equipo que gana, no se toca

La frase pertenece al mundo del fútbol y, a la vez, responde a la sabiduría popular. ¿Para qué hacer cambios cuando se viene de un triunfo? La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, coincidieron en la cantidad de modificaciones en sus gabinetes. Sólo sumaron tres nombres a sus elencos ministeriales. Ambos privilegiaron la capacidad, la experiencia de gestión y, en especial, la lealtad. La distancia ideológica que separa a estos dirigentes no es obstáculo para la aplicación de un similar razonamiento político. Cualquier dirigente exitoso trata de ratificar su liderazgo y el rumbo político elegido después de recibir el respaldo popular.

La presidenta sólo movió las fichas obligadas. Se podría decir, por el perfil de los nuevos funcionarios, que CFK hace una opción preferencial por los profesionales jóvenes cada vez que debe sumar colaboradores. Juan Manuel Abal Medina, de 43 años, pasó de la Secretaría de Comunicación a la Jefatura de Gabinete. Si bien proviene del progresismo, militó en el Frente Grande, porta un apellido cargado de significado dentro del peronismo. Su padre fue un estrecho colaborador de Perón y su tío, Fernando, uno de los fundadores de Montoneros. Es un hombre formado en el ámbito académico y representa el cristinismo puro y duro. Reemplaza a Aníbal Fernández, quien por primera vez en diez años pasará a un segundo plano de la política. Casi un exilio dorado: allí podrá ejercer su filosa oratoria aunque lejos de “la cocina” del poder que tanto lo seduce.

Alfredo Scoccimarro fue el encargado de anunciar la conformación del nuevo gabinete casi como si se tratara de un mero trámite administrativo. Esa fue otra señal. El vocero presidencial es visto como uno de los eventuales reemplazos de Abal Medina en Comunicación. Un área clave, allí se deciden las estrategias comunicacionales del oficialismo y, nada menos, las pautas publicitarias.

En Economía el cambio de línea es más imperceptible todavía: Hernán Lorenzino fue promovido de Secretario de Finanzas a titular del Ministerio. Este nombramiento despeja especulaciones sobre cortocircuitos entre la primera mandataria con su vicepresidente Amado Boudou. El funcionario “rockero” no pasa por su mejor momento pero tampoco transita el desierto como apuntaron algunos medios. Deberá sí, superar el karma de los vicepresidentes. Más allá de la calificación “de concheto” que le disparó hace una semana y de cualquier interpretación interesada, hasta ahora la presidenta lo privilegió al elegirlo como compañero de fórmula, al designar a Lorenzino como su reemplazante y al impulsar a Roberto Feletti, otro colaborador de Boudou, como presidente de la Comisión de Presupuesto en la Cámara de Diputados. La confirmación de Diego Bossio al frente del Anses también fue una buena noticia para el ex Ministro.

Un día después de su nombramiento, Lorenzino anunció que la reestructuración de la deuda soberana –es un especialista en el tema– será una prioridad. Aunque no mencionó al monstruo, tal vez para no invocarlo, la lucha contra la inflación es el otro gran tema de su agenda. Todo con el telón de fondo de la puja salarial y las posibles consecuencias de la crisis internacional.

En Agricultura fue designado Norberto Yahuar, un patagónico que dejó a Mario Das Neves justo a tiempo. En una escena de peronismo explícito, este año enfrentó al gobernador de Chubut impulsando la candidatura del kirchnerista Carlos Eliceche. Se desempeñaba en la Subsecretaría de Pesca y reemplazará a Julián Dominguez, quien presidirá la Cámara de Diputados.

El resto, es el mismo equipo que saludó en el atrio ante el aluvión de votos del 23 de Octubre. Julio De Vido, a quien se sindicaba como número fijo para Economía, seguirá en su puesto y en la primera línea de muchos conflictos. Tiene a su cargo la relación con Hugo Moyano y la CGT, con los empresarios, con los intendentes y gobernadores, y el desmantelamiento de los subsidios. De Vido, junto a sus colegas Nilda Garré, Alicia Kirchner, Carlos Tomada, Florencio Randazzo y los secretarios Carlos Zanini, Oscar Parrili y Guillermo Moreno, conforman el centro operativo de la gestión.

En la mala costumbre de expresar noticias deseadas y no hechos reales, algunas usinas periodísticas y políticas daban por finiquitada la gestión del polémico Secretario de Comercio. Más allá de algunas barrabasadas que llevan su firma, la última fue el anuncio de una supuesta canasta navideña para cuatro personas al costo de cien pesos, Moreno está más firme que nunca. Si alguna vez emigra de su puesto será hacia un lugar mejor.

El sábado, la presidenta expondrá ante los legisladores su plan de gobierno. Tampoco allí habrá sorpresas. Defender “el modelo”, apostar a la diversificación productiva, alentar la innovación tecnológica, mejorar la educación, ampliar derechos sociales, restringir la venta de tierras a extranjeros, profundizar la integración regional, entre otros temas.

Finalmente le tomará juramento Julio Cobos. Más allá de la sinuosa figura del vicepresidente, a esta altura un cadáver político, eso es lo que corresponde. Y otra vez fue la presidenta la que puso las cosas en su sitio. Los alcahuetes y el fuego amigo serán inevitables en  el segundo mandato que comienza.

Los nombres de Mauricio

El Jefe de Gobierno porteño emprendió el mismo camino. A Macri no hay que explicarle el significado de una frase futbolera. El triunfo de su delfín en Boca ratifica su olfato. Cuando las cosas salen bien, sólo hay que cambiar lo justo y necesario. El peronista Emilio Monzó, quien fuera intendente de Carlos Tejedor y ex funcionario del gobierno de Daniel Scioli, ocupará el flamante Ministerio de Gobierno. El gesto hacia el peronismo no kirchnerista es claro. La carrera al 2015 ya comenzó. A cargo del Ministerio de Modernización del Estado, la otra novedad, estará Andrés Ibarra, ex gerente general de Boca y ex responsable de Infraestructura Escolar. Un hombre cuestionado pero de total confianza. De eso se trata.

