25 años

Con la democracia no se come, no se educa, ni se cura. Sería bello si fuese cierto, pero no. Aquella frase de Raúl Alfonsín fue una expresión de deseo.

La democracia apenas permite la libertad para seguir peleando por una sociedad menos injusta. Sólo como ejemplo, un informe de la CTA reveló que por día mueren 14 recién nacidos por causas evitables. El mismo informe dice que unos seis millones de menores vive en hogares pobres y casi la mitad tiene problemas de alimentación. Los chicos son los más castigados por la pobreza.

Con todas su contradicciones. Con todos sus retrocesos. A pesar de las traiciones y la impunidad. A 25 años del final de la dictadura más sangrienta que recuerde la historia nacional, hay motivos para festejar la libertad. Esa libertad que no alcanza pero que reconforta el alma. Esa libertad que permite encontrar alegría en medio de la pelea.

Esa libertad que permite ponerle música al Preámbulo de la Constitución. Y pedir cantando afianzar la justicia y promover el bienestar general.

Anuncios
25 años