La eternidad de Cristina

Cristina Fernández quiere quedarse para siempre en el poder. La idea es reformar la Constitución Nacional y habilitar la reelección indefinida. Es la operación “Cristina eterna”. Para eso ya acordó con Hermes Binner y otros dirigentes nacionales. El plan cuenta con el aval de miembros de la Corte Suprema como el doctor Raúl Zaffaroni. Con la excusa de una reforma parlamentaria se convocaría a modificar el texto constitucional. La presidenta es igual que  Hugo Chávez o Fidel Castro, sólo pretende perpetuarse en el cargo. Estas son algunas de las cosas que se dijeron en la última semana. Confundir el deseo con la realidad, intentar amoldar la cabeza al sombrero, son dos errores que no deberían permitirse políticos y periodistas. Sin embargo, en Argentina son como el pan de cada día. Bastó que Elisa Carrió, sumara una nueva denuncia a su amplia colección, para que se disparará con el aval de algunos medios una discusión falsa. Binner tuvo que decir lo obvio: que no apoyaba una eventual re-reelección y funcionarios nacionales hicieron lo propio.

Con todo, un sector de la oposición aprovechó la movida para golpear al mismo tiempo al candidato a presidente del Frente Amplio Progresista y al gobierno. Según la mayoría de las encuestas, el gobernador socialista se ubicaría en segundo lugar en los comicios del 23 de octubre. Ricardo Alfonsín le pasó viejas facturas a su socio en Santa Fe. Su nueva andanada de spots acusa al gobierno de “querer quedarse con el primero y el segundo puesto”. El líder radical se siente traicionado. Curioso. Todavía no asume que su acuerdo con Francisco De Narvaéz fue el que dinamitó cualquier alianza con las fuerzas que se definen como progresistas. Para colmo, el millonario colombiano cerró un pacto con Alberto Rodríguez Saá y sólo lleva al hijo de don Raúl en su lista porque no tiene más remedio.

A pesar de los desplantes, Alfonsín se entusiasmó con los triunfos de los candidatos radicales en varias intendencias del país. En Resistencia, dónde la presidenta de la Nación obtuvo en las primarias cerca del 80 por ciento de los sufragios, se impuso Aída Ayala por casi el 20 por ciento de los votos sobre el candidato apoyado tanto por el gobernador Jorge Capitanich como por el gobierno nacional. La dirigente radical cumplirá su tercer mandato. Muchos en el partido de Alem, imaginan un proceso de renovación partidaria a partir de los intendentes exitosos. La presencia territorial de la UCR es innegable.

Por el lado de la Coalición Cívica, Carrió ya no sorprende. Su estrategia es la construcción de la destrucción. Tiene a disposición más micrófonos que votos. Más allá del magro resultado electoral que le pronostican las encuestas, eso no cambiará. Algunos dirigentes del FAP “pisaron el palito” y sobreactuaron el rechazo a una idea “ajena”. Binner tiene un capital que debe cuidar: representa la oposición racional y con propuestas. En gran medida, la proyección futura del espacio que lidera depende de la profundización de ese perfil. No será una tarea sencilla. Después de los comicios deberá asumir el desafío de consolidar las bancadas legislativas, convertir al Frente en una fuerza nacional, unificar discurso, desprenderse de resabios gorilas y ampliar el espacio a otros sectores de izquierda y organizaciones sociales, entre otras cuestiones. Para eso hará falta vocación política y generosidad. El hostigamiento del oficialismo y del resto de la oposición será feroz.

     A la derecha de la pantalla política todo parece más tranquilo. Mauricio Macri, entre pañales y biberones, no dejó de hacer campaña. Dijo que la primera palabra de su hija Antonia fue “Pinedo”.  El candidato a legislador nacional del Pro, anda con la tijera en la mano. No es sencillo encarar una elección sin candidato a presidente. El Jefe de Gobierno lo sabe y se siente en deuda con su principal espada política, el diputado Federico Pinedo.

El resultado de la elección en la Capital Federal es uno de los ítems más interesantes de una elección que parece definida. En el gobierno nacional lo saben. Sólo interrumpieron los actos por el cuadro de hipotensión de la presidenta. Cristina Kirchner se cansó de hacer inauguraciones. En eso consistió la campaña. La ley determina un tope que en el oficialismo piensan saltear con la participación en actos en empresas y cooperativas. Las formas nunca preocuparon a la presidenta.

Cumpleaños

    Esta semana se cumplieron dos años de la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales. La norma, perfectible por cierto, representa un avance cualitativo notable. Sin embargo, distintos recursos de amparo todavía demoran su total aplicación. En especial en la participación de las cooperativas y en los límites a la cantidad de medios que puede tener cada actor comunicacional. A pesar de las trabas judiciales, su aplicación es inexorable.

Según las encuestas, el próximo 23 de Octubre, los candidatos que apoyaron la norma en el Congreso nacional podrían cosechar, entre todos, dos tercios de los votos emitidos. Podría leerse como una suerte de encuesta instantánea. “Lograr pluralidad de voces, pluralidad de actores y pluralidad de medios para democratizar la comunicación”, esa era la consigna que motivó la discusión del proyecto de Ley de Medios que propuso Ricardo Alfonsín en 1985 en el llamado Consejo de Consolidación de la Democracia. La meta sigue siendo la misma. Las fuerzas democráticas y populares no deberían resignar ese compromiso con la sociedad.

