Lo que viene

FPV

¿Cómo leerá la Presidenta de la Nación los resultados electorales de las legislativas? Ésa es una de las preguntas que comparten oficialistas y opositores. ¿Estará en línea con la puesta en escena que hizo todo el gabinete en el comando de campaña en la medianoche del  27 de octubre? La de “aquí no ha pasado nada” y que prefiere celebrar que el kirchnerismo sigue siendo la primera fuerza nacional, por lo cual no habrá cambios de políticas ni en nombres. O, por el contrario, sin dejar de reivindicar el despliegue territorial  del Frente para la Victoria ni renunciar a sus convicciones, recepta el mensaje de las urnas y produce algunos golpes de timón en sus políticas públicas.

Antes de eso, Cristina Kirchner debe reasumir el ejercicio pleno del poder e interactuar en un mapa político que se modificó y ya cuenta con media docena de candidatos a sucederla. Su deseo ahora tiene los límites que le imponen los médicos en resguardo de su salud. De algo no hay dudas: el futuro del proyecto político que encabeza depende de la eficacia que demuestre para resolver algunos de los reclamos que plantea la población. Quedan dos años de gestión que serán cruciales.
A favor cuenta con el control del Congreso y una alta imagen positiva (ronda el 50 por ciento). En contra: a la irrupción de un dirigente peronista con alto caudal electoral (Massa), se suma la ausencia de un candidato propio que dispute la sucesión y la existencia de un escenario económico complicado.

El resto de los protagonistas también tienen fortalezas y debilidades. Sergio Massa logró un formidable respaldo en las urnas. En 120 días venció al candidato del gobierno por doce puntos y cosechó casi cuatro millones de votos. Pero no cuenta con el aval de la mayoría de los gobernadores peronistas y debe permanecer dos años en la Cámara de Diputados. Francisco De Narváez es el espejo más temido.

Mauricio Macri, el único dirigente que blanqueó su aspiración a suceder a Cristina Kirchner, cuenta con el aval de la victoria en la Capital Federal, el haber logrado presencia en 22 distritos y engrosado sus bancadas en diputados y senadores (contará con tres a partir de diciembre), además de las buenas elecciones de Santa Fe y Córdoba. La principal complicación es la baja inserción en la provincia de Buenos Aires, un distrito clave para disputar una elección presidencial (37 por ciento del padrón).

Entre los candidatos del peronismo no kirchnerista se destaca José Manuel De La Sota. El gobernador de Córdoba se impuso en la elección de diputados a través de su delfín Juan Schiaretti pero lo hizo con apenas el 26 por ciento. Parece un porcentaje pobre para aspirar a la presidencia.

Varios gobernadores del Frente para la Victoria, lograron respaldos contundentes en sus distritos. Sergio Urribarri lo hizo en Entre Ríos. A favor: tiene una muy buena relación con la Presidenta. Algunos lo consideran un candidato natural del kirchnerismo. No lo ayudan ni su baja proyección nacional ni su nula inserción en Buenos Aires. En una situación parecida se encuentra Jorge Capitanich, de gran elección en el Chaco.

A pesar de la derrota en su provincia, Daniel Scioli mantiene sus aspiraciones intactas. Tiene una alta imagen positiva y apuesta a realizar dos años de “gestión activa” que mejoren sus chances electorales. Cree, además,  que el paso por Diputados puede afectar la visibilidad de Massa. Cuenta con el aval de varios gobernadores que lo ven con mejores ojos que al Intendente de Tigre. Le juega en  contra la desconfianza que genera en el kirchnerismo ortodoxo. Su incomodidad en el escenario del Frente para la Victoria el domingo fue evidente.

Entre los opositores, tanto Hermes Binner como Julio Cobos están en una situación similar. Ganaron por un buen porcentaje sus provincias (Santa Fe y Mendoza) pero tienen dificultades para hacer pie en la provincia de Buenos Aires. Allí la aliada del dirigente socialista, Margarita Stolbizer, obtuvo poco más del 11 por ciento. En esta alianza imaginan que una interna abierta, como la que hicieron los candidatos de UNEN, puede mejorar sus posibilidades. En esa instancia no habría que descartar la participación de Elisa Carrió.

Evitando incurrir en pronósticos, materia que se golpea de frente con el análisis de la realidad política, al día de hoy se vislumbra un esquema semejante al 2003 con un peronismo dividido y una oposición en igual condición, lo que impediría el triunfo de un candidato en primera vuelta. Lo que está más claro es la puja de conceptos: habrá un candidato defendiendo la continuidad del “modelo” (Scioli, Urribarri u otro); un sector que propondrá dejar lo que está bien y cambiar lo que se hizo mal (Massa) y un sector que irá “a por todo” (Macri, Cobos y Binner).

