Carlinhos

Hoy murió mi amigo Carlos Silva Miranda. Un hombre generoso y bueno. Un intelectual honesto. Hace veinticinco años me recibió en su casa de Río de Janeiro. LLovía a mares. Hasta allí llegué con el poeta Zé Cordeiro. Los tres trabamos una amistad indestructible. Logramos burlar la distancia con amor y solidaridad. Es sabido: lo mejor de la poesía son los amigos. Estoy muy triste. Es posible que algunos otros amigos se enteren de su deceso por esta nota.  Él tambien ejerció el periodismo y tenía un blog de literatura (http://www.versoreverso.com) . Entendería estas líneas en internet. Su mujer Angela y sus hijos: Gabriel e Yuri acompañarán sus restos hacia su lugar final de descanso en Salvador, Bahía, dónde nació. Espero que ellos y el resto de su familia, sepan tolerar este poema que surgió de la pena.  Axé.

Vou-me embora

Los poetas vuelan

por lo menos

algunos poetas vuelan

Carlos Miranda

mi amigo

vuela

Egoísta

pretendo retenerlo

Tomarlo de la mano

Aferrarlo a la tierra

Se burla del intento

De un salto se acerca

a Manuel Bandeira

a Drummond de Andrade

a Vinicius

Los poetas vuelan

por lo menos algunos

Los que tiene de aire la ilusión

Los que saben reir y pensar

Los domadores de anfibios

Carlos Miranda vuela

Se va

Y a mí me duele el corazón

la piel

la dentadura

saber de su destreza

de su apasionada levedad

de su infinita tristeza

Nos faltaban caipirinhas

que beber

Abrazos que cruzar

Sambas por descubrir

Libros que disfrutar

Bahiano de Serrinha

Marxista a lo Garrincha

Como Xango celoso

de justicia y verdad

estaba en guerra

Carlos Miranda vuela

mi amigo vuela

atraviesa el cielo azul

de Río de Janeiro

liviano como el polen

saluda con la mano en alto y dice

“Vou-me embora pra Pasárgada,

Lá sou amigo do Rei

Vou-me embora pra Pasárgada

Aqui eu não sou feliz “”.

” “ya me voy para Pasárgada/ Allá soy amigo del rey/ ya me voy para Pasárgada/ Aquí yo no soy feliz” (Versos de un poema de Manuel Bandeira)

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Carlinhos

Homenaje a Vinicius en Uruguay

Este domingo se cumplen 95 años del nacimiento de un enorme poeta: Vinícius De Moraes. AnnaBella Casales, lectora de este blog, va a estar invitada cantando algo y contando historias y anécdotas de su vida en un espectáculo que se hace en Montevideo (Uruguay) en la Sala Zitarrosa.

AnnaBella dice que esta movida sobre Vinícius se está dando porque él vivio allá y compuso A felicidade (Tristeza nao tem fim…) viendo una gota de rocío en un arbol de la Plaza Matriz, entre otras cosas. Por eso, el 25 se va a colocar una placa en esa plaza como recuerdo.

La gacetilla dice:

En el 95 aniversario de su nacimiento, Indigo Producciones presenta un homenaje a Vinícius de Moraes.

“Vinícius, el poeta apasionado”

Un viaje musical a través de canciones y anécdotas sobre la vida del emblemático artista brasileño.

  • Bossa Açaí y músicos invitados
  • Coro de Arquitectura
  • Cuarteto Vocal María Dolores
  • AnnaBella Casales de Bs As en narraciones

Sala Zitarrosa – Domingo 19 de octubre – 20.30 hs

Entradas en venta

Sala Zitarrosa queda en 18 de Julio 1012, Montevideo, Uruguay.

Para todos los amigos de Montevideo, y para todos los que anden por ahí, esta recomendación.

Homenaje a Vinicius en Uruguay

Primero Brasil

“Primero están los intereses de Brasil y después los intereses del partido. En mi país todos comprendemos eso.”

Hace unos años entrevisté para la revista Veintitrés al diputado brasileño Renildo Calheiros. El legislador estaba de visita en Buenos Aires en su carácter de presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de Brasil. Pedí hacer esa nota impulsado por una curiosidad personal: quería saber cómo un dirigente del Partido Comunista había llegado a ocupar un puesto tan estratégico. Una proeza imposible de lograr en un país como la Argentina.

