¿Fue una sorpresa?

Para todos los amigos que me pidieron una opinión sobre las elecciones en Santa Fe, aquí está el comentario que hice en la apertura de mi programa de radio (Mañana es tarde, am 1030). Seguro hay mucho más para analizar pero puede servir de puntapié inicial para el debate. Se reproduce por gentileza de Radio del Plata.

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¿Fue una sorpresa?

Nunca es triste la verdad

“No hubo construcción política en la Ciudad. El macrismo, desde un discurso de la ‘no política’, hace política territorial, va a los barrios. Y nosotros, que tenemos un discurso político, no hacemos política”. “Se hizo una campaña de cuarta, pobre en el peor de los sentidos, berreta y cobarde por no poner el cuerpo y para dar la pelea por la Ciudad”. “Tenemos que ganar la calle con alegría. Campaña más aburrida que la nuestra, sólo la de (Fernando) De la Rúa”. Estas reflexiones sobre la derrota del Frente para la Victoria en los comicios porteños no surgieron de la dirigencia política ni de la boca de un ministro. Son frases dichas por una socióloga (María Pía López), un filósofo (Ricardo Forster) y un editor (Aurelio Narvaja), respectivamente, en una reunión del colectivo de intelectuales llamado Carta Abierta. El encuentro fue convocado por Horacio González en la Biblioteca Nacional para discutir sobre la derrota de Daniel Filmus. La autocrítica fue más extensa y rigurosa, pasó por todos los aspectos, desde la desafortunada frase de Fito Páez a la manera de comunicar elegida por el gobierno de Cristina Kirchner. La semana pasada en esta columna señalamos que el oficialismo convivían los que preferían responsabilizar a los ciudadanos de Buenos Aires y los que debatían sobre las causas profundas de la abultada derrota en la CABA. No se puede corregir lo que no se considera previamente como un error. Estos intelectuales hicieron su tarea: luego de cualquier acción se impone la reflexión para mejorar la próxima acción.

En el gobierno la difusión del contenido parcial de la reunión generó disgusto. “Esto no debería haber trascendido, lo único que hace es perjudicar más al candidato”, “que critiquen lo que quieran pero en privado”, deslizaron.  Si bien es cierto que algunos voceros del grupo mediático más grande del país y también más enfrentado al gobierno nacional se encargaron de presentar la reunión como una suerte de capitulación, la discusión es imprescindible. Para ponerlo en términos futboleros: la otra opción es dejarlo a Batista y pensar que “todo pasa”. Es además, un ejemplo de cultura democrática. La derecha en general no alienta estos “devaneos”.

La incapacidad para generar política en el territorio es uno de los defectos más serios del kirchnerismo. A pesar de contar con alta adhesión popular encuentra demasiadas dificultades para construir. Además hay una suerte de desprecio por los acuerdos. Pasó en Capital pero se reproduce en provincias como Córdoba y Santa Fe. En el armado de listas se privilegió la lealtad a las alianzas con los referentes sociales y líderes territoriales. Los discursos de campaña y los mensajes mediáticos tienen como destino único los convencidos. No se trabaja sobre sectores cercanos pero críticos. Sólo se acepta al que aplaude. El más mínimo cuestionamiento es visto como parte de una conspiración. Curioso lógica en un gobierno al que le sobran los enemigos poderosos y necesita seguir ganando base de sustentación.

En este contexto desfavorable el senador Filmus deberá dar una segunda batalla. Su voluntad y militancia son dignas de respeto. Ante este escenario es necesario replantear la estrategia electoral,  no sólo hay que entusiasmar a los propios sino también seducir al electorado disconforme con la floja gestión macrista y que apostó por otros candidatos. El ex ministro de Educación dijo no estar de acuerdo con el diagnóstico de los intelectuales pero sabe que debe cambiar de estrategia si quiere que lo difícil no se torne imposible.

