Comedia de enredos

Algunas escenas de la política argentina parecen propias de una comedia de enredos. Si estos gestos sorprendentes y sorpresivos no implicaran a tanta gente, se podrían disfrutar con una sonrisa. “Ideológicamente no tenemos nada que ver con (Alberto) Rodríguez Saá”, dijo Ernesto Sánz, presidente de la Unión Cívica Radical. Fue la primera reacción ante la reunión entre Francisco De Narváez, principal socio electoral de Ricardo Alfonsín, con el referente puntano y candidato a presidente de Compromiso Federal. La afirmación no es curiosa ya que en esa lógica, para el senador radical, la afinidad ideológica con el diputado nacido en Colombia es más fácil de explicar. Como si nada pasara, el hijo de don Raúl opinó: “Si no tiene candidato (Rodríguez Saá) me parece bárbaro que nos apoye”. Alfonsín tiene el temple de un monje tibetano. Unos días antes, De Narváez mandó imprimir afiches que dicen: “A ella le conviene un cambio. Y es ahora”. Ella es Cristina Kirchner, claro, y adivinen quién es el cambio en la provincia de Buenos Aires. Nadie debería sorprenderse con las movidas del empresario mediático. Tiene la fidelidad del escorpión en el cuento de la rana que lo traslada, sobre su lomo, por el río. La rana, en este caso, milita en el partido fundado por Alem.

Felipe Solá reapareció con una definición que armó enorme revuelo: “Ahora soy independiente, no soy kirchnerista dijo a Radio 10 y agregó: “hace tiempo que no me siento parte de la oposición”. Solá criticó a sus ex compañeros del Peronismo Federal y anunció que, eventualmente, podría colaborar con Daniel Scioli si llegaran a convocarlo. Hace un par de años, junto a Mauricio Macri y De Narváez, enfrentó con éxito a Néstor Kirchner y al propio gobernador de Buenos Aires. Pero el tiempo es veloz. Macri, no dudó en castigarlo, “me da lástima escucharlo” y Rodríguez Saá lo mandó al psicólogo. El ex gobernador de Buenos Aires fue el primer peronista disidente que, después de la muerte del ex presidente, se alejó de la entente imaginada por Eduardo Duhalde y se autoexcluyó de la contienda electoral. En la retirada, lo siguió Carlos Reutemann.

Macri tiene dos preocupaciones: estar presente y atento al nacimiento de su hija Antonia y definir a quién apoyará el PRO en las elecciones de Octubre próximo. Lo único inevitable son los pañales que deberé ayudar a cambiar. En su momento, el Jefe de Gobierno había anunciado que se reuniría con todos los candidatos a presidente para luego decidir. Pero eso fue hace mucho. Por lo pronto se mostró tijeras en mano al lado de Federico Pinedo, el candidato a primer legislador y principal perjudicado por la ausencia de candidatura presidencial. Tiene que apurarse porque después tomará licencia por paternidad. En la ciudad de Buenos Aires le corresponden diez días. Una conquista de los empleados públicos porteños ya que en la Nación son sólo dos los días de licencia para el padre.

Mientras tanto el calendario electoral se cumple sin muchas sorpresas. Jorge Capitanich arrasó en el Chaco. Los números que exhibe son impactantes: “en cuatro años la provincia creció lo mismo que en los últimos cincuenta”. El “milagro” tiene relación con la industrialización y el boom agrícola (el algodón y la soja) de Chaco. También a la ayuda del gobierno nacional. Lo cierto es que en la provincia de la pobreza estructural y el dengue (ya nadie habla la enfermedad) el gobernador obtuvo el 66 por ciento de los votos y quedó en carrera para el 2015. Por su parte, Ramón Mestre, se impuso en las elecciones en la ciudad de Córdoba. Como ocurrió en la ciudad de Mendoza, un candidato radical obtuvo un triunfo contundente. Con menos énfasis que Víctor Fayad, el intendente electo pidió un recambio generacional en el partido y “volver a tener contacto con la gente”. Además dijo que trabajaría “codo a codo” con la presidenta y agradeció las felicitaciones recibidas de parte del gobernador peronista Juan Schiaretti.

Donde no hubo concordia fue en la visita de la presidenta a Rosario. Hubo un nuevo cruce con Hermes Binner. El candidato a presidente del Frente Amplio Progresista volvió a recibir los insultos de algunos militantes kirchneristas en lo que ya es un clásico previsible y penoso. El cruce con la presidenta no fue relevante, pero a esta altura no parece sumarle a ninguno de los dos dirigentes. El gobernador había cuestionado el clientelismo y la presidenta dijo que el gobierno no discrimina por el color político. La obra que inauguró la mandataria merecía más generosidad de ambas partes: un Instituto de Biología Molecular.

