El Martín Fiero

Editorial 29.5.2012 Una respuesta a las preguntas (Audio gentileza Vorterix)

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El Martín Fiero

El bebé de Frankestein

En las últimas semanas se sucedieron graves hechos de violencia vinculados al fútbol. Amenazas a dirigentesy  jugadores. Barras apretando a sus jugadores. Ataques a personas y bienes. Independiente se convirtió en un caso testigo. El presidente Cantero parece decidido a ponerle coto a los barras bravas del club de Avellaneda. En el marco de esa pelea el miércoles pasado ocurrió algo insólito: hubo una movilización de barras bravas. Casi una postal del fútbol en Argentina, tan cruzada por los negocios, la política y el delito. Esta nota que hicimos en Guetap 103.1 con Débora Hambo, la abogada del Bebote Alvarez es reveladora. Se reproduce por gentileza de Vorterix.com

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El bebé de Frankestein

Preguntas al poder

Mauricio Macri irá a juicio oral por la causa de las escuchas ilegales sobre opositores. El vicepresidente Amado Boudou imputado por presunto enriquecimiento ilícito cuando era Ministro de Economía; el juez Ariel Lijo debe resolver la continuidad del fiscal Carlos Rívolo en la causa donde se investiga el posible tráfico de influencias en la venta de la imprenta Ciccone; Sergio y Pablo Schoklender quedaron detenidos acusados de integrar una Asociación Ilícita para desviar fondos del Estado destinados a la construcción de casas populares bajo el sello de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Todo esto ocurrió en tres días. La justicia se transformó en el escenario de la política. Si no existieran tantas sospechas sobre la independencia y honestidad de los magistrados habría motivos para celebrar.

Tanto Boudou como el Jefe de Gobierno porteño hablaron de conspiración. El vice apuntó al grupo Clarín y a la empresa de juego Boldt. También cruzó al juez Rafecas y al Procurador Esteban Righi. Uno tuvo que alejarse de la investigación al ser recusado y el otro renunció, muy enojado por las denuncias, reivindicando su actuación y pertenencia al kirchnerismo. Cuando tomó conocimiento del juicio oral, Macri no dudó: “Las escuchas son una maniobra del kirchnerismo para complicar mi gestión”. Más allá de las eventuales consecuencias penales de cada caso. No hay nada mejor, para cimentar el futuro de un político que la claridad de su pasado. Tanto Macri como Boudou deberían ser los primeros interesados en que la justicia despeje cualquier duda.

El caso Schoklender parece inscripto en el realismo mágico. Un parricida va a prisión, estudia, se recibe de abogado y sociólogo, sale en libertad y se relaciona con la Presidenta de Madres de Plaza de Mayo. Traba con ella, emblema de los derechos humanos, un vínculo difícil de explicar sin los recursos del psicoanálisis. Con los años pasa a administrar una Fundación que se dedica a construir casas con plata del Estado. Se abre una investigación por desvío de fondos (unos 280 millones de pesos). Las pruebas son abrumadoras. Compraron terrenos, autos de lujo, aviones, barcos. La falta de control de los funcionarios nacionales, provinciales y municipales no es parte de esta causa. Tampoco hay certeza que se conviertan en parte de alguna.

La falta de credibilidad en la Justicia alimenta a todos los fantasmas. Abruma y enfurece a los funcionarios. Irrita a los opositores. Desconcierta al ciudadano común. Una de las medidas más ponderadas del primer mandato kirchnerista fue la renovación de la Corte Suprema y el decreto de autolimitación en la designación de sus miembros. A los cómplices del menemismo los suplantaron juristas respetados y probos. Fue bueno pero insuficiente. Los poderosos siguen corriendo con ventaja tanto cuando denuncian como cuando son denunciados. Cambiar ese status quo debería estar entre las prioridades de la política.