¿Una eventual derrota en Santa Fe, una segunda caída en Capital y el seguro triunfo de un dirigente no kirchnerista en Córdoba pueden afectar las chances electorales de Cristina Fernández en octubre? La respuesta es no. Muchos votantes de Macri, del socialismo, de Miguel Del Sel, de Juan Manuel De la Sota y hasta de Luis Juez se inclinarán por la presidenta en los comicios nacionales. Ya lo reconoció el propio Jefe de Gobierno porteño: “muchos de los que me votarán a mí, lo harán por Cristina”. Con todo, es de necios no atender a señales tan claras. Los sufragios son un capital volátil.

Los integrantes de Carta Abierta defendieron la gestión oficialista en los momentos más duros del conflicto con el campo. Han demostrado una actitud de adhesión manifiesta a sus políticas. Ahora le proponen al gobierno que no se enoje con el espejo y le  sugieren pensar bien antes de dar cada nuevo paso.

Más allá de la discusión que propician, es importante señalar que la estabilidad económica y los números favorables del empleo y el consumo juegan a favor de cualquier oficialismo. Salvo en Catamarca, hasta ahora todos los gobiernos provinciales que fueron a las urnas ratificaron su poder.  En Santa Fe resta ver cuál será el porcentaje de ciudadanos que apostará por el Midachi Miguel Del Sel. Una paradoja: en la provincia que inauguró las internas abiertas, simultáneas y obligatorias y dónde se hicieron debates en todas las instancias, un cómico sin programa de gobierno ni definición ideológica ni experiencia puede dar una sorpresa. Antonio Bonfatti y Agustín Rossi, sus rivales, están confiados. Apuestan a la política, a la militancia y a las ideas. Pero ¿importan las ideas? Jaime Durán Barba, el asesor ecuatoriano de Macri, lo sabe mejor que nadie. Que le pregunten a Carlos Reutemann, con sus monosílabos, o a Francisco De Narváez, con su “alica/ alicate”, si la imagen no cotiza bien en la consideración de amplios sectores de la población. De todas formas, existe un límite preciso: sólo con buena imagen no se puede gobernar.

Como telón de fondo de la contienda electoral, un puñado de dirigentes políticos se sumó a una sorprendente campaña para que Abuelas de Plaza de Mayo pida disculpas por reclamar a sus nietos apropiados durante la última dictadura militar. En definitiva, que pidan disculpas por exigir verdad y justicia. Todo a partir de que los cruces de las muestras de sangre de Felipe y Marcela Noble no son compatibles con gran parte de las muestras que están depositadas en el Banco Genético. Estos cotejos tendrían que haberse realizado hace una década. Los organismos de Defensa de los Derechos Humanos los reclamaban, los abogados de la familia Noble los postergaron mientras pudieron. Más allá de las injustificadas dilaciones y de que todavía pueden aparecer nuevas familias con sus correspondientes reclamos de identidad, no hay otro camino que aceptar los resultados de los exámenes. Como decía un catalán: “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. En tanto, que pidan perdón los que mataron, torturaron y secuestraron bebés como botín de guerra. Todavía no lo hicieron.