El otro cambio es obligado: Carolina Stanley va a Desarrollo Social en reemplazo de la vicejefa de gobierno María Eugenia Vidal. La nueva ministra es hija del conocido banquero del Citybank. Está claro que Macri elige bien a las mujeres que lo acompañan: inteligentes, lindas, leales y ambiciosas. Después de proyectar a Gabriela Michetti al firmamento político nacional, ahora María Eugenia Vidal es la nueva estrella del gobierno porteño. Junto a Rodríguez Larreta y Monzó tendrá la misión de defender y explicar la gestión. El trío intentará mejorar la relación con el gobierno nacional. Todo un desafío.

Nota publicada en Diario Z, en su edición del 8.12.2011 – Ilustración: Juan José Olivieri

Anuncios
equipo que gana, no se toca

Todo lleva su firma

Todo lleva su firma. No sólo la designación del Ministro de Economía, Amado Boudou, como candidato a vicepresidente de la Nación. También la nominación de Gabriel Mariotto como compañero de fórmula del gobernador Daniel Scioli. Cada uno de los nombres en cada una de las listas en todo el país. La espectacular cosecha de los jóvenes de La Cámpora y la pobre recaudación de la CGT. Todo tiene su sello. Cristina Fernández de Kirchner hizo uso y abuso de su poder político. Un gesto de peronismo explícito: el que tiene los votos, es quien decide casi todo. La presidenta hizo un movimiento audaz, apostó a la renovación generacional a costa de militantes tradicionales, aliados y gremialistas. Es evidente que está dispuesta a correr los riesgos de su arbitrariedad. Hay una legión de heridos. También incredulidad. Algo parecido ocurrió con Eduardo Duhalde, Mauricio Macri, Ricardo Alfonsín, Hermes Binner, Alberto Rodríguez Saá o Elisa Carrió. Todos hablan de democracia interna pero las candidaturas de todos los partidos se resuelven entre unos pocos.

Las designaciones de Boudou y Mariotto no sólo responden al valor “lealtad”, una actitud que cotiza más que el oro en el entorno presidencial. Ambos tienen una relación directa con dos decisiones consideradas claves para la gestión de la presidenta. La estatización de las AFJP, cuyo ideólogo exclusivo fue el entonces titular del Ansses, y la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales, que tuvo en Mariotto a su principal impulsor. Con los recursos que estaban en manos privadas el gobierno evitó suspender las políticas expansivas y la obra pública.

El Ministro de Economía tiene un pasado liberal indisimulable.  La propia presidenta lo exhibió como una virtud: “tiene la capacidad de cambiar”. La mayoría de los empresarios lo ven como un símbolo de continuidad del actual modelo que, en líneas generales apoyan en beneficio propio. Los peronistas “más de izquierda” coinciden con los más tradicionales, a la hora de cuestionarlo. Unos hubiesen preferido un político más “progre” (Juan Manuel Abal Medina) y los otros, a alguien más ligado a la estructura del PJ (Jorge Capitanich u otro gobernador).  Lo cierto es que la presidenta privilegió consolidar su poder por sobre la eventual necesidad de lograr votos y no tuvo reparos en desairar a algunos representantes del “aparato”. La explicación es simple: cree que ya cuenta con la adhesión suficiente para ganar.

Boudou fue la única buena noticia que tuvo Hugo Moyano el pasado fin de semana. El líder camionero se mostró y tuvo palabras elogiosas en el lanzamiento del Ministro en su fallida candidatura en la Ciudad de Buenos Aires. Tienen diálogo directo. Los legisladores de extracción sindical son trece, renuevan ocho. Sólo dos nombres –Facundo Moyano, del sindicato de Peajes, y Carlos Gdansky de la UOM– tienen lugares expectantes en la lista de diputados bonaerenses. Juan Carlos Schmid, de Dragado, y Julio Piumato, de Judiciales, que parecían números puestos en las listas del Frente para la Victoria en Santa Fe y Capital, decidieron renunciar a la postulación porque les ofrecieron lugares testimoniales. “No nos sentimos valorados por el gobierno”, se lamentó Piumato, un militante full time del kichnerismo, que parecía indiscutido en la lista de diputados de la Capital. Todos “los heridos” aseguraron que no habría ruptura con la presidenta pero aclararon que ya no estarán en la primera fila de defensa del gobierno. Esta historia continuará pero es imposible saber ahora de qué manera.

Algo queda claro: la metodología del reclamo público de cargos realizada por Moyano y sus lugartenientes no conmovió a la presidenta. Dado el resultado, se puede decir que todo lo contrario. No faltó el que recordó que durante el menemismo, los sindicalistas tenían el doble de las bancas que en la actualidad y que el bloque del diputados del PJ estaba presidido por Diego Ibañez, líder de los petroleros. Hay que señalar que fue durante esos años que se remató el patrimonio nacional y se destruyó empleo en forma masiva.

Los aliados y los movimientos sociales tampoco ligaron. Luis D´Elia lo resumió a su manera: “nos sentimos kelpers” y cuestionó la baja representación de la CGT en desmedro de “los yuppies de La Cámpora”. También patalearon pero con sordina algunos intendentes del conurbano. En las huestes de Martín Sabbatella tampoco hubo festejos, Ariel Basteiro se quedó afuera al igual que Silvia Vázquez. La diputada de FORJA tuvo un rol destacado en la defensa de la ley de Medios. Carlos Zanini, el Secretario Legal y Técnico, pasó a ser algo así como el satánico Dr. No.

Daniel Scioli hizo la venia. Aceptó a Mariotto y hasta se sacó una foto con su compañero de fórmula. En su entorno hablan de “consenso necesario” y de la aceptable cantidad de leales que pudo colocar en las listas bonaerenses. La presencia de Mariotto, para acompañar a Scioli en lugar de un referente del peronismo bonaerense, sumada a la poca presencia de candidatos propuestos por los intendentes es otro factor de irritación. Duhalde y De Narváez se desesperaron por “robar” a los descontentos. Duhalde llegó a tentar, sin suerte, al ex motonauta. Sus operadores hablaron con Sergio Massa y varios intendentes pero sin mucho éxito.

