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Nota: Mi amigo Pablo no pierde la costumbre de alertarme sobre notas interesantes o polémicas o inteligentes. Esta vez, una nota del escritor Juan José Becerra  en Miradas al Sur del domingo pasado. Espero que a ustedes les resulte tan interesante como me lo pareció a mí. El título del post es el mismo que utilizaron en el semanario.

Por Juan José Becerra

A ustedes no tiene por qué importarles lo que hago con mi control remoto ni con mi tiempo libre, pero aprovecho el espacio soberano de este documento de Word, todavía vacío, para decirles que había dejado de ver 6, 7, 8 habiendo sido un espectador bastante fiel en el momento de su irrupción. Pero empezó a aburrirme. Me dormía. Aunque no tanto como Orlando Barone, quien ya había comenzado a darnos una imagen extraña, la de la persona menos interesada por el programa en todo el mundo y, aún así, sostenida como tótem silencioso en el centro del plató. Sentía que pasaban los días y no despuntaba en la pantalla ninguna intensidad, ninguna novedad, ninguna sorpresa.
Un día, la gata que llena de parásitos toxoplasma gondii y pelos albinos los sillones de casa se echó a dormir una siesta sobre el control de fabricación chino marca UEI, con el que administro las señales que me provee El Monopolio, y por unos segundos vi aparecer a Vicentico. Discutía o más bien conversaba con Pablo Llonto sobre la televisión basura. Era un peloteo amable, y Llonto tenía sus razones, como las tenemos muchos, para tirar al programa de Tinelli bajo el tren de la lectura crítica o la desconfianza. Pero el hecho de que Vicentico lo defendiera, aún estando en desacuerdo con él, me cayó tan bien que me quedé unos minutos para ver si finalmente en 6, 7, 8 volvía a pasar algo.
Vicentico sostuvo la posición dramática que asumen las personas inteligentes cuando se prestan a un intercambio de impresiones: esperaba, generosamente, en silencio, que lo convencieran. Y luego, cuando, como era lógico, se pasó de Tinelli a Susana Giménez, alzó apenas la voz para decir: “Ah, yo voy a ir a lo de Susana a cantar”. Su simpatía por el Gobierno (del orden del qué decir) no le impidió desplazarse hacia zonas más amplias (del orden del dónde estar), pero además planteó las cosas como lo haría un infiltrado, argumentando que a los lugares hay que ocuparlos –creo, si no entendí mal– en el sentido de que un progresista tiene el derecho y a la vez el deber de cantar en el programa de una mujer famosa por su vocación de matachorros.
Pasaron unos días y el spam de mi correo se conmovió con un mail de Mondadori: “Beatriz Sarlo en 6, 7, 8”. El telespectador crioconservado que todavía hiberna en mí sin muchas esperanzas de que la pantalla lo saque del autismo de la lectura, reaccionó como un caniche de Pavlov y se preparó para ver la visita de Sarlo al campamento de sus enemigos donde, sin dudas, la esperarían con bombas racimo y lluvias ácidas.
La primera sorpresa fue que los panelistas sintieron de inmediato la presencia de la invitada. En ausencia, la habían derrotado en un campeonato mundial de injurias donde corrían con ventaja –la ventaja pérfida de la televisión por la que todo lo que se dice se instala–, y casi sin considerar en profundidad sus ideas sobre el kirchnerismo. Pero ahora estaba allí, y las facilidades que habían tenido se esfumaban. La expectativa me dio taquicardia. Lo primero que hizo Sarlo fue ver un informe sobre los indignados de Puerta del Sol y meter a 6, 7, 8 en la bolsa de gatos donde está toda la televisión; describió la sintaxis del programa, las omisiones y la administración discrecional de las imágenes –recordemos que la tele es una pantalla operada desde una consola invisible–, luego de lo cual se dio un trueque de verdades plenas: Barragán dijo: “La televisión es así”; y Sarlo contestó: “No es mi culpa”.
Lo que se debatió fue variado y entretenido (la variedad entretiene más que la monotonía) y cada cual dijo lo suyo en un marco que sucesivamente fue amable y áspero, vago y preciso. No pareció que hubiera habido restricciones. Tanto es así que Gabriel Mariotto zumbó sin cesar al lado de la invitada con una cantidad de lugares comunes y algún insulto indirecto –puso a la invitada del lado de la “tilinguería”–, lo que fue soportado con un estoicismo que quizá haya batido algún récord nacional de paciencia.
El “efecto Sarlo” en 6, 7, 8 fue un beneficio impagable para el canal público porque el programa estabilizó y mejoró su defensa del gobierno por el simple hecho de que se dio con una de sus detractoras más importantes. Dos sectores entrelazados en una disputa de lenguaje, dos factores antagónicos conectados en una relación es siempre un mejor show –además de que es moralmente más pasable– que una función más del monólogo polifónico que nos canta siempre la misma zamba.
Lo que hizo Sarlo fue interrumpir el loop del programa. Interceptó la cadena de repeticiones tediosas e innecesarias, el corazón de la estructura narrativa de 6, 7, 8que últimamente había comenzado a ejercitar una especie de lobotomía al revés (no la de lavar el cerebro sino la de instalarle un solo chip) para poder leerlas. Muy pronto Beatriz Sarlo, pero también la cultura letrada de la que viene, dejó en evidencia las hilachas de ese artificio llamado televisión y, sin tratarse de la lección de una maestrita, el episodio fue útil para todos.
La repetición de escenas públicas vistas hasta la náusea, el romanticismo malicioso de los zócalos, el cut and paste informativo, todo ese idioma que 6, 7, 8 repudia de TN, su enemigo jurado y su maestro inalcanzable –ninguna señal del mundo es tan redundante como TN–, y también esa presión visual que nos acompaña aún cuando no queremos verla, un poco al modo del culebrón que ve pasar los días sin salir de su escena fija –el culebrón es una sola escena estirada–, quedó atrás simplemente porque el programa tomó la decisión de hacerlo.
Si hay algo que reprocharle a la televisión es su alma conservadora, su acartonamiento y la aceptación de la publicidad y la propaganda como sus corrientes de sentido más difundidas, aún cuando se disfrace de noticiero, unitario o algún otro género igualmente triturado, como todos, por el minute by minute. Contra esa corriente, 6, 7, 8 tuvo con la visita de Beatriz Sarlo –no hubiera sido lo mismo si invitaban a un cachivache– una refundación formal que lo hará desaparecer si no la utiliza en su provecho.
Es difícil entender –si es cierto lo que se dice– que la gerencia de Canal 7 se disgustó con los panelistas porque no “bloquearon” a la invitada. No es fácil hacerlo (y por lo visto fue más difícil para Mariotto que para Ricardo Foster), pero además hay que reconocer que, en el fondo, el desacuerdo entre Sarlo y sus antagonistas no fue tan violento como se preveía, además de ser notorio, al margen de los chispazos, que todos los presentes entendían las razones ajenas. Que algunos sectores conservadores –ya sean diarios sedientos de voceros implantados o particulares con firma– hayan fantaseado con que Beatriz Sarlo era una “de ellos” responde a una ignorancia de su obra y de sus ideas, que no son kirchneristas –por supuesto– pero siguen estacionadas en lo que llamamos “la izquierda”.

