Historia e historieta

La escena es posible y revela una de las grandes paradojas argentinas: Carlos Menem desde su banca de senador por La Rioja, vota a favor del proyecto de estatización de la mayoría accionaria de YPF, la empresa que él mismo decidió privatizar a comienzos de los noventa cuando era presidente de la Nación. También podría votar en contra o ausentarse de la sesión, es cierto. Pero el sentido de su voto no es sustancial, lo relevante es su condición. Menem es senador gracias al apoyo de la mayoría de los riojanos cuando, en realidad, debería estar preso. La imagen figurada es una postal dolorosa. Argentina hizo lo que casi ningún otro país de la región siquiera sometió a discusión: vendió su empresa petrolera a una firma diez veces más pequeña y renunció a controlar su matriz energética. Menem no tuvo sanción penal por propiciar éste y otros estropicios. Tampoco cosechó sanción social. La histórica decisión de recuperar para el Estado el control de la empresa petrolera merece, por lo trascendente, una lectura crítica.

Menem lo hizo, y para poder hacerlo, contó con el apoyo de todo el Partido Justicialista con la honrosa excepción del llamado “Grupo de los 8” (es justicia mencionarlos: Germán Abdala, Darío Alessandro, Juan Pablo Cafiero, Luis Brunati, Franco Caviglia, José Carlos Conde Ramos, Moisés Fontela y Chacho Álvarez). Además se opusieron Saul Ubladini, la CTA de Víctor De Genaro y el MTA de Hugo Moyano mientras el resto del sindicalismo aplaudía. El apoyo de los gobernadores de las provincias petroleras fue clave: les enseñaron la zanahoria de las regalías y, acosados por tremendas crisis financieras, exigieron a sus legisladores que aprobaran la venta de la empresa. La Santa Cruz de Néstor Kirchner no fue la excepción. Al histórico discurso de la presidenta, cuando anunció la recuperación de YPF por la vía de la expropiación, le faltó una autocrítica más precisa.

El riguroso informe sobre los incumplimientos de Repsol en materia de inversión y exploración; el detalle de la voracidad de sus accionistas y la falta de estrategias productivas de la gestión privada de la empresa, bien pudo estar acompañado por algún párrafo crítico sobre los errores cometidos en el diseño de la política petrolera de los últimos años. En especial, el fallido intento de “argentinización” que terminó en un negocio “atado” para un grupo empresario amigo. Memoria, verdad y justicia es una consigna que no sólo debe remitirse a los años oprobiosos de la última dictadura. También en materia económica es necesario establecer un “Nunca más”.

Los de Afuera

Desde España se generó un tsunami de amenazas, declaraciones altisonantes, insultos y bravuconadas. La medida fue considerada injusta, ilegal, maliciosa, arbitraria y discriminatoria. Desde los medios de comunicación de la Madre Patria, se sostiene la idea de que “tocar” a Repsol es “atacar” a España. En esa idea coinciden el gobierno del Partido Popular y el PSOE, ahora en la oposición. Sin embargo, no todos piensan igual. El diputado Alberto Garzón Espinosa, de Izquierda Unida, lo explicó con claridad: “Repsol no es España, Repsol es en un 42 por ciento propiedad de inversores extranjeros y otro diez por ciento es de Pemex (la petrolera mexicana), también de bancos y constructoras. No es España, es una multinacional”. Y agregó: “la decisión del gobierno argentino es legítima y no afecta a la economía española”. El legislador de la izquierda parlamentaria española se permitió apuntar: “espero que la empresa ahora sirva al pueblo y a los trabajadores y no se convierta en un negocio para otros capitales”.

Más allá de los previsibles planteos en los tribunales internacionales, la discusión ahora es de plata. En un principio, el presidente de Repsol, Antonio Bruffau aseguró que iban a reclamar diez mil millones de dólares. Luego aumentó la cifra a 18 mil millones. En su paso por el Senado, el ministro de Planificación Julio De Vido y el viceministro Axel Kicillof  rechazaron el planteo: “Vamos a pagar lo que vale, no lo que ellos quieran”, señalaron. Luego incorporaron el concepto de “daños ambientales” para deducir del precio final que se tendrá que pagar por la operación. Vale un ejemplo: sólo en Santa Cruz hay una denuncia contra la empresa por afectar el medio ambiente que ronda los 500 millones de dólares.

En las últimas horas se sucedieron los apoyos de Bolivia, Venezuela, Brasil y Uruguay. El más claro fue Pepe Mujica: “No nos gusta el prepo de la Europa rica”, dijo y defendió la decisión del gobierno argentino “porque hace a su soberanía”. Las críticas llegaron de la Unión Europea y en Sudamérica protestaron Chile y México, cuya petrolera tiene el diez por ciento de Repsol.

Los de Adentro

Como ocurrió con otras dos decisiones políticas trascendentes del gobierno: la estatización de los fondos de jubilación y la ley de Servicios Audiovisuales, una parte importante de la oposición adelantó su apoyo a la medida. Desde Pino Solanas hasta Hermes Binner; desde Víctor De Genaro hasta la mayoría de los dirigentes de la UCR, se expresaron a favor de recuperar la empresa petrolera. Cada uno con sus matices y sus críticas. En especial por la forma, la errática política de los últimos años y el respeto a las acciones del grupo Eskenazi.  El acompañamiento opositor contribuye a darle contención política a la medida y es una clara señal hacia el exterior.  Si la generosidad no fuera un bien tan escaso en la Argentina, el kirchnerismo haría muy bien en destacarlo.  Lograr el autoabastecimiento petrolero y la eficacia en la gestión de la empresa, es una tarea que trasciende a un gobierno.

