El elegido

Si fuera por lo que dicen las encuestas, Daniel Filmus y Gabriela Michetti podrían ir posando para los afiches como candidatos del Frente para la Victoria y del Pro en la Ciudad de Buenos Aires. Pero en política no siempre son los números los que dictan las mejores decisiones. Dos más dos no siempre es cuatro a la hora de definir un candidato. Por esa razón, el senador no esconde su preocupación y la ex vicejefa porteña exhibe una inusitada prudencia. Sus respectivos referentes, Cristina Kichner y Mauricio Macri, preparan sus estrategias en base a una multiplicidad de datos y dilatarán la designación.

Lo que está definido es que no habrá internas. La bendición se hará entre cuatro paredes. Será la presidenta quien decida finalmente entre el ex Ministro de Educación y su actual ministro de Economía, Amado Boudou, cual es el mejor abanderado kichnerista en la Capital. El titular de la cartera de Trabajo, Juan Carlos Tomada no se baja del ring pero se siente unos pasos más atrás a la hora de aspirar a la candidatura oficial.

Después del golpe que significó para sus aspiraciones de “candidato natural”, el lanzamiento de Boudou junto a Hugo Moyano y Carlos Kunkel, Filmus logró recomponerse. Si bien comprende que la decisión de bajar al ex titular del Ansses a la arena política fue una decisión de la presidenta, confía en que los números lo respaldarán. En especial ante una posible segunda vuelta. Sus colaboradores afirman que el ex Ministro tiene un perfil más amable para independientes, radicales, socialistas y militantes progresistas en general que podrían determinar la elección en una segunda instancia. “Nosotros estamos en una mirada diferente a la que plantean Boudou y Moyano respecto a la ciudad”, dijo a Diario Z la semana pasada. Los colaboradores del senador aseguran que éste es el mejor argumento: “Boudou nunca podría ganarle una segunda vuelta a Michetti”.

Del otro lado, insisten con que el crecimiento del ministro de Economía no tiene techo: “este es el año de Amado”, prometen y, por lo bajo, explican que en la Casa Rosada le siguen facturando a Filmus viejas cuitas por una supuesta falta de lealtad en la elección del 2009 cuando no quiso sumar al engendro de las candidaturas testimoniales. En Balcarce 50 los dejan correr a los tres. No habrá definiciones hasta que el Pro resuelva su interna.

Gabriela Michetti ya se siente candidata. Sus colaboradores más cercanos afirman que todos los sondeos le dan mejor que a su rival interno: Horacio Rodríguez Larreta, pero agregan con orgullo: “en algunas le da mejor que a Macri si tiene que enfrentar una segunda vuelta”. El balotaje en la Ciudad es casi cantado. A diferencia del sistema imperante en la elección presidencial, los porteños eligen al Jefe de Gobierno en primera vuelta sólo si el ganador obtiene un voto más que la mitad de los emitidos. Un escenario altamente improbable. Por eso Michetti apuesta a su buena imagen con los independientes y a la aceitada relación que mantiene con radicales y miembros de otros partidos. Para compensar su principal debilidad: la capacidad de gestión, la candidatura a vicejefe será acompañada para un hombre del Partido, un ministro de su confianza o un legislador con peso propio.

Por su parte, el jefe de Gabinete porteño, es reconocido como gestor, cuenta con el apoyo de la mayoría de los funcionarios porteños y tiene el control del Partido. También goza de la simpatía de Macri, quien le reconoce haberse “puesto al hombro la gestión”. Choca con un límite: su perfil no es el mejor para seducir a los independientes ni para cerrar alianzas políticas en una segunda vuelta.