PREGUNTAS

Preguntar está en la esencia misma del oficio del periodista. Desde su construcción más básica: la noticia, el edificio periodístico se construye sobre esos cimientos. Las famosas cinco W como se las denomina en inglés (Qué, Quién, Cuándo, Cómo y Por qué). Preguntar permite develar y entender. Para contar un accidente, una elección, un hecho policial o para desarrollar una investigación hay que preguntar. “¿Hay un fusilado que vive?”, “¿Quién es?”, desde esos interrogantes partió Rodolfo Walsh para elaborar su notable Operación Masacre, la formidable investigación sobre el fusilamiento de militantes peronistas en los basurales de José León Suárez. Preguntó y después fue detrás de una verdad que se quería ocultar. El domingo pasado un grupo de periodistas realizó una suerte de protesta en televisión (en el programa Periodismo Para Todos) reclamando por “el derecho a preguntar”. La movida mediática avivó la polémica sobre la manera en que se ejerce el periodismo en Argentina, el rol de los grandes medios de comunicación y los límites que trata de imponer el gobierno.
Pedir por la existencia de conferencias de prensa es razonable y lo comparto. No se entiende por qué el gobierno nacional las eliminó de plano. Participé hace unos años de una iniciativa promovida por la Fundación Konrad Adenauer denominada “Preguntas al poder” en la cual un grupo de periodistas convocábamos -en base a un modelo alemán de postguerra- a conferencias de prensa. Asistieron políticos de todos los partidos, miembros de la Corte Suprema, empresarios, sindicalistas, gobernadores y ministros de Poder Ejecutivo nacional. Hasta Cristina Kirchner utilizó ese método en una conferencia que brindó en Olivos. Sólo la bajísima tolerancia oficial a las críticas explica la reticencia a contestar preguntas. El gobierno ve al periodismo en su conjunto, no sólo a los grandes medios, como una amenaza.

Dicho esto, es necesario señalar que una cosa es reclamar por más y mejores ruedas de prensa y otra distinta es esgrimir que en Argentina no se puede preguntar o incluso argumentar que por esa cerrazón oficial tienen problemas para hacer buen periodismo. Eso es falso. Muchos de los que reclamaron en la tele, el domingo pasado, consultan a diario a los dirigentes políticos del oficialismo en sus programas. Y si de interpelar a los políticos y funcionarios se trata, habría que recordarles a los colegas que en una democracia como la argentina, el Poder Económico suele tener tanto o más peso que quien llega por el voto popular a la Casa Rosada. Y que, por esa simple razón, los periodistas tenemos la obligación ética de interpelarlo.

Nota publicada en Diario Z edición 17.05.2012

Preguntas al poder

Adiós al campeón de la noche

Murió Mario Trejo. Maestro y amigo. Enorme escritor y brillante intelectual. Una especie de Muhamad Alí de la literatura, como lo definió un periodista. Sentiremos la falta de su palabra luminosa y su pensamiento crítico todos sus queridos y todos sus lectores. Alguna vez me pregunté ¿Por qué uno de los mejores poetas argentinos era casi invisible para los medios de comunicación? ¿Por qué una obra poética que por calidad, profundidad y compromiso, sólo era comparable con la de Juan Gelman, no logra la atención de las grandes editoriales? ¿Por qué los suplementos literarios, ocupados en los libritos de los amigos, no desplegaban los poemas de Trejo? Es posible que ahora lo hagan. Esto está entre las grandes paradojas de la Argentina más ingrata.
El hombre que filmó con Bernardo Bertolucci (fue convocado por el director italiano hace un par de años para participar en el homenaje que le hicieron en el Festival de Venecia), que compuso tangos memorables con Piazzolla (Los pájaros perdidos tiene una veintena de versiones), se apagó esta noche, pero como las estrella la luz de su poesía seguirá brillando. “Me doy por vencido./ La religión la mafia/ la política y el fútbol/ el ejército y la moda/ mueven más gente que yo./ Son millones o pocos/ pero totalmente decididos/ al todo por el todo./ Yo sólo tengo que ver/ con las pequeñas multitudes/ de un cine de trasnoche/ con la soledad de los jugadores/ que ofician una partida de ajedrez/ con la tibieza de algunas mujeres…” (“De puño y letra”).  Alguna vez nos enseñó que “la palabra es un bisturí en el cuerpo amado” y que ser escritor de verdad suele implicar un proceso doloroso. Versos suyos se citan de memoria sin saber de su autor: “De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo/ de la derecha cuando es diestra/ de la izquierda cuando es siniestra” o “La mejor manera de esperar es ir al encuentro” o “El coño es una herida absurda” o “La vida es un pasaje de ida solamente/ sálvese quien quiera”. Deja un libro imprescindible: El uso de la palabra, y un inédito deslumbrante: Ley debida y deja su voz resonando en nuestras cabezas y corazones. Isidoro Blaistein se preguntó en una de sus anticonferencias: “¿Por qué los poetas son los espías de Dios y no el poeta es el espía de Dios? Simplemente porque Dios es el más grande de los poetas”. Si es así, estará discutiendo ahora mismo con Mario Trejo sobre poesía. Tendrá que acostumbrarse, Mario no pierde fácilmente una discusión.