Esa fue mi primera pregunta y Renildo, con una sonrisa que denotaba suficiencia, me contestó: “En Brasil primero están los intereses de Brasil, la ideología no altera ese orden”. Ante mi persistente desconfianza acudió a un ejemplo contundente: me explicó que Brasil votaba a favor de Cuba en las Naciones Unidas cada vez que los Estados Unidos propiciaban una sanción al gobierno de Fidel Castro por violación a los derechos humanos. Ese voto fue el mismo con Collor de Mello, con Fernando Henrique Cardoso y con Lula. “Brasil tiene intereses y objetivos permanentes no importa quién gobierne el país”, remató el diputado marxista.

Recordé la frase esta semana, cuando al tomar estado público el descubrimiento por parte de Petrobras (asociada a British Gas y Repsol YPF) de un descomunal yacimiento de petróleo frente a las costas de Río de Janeiro no faltó quien aludiera a “la suerte de los brasileños”. Según explicó Haroldo Lima, de la Agencia Nacional de Petróleo de Brasil, el tesoro que guarda el mar carioca equivale a 33 mil millones de barriles de crudo.

De confirmarse esta cifra (en el país tropical tienen tendencia a magnificar), y una vez evaluado el costo de la extracción, Brasil podría convertirse en poco tiempo en un país exportador de petróleo. Hasta hace una década era importador. En la Argentina el proceso es el inverso: hasta hace unos años el país se autoabastecía con comodidad y ahora va camino a ser importador.

Lo cierto es que en el sensacional descubrimiento de los vecinos no hay nada de azar. La empresa estatal brasileña, con el aporte de capital privado, hace años que realiza exploraciones en la plataforma marina. La falta de petróleo hacía vulnerable al gigante sudamericano y los gobiernos que, con distinto signo político, se sucedieron en Brasil desde hace dos décadas decidieron remediarlo. ¿Cómo? No cediendo el control de su matriz energética al sector privado y ejecutando una fuerte política de inversión.

Para crear Petrobras, los brasileños se inspiraron en el modelo argentino de YPF. Medio siglo después los resultados están a la vista. La coherencia y el patriotismo que les sobra a los dirigentes brasileños le falta a los argentinos. En los noventa, Carlos Menem y Domingo Cavallo dejaron de considerar estratégicos los recursos del subsuelo. Pasaron la riqueza a las provincias y luego, con el aval de los gobernadores de los territorios petroleros, terminaron por enajenar YPF. Los responsables de ese atentado al patrimonio nacional no pagaron ningún costo judicial ni político. Y eso también define a una sociedad. Hubo una suerte de aval social a esa maniobra escandalosa. ¿Hubiese sido posible vender Petrobras en Brasil o privatizar el cobre en Chile?

Vuelvo a pensar en la frase de Calheiros: “Los intereses de Brasil están por sobre los intereses de los dirigentes y de los partidos políticos”. En la Argentina los intereses están por sobre el país y, en ocasiones, sólo favorecen a los dirigentes políticos.

La Argentina tiene una dinámica política caníbal. El otro es el adversario que hay que cooptar o el enemigo por destrozar. Parece imposible acordar políticas de estado entre las fuerzas democráticas y populares. Como si los objetivos del país cambiaran con cada gobierno. Desde el retorno a la democracia, cada presidente se autodefinió como “fuente de toda razón y justicia”. Todos los presidentes llegan para salvar a la patria o para refundar el país. Y desde de la vereda de la oposición se conspira o se desea el desastre.

Nunca se intentó de manera seria acordar estrategias a largo plazo, ni siquiera en temas donde las coincidencias son evidentes como la defensa de los derechos humanos o la lucha contra el hambre y la pobreza. Somos una sociedad difícil de explicar en el exterior. Parecemos enfermos de consignas y egoísmo. La ideología es imprescindible a la hora de hacer política, pero siempre que funcione como un paraguas y no como una muralla. No es complicado saber por qué nos va como nos va.

Primero Brasil