En el llamado Frente Amplio Progresista las tensiones con Pino Solanas aumentaron. El cineasta se quedó solo. Sus ex socios de Proyecto Sur (CTA y Libres del Sur) decidieron integrar las listas del FAP. Incluso en la Capital habrá dos nóminas para legisladores nacionales. Con todo, el cineasta concurrió al lanzamiento de la fórmula Binner-Morandini en la Capital. ¿Se arrepintió de haber lanzado a Alcira Argumedo a la presidencia? Por lo pronto Binner y Margarita Stolibizer le prometieron su apoyo en la campaña porteña. No todos los dirigentes de la centroizquierda argentina comprenden que están ante una coyuntura histórica que puede sentar las bases de un nuevo espacio en la política argentina.

Macri sufre otro tipo de soledad, la del que abandonó su propio sueño. Finalmente el PRO no presentó candidato a presidente. Hasta hace un par de meses, el Jefe de Gobierno porteño iba a dar esa batalla. Tiene un consuelo: las encuestas lo ubican muy bien posicionado para revalidar su cargo en la Ciudad. Faltan diez días para el primer round de esa pelea. La presidenta de la Nación hizo, esta semana,  un gesto concreto para sostener la aspiración de Daniel Filmus de pasar a la segunda vuelta. Anunció un plan de seguridad para el sur de la Capital que incluye la presencia en las calles de gendarmes y prefectos. Macri también incrementará el número de agentes metropolitanos en esa zona. El temor a sufrir un delito está al tope de las preocupaciones de los porteños. El miedo no tiene ideología.

Nota publicada en Diario Z – edición 30.06.2011

Todo lleva su firma

Todos somos progresistas

¿Qué tienen en común el kichnerismo, la alianza Alfonsín-De Narváez, el frente que lidera Hermes Binner, la Federación Agraria, Eisa Carrió, los movimientos sociales, Gabriela Michetti, los dirigentes de la CTA, los organismos defensores de los Derechos Humanos, Eugenio Zaffaroni, Martín Sabbatella y hasta el rabino Bergman? Que además de vivir y hacer política en Argentina, todos se definieron, alguna vez, como progresistas. Muchos lo hacen todavía como principal argumento electoral. Es más, esta campaña podría entenderse como una suerte de interna entre fuerzas progresistas. A esta altura vale preguntarse ¿qué es el progresismo?

El concepto de progresismo fue mutando con el paso del tiempo. Nació como contraposición a las ideas autoritarias de finales del siglo XIX. Luego fue parte indisoluble de las ideas socialistas a comienzos del XX, más ligadas a combatir la desigualdad social y las condiciones laborales de explotación. La irrupción del comunismo destinado a “barrer” con las injusticias del capitalismo dejó al progresismo como una antigualla. Los progres, en opinión de los marxistas, sostenían una retórica moderada y gatopardista. Cuando el mundo bipolar dio paso a la supremacía del capitalismo, el progresismo democrático tuvo su revancha. Los sectores populares siguen llevando la peor parte en la distribución de la riqueza y el mercado se había convertido en dios y bandera de las corporaciones. Contra eso había que luchar. En América latina, las ideas progresistas -más justicia social, presencia del Estado como organizador de la economía, gobierno de las mayorías, salud y educación para todos, entre otras- fueron sostenidas por partidos populistas y de izquierda. Sin embargo, en la actualidad el progresismo es una palabra que parece decirlo todo y, en la mayoría de los casos, no dice nada.

Es una pena que los términos “de izquierda” y “de derecha” tengan tan mala prensa. Ayudarían a entender. Pasa que la derecha en Argentina, en todo el continente en realidad, dio sustento a las peores dictaduras y habilitó graves violaciones de los derechos humanos. Mauricio Macri, por ejemplo, se incomoda cuando alguien lo ubica en ese lugar ideológico. La existencia de un partido que represente a una derecha republicana y moderna es una buena noticia para el sistema. Debería existir consenso sobre este punto.  Lo mismo ocurre con la definición “de izquierda”.  Se lo asocia a la justicia sin libertad, a la violencia y también a prácticas autoritarias. La retórica del peronismo: el “ni yanquis ni marxistas”, hizo lo suyo. De hecho el propio peronismo se encargó de cobijar, alternativamente, ideas de izquierda y de derecha. Por eso utilizar el término progresista es más fácil y menos riesgoso. Ahora bien, ¿Significa algo cuando hasta los dirigentes de derecha lo utilizan? ¿No sería mejor reivindicarse de izquierda o directamente como socialistas? Sin duda es un debate posible y necesario. Los disfraces ideológicos sólo contribuyen a la confusión. En Brasil hasta los comunistas y el Partido Verde formaron parte del PT y en Uruguay, los tupamaros fueron decisivos en la construcción del Frente que gobierna.

El gran desafío que tiene por delante el llamado Frente Amplio Progresista -la sociedad electoral entre Binner, Luis Juez, Pino Solanas, Víctor De Genaro y Margarita Stolbizer- es hacer atractiva una propuesta política “de izquierda”.  Si la alianza recién nacida se ubica a la derecha del gobierno nacional, no tendrá otro destino que el fracaso. ¿Cómo articular un discurso que ratifique los avances de los últimos años y señale las faltas y defecciones del oficialismo en el mismo período? Pero no todos piensan igual en la flamante coalición. El Socialismo, Proyecto Sur y la CTA apoyaron la Ley de Servicios Audiovisuales, la estatización de las AFJP y la recuperación de Aerolíneas Argentinas. Margarita Stolbizer y Norma Morandini –nominada candidata a vice- nunca exhibieron el mismo entusiasmo ante estas iniciativas. Para hacerle el juego a las corporaciones ya hay muchos anotados.

