Te amo, te odio, dame más

El año electoral será laboratorio de lo mejor y lo peor del sistema de representación. Las primarias abiertas, obligatorias y simultáneas van a convivir con los dedazos y otros engendros. El último capítulo de la telenovela del verano en las tiendas del kichnerismo duro, “Peguenlé a Daniel Scioli”, incluye la habilitación de listas colectoras y el apoyo a la candidatura a gobernador de Martín Sabbatella.

La idea es más o menos así: la reelección del gobernador de Buenos Aires es clave para un eventual triunfo en primera vuelta de la presidenta de la Nación. Las dos elecciones serán el mismo día. Sin embargo, los autodenominados “kichneristas puros” apuestan a que Scioli gane pero que no obtenga más votos que Cristina Kichner en la provincia más importante del país. Piensan que vale la pena el riesgo electoral. En un prematuro brote de paranoia política, temen que un Scioli fortalecido pueda convertirse en el principal candidato a la sucesión presidencial en el 2015. Si CFK finalmente compite este año, no tendrá reelección y en un movimiento como el peronismo, esa imposibilidad suena a aprontes de batalla.

Para este sector, el ex motonauta es el “enemigo íntimo” del “modelo”. Lo dicen con convicción aunque son pocos los que se animan a definir qué es “el modelo”. De nada vale que desde el entorno del gobernador enumeren la sucesión de gestos de apoyo a los Kichner realizados por Scioli en los últimos años: fue vicepresidente de NK; candidato a gobernador a pedido de éste en lugar de competir por la Capital y aceptó ser candidato testimonial en la derrota del 2009. Después de la muerte del ex presidente, ratificó su apoyo a CFK y descartó las versiones de su candidatura presidencial que alentaba un amplio sector del establishment. También se acercó a los movimientos sociales. No le alcanzó. “Es de derecha”, dicen sus críticos. Y reivindican una estrategia que puede favorecer a Francisco De Narvéz como ocurrió hace dos años y a sus socios políticos: Eduardo Duhalde y Mauricio Macri. El millonario dueño del canal América agradeció públicamente el apoyo a la fórmula de Sabbatella.

¿La presidenta piensa igual que los fundamentalistas del aire acondicionado?  (Perdón Indio, esta es una referencia a las cómodas oficinas del centro porteño y no a la eficaz banda que te acompaña) Difícil saberlo. Por lo pronto no desalienta la candidatura del ex intendente de Morón, quién más allá de sus innegables condiciones para la gestión y su honestidad, aspira a sumar votos colgado del proyecto oficialista. Alguna vez hasta se lo mencionó como posible compañero de una eventual fórmula presidencial. Variante indigerible para el peronismo tradicional, principal base de apoyo del gobierno después del naufragio de la transversalidad allá por el 2005.  Por entonces, una foto de Néstor Kichner, en la Casa Rosada, junto a Hermes Binner, Sabbatella y Luis Juez, erizó la piel de los caciques del PJ. De todos modos, después de la experiencia amarga de “Cristina, Cobos y vos”; un extrapartidario en la fórmula parece una utopía.

La mayoría de los intendentes peronistas –con excepción de Francisco “Barba” Gutiérrez- puso el grito en el cielo. No lo hacen por vocación democrática ni en beneficio de la transparencia. La mayoría no rechaza esos artilugios cuando son los principales beneficiados. Esta vez protestaron porque saben que pueden ser afectados. El Jefe de Gabinete del gobierno bonaerense, Alberto Pérez, salió a marcar la cancha: “En el 2009, cuando este proyecto político nacional fue a elecciones y medía el 30 por ciento, el ex intendente de Morón enfrentó a Néstor Kirchner. Es un dirigente político que nos despierta desconfianza por sus movimientos erráticos, mostrándose opositor y oficialista”.

Al ala izquierda del gobierno le cuesta aceptar que la “fuerza progre” que convoca a organizaciones barriales, militancia juvenil y organismos de derechos humanos incluye a Scioli, José Luis Gioja, el resto de los gobernadores; los barones del conurbano y al sindicalismo de Hugo Moyano. El ex presidente no tenía esas contradicciones.

Con menos prejuicios, los peronistas santafesinos dieron un ejemplo de pragmatismo. Después de denostarse con toda la paleta de adjetivos decidieron que juntos a las elecciones primarias. Kichneristas puros, antikichneristas, peronistas históricos, recién llegados, reutemistas y críticos del Lole, cantaron la marcha y elogiaron a Néstor Kichner. La apuesta allí es vencer al Frente Progresista que integran socialistas y radicales y recuperar la provincia. Saben que juntos tienen alguna posibilidad, divididos ninguna. El socialismo santafesino, embarcado en una interna feroz, es el espejo invertido del PJ local.

Para Scioli, que se encuentra en Italia, la procesión va por dentro. Fiel a su estilo no dirá nada o dirá algo sin decir nada. “Cómo va a discutir alguien que tiene el 60 por ciento de imagen positiva con un candidato que mide el 5”, explican los suyos desde La Plata. También advierten que hay que esperar al 19 de febrero cuando se reúnan en Sierra de los Padres los principales referentes del PJ bonaerense. Ese día es el cumpleaños de la presidenta. Dos días antes, se inaugurará el Estadio Único de La Plata con un espectáculo de luz y sonido. En el palco estarán Cristina Kichner y Daniel Scioli. En el campo de juego desfilarán Juan Sebastián Verón y Guillermo Barros Schelotto, entre otras glorias de los equipos platenses. Tanto en el fútbol como en la política, rivalidades y alianzas tienen una insoportable levedad.

Nota: Publicado en Diario Z edición 10.02.2011

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