En tanto, cuál paladín de la justicia Sergio Schoklender sigue de gira por los medios de comunicación. Sus dichos revelan la incapacidad del Estado y los límites de la oposición en un mismo movimiento. Sólo la justicia podrá darle a cada quién lo que cada quién se merece en este episodio bochornoso que salpicó, nada menos, que a las Madres de Plaza de Mayo. Es importante para saber hasta dónde hubo complicidad y hasta dónde negligencia pero también para que no crezca la sensación de impunidad de los poderosos. El fallo absolutorio obtenido por Carlos Menem en la causa armas funcionó como un mazazo a la credibilidad judicial.

Las rencillas domésticas suelen quitar perspectiva. En el mundo se discute sobre quién debe pagar los platos rotos por el capitalismo salvaje. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, lo tradujo de manera impiadosa, “No deberíamos reducir el déficit a costa de los pobres y los trabajadores”, explicó. En el discurso dónde defendió su decisión de aumentar los impuestos a las grandes fortunas, también le respondió a los que lo acusan de enfrentar a pobres contra ricos: “esto no es lucha de clases, es matemática”. La presidenta que esta semana viajó a Nueva York, para hablar ante la asamblea general de la ONU, fue espectadora privilegiada de esta polémica. Lejos de la emergencia que se vive en el llamado primer mundo, Argentina se debe una reforma fiscal que nazca de la convicción y no de la necesidad. Avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa es una materia pendiente.

Nota publicada por Diario Z edición 23.09.2011

 

 

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Comedia de enredos

Yo quiero cruzar con la barrera

“Dale, no viene nadie, cruzá…”; “Tranquilo, no va a pasar nada”; “No seas ortiva, en que te jode que ingresen cien o doscientas personas más”; “Agente ¿Cómo lo podemos arreglar?”; “Dame unos días más. Te prometo que en cuanto podamos lo hacemos controlar”. “Todo bien, esto aguanta bien”.  Para un sector de la sociedad la transgresión de leyes y reglas es algo habitual. Burlar la barrera, pasar igual aunque no se pueda, es más que una metáfora. Un boliche se convirtió en una trampa para cientos de jóvenes que asistían a un recital de rock. En el local había más gente de la permitida, usaban pirotecnia y se pagaron coimas. La salida de emergencia estaba trabada. Un gimnasio se derrumbó de pronto. Hubo falta de control pero nadie se había quejado. En uno de los tantos pasos a nivel de la Capital Federal un guardabarrera se fue. No lo relevaron. ¿Lo dispuso la empresa? La Policía Metropolitana filmó lo que pasaba pero no lanzó ninguna advertencia. Un chofer atravesó la barrera mal cerrada. Era un profesional pero no atendió las señales de advertencia, se arriesgó. Un tren embistió al colectivo repleto de pasajeros. Si se hubieran cumplido las promesas de obras realizadas por funcionarios nacionales y locales, la formación hubiese cruzado en un plano distinto al del micro. También hay vecinos que se oponen a los túneles porque dicen que sus casas pierden valor. El país Cromañón emerge cada vez que lo dejan.

El soterramiento del ferrocarril Sarmiento fue anunciado varias veces (cuatro durante el kirchnerismo). Hace una década que se repite la escena. Sin embargo, las obras recién comenzarán en marzo del año que viene. Existía un plan para hacer veinte túneles y veinte puentes con un costo de ochenta millones de dólares. No se ejecutó. Este servicio es utilizado por medio millón de personas. Visto en perspectiva no parece una gran inversión. Horacio Caminos, secretario de prensa del sindicato de maquinistas ferroviarios, aseguró que al momento de jubilarse un conductor carga en su memoria con un promedio de cuarenta muertos entre suicidios y accidentes.

Hace años que un grupo de pasajeros, cansados del maltrato cotidiano, se reunió en una organización cuyo nombre no precisa de explicaciones: “Frente de Usuarios Desesperados del Sarmiento”. Hace años que reclaman en vano ante TBA, el concesionario del servicio. En los transportes públicos de la argentina no sólo se viaja mal, también se arriesga la vida. Más de siete mil personas mueren cada año por la combinación de imprudencia, mala infraestructura y desprecio por las reglas.