En los próximos días se sabrá si la nueva fuerza se convierte en un ámbito de transformación destinado a persistir en el tiempo como una alternativa de poder o sólo es en una alianza “progresista” que no incluyó a la UCR por su sociedad con Francisco De Narváez. Por cierto, un millonario “progre” de la nueva derecha. Vale recordar que la última fuerza política que se autodenominó progresista fue la Alianza que terminó con Fernando De la Rúa presidente.

Una de las cosas positivas de esta hora es que las definiciones políticas volvieron a tener relevancia. Los asesores de Mauricio Macri lo comprendieron a la perfección. En un intento por evitar la segunda vuelta le sugirieron al Jefe de Gobierno porteño que se corra de la derecha hacia el centro. Por esa razón se decidió “esconder” al rabino Sergio Bergman, después de ubicarlo a la cabeza de la lista de legisladores, y no habla de seguridad sino de cuestiones sociales. En caso de no lograr imponerse en primera vuelta, le explicaron al ex presidente de Boca, estar en el centro puede ser decisivo para sus chances. Tanto Daniel Filmus como Pino Solanas expresan ideas de centroizquierda.

Ricardo Alfonsín, en tanto, ocupa parte de su tiempo en explicar cómo su nuevo marco de alianzas no implica un giro a la derecha. Nadie tiene muchos colaboradores en esta empresa. Eduardo Duhalde aplaudió el encuentro entre el hijo de don Raúl y el empresario colombiano. Macri hizo otro tanto: el PRO no presentará candidato a presidente de la Nación como una manera de tributar sus votos a esa fórmula presidencial.

En tanto, Cristina Kirchner demora la definición de su candidatura. La alta intención de voto que mantiene en todo el país le permite elegir el momento de su lanzamiento. Más allá de las especulaciones, en el gobierno no hay plan b y todos sus competidores están en la cancha. Las noticias de los últimos días no son alentadoras: el escándalo desatado con el manejo de fondos en la Fundación Madres de Plaza de Mayo y la pelea en el INADI, se convirtieron en un festín tanto para los opositores como para los medios concentrados. Las críticas sinceras por la falta de control de los dineros públicos se mezclan con las operaciones aviesas para desacreditar la política de derechos humanos impulsada por el gobierno. Aquí también se puede discernir entre dirigentes honestos y preocupados por la malversación organizada por Sergio Schoklender, de la calaña de especuladores que apuntan a las Madres y lo que representan. Más allá de estas consideraciones, la presidenta otra vez es víctima del fuego amigo. Los manejos de Schoklender y las prebendas en el INADI no son construcciones mediáticas. Están allí. Pocas cosas son más reaccionarias que la corrupción.

Mientras tanto todos son progresistas hasta que se demuestre lo contrario.

Especial para Diario Z edición 16.06.2011 / Ilustriación: Juanjo Olivieri, se reproduce por gentileza Diario Z


Todos somos progresistas

El secreto encanto del vice

“…que se puede tener mucho/ pero no tener con quién”. El verso de María Elena Walsh pertenece al poema Sábana y Mantel. Es un ejemplo de profundidad y belleza. “Sábana y Mantel, que no le falten a nadie en este mundo tan cruel”, eso pedía la autora de La Cigarra. En política no abundan las metáforas. El “con quién” se transformó en un tema clave. Esta semana Ricardo Alfonsín, que ya pasea con orgullo su acuerdo electoral con Francisco De Narváez, eligió como compañero de fórmula al economista peronista Javier González Fraga; Eduardo Duhalde rescató como vice a Mario Das Neves; Hermes Binner se debate entre Margarita Stolbizer, Víctor De Gennaro y un dirigente joven; y Cristina Fernández de Kirchner analiza una abanico de media docena de acompañantes. Después de Julio Cobos, la designación del vice en la aventura presidencial pasó a ser un tema central en la estrategia de campaña.

Después que Ricardo Alfonsín blanqueara su romance con el millonario colombiano, los socialistas que se sabían engañados se fueron sin estridencias. El hijo de don Raúl defendió su decisión a capa y espada: “si se quiere ganar hay que sumar al peronismo anti k de Buenos Aires”. El candidato radical fue por más: convocó como compañero de fórmula al ex titular del Banco Central en el amanecer menemista. La idea es que su figura brinda previsibilidad a los mercados y tranquilidad a algunos sectores del poder económico. González Fraga está lejos de ser un liberal –ahora se ocupa de la pobreza– y será quien trace las líneas directrices del plan económico de la flamante alianza. González Fraga ocupa de alguna manera el lugar que su mentor, Roberto Lavagna, desempeñó en la fórmula del 2007 junto a Gerardo Morales. La UCR arrastra el karma de la debacle económica en los dos gobiernos que se sucedieron desde 1983.

Algunas críticas del progresismo a este acuerdo hicieron referencia a que Alfonsín padre jamás hubiese pactado con el empresario de medios. Sin embargo, es temerario afirmarlo. Don Raúl fue quien llamó a Hermes Binner para pedirle que apoye a Lavagna en el 2007.  En aquella oportunidad el socialismo optó por acompañar a Elisa Carrió. Para los radicales que todavía cuestionan que el gobernador socialista dispute la presidencia y anuncian cataclismos en la sociedad política en Santa Fe, vale recordar que hace cuatro años las dos fuerzas fueron separadas en el ámbito nacional y el Frente Progresista no se rompió.

La alianza electoral que imagina Alfonsín es amplia. Muy. Si bien dijo que “el límite” era Mauricio Macri las negociaciones con el PRO están a la orden del día. Los operadores radicales intentan un acuerdo implícito, en el cual Macri no presente candidato a presidente, y tal vez tampoco a gobernador de Buenos Aires, y tribute a la fórmula Alfonsín-De Narváez. Ernesto Sánz lo dijo con claridad: “Para mí Macri debería ser parte del acuerdo”. La sinceridad del senador tiene fundamento: nada diferencia ideológicamente a De Narváez de Macri.