Los que disfruten de la política no tendrán tiempo para aburrirse.

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Lo que viene

Palabra de fiscal

La disputa entre el gobierno nacional y la oposición en muchas ocasi0nes entra en una dinámica tipo River-Boca que empobrece cualquier debate. Ante el proyecto de estatizar la ex Ciccone la mayoría de los legisladores de la oposición se manifiestan en contra de la medida porque dicen “puede garantizar la impunidad“. Se refieren a la investigación judicial sobre la posible participación del ex ministro de Economía, y actual vicepresidente Amado Boudou, en una gestión para favorecer a Alejandro Vanderbroele y el misterioso grupo The Old Fund en la compra de la imprenta.

Dada la importancia institucional de la persona investigada (ahora se sumó también el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, quien otorgó una moratoria a la cuestionada empresa) es fundamental que la justicia cumpla su tarea de manera eficaz y transparente. Con todo, la decisión de devolver a mano del estado la empresa que hace billetes como una subsidiaria privada es correcta.

Iniciativas parlamentarias exigiendo ese camino fueron presentadas, entre otros, por opositores muy críticos como Pino Solanas. No registrar esa necesidad del Estado, para las fuerzas progresistas, es una contradicción evidente. El coro que, siguiendo algunos postulados periodísticos, señala que la estatización evitará la investigación judicial no tiene ningún asidero en la realidad.

En una nota exclusiva con el fiscal federal Jorge Di Lello, encargado de instruir la causa, esto queda claro. El fiscal ratificó que, por el contrario, la estatización puede facilitar algunos aspectos de la investigación que está llevando adelante.  En especial  quienes son los dueños.  Como suele decirse: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Se reproduce la nota por gentileza de Vorterix 103.1 y Vorterix.com.

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Palabra de fiscal

Preguntas al poder

Mauricio Macri irá a juicio oral por la causa de las escuchas ilegales sobre opositores. El vicepresidente Amado Boudou imputado por presunto enriquecimiento ilícito cuando era Ministro de Economía; el juez Ariel Lijo debe resolver la continuidad del fiscal Carlos Rívolo en la causa donde se investiga el posible tráfico de influencias en la venta de la imprenta Ciccone; Sergio y Pablo Schoklender quedaron detenidos acusados de integrar una Asociación Ilícita para desviar fondos del Estado destinados a la construcción de casas populares bajo el sello de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Todo esto ocurrió en tres días. La justicia se transformó en el escenario de la política. Si no existieran tantas sospechas sobre la independencia y honestidad de los magistrados habría motivos para celebrar.

Tanto Boudou como el Jefe de Gobierno porteño hablaron de conspiración. El vice apuntó al grupo Clarín y a la empresa de juego Boldt. También cruzó al juez Rafecas y al Procurador Esteban Righi. Uno tuvo que alejarse de la investigación al ser recusado y el otro renunció, muy enojado por las denuncias, reivindicando su actuación y pertenencia al kirchnerismo. Cuando tomó conocimiento del juicio oral, Macri no dudó: “Las escuchas son una maniobra del kirchnerismo para complicar mi gestión”. Más allá de las eventuales consecuencias penales de cada caso. No hay nada mejor, para cimentar el futuro de un político que la claridad de su pasado. Tanto Macri como Boudou deberían ser los primeros interesados en que la justicia despeje cualquier duda.

El caso Schoklender parece inscripto en el realismo mágico. Un parricida va a prisión, estudia, se recibe de abogado y sociólogo, sale en libertad y se relaciona con la Presidenta de Madres de Plaza de Mayo. Traba con ella, emblema de los derechos humanos, un vínculo difícil de explicar sin los recursos del psicoanálisis. Con los años pasa a administrar una Fundación que se dedica a construir casas con plata del Estado. Se abre una investigación por desvío de fondos (unos 280 millones de pesos). Las pruebas son abrumadoras. Compraron terrenos, autos de lujo, aviones, barcos. La falta de control de los funcionarios nacionales, provinciales y municipales no es parte de esta causa. Tampoco hay certeza que se conviertan en parte de alguna.

La falta de credibilidad en la Justicia alimenta a todos los fantasmas. Abruma y enfurece a los funcionarios. Irrita a los opositores. Desconcierta al ciudadano común. Una de las medidas más ponderadas del primer mandato kirchnerista fue la renovación de la Corte Suprema y el decreto de autolimitación en la designación de sus miembros. A los cómplices del menemismo los suplantaron juristas respetados y probos. Fue bueno pero insuficiente. Los poderosos siguen corriendo con ventaja tanto cuando denuncian como cuando son denunciados. Cambiar ese status quo debería estar entre las prioridades de la política.