 

Nota: En nombre de Fernanda, la mujer de Mario, y de sus amigos. Gracias a los médicos y enfermeros del Guemes. Gracias a Diego Rodríguez de Bienestar en Casa y, en especial, a Carlos Belastegui y a Yeni, a Sujei. Al doctor Rojo del PAMI.

Adiós al campeón de la noche

No caer en la tentación

Con el apoyo de la mayor parte de las fuerzas políticas opositoras, el gobierno logró declarar de interés público y objetivo prioritario el autoabastecimiento, explotación, industrialización, transporte y comercialización de los hidrocarburos. La ley habilita la expropiación del 51 por ciento de las acciones de YPF. Atrás quedó la discusión sobre la evidente responsabilidad del Partido Justicialista en el remate de la empresa en los noventa, el aval otorgado por los gobernadores a esa operación infame y desastrosa para la economía nacional, y la ineficaz política energética llevada adelante por el kirchnerismo desde el 2003. El desafío que se abre para los administradores estatales de YPF es mayúsculo. Deberán superar años de desinversión en un contexto complejo. Aun así, la medida tiene un efecto reparador incontrastable.

En el gobierno hay euforia por la buena repercusión de la medida entre la población. También celebran el haber recuperado la iniciativa política.  Desde el triunfo electoral del año pasado el oficialismo se mostró a la defensiva: las dificultades que presenta el desmantelamiento de los subsidios en la economía, la confrontación con Hugo Moyano, la tragedia de Once, la renuncia del Secretario de Transporte, las disputas con el Gobierno porteño por los subtes, las denuncias judiciales sobre el vicepresidente de la Nación, el alejamiento del Procurador Esteban Righi, son algunos ejemplos. Como viene ocurriendo en los últimos años, Cristina Fernández encuentra su mejor versión cuando ejecuta las medidas más osadas.

Por su lado, tanto el radicalismo, como el Frente Amplio Progresista y otras fuerzas de centro izquierda mostraron en alto grado de conciencia y responsabilidad. Sin dejar de marcar las diferencias con la política energética del gobierno, dieron un apoyo contundente a la medida. La irritación de algunas usinas mediáticas permite medir la importancia de la decisión. “Le regalaron la oposición a Mauricio Macri (el único dirigente de relevancia que cuestionó la expropiación)”, sintetizaron. Cómo si radicales y socialistas pudiesen traicionar historias e ideas centenarias en el fragor de la batalla coyuntural con el gobierno. Cualquier político que aspire a gobernar el país sabe que es fundamental contar con el control de la matriz energética.