Todo quedará resuelto en un mes. Cuando Macri lance su candidatura presidencial y se defina la fecha de las elecciones. Para ese momento ya se encargaron nuevos sondeos, “más completos y complejos en su calidad” para definir si la candidatura es para “la líder motivacional” o para “el líder gerencial”.
La fecha encierra más de un dilema. Macri en esto coincide con el kichnerismo, preferiría unificar las elecciones con las nacionales el 23 de Octubre. Tanto el ingeniero como la presidenta estiman que arrastrarán voluntades en la ciudad para sus respectivos candidatos. Para eso hay que modificar una ley y hacen falta 40 voluntades en la legislatura. En el Pro dicen que tienen ese número: “en breve habrá presupuesto y unificación”, dicen. En realidad a todas las fuerzas les conviene votar el mismo día que en las presidenciales. Pero a Seguro, como a José Pedraza, se lo llevaron preso.

En el Pro también estudian una variante judicial: afirman que la ley que impide al Jefe de Gobierno llamar a elecciones junto a los comicios nacionales es inconstitucional. Según los juristas consultados, la norma vulnera la potestad que le otorga la Constitución de la Ciudad al titular del ejecutivo porteño de poder fijar la fecha cuando lo estime conveniente. La prioridad, de todas formas, es la solución política vía un acuerdo legislativo.

Mientras tanto, Macri trata de consolidar su candidatura presidencial en todo el país. No le resulta sencillo. En algunas provincias el Pro casi no existe. Por esa razón, desoyendo a su principal asesor electoral: Jaime Durán Barba, tiende puentes con el peronismo federal. Para el especialista ecuatoriano, la cercanía con Eduardo Duhalde es contraproducente en un eventual escenario de balotaje. En Santa Fe la candidatura a Gobernador del Pro del cómico Miguel Del Sel será secundada por Osvaldo Salomón, intendente de Chabás, furioso opositor de la 125 y referente local del peronismo federal. Es una señal. Macri necesita del duhaldismo en el interior pero teme que una alianza con “el Jefe” se convierta en un salvavidas de plomo.

Según unos cables de la Embajada norteamericana en Buenos Aires, revelados por wikileaks y publicados por Página/12, Mauricio Macri le anticipó hace un año a la embajadora Vilma Martínez su intención de competir por la presidencia. En esa misma charla le pidió a la diplomática que interceda para que EE.UU. adopte posturas más duras con el gobierno argentino y promocionó a su agrupación, ante otros funcionarios de la Embajada, diciendo “somos el primer partido pro mercado y pro negocios en cerca de 80 años de historia argentina que está listo para asumir el poder”. En la convicción de que nada lo afecta electoralmente –ni los muertos en derrumbes, ni las inundaciones en Belgrano, ni las expresiones xenófobas, ni sus visitas a La Embajada– Macri ratificó sus dichos sin siquiera ponerse colorado. Cree que lejos de perjudicarlo esas noticias consolidan su perfil. Duhalde lo aplaude, Francisco De Narváez vuelve arrepentido a su redil. Sin la pinta de Pablo Echarri, se siente El Elegido de la oposición.

El elegido

Qué te pasó José?