Nota publicada en Diario Z en su edición del 13.11.2011

La eternidad de Cristina

Comedia de enredos

Algunas escenas de la política argentina parecen propias de una comedia de enredos. Si estos gestos sorprendentes y sorpresivos no implicaran a tanta gente, se podrían disfrutar con una sonrisa. “Ideológicamente no tenemos nada que ver con (Alberto) Rodríguez Saá”, dijo Ernesto Sánz, presidente de la Unión Cívica Radical. Fue la primera reacción ante la reunión entre Francisco De Narváez, principal socio electoral de Ricardo Alfonsín, con el referente puntano y candidato a presidente de Compromiso Federal. La afirmación no es curiosa ya que en esa lógica, para el senador radical, la afinidad ideológica con el diputado nacido en Colombia es más fácil de explicar. Como si nada pasara, el hijo de don Raúl opinó: “Si no tiene candidato (Rodríguez Saá) me parece bárbaro que nos apoye”. Alfonsín tiene el temple de un monje tibetano. Unos días antes, De Narváez mandó imprimir afiches que dicen: “A ella le conviene un cambio. Y es ahora”. Ella es Cristina Kirchner, claro, y adivinen quién es el cambio en la provincia de Buenos Aires. Nadie debería sorprenderse con las movidas del empresario mediático. Tiene la fidelidad del escorpión en el cuento de la rana que lo traslada, sobre su lomo, por el río. La rana, en este caso, milita en el partido fundado por Alem.

Felipe Solá reapareció con una definición que armó enorme revuelo: “Ahora soy independiente, no soy kirchnerista dijo a Radio 10 y agregó: “hace tiempo que no me siento parte de la oposición”. Solá criticó a sus ex compañeros del Peronismo Federal y anunció que, eventualmente, podría colaborar con Daniel Scioli si llegaran a convocarlo. Hace un par de años, junto a Mauricio Macri y De Narváez, enfrentó con éxito a Néstor Kirchner y al propio gobernador de Buenos Aires. Pero el tiempo es veloz. Macri, no dudó en castigarlo, “me da lástima escucharlo” y Rodríguez Saá lo mandó al psicólogo. El ex gobernador de Buenos Aires fue el primer peronista disidente que, después de la muerte del ex presidente, se alejó de la entente imaginada por Eduardo Duhalde y se autoexcluyó de la contienda electoral. En la retirada, lo siguió Carlos Reutemann.

Macri tiene dos preocupaciones: estar presente y atento al nacimiento de su hija Antonia y definir a quién apoyará el PRO en las elecciones de Octubre próximo. Lo único inevitable son los pañales que deberé ayudar a cambiar. En su momento, el Jefe de Gobierno había anunciado que se reuniría con todos los candidatos a presidente para luego decidir. Pero eso fue hace mucho. Por lo pronto se mostró tijeras en mano al lado de Federico Pinedo, el candidato a primer legislador y principal perjudicado por la ausencia de candidatura presidencial. Tiene que apurarse porque después tomará licencia por paternidad. En la ciudad de Buenos Aires le corresponden diez días. Una conquista de los empleados públicos porteños ya que en la Nación son sólo dos los días de licencia para el padre.

Mientras tanto el calendario electoral se cumple sin muchas sorpresas. Jorge Capitanich arrasó en el Chaco. Los números que exhibe son impactantes: “en cuatro años la provincia creció lo mismo que en los últimos cincuenta”. El “milagro” tiene relación con la industrialización y el boom agrícola (el algodón y la soja) de Chaco. También a la ayuda del gobierno nacional. Lo cierto es que en la provincia de la pobreza estructural y el dengue (ya nadie habla la enfermedad) el gobernador obtuvo el 66 por ciento de los votos y quedó en carrera para el 2015. Por su parte, Ramón Mestre, se impuso en las elecciones en la ciudad de Córdoba. Como ocurrió en la ciudad de Mendoza, un candidato radical obtuvo un triunfo contundente. Con menos énfasis que Víctor Fayad, el intendente electo pidió un recambio generacional en el partido y “volver a tener contacto con la gente”. Además dijo que trabajaría “codo a codo” con la presidenta y agradeció las felicitaciones recibidas de parte del gobernador peronista Juan Schiaretti.

Donde no hubo concordia fue en la visita de la presidenta a Rosario. Hubo un nuevo cruce con Hermes Binner. El candidato a presidente del Frente Amplio Progresista volvió a recibir los insultos de algunos militantes kirchneristas en lo que ya es un clásico previsible y penoso. El cruce con la presidenta no fue relevante, pero a esta altura no parece sumarle a ninguno de los dos dirigentes. El gobernador había cuestionado el clientelismo y la presidenta dijo que el gobierno no discrimina por el color político. La obra que inauguró la mandataria merecía más generosidad de ambas partes: un Instituto de Biología Molecular.

En tanto, cuál paladín de la justicia Sergio Schoklender sigue de gira por los medios de comunicación. Sus dichos revelan la incapacidad del Estado y los límites de la oposición en un mismo movimiento. Sólo la justicia podrá darle a cada quién lo que cada quién se merece en este episodio bochornoso que salpicó, nada menos, que a las Madres de Plaza de Mayo. Es importante para saber hasta dónde hubo complicidad y hasta dónde negligencia pero también para que no crezca la sensación de impunidad de los poderosos. El fallo absolutorio obtenido por Carlos Menem en la causa armas funcionó como un mazazo a la credibilidad judicial.