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Momento de decisión

La presidenta de la Nación se decidió por el más votado y no por el más querido. Los números pesaron más que la confianza. La política está repleta de gestos pragmáticos. Con decisiones contrarias a esta dinámica no se ganan comicios. Es como si un técnico de fútbol privilegiara al jugador más simpático por sobre el más eficaz a la hora de elegir a un número nueve. Se cerró así una estrategia planificada al detalle y con inusual hermetismo: ofrecer tres variantes atractivas, como imagen de fortaleza y convivencia, para luego definir. La jugada, para seguir con el lenguaje deportivo, incluyó una novedad: a Daniel Filmus, lo acompaña el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Progresismo más peronismo. Esa es la idea de la Casa Rosada. El tercero en discordia, aunque no es correcta esa imagen, el ministro de Economía Amado Boudou tendrá premio. Cristina Kichner lo considera clave para el proyecto político que encabeza. Así se lo hizo saber el viernes pasado en Olivos, minutos antes de anunciar su bendición al candidato porteño.

Filmus comprendió rápido que sería el piloto pero no podría nombrar ni a sus asistentes ni a los mecánicos del auto. En los diez primeros lugares de la lista oficial del Frente para la Victoria no hay ningún nombre de su grupo. Recién en el puesto once, aparece Juan Manuel Olmos, titular del PJ de la Capital, y uno de los dirigentes más cercanos al senador. Olmos será el jefe de campaña. En la Casa Rosada decidieron armar una lista que expresara a todos los sectores y, en esa lógica, Filmus ya tenía el premio mayor y lo soportó estoicamente. No alcanzaban los lugares para contentar a todos.  Había cuarenta nombres para diez lugares. Juan Cabandié, hijo de desaparecidos y miembro de la Cámpora, fue el elegido para encabezar la lista de legisladores. Los jóvenes k también lograron buenos lugares en las listas de comuneros.