José es una metáfora dolorosa de  una manera argentina de entender el sindicalismo. José Pedraza es hijo de ferroviario. Como muchos, en la época de gloria del ferrocarril, siguió los pasos de su padre. Su hogar en Córdoba era humilde. Alguna vez confesó que llegó a pasar hambre. En 1960, cuando todavía era un pibe ingresó al ferrocarril Belgrano como obrero. Se acercó al marxismo pero al poco tiempo su ideología viró de la izquierda ortodoxa al peronismo.Se hizo dirigente sindical e ingresó a la CGT de los Argentinos. Fue encarcelado por su militancia. Durante la dictadura participó de los paros contra el gobierno ilegítimo. En los ochenta se sumó al grupo de los 25 que enfrentó a la ortodoxia peronista encarnada en Lorenzo Miguel y Herminio Iglesias. En 1985 ganó las elecciones y se convirtió en secretario gral de su gremio. En los noventa fue seducido por Carlos Menem y apoyó el proceso de privatizaciones que destruyó el ferrocarril. En pocos años se perdieron unos 30 mil km de vías y fueron eliminados cien mil puestos de trabajo. Muchos pueblos fueron condenados a la desaparición. Nunca rindió cuenta por su complicidad en la destrucción de los ferrocarriles. En 1996, asumió la secretaría gral de la Unión Ferroviaria. (es curioso, siempre contó con el apoyo de los trabajadores. Ayer hubo un paro en el Roca en defensa “de su líder”) En el 2006 fue procesado y embargado por el desvío de fondos en su sindicato. Ayer fue detenido en su lujoso departamento de Puerto Madero. Esa es su casa alternativa. La justicia sospecha de su participación en la organización de la patota que reprimió una protesta del PO y trabajadores tercerizados que terminó con el asesinato de Mariano Ferreyra. Según una fuente judicial, los ferroviarios actuaron “en defensa de sus negocios”. La empresas tercerizadas están manejadas por miembros de la Unión Ferroviaria y fliares de Pedraza. De un hogar humilde de Córdoba a un departamento de Puerto Madero; de peón ferroviario a empresario de los ferrocarriles; de defender a los trenes a destruirlos; del marxismo al menemismo; de la lucha a los negocios. Qué te pasó José?

Qué te pasó José?

Detrás de la bronca

Nota: Mientras el ejército Libio reprime brutalmente, incluso, utilizando aviones contra la población civil, va un muy interesante artículo de Robert Fisk * (“Seculares sectarios, interesados”) que ayuda a entender el proceso de rebeliones en los países árabes.

Hosni Mubarak denunció que los islamistas estaban detrás de la revolución egipcia. Lo mismo dijo Ben Alí en Túnez. El rey Abdulá de Jordania ve una mano oscura y siniestra, la mano de Al Qaida, la de los Hermanos Musulmanes, una mano islamista, detrás de la insurrección que recorre al mundo árabe. Ayer las autoridades bahreiníes descubrieron que la mano ensangrentada de Hezbolá estaba detrás de los levantamientos chiítas. ¿Cómo es posible que hombres educados pero singularmente antidemocráticos puedan entender todo tan mal? Confrontados con una serie de explosiones seculares –Bahrein no está incluido en esta categoría– acusan a los radicales islámicos. El sha cometió un error idéntico pero al revés. Confrontado por un levantamiento obviamente islámico, él acusó a los comunistas.

Barack Obama y Hillary Clinton se las ingeniaron para dar una voltereta más rara. Habiendo apoyado originalmente a las “estables” dictaduras del Medio Oriente –cuando deberían haber estado del lado de las fuerzas democráticas–, se decidieron a avalar los reclamos de democracia civil en el mundo árabe justo cuando los árabes están tan desencantados con la hipocresía occidental que no quieren a los Estados Unidos de su lado. “Los norteamericanos interfirieron en nuestro país por 30 años durante la era Mubarak, apoyando a este régimen y armando a sus soldados”, me dijo la semana pasada un estudiante egipcio en la plaza Tahrir. “Ahora estaríamos agradecidos si dejaran de interferir de nuestro lado”, agregó. Al final de la semana escuché las mismas voces en Bahrein. “Nos están baleando con armas estadounidenses, que son disparadas por soldados entrenados por los estadounidenses y montados en tanques estadounidenses”, enumeró el viernes un médico. “¿Y ahora Obama quiere estar de nuestro lado?”, preguntó.

Los hechos de los últimos dos meses y el espíritu anti-régimen de la insurrección árabe –por dignidad y justicia, más que por un emirato islámico– quedarán en nuestros libros de historia por años. Y el fracaso de los más estrictos adherentes del Islam será discutido por décadas. Ayer hubo un especial interés por el último video de Al Qaida, grabado antes del derrocamiento de Mubarak, que enfatizaba la necesidad de que el Islam triunfara en Egipto. Sin embargo, una semana antes, las fuerzas seculares, nacionalistas y honorables de Egipto, los hombres y las mujeres musulmanes y cristianos, se habían liberado del viejo sin ninguna ayuda de Osama Bin Laden. Más rara todavía fue la reacción de Irán, cuyo líder supremo se autoconvenció de que la victoria popular egipcia era un triunfo del Islam. Da para pensar que sólo Irán, Al Qaida y sus más acérrimos enemigos, los dictadores árabes antiislámicos, creen que la religión estuvo detrás de las rebeliones masivas de los manifestantes pro democracia.