Publicado en Diario Z edición 21.07.2011

Nunca es triste la verdad

Los profetas del odio

Estoy entre triste e indignado. Leí el comentario de Aquiles M que, le pedí a DET que borrara, y mi primer impulso fue impedirle el ingreso al blog. Por ahora me limitaré a esta advertencia. Pensé este espacio como un lugar de intercambio de ideas. No siempre lo logro. Muchas veces las chicanas se imponen a la discusión seria e inteligente. Otras se hacen apologías de criminales o torturadores. He tenido un espíritu abierto, privilegiando la libertad de expresión a los límites para opinar. Pero lo de Aquiles es una provocación que me cuesta calificar. Como pudieron leer en mis post anterior, estoy en desacuerdo con los dichos de Fito Páez. Por ser una simplificación y por prejuiciosos. Creo que fueron escritos en caliente y sin pensar demasiado. Ahora bien, no dejé de observar que muchos de los intolerantes de siempre -que abundan en los medios y en la política- fueron los primeros en calificarlo de intolerante. Los que aplaudieron a Vargas Llosa cuando comparó sin ambages al peronismo con la corrupción, o los que relacionan militancia con militar, o dicen que todos los que se movilizan lo hacen por un choripán, o los que dijeron que había que tirar a su adversario político por la ventana, y otras barbaridades. Pero Aquiles utilizó un infame informe de Seprin (organismo formado por ex servicios de inteligencia) dedicado a todo tipo de operaciones de prensa destinadas a difamar, donde se responsabilizaba a Fito del asesinato de su tía y su abuela. Conozco a Fito y conozco la historia. Seprin no  menciona el origen de la información , como siempre. No podría porque es una patraña. Lo importante es ofender y enlodar. Citar una fuente como esta es una bajeza. Me encantaría que Aquiles, y otros cuantos de su mismo nivel moral, visiten otro blog y no el mío. Por ahora mantendremos el libre ingreso a éste. Pero todo tiene un límite. No sé por qué hay tantos fachos en la red.

Los profetas del odio

La mitad de la ciudad

Ante un fracaso siempre es más fácil buscar la responsabilidad en los otros que en uno mismo. La política no es la excepción a esa regla. Después del revés del domingo pasado frente a Mauricio Macri, algunos referentes del kirchnerismo eligieron enojarse con los ciudadanos de Buenos Aires y salieron abiertamente a cuestionar a los votantes. Les vino como anillo al dedo la descalificación escrita por Fito Páez en una nota en Página/12: “Da asco la mitad de Buenos Aires”, señaló. Otros, como el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández, la emprendieron contra los grandes medios de comunicación que “protegieron” a Macri, incluso, “ocultando que está procesado”. Sólo los más lúcidos debatieron sobre las razones del traspié electoral. Comprenden que esa es la única manera de revertir la historia. Lo primero es preguntarse ¿Por qué ganó Macri, y por tanta diferencia, si su gestión es de regular a mala?

Hasta los propios funcionarios del PRO reconocen las dificultades que tuvieron a la hora de gestionar. Uno de los argumentos para que el ex presidente de Boca se decidiera por revalidar su cargo fue demostrar que en un segundo mandato podía “gobernar bien”. Funcionarios cuestionados y hasta presos;  renuncias; problemas con la justicia; escándalo por escuchas ilegales; subejecución de obra pública; fallas en la fiscalización; derrumbes con muertos; conflicto con los estudiantes por el estado de las escuelas; falta de insumos y equipos en los hospitales; promesas incumplidas en la construcción de Subtes; son apenas parte de una enumeración más extensa. Entonces ¿por qué ganó?

¿El resultado es achacable “al voto conservador”, “a la ciudad gorila”, al “egoísmo de los porteños”, “al antikirchnerismo”? Por supuesto que no. Páez lanzó una provocación. Un artista puede, y hasta debe, recorrer esos caminos. Un político no. El músico hizo una simplificación no muy distinta a las que abundan en los medios de comunicación cuando relacionan militancia con clientelismo. Del cuño de las que lanzó Mario Vargas Llosa cuando vinculó, de manera binaria, peronismo con corrupción. Los prejuicios no son patrimonio de la derecha.

Macri arrancó esta carrera con ventaja. Es evidente que sus asesores conocen mejor a los votantes de Buenos Aires que los estrategas del kirchnerismo. En el PRO entendieron desde el vamos que ésta era una elección local y que, aunque Buenos Aires es una megaciudad, sigue siendo más importante hablar del tránsito o el transporte que de política exterior o cuestiones ideológicas. Macri municipalizó la campaña mientras Daniel Filmus y Carlos Tomada apostaron a nacionalizarla. Hablaron de las bondades de “estar en línea” con el gobierno nacional como la solución mágica a todos los problemas. El Jefe de Gobierno, además, acentuó su papel de víctima y asignó sus imposibilidades a la confrontación con el gobierno central. Logró presentarse como víctima de una suerte de complot nacional que le impide gobernar de manera eficaz.

