Chaco y Santa Fe en una nueva etapa de su raid proselitista. Sólo cambiaría de actitud si percibe que otro candidato, del peronismo a la derecha –el nombre soñado es Reutemann–, se presenta con posibilidades de derrotar al gobierno. En tanto sigue alentando a sus laderos: Gabriela Michetti y Rodríguez Larreta, en la pelea por su sucesión. Cuando llegue el momento, como Sumo Pontífice del PRO, se decidirá por quien esté mejor en las encuestas.

El gran ausente. El diputado, empresario de medios y millonario, Francisco De Narváez, brilla por su ausencia. Concurrió al velorio pero se mantuvo a prudente distancia. Está en su peor momento. Después de imponerse sobre Kichner dilapidó capital político y del otro a una velocidad vertiginosa. Amagó con su candidatura presidencial a pesar que la Constitución Nacional se lo impide. Luego volvió sobre sus pasos. Se acercó a Cobos, a Macri, a Reutemann y a Scioli, sucesivamente. La mayoría de los sondeos lo ubican lejos, en intención de voto, del actual gobernador bonaerense. Algunos de sus operadores lo abandonaron. En los últimos días, su principal movida política fue denunciar que el gobierno lo persigue.

Plante un Pino, pero ¿dónde? Después de la muerte de NK, Solanas se replantea su futuro electoral. Ir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad o intentar la aventura presidencial. El primer escenario brinda más certezas. En especial ahora que el sueño de un frente progresista junto al socialismo y otras fuerzas de izquierda parece a punto de naufragar. Claro que están los que piensan que sólo su candidatura a presidente daría proyección nacional a la fuerza que lidera.

Hasta la irrupción de miles de jóvenes desfilando frente al féretro de Kichner, Proyecto Sur parecía la única fuerza que lograba atraer a la juventud. El cineasta coincide en algo con el gobierno: la militancia movilizada puede ser clave para ganar una elección.

Como en el gobierno, la oposición siente la falta de Néstor Kirchner. Lo explicó bien Jorge Asís: contra él, todos estaban mejor.

Nota: Esta es la versión completa del artículo publicado en Diario Z del 11 de noviembre de 2010

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La vida sin Néstor

¿Cuánto vale una foto con Scioli?

En 1995 Daniel Scioli se sacó una foto junto a Carlos Saúl Menem. El entonces presidente de la Nación había intercedido para que se transmitiera en vivo, y por un canal abierto de televisión, una carrera que tenía al motonauta como principal animador frente a las costas de Mar del Plata. Esa relación daría sus frutos: dos años después el deportista –de buena imagen popular–  se convirtió en Diputado Nacional por la Capital Federal. Desde entonces una foto con Scioli cotiza mejor que los bonos argentinos. Todos lo quieren cerca y sonriendo hacia la cámara.

El ocaso político de su mentor riojano no lo afectó. En el 2001 Scioli fue reelecto como Diputado. Apenas unos meses después, quien se sacó una foto con él fue Adolfo Rodríguez Saá y más tarde el hombre que lo sucedió en la Casa Rosada por decisión del Congreso: Eduardo Duhalde. El flamante presidente lo ratificó como Secretario de Turismo y Deportes.

En las elecciones presidenciales del 2003, la foto la pidió Néstor Kirchner y fue para los afiches de campaña. De esa manera, el político que no abrió en su vida una Unidad Básica se convirtió en vicepresidente de la Nación por el Frente para la Victoria. La relación con NK nunca fue fácil. Desde el Senado pidió aumento de tarifas y menos retórica setentista y lo congelaron. Sin embargo, ante los cruciales comicios del 2007 todos volvieron a mirarlo.

Esta vez la foto fue con Cristina Fernández. Scioli se preparaba para pelear por el gobierno porteño pero tuvo que apelar a su niñez y juventud como estudiante de La Matanza para disputar el gobierno de Buenos Aires. La senadora llegó a la presidencia con Julio Cobos de vice y Scioli ganó la gobernación.