Las rencillas domésticas suelen quitar perspectiva. En el mundo se discute sobre quién debe pagar los platos rotos por el capitalismo salvaje. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, lo tradujo de manera impiadosa, “No deberíamos reducir el déficit a costa de los pobres y los trabajadores”, explicó. En el discurso dónde defendió su decisión de aumentar los impuestos a las grandes fortunas, también le respondió a los que lo acusan de enfrentar a pobres contra ricos: “esto no es lucha de clases, es matemática”. La presidenta que esta semana viajó a Nueva York, para hablar ante la asamblea general de la ONU, fue espectadora privilegiada de esta polémica. Lejos de la emergencia que se vive en el llamado primer mundo, Argentina se debe una reforma fiscal que nazca de la convicción y no de la necesidad. Avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa es una materia pendiente.

Nota publicada por Diario Z edición 23.09.2011

 

 

Comedia de enredos

Política e impunidad

El brutal crimen de Candela Rodríguez conmovió al país. Sólo el castigo a los culpables podrá traer algo de alivio a sus familiares y a la sociedad. En Argentina el problema no es el delito sino la impunidad. Ningún país es indemne a crímenes, atentados, narcotráfico o salvajadas diversas pero una buena medida de la calidad institucional es la eficacia con que la justicia castiga esos delitos. En el caso Candela hubo, además, dos condimentos que ya forman parte del color local, el show mediático y el aprovechamiento político.

El asesinato de la niña de once años provoca más preguntas que certezas. ¿Las fuerzas de seguridad están capacitadas para encontrar personas que desaparecen por voluntad propia o ajena? El antecedente no es el mejor: durante la dictadura se dedicaron a desaparecer personas no a encontrarlas. Y en democracia Julio López, Marita Verón o la familia Pomar son apenas ejemplos que revelan un abanico que va desde la complicidad a la incapacidad.  ¿Los medios de comunicación ayudan o entorpecen? ¿Los editores de noticias no deberían plantear algún tipo de autolimitación? Tal vez un protocolo para este tipo de situaciones extremas que no recorte la información pero que proteja a las víctimas y sus familiares. En el caso de Candela pasó de todo. Se exhibieron fotos de la nena y se metieron en su facebook en pos de averiguar contactos y conductas sospechosas.

Y hay más: ¿Por qué un caso poco claro y, en principio, vinculado a una vendetta se presentó como un emergente de la inseguridad? ¿Es ético procurar rédito político ante un crimen atroz? Francisco De Narváez, que ya hizo campaña en la primarias agitando el fantasma de la inseguridad, anunció que volvería a levantar esa bandera. Vale desplegar preguntas cuando casi todo lo que se ve y escucha genera confusión o vergüenza.

En campaña

Nadie quiere una foto con Ricardo Alfonsín. El diputado sabe de ese súbito desprecio pero decidió soportarlo en silencio. Primero fue la rebelión en Mendoza donde Roberto Iglesias llama a cortar boleta con un aviso de campaña. También el intendente electo de la capital, Víctor Fayad, tuvo palabras impiadosas: “Cuando la gente se muere, uno va y lleva a esa persona al cementerio y después vuelve a la casa, no se queda ahí, porque uno sigue con vida”. Por último, fue De Narváez, su propio socio político el que pidió pista para que cualquier ciudadano bonaerense que no quiera votar a Daniel Scioli corte boleta a su favor. El millonario colombiano pretende que Alberto Rodríguez Saá también cobije sus aspiraciones a la gobernación. Está claro que cualquier línea lo deja bien. Es una enseñanza para toda la clase política: un matrimonio por conveniencia sólo se sostiene mientras dura la conveniencia.

En el FAP reina el optimismo. Están convencidos de que Hermes Binner puede ubicarse en el segundo lugar. Ése es el objetivo de la flamante fuerza. Pero no todas son buenas noticias. Una frase de Binner desató un escándalo: “El siglo XXI es del socialismo, los otros partidos son del siglo pasado”. La UCR, en un documento que incluso firmó la vicegobernadora de Santa Fe, lo acusó de “hegemónico” y de “desmerecer” a sus socios políticos. Más allá del resultado nacional, los próximos cuatro años de gestión en la provincia no serán sencillos si las peleas subsisten. El oficialismo tiene minoría en ambas cámaras legislativas y conflicto con sus socios.

Alberto Rodríguez Saá, en cambio, tiene el patio trasero tranquilo. Por lo tanto se limita a lanzar propuestas de todo tipo (plata a los estudiantes que se reciben en su provincia, por ejemplo) y castigar por igual a todos sus contrincantes, con especial predilección por Eduardo Duhalde. El ex presidente, por su parte, volvió a arriesgar credibilidad: denunció “fraude informático” y pidió que no se repitan estas maniobras en Octubre. La novedad es que Chiche Duhalde tendrá más protagonismo de cara a los comicios que se vienen.

Esta semana reapareció Elisa Carrió. Su objetivo es juntar los pedazos de la Coalición Cívica. Patricia Bulrich y el “ala derecha” coquetea con el Pro. Los progres del partido miran con cariño al FAP o analizan dejar la actividad política. El sábado habrá un cónclave para analizar lo que fue y será. Mauricio Macri sigue inmutable. Procura obtener financiación para su futura gestión y propicia algún tipo de acuerdo con la Presidenta de la Nación.

La moralessolanización

Por fuera de la disputa electoral, en los últimos quince días dos escenas expresaron “un país más normal”: la reunión del Consejo del Salario en la que se definió el aumento del haber mínimo a 2300 pesos y la cena organizada por la Unión Industrial Argentina en Tecnópolis. En los dos cónclaves hubo empresarios y dirigentes gremiales, gobernadores y funcionarios, oficialistas y opositores. Sin embargo, las dos reuniones cosecharon críticas de un sector de la prensa y de parte de la oposición. Cabe preguntarse por qué razón los que hasta ayer criticaban la falta de diálogo ahora critican el diálogo. Por qué motivo los que se quejaban de la confrontación ahora también cuestionan los intentos de consensuar políticas.