Mención aparte merecen la rebeldía del diputado radical Oscar Aguad, el enojo de Francisco De Narváez, más desperfilado que nunca; y la abstención de Norma Morandini. La candidata a vicepresidenta del FAP volvió a demostrar que está más cerca de Elisa Carrió que de Hermes Binner. Ni siquiera su compañero de bancada Luis Juez, quién hizo uno de los mejores discursos durante el debate en el Senado, logró convencerla de votar en general por la estatización.

La Presidenta agradeció en dos oportunidades ese acompañamiento que dejó mejor parada a la Argentina ante el mundo, después de una decisión no exenta de polémica. Su gesto, si bien atinado, tuvo sabor a poco. La mezquindad habitual con que la mayoría tramita su condición de tal, impidió que se incorporaran los principales planteos opositores en la discusión en particular de la norma. Todos los aportes son razonables: Control de la Auditoría General en la gestión de la empresa; participación accionaria de todas las provincias y no sólo de las petroleras y avance estatal sobre las acciones que posee el Grupo Eskenazi. Una política de Estado se construye a través de consensos y con el correr de los años. El parlamento se luce cuando construye puentes no paredes.

La movida mediática para deslegitimar la operación fracasó. Vale un ejemplo: el diario La Nación, el medio gráfico que con más cuidado utiliza el idioma de los argentinos, insiste en llamar “confiscación”, lo que claramente es una “expropiación”.  Según el Diccionario de la Real Academia Española, confiscar  es “penar con privación de bienes que son asumidos por el fisco”. En cambio, según la RAE,  expropiar es “privar a una persona de la titularidad de un bien o de un derecho dándole a cambio una indemnización. Se efectúa por motivos de utilidad pública o interés social previstos en las leyes”.  Cómo escribió el notable Mario Trejo: la palabra perro no muerde, el que muerde es el perro.

Tentación

Hace una semana, el kirchnerismo coronó la media sanción en el Senado con un imponente acto en el Estadio de Vélez. Varias novedades: la juventud (con eje en La Cámpora) movilizó como nunca antes, hubo gran presencia de los movimientos sociales y algunas columnas del sindicalismo (a la CTA de Hugo Yasky se sumaron UPCN, SUTEH y los taxistas, entre otros). La Presidenta hizo un discurso emotivo y sencillo reivindicando el rol de la juventud y agitó sus dos flamantes banderas: Malvinas e YPF. Mientras las columnas se desconcentraban, primero el diputado Edgardo Depetri y luego el vicegobernador de Buenos Aires, Gabriel Mariotto hablaron de la posibilidad de un reforma constitucional que habilite la rereelección de la mandataria. Unos días después se sumaron Diana Conti –ya lo había hecho hace un año pidiendo “una Cristina eterna” – y el apoderado del Frente para la Victoria, Jorge Landau no se detuvo con chiquitas: “es natural al ser humano que uno pretenda estar siempre, nadie quiere irse, nadie quiere retirarse, pero es la voluntad de los ciudadanos determinarlo”.

La Constitución Nacional no es un traje a medida. Los riesgos de manipular el ordenamiento jurídico en beneficio propio, tarde o temprano, conllevan el castigo popular. Lo comprendió Carlos Menen en medio del declive. Lo comprobó el ex gobernador de Misiones, Carlos Rovira, en el 2006 cuando creía que “todo era para siempre”. La alternancia en el poder hace a la esencia misma de la democracia.

En el gobierno rechazan hablar del tema. “No está en la agenda reformar la Constitución”, dicen los funcionarios consultados. Aunque aceptan que es una buena manera de mantener “a todos disciplinados”. Por su parte, el gobernador Jorge Capitanich explicó que “la presidenta nunca pidió, en público ni en privado, una reforma constitucional”. Por ahora la idea aparece sólo como una tentación de quienes se consideran más cristinistas que cristina. Por ahora se trata de una tentación y no de una tentativa.

Nota publicada en Diario Z en su edición del 3.5.2012

 

No caer en la tentación