La más sangrienta ironía de todas –en la que fue cayendo Obama– fue que la República Islámica de Irán estaba alabando a los demócratas de Egipto mientras amenazaba con ejecutar a sus propios líderes democráticos opositores. Casi todos los millones de manifestantes árabes que quieren sacarse de encima la capa de la autocracia –con nuestra ayuda occidental– vivieron con miedo y humillación, y son musulmanes. Y los musulmanes, a diferencia del Occidente cristiano, no perdieron su fe. Abajo de las piedras y de las cachiporras de la policía asesina de Mubarak, ellos contraatacaron gritando “Alá akbar” en lo que era, para ellos, una “Jihad”, no una guerra religiosa pero sí una batalla por la justicia. “Dios es grande” y la demanda de justicia son concordantes. Para la lucha contra la injusticia, ése es el espíritu del Corán.

En Bahrein tenemos un caso especial. Acá una mayoría chiíta es dirigida por una monarquía sunnita. Siria, de hecho, sufriría de “bahreinitis” por la misma razón: una mayoría sunnita es gobernada por una minoría chiíta. Bueno, al menos el Occidente en su defensa en picada del rey Hamad de Bahrein puede aferrarse al hecho de que Bahrein, como Kuwait, tienen un Parlamento. Es una vieja y triste bestia, que existió entre 1973 y 1975 hasta que fue disuelto inconstitucionalmente y después reinventado en 2001 como un paquete de “reformas”. Pero el nuevo parlamento terminó siendo menos representativo que el primero. Los políticos de la oposición fueron acosados por la seguridad del Estado y fueron manipulados los márgenes parlamentarios para asegurarse de que la minoría sunita siga con el control del Parlamento. En 2006 y en 2010, por ejemplo, el más importante partido chiíta en Bahrein ganó sólo 18 de las 40 bancas. Muchos me dijeron que temen por sus vidas, que temen que las turbas chiítas les quemen sus casas y los maten.

Todo esto parece cambiar. El control del poder estatal tiene que ser legitimado para ser efectivo y las balas para aplastar protestas pacíficas estaban destinadas a terminar en una serie de domingos sangrientos en Bahrein. Una vez que los árabes aprendieron a perder su miedo, pueden reclamar los derechos civiles que los católicos demandaron alguna vez en Irlanda del Norte. Al final, los británicos tuvieron que destruir el liderazgo de los unionistas y traer al IRA a compartir el poder con los protestantes. Los paralelos no son exactos y los chiítas no tienen (aún) una milicia, a pesar de que el gobierno bahreiní mostró fotografías de pistolas y espadas para avalar su opinión de que entre sus opositores hay “terroristas”.

En Bahrein hay, no es necesario decirlo, una batalla sectaria y secular, algo que el príncipe reconoció inconscientemente cuando dijo que las fuerzas de seguridad debían suprimir las protestas para impedir la violencia sectaria. Es una visión mantenida salvajemente por Arabia Saudita, que tiene un fuerte interés en la eliminación del disenso en Bahrein. Se les podrían subir los humos a los chiítas de Arabia Saudita si ven que sus correligionarios de Bahrein arrasan el Estado. Entonces, escucharíamos alardear a los líderes de la chiíta República Islámica de Irán. Pero estas insurrecciones interconectadas no deberían ser vistas desde el simple marco del fermento en el Medio Oriente. El levantamiento yemení contra el presidente Saleh (que lleva 32 años en el poder) es democrático pero también tribal. Y no faltará mucho para que la oposición empuñe armas. Yemen es una sociedad armada, tribus con armas y nacionalismo endémico. Y después queda Libia.

