Maxi en vivo

A pedido de algunos amigos del blog: Maximiliano Montenegro opina sobre cómo el gobierno nacional está enfrentando la crisis económica. Y también un poco de backstage de Lado Salvaje, el programa que hacemos desde hace cuatro años en América 24 (Jueves 22 hs).

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Maxi en vivo

La Mafia en recesión

Hoy todos los diarios españoles dan cuenta de una cifra: 700.000.

Seguramente a muchos les habrá dado un escalofrío cuando desayunaban, es que el vicepresidente del gobierno Pedro Solbes reconoció ayer que esa es la cifra estimada de puestos de trabajo que se perderán este año en España. Con esto el desempleo (el paro, como le dicen aquí) llegará a fin de año a 16 por ciento.

La recesión es un fantasma que recorre Europa (perdón Marx) y junto al desempleo están al tope de las preocupaciones de los ciudadanos del viejo continente. A tal punto los ajustes están a la orden del día que se conoció en Italia, a través de una grabaciones de charlas entre líderes de la Mafia, que hasta la Cosa Nostra encaró una reducción de sus subsidios ilegales y sueldos de capos y sicarios. Sí, aunque no lo crean.

Los diálogos del jefe del poderoso clan palermitano Gaetano Lo Presti revelan que los capos reconocen que “estamos en una crisis” y hay que tomar medidas. Según la charla grabada los picciotto (mafiosos jóvenes) vieron reducidos, en algunos casos, sus sueldos de 1500 euros a menos de la mitad y lo mismo ocurrió con los más experimentados que cobraban hace dos años 3000 euros y ahora también recibieron la reducción.

También se quejaba de que el 75 por ciento de los ingresos se iban en “salarios”. Eso sí, a los capos no se les tocaron los ingresos, y menos a los que están presos.

Otra curiosidad: la asociación de comerciantes de Italia (Confesercenti) señaló que “la Mafia es la primera empresa del país”.  En conjunto la Cosa Nostra sicialiana, la Camorra napolitana, la Ndrangheta calabresa y la Sacra Corona Unita de Apulia facturan 130 millones de euros al año, el 6 por ciento del PBI italiano.

La Mafia en recesión

Borocotó o la argentinidad al palo

Eduardo Lorenzo Borocotó es uno de los fenómenos más singulares de la nueva política argentina. Estuvo con Mauricio Macri y luego emigró en una curiosa voltereta a las filas del oficialismo.

Uno de los médicos más mediáticos del país fue clave para que el Frente para la Victoria obtuviera quórum en la última sesión de diputados para la aprobación del paquete anti crisis, que incluye el polémico blanqueo de capitales.

El jueves pasado lo entrevistamos en la radio. La nota es imperdible, más allá de las chicanas iniciales dónde me imputa haberlo tuteado antes y ahora no, cosa que es falsa así como una supuesta visita a un programa que él tenía para promocionar uno de mis libros, algo que no refuté porque no tenía ninguna importancia para nota.

Esto es independiente de la movida judicial de la CC, el Pro y algo del PJ disidente cuestionando la forma de la votación que, en mi opinión y la de la UCR (Gerardo Morales lo confirmó en nuestro programa) fue correcta.

Actitud valiosa para un opositor que cuestionó duramente el blanqueo. Aquí va la entrevista.

[audio:borocoto111208.mp3|titles=Nota a Borocoto|artists=Reynaldo Sietecase]

Audio (para descargar el audio, hacé click derecho, y elegí “Guardar destino como”)

Borocotó o la argentinidad al palo

Rumbo al 2009

Cada fin de año, el mamìfero humano hace un balance y analiza su futuro inmediato. Este 2008 ademàs, viene cargado de fechas para recordar: los 25 años que cumple la democracia, el año del gobierno de Cristina Kirchner…

Se habla de recesión y coletazos de la crisis mundial. Se teme por los puestos de trabajo y la baja en la actividad y el consumo.

En mi caso, aplico lo que decía Antonio Gramsci: “pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad“. Sé que pinta complicado pero tengo voluntad como para dar batalla. Por eso espero y deseo que el 2009 sea mejor.

Vos cómo lo ves? Y no me refiero sólo a la política.

Rumbo al 2009

Creer o reventar

No sé de dónde salió esta frase que presenta una opción falsa. Es evidente que cualquiera puede no creer y seguir entero por la vida, como si nada. Si fuese cierta no quedarían argentinos sobre el planeta. Basta recordar aquello de “la casa está en orden” o “revolución productiva y salariazo”.

No es muy difícil determinar qué es lo que hace creíble a un político. Hay dos cuestiones esenciales: la correlación directa entre lo que dice y lo que hace y el cumplimiento estricto de las cosas que promete.

Hace varios días que doy vueltas por el vecindario de la credibilidad. Más precisamente desde que se cumplió el primer aniversario del triunfo electoral de Cristina Fernández de Kirchner. El gobierno nacional atraviesa una crisis política, originada en la derrota legislativa de su proyecto de retenciones móviles, y enfrenta, además, una crisis económica que tiene origen internacional y condimentos locales. Sin embargo, el mayor problema de la gestión no es político ni económico, es de credibilidad.

