Victoria y el juez

La chica de la foto es Victoria Montenegro. Estos días salió mucho por la tele. Nació el 31 de enero de 1976, tres meses antes del golpe militar. Sus padres fueron Hilda Torres y Roque Montenegro, militantes del ERP. Trece días después de su nacimiento, sus padres fueron detenidos y luego desaparecidos. Ella fue apropiada por el coronel Herman Tetzlaff, quien participó del asesinato de sus padres. Vivió gran parte de su vida convencida de que se llamaba María Sol Tetzlaff y que los planteos de las Abuelas de Plaza de Mayo y del juex de San Isidro, Roberto Marquevich, para que aceptara su verdadera identidad eran parte de un complot. Asegura que, a sugerencia de su apropiador, intentó perjudicar al juez. Estaba convencida de que, como le había explicado en su hogar, quería raptarla y perjudicarla. Con el tiempo comprendió la dimensión de su drama y recuperó su identidad. Esta semana declaró ante la justicia en la causa donde se investiga la existencia de un plan sistemático de robo de bebés. Allí habló sobre su paso por la justicia. Y recordó el papel del fiscal Romero Victorica y del ex juez Marquevich. Nunca había vuelto a hablar con el magistrado a quién en su momento intentó perjudicar y ahora reinvindica. En el programa Mañana es tarde volvieron a hablar después de aquellos encuentros dramáticos que mantuvieron en el juzgado. La nota es valiosa porque permite tomar conciencia del drama que se vivió en la Argentina. Se reproduce por gentileza de Radio del Plata en tres partes.

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Victoria y el juez

Un presidente como Vargas Llosa

“Vargas Llosa nos explicaba que en Perú se vive una situación de vacío por la incapacidad de la dirigencia opositora de unir fuerzas”, contó Patricia Bulrich al diario La Nación. La diputada de la Coalición Cívica formó parte del selecto grupo de dirigentes políticos argentinos  que, el lunes pasado, compartieron canapés y champagne con el Premio Nobel de Literatura peruano. Convocados por la Fundación Libertad, un colectivo de la derecha vernácula con sede en Rosario, por el piso 24 del Hotel Sheraton desfilaron Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta; Eduardo Duhalde y su esposa Chiche y el millonario Francisco De Narváez, entre otros. El extraordinario escritor –según Bulrich– le ofreció a los opositores argentinos el espejo del Perú: allí se concretará un ballotage entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori, una instancia que definió públicamente como la obligación de “elegir entre el cáncer y el sida”. Los políticos intercambiaron miradas cómplices. Un día antes, había naufragado la interna del Peronismo Federal en medio de acusaciones de trampas y chicanas varias. El autor de El sueño del Celta , que llegó a Buenos Aires para participar de la inauguración de la Feria del Libro, no se privó de señalarles el camino: deben ir todos juntos, desde Elisa Carrió a Macri; desde Solanas a De Narváez; de Hermes Binner a Duhalde. Parece ficción.

“Ay patria hermosa/ dame un presidente como Vargas Llosa”. Esta podría ser una buena consigna, una suerte de remedo de aquella que lanzaron militantes progres y peronistas cuando en el Perú asumió la presidencia Alan García en 1985 y repudió la deuda externa y prometió algo así como revolución productiva y salariazo. En aquel entonces para que rimara con García la frase tenía que comenzar con “Ay patria mía…”. Bromas aparte, los consejos de Mario Vargas Llosa funcionaron como un toque de atención en el momento de mayor desconcierto para la oposición. El domingo pasado Alberto Rodríguez Saá y Eduado Duhalde le extendieron el certificado de defunción al proceso de elecciones internas escalonadas que pensaban desarrollar por todo el país. De aparecer ante las cámaras a los abrazos y sonrientes, pasaron a intercambiar denuncias de fraude. Para el gobernador puntano, Duhalde quiso utilizar el aparato sindical de Gerónimo Momo Venegas y Luis Barrionuevo para ganarle la elección en el NOA “cuando las encuestas le daban mal”. Para Duhalde, los hermanos Rodríguez Saá son unos tramposos y falaces, porque quisieron vulnerar el acuerdo de habilitar varias mesas de votación en el interior provincial. Lo que empezó como una primaria del Partido Republicano  terminó de la peor manera y con todo el color local que este sector del PJ puede aportar. Es difícil imaginar a cualquiera de los contendientes como una víctima inocente de las maniobras del otro. Ahora comparten la derrota y la frustración.

