Victoria y el juez

La chica de la foto es Victoria Montenegro. Estos días salió mucho por la tele. Nació el 31 de enero de 1976, tres meses antes del golpe militar. Sus padres fueron Hilda Torres y Roque Montenegro, militantes del ERP. Trece días después de su nacimiento, sus padres fueron detenidos y luego desaparecidos. Ella fue apropiada por el coronel Herman Tetzlaff, quien participó del asesinato de sus padres. Vivió gran parte de su vida convencida de que se llamaba María Sol Tetzlaff y que los planteos de las Abuelas de Plaza de Mayo y del juex de San Isidro, Roberto Marquevich, para que aceptara su verdadera identidad eran parte de un complot. Asegura que, a sugerencia de su apropiador, intentó perjudicar al juez. Estaba convencida de que, como le había explicado en su hogar, quería raptarla y perjudicarla. Con el tiempo comprendió la dimensión de su drama y recuperó su identidad. Esta semana declaró ante la justicia en la causa donde se investiga la existencia de un plan sistemático de robo de bebés. Allí habló sobre su paso por la justicia. Y recordó el papel del fiscal Romero Victorica y del ex juez Marquevich. Nunca había vuelto a hablar con el magistrado a quién en su momento intentó perjudicar y ahora reinvindica. En el programa Mañana es tarde volvieron a hablar después de aquellos encuentros dramáticos que mantuvieron en el juzgado. La nota es valiosa porque permite tomar conciencia del drama que se vivió en la Argentina. Se reproduce por gentileza de Radio del Plata en tres partes.

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Victoria y el juez

Arderá la memoria

Relatan las Madres de la Plaza así se llama el libro que el pasado martes se presentó en el Centro Cultural Haroldo Conti de la ex ESMA. Se trata de una recopilación de testimonios de las Madres de la Plaza 25 de Mayo de Rosario que realizó Aída Albarrán para a la editorial Fundación Ross. También se exhibió el video Arderá la memoria, un documental  realizado por el Grupo de Apoyo a las Madres con idea de Ileana Alejandro, Pablo Alvarez y Jorge Contrera y la dirección de Eugenio Maglioca.

Para mí fue particularmente emocionante porque en mis años de periodismo en Rosario tuve trato directo con muchas de las Madres. Me conmovió comprender que muchas han muerto y que las que sobreviven, cinco, siguen firme en su lucha por la Memoria y la Justicia. Noemí, Darwina, Nelly, Elida, Elsa, Matilde, Norma, Martha, Esperanza y tantas. Gracias por olvidar el olvido.

Arderá la memoria

Señor Juez

Tarragó Ros y el juez Baltazar Garzón

Casi todos los medios de Europa están atravesados por el debate en torno al proceso que se lleva adelante en España contra el juez Baltazar Garzón.

El juez que tuvo un papel clave en la investigación de los crímenes cometidos por las dictaduras latinoamericanas desde Europa, llegó incluso a detener al dictador Augusto Pinochet, fue cuestionado por un sector de la derecha española por su intento de investigar los crímenes del franquismo (unas 114 mil víctimas de la represión).

Intelectuales, artistas, dirigentes políticos y sindicales, ciudadanos comunes de todo el mundo le expresaron su respaldo.

Según la escritora Elvira Lindo, si el magistrado es desplazado de su cargo, será una nuevo triunfo de la dictadura española y una verguenza para la España democrática. Comparto esa idea.

Por lo que hizo, por lo que representa para la defensa de los derechos humanos en el mundo, por el respeto que me merece, quiero expresar mi solidaridad con el magistrado.

Ayer en la radio pudimos hablar con Carlos Agüero, Coordinador de Ayuda a las Víctimas de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de España.

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Audio gentileza Radio Del Plata (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Señor Juez

¿Quién mató a Silvia?

El lunes por la mañana asesinaron a Silvia Suppo, testigo clave en el juicio que terminó con la condena del ex juez Brusa por crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura.

Cuando tenía 17 años había sido secuestrada, violada y torturada. A los 51 años estaba a punto de declarar en otra causa por el secuestro de otro militante. Fue atacada en su negocio de la ciudad de Rafaela. Le propinaron siete puñaladas.

La policía insiste en describir el hecho como un crimen en ocasión de robo pero sus familiares y los organismos defensores de los derechos humanos insisten en relacionar el homicidio con las declaraciones de Silvia. Se llevaron dinero y unos pocos objetos (el negocio de Silvia es de artesanías en cuero).

El martes por la tarde pudimos hablar en el programa Mañana es Tarde (Radio del Plata) con Hugo Suppo, hermano de Silvia.

Hugo, que actualmente se encuentra enseñando en La Sorbona de Francia, fue detenido junto a Silvia en 1977 pero logró escapar. Vale la pena escucharlo.

[audio:30-03-HUGO-SUPPO.mp3]

Audio gentileza Radio Del Plata (para descargarlo, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

¿Quién mató a Silvia?