Otra cuestión es el discurso. No sorprende que sectores acomodados de la sociedad porteña se sientan más identificados con Macri. Pero qué pasa con el resto de los votantes capturados por el macrismo el domingo pasado. La loable promesa de erradicar la pobreza extrema que los candidatos del Frente para la Victoria sostienen en cada uno de los mensajes aparece como excluyente y eso no es bueno.

Es como si el gobierno nacional y, sus candidatos locales, sólo se ocuparan de “los pobres y marginales”. Por qué deberían votar a Filmus, entonces, los laburantes de clase media o media baja, que reclaman créditos baratos para la vivienda, que quieren dejar de alquilar, que quieren mejor transporte, más calidad educativa y buenos hospitales. Es paradójico, pero amplios sectores populares aparezcan excluidos del mensaje peronista. Macri tampoco los tiene en cuenta pero no les ofrece nada y, de él, nada esperan. Es sencillo saber a quién pueden querer castigar con su voto. La distribución de fondos del Estado para la construcción de viviendas sin ningún control es una postal particularmente dolorosa para ese segmento de la población. En lo simbólico Macri no descuida a ese sector. Desde las alusiones futboleras a la idea de tocar timbre en los barrios para hablar con los vecinos; desde el estilo descontracturado a los festejos donde suena Gilda y sus cumbias.

La elección de los candidatos. Después de mucho debate, Jaime Durán Barba, el asesor electoral ecuatoriano, impuso su criterio y Macri descartó la candidatura presidencial y se decidió por la reelección en la ciudad. El PRO fue, en definitiva, con el mejor candidato posible. En el Frente para la Victoria, Filmus fue sometido a una suerte de competencia previa con Tomada y Amado Boudou. Con el aditamento de que el ex ministro de Educación era la opción menos querida por la presidenta Cristina Kirchner. Finalmente, a la luz de las encuestas, se quedó con la postulación pero casi como un premio consuelo.

El senador nacional no tuvo participación en la confección de la lista de diputados porteños. A esta hora no son pocos los que se preguntan si Juan Cabandié, de intachable historia y  compromiso con la defensa de los Derechos Humanos, era el mejor candidato para encabezar esa nómina. Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti, dos aliados, fueron con listas propias. Jorge Telerman por separado. ¿La política de alianzas fue correcta?

Macri articuló una propuesta sin agresiones y dirigida a sumar voluntades. Hasta declaró que, “seguramente”, votantes suyos apoyarían a la Presidenta de la Nación en Octubre. Filmus eligió hablar para los convencidos. Este es una estrategia extendida en el oficialismo. Sólo se convoca a los que aplauden. Es extraño. Si se quiere ganar una elección hay que seducir a los que no están convencidos. Por su parte, los referentes kirchneristas que participaron de la campaña en la capital no escatimaron chicanas contra el ex empresario. Sus problemas de léxico, sus fallidos, sus exabruptos al borde del racismo. A esta altura deberían saber quién sale ganando cuando confrontan alegría versus enojo.

Un párrafo aparte merecen los opositores que se cuelgan “de las tetas” de Mauricio Macri. Hubo escenas patéticas. La candidata de la Coalición Cívica obtuvo el tres por ciento de los votos. Sin embargo Elisa Carrió celebró el triunfo del PRO como una epopeya propia. Cree que será tributaria de los votos de “Mauricio”, como lo llama ahora. La candidata radical apenas llegó al dos por ciento. Ricardo Alfonsín se apuró a asegurar que votaría a Macri en el balotaje. Semanas atrás había asegurado que el líder del PRO era su límite. El hijo de don Raúl aspira a encabezar una fuerza de centroderecha y ya no tiene pudor en afirmarlo. El candidato de Eduardo Duhalde obtuvo menos del 0,3 por ciento de los votos. Parado sobre esa montaña mínima de sufragios, el ex presidente anunció el fin del kirchnerismo. Todo vale.