En la multitudinaria cena con la que se conmemoró el Día de la Industria, Ignacio De Mendiguren, titular de la UIA habló de un modelo de país con desarrollo industrial y ponderó el clima de negocios. A su turno, la presidenta de la Nación pidió mesura a empresarios y sindicalistas por igual, y prometió reglas claras y rectificaciones en la política económica “si éstas fuesen necesarias”. Cristina Kirchner sabe que se avecinan meses complicados para la economía argentina por la crisis internacional y que todavía la inflación es un enemigo a vencer. La escuchaban dieciocho gobernadores, empresarios y dirigentes gremiales, entre ellos, Hugo Moyano.

Después de ese encuentro; el presidente de la UIA fue criticado por no criticar al gobierno y acusado de “oficialista”. En un artículo en el diario La Nación, Joaquín Morales Solá, le dio forma al cuestionamiento: señaló que el gobierno tenía una suerte de plan para “domesticar” a los críticos y que a esa estrategia la llamaban a “mendigurización”.

El pecado del presidente de la entidad fabril es intentar influir con sus propuestas en las decisiones del gobierno en lugar de confrontar abiertamente. Esa es una actitud de lobista no de líder empresarial, lo amonestaron. Lo mismo vale para los gremios. Todos los días aparece alguna información que da por fenecida la alianza entre el gobierno y la CGT.

Los que reclaman “dureza” a la Unión Industrial confunden, otra vez, sus deseos con la realidad. La estrategia de empresarios tiene relación directa con el nuevo escenario político surgido de las elecciones primarias, no con gustos o afinidades. También con la situación económica. Los que antes pedían acuerdos y ahora exigen confrontación añoran un país donde las corporaciones dicten la política nacional. Ni siquiera se puede decir que se trata de un reclamo ideológico. Si estuviesen en el gobierno radicales o socialistas sufrirían idéntica presión. A estos grupos económicos y a sus voceros no les importa el partido que gobierne, siempre y cuando obedezca. Es lo que podríamos denominar la “moralessolanización” de la política. Pero no lo haremos, no es bueno trocar nombres propios en adjetivos.

Nota publicada en Diario Z, edición 9.9.2011

 

Política e impunidad

El vendaval

Cristina Kirchner logró una elección histórica. Con el cincuenta por ciento de los sufragios, se impuso en todas las provincias menos en San Luis. Incluso ganó en las zonas rurales más refractarias al gobierno, también en los distritos donde sus candidatos fueron derrotados hace pocas semanas. Fue la preferida en la Capital Federal dónde un peronista no ganaba desde 1990. Obtuvo un millón setecientos mil votos más que en el 2007 y quedó a las puertas de la reelección. Hay muchas maneras de leer “el vendaval Cristina”, como lo definió Hermes Binner. Ya se ensayaron casi todas las variantes, desde las honestas a las malintencionadas: fue un voto de confianza a la presidenta; una convalidación de la gestión; el reconocimiento a la política económica y social, ganó por el apoyo de la juventud, porque es la única que puede conducir el país en el marco de una crisis internacional, porque no había ninguna alternativa seria, por la bonanza económica, porque la oposición está dividida, porque maneja el aparato del estado, por los subsidios que reparten, ganó por su viudez. Como sea, el respaldo de la mayoría de la sociedad fue claro y contundente. Aun en medio de la algarabía, la propia presidenta aclaró que no recibió un cheque en blanco.

Autocrítica

Los analistas de los medios hegemónicos se apuraron a reprender a los dirigentes opositores. Otra vez confunden el deseo con la realidad. Se empeñan en amoldar la cabeza al sombrero. El periodismo debe ser crítico del poder político y económico, ese es su rol esencial en un sistema democrático. Pero una cosa es ocupar ese lugar de manera responsable y otra comportarse como lobistas de intereses empresariales u operadores de facciones políticas a límite de rematar credibilidad afectando la información. Si la presidenta ratifica en Octubre este nivel de adhesión popular, acumulará más poder y el periodismo crítico tendrá un papel fundamental.

Hasta Elisa Carrió tuvo más autocrítica que ellos. “Soy la razón de la derrota”, dijo para explicar la debacle de su sector. La líder de la Coalición Cívica perdió cerca de cuatro millones de votos en cuatro años. Carrió tuvo una presencia televisiva sólo comparable a la de Marcelo Tinelli. Su fuerza pasó de sostener ideas progresistas a defender los intereses de las corporaciones. Para ponerlo en un par de nombres propios: cambió a Eduardo Macaluse por Prat Gay y los set de televisión por la militancia. A pesar de los esfuerzos dialécticos del candidato a vice presidente Adrián Pérez es difícil sostener que un partido que lleva de primera candidata a Diputada en la Capital a Patricia Bullrich y en Buenos Aires a Mario Llambías, es una fuerza de centro izquierda. Una buena noticia: el discurso rabioso tocó a su fin. El gobierno también tomó nota de eso.

Otro dato en relación a los medios: entre las adhesiones a la presidenta y los votos cosechados por el Frente Amplio Progresista se puede afirmar que el 60 por ciento de la población ratificó la sanción de la nueva ley de Servicios Audiovisuales.