Las lecciones de Mauricio

mauricio-roseconf

Los tres cayeron presos casi al mismo tiempo, junto a otros compañeros. Mauricio cuenta que los metieron bajo tierra en un calabozo de 60 centímetros por 1,80. Que se comunicaban golpeando con los nudillos las paredes. Que sabían que no tenían muchas opciones. Que si lograban sobrevivir sus carceleros intentarían volverlos locos. Mauricio cuenta que decidieron resistir. Que acordaron salir vivos de las cárceles de la dictadura uruguaya para dar testimonio. Eran tupamaros y lo siguen siendo. Mauricio es Rosencof, dramaturgo y escritor, actual director de Cultura de Montevideo. Sus compañeros: el senador Eleuterio “El Ñato” Fernández y el candidato a presidente por el Frente Amplio, José “Pepe” Mujica.

El domingo pasado, Rosencof celebró la victoria de Mujica en primera vuelta, pero lamentó que sus compatriotas no hayan derogado en el plebiscito que acompañó la elección presidencial la ley 15.848, llamada de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. Oculta bajo ese nombre está lo que de verdad es la norma: una ley de impunidad para los represores. Impulsada por el primer presidente democrático del Uruguay, José María Sanguinetti, la ley contó con el aval de colorados y blancos, los dos partidos tradicionales. Las fuerzas de izquierda y organismos de derechos humanos no se dieron por vencidos, juntaron firmas y lograron un plebiscito para su derogación en 1989. Pero perdieron.

Hace dos años, con el Frente Amplio en el poder, las mismas fuerzas lograron habilitar otra consulta. Más de la mitad de los uruguayos que fueron a las urnas no acompañó la derogación. “Fue una pena, lo sentimos en el alma –me confesó Rosencof durante una entrevista– pero así es la vida política”, y reconoció que no fue una buena idea haber presentado la consulta junto a la elección presidencial; en sus términos: “No se puede chiflar y comer gofio”. En realidad, eran tres las cuestiones que estaban en juego: defender un nuevo mandato para el Frente Amplio, la caducidad de la ley de impunidad y el voto epistolar para los uruguayos en el exterior. Esta última consulta también fracasó: los orientales que viven fuera de su país tendrán que volver si quieren sufragar.

Integrantes de los organismos de defensa de los derechos humanos y familiares de detenidos y desparecidos se quejaron por la consulta: “No hacía falta el plebiscito, con las mayorías parlamentarias podrían haber derogado la ley”. Rosencof estuvo preso 12 años. La dictadura lo mantuvo un tiempo con el estatus de “rehén”, es decir que podían ejecutarlo como represalia de eventuales actividades guerrilleras que afectaran la seguridad nacional. Sin embargo, el autor de Memorias del calabozo –junto a Eleuterio Fernández– rechazó cualquier salida institucional que implique obviar la opinión de los uruguayos: “Nosotros no podemos incurrir en un acto que no tenga en cuenta al pueblo, aunque ahora no nos guste que la mayoría no haya acompañado las aspiraciones de tantas madres y familiares de desaparecidos ni de tantos compañeros. Aprovechar la mayoría coyuntural en el parlamento para derogar la ley no va con nuestros principios. Eso no forma parte de nuestra ética política”.

A pesar del revés en el plebiscito, no se pueden obviar algunos hechos que alientan la expectativa de justicia: unos días antes de la elección presidencial, los tribunales uruguayos condenaron a 25 años de prisión al dictador Gregorio “Goyo” Álvarez y a 20 años al ex marino Juan Carlos Larcebeau por 37 y 29 homicidios, respectivamente, cometidos en el marco del llamado Plan Cóndor entre 1973 y 1985. Rosencof es optimista. Siempre lo fue. También, cuidadoso con las palabras. Se molesta cuando alguien lo presenta como “ex” tupamaro. El dirigente reinvindica con orgullo su pertenencia a esa agrupación que logró reinsertarse en la democracia, ejercer la autocrítica de cara a la población, articular alianzas, formar nuevos cuadros y, fundamentalmente, obtener legitimidad popular. “Hemos enfrentado la cárcel, tenemos compañeros caídos. Desde esa historia despertamos credibilidad en la mayoría de la población a través del Frente Amplio”.

Sorprendente país el Uruguay. En los últimos comicios se enfrentaron un preso de la dictadura –el candidato frentista Pepe Mujica–, el hijo de un presidente de facto que actualmente cumple prisión domiciliara –el candidato colorado Pedro Bordaberry– y un dirigente liberal que, en su momento, dijo admirar a Francisco Franco –el candidato blanco Luis Lacalle–. Las diferencias ideológicas y políticas son abismales, pero se resuelven en un escenario envidiable para los que miramos desde la otra orilla.

Sorprendente país el Uruguay. Mientras estaba “bajo tierra”, el detenido Mauricio Rosencof escribió con el tubito interior de una birome los poemas de “La Margarita”, una bella historia de amor barrial y adolescente, que después fue musicalizada por Jaime Roos. Los escribió en papeles de fumar que salían de la prisión, ocultos en los dobladillos de la ropa que mandaba a lavar a su casa. Ya por entonces sabía que la militancia era un camino y no una meta. “Y cuando uno elige un camino –explica– es para siempre”.

Las lecciones de Mauricio