Las palabras (a propósito del 12 de octubre)

…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

Pablo Neruda (de Confieso que he vivido)

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Las palabras (a propósito del 12 de octubre)

32 comentarios en “Las palabras (a propósito del 12 de octubre)

  1. Qué tema las palabras, gracias Rey.

    ¨Si algo sabemos los escritores es que las palabras pueden llegar a cansarse y a enfermarse, como se cansan y se enferman los hombres o los caballos. Hay palabras que a fuerza de ser repetidas, y muchas veces mal empleadas, terminan por agotarse, por perder poco a poco su vitalidad. En vez de brotar de las bocas o de la escritura como lo que fueron alguna vez, flechas de la comunicación, pájaros del pensamiento y de la sensibilidad, las vemos o las oímos caer como piedras opacas, empezamos a no recibir de lleno su mensaje, o a percibir solamente una faceta de su contenido, a sentirlas corno monedas gastadas, a perderlas cada vez más como signos vivos y a servirnos de ellas como pañuelos de bolsillo, como zapatos usados.¨

    Conferencia de Julio Cortázar, Madrid (1981)

    http://lists.indymedia.org/pipermail/cmi-peru-impresos/2006-June/0703-yo.html

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  2. Sofia dijo:

    Qué fantástica esta fiesta

    Por: Martín Caparrós | 12 de octubre de 2011

    Es hoy: desde hace siglos que el día es hoy pero ha cambiado, como todo, de nombre y de sentidos. Ya casi nadie habla de Día de la Raza: queda raro. En España dicen Fiesta Nacional –por antonomasia– y no tratan de explicar por qué no eligieron, como la mayoría de los países, un día de liberación sino uno de conquista. Otros se han puesto, últimamente, del lado del oxímoron: recuerdan el 12 de octubre por lo contrario de lo que pasó, y dicen que es el Día del Respeto a la Diversidad Cultural –Argentina–, del Descubrimiento de Dos Mundos –Chile–, de la Resistencia Indígena –Venezuela– y así de seguido.

    En cualquier caso, hoy todos feriamos y festejamos sin saber del todo qué: la llegada, parece, de aquellos –casi– hispanos que durante siglos fueron presentados como una bendición hasta que las nuevas historias oficiales los convirtieron en el principio de un desastre.

    El cambio de discurso fue gradual, pero terminó de consagrarse hace veinte años, cuando un dizque rey de España –que ya era este señor– fue a Oaxaca a saludar indígenas. Alguna vez vamos a hablar del rey de España, esa expresión extrema de la incapacidad para abstraer que ciertas culturas enarbolan. Por ahora hablamos de otros arcaísmos.

    Como, por ejemplo, la relación de los biempensantes latinoamericanos con sus indios. Los llaman, en esta etapa de la culpa, pueblos originarios, que es lo mismo que decir aborígenes pero con un curso menos de latín. Los llaman pueblos originarios, como si hubieran crecido en las ramas de un ombú –o como si la historia no existiera.

    Todos llegamos, alguna vez, a América. Los que ahora son originarios llegaron hace quién sabe quince, diez mil años. Y desde entonces fueron cambiando de lugares y poderes: un pueblo ocupaba un espacio, después otro lo sacaba de allí o lo sometía y después otro –como sucede en todas partes, penosamente, siempre. Pero la historia oficial biempensante arma una especie de cuadro ahistórico, idílico, estático en que, alrededor del año 1500, había pueblos originarios casi felices y muy legítimos y consustanciados con sus territorios, y llegaron unos señores malos y pálidos que los corrieron a gorrazos.

    Los corrieron, en efecto, y eran malos, pero no más que los que los corrían cada tanto. Cortés y Pizarro pudieron invadir porque se aliaron a las víctimas de los aztecas y los incas, que preferían cualquier cosa antes que ser comidos –por los unos– o esclavizados –por los otros. Eran, sí, de color más clarito y venían de más lejos; seguramente algún esclarecido podrá explicar cuántos grados de diferencia de tono epidérmico, cuántos kilómetros de distancia separan a un invasor legitimado de uno ilegítimo. Con lo cual no pretendo justificar la invasión española, avalancha de dioses y saqueos; sólo decir que sus víctimas habían hecho lo mismo con otras víctimas unas décadas, un par de siglos antes.