En la centroizquierda hubo desconcierto y mezquindad. Pino Solanas perdió la mitad de los votos del 2009, pero mantiene una importante bancada en la legislatura porteña. Es evidente que los votantes de Proyecto Sur están más cerca de Filmus que de Macri. A pesar de eso, Solanas habló de libertad de acción para sus votantes. Una obviedad. Algo parecido hizo Hermes Binner. Claudio Lozano, primer candidato a diputado porteño por el Frente Amplio Progresista, fue más sincero y osado: “con Macri no vamos ni a la esquina”.

Habrá segunda vuelta el 31 de julio. La ventaja aparece como indescontable. Filmus y Tomada aceptaron el desafío de dar pelea,  aunque en el gobierno nacional dudan de los beneficios políticos de esa contienda. Es una actitud militante que merece respeto. Antes de volver a la acción es imprescindible reflexionar sobre las cosas que se hicieron mal para modificarlas. Frente a una derrota siempre es más fácil ubicar la responsabilidad en los otros. Es la manera más fácil pero también la menos inteligente.

Nota publicada en Diario Z del 14.07.2011

La mitad de la ciudad

Facundo

Trovador, caminante, contador de cuentos. Siempre estarás en nuestra memoria y nuestro corazón. Lúcido y errante amigo de los sensibles. Destino atroz para un defensor de la paz. La última vez -hace un mes- que nos encontramos en la radio me hablaste de tu entusismo por seguir actuando. Ojalá dónde estés, sigas contando historias.

Facundo

La hora de la verdad

Se terminó el tiempo de las palabras. Ya no valen chicanas, ni campañas publicitarias, ni operaciones de prensa, ni debates. El ciudadano de Buenos Aires -la más linda y la más sucia, la más bella y más hostil de las ciudades del país- dará su veredicto. Según la mayoría de los sondeos Mauricio Macri corre con ventaja y disputará una segunda vuelta electoral con el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Filmus. El tercero en discordia es Pino Solanas. Mucho más lejos, de acuerdo a los sondeos, aparece una decena de candidatos. El test electoral porteño tendrá resonancia nacional, es uno de los peldaños más destacados en el camino a las presidenciales de Octubre.

En la última semana de campaña, el Jefe de Gobierno porteño decidió “hacer la plancha”. Convencido que habrá un segundo round se limitó a no cometer errores. Rehuyó los debates y eligió posar para la foto en actos y entrevistas pautadas. La justicia le hizo retirar unos avisos electorales disfrazados de institucionales. Una mala costumbre de la que también abusa el gobierno nacional.  Pero nada más. En su entorno no faltan los que dicen que “a Mauricio el silencio le sienta bien”.  Sólo sorprendió la ausencia de Gabriela Michetti, la segura candidata del PRO hasta que Macri decidió bajarse de la presidencial. Los encuestadores afirman que mantiene una alta intención de votos que no coincide con el aluvión de críticas que recibe su gestión. El domingo por la noche se sabrá hasta dónde llega la fidelidad de los porteños al ex presidente de Boca.

El senador Filmus dedicó los últimos días a debatir sus ideas públicamente. Se aferró en su discurso a las bondades de “armonizar” (la palabra de moda en la campaña) políticas entre la Ciudad y el gobierno nacional y contó con el auxilio de los ministros Nilda Garré y Amado Boudou. La titular de la cartera de Seguridad anunció un plan para la zona sur con presencia de Gendarmes y Prefectos. La inseguridad está en la cima de las preocupaciones de los porteños. Más allá de cualquier consideración, si el ex ministro de Educación pasa a la segunda vuelta, el peronismo estará frente a una oportunidad histórica de hacer pie en un territorio tradicionalmente hostil.