Qué vuelva Carlos

El martes 13 comenzó con una tragedia y terminó con una absolución.  Carlos Menem, el presidente de “ramal que para, ramal que cierra”, el hombre que arrasó con los trenes de pasajeros y con parte del aparato productivo, el dirigente que remató parte del patrimonio nacional bajo las banderas del peronismo, tuvo un día feliz. Los jueces decidieron que no tuvo responsabilidad alguna en el contrabando de armas argentinas a  Croacia y Ecuador.

La alegría no sólo fue para el riojano. Otros diecisiete acusados fueron absueltos de culpa y cargo. Sin embargo, las armas salieron del país y llegaron a las manos indebidas. Hubo un ok oficial, documentos truchos y pagos millonarios. “Estoy conmocionado –dijo el fiscal– No lo puedo creer acusé a 18 personas por contrabando. Voy a apelar. Es una vergüenza.” Más allá de la decisión del tribunal, nuevamente se comprueba la hipótesis lanzada en esta columna: el problema de la Argentina no es el delito sino la impunidad.

Qué vuelva Sergio

Y si alguien tiene dudas, que le pregunte a Sergio Shocklender. El joven millonario prendió el ventilador. “Si caigo, caen todos”, parece ser su consigna. El viernes pasado, comenzó un raid mediático en la revista Noticias que terminó, literalmente, en La Cornisa con Luis Majul. Este jueves hablará en el Congreso de la Nación como si fuese un perseguido político, un testigo protegido o una víctima del sistema. Un sector de la oposición política escuchará sus denuncias contra Hebe de Bonafini y los funcionarios del gobierno nacional. Hablará de cuentas en el exterior y coimas. En medio de un desierto de ideas y propuestas, Schoklender, les alcanza un vaso de agua. La posibilidad de “entrarle” al gobierno por uno de sus costados más débiles: la arbitraria distribución de fondos, la falta de controles y la posible corrupción.

Sólo Margarita Stolbizer se autoexcluyó de una estrategia tan evidente como anunciada. La candidata a gobernadora de Buenos Aires no le restó credibilidad a las denuncias del ex administrador de Madres de Plaza de Mayo, pero lo mandó a declarar lo que sepa a la justicia. El resto de los dirigentes del Frente Amplio Progresista volvieron a exhibir contradicciones y miserias. Esta semana, Hermes Binner le pidió una reunión a la presidenta de la Nación para discutir la convocatoria a un “diálogo nacional” para que “la crisis internacional no afecte a los sectores más débiles, trabajadores en negro y jubilados”. Duhaldistas y radicales pusieron el grito en el cielo y acusaron al gobernador de Santa Fe de “connivencia” con el gobierno nacional.  En el FAP apuestan a diferenciarse del resto de la oposición. A veces lo consiguen. Cuando eso ocurre parecen más cerca de poder consolidar una fuerza progresista con capacidad de gobernar. Todavía no está claro si podrán lograrlo.

Más allá de estos devaneos de la política. Propios y extraños reconocen que Schoklender es un personaje oscuro y perverso. Está sospechado de corrupción, malversación de fondos y estafa. Enlodó a la Fundación Madres de Plaza de Mayo como nadie en su historia. Para eso contó con el aval de su titular y fundadora. La relación entre Schoklender y Hebe es más para la psicología que para el análisis político. Cómo un condenado por parricidio se ganó el corazón y la confianza de una madre de desparecidos es un misterio. Pero más allá de lo siniestro del personaje o el rédito político que quiere obtener la oposición, existe una innegable responsabilidad política del oficialismo. Funcionarios del gobierno, en nombre de la defensa de los derechos humanos, entregaron fondos públicos, créditos e hicieron la vista gorda a la posible comisión de delitos. ¿Por qué nadie en la administración del Estado pagó con su cargo los costos de semejante desmanejo y falta de control? La búsqueda de verdad y justicia también debe alcanzar a los que roban o utilizan fondos públicos en beneficio propio.

Nota publicada en Diario Z, edición del 15-09-2011

Yo quiero cruzar con la barrera

Política e impunidad

El brutal crimen de Candela Rodríguez conmovió al país. Sólo el castigo a los culpables podrá traer algo de alivio a sus familiares y a la sociedad. En Argentina el problema no es el delito sino la impunidad. Ningún país es indemne a crímenes, atentados, narcotráfico o salvajadas diversas pero una buena medida de la calidad institucional es la eficacia con que la justicia castiga esos delitos. En el caso Candela hubo, además, dos condimentos que ya forman parte del color local, el show mediático y el aprovechamiento político.