Ya no hay tiempo para lágrimas. Desde esta semana la gran apuesta es conformar una propuesta atractiva que permita diferenciarse de Macri; sin confrontar en exceso con Pino Solanas –a cuyos votantes se pretende sumar en una eventual segunda vuelta– y, a la vez, aprovechar la buena imagen de la Presidenta. La idea a instalar es: “todos contra Macri”. Filmus confiesa haber aprendido la lección. En la última campaña contra el ex presidente de Boca, cree que dilapidó mucha energía en confrontar con Jorge Telerman. Esta vez, tiene claro que el principal adversario a batir es el ingeniero por más que antes tenga que superar al cineasta. El peronismo está ante una oportunidad histórica de hacer pie en la Capital, el distrito históricamente más díscolo a esa fuerza. Para eso contará con el aporte de dos colectoras potentes encabezadas por Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti.

Macri ya mostró sus cartas. Además de salir a defender la gestión, redoblará los mensajes hacia los sectores más renuentes al Pro. La elección de la Ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, como compañera de fórmula. La idea es reeditar el efecto de aquella fórmula “Mauricio y Gabriela (Michetti)”. La funcionaria tiene un discurso sólido y con buena imagen en la clase media. Será la encargada de parar las embestidas opositoras cuando señalen defectos en las áreas sociales, de educación y vivienda. El mensaje será “pum para arriba” y la campaña no escatimará en globos y canciones. Lo que en el gobierno porteño llaman la “mistica PRO”. Para captar a los votantes tradicionales de la derecha capitalina, Macri sumó además a Sergio Bergman, un personaje connotado con la mano dura y las posiciones más reaccionarias. El polémico rabino encabezará la lista de legisladores.

En tanto, los principales operadores macristas tratan de conformar una fórmula a la presidencia que funcione como paraguas al intento reeleccionista en la Capital. La rotunda negativa de Michetti a secundar a Felipe Solá en una aventura nacional, desbarató la idea de reflotar Unión-Pro sin Francisco De Narváez. Solá busca su destino y no es raro que termine en pareja con algún dirigente macrista. Como definió lapidario Carlos Reutemann: “el peronismo federal ya fue”. Eduardo Duhalde y los Rodríguez Saá, más lejos que cerca, piensan que sus ex compañeros están equivocados.

Las elecciones primarias en Santa Fe arrojaron varios ganadores. Hermes Binner emergió fortalecido con el triunfo de su candidato Antonio Bonfatti. Un ministro eficaz pero de muy bajo perfil en relación a su contrincante interno el senador Rubén Giustiniani. El gobernador hizo una apuesta arriesgada y acertó un pleno. Sigue siendo el gran elector de su provincia. También ganó Agustín Rossi. En una provincia dónde el gobierno apenas había llegado al diez por ciento de los votos en el 2009, Rossi hizo campaña con la imagen de la presidenta. Su lealtad y militancia tuvieron premio. Fue el precandidato a gobernador más votado. Ahora tiene el desafío de sumar a los otros sectores del peronismo para intentar arrebatarle el gobierno al Frente Progresista.

Miguel Del Sel también hizo una buena elección. En la provincia dónde un ex piloto de Fórmula 1 fue dos veces gobernador, doscientos treinta mil personas opinaron con su voto que los problemas de los santafesinos pueden ser resueltos por un cómico sin historia en la política. Del Sel, festejó con Macri en la noche del domingo, e insistió en que no cree en las definiciones ideológicas, que “va a trabajar por los pobres”.

Resta saber qué camino tomará Hermes Binner. Sólo tiene tres opciones: Ser candidato a vicepresidente de Ricardo Alfonsín y, en ese caso, debería aceptar la alianza de la UCR con De Narváez; o encabezar una frente de centroizquierda con Solanas, Stolbizer, Juez y De Genaro; o quedarse en Santa Fe, ser candidato a diputado y no participar en la pelea nacional. De todas las opciones, la más remota es la alianza con el millonario colombiano. Ni la conducción del Partido Socialista ni los votantes de Binner podrían digerir ese acuerdo. La conducción de un frente entusiasma a muchos socialistas pero, cerca del gobernador, están los que temen que dicho paso genere una ruptura con el radicalismo a nivel local y complique la elección provincial. Cualquier decisión tendrá réditos y costos. De eso se trata la política y la vida.

Nota publicada en Diario Z, edición 26.05.2011

Momento de decisión

El arte de lo posible

¿Es posible que Cristina Fernández decline su postulación? Ni en el gobierno ni en la oposición piensan en esa posibilidad. Esta semana el Partido Justicialista y la CGT le pedirán formalmente a la presidenta que se presente a la reelección. En el oficialismo no hay plan b. “Yo no escuché a la Presidente decir que no va a ser candidata. Igual no veo esa posibilidad. Y si ella no se presenta, no tengo otro candidato que respaldar”, afirmó Hugo Moyano ante un auditorio de estudiantes de periodismo de la Universidad de Palermo. El líder de los camioneros fue uno de los destinatarios del dramático discurso de José C Paz dónde CFK advirtió: “No me muero por volver a ser presidenta, ya di todo lo que tenía que dar”. La vacilación, si es que de verdad existe, funciona como paradoja electoral: según algunos sondeos la mandataria supera el 40 por ciento de intención de voto. Encuestadores como Julio Aurelio le asignan un porcentaje aun mayor.