PREGUNTAS

Preguntar está en la esencia misma del oficio del periodista. Desde su construcción más básica: la noticia, el edificio periodístico se construye sobre esos cimientos. Las famosas cinco W como se las denomina en inglés (Qué, Quién, Cuándo, Cómo y Por qué). Preguntar permite develar y entender. Para contar un accidente, una elección, un hecho policial o para desarrollar una investigación hay que preguntar. “¿Hay un fusilado que vive?”, “¿Quién es?”, desde esos interrogantes partió Rodolfo Walsh para elaborar su notable Operación Masacre, la formidable investigación sobre el fusilamiento de militantes peronistas en los basurales de José León Suárez. Preguntó y después fue detrás de una verdad que se quería ocultar. El domingo pasado un grupo de periodistas realizó una suerte de protesta en televisión (en el programa Periodismo Para Todos) reclamando por “el derecho a preguntar”. La movida mediática avivó la polémica sobre la manera en que se ejerce el periodismo en Argentina, el rol de los grandes medios de comunicación y los límites que trata de imponer el gobierno.
Pedir por la existencia de conferencias de prensa es razonable y lo comparto. No se entiende por qué el gobierno nacional las eliminó de plano. Participé hace unos años de una iniciativa promovida por la Fundación Konrad Adenauer denominada “Preguntas al poder” en la cual un grupo de periodistas convocábamos -en base a un modelo alemán de postguerra- a conferencias de prensa. Asistieron políticos de todos los partidos, miembros de la Corte Suprema, empresarios, sindicalistas, gobernadores y ministros de Poder Ejecutivo nacional. Hasta Cristina Kirchner utilizó ese método en una conferencia que brindó en Olivos. Sólo la bajísima tolerancia oficial a las críticas explica la reticencia a contestar preguntas. El gobierno ve al periodismo en su conjunto, no sólo a los grandes medios, como una amenaza.

Dicho esto, es necesario señalar que una cosa es reclamar por más y mejores ruedas de prensa y otra distinta es esgrimir que en Argentina no se puede preguntar o incluso argumentar que por esa cerrazón oficial tienen problemas para hacer buen periodismo. Eso es falso. Muchos de los que reclamaron en la tele, el domingo pasado, consultan a diario a los dirigentes políticos del oficialismo en sus programas. Y si de interpelar a los políticos y funcionarios se trata, habría que recordarles a los colegas que en una democracia como la argentina, el Poder Económico suele tener tanto o más peso que quien llega por el voto popular a la Casa Rosada. Y que, por esa simple razón, los periodistas tenemos la obligación ética de interpelarlo.

Nota publicada en Diario Z edición 17.05.2012

Preguntas al poder

Alegría en la pelea

En la última cumbre de líderes sudamericanos, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció que en enero de 2012 se realizará una cumbre de mandatarios y ex mandatarios que, como él, enfrentaron y vencieron al cáncer. “Esa cumbre se va a hacer comenzado el 2012, después de que Lula termine la quimioterapia”, dijo Chávez en un contacto telefónico con la televisora estatal de su país. Hasta sus más acérrimos enemigos le reconocen a Chávez el sentido del humor que exhibe cada vez que puede. El venezolano se sometió a un proceso de quimioterapia por un cáncer en la zona pélvica y no deja de hablar de un tema, hasta hace poco, considerado tabú. La propuesta de cumbre fue dicha, en tono de broma, a pocos días de que se le detectara al ex presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva un cáncer de laringe. La afirmación en sí, es una señal de esperanza. Por un lado implica que se puede y se debe enfrentar a la enfermedad sin perder la alegría y, por el otro, que se puede ejercer funciones de gobierno en medio de esa pelea. Los presidentes de Brasil y Paraguay, Dilma Ruseff y Fernando Lugo, son claros ejemplos de ello.  Chávez anunció: “No habrá cáncer ni fuerza que nos detenga”. La presidenta argentina también se permitió bromear: voy a disputarles la presidencia pro-témpore a todos”. Antes agradeció el apoyo de sus colegas de la región, desde el venezolano a Sebastián Piñera. También dijo: “quiero perdirles que ayuda, no para mí, para el país”. Fue una señal.

Cristina Fernández de Kirchner será intervenida el próximo 4 de enero por un equipo dirigido por el doctor Pedro Saco a raíz de un carcinoma papilar en la tiroides. Según la información brindada por el gobierno, no existe metástasis y “no hay compromiso de los ganglios”. La mayoría de los especialistas coincidieron en que se trata de una de las variantes menos malignas de la enfermedad y con altas posibilidades de recuperación a partir de la cirugía sin necesidad de quimioterapia. Es buen romance: lo menos malo dentro de lo malo. La información amplia y precisa sobre la enfermedad, la confirmación de una intervención programada y la presencia de la presidenta en distintos actos el día posterior al anuncio, contribuyeron a llevar tranquilidad ante la conmoción inicial que generó la noticia.