La duda que persiste es si lo que suma Alfonsín con este acuerdo no lo pierde con el alejamiento de sectores progres de su propio partido y de independientes. Lo que se denomina en política el efecto de la manta corta. La candidatura de Binner no es una buena noticia para el neo alfonsinismo.  Aunque también puede “comer” electorado del oficialismo, el socialista negocia con Federico Storani y otros radicales descontentos. La centro izquierda se encuentra ante una oportunidad histórica. Por primera vez jugará, sin radicales ni peronistas, con posibilidades de imponerse en varios distritos importantes del país. Binner, Pino Solanas, Margarita Stolbizer, Luis Juez y Víctor De Genaro coinciden en que la apuesta electoral debe ser la excusa para consolidar una fuerza que se proyecte a futuro. Si sólo los reúne la coyuntura, se asomarán a otra frustración.

El gobernador de Santa Fe será quien decida sobre su compañero de fórmula. Stolbizer y De Genaro son las opciones con más posibilidades. También suena Norma Morandini y hasta Graciela Ocaña. Elegir a Stolbizer dejaría al Frente sin un candidato fuerte a la provincia de Buenos Aires. El gobernador de Santa Fe evalúa también otros nombres que, dicen, podrían sorprender. Victoria Donda, de Libres del Sur, tendrá un rol importante en la estructura electoral.

Eduardo Duhalde anunció que su compañero de aventura electoral será Mario Das Neves. También aseguró que no se bajará de la competencia. Muchos especulaban con su paso al costado para reforzar las chances del tándem Alfonsín-González Fraga, una dupla que celebró públicamente. Pero en el duhaldismo están convencidos que ellos pueden “robarle” votos peronistas al candidato del gobierno, en especial en Buenos Aires. Según este razonamiento esto puede forzar una segunda vuelta y, en ese caso, sí apoyarían a Alfonsín. En tanto  la decisión  de Das Neves provocó profundo malestar en Chubut, donde el PJ local ya tendió puentes con el oficialismo y prometió apoyar a la presidenta si se decide por disputar la reelección.

En el gobierno nacional no hay definiciones. Las principales espadas del gabinete dedicaron gran parte de la semana a defender a Hebe de Bonafini de las acusaciones que enlodan al administrador de Madres de Plaza de Mayo. Los hermanos Shoklender aparecen cada vez más comprometidos en negocios sucios con dinero del Estado. Sólo la justicia puede poner las cosas en su lugar. En un ademán lúcido, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo se despegó de manera clara de sus antiguos protegidos. La corrupción nada tiene que ver con la historia de lucha de la organización.

Cristina Kirchner demorará todavía un poco más el anuncio de su postulación. El tiempo que pasa acrecienta las posibilidades de su candidatura a la reelección. Mientras tanto la danza de nombres para acompañarla se suceden: Amado Boudou, uno de los ministros más valorados por la presidenta; Juan Manuel Abal Medina, el dirigente que más se acerca al modelo K: joven profesional y progre; y Carlos Zanini, el hombre que cuenta con la mayor confianza de la presidenta. Fuera del gabinete se menciona a los gobernadores Jorge Capitanich  y Sergio Uribarri. El mandatario de Chaco fue un fervoroso defensor de las políticas del gobierno nacional. La presidenta decidió organizar el último festejo del 25 de mayo en esa provincia.  Para muchos fue una señal. El gobernador de Entre Ríos, Sergio Uribarri, también es considerado un incondicional y cumple con el perfil de dirigente joven y emprendedor que agrada a la presidenta.

De afuera del peronismo suena Martín Sabbatella, candidato a gobernador bonaerense con una lista colectora, aunque las acciones del ex intendente de Morón están en baja. En especial después que en el gobierno nacional se decidió apuntalar la candidatura de Daniel Scioli ante la “amenaza” de Francisco De Narváez. En los últimos días también sonó el nombre del penalista Eugenio Zaffaroni. El ministro de la Corte tiene una historia en la política pero no parece, por ahora, muy entusiasmado en abandonar su destacado rol en la cabeza del Poder Judicial.

Tanto en la vida personal como en la política, nadie quiere sorpresas con la elección de la pareja. Aunque es sabido que, como escribió Marechal, con el número dos nace la pena.

Nota publicada en Diario Z, edición 09.06.2011

El secreto encanto del vice

Cabezas y colas

Mejor ser cabeza de ratón que cola de león. El refrán popular es categórico, mejor moverse en el terreno conocido que arriesgar lo que se tiene consolidado sólo por ir a más. La ambición es mala consejera. Eso dice. Es más conveniente liderar lo pequeño que intentar un salto para ser furgón de cola de lo grande. El dilema que abruma a dirigentes políticos de distintos partidos es tan real como triste. El gran poeta Marrio Trejo, con talento e irreverencia, desmontó la fórmula binaria del dicho y lo convirtió en un verso iluminado: “Más vale ser cabeza de león que cola de ratón” (el texto citado se llama: Apuntes para una crítica de la razón poética). El mensaje es un desafío para la vida. No escatimar con los sueños. Tomar los riesgos necesarios. Ir por todo. No es fácil en política asumir ese credo, la opinión pública no es piadosa con aquellos que toman decisiones equivocadas. Mauricio Macri, Julio Cobos, Felipe Solá, Mario Das Neves, Pino Solanas, Carlos Reutemann, son algunos de los hombres que en los últimos meses tuvieron que elegir. El gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, se encuentra ante esa coyuntura.

