Dos ladrones (un soneto pascual)

Este soneto fue grabado por Edmundo Rivero, tiene una historia muy singular, además de su belleza rea, fue censurado por la dictadura militar, que obligó al cantor a grabarlo pero sin los términos en lunfardo. Es una linda mirada desde la perspectiva de los dos chorros que estaban, según cuentan, junto a Jesús en el momento final. Suelo decir que mi fe es flaquita y mi deseo poderoso. Que deseo que Dios exista aunque dudo y, por esa razón, me declaro dudante en lugar de creyente. Pero no me enorgullezco de eso, en realidad lo lamento. Para los que creen y para los que no, va este soneto, con el que hoy cerré el programa de radio. Felices Pascuas o Pesaj. (Una curiosidad: no existen muchas imágenes de la crucifixión que incluyan a los dos ladrones)

Dos ladrones

Hay tres cruces y tres crucificados

en la más alta, al diome, el Nazareno.

En la del wing lloraba el chorro bueno

mangándole el perdón de sus pecados.

 

Escracho torvo; dientes apretados,

marcaba el otro lunfa el duro freno

del odío, y destilaba su veneno

con el rechifle de los rejugados.

 

¿No sos hijo de Dios? Dale. Salvate.

Sos el Rey de los Moishes, arranyate.

¿Por qué no te bajás? ¡Dale, che, guiso!

Jesús ni se mosquió. ¡Minga de bola!

Y le dijo al buen chorro: Estate piola

que hoy zarparás conmigo al Paraíso.

 

Lope de Boedo

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Dos ladrones (un soneto pascual)

Los mineros invisibles


Sólo la muerte los rescata

Saben que en el olvido

crece el socavón más peligroso

“Yo te lo dije Juan

es bueno tener miedo”

Quemados

Asfixiados

Sepultados bajo toneladas de negrura

los mineros de Río Turbio

vuelven a la superficie

“Mirá por donde vas

movete con cuidado”

Con las manos curtidas

y las caras tiznadas

emergen de la tierra

cargando con sus penas

sus terrores

“Yo te lo dije Negro

no confiés en tu suerte

cavar tan cerca del infierno

debe tener su precio”

Ante ese desfile de espectros con linterna

las viudas no lloran

los niños no esperan

Ante su paso firme y sus canciones

El empresario ruin

El político infame

El dirigente cómplice

Como brasitas que arden

se pierden por el aire.

Nota: este poema fue publicado en el libro Hay que besarse más (Ediciones En Danza 2005). Hacía mucho que no posteaba un poema. Lo hago para celebrar que los 33 mineros chilenos encontraron una salida y también como denuncia a las pésimas condiciones en las que trabajan los mineros en toda América Latina. De paso aprovecho para contarles que la editorial que comanda Javier Cófreces (En Danza)  publicará una antología de mis poemas.

Los mineros invisibles

Partidas

Mi padre levanta el alfil nacarado
que brilla temible como una cimitarra
y la mujer de negro quiebra su boca
en un rictus amargo
Llevan años jugando esta partida imposible
en bares de mala muerte
valga la estúpida redundancia
En la casa de amigos
cuando todos callan
y detienen los gestos
para que la mujer coloque sus trebejos
de modo caprichoso

El viejo zorro la burla
una y otra vez
con sus temibles diagonales
Ejecuta aperturas inventadas
para cada ocasión
Pone jazz en vinilo
la aturde con Miles Davis
usa a las grandes bandas y la saca de quicio
Bebe coñac del pico
come chocolate amargo
la distrae con historias destempladas
Sabe que la derrota llegará puntual e inevitable
No esta noche
No esta noche

Mi padre espanta con su risa el aliento fétido
que exhala la mujer
“La impaciencia es enemiga del ajedrez”
le susurra amable
antes de rematarla.

Nota: Hacía mucho que no posteaba un poema. Releyendo algunos textos me encontré con “Partidas”, de la época en la que pensaba que mi padre podía ganar esa partida con la muerte indefinidamente. Vaya en su memoria. También como saludo a los visitantes del blog que son papás.

Partidas

Últimos delirios de las Orcas

Sí los comentarios de cine de Verónica Castañares no fueran suficiente contribuición a la confusión general, ahora se agrega la participación en efectos especiales de Romina Manguel. Aunque ustedes no lo crean las Orcas inauguraron la crítica de cine musicalizada. A pedido de algunos oyentes de Mañana es Tarde, los últimos minutos del programa del jueves pasado.

Últimos delirios de las Orcas

Hay un niño en la calle

niño en la calle

A esta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.

Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
un oscura vergüenza, la historia, el tiempo,
diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil ensayar en la tierra
la alegría y el canto,
de otro modo es absurdo
porque de nada vale si hay un niño en la calle.

Dónde andarán los niños que venian conmigo
ganándose la vida por los cuatro costados,
porque en este camino de lo hostíl ferozmente

cayó el Toto de frente con su poquita sangre,
con sus ropas de fé, su dolor a pedazos
y ahora necesito saber cuáles sonríen
mi canción necesita saber si se han salvado,
porque sino es inutil mi juventud de música
y ha de dolerme mucho la primavera este año.

Importan dos maneras de concebir el mundo,
Una, salvarse solo,
arrojar ciegamente los demás de la balsa
y la otra,
un destino de salvarse con todos,
comprometer la vida hasta el último náufrago,
no dormir esta noche si hay un niño en la calle.

Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo del aire
y el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada,
no debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son dos fardos inútiles
y el corazón, apenas una mala palabra.

Cuando uno anda en los pueblos del país
o va en trenes por su geografía de silencio,
la patria
sale a mirar al hombre con los niños desnudos
y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre
que historia les concierne, qué lugar en el mapa,
porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra

la espalda escandalosa de las grandes ciudades
nutriéndose de trigo, vides, cañaverales
donde el azúcar sube como un junco en el aire,
uno encuentra la gente, los jornales escasos,
una sorda tarea de madres con horarios
y padres silenciosos molidos en la fábricas,
hay días que uno andando de madrugada encuentra
la intemperie dormida con un niño en los brazos.

Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores
que en París han bebido
por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa
en donde han sorprendido la soledad de frente
y la índole triste del hombre solitario,
en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian
de amantes esta noche, de médico esta tarde,
porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo
y ellos son los accionistas de los niños descalzos.

Ellos han olvidado
que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños
que viven en la calle
y multitud de niños
que crecen en la calle.

A esta hora, exactamente,
hay un niño creciendo.

Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie proteje esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle…

Armando Tejada Gómez

(Hoy 1 de Junio es el Día Mundial de la Infancia)

Foto: hdaniel

Hay un niño en la calle

Carta de Artemio para Maxi

Artemio López me envió esta carta, es su respuesta a la misiva que escibió Maximiliano Montenegro (ver más abajo). A su pedido la publico.

Querido Maxi:

Ayer, publicamos tu respuesta frente a la advertencia que te hiciera llegar Olivera sobre la existencia de un post que, a su vez, advierte sobre la operación mediática a favor de una devaluación importante, sostenida no en cálculos ignotos como los que normalmente se agitaban en el diario Crítica especulando con el valor del dólar durante los últimos años y varias veces (recuerdo entre tantos artículos, uno basado en un documento interno del Deutsche Bank publicado increíblemente en tapa, que advertía sobre una eventual devaluación).

Esta vez, horror, la devalueta la demandan eventuales “defensores del modelo”, como, según vos, serían los economistas Ferrer y Frenkel.

Sin embargo, no todo es citar fuentes emblemáticas. Ya el General Perón en 1859, en su famoso prólogo a Contribución a la Crítica de la Economía Política, nos advertía que: El resultado general a que llegué, y que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la producción social de su existencia, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se eleva un edificio [Uberbau] jurídico y político y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina [bedingen] el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.

Nos daba el líder de los descamisados, desde entonces, un material invalorable para contestar desde el movimiento nacional justicialista réplicas a la doctrina muy diversas, en este caso la tuya. Vos decís no estar a favor de la devaluación. Lo creemos, es tu “conciencia individual” la que se opone. Pero sucede que lo que el post señala es la construcción de un relato mediático -en este caso televisivo- muy recurrente, que opera en favor y pretende dar fundamento a una gran devaluación , más allá de la conciencia individual del intérperte.

No solo no se discuten en el post temas de “conciencia individual” o, peor aún las famosas “convicciones personales” acerca de la devaluación , sino que no interesan en lo más mínimo.

Qué cuernos sabemos sobre la “convicción personal” de cada uno de los que propalan noticias por ahí. Imposible saberlo. Lo importante, y de eso trata el post, es del paso de la conciencia individual a la social, el proceso de materilización pública de la misma, esta vez como discurso televisivo y, entonces, en tanto conciencia social publicitada, las reglas son otras, y el general Perón es muy claro en eso, reitero: Es el conjunto de la relaciones de producción la que forma la estructura económica de la sociedad y da la base real sobre la que se eleva un edificio jurídico-político y a la que corresponden formas específicas de conciencia social.

O sea, la construcción de la conciencia social publicada, materializada en este caso en Tres Poderes por el periodista Montenegro (como “Trager” o soporte de relaciones materiales que lo preexisten) desborda su conciencia personal, y el periodista en ese instante “es hablado” por el lugar que ocupa y las condiciones/condicionamientos materiales que lo constituyen sujeto y en el que socializa su discurso, aun bajo la forma periodística “aséptica y objetiva”… No interesa la conciencia “individual” del sujeto, que, en tu caso, al soportar la contradicción de publicitar una cosa y tener la convicción personal de otra, se torna una “conciencia personal desdichada”, pero que no interesa a los fines de este debate.

PD: En otro post opinaremos sobre las consecuencias sociales de una devaluación hoy en el país, motivo por el cual esa salida resulta impracticable, tal como se la plantea e impulsa desde múltiples sectores del poder económico.

Artemio López

Carta de Artemio para Maxi

Cenando con el Ruso Verea

Con este comentario del periodista y amigo Norberto Verea (capo del heavy metal y del fóbal) inauguramos una sana costumbre en este blog, recomendar sitios para comer. Habrá de todo, lugares caros, medianos y baratos. El tema central es que se coma bien. Siempre te contaremos el precio promedio y la especialidad de la casa. Apelaré a la buena onda de mis compañeros para abonar esta sección. El Ruso, será fundamental ya que es un cultor de la buena mesa y el ritual de las salidas con amigos. Esta vez recomienda un sitio alucinante: Guido´s (República de la India 2843). Espero les guste la idea.

Cenando con el Ruso Verea