Khadafi es tan raro, tan próspero, su dominio tan cruel (y él estuvo gobernando el lugar por 42 años), que es un Ozymandias esperando caer. Su cercanía con Berlusconi –y, peor aún, su amor empalagoso con Tonny Blair– no van a salvarlo. Adornado con más medallas que el general Eisenhower, desesperado por una operación que le levante la papada, este desgraciado está amenazando a su propia gente con castigos “terribles” por desafiar su régimen. Dos cosas para recordar acerca de Libia: como Yemen, es una tierra tribal y cuando se levantó contra sus fascistas colonos italianos, comenzó una salvaje guerra de liberación, cuyos valientes líderes enfrentaron la horca con un coraje increíble. Sólo porque Khadafi es un loco, no quiere decir que su gente sea idiota.

Entonces hay un cambio en el mundo político, social y cultural del Medio Oriente. Creará muchas tragedias, levantará muchas esperanzas y derramará demasiada sangre. Quizá sea mejor ignorar a todos los analistas y a sus think tanks, cuyos “expertos” idiotas dominan los canales satelitales. Si los checos pudieron tener su libertad, ¿por qué no los egipcios? Si los dictadores pueden ser derrocados en Europa –primero, los fascistas, después, los comunistas–, ¿por qué no pasaría lo mismo en el gran mundo árabe musulmán? Y –sólo por un momento– dejen a la religión fuera de esto.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Detrás de la bronca

A los compañeros, la libertad

La detención de Gerónimo Momo Venegas y su posterior liberación revelan hasta qué punto la actitud de un funcionario puede afectar la calidad institucional. El juez Norberto Oyarbide disparó un misil sobre la ya mellada credibilidad de la justicia argentina. En paralelo, la reacción corporativa de la dirigencia sindical puso en evidencia como, a la hora de defender privilegios, “todos somos compañeros”.

Si el juez a cargo de la investigación no se llamara Norberto Oyarbide es muy posible que la detención del titular de la UATRE no hubiese generado tanto ruido. Oyarbide no debería ocupar el cargo que ostenta. Fue nombrado por Carlos Menem en los años en que se diagramaba un fuero federal como paraguas del poder. Al comenzar el nuevo milenio tuvo que enfrentar un juicio político: las denuncias iban desde connivencia con la Policía Federal hasta escandalosos paseos en un sauna. El 11 de setiembre del 2011, mientras el mundo miraba la caída de las Torres Gemelas, la bancada peronista lo salvó de la destitución.

Desde entonces, el juez disfruta de su sobrevida jugando a fondo: investigó algunos de los casos más resonantes de los últimos años. Fiel a su estilo, siempre con un gesto de preocupación para los flashes y las cámaras de televisión, acumuló poder, amigos y enemigos. Gracias a eso se siente invulnerable. Es un hombre en campaña permanente, como si fuese el primer candidato a diputado por el partido oyarbidista.

Lo más complejo de explicar es que su conducta no invalida sus investigaciones. Ejerce legalmente su puesto y la mayoría de sus decisiones se ajustan a derecho. La Cámara que revisa sus fallos, en general lo apercibe en las formas pero lo ratifica en sus decisiones de fondo.  Y esto vale para las causas de corrupción que salpican al gobierno, como para el espionaje telefónico en la ciudad de Buenos Aires o la mafia de los medicamentos. Claro que sus gestos ampulosos del magistrado no dejan de dañar la credibilidad en el Poder Judicial. Esa confianza que cuando se pierde no tiene repuesto.

Detuvo a Venegas de manera arbitraria y espectacular cuando podía haberlo citado a su despacho y luego plantearle los argumentos para su detención. Dicen que los tiene. Esto desató una reacción coordinada entre Eduardo Duhalde, Luis Barrionuevo y la Mesa de Enlace. Venegas fue presentado como un “preso político” y se desataron cortes de ruta y un sugestivo documento de apoyo de la CGT de Hugo Moyano. La extorsión en las rutas y las amenazas públicas obligaron al juez a adelantar la indagatoria y la posterior liberación del sindicalista.