Pino Solanas, después de los cortocircuitos con sus socios de la centroizquierda, contó con Hermes Binner y Luis Juez en el cierre de su campaña. En Proyecto Sur insisten con una idea: “sólo Pino le pueda ganar a Macri”. La apuesta es clara: llegar al balotaje. Las encuestas que se difundieron copiosamente esta semana lo muestran bastante atrás de Filmus. Claro que después de la sorpresa de Tierra del Fuego, dónde Fabiana Ríos dio vuelta una desventaja de más de diez puntos, cerca del cineasta se entusiasman.

La elección porteña incluye una novedad de las que pocos se anoticiaron de manera eficaz: se eligen representantes de comunas (Diario Z le dedicó amplio espacio al tema). La falta de difusión de esta nueva instancia de política barrial; los recortes a la participación de fuerzas vecinales y las funciones acotadas que tendrán los comuneros, contribuyeron a difundir una mezcla de desinterés y desconocimiento en gran parte de la población. El sueño de contar con un vecino en una instancia de decisión política a quien poder reclamarle en forma directa por la basura, los servicios, el estado de las plazas, la falta de luces o la inseguridad, seguirá postergado.

En tanto, Cristina Fernández sigue ocupando el centro de la escena. No tuvo reparos en responder con contundencia a las renovadas facturas que pasó la CGT por la escaza presencia sindical en las listas oficialistas. “En nueve meses pasé de ser un títere de doble comando a deprimida crónica y ahora, en los últimos tiempos, una autoritaria que rebana cabezas de utópicos candidatos”, dijo en una frase con múltiples destinatarios. “Los trabajadores no estamos sólo para votar”, había advertido Hugo Moyano, unas horas antes, en un plenario en Esteban Echeverría.

Por otro lado, el senador Carlos Verna renunció a su candidatura a gobernador disconforme con el armado de listas de candidatos a legisladores nacionales. Lo contamos en esta columna hace una semana, hasta el último nombre en el último rincón del país fue revisado por la Casa Rosada. Más allá de las rabietas, lo cierto es que a la presidenta no parece temblarle el pulso a la hora de imponer su criterio. “El peronismo no es una federación de partidos municipales y provinciales, el peronismo es un movimiento nacional que conduce Cristina Fernández de Kirchner”, explicó el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández para justificar la injerencia nacional en el armado de listas.

Con todo, sólo algunas torpezas empañaron una semana apacible para el oficialismo. Se excluyó a municipios de Chubut de la ayuda nacional que, con buen criterio, se brindó a los habitantes de Río Negro y Neuquén afectados por el desastre de las cenizas volcánica. Chubut está gobernada por Mario Das Neves, compañero de fórmula de Eduardo Duhalde. Vale preguntarse ¿qué culpa tienen los habitantes de la pequeña localidad de Gastre de las internas políticas en el peronismo?

Pero hay más. Fabiana Ríos, que obtuvo su reelección como gobernadora de Tierra del Fuego, declaró que “nunca la cooptaron” del gobierno nacional. Aseguró que el ministro Florencio Randazzo viajó a la provincia más austral del país para celebrar con su rival, Roxana Bertone, quien le había sacado diez puntos en la primera vuelta y no tuvo más remedio que levantarle la mano a ella. Ríos no reniega de su buena relación con la presidenta pero tampoco oculta su simpatía por Binner. “Lo respeto tanto como a la presidencia”, dijo. ¿Le pasarán alguna factura?

La frase es una verdadera herejía para el ala dura del gobierno. Desde allí se abrió fuego contra el candidato presidencial del Frente Amplio Progresista acusándolo de favorecer a una empresa del grupo Clarín en la adjudicación de la impresión de boletas para los comicios santafesinos. La estrategia es considerar como funcionales “al grupo” a todos aquellos que no hacen acto de fe kirchnerista. Es lo mismo Solanas y Binner que Macri y Carrió. En el mismo lodo, todos manoseados. No importa que los dos primeros hayan sido fundamentales en la aprobación de la ley de Servicios Audiovisuales o en la estatización de las AFJP. Las dos medidas consideradas claves por la propia presidenta.