El fin del experimento, llevó a Duhalde a llamar nuevamente a un “gran acuerdo opositor”.  En esto el ex presidente está en sintonía total con el gran escritor peruano. La cuestión es cómo armar un muñeco político que no se convierta en Frankenstein. Días atrás, el vicepresidente de la Nación Julio Cleto Cobos se bajó de su candidatura presidencial criticando a sus rivales internos en la UCR por no apostar a una alianza “sin prejuicios”.  En sus múltiples cambios, esta semana prometió encolumnarse detrás del candidato radical. Por ahora, claro.

En el PRO, Macri se siente cortejado por todos pero no termina de decidirse. Duhalde y De Narváez no tienen otra opción que golpear a su puerta. Pero ¿tiene sentido pensar en alianzas nacionales cuando todavía no definió la interna por su sucesión?  El intríngulis que abruma al ex presidente de Boca no es fácil de resolver. Las opiniones en su entorno siguen divididas entre los que dicen que la apuesta nacional, aun en un escenario de derrota le puede convertir  en el principal opositor y aquellos que temen una derrota en la ciudad si el ingeniero “descuida su quintita”.  Macri quiere cerrar un acuerdo amplio detrás de su candidatura y lograr que los sectores empresarios que lo alientan a competir con CFK, traduzcan sus palabras en apoyo económico. Mientras tanto en la ciudad, abrió una tercera posibilidad: una fórmula compartida entre Gabriela Michetti y Rodríguez Larreta, “no es descabellado”, dijo. La ex vicejefa de gobierno rechaza de plano esta alquimia. Hace meses que libra con el Jefe de Gabinete porteño una disputa feroz. De ninguna manera contemplará esa posibilidad.  Macri pidió una última encuesta antes de decidir sobre la composición de la fórmula porteña. Eso si es que termina por acatar el consejo de su asesor Jaime Durán Barba. El ecuatoriano no duda: Macri debe pelear por retener la Ciudad y postergar para el 2015 su aspiración presidencial.

El resto de los referentes políticos también tienen que resolver el futuro inmediato. Ricardo Alfonsín debe establecer su marco de alianzas. No quiere sufrir el síndrome de la manta corta. Si suma por derecha, como le propone  Cobos, se le pueden fugar aliados y votos por izquerda. Si cierra acuerdos con fuerzas progresistas, estas no aceptarán compartir boleta con el peronismo u otras fuerzas de derecha. Por ahora, esperará por Hermes Binner a quien quiere como compañero de fórmula.

Pino Solanas se debate todavía entre la candidatura presidencial y la disputa porteña. Si juega en la elección local deja sin candidato a Presidente a su socio Luis Juez y a las otras fuerzas que integran Proyecto Sur. Al cineasta le vendría muy bien que el gobernador de Santa Fe se definiera por encabezar “una opción progresista” ya que esa variante permitiría un armado territorial más simple: Pino en la Capital, Juez en Córdoba y Margarita Stolbizer en Buenos Aires. Más la CTA de Víctor De Genaro y otras fuerzas en las listas legislativas. Pero el líder socialista no puede decidir su estrategia hasta después de la interna en su provincia. Se juega allí una parada difícil. El candidato que propuso como sucesor: el ministro Antonio Bonfatti enfrentará el 22 de mayo al senador Rubén Giustiniani, de mayor visibilidad en el electorado y años de presencia en los medios. Si pierde esa elección, cree que su proyección nacional se recorta.

El oficialismo todavía no movió sus fichas. El reloj también corre para la Presidenta de la Nación, pero más lentamente. En política el tiempo se distribuye en proporción inversa  a la necesidad. Cristina Kichner debe digitar el candidato oficialista en la Capital y definir su postulación tironeada entre la responsabilidad política y su familia. Por lo pronto, se anotó un modesto triunfo: obtuvo el reconocimiento de Vargas Llosa. El Premio Nobel pudo hablar con libertad, en todos los medios periodísticos que tuvo a disposición, de la falta de libertad que existe en Argentina para poder hablar con libertad.