Cristina Kirchner se tomará veinte días de licencia por enfermedad, lapso en el cual ejercerá la presidencia Amado Boudou. Esto también es alentador. Si esta desgraciada circunstancia hubiese ocurrido hace algunos meses, la incertidumbre hubiese sido grande. Julio Cobos fue durante varios años vicepresidente y opositor al mismo tiempo. “La biología nos enseña derecho constitucional”, dijo con ironía. Boudou, en cambio, goza de la total confianza de la presidenta. Ella misma lo eligió para que la acompañe en la fórmula presidencial y es el arquitecto de la última fase de lo que la mandataria califica como “el modelo”. Con todo lo chicaneó: “guarda con lo que hacés”.

Al anunciarle a sus ministros que debían suspender sus vacaciones, se permitió criticar a Mauricio Macri sin citarlo: “Yo descanso en mi casa y no en Italia, como algunos suertudos”. Le pidió también que asuma la administración de los subterráneos.

Las primeras reacciones de la oposición política fueron inmediatas. No se escatimaron mensajes de apoyo y solidaridad. Lo mismo ocurrió con miles de ciudadanos que eligieron las redes sociales y los medios de comunicación para expresarse. La presidenta conserva una alta consideración popular (un 65 por ciento de imagen positiva) y desde esa plataforma se dispone a enfrentar algunos desafíos trascendentes para su gobierno en el 2012. La relación con la CGT y las corporaciones empresarias, la lucha contra la inflación y las consecuencias de la crisis internacional, están entre los más destacados.

Desde el frente gremial provienen retos explícitos. Cuando todo indicaba que la confrontación quedaría congelada hasta después del verano. Se tradujeron en hechos las advertencias lanzadas en el club Huracán en el acto de camioneros. El gremio de empleados de la AFIP, alineado con el titular de la CGT, lanzó un paro de cuatro días por el cambio de horario de atención al público. Más allá de la decisión inconsulta del titular del organismo con los horarios, la dimensión de la medida expresa otras cuestiones. “¿Si hubiese despidos qué harían? ¿Tomar rehenes?”, se preguntó un funcionario nacional. Finalmente se dictó la conciliación obligatoria. Por su parte, Pablo Moyano, secretario adjunto del gremio de Camioneros, lanzó una movilización a la Cámara Empresaria del sector en reclamo de un bono extra de 2500 pesos que, según dicen los referentes del transporte, sólo las grandes empresas podrían dar. La idea es ganar la calle. Una demostración de fuerza con viarios destinatarios.

El senador Aníbal Fernández habló de puja de poder detrás de los últimos reclamos sindicales. El secretario general de los Judiciales, Julio Piumato, lo tildó de “gorila”. Una antigualla que revela el grado de tensión existente entre los antiguos “socios estratégicos”. Dónde está el “verdadero” peronismo será uno de los argumentos más utilizados en la confrontación que se desarrolla adentro del PJ.

En medio de la conmoción por el estado de salud de la mandataria, se conoció la noticia de la compra de inmuebles en Puerto Madero, a nombre de una empresa de la familia Kirchner. Justo un día antes el filósofo José Pablo Feinmann, quien suele ponderar las políticas del gobierno, habló en una entrevista con La Nación sobre el abultado patrimonio presidencial. La oposición utilizó sus dichos y los kirchneristas se enojaron. Feinmann fue el protagonista de una polémica tan irritante como necesaria. Algo está claro: negocios personales y gestión pública son contradictorios.

En tanto, la presidenta deberá pasar por un trance que iguala a todos los mortales. Según las convicciones personales deberá poner la confianza en los médicos, en Dios o en los dos al mismo tiempo. Ni el ajetreo de la política ni los desafíos de la economía, pueden ser más importantes que su salud. Los argentinos de buena fe, hacen votos por su pronta recuperación.

Nota publicada en Diario Z, edición 29.12.11

Alegría en la pelea

La voluntad popular

Nota: Primero las disculpas del caso, siempre subo mis notas de Diario Z el mismo día en que se publican pero esta vez estuvo muy complicado por laburo, cosas personales y la presentación de mi libro en Rosario. La nota ahora quedó un poco desfasada con el anuncio del vice. (A propósito están dolidos por igual los pejotistas más ortodoxos y los sectores más de izquierda del kirchnerismo) Igual me parece que el artículo contiene algunas cuestiones que permiten seguir debatiendo.