El asesinato de la niña de once años provoca más preguntas que certezas. ¿Las fuerzas de seguridad están capacitadas para encontrar personas que desaparecen por voluntad propia o ajena? El antecedente no es el mejor: durante la dictadura se dedicaron a desaparecer personas no a encontrarlas. Y en democracia Julio López, Marita Verón o la familia Pomar son apenas ejemplos que revelan un abanico que va desde la complicidad a la incapacidad.  ¿Los medios de comunicación ayudan o entorpecen? ¿Los editores de noticias no deberían plantear algún tipo de autolimitación? Tal vez un protocolo para este tipo de situaciones extremas que no recorte la información pero que proteja a las víctimas y sus familiares. En el caso de Candela pasó de todo. Se exhibieron fotos de la nena y se metieron en su facebook en pos de averiguar contactos y conductas sospechosas.

Y hay más: ¿Por qué un caso poco claro y, en principio, vinculado a una vendetta se presentó como un emergente de la inseguridad? ¿Es ético procurar rédito político ante un crimen atroz? Francisco De Narváez, que ya hizo campaña en la primarias agitando el fantasma de la inseguridad, anunció que volvería a levantar esa bandera. Vale desplegar preguntas cuando casi todo lo que se ve y escucha genera confusión o vergüenza.

En campaña

Nadie quiere una foto con Ricardo Alfonsín. El diputado sabe de ese súbito desprecio pero decidió soportarlo en silencio. Primero fue la rebelión en Mendoza donde Roberto Iglesias llama a cortar boleta con un aviso de campaña. También el intendente electo de la capital, Víctor Fayad, tuvo palabras impiadosas: “Cuando la gente se muere, uno va y lleva a esa persona al cementerio y después vuelve a la casa, no se queda ahí, porque uno sigue con vida”. Por último, fue De Narváez, su propio socio político el que pidió pista para que cualquier ciudadano bonaerense que no quiera votar a Daniel Scioli corte boleta a su favor. El millonario colombiano pretende que Alberto Rodríguez Saá también cobije sus aspiraciones a la gobernación. Está claro que cualquier línea lo deja bien. Es una enseñanza para toda la clase política: un matrimonio por conveniencia sólo se sostiene mientras dura la conveniencia.

En el FAP reina el optimismo. Están convencidos de que Hermes Binner puede ubicarse en el segundo lugar. Ése es el objetivo de la flamante fuerza. Pero no todas son buenas noticias. Una frase de Binner desató un escándalo: “El siglo XXI es del socialismo, los otros partidos son del siglo pasado”. La UCR, en un documento que incluso firmó la vicegobernadora de Santa Fe, lo acusó de “hegemónico” y de “desmerecer” a sus socios políticos. Más allá del resultado nacional, los próximos cuatro años de gestión en la provincia no serán sencillos si las peleas subsisten. El oficialismo tiene minoría en ambas cámaras legislativas y conflicto con sus socios.

Alberto Rodríguez Saá, en cambio, tiene el patio trasero tranquilo. Por lo tanto se limita a lanzar propuestas de todo tipo (plata a los estudiantes que se reciben en su provincia, por ejemplo) y castigar por igual a todos sus contrincantes, con especial predilección por Eduardo Duhalde. El ex presidente, por su parte, volvió a arriesgar credibilidad: denunció “fraude informático” y pidió que no se repitan estas maniobras en Octubre. La novedad es que Chiche Duhalde tendrá más protagonismo de cara a los comicios que se vienen.

Esta semana reapareció Elisa Carrió. Su objetivo es juntar los pedazos de la Coalición Cívica. Patricia Bulrich y el “ala derecha” coquetea con el Pro. Los progres del partido miran con cariño al FAP o analizan dejar la actividad política. El sábado habrá un cónclave para analizar lo que fue y será. Mauricio Macri sigue inmutable. Procura obtener financiación para su futura gestión y propicia algún tipo de acuerdo con la Presidenta de la Nación.