Nota publicada en el Diario Z edición 21.04.2011 /Ilustración: Juan José Olivieri, se reproduce por gentileza Diario Z.

 

Un presidente como Vargas Llosa

Domingo en la Feria

El domingo próximo (24 de abril) despues de las 18 presentaremos en la Feria del Libro Mapas para perderse, el libro que hicimos con el artista plástico Horacio Sánchez Fantino. Se trata de una re-presentación. El libro apareció en sociedad el año pasado junto a la muestra con los cuadros de Horacio en el CC Recoleta. Pero ahora saludaremos en el atrio. Todo a instancias de la editora Paula Mikulan, que también presenta otro de sus bellos libros de arte ese día (E. Uriburo Quintana), lo lanzaremos en el “lugar indicao”: la Feria. Todos los que quieran darse una vuelta están invitados. Sí, ya sé que es domingo de Pascua pero bue. Después de la misa, las pastas y los huevitos de choco se pueden dar un atracón de libros. Y me escucharán leer un rato historias y poemas que tienen que ver con la amada y cruel Buenos Aires. La cosa es en la sala María Ester de Miguel, el domingo próximo a las 18,30.

 

Domingo en la Feria

Santiago Segura, el brazo lúcido del cine

El actor y director Santiago Segura creo un personaje desagradable y querible. Reúne lo peor del ser humano. Lo llamó Torrente y lo hizo policía. Y agregó: Torrente, el brazo tonto de la ley.

El tío, con todos los defectos del mundo, se convirtió en un fenómeno del cine. No es para cualquiera. Pasa algo parecido al fenómeno Diego Capusotto. Hay personas que no lo disfrutan y otras que lo consideran genial.

Esta semana estuvo en Buenos Aires para presentar Torrente 4. Pudimos charlar con Segura en el programa Mañana es tarde. Fue una charla divertida y, a mi juicio, muy interesante. Por gentileza de Radio del Plata la reproducimos aquí. La música que precede la charla es la canción que Sabina compuso para la segunda película de la saga y en dónde canta el propio Torrente.

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Santiago Segura, el brazo lúcido del cine

Nada más lindo que la familia unida

El kichnerismo ganó en Salta. En Salta ganó el PJ no K. En el país de las medias verdades todo es en función del cristal con que se mira. Para algunos periodistas Juan Manuel Urtubey era un gobernador kichnerista hasta que obtuvo su reelección con casi el 60 por ciento de los votos. A partir del contundente triunfo del domingo pasado, devino en “independiente del gobierno nacional” y en “gobernador disidente”. El dirigente salteño no hizo nada para potenciar esas lecturas. Sólo dijo lo que venía diciendo: expresó su adhesión al proyecto político que conduce Cristina Kichner; le agradeció el apoyo que le brindó en los últimos años (que se tradujo en forma concreta en obra pública y subsidios). Pero también aclaró que “no es un delegado del gobierno nacional” y calificó a Hugo Moyano como “piantavotos”. No es tan difícil de entender. La fidelidad de Urtubey tiene como límite sus propias aspiraciones. Se vivieron algunas escenas de peronismo explícito.

En este intríngulis Urutbey se parece a Daniel Scioli. Al igual que el gobernador de Buenos Aires, expresa una coincidencia indudable con el proyecto kichnerista. También en sintonía con él, reconoce el liderazgo de la presidenta pero no pierde oportunidad de expresar cierto grado de independencia de la Casa Rosada. No sólo se trata de ambición política. Ambos gobernadores creen que si no levantan determinadas barreras corren el riesgo de ser “arrasados” por aquellos a quienes llaman “talibanes”. El ala dura del gobierno suele darles razones para estar en guardia. Scioli recibe una zancadilla semanal y Urtubey soportó el apoyo que el gobierno nacional y Hugo Moyano le brindaron a su rival Walter Wayar. Por esa razón cuando terminó el escrutinio no tuvo piedad y calificó al camionero de piantavotos. Eligió la frase justa para pegar dónde más duele: el líder de la CGT viene reclamando que un sindicalista acompañe a la presidenta en la fórmula presidencial.

