Un crimen argentino en Italia

Amigos estoy muy contento, acaba de publicarse en Italia mi primera novela: Un crimen argentino (ediciones Alfaguara).

Les paso la página de la editorial: bcdeditore.it por si se lo quieren regalar a sus familiares italianos. O tal vez quieran practicar la lengua del Dante con mi libro. No sé. Pero vale un poco de autobombo.

Va mi agradecimiento a la agencia de Nicole Witt y al eficaz Jordi Roca que me representan. Aquí está la portada de esa edición.

Un crimen argentino en Italia

El equipo del Gordo (el broli de la semana)

Es la tercera vez en pocos meses que compro un ejemplar de Arqueros, goleadores e ilusionistas (Seix Barral, 36 mangos) para regalar a un amigo.

La obra de Osvaldo Soriano es deliciosa en casi toda su extensión. Sus novelas son divertidas e inteligentes, mis dos preferidas: A sus plantas rendido un león y la primera, Triste, solitario y final. Pero sus relatos de infancia y adolescencia en el sur; sus increíbles partidos de fútbol, las crónicas sobre Obdulio Varela  o la fundación de San Lorenzo y los últimos capítulos sobre las peripecias del Míster Peregrino Fernández alegran el corazón.

He vuelto a leerlas junto a mi hijo Luciano, al ritmo de un relato cada uno, y fue una fiesta de emoción y carcajadas. Para los futboleros, junto a Puro Fútbol de Fontanarrosa, es de lectura obligatoria.

Así son las novelas del fútbol: risas y llantos, penas y sobresaltos. González corrió con los brazos en alto a saludar la memoria de su padre. Llevaba lágrimas en los ojos y sus compañeros lloraban con él. De esa pasta están hechos los goleadores. Fantasmas que salen de ninguna parte. OSVALDO SORIANO

El equipo del Gordo (el broli de la semana)

Galeano y los espejos

Eduardo Galeano reúne lucidez y compromiso. Revela, señala, cuenta. Voz de los sin voz, maestro de los detalles y las historias mínimas. Un narrador que nunca pierde el humor ni la ironía, armas fundamentales para luchar contra la ignorancia y la ignominia.

Lo entrevisté muchas veces. La primera en Rosario, cuando estaba haciendo mis primeros palotes radiales en LT8. La última hace un mes a propósito de su vuelta al libro después de cuatro años. Y qué vuelta: públicó Espejos, una suerte de historia universal.

Llegaron varios mensajes a la radio pidiendo que subiéramos el audio de esa nota al blog, aquí esta.

[audio:galeano-230608.mp3|titles=Entrevista a Eduardo Galeano|artists=Reynaldo Sietecase]

Audio de la entrevista para bajar (click derecho y seleccionar “Guardar destino como…”)

Y una yapa para los que no tengan el broli. (Editorial Siglo XXI)

Los espejos están llenos de gente.

Los invisibles nos ven.

Los olvidados nos recuerdan.

Cuando nos vemos, los vemos.

Cuando nos vamos, ¿se van?

¿Adán y Eva eran negros?
En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los colores.

Ahora las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen del África.

Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.

Galeano y los espejos

El uso de la palabra (broli de la semana)


“Me doy por vencido/ La religión la mafia/ la política y el fútbol/ el ejército y la moda/ mueven más gente que yo./ Son millones o pocos/ pero totalmente decididos/ al todo por el todo/ Son millones o pocos/ pero totalmente decididos/ al todo por el todo./ Yo sólo tengo que ver/ con las pequeñas multitudes/ de un cine de trasnoche/ con la soledad de los jugadores de ajedrez/ con la tibieza de algunas mujeres./ Leo/ vuelvo a ver una película/ hago noche en Coltrane/ y estiro el brazo y acaricio a mi bella/ que fuma y ahora me convida.”  (De puño y letra)

Este poema es de Mario Trejo. Un escritor tan extraordinario como invisible. Hace poco escribí una nota para el diario Crítica sobre la aparición de una Antología de sus poemas, editada por el Fondo Nacional de las Artes, bajo el título Un nobel para Mario Trejo.

Sugiero para los amantes de la buena poesía acercarse a ese libro o a su celebrado El Uso de la palabra (edición de Colihue, 27 pesos)  Los recomiendo amorosamente. Para mí es un maestro imprescindible.:

El uso de la palabra (broli de la semana)

El Lector (broli de la semana)

Cumplo la promesa de recomendar un libro cada fin de semana: El Lector de Bernhard Schlink. Es de lo mejor que he leído en los últimos meses.

Llegué a Schlink debido a mi pasión por las novelas policiales. Es un autor muy interesante, es alemán y ejerce como juez. Pero me topé con este libro que no tiene nada que ver con la novela negra pero es extraordinario. Es más, no volví a leer a Schlink con sus policiales después.

La historia parte de la relación entre un pibe de 15 años y una mujer mayor pero atraviesa tópicos esenciales: el amor, el sexo, la muerte y en especial la memoria. La importancia de la lectura tiene un papel central.

Si no lo leyeron no se lo pierdan, hay una edición de precio accesible de Anagrama.

El Lector (broli de la semana)