La moralessolanización

Por fuera de la disputa electoral, en los últimos quince días dos escenas expresaron “un país más normal”: la reunión del Consejo del Salario en la que se definió el aumento del haber mínimo a 2300 pesos y la cena organizada por la Unión Industrial Argentina en Tecnópolis. En los dos cónclaves hubo empresarios y dirigentes gremiales, gobernadores y funcionarios, oficialistas y opositores. Sin embargo, las dos reuniones cosecharon críticas de un sector de la prensa y de parte de la oposición. Cabe preguntarse por qué razón los que hasta ayer criticaban la falta de diálogo ahora critican el diálogo. Por qué motivo los que se quejaban de la confrontación ahora también cuestionan los intentos de consensuar políticas.

En la multitudinaria cena con la que se conmemoró el Día de la Industria, Ignacio De Mendiguren, titular de la UIA habló de un modelo de país con desarrollo industrial y ponderó el clima de negocios. A su turno, la presidenta de la Nación pidió mesura a empresarios y sindicalistas por igual, y prometió reglas claras y rectificaciones en la política económica “si éstas fuesen necesarias”. Cristina Kirchner sabe que se avecinan meses complicados para la economía argentina por la crisis internacional y que todavía la inflación es un enemigo a vencer. La escuchaban dieciocho gobernadores, empresarios y dirigentes gremiales, entre ellos, Hugo Moyano.

Después de ese encuentro; el presidente de la UIA fue criticado por no criticar al gobierno y acusado de “oficialista”. En un artículo en el diario La Nación, Joaquín Morales Solá, le dio forma al cuestionamiento: señaló que el gobierno tenía una suerte de plan para “domesticar” a los críticos y que a esa estrategia la llamaban a “mendigurización”.

El pecado del presidente de la entidad fabril es intentar influir con sus propuestas en las decisiones del gobierno en lugar de confrontar abiertamente. Esa es una actitud de lobista no de líder empresarial, lo amonestaron. Lo mismo vale para los gremios. Todos los días aparece alguna información que da por fenecida la alianza entre el gobierno y la CGT.

Los que reclaman “dureza” a la Unión Industrial confunden, otra vez, sus deseos con la realidad. La estrategia de empresarios tiene relación directa con el nuevo escenario político surgido de las elecciones primarias, no con gustos o afinidades. También con la situación económica. Los que antes pedían acuerdos y ahora exigen confrontación añoran un país donde las corporaciones dicten la política nacional. Ni siquiera se puede decir que se trata de un reclamo ideológico. Si estuviesen en el gobierno radicales o socialistas sufrirían idéntica presión. A estos grupos económicos y a sus voceros no les importa el partido que gobierne, siempre y cuando obedezca. Es lo que podríamos denominar la “moralessolanización” de la política. Pero no lo haremos, no es bueno trocar nombres propios en adjetivos.

Nota publicada en Diario Z, edición 9.9.2011

 

Política e impunidad

Preguntas alrededor de Candela

Hoy en Mañana es tarde, el programa de radio que hacemos en Radio del Plata http://www.amdelplata.com/ me hice estas preguntas. Espero ayuden a la reflexión.

[audio:http://www.reynaldosietecase.com.ar/wp-content/uploads/2011/09/2011-09-01-Editorial-Reynaldo-Preguntas-sobre-Impunidad.mp3%5D
Preguntas alrededor de Candela

Postales argentinas

 

El escrutinio definitivo de las elecciones primarias fijó en más de ocho millones de votos la diferencia entre Cristina Kirchner y Ricardo Alfonsín. La fórmula del oficialismo obtuvo unos cuatrocientos mil sufragios más que en el conteo provisorio. Estos datos, por sí solos, conjuran las sospechas de maniobras fraudulentas denunciadas por algunos dirigentes de la oposición.  No hacía falta mucho más. Sin embargo, el Ministro del Interior, Florencio Randazzo, cayó en la tentación de enrostrarle a los grandes diarios la amplificación de los planteos opositores. El funcionario terminó enredado en una discusión con Mariano Obarrio, periodista de La Nación. Un paso en falso: la libertad de informar incluye hasta los posibles episodios de mala praxis periodística. El funcionario contradijo, además, la indicación presidencial después de los comicios: mostrar gestión y bajar el nivel de confrontación.

¿Por qué agitar las aguas cuando la navegación se asemeja a un paseo por El Tigre? La primera encuesta post primarias le otorga a la fórmula oficialista perspectivas de crecimiento (algo más del 52 por ciento, según Artemio López). También modifica la grilla del 14 de agosto, al ubicar a Hermes Binner y Alberto Rodríguez Saá, en el segundo y tercer lugar, por sobre Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde. Todavía faltan dos meses, pero los cimbronazos en las fuerzas opositoras, que se ubicaron en detrás de la presidenta, no cesan.