Con los partidos de derecha no hubo sorpresas, se opusieron de manera tajante a la intervención del estado. En conferencia de prensa, Mauricio Macri, señaló: “es una decisión que va en contra los intereses del país”. Hasta allí, todo bien. Nadie esperaba algo distinto. Pero luego el Jefe de Gobierno contó que se desveló por la medida y expresó la preocupación que lo asaltó, en plena madrugada, ante la cuna de su hijita. Igual de asustado, Francisco De Narváez, aprovechó para advertir sobre los riesgos de “entregarle YPF a La Cámpora como hicieron con Aerolíneas”. Elisa Carrió y los restos de la Coalición Cívica, se limitaron a impugnaron la medida. El gran Carlos, no dijo nada todavía.

Nota publicada en Diario Z edición 19.1.2

Historia e historieta

El gusto por los ingenieros

En medio de la batalla contra la corrida cambiaria, mientras un sector del sindicalismo se empeña en mostrarle los dientes y amenaza con movilizaciones callejeras, con el telón de fondo de la crisis financiera internacional y la recesión en los países del Mediterráneo, Cristina Fernández pidió por más ingenieros. En el acto inaugural de una nueva universidad en Ezeiza, el martes pasado, la Presidenta, explicó que en el año 2003 se recibía un ingeniero cada ocho mil habitantes y ahora uno cada seis mil setecientos. “Todavía tenemos que hacer un gran esfuerzo y llegar a la meta de un ingeniero cada 4.000 habitantes”, dijo. Y recordó que China tiene un ingeniero cada dos mil habitantes, Alemania y Francia cuentan con uno cada dos mil trescientos y Brasil, uno cada seis mil. La apuesta por más ingenieros puede leerse como una señal hacia la producción nacional.

Durante la inauguración de la Universidad Aeroportuaria de Ezeiza, la Presidenta pidió un esfuerzo a los jóvenes para que “reorienten su vocación hacia aquellas carreras que tengan salida laboral” como la Ingeniería, área a la que consideró “clave”. La nueva Casa de Estudios formará Ingenieros en Telecomunicaciones, en Electrónica y Mecánica Aeronáutica, entre otras carreras. Es indiscutible el esfuerzo realizado en los últimos años por recuperar la Educación Técnica arrasada en la década del noventa. El modelo de sociedad diseñado por el menemismo no precisaba de técnicos, ni de ingenieros, ni de escuelas de oficios, ni de industria. El Ministerio de Educación de la Nación todavía le debe al país el diseño de una política seria de orientación universitaria. Una campaña institucional y mediática que impulse a los jóvenes hacia las carreras con mayor salida laboral y en línea con las necesidades del país. No se trata de cercenar la libertad de elegir, se trata de informar.

Lograr mayor cantidad de ingenieros está conectado a la mayor escolarización inicial. En ese sentido, la Asignación Universal por Hijo –una idea impulsada originalmente por la CTA y legisladores de la Coalición Cívica e implementado por el gobierno– ha dado muy buenos resultados. Según un estudio confeccionado por seis universidades en ocho provincias, unos 130 mil chicos se sumaron al sistema educativo. Más allá de la mezquindad política que tuvo su lanzamiento y de las torpes críticas que la recibieron, el logro más relevante es que la iniciativa casi no tiene ateos.

Pero los ingenieros también fueron motivo de discordia. El insólito derrumbe de un edificio en el centro de la Capital Federal rompió la tregua entre la Casa Rosada y el gobierno del ingeniero Mauricio Macri. Legisladores oficialistas, junto al Ministro de Trabajo, Carlos Tomada, fueron durísimos con el Jefe de Gobierno. Acusaron a la gestión porteña de falta de control y permisividad con las empresas constructoras. También le recordaron otros desmoronamientos como el del gimnasio de Villa Urquiza. Después de semanas de ostracismo y cuando muchos sospechaban del cumplimiento del una penitencia por sus declaraciones apresuradas en el caso Sobrero, hasta el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, se prendió a las críticas.

Lo cierto es que después de la sucesión de gestos de acercamiento entre los dos gobiernos, que incluyeron el anuncio del traspaso del subte y la coordinación de algunas tareas de seguridad, como en el Juego de la Oca todos volvieron al primer casillero. Macri intentó calmar a los vecinos sin techo anunciando que el Estado les pagaría por sus departamentos derruidos. Analizar críticamente lo que pasa en el área de control y fiscalización de la CABA, revisar su eficacia y transparencia, no es una concesión a la oposición sino una necesidad política. Sobre eso puede dudar un ingeniero pero no un Jefe de Gobierno.

La lógica ilógica

Mientras tanto “palos porque bogas y palos porque no bogas”. La sabiduría popular no falla. “A nadie se le puede prohibir lo que no está prohibido en la ley. Esto es ilegal. Un atentado contra la libertad”. La frase le pertenece a un ofendido catedrático tributarista de la Universidad Austral. No sólo advirtió con vehemencia a sus alumnos, también se prestó a varios reportajes en radio y televisión. La afrenta: los controles de la AFIP a la comercialización de dólares. Es por lo menos curioso que los mismos economistas y medios de comunicación que machacaban con la necesidad de controlar el lavado de dinero, la evasión, la fuga de capitales y el mercado negro hasta hace una semana, ahora se quejen de los controles y digan que son ilegales.