    En Argentina, donde todo es más reciente, está muy claro: los mapuches que ahora penan en el sur andino entraron desde Chile a fines del siglo XVIII, y echaron a sus ocupantes anteriores, los tehuelches; entre 1830 y 1875, el coronel neokirchnerista Juan Manuel de Rosas y el general viejoliberal Julio Argentino Roca se lo hicieron a ellos. Pero nada de eso importa mucho en la imagen congelada. La causa de los pueblos originarios se ha convertido en uno de esos lugares comunes que, de tan comunes, eluden cualquier tipo de debate.

    El indigenismo, decía uno, es una enfermedad infantil del nacionalismo –y el otro le contestaba que el indigenismo es la versión social del pensamiento ecololó. En una sociedad que está hecha de mezclas, que debe seguir mezclándose para reinventarse, progres claman por la tradición, la pureza, la “autenticidad” de los originarios. Es esa idea conservadora de detener la evolución en un punto pasado: esa idea que cierta izquierda comparte tan bien con la derecha, aunque la apliquen a objetos diferentes.

    Los progres defienden encarnizados los derechos de los aborígenes a seguir viviendo igual que sus tatarabuelos. ¿Por qué se empeñan en suponer que hay sociedades “tradicionales” que deberían conservar para siempre su forma de vida, y que lo “progresista” consiste en ayudarlos a que sigan viviendo como sus ancestros? ¿Porque ellos mismos siguen usando miriñaques y polainas, casándose con vírgenes o vírgenes, viajando a caballo con su sable en la mano, escribiendo palabras como éstas con la pluma de un ganso, reverenciando al rey, iluminándose con el quinqué que porta, temeroso, aquel negrito esclavo?

    Y, sobre todo, les da mucha culpa lo que hicieron sus ancestros. Aborígenes suelen ser explotados; tanto como muchos descendientes de gallegos, rusos, sicilianos. Pero, culpa mediante, los biempensantes suponen a los originarios más derechos que a cualquier otro desposeído. Si yo fuera pobre y argentino intentaría ser originario. Los pueblos originarios son una especie protegida: tienen apoyos internacionales, oenegés, programas especiales, buena prensa automática, mientras millones de pobres no tienen casi nada. No digo que los “originarios” no tengan tanto derecho como cualquiera a una vida digna; sí digo que tienen tanto derecho como cualquiera a una vida digna y que, en el triste sistema clientelar en el que viven millones de argentinos, ser aborigen ofrece privilegios particulares producidos por esa mezcla de culpa y corrección política que se conmueve fácil con las historias atroces de la Conquista mientras olvida la marginación cotidiana, constante, de esos muchos millones de cualquieras sin pureza de sangre, misturados, tan poco originales.

    La nota, en mi opinión, es cuestionable pero interesante, sobre todo por romper con la idealización. Si bien me gusta como escribe Caparrós, también me aburre cuando abusa de su estilo cínico.
    Creo que le faltó describir la situación actual de los aborígenes en la Argentina, donde son cruelmente explotados por pobres y por ser aborígenes . El racismo existe y a esto no lo destaca como haría falta. Pero provoca un debate sobre la cultura de estos pueblos y el infantilismo con que a veces se lo enfoca. Cuando se habla del genocidio que cometieron los españoles muchos se olvidan que fue un genocidio compartido con las oligarquías criollas. Después que se fueron los españoles el genocidio continuó y se han matado y explotado mas aborígenes que con la llegada de la conquista. Caparrós mezcla varios temas pero es verdad que muchos aspectos de los que toca están siendo hoy idealizados. Los indígenas luchaban entre sí y los más poderosos ejercían el dominio sobre los otros. Como en todos los pueblos de la antigüedad, formaron imperios y dominaron a otros pueblos, realizaban sacrificios humanos,etc. en honor a sus dioses. Ahora el debate será sobre que aspectos de su cultura hay que respetar ante el avasallamiento que toda dominación trae aparejada. Caparrós es de los pocos que piensa y dice cosas en un ambiente intelectual plagado de snobismo y modas “politicamente correctas” . Lo mas importante es que el “tema indio” hoy esta en escena después de años de ignorancia y olvido.