Segundos

El peronista Eduardo Duhalde fiel a su historia e ideología, utilizó el primer discurso post elección para “alertar” sobre la presencia de “banderas de agrupaciones subversivas” en el centro de campaña del oficialismo y descargaba su enojo contra Ricardo Alfonsín, por entonces peleaban voto a voto un lejano segundo puesto. Alberto Rodríguez Saá, en cambio, celebraba el triunfo de su fórmula en San Luis. Sólo por un momento ambos lamentaron no haber seguido adelante con la interna del Peronismo Federal que los hubiese acercado a una cifra expectable. Pero fue sólo un instante, acto seguido prosiguieron cruzándose acusaciones.

“Francisco si me estás viendo”, clamó Alfonsín en un sorprendente llamado televisivo a su socio electoral. Quería saludarlo en medio de una euforia de origen desconocido. De Narváez había elegido su sofisticado bunker de Las Cañitas para esperar los resultados. A esa hora del domingo, el hijo de don Raúl ya sabía que el experimento de unir radicalismo y derecha había fracasado. El millonario colombiano después de imponerse en el 2009 a la lista que encabezó Néstor Kirchner, sólo obtenía el 16 por ciento de los sufragios. Apelando a la sabiduría popular: billetera mata galán pero el dinero no puede comprar amor.

De Frente

La otra sorpresa fue el festejo de un cuarto puesto. Sin embargo, los arquitectos del Frente Amplio Progresista bailaron en el escenario. Sabían que les sobraban motivos para la alegría. Hicieron una campaña de sólo cinco semanas y casi sin recursos. Llegaron a los dos dígitos, un objetivo soñado pero improbable. Entienden que son la fuerza opositora con más posibilidades de crecimiento. En su estrategia electoral no tiraron por la borda sus principios. Binner respaldó al ministro de la Corte Raúl Eugenio Zaffaroni cuando se desató una campaña mediática para voltearlo y, cada vez que pudo, reivindicó la intervención virtuosa del Estado en la economía.

El FAP enfrenta ahora varios desafíos: profundizar su perfil de fuerza de centroizquierda realmente amplia (debería hacer una convocatoria generosa); no caer en las trampas que les tenderá el establhisment (ahora huérfano de “esperanza blanca”); ofrecer un discurso coherente (Norma Morandini suele ubicarse en las antípodas de Binner); convencer a los eventuales votantes de qué puede ser algo más que una alternativa testimonial (el encuentro con Hugo Moyano apuntó a eso) y, en especial, demostrar que puede sacudirse el karma de la izquierda nacional siempre divisible por dos, por tres o por cuatro. No será una tarea sencilla.

Cristina

Conferencia de prensa, saludos con un Mauricio Macri en bermudas, reconocimiento a la altísima participación de los votantes, satisfacción por las primarias en general, ratificación de algunos proyectos como la legislación que pone límites a la extranjerización de la tierra y evocación de Néstor Kirchner. Así comenzó la presidenta de la Nación su mejor semana política de los últimos dos años.  “Nadie es dueño del voto de nadie. Ninguno es propietario de la voluntad de cada ciudadano. No hay que creérsela. Yo nunca me la creí”, dijo en un mensaje para propios y extraños. Muy cerca de la reelección sabe que, como dice el tango, “todo es tan fugaz”. Hasta en la victoria la prudencia es buena consejera.

Nota publicada en Diario Z, edic ión 17.08.2011

El vendaval

En calzoncillos

Ocurrió lo esperado por todos. Mauricio Macri ganó de manera contundente la segunda vuelta electoral en la Ciudad de Buenos Aires. Contra toda lógica algunos funcionarios del gobierno nacional todavía se muestran sorprendidos. Son los que alentaron ir al balotaje. El jefe de gobierno porteño tuvo otra previsible fiesta con música y globos de colores. Apañado en el calor de ese triunfo se ubicó en la grilla de candidatos a la presidencia para el 2015. Pensando en la Casa Rosada, estrenó discurso peronista (habló de luchar contra la pobreza y la desigualdad) y se mostró conciliador. Valoró el llamado de Cristina Fernández de Kirchner, quien lo felicitó por la victoria. El líder del PRO aseguró esa noche que no apoyaría a ningún candidato hasta después de las elecciones primarias y que conversaría con todos, incluso con la mandataria en busca de “una relación madura”. Pero ese Macri duro poco. Es sabido que en política, las palabras tienen una insoportable levedad. Un día después, en una entrevista para el diario Clarín, aseguró que “este proceso está agotado”; que nunca votaría a la presidenta; elogió a Eduardo Duhalde y retó a Ricardo Alfonsín por haber dicho que él “era su límite” y, por las dudas, lo perdonó. Acto seguido anunció sus vacaciones.

Al regreso, después del 14 de agosto y con los números puestos, Macri deberá decidir si sostiene un perfil negociador con el gobierno nacional o si persiste en su rol de principal opositor. La otra duda que tendrá que resolver es si apoya activamente al candidato de la oposición más votado o si se limita a un acompañamiento testimonial. No son pocos en su entorno los que le sugieren acotar su participación en la campaña nacional. En términos pragmáticos, la reelección de Cristina Kirchner aparece como una mejor opción que el triunfo de cualquier opositor. La presidenta no tendrá otro período en el 2015.  Además apuntalar a otro candidato alternativo podría dejarlo pegado a una derrota si, finalmente, se impone el Frente para la Victoria. Eso le dicen.