Cerca de la presidenta nadie duda sobre su destino electoral. “Es una militante política”, “Es la principal referente de un espacio que está llevando adelante un proceso de transformación”, “No va a desertar de su responsabilidad”. La mayoría de las opiniones que este cronista pudo recoger en el entorno presidencial van en el mismo sentido. Las dudas están en los límites de la política, allí dónde las decisiones pasan por el plano estrictamente personal.

Lo cierto es que en José C Paz la presidenta le marcó la cancha a propios y extraños. Le habló a la CGT pero también a los gremios no kichneristas, a los sindicatos clasistas y a la CTA. Rechazó los métodos violentos e irracionales en un momento dónde funcionan las paritarias y los convenios colectivos de trabajo. Fue el mismo día en que pequeño grupo de trabajadores de Aerolíneas Argentinas pararon los vuelos de cabotaje por un problema de encuadramiento gremial; trabajadores de Kraff cortaron la panamericana en medio de una conciliación obligatoria y los petroleros del sur, dueños de los mejores salarios del país, permanecían bloqueando los pozos y las refinerías.

Explicó, de manera simple y contundente, como un sindicato puede volverse una corporación cuando antepone sus intereses a los de la población en general. “Yo no quiero ni explotación ni extorsión, ni de un lado ni de otro”, señaló y se manifestó cansada de hipocresías. Más allá del malestar real de CFK y de las interpretaciones interesadas de algunos medios, la relación con Moyano goza de buena salud. Desde el 2003 están el mismo barco y comparten el rumbo elegido. Pero igual de cierto es que en ese discurso la presidenta ratificó que mientras gobierne no está dispuesta a cederle el timón a nadie. En buen romance: avisó que no aceptará condicionamientos, antes de hacerlo se vuelve a El Calafate.

El que se mueve no sale en la foto

En las próximas horas deberá bendecir al candidato porteño del Frente para la Victoria. La designación implicará también una definición. Amado Boudou, el ministro estrella, quien cuenta con la adhesión de la CGT o el senador Daniel Filmus, quien cuenta con el apoyo del espacio progresista pero que alguna vez le dijo que no. Mientras tanto comenzó la pelea por integrar las listas que en derredor del kichnerismo serán por lo menos tres. La oficial, la de Aníbal Ibarra y la de Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella.

La alianza que responde al ex intendente de Morón anunció que sumará en su “colectora” de legisladores a personajes de la cultura y el deporte como el dramaturgo Tito Cossa, el actor Gustavo Garzón, el músico Mariano Otero y el presidente de Vélez Fernando Raffaini. Aunque los primeros tres lugares serán para los políticos. Entre ellos Gabriela Cerruti si es que no integra la fórmula con Boudou.

En la mayoría de las fuerzas la pelea por los primeros lugares en de las listas es feroz. Como lo definió un veterano político santafesino: “el que se mueve no sale en la foto”. El histórico dirigente peronista sabía de lo que hablaba. Una vez estaba en un bar de la capital provincial discutiendo la integración de la lista de diputados nacionales. Había logrado colar en el tercer lugar después de horas de negociaciones. En un momento tuvo que ir hasta el baño. No aguantaba más. Cuando volvió ocupaba el sexto lugar, con casi nulas posibilidades de ingresar al Congreso aunque el PJ ganara los comicios. Protestó y discutió pero no pudo remontar. En medio de la frustración un compañero le regaló la frase de la foto.

En Proyecto Sur, después del no de Graciela Ocaña, piensan en otra mujer como compañera de fórmula de Pino Solanas. El nombre que más suena es el de Victoria Donda. En las listas de legisladores deben abrir el juego al GEN y al socialismo. No será fácil sólo en Proyecto Sur conviven cinco partidos que aspiran a lugares expectantes. En tanto, volvió al ruedo Luis Zamora. La candidatura a Jefe de Gobierno del ex legislador de Autodeterminación y Libertad, de muy buena imagen en la Capital Federal, revela la incapacidad de la izquierda argentina para encontrar fórmulas de unidad.

Por su parte, la UCR porteña apura un acuerdo entre la candidata a Jefa de Gobierno Silvana Giúdici y Ricardo López Murphy de Convergencia Federal y el sector de Francisco De Narváez. La movida va en línea con el intento de Ricardo Alfonsín de cerrar trato en la provincia de Buenos Aires con el millonario colombiano. Alfonsín está convencido de que podrá presentar este acuerdo dentro de un envase progresista. Apuesta a que el gobernador Hermes Binner, quien enfrenta una dura interna el próximo domingo en Santa Fe, lo acepte sin chistar. Más allá del deseo de la dirigencia radical, para el médico socialista un acuerdo con De Narváez sería imposible de explicar ante el electorado que lo acompaña desde hace quince años. Solanas, Luis Juez y Margarita Stolbizer esperan esa definición con igual ansiedad.