Los principales escuderos de Moyano se turnaron para saltarle al cuello al norteño. El jefe de los taxista, Omar Viviani, y el titular de los judiciales, Julio Piumato, lo acusaron de gorila. “Lo que molesta es la descalificación no la crítica”, se lamentaron en privado. Facundo Moyano aseguró: “ya se va a dar cuenta del error que cometió”. Con todo, decir que Urtubey está en la vereda de enfrente del gobierno por ensayar estas fintas con Moyano es una falacia. Considerarlo un soldado de la causa K, un error de la misma magnitud. Cuando se aquieten las aguas, el gobernador de Salta sabe que tiene cuatro años para lograr que su provincia no siga asociada a la desnutrición y el desamparo. Sólo así su sueño presidencial tendrá alguna sobrevida y podrá seguir destratando a los sindicalistas.

Mientras tanto, los que cuentan qué pasa y tienen la responsabilidad de explicarlo, deben comprender que Moyano y Urtubey; D´Elia y Scioli marchan por el mismo camino: la ancha avenida del peronismo. Más allá de los bocinazos y los gritos, cuando no existen dudas sobre quién conduce la caravana, nadie se cruza de carril.

La necesidad tiene cara de alianza

Cerré la columna política de la semana pasada en Diario Z con esta frase que parafrasea un conocido refrán popular. Los resultados de las tres primeras elecciones del año impactaron fuerte en la oposición. El oficialismo recuperó Catamarca, logró un “empate técnico” en Chubut y ganó Salta. En pocos días, Julio Cleto Cobos decidió abandonar su carrera presidencial con críticas a Ricardo Alfonsín y a la UCR; Mario Das Neves está inhallable; Felipe Solá estudia disputar la gobernación en lugar de la presidencia; Pino Solanas se cruzó públicamente con Claudio Lozano y podría competir en la Ciudad, y Mauricio Macri volvió a llamar a un acuerdo opositor. El jefe de gobierno porteño se manifestó, además, dispuesto a “un renunciamiento histórico” de su aspiración nacional si Dios y la Patria se lo demandan. Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, bien gracias.

La pelea entre Pino y Lozano sorprendió a todos. En un ataque de sinceridad el cineasta dijo: “La macana es que Lozano da poco, da bajo”, en referencia a las encuestas de intención de voto en la Capital Federal. El economista de la CTA respondió con munición gruesa: “yo podría decir que él se baja (de la candidatura nacional) porque mide bajo”. La incomunicación entre los dos dirigentes sólo es parangonable con la distancia que separa a los socialistas Hermes Binner y Rubén Giustiniani, a punto de enfrentarse en una interna feroz. ¿Escaparán al triste destino del progresista argentino?

Macri, en cambio, habló de concordia. Enumeró seis puntos para establecer consenso sobre políticas de Estado: educación, pobreza, un pacto fiscal, infraestructura, trabajo y seguridad. La conferencia de prensa del líder del Pro arrojó un dato sobresaliente: hasta las fuerzas de la centroderecha incorporan a la educación pública gratuita y de calidad, el combate contra la pobreza y la obra pública, entra sus prioridades.

El nuevo intento frentista de Macri cosechó la adhesión de Cobos y Eduardo Duhalde, así como el previsible rechazo de los dirigentes que se ubican en el denominado espacio progresista. Alfonsín criticó que se hablara de blanqueo y se sorprendió ante la propuesta de reactivar los ferrocarriles, en especial el Belgrano Cargas, administrado por Franco Macri.

Macri insiste en una oposición unificada con un solo candidato que salga de las primarias. Los radicales Cobos, Sánz y Oscar Aguad ven con buenos ojos un acercamiento con el PJ disidente y con el Pro. Duhalde es el padre de esta idea: un “frente amplio”, muy amplio, con todas las fuerzas anti kichneristas. Alfonsín se entusiasma con sumar al GEN, al Socialismo y a Proyecto Sur, aunque no rechaza explícitamente al PJ Federal, no quiere saber nada con Macri. Las eventuales alianzas de Stolbizer  sólo abarcan a alfonsinistas y otras fuerzas de centroizquierda, de Binner a Solanas. El líder de Proyecto Sur aspira a conformar una tercera fuerza con Binner, Juez y Stolbizer pero rechaza abiertamente un acuerdo con el PJ o la UCR. Binner no irá con Macri a ninguna parte, quiere constuir un frente progresista con Solanas, Stolbizer y Alfonsín. Elisa Carrió no se imagina en ninguna alianza ni pequeña ni amplia. Todo eso pasa. Se puede decir cualquier cosa de la política en Argentina, menos que es aburrida.