En el año 2009 con el Gobierno Nacional en su peor momento –por las secuelas del conflicto con las entidades del campo, la crisis económica y las denuncias por corrupción– el oficialismo decidió adelantar las elecciones legislativas. Otra vez fue Kirchner quien volvió a convocarlo para la foto. Scioli reiteró su lealtad y asumió una candidatura testimonial a Diputado. Él y sus votantes sabían que nunca asumiría la banca. La movida no alcanzó para evitar la derrota a manos del empresario de medios Francisco De Narváez por dos puntos.

Pero la estrella del ex motonauta estaba lejos de apagarse. Aplicando su propia fórmula: trabajo duro, optimismo, bajo perfil, estilo moderado, discurso sencillo y frontal, ausencia de definiciones ideológicas más una enorme capacidad de diálogo, se repuso rápidamente del traspié electoral.

En estos años enfrentó huelgas docentes, serios problemas por la inseguridad, crisis financieras y conflictos en hospitales, entre otros problemas. Recibió duras críticas de la oposición peronista, dónde militan algunos de sus viejos compañeros de ruta, y fue fustigado por radicales y fuerzas de izquierda. También se bancó reiteradas reprimendas de Néstor Kirchner. La peor fue en La Boca, cuando el ex presidente le exigió que dijera quien la ataba las manos en materia de seguridad. Hubo enojo y facturas que se pasaron en privado por esa frase. Luego Scioli acompañó a NK en el acto que organizó en Santa Cruz.

El futuro político del gobernador de Buenos Aires se convirtió en el tema preferido de los analistas. Desde hace dos semanas, desde el peronismo federal (Eduardo Duhalde, Felipe Solá y cía) tratan de seducirlo para que se convierta en “el candidato a presidente de todos”. La falta de una figura convocante en el PJ disidente habilita diversas alquimias. En el duhaldismo tienen como objetivo central robarle ese alfil al kirchnerismo. El gobernador no se priva de nada y alimenta los rumores. Estuvo charlando con De Narváez en la cena de Conciencia. Mantiene con su rival una relación cordial pero es conciente que imaginan dos países diferentes. Para el millonario ninguna noticia sería más grata que evitar confrontar con Scioli por la gobernación ya que, según todas las encuestas, el ex piloto de lanchas lo aventaja por amplio margen.

Si hasta Mauricio Macri coquetea con él. En la fiesta del diario Perfil (la editorial hipercrítica del gobierno), posaron para una foto. “Si Daniel salta el cerco, Mauricio se baja”, dicen en el PRO. Se podría cumplir así el sueño de Duhalde: Scioli a la presidencia, De Narváez a la gobernación y Macri por la reelección en la Ciudad en una alianza indefinible que se ubicaría a la derecha de cualquier propuesta. Julieta Awada, la futura esposa de Macri, tiene una muy buena relación con la mujer del gobernador, Karina Rabolini. “No hay mejor puente que esa amistad”, insisten los macristas que, es sabido, no descartan nada.

En el paroxismo de las maquinaciones Horacio Vertbisky (el periodista con mejor llegada al matrimonio Kirchner) aseguró en Página/12 que Scioli se prepara para ser candidato a presidente. El gobernador no se molestará en desmentir ninguna versión. En la Casa Rosada descreen de cualquier cortocircuito y aseguran que apoyan su reelección en Buenos Aires. También están quienes lo ven como la continuidad del modelo kirchnerista si es que Néstor y Cristina no miden en las encuestas y es necesario asegurar el triunfo del Frente para la Victoria en el 2011.

Cerca del gobernador aseguran que Scioli no dará ninguna sorpresa. “No va con su estilo –explican– Nunca abandonó el barco. Eso sí, va a dónde quiere y se reúne con que quiere”. Esta semana concurrió al Coloquio de IDEA en Mar del Plata, cuyo vicepresidente es uno de los hombres más poderosos del grupo Clarín, enemigo declarado del gobierno nacional y también comprometió su presencia en el acto organizado por Hugo Moyano. Está claro que no pide permiso. La autonomía de Daniel Scioli es cada vez mayor y crecerá aun más mientras su foto siga cotizando en alza en el alicaído mercado de la política argentina.

Nota: Este texto fue publicado en Diario Z del 14 de octubre de 2010

¿Cuánto vale una foto con Scioli?