Algo parecido ocurre con la eliminación de subsidios en el transporte. Fue el caballito de batalla de los economistas liberales y de los grandes diarios durante años. Sin embargo, ahora que se discute sobre esa posibilidad, advierten con títulos catástrofe sobre los aumentos y auguran una suerte de conmoción social a partir de los “tarifazos” que se vienen. Sincerar la economía, incluyendo el desquicio en el Indec, sin afectar a los sectores más débiles de la sociedad es uno de los grandes desafíos del gobierno. Pero como en un circo, los mismos que alientan al equilibrista a dar otro paso en el alambre, esperan ansiosos su caída.

El gusto por los ingenieros

Es ella

“No va a poder”. Hace exactamente un año, después de la muerte de Néstor Kirchner, esa fue la frase más utilizada para referirse a la presidenta de la Nación. Cristina Fernández no va a poder con el Partido Justicialista, no va a poder con los gobernadores, no va a poder con los grandes grupos empresarios, no va poder con Hugo Moyano y los sindicatos, no va poder con los intendentes del conurbano, etc. No sólo le auguraban penurias desde la prensa y la oposición, por lo bajo, algunos referentes de la tropa propia deslizaban sus dudas. Más allá del dolor y la tristeza por la pérdida de su marido, la presidenta actuó en consonancia con su historia de militancia y su experiencia. En un año electoral, consolidó su poder de manera osada: intervino en la confección de todas las listas de candidatos, definiendo la estrategia en cada distrito. Colocó en las listas a jóvenes, leales y kirchneristas puros en desmedro del peronismo tradicional y los caudillos locales. También profundizó las políticas públicas de su gobierno. Mejoró la relación con los empresarios; le marcó la cancha a la CGT y dio por clausurado el conflicto con el campo con su visita a Coninagro. Esos movimientos le bastaron para sobrellevar las andanadas de fuego amigo: desde la estéril polémica por la visita de Vargas Llosa hasta las mentiras del Indec; desde las denuncias de Sergio Schoklender a las bravatas de Guillermo Moreno. El triunfo le pertenece por completo.

La propia presidenta le asignó a su marido un rol decisivo en los resultados del domingo. A su impronta y voluntad. Con algo de malicia, no faltan los que señalan que su muerte la benefició políticamente. Eso es sólo una parte de la realidad. La recuperación del gobierno en la consideración popular, después de la debacle legislativa del 2009, tiene la impronta del ex presidente pero lo que vino después lleva el sello de Cristina Kirchner. La creación del Ministerio de Seguridad y la decisión de otorgarle la responsabilidad de conducirlo a Nilda Garré; la ampliación de la asignación universal por hijo para las embarazadas; la campaña de vacunación contra el HPV; la apertura de Tecnópolis; las inauguraciones de Atucha II y Yaciretá; los avances en la integración continental o la prohibición de oferta sexual en los diarios, son algunos ejemplos. El resto lo hizo la percepción positiva sobre la economía y, por la negativa, las peleas en la oposición y la falta de alternativas de poder.

Después de las derrotas en la Capital Federal, en primera y en segunda vuelta, la paliza recibida en Santa Fe y la imposibilidad de hacer pié en Córdoba, propios y extraños imaginaban un escenario imprevisible para el gobierno nacional en las elecciones primarias. Sin embargo, la ventaja fue categórica. La idea de un balotaje se volatilizó y la discusión pasó a los porcentajes. La incógnita ya no fue quién ganaría si no por cuánto. No se trataba de acumulación gratuita. Un margen holgado le permite a la presidenta, no sólo alcanzar quórum propio en el Congreso, sino también constituirse en la referencia fundamental del movimiento que lidera y postergar por dos años, al menos, la discusión sobre la sucesión. Además Cristina Kirchner se impuso en las provincias sin necesidad del “aparato” local. Los gobernadores que se sueñan en la Casa Rosada deberán encuadrarse a su liderazgo. Por otro lado, no es lo mismo negociar con empresarios y sindicalistas en debilidad que con semejante respaldo popular.

En la hora de la celebración, descartó cualquier idea de perpetuarse en el poder. “No quiero más nada, ¿qué más puedo querer?”, señaló. La presidenta sabe que nadie puede considerarse el dueño permanente de la adhesión popular. En el 2007 la apoyaron masivamente y dos años después, la castigaron. En el 2011 el fervor ciudadano volvió a arroparla como a ningún dirigente desde el retorno a la democracia. Esta vez ganó en el campo y en la ciudad.

El fenomenal apoyo recibido en las urnas implica una gran responsabilidad. No debería, por ejemplo, clausurar el diálogo ni la búsqueda de consensos. En democracia la mayoría otorga más obligaciones que derechos. Quizás con ese espíritu la presidenta llamó “a la unidad nacional”. Habrá que ver cómo se traducen sus palabras en gestos concretos.

Los temas pendientes no son pocos. La crisis global, la inflación local, los subsidios, la fuga de divisas, la devaluación en Brasil, el déficit habitacional, una posible reforma bancaria, tal vez la postergada reforma fiscal, achicar la desigualdad social, castigar la corrupción, combatir con más eficacia la inseguridad y muchos más. Para enfrentarlos, poder no le va a faltar.

Volver a empezar

El Frente Amplio Progresista es una novedad que debe demostrar si llegó a la política nacional como una entente testimonial o para constituirse como alternativa de poder. Por lo pronto, tiene tres desafíos inmediatos: consolidar programa común, bancadas legislativas y discurso. Hacer una convocatoria amplia y generosa a otras fuerzas progresistas (aunque esa palabra casi no dice nada). Formaciones marxistas, organizaciones sociales y ecologistas integran tanto el PT brasilero como el Frente Amplio uruguayo. Y por último, lograr ubicarse a la izquierda del kirchnerismo. Allí dónde el gobierno dice que sólo está la pared.