El acuerdo de palabra entre los socialistas y Ricardo Alfonsín, para construir un “frente progresista”, naufragó apenas Francisco De Narváez puso un pie en el barco. El millonario colombiano representa a la derecha más conservadora. Su fortuna le permitió hacer pie en algunos sectores humildes del gran Buenos Aires. El aliado natural de De Narváez es Mauricio Macri. Pero esa entente fracasó por desconfianza personal y disputas menores no por diferencias ideológicas. De Narváez esperaba que el ex presidente de Boca cumpliera su palabra y se presentara como candidato a presidente. Al día siguiente de la deserción de Macri le ordenó a sus emisarios cerrar trato con Alfonsín. Ya había tenido acercamientos con Eduardo Duhalde, Julio Cobos y hasta con Daniel Scioli. Por qué no intentar con el hijo de don Raúl. Encontró al diputado de Chascomús con el sí fácil. Necesitado de fondos y de votos en el Buenos Aires profundo.

El gobernador de Santa Fe se enteró por los diarios de un pacto que ya estaba cerrado. Más allá del hecho consumado, De Narváez es indigerible para la estructura del PS, para sus dirigentes y para sus militantes. A los cuestionamientos ideológicos que le hacen al empresario, que financió a Carlos Menem en su última aventura presidencial, se suma una referencia inevitable: los peligros de crear una alianza con el único objetivo de ganar de cualquier manera.

Binner debe decidir en los próximos días si lidera un frente de centroizquierda integrado por Luis Juez, Pino Solanas, Víctor de Gennaro y Margarita Stolbizer o se refugia en su provincia. Sabe de los riesgos pero la apuesta permitiría, por primera vez, abrir un espacio similar al del Frente Amplio de Uruguay. Una plataforma perdurable que pueda disputar, en este año, el poder en tres de los cuatro distritos más importantes del país y, tal vez, unificar una bancada importante de legisladores nacionales con la vista puesta en el 2015. En su entorno no todos piensan igual. Están aquellos que le sugieren con distintos argumentos no jugar en la elección de octubre. A la falta de recursos económicos agregan el poco tiempo que queda para hacer una instalación nacional de su figura y, en especial, temen que el malestar con la UCR menoscabe las posibilidades de retener la provincia de Santa Fe (allí se vota el 24 de julio). Sin embargo, los memoriosos recuerdan que en el 2007 los radicales fueron con Roberto Lavagna y los socialistas integraron una fórmula con Elisa Carrió y el Frente Progresista de Santa Fe, que ya lleva veinte años desde su creación, no se fracturó. En aquel momento, Alfonsín padre intentó, sin éxito, convencer a Binner de que apoyara a Lavagna.

Ahora fue Eduardo Duhalde quien dio un consejo gratuito a los socialistas y pidió la unidad de la oposición. Todavía se imagina como armador de una gran frente anti K. En el PRO no se sienten afectados por estos devaneos y siguen discutiendo sobre quién va a representarlos en la elección nacional. Las opciones van desde Solá a Federico Pinedo. Tampoco descartan terminar apoyando al candidato mejor posicionado de la oposición. En tanto, Macri masculla bronca: no entiende por qué Alfonsín acepta a De Narváez y lo rechaza a él. En esto lo asiste toda la razón.

En el gobierno muestran indiferencia ante los últimos movimientos de sus adversarios. Sin embargo, saben que las chances de ganar en primera vuelta crecen en proporción a la sumatoria de candidatos. También hay que señalar que los pruritos que acosan a los socialistas son un bien escaso en el oficialismo. Carlos Menem y su hija, Zulemita, esta semana elogiaron a Cristina Fernández y dejaron entrever que serían candidatos al Congreso, desde La Rioja, acompañando “el proyecto nacional” de la Presidenta, si es que finalmente se presenta a la reelección. Nadie lo desmintió.

En medio del vértigo electoral estalló un escándalo en la Fundación Madres de Plaza de Mayo a partir de la renuncia, a la administración de le entidad, de Sergio Schoklender. Las Madres hace años que construyen viviendas sociales con el apoyo económico del Estado Nacional. La oposición reactivó varias denuncias sobre el polémico Shoklender y hasta se presentó una denuncia judicial. En forma maniquea, desde los grupos mediáticos enfrentados al gobierno se tejió una formulación que apuntó a desacreditar a Hebe de Bonafini, como una manera directa de cuestionar al gobierno nacional. Desde los sectores periodísticos afines al oficialismo se denunció un ataque a las Madres y a la política de Derechos Humanos. Algunas reacciones son tan previsibles que aburren.

Se puede apoyar a la Madres, defender los juicios a los genocidas y, a la vez, exigir la investigación de un posible caso corrupción. En especial, si se trata de dineros públicos destinados a los más necesitados. Al parece, según sus propios dichos, Schoklender se hizo rico en lZos últimos años. Deberá explicar cómo. Si fue de manera ilegal tendrá que rendir cuentas a la justicia. El pañuelo blanco no se mancha. Nació para resguardar la memoria e iluminar ilícitos, no para taparlos.

Nota Dario Z publicada edición 2.6.2011

 

Cabezas y colas

Momento de decisión

La presidenta de la Nación se decidió por el más votado y no por el más querido. Los números pesaron más que la confianza. La política está repleta de gestos pragmáticos. Con decisiones contrarias a esta dinámica no se ganan comicios. Es como si un técnico de fútbol privilegiara al jugador más simpático por sobre el más eficaz a la hora de elegir a un número nueve. Se cerró así una estrategia planificada al detalle y con inusual hermetismo: ofrecer tres variantes atractivas, como imagen de fortaleza y convivencia, para luego definir. La jugada, para seguir con el lenguaje deportivo, incluyó una novedad: a Daniel Filmus, lo acompaña el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Progresismo más peronismo. Esa es la idea de la Casa Rosada. El tercero en discordia, aunque no es correcta esa imagen, el ministro de Economía Amado Boudou tendrá premio. Cristina Kichner lo considera clave para el proyecto político que encabeza. Así se lo hizo saber el viernes pasado en Olivos, minutos antes de anunciar su bendición al candidato porteño.