Mauricio Macri, en tanto, recorre la ciudad con María Eugenia Vidal, la ministra de Desarrollo Social, y flamante compañera de fórmula. Ahora resta definir quién será el paraguas nacional del PRO. Cerca del Jefe de Gobierno están los que sugieren un acuerdo con Alfonsín; los que apuestan a Eduardo Duhalde y los que creen que el ex presidente resta más de lo que suma y sugieren rearmar un remedo de Unión Pro detrás de una fórmula Felipe Solá-Gabriela Michetti. Cerca de la diputada aseguran que no será de la partida de “ninguna aventura electoral”. Así lo llaman. En caso de no poder sumar a Michetti -la única dirigente del PRO además de Macri, con alta intención de voto- es posible que ofrezcan a Federico Pinedo. Hasta hace una semana, Solá estaba más cerca de quedarse en su casa que de encarar una campaña nacional y Michetti peleaba por la Capital.

La política es el arte de lo posible. Y, sus actores lo saben, no siempre lo posible es amigo de lo bueno.

Nota publicada en Diario Z en la edición del 19.05.2011

El arte de lo posible

A quién le habló Cristina?

La presidenta de la Nación, Cristina Kichner, brindó en José C. Paz su discurso más fuerte y emotivo de los últimos meses.

“No me muero por volver a ser presidenta, di todo lo que tenía que dar”. “Estoy haciendo un inmenso esfuerzo personal y hasta físico para seguir adelante”. “Yo no quiero ni explotación ni extorsión, ni de un lado ni de otro”. “Las medidas de extrema dureza terminan desprestigiando al movimiento sindical”. “Yo quiero sindicatos solidarios con todos los argentinos, no sólo con sus afiliados, porque si no dejan de ser sindicatos para ser una corporación”. “Estoy cansada de hipocresías de quienes vivan el nombre de Cristina y al otro día hacen exactamente lo contrario para que tenga problemas o para que esto se derrumbe”. Estas fueron algunas de las frases más notables del discurso.

El mensaje de la presidenta tiene múltiples destinatarios, dentro y fuera del Frente para la Victoria. Estuvo dirigido a los gremios no alineados con el gobierno y a los gremios que responden a Hugo Moyano. Al sindicalismo clasista y a la CTA.

Si bien la presidenta había hecho un discurso similar en marzo pasado, al momento de inaugurar una autovía en Paraná mientras estaban bloqueados los puertos del norte de Rosario, una sucesión de hechos afectaron su ánimo y la decidieron a decir lo que dijo en José C. Paz.

  • La amenaza de Pablo Moyano, en el marco de un conflicto de camioneros de hace una semana, horas después de su llamado al pacto social: “Vamos a parar el país”, dijo el secretario de Camioneros.
  • Los dichos del Jefe sindical de los taxistas, Omar Viviani, apoyando a Sergio Massa para la gobernación, cuando Daniel Scioli es el aliado privilegiado por el gobierno.
  • El conflicto en Aerolíneas Argentinas y Austral, protagonizado por una decena de empleados que pararon vuelos por un pedido de encuadramiento sindical. La presidenta se preguntó en voz alta ante dos ministros: “para esto recuperamos AA, para que la destruya un grupo de irresponsables”.
  • Veinte o treinta trabajadores de Kraft cortaron ayer por la mañana la avenida Panamericana mientras están en conciliación obligatoria.
  • Los petroleros en el sur, los mejores sueldos del país, no sólo persisten en un paro de difícil justificación y paralizan la producción de crudo, sino que no escatiman los métodos violentos.
  • Los docentes de Santa Cruz rechazan, en opinión de la mandataria, un acuerdo racional y no solo siguen con el paro sino que también cortan rutas.
  • Los gremios más sumisos durante el menemismo como Comercio y Gastronómicos ahora hacen planteos que duplican la media salarial.

Además la presidenta cuestiona, sin ambages, los métodos violentos del sindicalismo cuando en el país hay negociaciones paritarias y “se gobierna para los trabajadores”. Los que aseguran que CFK está al borde de desistir de su candidatura construyen su opinión en base al propio deseo. Ahora bien, no se puede soslayar su frase: “No me muero por volver a ser presidenta”. Lo que muchos leyeron como una advertencia, puede leerse así: yo estoy dispuesta a ir, dispuesta a hacer el esfuerzo, el sacrificio pero para eso exijo colaboración y racionalidad. O dicho de otra manera: son ustedes los que necesitan que yo vaya a la reelección si es que no quieren rifar “el modelo”.