Al gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, no le agradan las definiciones ideológicas tajantes. Sin embargo, Elisa Carrió es un buen espejo donde mirarse. La fundadora del ARI cosechó el 23 por ciento de los votos en el 2007 y cuatro años después sólo el 1,8. La extraordinaria dilapidación de capital político no sólo tiene que ver con un discurso rabioso. Para diferenciarse del gobierno de cualquier manera, la abogada chaqueña convirtió a una novedosa agrupación de centro izquierda en una fuerza que defendió las posturas más reaccionarias.

Ricardo Alfonsín en tanto, comenzó a cruzar el desierto. En el radicalismo ya salieron a cobrarle el mal paso. Cómo si fuese el único responsable de la pirueta que lo depositó en brazos del millonario Francisco De Narváez. Ha quedado demostrado que el partido de Alem se dobla más veces de las que se quiebra.

Mauricio Macri tuvo su mínimo festejo al lograr el Pro la primera victoria fuera de la Capital Federal. Su primo Jorge le arrebató el municipio de Vicente López al japonés García. Una intendencia de las 135 que tiene la provincia. Algunos medios lo destacaron como una hazaña. El Jefe de Gobierno lo ve como la posibilidad concreta de establecer una cabecera de playa hacia el 2015. Macri espera quedarse con el peronismo residual, después de la catástrofe electoral de Eduardo Duhalde y, con esa tropa en retirada, disputar alguna vez la presidencia. Soñar no cuesta nada.

Nota publicada en Diario Z edición 27.11.2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es ella

Adiós al luto

 

Se trata de los comicios nacionales menos emocionantes de la historia argentina. Tal vez la mayor incógnita pase por la cabeza de la presidenta. Saber si el gesto de calzarse el celeste tocado de una comparsa en Gualeguaychú indica una decisión más honda: despedirse del luto a un año de la muerte de su marido. Por lo demás, no hay ninguna encuesta que habilite la posibilidad de un balotaje y todas señalan que Cristina Kirchner será reelecta. Según los mismos sondeos el oficialismo obtendrá un amplio margen sobre sus contendientes. A pesar de los pronósticos, siempre relativos ante la majestad del voto, nadie se relaja. Tanto en el gobierno como en la oposición saben que hay más cosas en juego que el orden final de la grilla electoral. Mejorar la cosecha de las primarias, por ejemplo, le permitiría a la presidenta demostrar a gobernadores del PJ y sindicalistas que es capaz de imponerse sin apelar al “aparato”. Es clave saber quien se ubicará en el segundo lugar y con qué porcentaje. ¿Saldrá de allí el líder de la oposición? Además Hermes Binner y Ricardo Alfonsín; Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde; Elisa Carrió y Jorge Altamira, tienen una suerte de interna propia en medio de la elección general. El futuro político de la mayoría de los candidatos se define el domingo.

Economistas de distinta orientación opinan que los próximos dos años serán más complicados para la Argentina. Se prevé algún impacto de la crisis global. Ante ese escenario posible, ningún voto es desdeñable. Un alto respaldo –por lo menos en la misma magnitud que en las primarias, poco más del 50 por ciento– es la gran aspiración de Cristina Kirchner. En esa línea de análisis: obtener más votos que algunos de los gobernadores con aspiraciones presidenciales se constituiría en una señal de fortaleza que nadie en el peronismo podría obviar. Hay que tener en cuenta que no existe la posibilidad de otro mandato para la presidenta.

Está en el  manual del peronismo explícito. Los votos disciplinan. El gobernador electo de Chubut, Martín Buzzi es un buen ejemplo. El ahijado político de Mario Das Neves (vice de Duhalde), no dudó a la hora de expresar su apoyo a la candidatura de la presidenta. En el peronismo no conviven dos gallos en el mismo gallinero. Aunque en este caso, hay que modificar el género de una de las aves para que el refrán funcione.

En el gobierno consideran que un buen resultado funcionará también como dique de contención a las presiones gremiales. En especial después de la advertencia lanzada, el lunes pasado, por el titular de la CGT: “Si los gobiernos quieren prosperar y hacer prosperar al país, si los gobiernos quieren hacer una muy buena política, no se pueden divorciar de los trabajadores porque son los trabajadores los que generan riqueza y sostienen a los gobiernos”. En el acto por el Día de la Lealtad no hubo ningún funcionario del gabinete. Después de la muerte de Néstor Kirchner, la relación entre Hugo Moyano y la presidenta no es sencilla. Hubo numerosas idas y vueltas. Pases de facturas y reclamos mutuos. No es un lecho de rosas ni un campo de espinas. El mismo 17 de Octubre, la mandataria pidió: “dirigencias sindicales a la altura de las circunstancias” y agregó: “Sepan que los principales defensores de este modelo deben ser, precisamente, los que han conseguido tantas cosas”. Con todo, nada indica que la sociedad política entre el gobierno y el dirigente camionero pueda quebrarse.

Las otras peleas

Con el resultado casi cantado, la disputa por el segundo puesto pasó a tener una trascendencia inédita. Muchos imaginan que desde allí se puede aspirar a liderar a la oposición. Cómo si esta fuese un conglomerado homogéneo. Pero la matemática no comulga con la política. Ni Binner, el opositor con más chance según los sondeos previos, ni Alfonsín vuelan en cielo despejado. El gobernador socialista tendrá una tarea titánica, mientras su fuerza gobierna Santa Fe en minoría legislativa, deberá consolidar el Frente Amplio Progresista. Unificar discurso y bancadas será la prioridad si quiere convertir al FAP en una alternativa nacional a mediano plazo. El desafío será cómo ubicarse a la izquierda del gobierno y no partirse en el intento.