Los militares en la calle

Se podría presentar el tema diciendo así: Aunque usted no lo crea hay alguien en Argentina que quiere a los militares en la calle nuevamente. Pero no es para Ripley, después de la historia de sangre vivida en la última dictadura, no sólo la propuesta existió sino que cosechó adhesiones.

El ex presidente Eduardo Duhalde abrió las puertas de un debate durísimo. Propuso que las FA deben ser convocadas a luchar contra el delito “como en México y Brasil”. También dijo que el gobierno Kirchnerista “las humilla”. Esto generó el repudio de los organismos de derechos humanos. Hasta Macri se despegó de la idea. Pero también recogió adhesiones.

Más allá del cálculo político de la propuesta, aprovechar la preocupación por la inseguridad aún sabiendo que la participación militar en la represión de delitos  está prohibida expresamente por la ley de Seguridad Interior, la discusión quedó planteada.

En la radio logramos la opinión de la Ministra de Defensa Nilda Garré. Aquí está la nota.

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Audio gentileza Radio Del Plata (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Los militares en la calle

Una semana en la Argentina

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Pasaron las elecciones. Merecíamos un descanso. Algo así como una semana en el Paraíso. Sin tanta tensión ni preocupaciones. Pero no, esto es la Argentina.

Cualquiera sabe que una pandemia es como un guerra. Tal vez peor, porque el enemigo es invisible y no respeta ningún código. Para esos momentos, nada mejor que un conductor seguro y sereno.

Durante una crisis sanitaria, la población agradece el verticalismo y las indicaciones claras y precisas. La llamada gripe A no sólo reveló las deficiencias del sistema sanitario nacional sino que también expuso los problemas de la clase dirigente para enfrentar una emergencia de estas características. La escena donde el ministro de Salud de la Nación, su par de Buenos Aires y la Presidenta de la Nación dijeron cosas distintas sobre el número de personas contagiadas fue una postal incontrastable.

Mauricio Macri anunció que construye una nueva policía con el mejor material de la vieja policía. Para el jefe de Gobierno y candidato a presidente en 2011, el comisario Jorge “Fino” Palacios es el hombre ideal para conducir la nueva fuerza de seguridad metropolitana. Sorprendente ya que para el fiscal especial que investiga el atentado contra la AMIA, Alberto Nisman, hay elementos suficientes para procesar al comisario Palacios por no allanar el domicilio de sospechosos del ataque. El elegido de Macri está acusado, además, por su relación con un integrante de la banda que secuestró y asesinó a Axel Blumberg. Pero Mauricio no escucha a nadie. Dice que ganó y que los que ganan tienen derecho a no escuchar.

En la misma semana, la Presidenta de la Nación, Cristina Kirchner, brindó una conferencia de prensa para explicar que el Frente Justicialista para la Victoria había sacado más votos que todas las otras fuerzas en los comicios del 28 de junio. También resaltó que ganó en El Calafate por el 60 por ciento de los votos. En la misma charla con la prensa, ante un pregunta puntual, rechazó la posibilidad de cualquier cambio en el Gabinete. “Hay que dar una demostración de fuerza”, le habían aconsejado sus asesores. Desde entonces ya se fueron tres ministros y dos secretarios de Estado. Hubiera bastado con decir: “Haré los cambios que crea conveniente, en el momento que crea conveniente”.

Hugo Moyano, líder de la CGT y uno de los principales aliados del Gobierno, se despachó con un pedido de aumento del 25 por ciento para los camioneros y anunció un paro si no lo escuchaban. Los empresarios del Transporte se pusieron igualmente intransigente: “Ofrecemos el 0 por ciento, una cifra justa si se tiene en cuenta que bajó el trabajo entre un 30 y un 60 por ciento en relación con el año anterior y que el gasoil aumentó entre el 8 y el 9 por ciento esta semana”. El Estado, vía subsidios, apagará el incendio. En tanto, los Gordos de la CGT van por la cabeza del camionero.