En el PRO las opiniones están divididas. Muchos alientan la adhesión a Eduardo Duhalde. Es el sector del pro-peronismo. Miguel Del Sel ya anunció su apoyo al ex presidente y anunció que lo acompañará en sus recorridas por Santa Fe. Varios de los candidatos del partido van colgados de la fórmula Duhalde-Das Neves. Jorge Macri, candidato a intendente en Vicente López, es uno de ellos.

La gran sorpresa del domingo pasado fue el llamado de la presidenta a un Mauricio Macri que, según declaró, la atendió en calzoncillos. En el gobierno nacional describieron la comunicación como algo habitual. Sin embargo, no hay muchos antecedentes de llamados a opositores. Cristina Kirchner, por ejemplo, no felicitó a Antonio Bonfatti cuando el socialista se impuso en Santa Fe hace dos semanas. El saludo del gobierno llegó un día después en la voz del ministro Florencio Randazzo. ¿Qué pasó? ¿En la cumbre del poder registraron que las actitudes destempladas no caen bien? Tal vez. Las agresiones sólo son apreciadas por la hinchada incondicional. Está demostrado que sólo con ese grupo no se ganan elecciones. Pasó en Santa Fe.

Ahora viene Córdoba. José Manuel De la Sota no aceptó un acuerdo en el que tuviese que ceder la decisión sobre las listas. Ya recibió el apoyo de Carlos Reutemann y Daniel Scioli. El candidato del Frente Cívico, Luis Juez, intentará arrebatarle la provincia al justicialismo. El kirchnerismo no compite. No será derrotado pero tampoco tendrá nada para celebrar.

Ahora bien ¿La sucesión de derrotas hace peligrar las chances de la presidenta de obtener la reelección? Imposible saberlo. Por ahora es una hipótesis optimista de los candidatos opositores. Transpolar los resultados distritales a la elección nacional es un error. Aún con esa certeza, en el gobierno acusaron los golpes sucesivos. Para colmo, tuvieron que soportar otra ráfaga de fuego amigo. Julio Grondona anunció modificaciones en el principal torneo de AFA con el objetivo de “ascender” a River y, en menos de una semana, luego del aluvión de críticas, sepultó el proyecto. Un mamarracho que, en su momento, contó con el aval oficial.

En medio de la disputa electoral y, en realidad como parte de ella, un sector de la prensa y algunos opositores desataron una dura campaña contra el Juez de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni. Utilizaron la torpeza del magistrado y el exceso de confianza que depositó en un apoderado para pedir su cabeza. En departamentos de su propiedad, que entregó para alquiler a través de ese colaborador, se ejercía la prostitución. Insólito y estúpido, pero pretender transformar un error en complicidad delictual es de mala fe. Hermes Binner y Alcira Argumedo apoyaron al juez y lo alentaron a dar explicaciones. Hasta Eduardo Duhalde se mostró prudente. Ricardo Alfonsín le pidió la renuncia sin más en un ademán patético. El penalista más destacado de la Argentina se ha ganado muchos enemigos. En su lógica perversa creen que afectándolo también dañan al gobierno que lo nombró. La actual composición de la Corte Suprema es la más prestigiosa de la historia argentina por calidad e independencia. Este ataque al juez, contiene una advertencia reveladora: van por todo.

Nota publicada en Diario Z edición 04.08.2011

En calzoncillos

Nunca es triste la verdad

“No hubo construcción política en la Ciudad. El macrismo, desde un discurso de la ‘no política’, hace política territorial, va a los barrios. Y nosotros, que tenemos un discurso político, no hacemos política”. “Se hizo una campaña de cuarta, pobre en el peor de los sentidos, berreta y cobarde por no poner el cuerpo y para dar la pelea por la Ciudad”. “Tenemos que ganar la calle con alegría. Campaña más aburrida que la nuestra, sólo la de (Fernando) De la Rúa”. Estas reflexiones sobre la derrota del Frente para la Victoria en los comicios porteños no surgieron de la dirigencia política ni de la boca de un ministro. Son frases dichas por una socióloga (María Pía López), un filósofo (Ricardo Forster) y un editor (Aurelio Narvaja), respectivamente, en una reunión del colectivo de intelectuales llamado Carta Abierta. El encuentro fue convocado por Horacio González en la Biblioteca Nacional para discutir sobre la derrota de Daniel Filmus. La autocrítica fue más extensa y rigurosa, pasó por todos los aspectos, desde la desafortunada frase de Fito Páez a la manera de comunicar elegida por el gobierno de Cristina Kirchner. La semana pasada en esta columna señalamos que el oficialismo convivían los que preferían responsabilizar a los ciudadanos de Buenos Aires y los que debatían sobre las causas profundas de la abultada derrota en la CABA. No se puede corregir lo que no se considera previamente como un error. Estos intelectuales hicieron su tarea: luego de cualquier acción se impone la reflexión para mejorar la próxima acción.

En el gobierno la difusión del contenido parcial de la reunión generó disgusto. “Esto no debería haber trascendido, lo único que hace es perjudicar más al candidato”, “que critiquen lo que quieran pero en privado”, deslizaron.  Si bien es cierto que algunos voceros del grupo mediático más grande del país y también más enfrentado al gobierno nacional se encargaron de presentar la reunión como una suerte de capitulación, la discusión es imprescindible. Para ponerlo en términos futboleros: la otra opción es dejarlo a Batista y pensar que “todo pasa”. Es además, un ejemplo de cultura democrática. La derecha en general no alienta estos “devaneos”.