Alfonsín se entusiasmó con los triunfos radicales en intendencias importantes como Mendoza y Resistencia. La UCR tiene presencia territorial y muchos legisladores. Es probable que pueda resistir el chubasco de una derrota abultada pero su candidato pagará las consecuencias. En especial por la elección de Francisco De Narváez como socio político. Sólo con un segundo puesto, el hijo de don Raúl evitará los cuestionamientos internos y una crisis en su partido.

Alberto Rodríguez Saá juega su juego. Promete wifi “para todos” y también construcción masiva de viviendas. Selló un acuerdo con De Narváez en Buenos Aires y hace explícito su principal objetivo: obtener más votos que Duhalde. Algo así como su peor enemigo. Los duhaldistas lo asociaron al gobierno y le reprocharon a su estilo. Hubo pegatina de carteles con la consigna “el 23 votá a Rodríguez Kaá”. El Alberto devuelve cada golpe e imagina un futuro de convivencia con el gobierno nacional. Duhalde, en tanto, aparece resignado. Una cosecha menor a la obtenida en las PASO (tuvo una suerte de empate técnico con Alfonsín) lo dejaría casi en retiro efectivo.

De la mano de Jorge Altamira, la izquierda clasista podría colocar algún diputado nacional. Incluso terminar mejor posicionada que la Coalición Cívica. En este caso “el milagro para Altamira” podría precipitar la descomposición final en el partido de Elisa Carrió. Por lo pronto, Lilita, anunció su mudanza desde la capital federal a una chacra ubicada en Exaltación de la Cruz. Un destino, dijo, acorde a sus expectativas de descanso. La dirigente chaqueña se siente incomprendida. En política esa es la mejor manera de evitar cualquier autocrítica.

Tres bochornos

¿Puede un funcionario ser eficaz en su gestión y a la vez un matón? ¿Puede ser honesto y al mismo tiempo violento e intolerante? Con Guillermo Moreno las respuestas son afirmativas. Hasta ahora la leyenda parecía crecer de la mano de opositores y empresarios molestos con sus decisiones. Esta semana, el Secretario de Comercio fue filmado mientras la emprendía a trompadas contra un militante del PRO en Nuñez. Las grescas son tan repudiables como previsibles en una campaña electoral. Lo que no tiene antecedente es que un funcionario de su rango se comporte como un barra brava. Se trata de un nuevo episodio de fuego amigo. La actitud de Moreno es incompatible con su rol de funcionario en un gobierno democrático. Contradice el discurso de la Presidenta. Peor aún, lo desacredita. No censurar la violencia es avalarla. En los gobiernos como en los barcos, muchas cosas útiles se transforman en lastre.

Miguel Del Sel en una de sus giras para apoyar a los candidatos de Eduardo Duhalde, la emprendió contra la Asignación Universal por hijo. “(Por el subsidio) Se duplicó, se triplicó la cantidad de embarazos de pibitas de 13, 14 años”, dijo y citó una conversación con el director del Hospital de Villa Ocampo. Horas después el médico Daniel Catalani lo desmintió. Vaya como ayuda memoria: Del Sel quedó a unos pocos miles de votos de ser gobernador de Santa Fe.

Los últimos spots radiales y televisivos de Francisco De Narváez vuelven a apuntar sobre la inseguridad. El millonario es el candidato del miedo. En sus primeros avisos, un matrimonio se negaba a auxiliar a una persona que pedía ayuda. En otro, varios ciudadanos caían muertos. Ahora eligió una frase reveladora para subrayar su propuesta: “haga justicia por mano propia”. Ya lo decía el gran Tato Bores: “si quieren ser felices no analicen”.

Nota publicada en Diario Z en su edición del 20.10.2011

 

 

Adiós al luto

La eternidad de Cristina

Cristina Fernández quiere quedarse para siempre en el poder. La idea es reformar la Constitución Nacional y habilitar la reelección indefinida. Es la operación “Cristina eterna”. Para eso ya acordó con Hermes Binner y otros dirigentes nacionales. El plan cuenta con el aval de miembros de la Corte Suprema como el doctor Raúl Zaffaroni. Con la excusa de una reforma parlamentaria se convocaría a modificar el texto constitucional. La presidenta es igual que  Hugo Chávez o Fidel Castro, sólo pretende perpetuarse en el cargo. Estas son algunas de las cosas que se dijeron en la última semana. Confundir el deseo con la realidad, intentar amoldar la cabeza al sombrero, son dos errores que no deberían permitirse políticos y periodistas. Sin embargo, en Argentina son como el pan de cada día. Bastó que Elisa Carrió, sumara una nueva denuncia a su amplia colección, para que se disparará con el aval de algunos medios una discusión falsa. Binner tuvo que decir lo obvio: que no apoyaba una eventual re-reelección y funcionarios nacionales hicieron lo propio.

Con todo, un sector de la oposición aprovechó la movida para golpear al mismo tiempo al candidato a presidente del Frente Amplio Progresista y al gobierno. Según la mayoría de las encuestas, el gobernador socialista se ubicaría en segundo lugar en los comicios del 23 de octubre. Ricardo Alfonsín le pasó viejas facturas a su socio en Santa Fe. Su nueva andanada de spots acusa al gobierno de “querer quedarse con el primero y el segundo puesto”. El líder radical se siente traicionado. Curioso. Todavía no asume que su acuerdo con Francisco De Narvaéz fue el que dinamitó cualquier alianza con las fuerzas que se definen como progresistas. Para colmo, el millonario colombiano cerró un pacto con Alberto Rodríguez Saá y sólo lleva al hijo de don Raúl en su lista porque no tiene más remedio.