Nota publicada en Diario Z edición 14.04.2011

Nada más lindo que la familia unida

Reunión

Hola amigos,aunque muchos me dicen que estoy loco, que “es una contradicción hacer una reunión real de un espacio virtual”, cumplo mi promesa. A partir de la inquietud de algunos de ustedes el año pasado tiramos  la idea de hacer un encuentro de participantes del blog. Bien, estoy en su organización. Nos prestan el espacio cultural Carlos Gardel que está en Olleros al 3500. El tema es si logramos ponernos de acuerdo sobre un día y un horario. Para mí es fundamental que sea entre semana, ya que suelo viajar a Rosario muchos findes. Tal vez podemos hacer unos mates una tardecita. O aprovechar un feriado, aunque no sé cómo sería la convocatoria. También me parece que deberíamos abrir una suerte de lista para saber maso cuántos seremos. Podemos hacer una mateada. Yo invito las facturas.  Espero que las bocas llenas no inhiban la discusión ni la charla Los escucho, digo: los leo.

 

Reunión

Todos unidos ¿triunfaremos?

“Todos unidos triunfaremos”. La consigna peronista pasó de afirmación a convocatoria desesperada. En los últimos días, los dirigentes de la oposición que firmaron un sorprendente documento “en defensa de la democracia” convocaron a la unidad para enfrentar al gobierno. Eduardo Duhalde, después de imponerse en la primera fase de la interna del PJ Federal, llamó a construir un “Frente Amplio”. Lo imagina muy amplio: desde Rodríguez Saá y Ramón Puerta hasta Maurico Macri, incluyendo a radicales y socialistas. Sí por él fuera, sumaría en la foto a Pino Solanas y a Elisa Carrió. Al Jefe de Gobierno porteño le gustó la idea. Dejó abierta incluso la posibilidad de dar un paso al costado en función de “un bien mayor”.  Más allá del gesto estudiado, el ex presidente de Boca sigue pensando que él es “el mejor candidato para enfrentar a Cristina Kichner”. Julio Cobos y Ernesto Sánz saludaron la iniciativa. Sólo Ricardo Alfonsín, Elisa Carrió y Pino Solanas exhibieron coherencia y rechazaron la alquimia, cada uno con su estilo. Alentado por sectores empresarios y de la política, el proyecto integrador está en marcha.

La plataforma de la posible unidad se construyó a partir del piquete que impidió la distribución del diario Clarín hace dos semanas. Patricia  Bulrich (CC), Federico Pinero (PRO), Oscar Aguad (UCR) y Gustavo Ferrari (De Narváez) propiciaron un documento “en defensa de la democracia”. Los cuatro diputados no sólo trabaron una fuerte relación personal en el Congreso, casi no tienen diferencias ideológicas y eso facilita las iniciativas conjuntas. Armaron el paper con prontitud y lograron las firmas de Macri, Carrió, Felipe Solá, Sánz, Duhalde y Alfonsín. Pino Solnas, Luis Juez y Hermes Binner esquivaron el papelón. Más allá de la barrabasada cometida al impedir la salida de un diario, ¿alguien puede creer seriamente que en Argentina peligra el sistema democrático o que no funciona el estado de derecho? Por otro lado, el principal perjudicado por el piquete fue el gobierno.