Oyarbide completó el círculo del descrédito. A la cuestionable detención se sumó la cuestionable liberación. El juez cedió a la presión. La reacción corporativa del sindicalismo argentino también sonó como una advertencia al gobierno nacional y a toda la clase política. “No se meten con nosotros -podría ser la síntesis- en esto no tenemos diferencias”. Oyarbide boicoteó su propio trabajo. El negocio con los medicamentos truchos, incluye graves atentados a la salud pública y malversación de fondos a través de la apropiación de subsidios del estado. Estos delitos no deberían quedar impunes.

Mientras tanto sería útil para la sociedad que los distintos candidatos cuenten qué van a hacer para mejorar un sistema de salud que pide una revisión urgente, tanto en el sector público como en el privado. Hospitales modelo conviven con nosocomios desmantelados; obras sociales sindicales que son eficientes se mezclan con fachadas gremiales que encubren unidades empresarias; clínicas privadas adecuadas a la población que atienden conviven con sanatorios que parecen hoteles cinco estrellas. Y la demanda de mejor atención es legítima y cada vez mayor.

La crisis de las obras sociales es también la crisis de un modelo sindical dónde los negocios fueron reemplazando a la solidaridad y la violencia se impone como método. Basta recordar que en los últimos tres años fueron asesinados tres dirigentes gremiales que ejercían como tesoreros de sus respectivos sindicatos: Abel Berois (Federación de Camioneros), Jorge Andrade (Sindicato de Pescadores Marítimos de Mar del Plata) y Roberto Rodríguez (Sindicato de Obreros de Maestranza). Es más que un dato.

COSTOS Y BENEFICIOS

Si, como denunció Duhalde, alguien en la administración nacional alentó al juez Oyarbide a apurar la detención de Venegas, el daño que le provocó al gobierno es difícil de mensurar ahora. En realidad el principal beneficiado por el affaire fue el propio Duhalde que ahora imagina al Momo como candidato a diputado de la alianza que teje con Mauricio Macri. Algo parecido a lo que pasó con la diputada Graciela Camaño después del trompis que le aplicó a su colega Carlos Kunkel. Del ring pasó a ser candidata a la gobernación. Quizá se trate del mismo estratega oficial que orquestó el acoso a Daniel Scioli y puso al peronismo bonaerense en pie de guerra cuando estaba encolumnado sin chistar detrás de la presidenta.

Por su parte, el momo Venegas celebró la solidaridad que despertó en sus compañeros del movimiento obrero. Son los mismos dirigentes que, unos días antes, lo criticaban por las denuncias de trabajo esclavo que se multiplican en su sector y por su sumisión a las patronales del campo. Son los mismos dirigentes que claman a los cuatro puntos cardinales por la reelección de Cristina Fernández, pero no dudan en mostrarle los dientes cada vez que pueden para obtener lo que quieren.

Nadie debería sorprenderse. Tanto Venegas como Moyano saben de esta lógica impiadosa: el poder se disputa todos los días y, en Argentina, de cualquier manera.