Filmus comprendió rápido que sería el piloto pero no podría nombrar ni a sus asistentes ni a los mecánicos del auto. En los diez primeros lugares de la lista oficial del Frente para la Victoria no hay ningún nombre de su grupo. Recién en el puesto once, aparece Juan Manuel Olmos, titular del PJ de la Capital, y uno de los dirigentes más cercanos al senador. Olmos será el jefe de campaña. En la Casa Rosada decidieron armar una lista que expresara a todos los sectores y, en esa lógica, Filmus ya tenía el premio mayor y lo soportó estoicamente. No alcanzaban los lugares para contentar a todos.  Había cuarenta nombres para diez lugares. Juan Cabandié, hijo de desaparecidos y miembro de la Cámpora, fue el elegido para encabezar la lista de legisladores. Los jóvenes k también lograron buenos lugares en las listas de comuneros.

Ya no hay tiempo para lágrimas. Desde esta semana la gran apuesta es conformar una propuesta atractiva que permita diferenciarse de Macri; sin confrontar en exceso con Pino Solanas –a cuyos votantes se pretende sumar en una eventual segunda vuelta– y, a la vez, aprovechar la buena imagen de la Presidenta. La idea a instalar es: “todos contra Macri”. Filmus confiesa haber aprendido la lección. En la última campaña contra el ex presidente de Boca, cree que dilapidó mucha energía en confrontar con Jorge Telerman. Esta vez, tiene claro que el principal adversario a batir es el ingeniero por más que antes tenga que superar al cineasta. El peronismo está ante una oportunidad histórica de hacer pie en la Capital, el distrito históricamente más díscolo a esa fuerza. Para eso contará con el aporte de dos colectoras potentes encabezadas por Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti.

Macri ya mostró sus cartas. Además de salir a defender la gestión, redoblará los mensajes hacia los sectores más renuentes al Pro. La elección de la Ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, como compañera de fórmula. La idea es reeditar el efecto de aquella fórmula “Mauricio y Gabriela (Michetti)”. La funcionaria tiene un discurso sólido y con buena imagen en la clase media. Será la encargada de parar las embestidas opositoras cuando señalen defectos en las áreas sociales, de educación y vivienda. El mensaje será “pum para arriba” y la campaña no escatimará en globos y canciones. Lo que en el gobierno porteño llaman la “mistica PRO”. Para captar a los votantes tradicionales de la derecha capitalina, Macri sumó además a Sergio Bergman, un personaje connotado con la mano dura y las posiciones más reaccionarias. El polémico rabino encabezará la lista de legisladores.

En tanto, los principales operadores macristas tratan de conformar una fórmula a la presidencia que funcione como paraguas al intento reeleccionista en la Capital. La rotunda negativa de Michetti a secundar a Felipe Solá en una aventura nacional, desbarató la idea de reflotar Unión-Pro sin Francisco De Narváez. Solá busca su destino y no es raro que termine en pareja con algún dirigente macrista. Como definió lapidario Carlos Reutemann: “el peronismo federal ya fue”. Eduardo Duhalde y los Rodríguez Saá, más lejos que cerca, piensan que sus ex compañeros están equivocados.

Las elecciones primarias en Santa Fe arrojaron varios ganadores. Hermes Binner emergió fortalecido con el triunfo de su candidato Antonio Bonfatti. Un ministro eficaz pero de muy bajo perfil en relación a su contrincante interno el senador Rubén Giustiniani. El gobernador hizo una apuesta arriesgada y acertó un pleno. Sigue siendo el gran elector de su provincia. También ganó Agustín Rossi. En una provincia dónde el gobierno apenas había llegado al diez por ciento de los votos en el 2009, Rossi hizo campaña con la imagen de la presidenta. Su lealtad y militancia tuvieron premio. Fue el precandidato a gobernador más votado. Ahora tiene el desafío de sumar a los otros sectores del peronismo para intentar arrebatarle el gobierno al Frente Progresista.

Miguel Del Sel también hizo una buena elección. En la provincia dónde un ex piloto de Fórmula 1 fue dos veces gobernador, doscientos treinta mil personas opinaron con su voto que los problemas de los santafesinos pueden ser resueltos por un cómico sin historia en la política. Del Sel, festejó con Macri en la noche del domingo, e insistió en que no cree en las definiciones ideológicas, que “va a trabajar por los pobres”.

Resta saber qué camino tomará Hermes Binner. Sólo tiene tres opciones: Ser candidato a vicepresidente de Ricardo Alfonsín y, en ese caso, debería aceptar la alianza de la UCR con De Narváez; o encabezar una frente de centroizquierda con Solanas, Stolbizer, Juez y De Genaro; o quedarse en Santa Fe, ser candidato a diputado y no participar en la pelea nacional. De todas las opciones, la más remota es la alianza con el millonario colombiano. Ni la conducción del Partido Socialista ni los votantes de Binner podrían digerir ese acuerdo. La conducción de un frente entusiasma a muchos socialistas pero, cerca del gobernador, están los que temen que dicho paso genere una ruptura con el radicalismo a nivel local y complique la elección provincial. Cualquier decisión tendrá réditos y costos. De eso se trata la política y la vida.

Nota publicada en Diario Z, edición 26.05.2011

Momento de decisión

Soldado que huye…

 

El refranero popular mezcla sabiduría con humor. “Soldado que se retira, sirve para otra guerra”. La frase es fácilmente aplicable a la política. Mauricio Macri peleará por su reelección en la Ciudad de Buenos Aires. Su aspiración presidencial quedará para más adelante. Tres fuentes del gobierno porteño ratificaron ante este cronista el cambio de estrategia. De esta manera Macri sigue los pasos de Fernando Pino Solanas y deja a Ricardo Alfonsín como el principal candidato opositor. En la UCR ya no andan con vueltas y expresan como una necesidad estratégica un acuerdo con Francisco De Narváez y el Peronismo Federal. Falta saber si la centroizquierda aprovecha el regalo de Alfonsín y logra conformar un frente electoral para Octubre. Mientras tanto en el PRO ya discuten quien será el compañero de fórmula.