 

“Vamos a someternos, una vez más, a la voluntad popular”. No abundan las casualidades, menos en política, la presidenta de la Nación eligió esa frase para anunciar su intención de ser candidata a la reelección. Someterse al veredicto de las urnas compone la esencia del sistema democrático. Quienes soñaban con el retiro de Cristina Fernández de Kichner deberán buscar otro argumento político. “Hablaron de mi salud física y mental”, se quejó la mandataria. Eduardo Duhalde, Elisa Carrió, Graciela Caamaño, Momo Venegas, Mario Das Neves y Pino Solanas, entre otros dirigentes de primera línea, especularon sobre la “inminente deserción” de la presidenta. Es como si un equipo de fútbol mostrara como principal atributo para obtener un triunfo, el posible abandono del rival. Lo cierto es que terminaron las especulaciones, ya están todos los que son.

Más allá del escenario –no fue una decisión que consolide la calidad institucional utilizar la cadena nacional para un anuncio electoral– la presidenta aprovechó un acto vinculado a los medios de comunicación para explicar su decisión. Nada de azar. La gran apuesta de su gobierno, después de la derrota en provincia de Buenos Aires en el 2009,  fue la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales. El martes pasado anunció que se licitarán doscientos veinte canales de televisión, la mitad para el sector privado y el resto para provincias, universidades y organizaciones no gubernamentales. Habrá más anuncios vinculados a este sector. En tanto, aquellos que esperaban un lanzamiento político en un acto de la militancia en el Teatro Argentino de La Plata, recibieron una reprimenda pública: “(Kunkel) está en penitencia”, dijo la presidenta y aclaró que le costaría estar en el lugar dónde lanzó sus otras movidas electorales sin Néstor Kirchner.

El anuncio también anticipó el tono de la campaña. La presidenta redoblará la apuesta, no dejará de lado los comentarios emotivos y las confesiones, que incluyen inevitables apelaciones a Néstor Kirchner, pero tampoco esquivará la confrontación abierta con los principales referentes de la oposición. El martes hubo un mandoble estudiado para Mauricio Macri y Pino Solanas. Después de elogiar a Daniel Filmus por su interés en gobernar la CABA, calificó al distrito porteño como “un centro de refugiados electorales”. Además apeló al clamor popular en el velorio de su marido para justificar su decisión. “Supe ese día lo que tenía que hacer”, dijo. También habló de su compromiso “irrenunciable e irrevocable” con los jóvenes, a los que volvió a instar a que ingresen a la política. “Seré un puente entre las nuevas y las viejas generaciones”, propuso. Los votantes más jóvenes, dónde el kichnerismo mantiene buena imagen, representan un cuarto del padrón.

Resta saber quién será su compañero de fórmula. No es un tema menor. En caso de ser reelecta, Cristina Kirchner no tendrá la posibilidad de otro mandato. En la línea sucesoria el vice queda en inmejorable posición para, eventualmente, iniciar esa carrera en el 2015. “La vicepresidencia, la gobernación de Buenos Aires y la Jefatura de Gobierno porteño son muy buenas plataformas de lanzamiento político”, reconoce un legislador oficialista.  Después de la mala experiencia con  Julio Cleto Cobos, se presume que el candidato a vice deberá contar con la confianza de la presidenta.

En esa lógica crecen las posibilidades de algún miembro del gabinete. Entre los ministros: Amado Boudou; Juan Manuel Abal Medina y Carlos Zanini, arrancan con ventaja. Los dos primeros responden al modelo de profesional joven, comprometido y progresista que tanto le gusta a la presidenta. El secretario Legal y Técnico forma parte del núcleo duro del poder desde el 2003. Entre los gobernadores suenan tres nombres: los justicialistas Jorge Capitanich (Chaco), Sergio Uribarri (Entre Ríos) y el radical k Gerardo Zamora (Santiago del Estero). También se menciona al senador santacruceño Nicolás Fernández. La posibilidad de una sorpresa queda abierta. Depende si la estrategia apunta a sumar nuevos electorados o a consolidar los apoyos que se lograron. En algún momento se habló de Martín Sabbatella y hasta de Eugeniio Zaffaroni. El ex intendente de Morón no está en su mejor momento y el penalista ensayó una negativa ante la prensa. De todas formas, quienes lo conocen bien arriesgan que no rechazaría una oferta de esa magnitud si existiera.