A pesar de los desplantes, Alfonsín se entusiasmó con los triunfos de los candidatos radicales en varias intendencias del país. En Resistencia, dónde la presidenta de la Nación obtuvo en las primarias cerca del 80 por ciento de los sufragios, se impuso Aída Ayala por casi el 20 por ciento de los votos sobre el candidato apoyado tanto por el gobernador Jorge Capitanich como por el gobierno nacional. La dirigente radical cumplirá su tercer mandato. Muchos en el partido de Alem, imaginan un proceso de renovación partidaria a partir de los intendentes exitosos. La presencia territorial de la UCR es innegable.

Por el lado de la Coalición Cívica, Carrió ya no sorprende. Su estrategia es la construcción de la destrucción. Tiene a disposición más micrófonos que votos. Más allá del magro resultado electoral que le pronostican las encuestas, eso no cambiará. Algunos dirigentes del FAP “pisaron el palito” y sobreactuaron el rechazo a una idea “ajena”. Binner tiene un capital que debe cuidar: representa la oposición racional y con propuestas. En gran medida, la proyección futura del espacio que lidera depende de la profundización de ese perfil. No será una tarea sencilla. Después de los comicios deberá asumir el desafío de consolidar las bancadas legislativas, convertir al Frente en una fuerza nacional, unificar discurso, desprenderse de resabios gorilas y ampliar el espacio a otros sectores de izquierda y organizaciones sociales, entre otras cuestiones. Para eso hará falta vocación política y generosidad. El hostigamiento del oficialismo y del resto de la oposición será feroz.

     A la derecha de la pantalla política todo parece más tranquilo. Mauricio Macri, entre pañales y biberones, no dejó de hacer campaña. Dijo que la primera palabra de su hija Antonia fue “Pinedo”.  El candidato a legislador nacional del Pro, anda con la tijera en la mano. No es sencillo encarar una elección sin candidato a presidente. El Jefe de Gobierno lo sabe y se siente en deuda con su principal espada política, el diputado Federico Pinedo.

El resultado de la elección en la Capital Federal es uno de los ítems más interesantes de una elección que parece definida. En el gobierno nacional lo saben. Sólo interrumpieron los actos por el cuadro de hipotensión de la presidenta. Cristina Kirchner se cansó de hacer inauguraciones. En eso consistió la campaña. La ley determina un tope que en el oficialismo piensan saltear con la participación en actos en empresas y cooperativas. Las formas nunca preocuparon a la presidenta.

Cumpleaños

    Esta semana se cumplieron dos años de la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales. La norma, perfectible por cierto, representa un avance cualitativo notable. Sin embargo, distintos recursos de amparo todavía demoran su total aplicación. En especial en la participación de las cooperativas y en los límites a la cantidad de medios que puede tener cada actor comunicacional. A pesar de las trabas judiciales, su aplicación es inexorable.

Según las encuestas, el próximo 23 de Octubre, los candidatos que apoyaron la norma en el Congreso nacional podrían cosechar, entre todos, dos tercios de los votos emitidos. Podría leerse como una suerte de encuesta instantánea. “Lograr pluralidad de voces, pluralidad de actores y pluralidad de medios para democratizar la comunicación”, esa era la consigna que motivó la discusión del proyecto de Ley de Medios que propuso Ricardo Alfonsín en 1985 en el llamado Consejo de Consolidación de la Democracia. La meta sigue siendo la misma. Las fuerzas democráticas y populares no deberían resignar ese compromiso con la sociedad.

Nota publicada en Diario Z en su edición del 13.11.2011

La eternidad de Cristina

Comedia de enredos

Algunas escenas de la política argentina parecen propias de una comedia de enredos. Si estos gestos sorprendentes y sorpresivos no implicaran a tanta gente, se podrían disfrutar con una sonrisa. “Ideológicamente no tenemos nada que ver con (Alberto) Rodríguez Saá”, dijo Ernesto Sánz, presidente de la Unión Cívica Radical. Fue la primera reacción ante la reunión entre Francisco De Narváez, principal socio electoral de Ricardo Alfonsín, con el referente puntano y candidato a presidente de Compromiso Federal. La afirmación no es curiosa ya que en esa lógica, para el senador radical, la afinidad ideológica con el diputado nacido en Colombia es más fácil de explicar. Como si nada pasara, el hijo de don Raúl opinó: “Si no tiene candidato (Rodríguez Saá) me parece bárbaro que nos apoye”. Alfonsín tiene el temple de un monje tibetano. Unos días antes, De Narváez mandó imprimir afiches que dicen: “A ella le conviene un cambio. Y es ahora”. Ella es Cristina Kirchner, claro, y adivinen quién es el cambio en la provincia de Buenos Aires. Nadie debería sorprenderse con las movidas del empresario mediático. Tiene la fidelidad del escorpión en el cuento de la rana que lo traslada, sobre su lomo, por el río. La rana, en este caso, milita en el partido fundado por Alem.