La incapacidad para generar política en el territorio es uno de los defectos más serios del kirchnerismo. A pesar de contar con alta adhesión popular encuentra demasiadas dificultades para construir. Además hay una suerte de desprecio por los acuerdos. Pasó en Capital pero se reproduce en provincias como Córdoba y Santa Fe. En el armado de listas se privilegió la lealtad a las alianzas con los referentes sociales y líderes territoriales. Los discursos de campaña y los mensajes mediáticos tienen como destino único los convencidos. No se trabaja sobre sectores cercanos pero críticos. Sólo se acepta al que aplaude. El más mínimo cuestionamiento es visto como parte de una conspiración. Curioso lógica en un gobierno al que le sobran los enemigos poderosos y necesita seguir ganando base de sustentación.

En este contexto desfavorable el senador Filmus deberá dar una segunda batalla. Su voluntad y militancia son dignas de respeto. Ante este escenario es necesario replantear la estrategia electoral,  no sólo hay que entusiasmar a los propios sino también seducir al electorado disconforme con la floja gestión macrista y que apostó por otros candidatos. El ex ministro de Educación dijo no estar de acuerdo con el diagnóstico de los intelectuales pero sabe que debe cambiar de estrategia si quiere que lo difícil no se torne imposible.

¿Una eventual derrota en Santa Fe, una segunda caída en Capital y el seguro triunfo de un dirigente no kirchnerista en Córdoba pueden afectar las chances electorales de Cristina Fernández en octubre? La respuesta es no. Muchos votantes de Macri, del socialismo, de Miguel Del Sel, de Juan Manuel De la Sota y hasta de Luis Juez se inclinarán por la presidenta en los comicios nacionales. Ya lo reconoció el propio Jefe de Gobierno porteño: “muchos de los que me votarán a mí, lo harán por Cristina”. Con todo, es de necios no atender a señales tan claras. Los sufragios son un capital volátil.

Los integrantes de Carta Abierta defendieron la gestión oficialista en los momentos más duros del conflicto con el campo. Han demostrado una actitud de adhesión manifiesta a sus políticas. Ahora le proponen al gobierno que no se enoje con el espejo y le  sugieren pensar bien antes de dar cada nuevo paso.

Más allá de la discusión que propician, es importante señalar que la estabilidad económica y los números favorables del empleo y el consumo juegan a favor de cualquier oficialismo. Salvo en Catamarca, hasta ahora todos los gobiernos provinciales que fueron a las urnas ratificaron su poder.  En Santa Fe resta ver cuál será el porcentaje de ciudadanos que apostará por el Midachi Miguel Del Sel. Una paradoja: en la provincia que inauguró las internas abiertas, simultáneas y obligatorias y dónde se hicieron debates en todas las instancias, un cómico sin programa de gobierno ni definición ideológica ni experiencia puede dar una sorpresa. Antonio Bonfatti y Agustín Rossi, sus rivales, están confiados. Apuestan a la política, a la militancia y a las ideas. Pero ¿importan las ideas? Jaime Durán Barba, el asesor ecuatoriano de Macri, lo sabe mejor que nadie. Que le pregunten a Carlos Reutemann, con sus monosílabos, o a Francisco De Narváez, con su “alica/ alicate”, si la imagen no cotiza bien en la consideración de amplios sectores de la población. De todas formas, existe un límite preciso: sólo con buena imagen no se puede gobernar.

Como telón de fondo de la contienda electoral, un puñado de dirigentes políticos se sumó a una sorprendente campaña para que Abuelas de Plaza de Mayo pida disculpas por reclamar a sus nietos apropiados durante la última dictadura militar. En definitiva, que pidan disculpas por exigir verdad y justicia. Todo a partir de que los cruces de las muestras de sangre de Felipe y Marcela Noble no son compatibles con gran parte de las muestras que están depositadas en el Banco Genético. Estos cotejos tendrían que haberse realizado hace una década. Los organismos de Defensa de los Derechos Humanos los reclamaban, los abogados de la familia Noble los postergaron mientras pudieron. Más allá de las injustificadas dilaciones y de que todavía pueden aparecer nuevas familias con sus correspondientes reclamos de identidad, no hay otro camino que aceptar los resultados de los exámenes. Como decía un catalán: “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. En tanto, que pidan perdón los que mataron, torturaron y secuestraron bebés como botín de guerra. Todavía no lo hicieron.

Publicado en Diario Z edición 21.07.2011

Nunca es triste la verdad

La hora de la verdad

Se terminó el tiempo de las palabras. Ya no valen chicanas, ni campañas publicitarias, ni operaciones de prensa, ni debates. El ciudadano de Buenos Aires -la más linda y la más sucia, la más bella y más hostil de las ciudades del país- dará su veredicto. Según la mayoría de los sondeos Mauricio Macri corre con ventaja y disputará una segunda vuelta electoral con el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Filmus. El tercero en discordia es Pino Solanas. Mucho más lejos, de acuerdo a los sondeos, aparece una decena de candidatos. El test electoral porteño tendrá resonancia nacional, es uno de los peldaños más destacados en el camino a las presidenciales de Octubre.

En la última semana de campaña, el Jefe de Gobierno porteño decidió “hacer la plancha”. Convencido que habrá un segundo round se limitó a no cometer errores. Rehuyó los debates y eligió posar para la foto en actos y entrevistas pautadas. La justicia le hizo retirar unos avisos electorales disfrazados de institucionales. Una mala costumbre de la que también abusa el gobierno nacional.  Pero nada más. En su entorno no faltan los que dicen que “a Mauricio el silencio le sienta bien”.  Sólo sorprendió la ausencia de Gabriela Michetti, la segura candidata del PRO hasta que Macri decidió bajarse de la presidencial. Los encuestadores afirman que mantiene una alta intención de votos que no coincide con el aluvión de críticas que recibe su gestión. El domingo por la noche se sabrá hasta dónde llega la fidelidad de los porteños al ex presidente de Boca.