Ante la inminente decisión de Macri, el PRO se divide entre los obedientes que aplauden y los que se sienten decepcionados. Entre los colaboradores más cercanos al Jefe de Gobierno, sólo Horacio Rodríguez Larreta todavía argumenta a favor de la batalla nacional. Tal vez como una forma de defender sus propias aspiraciones. Esta semana, en el fragor de un acto, sobreactuó su rol de candidato y no se ahorró exabruptos: “Le vamos a romper el c… al kichnerismo”.  Menos eufóricos, el resto del entorno parece rendido ante la evidencia. Incluso ya se desató la interna para ubicar al compañero de fórmula.

En la primera lista aparecen la ministra de Desarrollo Social,  María Eugenia Vidal; el responsable de Espacios Públicos Diego Santilli y el secretario de Gobierno, Marcos Peña. Vidal es la dirigente que más le agrada a Macri, por gestión y perfil. Permitiría, además reeditar la ida de “pareja” Pro que tan bien funcionó con Michetti en el 2007. Santilli cuenta con su experiencia política como principal capital. Esta semana abrió un local en San Telmo, tiene buen manejo del territorio y, como él mismo dice, “hablo con todo el mundo”. Marcos Peña reúne juventud y eficiencia, además de militar entre los más leales. Con menos chance también se menciona al Secretario de Cultura, Hernán Lombardi. En los próximos días todos tendrán una tarea común: defender una decisión que saben, muchos interpretarán como una fuga.

Cuando se interroga a los funcionarios políticos del gabinete porteño, sobre el por qué del enroque decidido por Macri, enumeran media docena de razones: las encuestas siguen mostrando muy bien posicionada a Cristina Fernández, incluso en la Capital y esto potencia al candidato oficialista; la imposibilidad de encabezar una amplia alianza opositora; el salto de De Narváez, con sus medios de comunicación y su abultada billetera, hacia la trinchera radical; el temor a terminar tercero en la grilla nacional; la falta de apoyo empresario para encarar una campaña nacional y el temor a perder la Ciudad. Es posible sumar una cuestión más. Aun con un triunfo de su “sucesora natural” Gabriela Michetti, el escenario no lo dejaba del todo tranquilo. Desde el sector de Rodríguez Larreta advertían: “Si Gabriela gana y Mauricio pierde, ella se queda con todo”.

La diputada rechaza cualquier idea conspirativa y reivindica la sociedad política que los llevo juntos al poder.  Con todo y más allá del puntilloso cuidado de las formas, los que conocen la interna del PRO saben que el cambio de rumbo tendrá efectos negativos en la relación. Fueron seis meses de mucho desgaste en una competencia feroz con Rodriguez Larreta. Hasta les tomaron examen. Michetti no se sintió apoyada a pesar que todas las encuestas la mostraban como la mejor candidata para afrontar una eventual segunda vuelta.

A Pino Solanas le ocurrió algo parecido. Desplegó un gran esfuerzo por presentarse como una alternativa nacional para terminar lanzando esta semana su candidatura a nivel municipal en el Parque Centenario. El cineasta se rindió ante la realidad. Los votos no son transferibles de un candidato a otro y Claudio Lozano no medía bien. La buena imagen que conserva Pino no es una sombra bienhechora que pueda trasladarse a voluntad. Ahora, además de cambiar el discurso nacional por el metropolitano, en Proyecto Sur apuestan a la fórmula Hermes Binner-Víctor De Genaro. El frente de centroizquierda que debió haber nacido por convicción hace un año puede terminar conformándose por decantación. Con todo, no habría que subestimarlos: Solanas en la Capital; Margarita Stolbizer en la provincia de Buenos Aires; Luis Juez en Córdoba y el candidato de Binner –si es que se impone en las internas– en Santa Fe, conforman juntos una opción atractiva. Para que tan compleja arquitectura cierre deberían deponer egos y egoísmos. También abrirse a otras fuerzas de izquierda y establecer una agenda que vaya más allá de la elección de Octubre.

En tren de pragmatismo ¿Qué hará Alfonsín con Silvana Giúdice? La diputada supera apenas el dos por ciento de intención de voto. ¿Cerrará un acuerdo con Macri?

En el oficialismo no se registran movimientos electorales decisivos. Saben que corren con ventaja. Por ahora la menor dispersión opositora no preocupa. Creen que De Narváez le sumará tanto como le restará al candidato radical. Se trata de un acuerdo, efectivamente, difícil de explicar en términos ideológicos y es muy fácil de cuestionar en una campaña electoral. Las propuestas en Economía, Educación y Seguridad de Alfonsín son casi antagónicas de las de Francisco De Narváez.

Cristina Kichner se tomará todo el tiempo posible para anunciar su postulación que, en un acto masivo, le pidió el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, “en nombre de los trabajadores”. También demorará lo que pueda la designación del candidato porteño. Daniel Filmus sigue midiendo mejor que Amado Boudou. Pero las decisiones en política no sólo responden a la matemática. Además ahora con Macri y Solanas la pelea adquiere otro tono y color. Por lo pronto, la presidenta privilegia como principal argumento electoral la gestión. En los últimos días se dedicó a sentar las bases de un posible pacto social. De aquí sus pedidos de moderación a los gremios y de menor voracidad a los empresarios.

La semana apacible que se vivió en la Casa Rosada sólo fue alterada por el fuego amigo. Esta vez la andanada la disparó Aníbal Fernández quien vinculó la quema de vagones del Ferrocarril Sarmiento con el lanzamiento de Solanas en la Capital. “¡Qué casualidad! Cuando presentaba su película (La próxima estación, en 2008) se incendiaron trenes en Haedo. Qué casualidad que hoy que presenta su candidatura se vuelven a incendiar los trenes. Son casualidades, pero hay que mencionarlas porque, si no, no terminamos de entender lo que está pasando”, dijo el Jefe de Gabinete. Y, como en aquella oportunidad, no presentó ninguna prueba. El vale todo, las volteretas en el aire y las alianzas por necesidad serán condimentos de la campaña.

Nota publicada en Diario Z en la edición del 05.05.2011

Soldado que huye…