La mayoría de los dirigentes gremiales consultados por el discurso no se dieron por aludidos. En la CGT aseguran: “nosotros no hicimos ningún paro general desde el 2003”. Es cierto. Como cierta es la presión que ejercen sobre el gobierno en busca de cargos y otras concesiones. En José C. Paz, la presidenta avisó que no las aceptará. Antes se vuelve a El Calafate.

A pesar de la tensión, es falso que exista ruptura con la CGT. Es evidente que CFK y Moyano están en el mismo barco. El tema central es que no pueden quedar dudas de quién es el que lo conduce.

 

 

A quién le habló Cristina?

Invitación: Los Poemas de 7kc

El lunes 9 de mayo, a partir de las 19,30 en la Librería Hernández de Corrientes 1436, Capital Federal, se presentan tres libros de poemas en el marco del décimo aniversario de Ediciones en Danza. Entre ellos, una antología que incluye textos seleccionados de todos mis libros de poemas (los otros volúmenes que se presentan  pertenecen a Jorge Aulicino y Alberto Muñoz, dos enormes escritores). Como suelo decir: voy a exhibir mi parte oculta, mi mejor mitad. El libro que responde a la selección del editor Javier Cófreces incluye mi producción desde 1987. Más de veinte años de laburo poético. Están todos invitados.

Aquí la invitación en video.

Invitación: Los Poemas de 7kc

Soldado que huye…

 

El refranero popular mezcla sabiduría con humor. “Soldado que se retira, sirve para otra guerra”. La frase es fácilmente aplicable a la política. Mauricio Macri peleará por su reelección en la Ciudad de Buenos Aires. Su aspiración presidencial quedará para más adelante. Tres fuentes del gobierno porteño ratificaron ante este cronista el cambio de estrategia. De esta manera Macri sigue los pasos de Fernando Pino Solanas y deja a Ricardo Alfonsín como el principal candidato opositor. En la UCR ya no andan con vueltas y expresan como una necesidad estratégica un acuerdo con Francisco De Narváez y el Peronismo Federal. Falta saber si la centroizquierda aprovecha el regalo de Alfonsín y logra conformar un frente electoral para Octubre. Mientras tanto en el PRO ya discuten quien será el compañero de fórmula.

Ante la inminente decisión de Macri, el PRO se divide entre los obedientes que aplauden y los que se sienten decepcionados. Entre los colaboradores más cercanos al Jefe de Gobierno, sólo Horacio Rodríguez Larreta todavía argumenta a favor de la batalla nacional. Tal vez como una forma de defender sus propias aspiraciones. Esta semana, en el fragor de un acto, sobreactuó su rol de candidato y no se ahorró exabruptos: “Le vamos a romper el c… al kichnerismo”.  Menos eufóricos, el resto del entorno parece rendido ante la evidencia. Incluso ya se desató la interna para ubicar al compañero de fórmula.

En la primera lista aparecen la ministra de Desarrollo Social,  María Eugenia Vidal; el responsable de Espacios Públicos Diego Santilli y el secretario de Gobierno, Marcos Peña. Vidal es la dirigente que más le agrada a Macri, por gestión y perfil. Permitiría, además reeditar la ida de “pareja” Pro que tan bien funcionó con Michetti en el 2007. Santilli cuenta con su experiencia política como principal capital. Esta semana abrió un local en San Telmo, tiene buen manejo del territorio y, como él mismo dice, “hablo con todo el mundo”. Marcos Peña reúne juventud y eficiencia, además de militar entre los más leales. Con menos chance también se menciona al Secretario de Cultura, Hernán Lombardi. En los próximos días todos tendrán una tarea común: defender una decisión que saben, muchos interpretarán como una fuga.

Cuando se interroga a los funcionarios políticos del gabinete porteño, sobre el por qué del enroque decidido por Macri, enumeran media docena de razones: las encuestas siguen mostrando muy bien posicionada a Cristina Fernández, incluso en la Capital y esto potencia al candidato oficialista; la imposibilidad de encabezar una amplia alianza opositora; el salto de De Narváez, con sus medios de comunicación y su abultada billetera, hacia la trinchera radical; el temor a terminar tercero en la grilla nacional; la falta de apoyo empresario para encarar una campaña nacional y el temor a perder la Ciudad. Es posible sumar una cuestión más. Aun con un triunfo de su “sucesora natural” Gabriela Michetti, el escenario no lo dejaba del todo tranquilo. Desde el sector de Rodríguez Larreta advertían: “Si Gabriela gana y Mauricio pierde, ella se queda con todo”.