El 28 de octubre de 2007 la fórmula Cristina Fernández- Julio Cobos ganó las elecciones presidenciales con el 45,29% de los sufragios. Unos nueve millones de personas apostaron al “cambio en la continuidad”. Algo así como rescatar lo bueno y enmendar lo malo de la gestión de su marido. La flamante Presidenta había prometido en su campaña mayor calidad institucional. Tenía con qué, la adhesión popular le permitió contar con amplia mayoría en las dos cámaras del Congreso. Los gobernadores le juraban lealtad en forma masiva y los intendentes estaban alineados. ¿Qué pasó? No se cumplió.

La Presidenta anunció que en su mandato la Argentina “volvería” a insertarse en el mundo. A la semana de asumir se incendió la relación con los Estados Unidos por la valija de Antonini Wilson. El venezolano nacionalizado norteamericano es impresentable, pero no menos cierto es que la valija ingresó a Buenos Aires gracias a la diligencia de Claudio Uberti, un funcionario clave de la administración kirchnerista. Se profundizó el conflicto con el Uruguay: el puente binacional sigue cortado y el gobierno de Tabaré Vázquez descartó apoyar al presidente argentino para conducir la Unión de Naciones Suramericanas. Y como si esto fuese poco, la relación con España está en su peor momento a partir de la estatización de Aerolíneas Argentinas.

La Presidenta había prometido también más diálogo con la oposición. “Quiero convocar a todos sin odios ni rencores”, dijo el día del triunfo electoral. Nunca se llamó formalmente a los partidos opositores para dialogar sobre ningún tema. Medidas trascendentales como la intervención sobre la aerolínea de bandera o el fin de las AFJP tampoco permitieron abrir un canal de diálogo. Y esto sólo por nombrar dos medidas que hubiesen contado con el aval de otras fuerzas políticas.

El gran proyecto oficial era el acuerdo del Vicente Nario Bicentenario con todas las fuerzas sociales, económicas y políticas de cara a 2010. Durante el conflicto con las asociaciones de chacareros y productores, se generalizó la acusación de golpistas. Se estigmatizó y se intentó crear un fantasma con la posible interrupción del mandato popular. Del otro lado hubo de todo, incluso golpistas. Pero nunca corrió peligro la estabilidad democrática. Se jugó al todo o nada sólo por sostener una medida fiscal. El conflicto dividió a la sociedad y el Gobierno hizo un aporte decisivo para que eso ocurriera.

Néstor Kirchner iba a quedar en un segundo plano. “La presidenta es Cristina”, repetían como un catecismo los funcionarios. Lo cierto es que el Presidente está detrás de cada una de las decisiones del Gobierno. Las políticas más importantes son tomadas entre dos o tres personas y la mayoría de los ministros se entera por los diarios. Se fue Alberto Fernández y llegó Sergio Massa, no cambió nada.

Los voceros auguraron nuevos tiempos en la relación con los periodistas. A pesar del anuncio, la Presidenta apenas dio una conferencia de prensa en la residencia de Olivos.

Se podrían enumerar más promesas y más decepciones.

Pero no sólo la palabra oficial está en crisis. Mauricio Macri prometió construir diez kilómetros de subte por año para la Capital Federal, una cifra que se convirtió en un sueño inalcanzable. También afirmó que la educación iba a convertirse en la prioridad de su gobierno y tuvo conflictos con los cooperadores, los estudiantes y los maestros.

Elisa Carrió decidió enfrentar la estatización de la jubilación privada a su estilo. Habló de saqueo, robo y estafa. Objetivo de su enojo fueron el Gobierno y sus ex compañeros del ARI. Más allá de la legítima preocupación por el destino del dinero de los jubilados, terminó coincidiendo con el PRO. En 2000, Carrió había presentado un proyecto para que las jubilaciones volvieran al Estado. Creer o reventar. ¿Es una opción falsa?

Creer o reventar

¿Bailando en el Titanic o justa alegría?

Por lo menos una decena de oyentes de Mañana es Tarde, el programa que hacemos en Radio Del Plata, se manifestó alegre por la crisis financiera que viven los Estados Unidos.

Las razones son diversas, es la coronación de ocho años de soberbia y avasallamiento norteamericano en el mundo; es el final de un discurso blindado que exportaron a los países subdesarrollados (la no intervención del Estado) y es el crack del capitalismo tal cómo lo vimos hasta ahora. Pero más allá de estas cuestiones, que comparto, lo cierto es que la crisis impactará en la Argentina, aunque está claro que no de una manera virulenta.

Por suerte nuestro aislamiento financiero y la fortaleza de la economía, mitigarán el impacto. Pero habrá impacto. Como me dijo alquien: “no nos caeremos de un piso 25 pero nos caeremos del primer o segundo piso”. El presidente de Brasil, Luis Inácio Lula De Silva dijo: “Los países pobres no pueden ser víctimas del casino montado en el sistema financiero estadounidense”. Algo similar opinó Cristina Kirchner en su reciente visita a Nueva York. Pero nadie garantiza que no será así.

¿Hay algo para festejar?

¿Bailando en el Titanic o justa alegría?