Nota publicada en Diario Z edición 17.2.11

A los compañeros, la libertad

Vientos de libertad

Ganó el pueblo egipcio. Después de 30 años, Hosni Mubarak, dejó el poder. Ya lo dijimos en un post anterior: en el mundo árabe nada será como era. Los pueblos salen a buscar democracia. Basta recorrer la realidad de algunos países de la región para comprender hasta que punto la representación popular es burlada hace años. En Argelia gobierna el presidente Buteflika desde 1999; en Marruecos está el rey Mohamed VI también desde 1999; en Libia Muamar el Gadafi se mantiene en el poder desde 1969; en Siria gobierna Bachar El Asad es presidente desde el 2000, sucedió a su padre; en Jordania desde 1999 está en el poder el rey Abdalá II sucedió a su padre; en Arabia Saudita gobierna el rey Abdalá bin Abdelaziz desde 2005, sucedió a su hermanastro, la familia gobierna el país desde 1932. Hay que sumar Túnez que se sacudió vía rebelión popular el gobierno autocrático de Ben Ali. Y yo incorporaría, no por árabe si no por proximidad por la región, a Irán cuyo gobierno celebra la rebelión egipcia pero prohibió las manifestaciones opositoras. Allí hay una dictadura teocrática desde 1979, cuando la revolución terminó con la monarquía del Sha. Todos los líderes de la región deberán poner las barbas en remojo, el reclamo de justicia y libertad llegó para quedarse.

Vientos de libertad

Te amo, te odio, dame más

El año electoral será laboratorio de lo mejor y lo peor del sistema de representación. Las primarias abiertas, obligatorias y simultáneas van a convivir con los dedazos y otros engendros. El último capítulo de la telenovela del verano en las tiendas del kichnerismo duro, “Peguenlé a Daniel Scioli”, incluye la habilitación de listas colectoras y el apoyo a la candidatura a gobernador de Martín Sabbatella.

La idea es más o menos así: la reelección del gobernador de Buenos Aires es clave para un eventual triunfo en primera vuelta de la presidenta de la Nación. Las dos elecciones serán el mismo día. Sin embargo, los autodenominados “kichneristas puros” apuestan a que Scioli gane pero que no obtenga más votos que Cristina Kichner en la provincia más importante del país. Piensan que vale la pena el riesgo electoral. En un prematuro brote de paranoia política, temen que un Scioli fortalecido pueda convertirse en el principal candidato a la sucesión presidencial en el 2015. Si CFK finalmente compite este año, no tendrá reelección y en un movimiento como el peronismo, esa imposibilidad suena a aprontes de batalla.

Para este sector, el ex motonauta es el “enemigo íntimo” del “modelo”. Lo dicen con convicción aunque son pocos los que se animan a definir qué es “el modelo”. De nada vale que desde el entorno del gobernador enumeren la sucesión de gestos de apoyo a los Kichner realizados por Scioli en los últimos años: fue vicepresidente de NK; candidato a gobernador a pedido de éste en lugar de competir por la Capital y aceptó ser candidato testimonial en la derrota del 2009. Después de la muerte del ex presidente, ratificó su apoyo a CFK y descartó las versiones de su candidatura presidencial que alentaba un amplio sector del establishment. También se acercó a los movimientos sociales. No le alcanzó. “Es de derecha”, dicen sus críticos. Y reivindican una estrategia que puede favorecer a Francisco De Narvéz como ocurrió hace dos años y a sus socios políticos: Eduardo Duhalde y Mauricio Macri. El millonario dueño del canal América agradeció públicamente el apoyo a la fórmula de Sabbatella.

¿La presidenta piensa igual que los fundamentalistas del aire acondicionado?  (Perdón Indio, esta es una referencia a las cómodas oficinas del centro porteño y no a la eficaz banda que te acompaña) Difícil saberlo. Por lo pronto no desalienta la candidatura del ex intendente de Morón, quién más allá de sus innegables condiciones para la gestión y su honestidad, aspira a sumar votos colgado del proyecto oficialista. Alguna vez hasta se lo mencionó como posible compañero de una eventual fórmula presidencial. Variante indigerible para el peronismo tradicional, principal base de apoyo del gobierno después del naufragio de la transversalidad allá por el 2005.  Por entonces, una foto de Néstor Kichner, en la Casa Rosada, junto a Hermes Binner, Sabbatella y Luis Juez, erizó la piel de los caciques del PJ. De todos modos, después de la experiencia amarga de “Cristina, Cobos y vos”; un extrapartidario en la fórmula parece una utopía.