La oposición recibió el anuncio con mayor o menor bronca, con mayor o menor resignación. “Se terminó el duelo; empezó la batalla. Me había engañado con su llanto ahora veo que es un espectáculo circense”, dijo Elisa Carrió en la declaración más virulenta y agregó: “estamos dispuestos a ir a la contienda y enfrentar el modelo de demagogia, mentira y robo de Cristina Kirchner”. Alberto Rodríguez Saá vaticinó que el 14 de Agosto (en las primarias) se termina “la supuesta ola ganadora que quiere imponer el gobierno”. Con todo, en el oficialismo confían en ampliar la diferencia con los otros candidatos que, por ahora, revelan la mayoría de los sondeos. Los esfuerzos estarán destinados a imponerse en primera vuelta. Para eso, el oficialismo tiene que alcanzar cuarenta puntos, con diez de diferencia, o cuarenta y cinco por ciento de los votos, según el singular sistema electoral argentino.

Por ahora las principales amenazas a esa aspiración aparecen puertas adentro. En esta columna hace meses que se señaló las consecuencias del llamado “fuego amigo”. Desde la “reelección eterna” de Diana Conti, pasando por el affaire con Mario Vargas Llosa; a las amenazas de Hugo Moyano. El 20 de junio en Rosario, los insultos a Hermes Binner en el acto del Día de la Bandera, sólo perjudicaron al candidato del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, que busca conquistar a los sectores medios de Santa Fe para arrebatarle al socialismo la provincia. Esta semana, el semanario satírico Barcelona hizo una buena síntesis con ese título (Fuego amigo): “¿Nace el opoficialismo? ¿Por qué Hebe Bonafini, Claudio Morgado y María Rachid hacen mejor campaña contra el gobierno que Ricardito Alfonsín, Elisa Carrió, Mauricio Macri y Francisco De Narváez”.

La voluntad popular

El elegido

Si fuera por lo que dicen las encuestas, Daniel Filmus y Gabriela Michetti podrían ir posando para los afiches como candidatos del Frente para la Victoria y del Pro en la Ciudad de Buenos Aires. Pero en política no siempre son los números los que dictan las mejores decisiones. Dos más dos no siempre es cuatro a la hora de definir un candidato. Por esa razón, el senador no esconde su preocupación y la ex vicejefa porteña exhibe una inusitada prudencia. Sus respectivos referentes, Cristina Kichner y Mauricio Macri, preparan sus estrategias en base a una multiplicidad de datos y dilatarán la designación.

Lo que está definido es que no habrá internas. La bendición se hará entre cuatro paredes. Será la presidenta quien decida finalmente entre el ex Ministro de Educación y su actual ministro de Economía, Amado Boudou, cual es el mejor abanderado kichnerista en la Capital. El titular de la cartera de Trabajo, Juan Carlos Tomada no se baja del ring pero se siente unos pasos más atrás a la hora de aspirar a la candidatura oficial.

Después del golpe que significó para sus aspiraciones de “candidato natural”, el lanzamiento de Boudou junto a Hugo Moyano y Carlos Kunkel, Filmus logró recomponerse. Si bien comprende que la decisión de bajar al ex titular del Ansses a la arena política fue una decisión de la presidenta, confía en que los números lo respaldarán. En especial ante una posible segunda vuelta. Sus colaboradores afirman que el ex Ministro tiene un perfil más amable para independientes, radicales, socialistas y militantes progresistas en general que podrían determinar la elección en una segunda instancia. “Nosotros estamos en una mirada diferente a la que plantean Boudou y Moyano respecto a la ciudad”, dijo a Diario Z la semana pasada. Los colaboradores del senador aseguran que éste es el mejor argumento: “Boudou nunca podría ganarle una segunda vuelta a Michetti”.

Del otro lado, insisten con que el crecimiento del ministro de Economía no tiene techo: “este es el año de Amado”, prometen y, por lo bajo, explican que en la Casa Rosada le siguen facturando a Filmus viejas cuitas por una supuesta falta de lealtad en la elección del 2009 cuando no quiso sumar al engendro de las candidaturas testimoniales. En Balcarce 50 los dejan correr a los tres. No habrá definiciones hasta que el Pro resuelva su interna.

Gabriela Michetti ya se siente candidata. Sus colaboradores más cercanos afirman que todos los sondeos le dan mejor que a su rival interno: Horacio Rodríguez Larreta, pero agregan con orgullo: “en algunas le da mejor que a Macri si tiene que enfrentar una segunda vuelta”. El balotaje en la Ciudad es casi cantado. A diferencia del sistema imperante en la elección presidencial, los porteños eligen al Jefe de Gobierno en primera vuelta sólo si el ganador obtiene un voto más que la mitad de los emitidos. Un escenario altamente improbable. Por eso Michetti apuesta a su buena imagen con los independientes y a la aceitada relación que mantiene con radicales y miembros de otros partidos. Para compensar su principal debilidad: la capacidad de gestión, la candidatura a vicejefe será acompañada para un hombre del Partido, un ministro de su confianza o un legislador con peso propio.