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    1. Se vienen épocas movidas con las causas indígenas. La desmentida de la embajada de la madre patria acerca del financiamiento de las protestas de los originarios los sitúan en un incómodo lugar, porque todo el mundo sabe que solo desmienten lo que es cierto.
      Para colmo Evo sabe lo que hablaron porque les pinchó los teléfonos, lo que tuvo un doble efecto: encolerizar a los yanquis y poner en ridículo a los grandes diarios de Argentina, que ahora no pueden salir a decir que las escuchas ilegales están mal…
      Si es cierto como parece que las protestas de los grupos indígenas cuentan con generosas cantidades de dólares tributados mediante ONGs dependientes del departamento de estado estaríamos ante un sinceramiento como nunca vimos antes, además de una explicación coherente a la mano del porqué gente que casi ni se quejó por quinientos años ahora viaja todos los días a las capitales de los países gobernados por “insurgentes” para realizar todo tipo de reclamos, justos y de los otros.
      Me queda una duda: ¿Qué clase de clientelismo sería este de las movilizaciones bancadas por el imperialismo que gobierna el mundo?
      Originarios, va con onda, no les agarren dólares que vienen en picada, déjenselos para el medio pelo argento que los paga como si todavía sirvieran.

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      1. Sofía, no te puedo poner varios links porque si no el blog lo interpreta como un intento de spam y el mensaje no se publica hasta no tener autorización del web master.
        Si escribís en Google escuchas evo embajada indigenas te aparecen cientos de páginas que tratan el tema, elegí las que más te guste. Esta es una de las que aparecerán, pero hay mejores y peores, por supuesto.

        http://noticierostelevisa.esmas.com/internacional/323835/evo-morales-niega-espionaje-embajada-eu
        Saludos.

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      2. No es un tema de gobierno populares o no populares. Las ONGs indigenistas de Europa van a apoyar cualquier causa de esas, justa o injusta. Lo mismo pasa con el movimiento ecologista.
        Si el tercer mundo volviera a ser habitado solo por humanos en taparrabos, jaguares y monos sería para ellos un enorme avance de la civilización.

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      3. Yo creo que el departamento de estado está financiando la insurgencia a la insurgencia en la región, como en su momento financió desabastecimientos, crisis inflacionarias, invasiones y demases. Que haya movimientos que no se prendan no quiere decir que no existan los que sí, y en realidad lo que resaltaba yo es el silencio acerca del escándalo de las escuchas en Bolivia, nada menos que a la embajada de EEUU, (a papá mono no, Evo), y el carácter de política planificada para la región. Algunos agarrarán viaje, otros nunca, como siempre. ¿No?

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      4. Sofia dijo:

        Mariano! Creo que la frase, “Si el tercer mundo volviera a ser habitado solo por humanos en taparrabos, jaguares y monos sería para ellos un enorme avance de la civilización.”, también podría ser atribuible a un asiduo contertulio de este blog.

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      5. Sofia dijo:

        Fabián, entendí hacia donde apuntaba tu comentario y mi intención fue encontrar algún indicio sobre lo que vos llamás la financiación de la insurgencia a la insurgencia en la región. Ratifico tu última frase.

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    2. Jackeline dijo:

      Me encantaría que Caparroz me avise cuales son los onges y el apoyo extrangero que reciben los pueblos originarios, asi les aviso a nuestros mapuches-tehuelches que viven en mi zona a los que les sacan sus tierras grandes terratenientes como los Benetton, los Perez Companc, y los pobres viejos con 100 años pasean permanentemente por los pasillos de los tribunales reclamando por sus tierras y aguantando las causas por usurpación de las tierras que habitaron desde que nacieron, que fueron fiscales y algún vivo se las entregó a estos garcas…… me embolan terriblemente los tipos que se creen que se las saben toda y no han salido de la Capital. Lo invito a que venga a ver un camaruco, para que visite las comunidades, hable con las machis y luego me cuenta si ellos no quieren mantener sus costumbres, su idioma. Y comparto con Sofía es doblemente jodido ser pobre y aborigen….de que me está hablando éste tipo, que nos ponemos una banderita de progres los que defendemos sus derechos?, vení muchachito irónico a visitar mi pueblo y verás lo que viven los verdaderos dueños de éstas tierras……

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      1. Jackie, puede que no todos lo reciban todavía, pero el apoyo está, y tienen destinados varios milloncetes a cargo de fundaciones y ONGs para fomentar los movimientos indigenistas que quieran ponerse en contra de los gobiernos populares de la región. Ya no tienen cómo ocultarlo y la desmentida oficial de la embajada sembró más sospechas y despejó más dudas que lo que hubiera hecho el silencio. Creo que si los mapuches-tehuelches se manifiestan deseosos de venir a acampar a la nueve de julio van a recibir generosas colaboraciones, que así es como funciona. Fijate que un canal que siempre se caracterizó por encuestar a los automovilistas y medir su fastidio ante los piquetes ahora entrevista a los piqueteros para conocer sus reclamos (lo que es la vida y el sacerdocio periodístico), mientras ignora a “los demorados”. Esperemos que este estado de cosas no vuelva a terminar en represión, pero lo dudo mucho…