Francisco De Narváez criticó a Ricardo Alfonsín por mostrar una visión derrotista. El líder radical calificó como “improbable, si no imposible” vencer al gobierno. El millonario colombiano enfureció:

“Me disgusta esa posición, no hay pelea que se pierda antes de darla”. Los socios políticos harán campaña por separado. De Narváez intentará acrecentar su caudal electoral llamando al voto útil de la oposición bonaerense. La idea es presentarse como el único rival con posibilidades de vencer a Daniel Scioli. Con ese objetivo está dispuesto a hacer una inversión mayor en la campaña. La distancia con el actual gobernador fue de 30 puntos pero dinero no le falta.

Por su parte, Alfonsín aguanta los chubascos como puede. Primero dijo que lo malinterpretaron cuando habló de triunfos “improbables e imposibles”. Para colmo de males el intendente de Mendoza, Víctor Fayad, que obtuvo su reelección con casi el sesenta por ciento de los votos, señaló que “el radicalismo va de un error a otro”. Fayad cuestionó duramente la alianza con De Narváez y rescató la gestión oficial: “La gente no quiere cambiar, le parece bien un modelo agroindustrial, que es un sistema incluyente”. No se privó de criticar a Binner por decir que “hay que cambiar el modelo”. El discurso errático sobre la economía es el punto más débil del Frente Amplio Progresista.

En la misma línea de Alfonsín, Mauricio Macri se sinceró: es “prácticamente imposible” ganarle a Cristina Kirchner. El Jefe de Gobierno porteño habló de los méritos del oficialismo y las fallas de la oposición para explicar el resultado de las primarias. Rompió el silencio pero no dijo a quién votará. El gesto fue valorado en la Casa Rosada. Después del encuentro entre Gabriela Michetti y el senador Daniel Filmus, no son pocos los que auguran una relación “más normal entre el gobierno nacional y el porteño”. Macri sabe que debe exhibir una buena gestión como plataforma de su aspiración presidencial y, para eso, mejorar la relación con el poder central es imprescindible.

El futuro de la Coalición Cívica parece incierto. Elisa Carrió viajó a México para aguardar el nacimiento de su nieta. Miembros del ala derecha de su partido se prueban la camiseta del PRO. Algunos de los dirigentes que se consideran progresistas analizan emigrar. Otros dejarán la actividad política. Ojalá recuerden que dejar cargos no implica, necesariamente, dejar la política. En Proyecto Sur tampoco superaron el impacto de la magra cosecha electoral. No son pocos los que esperan una nueva convocatoria del FAP. La nueva fuerza tendrá la primera prueba de crecimiento. ¿Primará la generosidad por sobre los egos? ¿Cuáles son los límites ideológicos de la nueva fuerza? ¿Cuál es realmente la amplitud de su convocatoria?

En tanto, la noticia de la semana tuvo forma de tren. Los presidentes de Uruguay y la Argentina dieron una señal inconfundible de confraternidad al reinaugurar el tramo que une Concordia con Salto. El abrazo que se dieron los mandatarios es también un gesto hacia la recuperación del servicio ferroviario devastado en los años noventa. Basta confrontar algunos datos para entender el ferrocidio: Argentina tenía en los setenta 42.500 km de vías férreas; en 1977 se perdieron 10 mil y en la actualidad hay alrededor de 5 mil. De las 2.400 estaciones quedan menos de mil.

El tren que ahora une a nuestro país con el Uruguay es un paso en el sentido correcto pero un paso pequeño. Es sabido que lo que se destruye con un decreto puede demorar decenas de años en recuperarse. Los pocos trenes de pasajeros que circulan por el territorio nacional lo hacen a 30 o 40 kilómetros (antes lo hacían a 100 o 120); las vías están en mal estado y el material es obsoleto. Viajar de Buenos Aires a Rosario o Tucumán o subirse al Gran Capitán puede ser el comienzo de una pesadilla. Urge la generación de plan ferroviario nacional que esté acompañado de una decisión estratégica en torno al transporte en general. Hay sectores empresarios y sindicales que militan activamente contra la recuperación del ferrocarril. Para enfrentarlos con éxito se precisa voluntad política y el consenso de las fuerzas populares. No se trata de ganar una elección sino de imaginar un país más justo para las próximas generaciones de argentinos.

Nota publicada en Diario Z, edición 01/09/2011 (escrita antes de la noticia sobre el asesinato de Candela)

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