Julio Alegre, el intendente de Santiago del Estero, fue detenido acusado de encabezar una asociación ilícita y por defraudación. El juez que lo investiga analiza una lista de bienes que se le atribuyen al intendente: un chalet en Punta del Este; un amplio departamento en Córdoba; varias propiedades en Santiago del Estero, entre ellas una finca con pileta; una camioneta Peugeot sin estrenar, una camioneta Ford y tres cuatriciclos nuevos. Los gastos mensuales de su tarjeta de crédito rondan los 40 mil pesos. Alegre, un radical K, llegó al poder de la mano del gobernador Gerardo Zamora con un objetivo: acabar con la corrupción política heredada del matrimonio Juárez.

Pino Solanas anunció su intención de conversar con fuerzas afines con miras a 2011 y no excluyó en ese armado a dirigentes como Sabbatella, Luis Juez y Hermes Binner. En tanto, desde los grandes grupos mediáticos comenzó una cruzada para “domesticar” el cineasta. Tratan de hacerle entender que no debe apoyar el proyecto oficial de ley de Radiodifusión si quiere seguir teniendo difusión, claro. Todos celebran a Solanas pero lo quieren manso y tranquilo.

Hay que decirlo: cuando estás en la mala no te perdonan nada. Ni las buenas intenciones. A Cristina Kichner le llovieron críticas por su viaje en apoyo de Manuel Zelaya, el presidente depuesto por un golpe de Estado en Honduras. El gobernador de Chubut, Mario Das Neves, hasta le pidió la renuncia al canciller. La derecha se horrorizó a coro: “Fue con Correa y Lugo cuando tendría que haberse quedado como Lula y Bachelet”. Son los mismos que aseguran: “Hay que saber bien quién es Zelaya y por qué lo echaron”.

Y como si esto fuera poco para una sola semana, volvió Eduardo Duhalde. Estuvo de gira por Europa y llegó justo a tiempo para ver pasar por el umbral de su puerta el cadáver de su enemigo. El Momo Venegas, titular de las 62 Organizaciones Peronistas, anunció: “Debe ser el referente nacional del peronismo”.

Hay más. Esta semana se cumplen veinte años de la llegada al poder de Carlos Menem. Un grupo de menemistas de la primera hora entre los que se encuentran el hermano Eduardo y Ramón Puerta propician una reinvindicación del líder riojano. Quizá tengan razón. Basta con revisar una semana de la actualidad política para comprender que la liquidación del patrimonio público, la escandalosa venta de YPF, los indultos, la corrupción, la destrucción del aparato productivo y la tragedia educativa durante los noventa no nos enseñaron casi nada.

Una semana en la Argentina

Aerofobia

El miedo a volar se llama aerofobia. Dicen los que saben que es más un síntoma que una enfermedad y que puede tener orígenes diversos. Existen cursos y terapias para superarlo. El miedo a los aviones, en cambio, no tiene un nombre específico, pero en su variante argentina merece uno. ¿Aviónfobia?

No hace falta convocar al profesor Grondona para deducir que avión proviene del vocablo ave y, como los pájaros de Alfred Hitchcock, los aviones se convirtieron en una pesadilla para el gobierno nacional.

El lunes pasado Crítica de la Argentina publicó el último episodio de aviónfobia. El Fiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, denunció ante la Justicia al Secretario de Transporte, Ricardo Jaime, por la posible “aceptación de dádivas”, un delito cuya pena puede llegar a los dos años de prisión.

Según la denuncia, en un año, el funcionario hizo nueve viajes a Brasil con aviones privados y gracias a la generosidad de distintas empresas vinculadas al Grupo Cirigliano. Las empresas que financiaron las vacaciones de Jaime y sus familiares reciben subsidios y deben ser controladas por el Estado. El fiscal estimó el costo de pasajes en 370 mil dólares.

Pero la historia de los aviones viene de lejos. El 29 de Mayo del 2002, los Kirchner montaron un operativo aéreo para torpedear una iniciativa del entonces presidente Eduardo Duhalde, quién quería derogar la Ley de Subversión Económica. A instancias de la senadora Cristina Fernández, el gobernador Néstor Kirchner mandó el avión de Santa Cruz a Corrientes. Allí estaba varado el senador Lázaro Chiappe, cuyo voto negativo era clave. Tenían un fin noble: el proyecto oficial consagraba impunidad para banqueros y financistas. El final de la sesión fue empate en 34. Juan Carlos Maqueda, presidente del Senado, al revés que Cobos desempató a favor del gobierno y le dio el gusto al FMI y sus amigos.

