El elegido

Si fuera por lo que dicen las encuestas, Daniel Filmus y Gabriela Michetti podrían ir posando para los afiches como candidatos del Frente para la Victoria y del Pro en la Ciudad de Buenos Aires. Pero en política no siempre son los números los que dictan las mejores decisiones. Dos más dos no siempre es cuatro a la hora de definir un candidato. Por esa razón, el senador no esconde su preocupación y la ex vicejefa porteña exhibe una inusitada prudencia. Sus respectivos referentes, Cristina Kichner y Mauricio Macri, preparan sus estrategias en base a una multiplicidad de datos y dilatarán la designación.

Lo que está definido es que no habrá internas. La bendición se hará entre cuatro paredes. Será la presidenta quien decida finalmente entre el ex Ministro de Educación y su actual ministro de Economía, Amado Boudou, cual es el mejor abanderado kichnerista en la Capital. El titular de la cartera de Trabajo, Juan Carlos Tomada no se baja del ring pero se siente unos pasos más atrás a la hora de aspirar a la candidatura oficial.

Después del golpe que significó para sus aspiraciones de “candidato natural”, el lanzamiento de Boudou junto a Hugo Moyano y Carlos Kunkel, Filmus logró recomponerse. Si bien comprende que la decisión de bajar al ex titular del Ansses a la arena política fue una decisión de la presidenta, confía en que los números lo respaldarán. En especial ante una posible segunda vuelta. Sus colaboradores afirman que el ex Ministro tiene un perfil más amable para independientes, radicales, socialistas y militantes progresistas en general que podrían determinar la elección en una segunda instancia. “Nosotros estamos en una mirada diferente a la que plantean Boudou y Moyano respecto a la ciudad”, dijo a Diario Z la semana pasada. Los colaboradores del senador aseguran que éste es el mejor argumento: “Boudou nunca podría ganarle una segunda vuelta a Michetti”.

Del otro lado, insisten con que el crecimiento del ministro de Economía no tiene techo: “este es el año de Amado”, prometen y, por lo bajo, explican que en la Casa Rosada le siguen facturando a Filmus viejas cuitas por una supuesta falta de lealtad en la elección del 2009 cuando no quiso sumar al engendro de las candidaturas testimoniales. En Balcarce 50 los dejan correr a los tres. No habrá definiciones hasta que el Pro resuelva su interna.

Gabriela Michetti ya se siente candidata. Sus colaboradores más cercanos afirman que todos los sondeos le dan mejor que a su rival interno: Horacio Rodríguez Larreta, pero agregan con orgullo: “en algunas le da mejor que a Macri si tiene que enfrentar una segunda vuelta”. El balotaje en la Ciudad es casi cantado. A diferencia del sistema imperante en la elección presidencial, los porteños eligen al Jefe de Gobierno en primera vuelta sólo si el ganador obtiene un voto más que la mitad de los emitidos. Un escenario altamente improbable. Por eso Michetti apuesta a su buena imagen con los independientes y a la aceitada relación que mantiene con radicales y miembros de otros partidos. Para compensar su principal debilidad: la capacidad de gestión, la candidatura a vicejefe será acompañada para un hombre del Partido, un ministro de su confianza o un legislador con peso propio.

Por su parte, el jefe de Gabinete porteño, es reconocido como gestor, cuenta con el apoyo de la mayoría de los funcionarios porteños y tiene el control del Partido. También goza de la simpatía de Macri, quien le reconoce haberse “puesto al hombro la gestión”. Choca con un límite: su perfil no es el mejor para seducir a los independientes ni para cerrar alianzas políticas en una segunda vuelta.

Todo quedará resuelto en un mes. Cuando Macri lance su candidatura presidencial y se defina la fecha de las elecciones. Para ese momento ya se encargaron nuevos sondeos, “más completos y complejos en su calidad” para definir si la candidatura es para “la líder motivacional” o para “el líder gerencial”.
La fecha encierra más de un dilema. Macri en esto coincide con el kichnerismo, preferiría unificar las elecciones con las nacionales el 23 de Octubre. Tanto el ingeniero como la presidenta estiman que arrastrarán voluntades en la ciudad para sus respectivos candidatos. Para eso hay que modificar una ley y hacen falta 40 voluntades en la legislatura. En el Pro dicen que tienen ese número: “en breve habrá presupuesto y unificación”, dicen. En realidad a todas las fuerzas les conviene votar el mismo día que en las presidenciales. Pero a Seguro, como a José Pedraza, se lo llevaron preso.

En el Pro también estudian una variante judicial: afirman que la ley que impide al Jefe de Gobierno llamar a elecciones junto a los comicios nacionales es inconstitucional. Según los juristas consultados, la norma vulnera la potestad que le otorga la Constitución de la Ciudad al titular del ejecutivo porteño de poder fijar la fecha cuando lo estime conveniente. La prioridad, de todas formas, es la solución política vía un acuerdo legislativo.

Mientras tanto, Macri trata de consolidar su candidatura presidencial en todo el país. No le resulta sencillo. En algunas provincias el Pro casi no existe. Por esa razón, desoyendo a su principal asesor electoral: Jaime Durán Barba, tiende puentes con el peronismo federal. Para el especialista ecuatoriano, la cercanía con Eduardo Duhalde es contraproducente en un eventual escenario de balotaje. En Santa Fe la candidatura a Gobernador del Pro del cómico Miguel Del Sel será secundada por Osvaldo Salomón, intendente de Chabás, furioso opositor de la 125 y referente local del peronismo federal. Es una señal. Macri necesita del duhaldismo en el interior pero teme que una alianza con “el Jefe” se convierta en un salvavidas de plomo.

Según unos cables de la Embajada norteamericana en Buenos Aires, revelados por wikileaks y publicados por Página/12, Mauricio Macri le anticipó hace un año a la embajadora Vilma Martínez su intención de competir por la presidencia. En esa misma charla le pidió a la diplomática que interceda para que EE.UU. adopte posturas más duras con el gobierno argentino y promocionó a su agrupación, ante otros funcionarios de la Embajada, diciendo “somos el primer partido pro mercado y pro negocios en cerca de 80 años de historia argentina que está listo para asumir el poder”. En la convicción de que nada lo afecta electoralmente –ni los muertos en derrumbes, ni las inundaciones en Belgrano, ni las expresiones xenófobas, ni sus visitas a La Embajada– Macri ratificó sus dichos sin siquiera ponerse colorado. Cree que lejos de perjudicarlo esas noticias consolidan su perfil. Duhalde lo aplaude, Francisco De Narváez vuelve arrepentido a su redil. Sin la pinta de Pablo Echarri, se siente El Elegido de la oposición.

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