Por su parte, el jefe de Gabinete porteño, es reconocido como gestor, cuenta con el apoyo de la mayoría de los funcionarios porteños y tiene el control del Partido. También goza de la simpatía de Macri, quien le reconoce haberse “puesto al hombro la gestión”. Choca con un límite: su perfil no es el mejor para seducir a los independientes ni para cerrar alianzas políticas en una segunda vuelta.

Todo quedará resuelto en un mes. Cuando Macri lance su candidatura presidencial y se defina la fecha de las elecciones. Para ese momento ya se encargaron nuevos sondeos, “más completos y complejos en su calidad” para definir si la candidatura es para “la líder motivacional” o para “el líder gerencial”.
La fecha encierra más de un dilema. Macri en esto coincide con el kichnerismo, preferiría unificar las elecciones con las nacionales el 23 de Octubre. Tanto el ingeniero como la presidenta estiman que arrastrarán voluntades en la ciudad para sus respectivos candidatos. Para eso hay que modificar una ley y hacen falta 40 voluntades en la legislatura. En el Pro dicen que tienen ese número: “en breve habrá presupuesto y unificación”, dicen. En realidad a todas las fuerzas les conviene votar el mismo día que en las presidenciales. Pero a Seguro, como a José Pedraza, se lo llevaron preso.

En el Pro también estudian una variante judicial: afirman que la ley que impide al Jefe de Gobierno llamar a elecciones junto a los comicios nacionales es inconstitucional. Según los juristas consultados, la norma vulnera la potestad que le otorga la Constitución de la Ciudad al titular del ejecutivo porteño de poder fijar la fecha cuando lo estime conveniente. La prioridad, de todas formas, es la solución política vía un acuerdo legislativo.

Mientras tanto, Macri trata de consolidar su candidatura presidencial en todo el país. No le resulta sencillo. En algunas provincias el Pro casi no existe. Por esa razón, desoyendo a su principal asesor electoral: Jaime Durán Barba, tiende puentes con el peronismo federal. Para el especialista ecuatoriano, la cercanía con Eduardo Duhalde es contraproducente en un eventual escenario de balotaje. En Santa Fe la candidatura a Gobernador del Pro del cómico Miguel Del Sel será secundada por Osvaldo Salomón, intendente de Chabás, furioso opositor de la 125 y referente local del peronismo federal. Es una señal. Macri necesita del duhaldismo en el interior pero teme que una alianza con “el Jefe” se convierta en un salvavidas de plomo.

Según unos cables de la Embajada norteamericana en Buenos Aires, revelados por wikileaks y publicados por Página/12, Mauricio Macri le anticipó hace un año a la embajadora Vilma Martínez su intención de competir por la presidencia. En esa misma charla le pidió a la diplomática que interceda para que EE.UU. adopte posturas más duras con el gobierno argentino y promocionó a su agrupación, ante otros funcionarios de la Embajada, diciendo “somos el primer partido pro mercado y pro negocios en cerca de 80 años de historia argentina que está listo para asumir el poder”. En la convicción de que nada lo afecta electoralmente –ni los muertos en derrumbes, ni las inundaciones en Belgrano, ni las expresiones xenófobas, ni sus visitas a La Embajada– Macri ratificó sus dichos sin siquiera ponerse colorado. Cree que lejos de perjudicarlo esas noticias consolidan su perfil. Duhalde lo aplaude, Francisco De Narváez vuelve arrepentido a su redil. Sin la pinta de Pablo Echarri, se siente El Elegido de la oposición.

El elegido

Las primeras batallas

El año electoral comienza a iluminarse con los aprontes que preceden a las primeras batallas. La Unión Cívica Radical cerró la fecha de su interna para el 30 de abril próximo. Contarán con la presencia de un ausente: Julio César Cobos. Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz, los otros presidenciables en el partido de Alem, sólo se lamentaron para la foto. Piensan que de esta manera el otrora célebre Cleto “se perjudicó solo”. En el Peronismo Federal, por lo menos en el fragmento que les toca gobernar a Eduardo Duhalde y a los Rodríguez Saá, también intentan apurar una interna. Claro que aquí nadie festeja la carencia de contrincantes. En el PRO, Mauricio Macri actúa en público como candidato a presidente, traza estrategias y negocia alianzas, pero en privado todavía no cerró del todo la puerta a la reelección. En el gobierno pasan las cosas más raras: los halcones coinciden con algunos operadores de prensa en castigar a Daniel Scioli, que cumple el doble rol de “aliado imprescindible” y eventual “peor enemigo”. Todo al mismo tiempo. Mientras tanto la presidenta Cristina Fernández no se siente obligada a anunciar lo inevitable: su propia candidatura

Cobos justificó su deserción “para no violar la ley” (de internas abiertas y obligatorias para el 14 de Agosto). A través de una carta explicó que no competirá en este aperitivo electoral, al que llama despectivamente consulta, con Ricardo Alfonsín y Ernesto Sánz el 30 de abril (día de su cumpleaños) por ilegal. Cobos, por primera vez, condicionó su candidatura: “si compito, será en agosto”, dijo, abriendo el paraguas en caso de que el aguacero de las encuestas lo deje a la intemperie.