El senador Filmus dedicó los últimos días a debatir sus ideas públicamente. Se aferró en su discurso a las bondades de “armonizar” (la palabra de moda en la campaña) políticas entre la Ciudad y el gobierno nacional y contó con el auxilio de los ministros Nilda Garré y Amado Boudou. La titular de la cartera de Seguridad anunció un plan para la zona sur con presencia de Gendarmes y Prefectos. La inseguridad está en la cima de las preocupaciones de los porteños. Más allá de cualquier consideración, si el ex ministro de Educación pasa a la segunda vuelta, el peronismo estará frente a una oportunidad histórica de hacer pie en un territorio tradicionalmente hostil.

Pino Solanas, después de los cortocircuitos con sus socios de la centroizquierda, contó con Hermes Binner y Luis Juez en el cierre de su campaña. En Proyecto Sur insisten con una idea: “sólo Pino le pueda ganar a Macri”. La apuesta es clara: llegar al balotaje. Las encuestas que se difundieron copiosamente esta semana lo muestran bastante atrás de Filmus. Claro que después de la sorpresa de Tierra del Fuego, dónde Fabiana Ríos dio vuelta una desventaja de más de diez puntos, cerca del cineasta se entusiasman.

La elección porteña incluye una novedad de las que pocos se anoticiaron de manera eficaz: se eligen representantes de comunas (Diario Z le dedicó amplio espacio al tema). La falta de difusión de esta nueva instancia de política barrial; los recortes a la participación de fuerzas vecinales y las funciones acotadas que tendrán los comuneros, contribuyeron a difundir una mezcla de desinterés y desconocimiento en gran parte de la población. El sueño de contar con un vecino en una instancia de decisión política a quien poder reclamarle en forma directa por la basura, los servicios, el estado de las plazas, la falta de luces o la inseguridad, seguirá postergado.

En tanto, Cristina Fernández sigue ocupando el centro de la escena. No tuvo reparos en responder con contundencia a las renovadas facturas que pasó la CGT por la escaza presencia sindical en las listas oficialistas. “En nueve meses pasé de ser un títere de doble comando a deprimida crónica y ahora, en los últimos tiempos, una autoritaria que rebana cabezas de utópicos candidatos”, dijo en una frase con múltiples destinatarios. “Los trabajadores no estamos sólo para votar”, había advertido Hugo Moyano, unas horas antes, en un plenario en Esteban Echeverría.

Por otro lado, el senador Carlos Verna renunció a su candidatura a gobernador disconforme con el armado de listas de candidatos a legisladores nacionales. Lo contamos en esta columna hace una semana, hasta el último nombre en el último rincón del país fue revisado por la Casa Rosada. Más allá de las rabietas, lo cierto es que a la presidenta no parece temblarle el pulso a la hora de imponer su criterio. “El peronismo no es una federación de partidos municipales y provinciales, el peronismo es un movimiento nacional que conduce Cristina Fernández de Kirchner”, explicó el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández para justificar la injerencia nacional en el armado de listas.

Con todo, sólo algunas torpezas empañaron una semana apacible para el oficialismo. Se excluyó a municipios de Chubut de la ayuda nacional que, con buen criterio, se brindó a los habitantes de Río Negro y Neuquén afectados por el desastre de las cenizas volcánica. Chubut está gobernada por Mario Das Neves, compañero de fórmula de Eduardo Duhalde. Vale preguntarse ¿qué culpa tienen los habitantes de la pequeña localidad de Gastre de las internas políticas en el peronismo?

Pero hay más. Fabiana Ríos, que obtuvo su reelección como gobernadora de Tierra del Fuego, declaró que “nunca la cooptaron” del gobierno nacional. Aseguró que el ministro Florencio Randazzo viajó a la provincia más austral del país para celebrar con su rival, Roxana Bertone, quien le había sacado diez puntos en la primera vuelta y no tuvo más remedio que levantarle la mano a ella. Ríos no reniega de su buena relación con la presidenta pero tampoco oculta su simpatía por Binner. “Lo respeto tanto como a la presidencia”, dijo. ¿Le pasarán alguna factura?

La frase es una verdadera herejía para el ala dura del gobierno. Desde allí se abrió fuego contra el candidato presidencial del Frente Amplio Progresista acusándolo de favorecer a una empresa del grupo Clarín en la adjudicación de la impresión de boletas para los comicios santafesinos. La estrategia es considerar como funcionales “al grupo” a todos aquellos que no hacen acto de fe kirchnerista. Es lo mismo Solanas y Binner que Macri y Carrió. En el mismo lodo, todos manoseados. No importa que los dos primeros hayan sido fundamentales en la aprobación de la ley de Servicios Audiovisuales o en la estatización de las AFJP. Las dos medidas consideradas claves por la propia presidenta.

La estrategia no parece la mejor si se tiene en cuenta que el oficialismo no tendrá mayoría en el Congreso nacional ni aun ganando con holgura las elecciones de Octubre. También Filmus podría necesitar de Solanas.

Los buenos contra los malos; los justos contra los pecadores; los esclarecidos contra los necios y así. La política no funciona de esta manera. La vida tampoco.

Nota publcada en la edición de Diario Z del 07.07.2011

La hora de la verdad