Los aviones reaparecieron a mediados del 2003, con los K en la Casa Rosada. Después de reiterados reclamos gremiales, el gobierno hizo un acuerdo por el cual la empresa Líneas Aéreas Federales SA (LAFSA) -fusión de las finadas Dinar y LAPA- se asoció con la privada Southern Winds. LAFSA pagaría los sueldos a mil ex empleados de LAPA y Dinar, de los cuales más de la mitad ya trabajaba en SW y entregaría combustible. SW ponía los vuelos.

Después del escándalo de las valijas con cocaína encontradas en Barajas en un vuelo de SW en setiembre del 2004, el acuerdo se deshizo. LAFSA, la empresa de aviación sin aviones, fue liquidada. Sin embargo, un centenar de empleados siguieron cobrando sus sueldos, entre ellos diez gerentes y catorce pilotos. Se abrió una causa en el Juzgado de Daniel Rafecas pero el expediente se movió menos que un avión en tierra.

El 4 de agosto del 2007 aterrizó en el sector privado del Aeroparque el avión que más problemas provocó al kirchnerismo. Ese día Guido Antonini Wilson quiso ingresar al país una valija con 800 mil dólares. Había sido invitado por el influyente Claudio Uberti, quien estaba a cargo del Control de Peajes. El vuelo fue rentado por la empresa estatal ENARSA. El resto es historia conocida. Wilson visitó la Casa Rosada y se fue de Buenos Aires muy tranquilo. Luego reveló que el dinero era para la campaña presidencial de Cristina. El gobierno adujo que se trató de una operación de la CIA para perjudicarlo.

En el 2007, los doctores Gil Lavedra y Strassera denunciaron al gobierno por un viaje que realizó la candidata Cristina Fernández a Ecuador en un avión del empresario Eduardo Eurnekián. Los cuestionamientos se basaron en que no existía constancia de que el Estado hubiese pagado el viaje. El empresario es titular de la concesión de una treintena de aeropuertos. También se investigó el uso de aviones por parte de la candidata oficial en una gira europea. Finalmente la justicia consideró que no había delito ya que le cabían los beneficios de “Primera Dama”.

El lunes 9 de febrero, en pleno desastre por el alud de barro en Tartagal, el vicepresidente Julio Cobos quiso viajar hacia Salta en avión oficial. Cristina estaba en Madrid. No había mejor oportunidad para los abrazos y las fotos. Pero le dijeron que no. Se abrió otra causa judicial por esa negativa.

Una semana después, quién sí pudo volar fue Néstor Kirchner. Llegó a Jujuy para participar de un acto partidario como presidente del PJ en el avión Tango 10. Se abrió otra causa judicial por la utilización indebida de bienes públicos. En el gobierno creen que en Tribunales le darán a Néstor el mismo trato que a Cristina. “Fue en su carácter de Primer Caballero”, dicen.

Hay más vuelos y más aviones. Hay más funcionarios que prefieren volar de garrón aunque les sobre el dinero. Y más empresarios generosos y gentiles con el poder. También hay jueces que cuidan su trabajo. No quiero abrumar al lector. En realidad, no importa demasiado si la justicia encuentra delitos o perdona dádivas. Como la mujer del César, en estos casos, no sólo hay que ser honesto: también hay que parecerlo.

En agosto del 2007, volvía de Madrid a Buenos Aires en un vuelo de Aerolíneas Argentinas cuando una azafata me comentó que en el avión se encontraba la esposa de José Luis Rodríguez Zapatero. Sonsoles Espinosa viajaba en clase turista junto a sus compañeros del Coro de la Capilla Real. Venían a cantar en Buenos Aires. Me acerqué a saludarla. Después de un rato le pregunté por qué no viajaba en primera clase. La esposa del presidente de España me respondió: “Por que no corresponde, voy a cantar y viajo en las mismas condiciones que mis compañeros del Coro”.

Aerofobia