En el mejor momento de la presidenta de la Nación en cuanto a imagen e intención de votos, la seguidilla de descalabros no deja de sorprender. A la supuesta reelección indefinida, la amenaza de paro de la CGT y el piquete, esta semana se sumó el retiro de la Policía Federal de la custodia de edificios públicos porteños, entre ellos hospitales y escuelas. La Ministra de Seguridad, Nilda Garré, convirtió la aplicación de una medida razonable: mandar más policías a la calle (ya lo hizo con los que confeccionaban pasaportes), en una complicación. Anunció la suspensión del servicio de un día para el otro. Y más allá de que los funcionarios nacionales juran que hubo un anuncio previo al titular de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, para la opinión pública el plazo fue de 24 horas. Los vecinos otra vez atrapados en una pelea super estructural y ajena. El rechazo que generó la disposición y el paro que lanzaron los profesionales de la salud obligaron a Garré a suspender la medida y dar una prórroga. En política no basta con tener razón.

Mientras tanto en los distintos campamentos de la oposición se debaten dos estrategias: designar a un candidato único o propiciar  variantes políticas diferenciadas, una por izquierda y otra por derecha con el objetivo de robarle votos al oficialismo en ambos márgenes ideológicos. En este caso habría un pacto previo para apoyar a quien pase a una eventual segunda vuelta.

Los que alientan el candidato único, hablan de un acuerdo para que todos los dirigentes opositores participen de la interna abierta como si fueran distintas líneas de un gran frente. Alfonsín se espantó ante la propuesta que defienden sus correligionarios Sánz y Cobos. El hijo de don Raúl no se imagina junto a Duhalde y Macri. Sí con Binner y Solanas. Pero el fundador de Proyecto Sur reiteró que no hará acuerdos ni con el PJ ni con la UCR y el gobernador de Santa Fe, que debe superar la complicada interna en su provincia, todavía no le cerró la puerta a participar de un frente de centroizquierda. La líder de la Coalición Cívica fue la más dura: “no habrá alianzas con corruptos ni narcos”, advirtió.

En el PJ disidente, en cambio, no hay límites. Ya establecieron una dinámica de encuentros cercanos de cualquier tipo. Por lo pronto, el principal objetivo es conseguir un candidato a presidente que tenga más imagen positiva que negativa. No es una tarea sencilla. La elección en Capital les dio un respiro. No fue importante pero tampoco una catástrofe. “No cualquiera junta treinta y tres mil personas”, dijo orgulloso un dirigente puntano. Para los hombres de Rodríguez Saá la derrota por medio punto los deja mejor parados que al duhaldismo. La interna seguirá en otras regiones en un suerte de gira mágica y misteriosa. ¿Habrá más empates?

Mientras tanto, todos miran a Mauricio, quién como Pablo Echarri se siente El Elegido. Hay muchos que creen que “la nueva convergencia” (así la denominó Carlos Pagni en La Nación) tiene algo de natural entre el PRO y el PJ disidente. Unos cuentan con el candidato y los otros con el aparato. En las elecciones de Catamarca y Chubut, el PRO no figuró. El domingo en los comicios de Salta va con un candidato que, según las encuestas, podría llegar al veinte por ciento. Se llama Alfredo Olmedo y está acusado de propiciar  trabajo esclavo en sus campos. Macri lo apoya en silencio ya que ni se acercó a la campera amarilla del legislador.

En tanto en la ciudad, con la fecha de elecciones fijada para el 10 de julio comenzó el tiempo de las definiciones. Hay más de una docena de candidatos anotados en la grilla de largada: Boudou, Filmus y Tomada (Frente para la Victoria); Rodríguez Larreta y Michetti (PRO); Claudio Lozano (Proyecto Sur); Ricardo López Murphy (Convergencia Federal); Martín Redrado y Javier Castrilli (Peronismo Federal); Roy Cortina (PS);  María Eugenia Estenssoro (CC); Carlos Heller (Nuevo Encentro);  Jorge Telerman y Abel Fatala. Esta semana se lanzaron Silvana Giuduce (UCR) y Aníbal Ibarra (Diálogo por Buenos Aires). La legión crecerá. En el Frente para la Victoria y en el PRO habrá dedazo en breve. Y, aunque parezca un contrasentido, los candidatos mejor posicionados en las encuestas no duermen tranquilos.

La política es el arte de lo posible. Lo que parece delirante puede convertirse en aceptable y las más locas fantasías devenir en realidades. La necesidad tiene cara de alianza.

Nota publicada por Diario Z en su edición del 07.04.2011 (Todavía no había renunciado Cobos a su candidatura presidencial)

Todos unidos ¿triunfaremos?