La diputada rechaza cualquier idea conspirativa y reivindica la sociedad política que los llevo juntos al poder.  Con todo y más allá del puntilloso cuidado de las formas, los que conocen la interna del PRO saben que el cambio de rumbo tendrá efectos negativos en la relación. Fueron seis meses de mucho desgaste en una competencia feroz con Rodriguez Larreta. Hasta les tomaron examen. Michetti no se sintió apoyada a pesar que todas las encuestas la mostraban como la mejor candidata para afrontar una eventual segunda vuelta.

A Pino Solanas le ocurrió algo parecido. Desplegó un gran esfuerzo por presentarse como una alternativa nacional para terminar lanzando esta semana su candidatura a nivel municipal en el Parque Centenario. El cineasta se rindió ante la realidad. Los votos no son transferibles de un candidato a otro y Claudio Lozano no medía bien. La buena imagen que conserva Pino no es una sombra bienhechora que pueda trasladarse a voluntad. Ahora, además de cambiar el discurso nacional por el metropolitano, en Proyecto Sur apuestan a la fórmula Hermes Binner-Víctor De Genaro. El frente de centroizquierda que debió haber nacido por convicción hace un año puede terminar conformándose por decantación. Con todo, no habría que subestimarlos: Solanas en la Capital; Margarita Stolbizer en la provincia de Buenos Aires; Luis Juez en Córdoba y el candidato de Binner –si es que se impone en las internas– en Santa Fe, conforman juntos una opción atractiva. Para que tan compleja arquitectura cierre deberían deponer egos y egoísmos. También abrirse a otras fuerzas de izquierda y establecer una agenda que vaya más allá de la elección de Octubre.

En tren de pragmatismo ¿Qué hará Alfonsín con Silvana Giúdice? La diputada supera apenas el dos por ciento de intención de voto. ¿Cerrará un acuerdo con Macri?

En el oficialismo no se registran movimientos electorales decisivos. Saben que corren con ventaja. Por ahora la menor dispersión opositora no preocupa. Creen que De Narváez le sumará tanto como le restará al candidato radical. Se trata de un acuerdo, efectivamente, difícil de explicar en términos ideológicos y es muy fácil de cuestionar en una campaña electoral. Las propuestas en Economía, Educación y Seguridad de Alfonsín son casi antagónicas de las de Francisco De Narváez.

Cristina Kichner se tomará todo el tiempo posible para anunciar su postulación que, en un acto masivo, le pidió el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, “en nombre de los trabajadores”. También demorará lo que pueda la designación del candidato porteño. Daniel Filmus sigue midiendo mejor que Amado Boudou. Pero las decisiones en política no sólo responden a la matemática. Además ahora con Macri y Solanas la pelea adquiere otro tono y color. Por lo pronto, la presidenta privilegia como principal argumento electoral la gestión. En los últimos días se dedicó a sentar las bases de un posible pacto social. De aquí sus pedidos de moderación a los gremios y de menor voracidad a los empresarios.

La semana apacible que se vivió en la Casa Rosada sólo fue alterada por el fuego amigo. Esta vez la andanada la disparó Aníbal Fernández quien vinculó la quema de vagones del Ferrocarril Sarmiento con el lanzamiento de Solanas en la Capital. “¡Qué casualidad! Cuando presentaba su película (La próxima estación, en 2008) se incendiaron trenes en Haedo. Qué casualidad que hoy que presenta su candidatura se vuelven a incendiar los trenes. Son casualidades, pero hay que mencionarlas porque, si no, no terminamos de entender lo que está pasando”, dijo el Jefe de Gabinete. Y, como en aquella oportunidad, no presentó ninguna prueba. El vale todo, las volteretas en el aire y las alianzas por necesidad serán condimentos de la campaña.

Nota publicada en Diario Z en la edición del 05.05.2011

Soldado que huye…

El unicornio azul

La unidad de la oposición en la Argentina se convirtió esta semana en el unicornio azul de la famosa canción de Silvio Rodríguez: dicha unidad pertenece al mundo de la fantasía y, por si fuera poco, se extravió definitivamente. Bastó que desde la UCR se deslizara que Ricardo Alfonsín no descartaba un acuerdo con Francisco De Narváez para que casi todos los referentes del llamado progresismo tomaran distancia. Margarita Stolbizer y Hermes Binner lo rechazaron públicamente. No fueron pocos los que se preguntaron por qué Alfonsín ve como un eventual aliado a De Narváez y le pone límites a Mauricio Macri, socio electoral del millonario colombiano. El panorama se completó con los mandobles de Elisa Carrió, para quien Alfonsín no sabe gestionar y Binner no existe, y el relanzamiento de Eduardo Duhalde a la presidencia.