La estrategia no parece la mejor si se tiene en cuenta que el oficialismo no tendrá mayoría en el Congreso nacional ni aun ganando con holgura las elecciones de Octubre. También Filmus podría necesitar de Solanas.

Los buenos contra los malos; los justos contra los pecadores; los esclarecidos contra los necios y así. La política no funciona de esta manera. La vida tampoco.

Nota publcada en la edición de Diario Z del 07.07.2011

La hora de la verdad

Todo lleva su firma

Todo lleva su firma. No sólo la designación del Ministro de Economía, Amado Boudou, como candidato a vicepresidente de la Nación. También la nominación de Gabriel Mariotto como compañero de fórmula del gobernador Daniel Scioli. Cada uno de los nombres en cada una de las listas en todo el país. La espectacular cosecha de los jóvenes de La Cámpora y la pobre recaudación de la CGT. Todo tiene su sello. Cristina Fernández de Kirchner hizo uso y abuso de su poder político. Un gesto de peronismo explícito: el que tiene los votos, es quien decide casi todo. La presidenta hizo un movimiento audaz, apostó a la renovación generacional a costa de militantes tradicionales, aliados y gremialistas. Es evidente que está dispuesta a correr los riesgos de su arbitrariedad. Hay una legión de heridos. También incredulidad. Algo parecido ocurrió con Eduardo Duhalde, Mauricio Macri, Ricardo Alfonsín, Hermes Binner, Alberto Rodríguez Saá o Elisa Carrió. Todos hablan de democracia interna pero las candidaturas de todos los partidos se resuelven entre unos pocos.

Las designaciones de Boudou y Mariotto no sólo responden al valor “lealtad”, una actitud que cotiza más que el oro en el entorno presidencial. Ambos tienen una relación directa con dos decisiones consideradas claves para la gestión de la presidenta. La estatización de las AFJP, cuyo ideólogo exclusivo fue el entonces titular del Ansses, y la sanción de la Ley de Servicios Audiovisuales, que tuvo en Mariotto a su principal impulsor. Con los recursos que estaban en manos privadas el gobierno evitó suspender las políticas expansivas y la obra pública.

El Ministro de Economía tiene un pasado liberal indisimulable.  La propia presidenta lo exhibió como una virtud: “tiene la capacidad de cambiar”. La mayoría de los empresarios lo ven como un símbolo de continuidad del actual modelo que, en líneas generales apoyan en beneficio propio. Los peronistas “más de izquierda” coinciden con los más tradicionales, a la hora de cuestionarlo. Unos hubiesen preferido un político más “progre” (Juan Manuel Abal Medina) y los otros, a alguien más ligado a la estructura del PJ (Jorge Capitanich u otro gobernador).  Lo cierto es que la presidenta privilegió consolidar su poder por sobre la eventual necesidad de lograr votos y no tuvo reparos en desairar a algunos representantes del “aparato”. La explicación es simple: cree que ya cuenta con la adhesión suficiente para ganar.

Boudou fue la única buena noticia que tuvo Hugo Moyano el pasado fin de semana. El líder camionero se mostró y tuvo palabras elogiosas en el lanzamiento del Ministro en su fallida candidatura en la Ciudad de Buenos Aires. Tienen diálogo directo. Los legisladores de extracción sindical son trece, renuevan ocho. Sólo dos nombres –Facundo Moyano, del sindicato de Peajes, y Carlos Gdansky de la UOM– tienen lugares expectantes en la lista de diputados bonaerenses. Juan Carlos Schmid, de Dragado, y Julio Piumato, de Judiciales, que parecían números puestos en las listas del Frente para la Victoria en Santa Fe y Capital, decidieron renunciar a la postulación porque les ofrecieron lugares testimoniales. “No nos sentimos valorados por el gobierno”, se lamentó Piumato, un militante full time del kichnerismo, que parecía indiscutido en la lista de diputados de la Capital. Todos “los heridos” aseguraron que no habría ruptura con la presidenta pero aclararon que ya no estarán en la primera fila de defensa del gobierno. Esta historia continuará pero es imposible saber ahora de qué manera.

