Hay Elisa para rato

Debate_TN

Elisa es segura, divertida, inteligente. Se mueve ante las cámaras con la seguridad y la soltura de Susana. Habla con la impunidad de Mirtha. Y, como esas grandes divas, su nombre propio ya es una marca registrada. Para los programas de la televisión por cable es rating garantizado. De un punto se puede pasar a tres o cuatro, sólo hace falta que lance alguna de sus denuncias con el tono adecuado.

“La gente la mira”, “la gente le cree”, “y los que no la quieren ni le creen también le prestan atención”, dicen los productores periodísticos que siempre saben lo que quiere “la gente”. No faltan las que comparan su “magnetismo” ante las cámaras con el de Jorge Lanata.

Comparte con su principal “enemiga”, Cristina Kirchner, los sentimientos extremos que provoca: se la quiere o se la odia. Destruye con la misma velocidad con la que construye. Hizo de la honestidad una ideología y de las denuncias de corrupción su principal estrategia política. No duda en concurrir a tribunales.

Es liviana o profunda según los personajes que vapulea y el momento en los que decide fulminarlos. Pasa de la derecha a la izquierda con naturalidad y sin pedir permiso a los integrantes de su propia fuerza. Es mesiánica y apocalíptica. Se cae y se levanta. Defiende con la misma convicción a los más desprotegidos y a las corporaciones. Está sola. Se la banca.

Esta semana volvió a lucirse en un debate. Es una de las pocas que acepta discutir con sus rivales aunque les lleva la delantera según la mayoría de las encuestas. El ring mediático es su territorio. El miércoles pasado tuvo un solo traspié grave: relacionó a los padres de Juan Cabandié con el delito. Pero su rival no la estaba escuchando y le evitó el mal trago. Luego pidió disculpas y aquí no ha pasado nada.

Su historia es un eterno reinventarse. En el 2003 estuvo cerca de disputar la segunda vuelta con Carlos Menem. Votó a Néstor Kirchner como el mal menor y luego lo enfrentó tenazmente. En 2007 cuando logró el 23,04 por ciento (casi cuatro millones de votos) parecía imparable. Luego asumió posiciones sorprendentemente conservadoras. Por una puerta ingresaron: Patricia Bulrich, Mario Llambías y el economista liberal Alfonso Prat Gay. Por la otra se fueron: Eduardo Macaluse, Carlos Raimundi, María América González y el economista keynesiano Rubén Lo Vuolo, entre otros.

En las elecciones de 2011 su candidatura presidencial obtuvo apenas el 1,84 por ciento de los sufragios. Una catástrofe electoral: perdió dos millones y medio de votos. Elisa se hizo cargo: “Soy la razón de la derrota”, dijo. Muchos le vaticinaron el final y se equivocaron.

Ahora es cabeza de una nueva coalición y puede imponerse al PRO de Macri y al Frente para la Victoria en la ciudad de Buenos Aires. Sus aliados en UNEN son radicales, socialdemócratas y de la centroizquierda. Sin embargo, Carrió se opuso a la recuperación de los fondos de pensión de las AFJP, la estatización de Aerolíneas Argentinas y la Ley de Servicios Audiovisuales. Todo en nombre de la Libertad, la República y la Justicia. Así con mayúsculas. Hay que reconocer que nadie pronuncia esos nombres como Ella.

Una importante cantidad de ciudadanos porteños le renovará su confianza. Saben que los representa cabalmente. No hace falta esperar para contar los votos el próximo 27 de octubre para poder afirmar que hay Elisa para rato.

Publicado en el blog de MSN

Anuncios
Hay Elisa para rato

2 comentarios en “Hay Elisa para rato

  1. Carlos G. dijo:

    Sin duda que es un personaje atractivo para los medios que tantas veces la convocan y pareciera que pertenece, como Lanata, más a esos medios que a la política.
    Muchos fuegos artificiales, mucha espuma, poca verdad (pero eso es lo de menos).
    Yo creí que se lo iba a “comer” a Cabandié dado que se maneja muy cómodamente en los set de tv y a Juan yo lo tenía como un poco blando: pero me sorprendió los “sopapos” que le estampó; hay que tenerle mucho cariño a la Dra. para no ver que se comió una paliza interesante.
    Es toda una interpretación eso de que “comparte” con CFK los sentimientos extremos; CFK está en su segundo período presidencial y forma parte de un proceso político que modificó la realidad del país y Carrió es una persona que ha faltado al 70% de las sesiones de la cámara a la que pertenece y que ha ganado popularidad con denuncias que nunca son corroboradas o bien de las que ha tenido que desdecirse como con Duhalde. Es decir el efecto final puede ser comparable, pero las causas… un poquito forzada la comparación, CFK está inscripta en la historia de nuestro país y de la región, de Carrió lo dudo mucho.
    Seguramente obtendrá una buena cantidad de votos en la CABA, algunas encuestas dicen que habrá corte de boleta apoyando la “fórmula” Michetti-Carrio, si así fuera es toda una definición.
    Saludos

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s