Cerca de Alfonsín señalan, como arquitecto del acercamiento con De Narváez, a Leopoldo Moreau. El dirigente radical tejió una buena relación con el diputado de Unión-Pro en los meses en los que se desempeñó como Gerente de Relaciones Públicas de América TV. El canal es propiedad de De Narváez, Daniel Vila y José Luis Manzano. La posible alianza no responde a la afinidad ideológica sino a la mutua conveniencia. Alfonsín duda de la eficacia de un acuerdo con Margarita Stolbizer en la provincia de Buenos Aires y piensa que De Narváez y su billetera, le aseguran una mejor perspectiva electoral. Por su parte, el diputado está decepcionado por las dilaciones y los desplantes a los que lo somete Mauricio Macri y decidió abrir el juego en busca de un candidato a presidente que cobije su ambición de gobernar Buenos Aires. Julio Cobos bendijo el acercamiento: “no veo por qué puede ser un obstáculo acordar con De Narváez”. Alguna vez el propio vicepresidente conversó con el empresario sobre una alianza radical peronista anti k.

La movida generó las críticas inmediatas de Stolbizer y Binner e, impensadamente, revitalizó la posibilidad de un frente de la centroizquierda sin el radicalismo oficial. Pino Solanas ya decidido a pelear por la Capital, apuró al gobernador de Santa Fe para que asuma la candidatura a presidente de ese espacio. En ese planteo coincide con Luis Juez. Hace meses que tejen en silencio la posibilidad de construir una suerte de Frente Amplio que se presente como una opción a la UCR y el PJ. A Binner también lo quiere Alfonsín. La disyuntiva para el gobernador es clara: encabezar un frente de centroizquierda o secundar al candidato radical. El socialista no se definirá hasta el 22 de mayo, el día en que se define la interna en Santa Fe. Allí el candidato del gobernador, Antonio Bonfatti, enfrenta al senador Rubén Giustiniani. El Partido Socialista no logró escapar al karma que persigue a la izquierda vernácula: la división permanente. En esta interna feroz que enfrenta a sus referentes más importantes, el PS arriesga gran parte su capital político en la provincia. Un resultado adverso podría condicionar la decisión de Binner de saltar al plano nacional.

Por su parte, Elisa Carrió aprovechó para pegarle por igual a tanto a Binner como a Alfonsín. Eligió con cuidado sus palabras, le apuntó a las debilidades de los dirigentes. Al diputado radical le imputó falta de capacidad de gestión y al socialista su poca presencia nacional. Ya nadie duda que Carrió apuesta a caminar en soledad por la política argentina. La pregunta es si esa estrategia no provocará más desgajamientos entre la menguada tropa de la Coalición Cívica. Esta semana Patricia Bulrich y Adrián Pérez, dos de sus referentes, expresaron posiciones abiertamente antagónicas en el debate por la tenencia de acciones por parte del Estado en empresas privadas. Lo que Bulrich considera una intromisión, a Pérez le parece razonable y una atribución del Estado. En la CC conviven dirigentes liberales con partidarios de la intervención del Estado en la economía.

Eduardo Duhalde decidió fugar hacia adelante. Después de la explosión en las internas del PJ Federal que incluyó acusaciones de trampa e intento de fraude, lanzó su candidatura por el partido Unión Popular. El ex presidente todavía se reserva para sí, el rol de armador del espacio de centro derecha. Como cuando decidió su reingreso a la política activa, apuesta a un acuerdo con Macri. Para Duhalde todas las fuerzas anti k, desde el peronismo hacia la derecha, deberían hacer un gran acuerdo. En ese espacio caben todos los invitados al coctel con el escritor Mario Vargas Llosa de hace dos semanas en el piso 24 del Hotel Sheraton. Allí el premio Nobel de Literatura les pidió unidad a Duhalde, De Narvaez, Macri y Bulrich, entre otros.

La encargada de disparara contra los hermanos puntanos fue Chiche Duhalde: “Detrás de los Rodríguez Saá está el gobierno” Mientras tanto, su ex socio Alberto Rodríguez Saá le exige  explicaciones y, aunque parezca surrealista, quiere seguir con una interna que ya murió. “Ya le gané a Duhalde (por abandono) y ahora le voy a ganar a Cristina”, insiste el gobernador de San Luis. Más allá del optimismo, el desgaste del sector es evidente. Como en la novela Los diez indiecitos, los candidatos del PJ disidente desaparecen de escena. Primero fue Carlos Reutemann, luego Felipe Solá, más tarde Mario Das Neves y así sucesivamente. Un proceso carente del misterio que emanaba de la pluma de Agatha Christie.

No habrá unidad de toda la oposición. Sí acuerdos de última hora. En menos de un mes se sabrá si al oficialismo lo enfrentan, con posibilidades reales, uno o dos candidatos. También si las opciones al gobierno responderán a la afinidad de ideas y a los proyectos programáticos o a la necesidad y conveniencia.

Nota publicada en el Diario Z edición 28.04.2011

El unicornio azul