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      1. Gracias por el saludo. Un comentario al margen: sigo un poco frustrado por no poder terminar de cerrar un encuentro con todos los visitantes del blog. Vaya a modo de disculpas. Abrazos

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      2. jesi dijo:

        Rey: Ayer termine “No hay tiempo que perder” y no solo me pareció maravilloso, sino que hasta lo propuse para trabajar en la facultad (estoy estudiando periodismo) y laburamos con tu prologo, sobre la crónica. Feliz cumple atrasadisimo.Que loco, pero ese día te escuche en la radio y siento como si ya te hubiera saludado.Cosas de la magia radial supongo.Ojala se pueda en algún momento organizar el encuentro!!Abrazos!!!

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  3. Stella dijo:

    Hola Rey ! paso por este rinconcito a decirte GRACIAS !!! Gracias por las palabras, que son son tuyas ni son mías son de todos y que tan bien utiliza Neruda para decir lo que muchas veces cuesta entender. Te deseo toda la felicidad del mundo por tu cumple. Besos

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    1. Lagrimas_Negras dijo:

      °° Stella °° que placer enorme leerte, siempre q me agarra la nostalgia por la etapa aquella, tan linda de este espacio y que dejo saludos para quienes extraño te menciono !

      un saludito súper afectuoso ! me gustó leer en la lista de nicks de los posteos tu nombre !!!

      Cuanta gente linda y valiosa q ya no participa !!! una pena !

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      1. Y si, releyendo el blog uno encuentra muchas opiniones criteriosas y bien intencionadas que fueron respondidas con calumnias e injurias, a veces de parte de los kirchneristas, pero las más de las veces de los anti, cuando trasladaron adentro del blog su guerra santa. Si bien el que es intolerante lo es aún a pesar de él mismo salta a la vista que no hubo una pizca de buena voluntad de ninguno de los dos lados para parar un poco y reflexionar acerca del daño que se hacían. Yo llegué para esa época y también fui injustamente maltratado por gente a la que nunca le había hecho nada, solo por no ser antik. Cada uno conoce al resto y sabe bien de quiénes hablo.

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  4. Eduardo dijo:

    Murió el escritor Eduardo Rosenzvaig

    UNA PEQUEÑA SEMBLANZA

    El proyecto Rosenzvaig: un paradigma
    Casi todo se lo debo. Nos iniciamos juntos, en muchos aspectos: cuando recién empezábamos a garabatear papeles con intención de ser escritores. Él con sus notas periodísticas para “Aquí y Ahora” (tan singulares, por cierto) y yo con mis poemas. Por supuesto firmábamos con seudónimo –él se llamaba Eduardo Ron–; era la época de la clandestinidad. Nuestros hijos Gonzalo y Pablo nacieron el mismo año, y compartimos el entusiasmo de la canción de Viglietti: “Gurisito mío”. Por supuesto, juntos militamos en el área cultura de la Federación Juvenil Comunista (la Fede). Después vinieron las brigadas de café a Nicaragua; él fue, yo no, yo ya estaba enojado, me estaba yendo del partido. Él siguió, pero antes que el partido estaba su ética personal, y eso hizo que nunca nos separáramos. Y el arte, por supuesto, el arte como militancia. Creo que él confiaba más en mí que yo mismo. Me incitaba, me buscaba. Eduardo presentó todos mis libros (9 hasta ahora), pero nunca voy a olvidarme del primero, que no era un libro, era una cartilla fotocopiada. “Un poeta ha nacido en el norte…” dijo (aún sigo pensando que exageraba). Estaba más entusiasmado que yo, quizá porque él todavía no había publicado. Pero pronto llegó su turno. Me convocó, ya no a tomar un café (o mejor un té, como a él le gustaba), sino a una conversación de trabajo en el altillo de su casa, en su bohardilla. El asunto parecía serio. Y lo fue. Había que corregir y publicar “Historia social de Tucumán y del azúcar”.
    Ahí conocí a “la máquina rosenzvaig”. Estuvimos más de un año juntos, casi 18 horas diarias, a veces incluidos los domingos. Yo no salía de la bohardilla corrigiendo el mamotreto (escribía igual que Marx, con un gran margen blanco a la izquierda para las anotaciones); él hacía varias cosas: un rato escribía, un rato leía, estudiaba, o preparaba las clases, y otro rato atendía la bicicletería (¡sí, vendía “tripillas”, cadenas, cuadros, rayos y hasta parchaba a veces!), pero debajo del mostrador de atención al público tenía un cuaderno, una lapicera, un libro de Foucault y el mate, por supuesto. Todo quedaba con los bordes engrasados, sobre todo porque no veía un carajo, tenía un problema en la córnea. De ahí en más la topadora rosenzvaig no paró más (¡publicó 40 libros!). Yo estaba alucinado porque nunca había conocido a alguien tan consecuente, tan noble, tan obsesivamente productivo, pero sobre todo tan simple, tan niño. Y, quizá lo más importante, tan desprendido, tan solidario. Yo no se lo podía decir, pero me preguntaba “¿cómo se hace para ser tan buena gente?, ¿cómo se hace para no tener malos pensamientos, para ver siempre el vaso medio lleno?, ¿cómo se hace para no cagarse de odio y no putear en Tucumán?”. Sí, lo tengo que decir, Eduardo era un “puro”, un “mahatma” (sí, no hagan esas caras, no hay otra forma de decirlo). No era ingenuo, ¡por favor!, era consecuente. Y contundente en la lucha sin denuedo contra el fascismo, con una de las mejores armas: la producción intelectual. Por ahí hay compañeros que dicen “era comunista”; perdón, con todo respeto, decir sólo eso es, al menos, un reduccionismo. Era un hombre de una ética impecable, ni bueno ni malo, justo. El “proyecto rosenzvaig” es un paradigma, sí. Y tenía, por supuesto, muchísimos admiradores (sus amigos, sus lectores, pero sobre todo los alumnos que llenaban el aula de su cátedra optativa de Historia del Arte) y también –como corresponde– algunos detractores, sobre todo por reflejo de clara impotencia.
    Una sola vez me mintió, y mal. Yo había estado trabajando en el diario “La Gaceta”, con un sueldo más que interesante, por supuesto, ya hacía más de un año. Esa tarde yo caminaba por la calle Buenos Aires, destruido, hacia su casa. Me habían echado del diario (tuve la insolencia de participar en el sindicato) y encima me habían asaltado en mi casa, me habían robado hasta los calzoncillos. Eduardo me esperaba en la puerta de la bicicletería. Me dio un fuerte abrazo y me dijo: “Vení, tengo ahí una ropa que ya no uso… ¡Qué va a hacer!… Por lo del diario –me dio otro abrazo–, te felicito, es lo mejor que te pudo haber pasado…”. A los cinco días me llamó por teléfono:
    –Necesito un favor tuyo urgente. No me podés decir que no.
    –Sí, hermano, lo que quieras –le dije.
    –Gané una beca, tengo que hacer un trabajo de investigación en el Archivo Histórico, pero no me dan los tiempos, si no me ayudás me van a joder…
    –Contá conmigo, por supuesto –le dije.
    –Pero vas a cobrar, mirá que es buena plata…
    –Perfecto –le dije–, si no, no importa…
    –¡No, tenés que cobrar, hacerme factura y un informe, si no, no me bajan la plata!…

    Estuve trabajando casi un año en el Archivo, cumpliendo horario y haciéndole los informes, como a él le gustaba. El trabajo estaba bueno, pero yo decidí irme a vivir a Buenos Aires. Me dijo que no había problemas, que él lo terminaría porque ya estaba mejor con los tiempos, que me agradecía mucho y que nunca olvidaría el favor que le había hecho. Por supuesto, siempre volví a Tucumán, desde Buenos Aires o desde Jujuy, y siempre volvimos a encontrarnos, siempre estuvimos armando proyectos: de charlas, de presentaciones, de artículos, con la revista “El Duende”, con Apyme, con el Plan de Lectura, y últimamente con la gran ayuda que me dio para que la madre de mi hijo recuperase el trabajo que había perdido cuando la secuestraron en los ´70. Bueno, después de muchos años me enteré de que nunca había existido tal beca, ni que nadie había bajado fondos. Él me había estado pagando de su bolsillo, mintiéndome, y nunca me dijo nada. Ése era Eduardo.

    Este año, la última vez que estuvimos juntos fue hace unos meses, en su bohardilla (¡con más de 15.000 libros!); me mostró la cicatriz de la operación y me contó todo rápidamente, para pasar a lo que realmente nos importaba: los proyectos. Justamente “Proyecto Minka” se llamará la revista (que aún no salió), y el Partido Solidario: “Dale –me dijo–, vos en Jujuy, yo en Tucumán; hay que hacerlo…”.