Algo queda claro: la metodología del reclamo público de cargos realizada por Moyano y sus lugartenientes no conmovió a la presidenta. Dado el resultado, se puede decir que todo lo contrario. No faltó el que recordó que durante el menemismo, los sindicalistas tenían el doble de las bancas que en la actualidad y que el bloque del diputados del PJ estaba presidido por Diego Ibañez, líder de los petroleros. Hay que señalar que fue durante esos años que se remató el patrimonio nacional y se destruyó empleo en forma masiva.

Los aliados y los movimientos sociales tampoco ligaron. Luis D´Elia lo resumió a su manera: “nos sentimos kelpers” y cuestionó la baja representación de la CGT en desmedro de “los yuppies de La Cámpora”. También patalearon pero con sordina algunos intendentes del conurbano. En las huestes de Martín Sabbatella tampoco hubo festejos, Ariel Basteiro se quedó afuera al igual que Silvia Vázquez. La diputada de FORJA tuvo un rol destacado en la defensa de la ley de Medios. Carlos Zanini, el Secretario Legal y Técnico, pasó a ser algo así como el satánico Dr. No.

Daniel Scioli hizo la venia. Aceptó a Mariotto y hasta se sacó una foto con su compañero de fórmula. En su entorno hablan de “consenso necesario” y de la aceptable cantidad de leales que pudo colocar en las listas bonaerenses. La presencia de Mariotto, para acompañar a Scioli en lugar de un referente del peronismo bonaerense, sumada a la poca presencia de candidatos propuestos por los intendentes es otro factor de irritación. Duhalde y De Narváez se desesperaron por “robar” a los descontentos. Duhalde llegó a tentar, sin suerte, al ex motonauta. Sus operadores hablaron con Sergio Massa y varios intendentes pero sin mucho éxito.

En el llamado Frente Amplio Progresista las tensiones con Pino Solanas aumentaron. El cineasta se quedó solo. Sus ex socios de Proyecto Sur (CTA y Libres del Sur) decidieron integrar las listas del FAP. Incluso en la Capital habrá dos nóminas para legisladores nacionales. Con todo, el cineasta concurrió al lanzamiento de la fórmula Binner-Morandini en la Capital. ¿Se arrepintió de haber lanzado a Alcira Argumedo a la presidencia? Por lo pronto Binner y Margarita Stolibizer le prometieron su apoyo en la campaña porteña. No todos los dirigentes de la centroizquierda argentina comprenden que están ante una coyuntura histórica que puede sentar las bases de un nuevo espacio en la política argentina.

Macri sufre otro tipo de soledad, la del que abandonó su propio sueño. Finalmente el PRO no presentó candidato a presidente. Hasta hace un par de meses, el Jefe de Gobierno porteño iba a dar esa batalla. Tiene un consuelo: las encuestas lo ubican muy bien posicionado para revalidar su cargo en la Ciudad. Faltan diez días para el primer round de esa pelea. La presidenta de la Nación hizo, esta semana,  un gesto concreto para sostener la aspiración de Daniel Filmus de pasar a la segunda vuelta. Anunció un plan de seguridad para el sur de la Capital que incluye la presencia en las calles de gendarmes y prefectos. Macri también incrementará el número de agentes metropolitanos en esa zona. El temor a sufrir un delito está al tope de las preocupaciones de los porteños. El miedo no tiene ideología.

Nota publicada en Diario Z – edición 30.06.2011

Todo lleva su firma