Felipe Solá reapareció con una definición que armó enorme revuelo: “Ahora soy independiente, no soy kirchnerista dijo a Radio 10 y agregó: “hace tiempo que no me siento parte de la oposición”. Solá criticó a sus ex compañeros del Peronismo Federal y anunció que, eventualmente, podría colaborar con Daniel Scioli si llegaran a convocarlo. Hace un par de años, junto a Mauricio Macri y De Narváez, enfrentó con éxito a Néstor Kirchner y al propio gobernador de Buenos Aires. Pero el tiempo es veloz. Macri, no dudó en castigarlo, “me da lástima escucharlo” y Rodríguez Saá lo mandó al psicólogo. El ex gobernador de Buenos Aires fue el primer peronista disidente que, después de la muerte del ex presidente, se alejó de la entente imaginada por Eduardo Duhalde y se autoexcluyó de la contienda electoral. En la retirada, lo siguió Carlos Reutemann.

Macri tiene dos preocupaciones: estar presente y atento al nacimiento de su hija Antonia y definir a quién apoyará el PRO en las elecciones de Octubre próximo. Lo único inevitable son los pañales que deberé ayudar a cambiar. En su momento, el Jefe de Gobierno había anunciado que se reuniría con todos los candidatos a presidente para luego decidir. Pero eso fue hace mucho. Por lo pronto se mostró tijeras en mano al lado de Federico Pinedo, el candidato a primer legislador y principal perjudicado por la ausencia de candidatura presidencial. Tiene que apurarse porque después tomará licencia por paternidad. En la ciudad de Buenos Aires le corresponden diez días. Una conquista de los empleados públicos porteños ya que en la Nación son sólo dos los días de licencia para el padre.

Mientras tanto el calendario electoral se cumple sin muchas sorpresas. Jorge Capitanich arrasó en el Chaco. Los números que exhibe son impactantes: “en cuatro años la provincia creció lo mismo que en los últimos cincuenta”. El “milagro” tiene relación con la industrialización y el boom agrícola (el algodón y la soja) de Chaco. También a la ayuda del gobierno nacional. Lo cierto es que en la provincia de la pobreza estructural y el dengue (ya nadie habla la enfermedad) el gobernador obtuvo el 66 por ciento de los votos y quedó en carrera para el 2015. Por su parte, Ramón Mestre, se impuso en las elecciones en la ciudad de Córdoba. Como ocurrió en la ciudad de Mendoza, un candidato radical obtuvo un triunfo contundente. Con menos énfasis que Víctor Fayad, el intendente electo pidió un recambio generacional en el partido y “volver a tener contacto con la gente”. Además dijo que trabajaría “codo a codo” con la presidenta y agradeció las felicitaciones recibidas de parte del gobernador peronista Juan Schiaretti.

Donde no hubo concordia fue en la visita de la presidenta a Rosario. Hubo un nuevo cruce con Hermes Binner. El candidato a presidente del Frente Amplio Progresista volvió a recibir los insultos de algunos militantes kirchneristas en lo que ya es un clásico previsible y penoso. El cruce con la presidenta no fue relevante, pero a esta altura no parece sumarle a ninguno de los dos dirigentes. El gobernador había cuestionado el clientelismo y la presidenta dijo que el gobierno no discrimina por el color político. La obra que inauguró la mandataria merecía más generosidad de ambas partes: un Instituto de Biología Molecular.

En tanto, cuál paladín de la justicia Sergio Schoklender sigue de gira por los medios de comunicación. Sus dichos revelan la incapacidad del Estado y los límites de la oposición en un mismo movimiento. Sólo la justicia podrá darle a cada quién lo que cada quién se merece en este episodio bochornoso que salpicó, nada menos, que a las Madres de Plaza de Mayo. Es importante para saber hasta dónde hubo complicidad y hasta dónde negligencia pero también para que no crezca la sensación de impunidad de los poderosos. El fallo absolutorio obtenido por Carlos Menem en la causa armas funcionó como un mazazo a la credibilidad judicial.

Las rencillas domésticas suelen quitar perspectiva. En el mundo se discute sobre quién debe pagar los platos rotos por el capitalismo salvaje. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, lo tradujo de manera impiadosa, “No deberíamos reducir el déficit a costa de los pobres y los trabajadores”, explicó. En el discurso dónde defendió su decisión de aumentar los impuestos a las grandes fortunas, también le respondió a los que lo acusan de enfrentar a pobres contra ricos: “esto no es lucha de clases, es matemática”. La presidenta que esta semana viajó a Nueva York, para hablar ante la asamblea general de la ONU, fue espectadora privilegiada de esta polémica. Lejos de la emergencia que se vive en el llamado primer mundo, Argentina se debe una reforma fiscal que nazca de la convicción y no de la necesidad. Avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa es una materia pendiente.

Nota publicada por Diario Z edición 23.09.2011

 

 

Comedia de enredos

Yo quiero cruzar con la barrera

“Dale, no viene nadie, cruzá…”; “Tranquilo, no va a pasar nada”; “No seas ortiva, en que te jode que ingresen cien o doscientas personas más”; “Agente ¿Cómo lo podemos arreglar?”; “Dame unos días más. Te prometo que en cuanto podamos lo hacemos controlar”. “Todo bien, esto aguanta bien”.  Para un sector de la sociedad la transgresión de leyes y reglas es algo habitual. Burlar la barrera, pasar igual aunque no se pueda, es más que una metáfora. Un boliche se convirtió en una trampa para cientos de jóvenes que asistían a un recital de rock. En el local había más gente de la permitida, usaban pirotecnia y se pagaron coimas. La salida de emergencia estaba trabada. Un gimnasio se derrumbó de pronto. Hubo falta de control pero nadie se había quejado. En uno de los tantos pasos a nivel de la Capital Federal un guardabarrera se fue. No lo relevaron. ¿Lo dispuso la empresa? La Policía Metropolitana filmó lo que pasaba pero no lanzó ninguna advertencia. Un chofer atravesó la barrera mal cerrada. Era un profesional pero no atendió las señales de advertencia, se arriesgó. Un tren embistió al colectivo repleto de pasajeros. Si se hubieran cumplido las promesas de obras realizadas por funcionarios nacionales y locales, la formación hubiese cruzado en un plano distinto al del micro. También hay vecinos que se oponen a los túneles porque dicen que sus casas pierden valor. El país Cromañón emerge cada vez que lo dejan.