En realidad, tanto Alfonsín como Sánz creen que la estrella de Cobos yo no ilumina tanto ni hacia adentro ni hacia fuera del partido (“no sabe si quiere ser candidato”, lo fustigó Gerardo Morales). Los líderes tradicionales de la UCR creen que la muerte de Néstor Kirchner quebró las expectativas políticas del mendocino. De hecho fue el dirigente más insultado por los jóvenes ese día. Después de la “consulta”, el candidato radical que salga de la interna tratará de cerrar un acuerdo con el GEN de Margarita Stolbizer y el socialismo de Hermes Binner. Contra ellos deberá competir el vice.

En el Peronismo Federal nadie se alegra por las deserciones. El llamado a internas regionales lanzado por Duhalde y Los Rodríguez no encontró eco en Das Neves y Felipe Solá, este último decidido a competir en Agosto. Si no logran convencer al gobernador de Chubut, la interna del PF puede convertirse en una mueca electoral que en lugar de fortalecer menoscabe aún más la chance del peronismo disidente.

En el campamento del PRO actúan como si todo estuviese cocinado. Macri candidato a presidente en alianza con el alicaído “alica alicate” Francisco De Narváez (que irá por la gobernación bonaerense) y algún sector marginal del PJ. Los contactos con el duhaldismo son intensos vía Cristian Ritondo. Falta zanjar la disputa por la sucesión entre Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti. Si finalmente Macri mantiene su sueño presidencial, será su dedo el que determine al delfín en base a las encuestas.

En las otras fuerzas hay más calma. Pino Solanas está solo y espera sumar a algún sector del progresismo que, en sus palabras, no sea furgón de cola del radicalismo. Elisa Carrió solitaria por opción, no espera nada.

En el Frente para la Víctoria se reeditó un clásico: pegarle a Scioli. Sorprende que quienes lo pintan como una amenaza, a su vez, lo consideran “clave” para revalidar el modelo en las elecciones de Octubre. En esta estrategia coinciden los halcones del gobierno con las plumas más críticas del periodismo opositor. Los dos sectores con una simpleza que asombra. Es evidente que el gobernador de Buenos Aires hace su juego y mantiene intacta sus ambiciones. Pero cree que el tiempo está de su lado y no es afecto a las traiciones. Con el tiempo se convirtió en el político más pragmático de la Argentina.

Scioli llegó al mundo político con Menem, fue funcionario de Duhalde y vicepresidente de Kichner. No abandonó a ninguno de los tres. Con el kichnerismo, a pesar de las controversias, dio muestras de lealtad difíciles de igualar: a pedido del ex presidente fue candidato a gobernador de Buenos Aires cuando tenía todo listo para ganar la Capital y luego, candidato testimonial a diputados aun convencido de que se trataba de un error. Mientras se velaba al presidente del PJ y cuando de una trinchera y otra se especulaba con su eventual voltereta política, dijo: “voy a estar dónde la presidenta quiera que esté”.  Será candidato a la reelección.

El peronismo es eso: una ancha avenida, tal vez demasiado ancha, que va de Cristina Kichner a Mario Ishii y los barones del conurbano, en el medio está Scioli y Moyano y Kunkel y tantos más. Basta recordar que Néstor Kichner llegó al poder porque Eduardo Duhalde le abrió la posibilidad. La disputa de poder fue anterior a la pelea ideológica.

Un ejemplo de la amplitud de opciones del PJ se da en la Ciudad de Buenos Aires. A pesar de que el Frente para la Victoria contaba con un candidato consolidado: Daniel Filmus y otro con buena imagen, Juan Carlos Tomada; se lanzó al ministro de Economía, Amado Boudou. El economista cuenta con el aval explícito de la Casa Rosada, al punto que esta semana lanzó un plan de viviendas en el conurbano –la principal flaqueza de Macri– y un día después ocupó el escenario de la tevé pública. Superada la sorpresa, los distintos sectores kichneristas de la CABA parecen dispuestos a bancar al ex ministro de Educación. ¿Podrán? Las encuestas que lleguen al despacho presidencial serán la clave.

Esta es otra curiosidad argentina: las internas abiertas, obligatorias y simultáneas conviven con los dedazos como si nada.

Nota publicada en Diario Z del 27.01.2011

Las primeras batallas