    Puedo decir, sin temor a excesos, que Eduardo Rosenzvaig fue un medio, un significante protagónico en la lucha por la transformación de una sociedad, la tucumana, una especie de sobrehueso simbólico (con el prisma del arte en la mano, con la belleza) obturador de ese cuerpo social tan abstruso como fatuo. Imposible, ahora, ingresar en el conocimiento del fenómeno tucumano sin pasar por el filtro Rosenzvaig, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.

    Por mi parte, cuando mis hijos y mis nietos me pregunten por qué me falta un brazo, podré decirle que ese fue el precio de haber conocido a un hombre con mayúsculas, a un “gran-alma” llamado Eduardo Rosenzvaig. Si me pidiesen que lo pinte, haría una rayita simple, una sonrisa.

    Alejandro Carrizo
    Jujuy, octubre de 2011

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  5. Piccola dijo:

    EDUARDO: M. gracias por traer al blog a ese gran escritor que es y será Rosenzvaig. Para el que quiera leer una excelente novela, donde se cuenta toda la historia de esa industria en el norte argentino, pero especialmente en Tucumán, recomiendo “El sexo del azúcar”.
    Su muerte,siendo aún joven, luego de sufrimiento físico y lucha contra la enfermedad, es de lamentar porque tenía mucho para dar aún.
    Un abrazo.

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  6. Lagrimas_Negras dijo:

    Descansa en paz, enorme mujer.

    Cuba: murió una de las líderes de las Damas de Blanco
    Laura Pollán falleció como consecuencia de un paro respiratorio; integraba el grupo que exigía al gobierno la liberación de disidentes cubanos

    Laura Pollán, una de las líderes del grupo de familiares de ex presos políticos cubanos conocido como Damas de Blanco falleció hoy tras un paro cardíaco, dijeron fuentes de la disidencia.

    Pollán, de 63 años, había sido internada el pasado viernes en una clínica de La Habana y desde entonces su estado de salud había sido reportado como “muy grave” debido a una insuficiencia respiratoria de origen viral, que llevó a los médicos a conectarla poco después a un respirador artificial.
    Familiares y amigos habían informado más temprano hoy que le habían practicado una traqueotomía.

    “Laura Pollán acaba de fallecer”, dijo la bloguera Yoani Sánchez en su cuenta de Twitter.

    Minutos antes la hija de Pollán, Laura Labrada, había dicho por teléfono a Reuters que le avisaron que su madre sufrió un paro respiratorio.

    “Estoy camino al hospital, me llamaron para decirme que mi mamá tuvo un paro cardíaco”, dijo Labrada.

    Bertha Soler, también fundadora del las Damas de Blanco, confirmó a Reuters el fallecimiento de Pollán y dijo que también fue informada de que su amiga “había sufrido un paro cardíaco” un poco antes.

    El perfil
    Pollán, una maestra de profesión, se hizo conocida por marchar desde 2003 por las calles de La Habana junto al grupo de mujeres vestidas de blanco y con gladiolos en las manos para exigir al Gobierno la liberación de decenas de disidentes cubanos condenados ese año a penas de entre 6 y 28 años de cárcel.

    Su esposo, Héctor Maseda, fue uno de los 75 detenidos y condenados en el 2003 a 20 años de cárcel.

    Pollán pidió el pasado año al cardenal cubano Jaime Ortega que intercediera por ellas y sus familiares presos ante el gobierno de la isla.

    Ese fue el empujón para un inédito diálogo ente la Iglesia y el Gobierno de Raúl Castro que llevó a la liberación de decenas de presos políticos, la mayoría de los cuales emigró a España y otros países con sus familiares.

    http://www.lanacion.com.ar/1414876-cuba-murio-una-de-las-lideres-de-las-damas-de-blanco

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    1. Lástima que el gobierno de Obama no cumple con su parte de liberar a “los cinco”, antiterroristas cubanos detenidos, de los cuales solo dejó en libertad a René González, que tampoco es libre, porque no puede volverse a su casa. La opinión pública clama por la inocencia de estos cinco hombres condenados a cientos de años en prisión por el imperio.
      http://www.granma.cubaweb.cu/miami5/
      Entiendo que te lleves mejor con la gusanada, pero justo es justo, estos deberían poder volver a sus casas.

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