El soterramiento del ferrocarril Sarmiento fue anunciado varias veces (cuatro durante el kirchnerismo). Hace una década que se repite la escena. Sin embargo, las obras recién comenzarán en marzo del año que viene. Existía un plan para hacer veinte túneles y veinte puentes con un costo de ochenta millones de dólares. No se ejecutó. Este servicio es utilizado por medio millón de personas. Visto en perspectiva no parece una gran inversión. Horacio Caminos, secretario de prensa del sindicato de maquinistas ferroviarios, aseguró que al momento de jubilarse un conductor carga en su memoria con un promedio de cuarenta muertos entre suicidios y accidentes.

Hace años que un grupo de pasajeros, cansados del maltrato cotidiano, se reunió en una organización cuyo nombre no precisa de explicaciones: “Frente de Usuarios Desesperados del Sarmiento”. Hace años que reclaman en vano ante TBA, el concesionario del servicio. En los transportes públicos de la argentina no sólo se viaja mal, también se arriesga la vida. Más de siete mil personas mueren cada año por la combinación de imprudencia, mala infraestructura y desprecio por las reglas.

Qué vuelva Carlos

El martes 13 comenzó con una tragedia y terminó con una absolución.  Carlos Menem, el presidente de “ramal que para, ramal que cierra”, el hombre que arrasó con los trenes de pasajeros y con parte del aparato productivo, el dirigente que remató parte del patrimonio nacional bajo las banderas del peronismo, tuvo un día feliz. Los jueces decidieron que no tuvo responsabilidad alguna en el contrabando de armas argentinas a  Croacia y Ecuador.

La alegría no sólo fue para el riojano. Otros diecisiete acusados fueron absueltos de culpa y cargo. Sin embargo, las armas salieron del país y llegaron a las manos indebidas. Hubo un ok oficial, documentos truchos y pagos millonarios. “Estoy conmocionado –dijo el fiscal– No lo puedo creer acusé a 18 personas por contrabando. Voy a apelar. Es una vergüenza.” Más allá de la decisión del tribunal, nuevamente se comprueba la hipótesis lanzada en esta columna: el problema de la Argentina no es el delito sino la impunidad.

Qué vuelva Sergio

Y si alguien tiene dudas, que le pregunte a Sergio Shocklender. El joven millonario prendió el ventilador. “Si caigo, caen todos”, parece ser su consigna. El viernes pasado, comenzó un raid mediático en la revista Noticias que terminó, literalmente, en La Cornisa con Luis Majul. Este jueves hablará en el Congreso de la Nación como si fuese un perseguido político, un testigo protegido o una víctima del sistema. Un sector de la oposición política escuchará sus denuncias contra Hebe de Bonafini y los funcionarios del gobierno nacional. Hablará de cuentas en el exterior y coimas. En medio de un desierto de ideas y propuestas, Schoklender, les alcanza un vaso de agua. La posibilidad de “entrarle” al gobierno por uno de sus costados más débiles: la arbitraria distribución de fondos, la falta de controles y la posible corrupción.

Sólo Margarita Stolbizer se autoexcluyó de una estrategia tan evidente como anunciada. La candidata a gobernadora de Buenos Aires no le restó credibilidad a las denuncias del ex administrador de Madres de Plaza de Mayo, pero lo mandó a declarar lo que sepa a la justicia. El resto de los dirigentes del Frente Amplio Progresista volvieron a exhibir contradicciones y miserias. Esta semana, Hermes Binner le pidió una reunión a la presidenta de la Nación para discutir la convocatoria a un “diálogo nacional” para que “la crisis internacional no afecte a los sectores más débiles, trabajadores en negro y jubilados”. Duhaldistas y radicales pusieron el grito en el cielo y acusaron al gobernador de Santa Fe de “connivencia” con el gobierno nacional.  En el FAP apuestan a diferenciarse del resto de la oposición. A veces lo consiguen. Cuando eso ocurre parecen más cerca de poder consolidar una fuerza progresista con capacidad de gobernar. Todavía no está claro si podrán lograrlo.

Más allá de estos devaneos de la política. Propios y extraños reconocen que Schoklender es un personaje oscuro y perverso. Está sospechado de corrupción, malversación de fondos y estafa. Enlodó a la Fundación Madres de Plaza de Mayo como nadie en su historia. Para eso contó con el aval de su titular y fundadora. La relación entre Schoklender y Hebe es más para la psicología que para el análisis político. Cómo un condenado por parricidio se ganó el corazón y la confianza de una madre de desparecidos es un misterio. Pero más allá de lo siniestro del personaje o el rédito político que quiere obtener la oposición, existe una innegable responsabilidad política del oficialismo. Funcionarios del gobierno, en nombre de la defensa de los derechos humanos, entregaron fondos públicos, créditos e hicieron la vista gorda a la posible comisión de delitos. ¿Por qué nadie en la administración del Estado pagó con su cargo los costos de semejante desmanejo y falta de control? La búsqueda de verdad y justicia también debe alcanzar a los que roban o utilizan fondos públicos en beneficio propio.

Nota publicada en Diario Z, edición del 15-09-2011

Yo quiero cruzar con la barrera