La mayoría de los intendentes peronistas –con excepción de Francisco “Barba” Gutiérrez- puso el grito en el cielo. No lo hacen por vocación democrática ni en beneficio de la transparencia. La mayoría no rechaza esos artilugios cuando son los principales beneficiados. Esta vez protestaron porque saben que pueden ser afectados. El Jefe de Gabinete del gobierno bonaerense, Alberto Pérez, salió a marcar la cancha: “En el 2009, cuando este proyecto político nacional fue a elecciones y medía el 30 por ciento, el ex intendente de Morón enfrentó a Néstor Kirchner. Es un dirigente político que nos despierta desconfianza por sus movimientos erráticos, mostrándose opositor y oficialista”.

Al ala izquierda del gobierno le cuesta aceptar que la “fuerza progre” que convoca a organizaciones barriales, militancia juvenil y organismos de derechos humanos incluye a Scioli, José Luis Gioja, el resto de los gobernadores; los barones del conurbano y al sindicalismo de Hugo Moyano. El ex presidente no tenía esas contradicciones.

Con menos prejuicios, los peronistas santafesinos dieron un ejemplo de pragmatismo. Después de denostarse con toda la paleta de adjetivos decidieron que juntos a las elecciones primarias. Kichneristas puros, antikichneristas, peronistas históricos, recién llegados, reutemistas y críticos del Lole, cantaron la marcha y elogiaron a Néstor Kichner. La apuesta allí es vencer al Frente Progresista que integran socialistas y radicales y recuperar la provincia. Saben que juntos tienen alguna posibilidad, divididos ninguna. El socialismo santafesino, embarcado en una interna feroz, es el espejo invertido del PJ local.

Para Scioli, que se encuentra en Italia, la procesión va por dentro. Fiel a su estilo no dirá nada o dirá algo sin decir nada. “Cómo va a discutir alguien que tiene el 60 por ciento de imagen positiva con un candidato que mide el 5”, explican los suyos desde La Plata. También advierten que hay que esperar al 19 de febrero cuando se reúnan en Sierra de los Padres los principales referentes del PJ bonaerense. Ese día es el cumpleaños de la presidenta. Dos días antes, se inaugurará el Estadio Único de La Plata con un espectáculo de luz y sonido. En el palco estarán Cristina Kichner y Daniel Scioli. En el campo de juego desfilarán Juan Sebastián Verón y Guillermo Barros Schelotto, entre otras glorias de los equipos platenses. Tanto en el fútbol como en la política, rivalidades y alianzas tienen una insoportable levedad.

Nota: Publicado en Diario Z edición 10.02.2011

Te amo, te odio, dame más

Entre el Properonismo y "los compañeros"

Mauricio Macri tuvo la mejor semana en mucho tiempo. Finalmente ocurrió lo que sus asesores le habían vaticinado: tanto los dirigentes del Peronismo Federal como Francisco De Narváez “fueron al pie”. Desde ambos sectores reconocen que no tienen un candidato presidencial con posibilidades y, en nombre del pragmatismo, aceptan ahora que el mejor representante de la centroderecha es del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Este movimiento explícito terminó de decidir a Macri: será candidato a presidente. Y, según afirman sus hombres más cercanos, Gabriela Michetti será la candidata elegida para disputar la sucesión en la Capital.

Hasta el martes pasado, Macri mantenía en público una posición ambigua sobre su futuro político. Manifestaba su aspiración presidencial pero sin cerrar la puerta a una posible reelección en la Ciudad. ¿Qué cambió? Eduardo Duhalde y los principales referentes del Peronismo Federal aceptaron lo evidente: ningún dirigente de ese sector despierta entusiasmo en la sociedad y, en forma expresa, fueron a golpear a la puerta del ingeniero. Si bien en el PRO saben que el duhaldismo es como la mancha venenosa para el electorado independiente al que pretenden seducir, necesitan de la estructura del peronismo disidente para sostener una candidatura presidencial en todo el país. Ahora el desafío es como capitalizar el apoyo sin que se convierta en el abrazo del oso.

Macri insiste con una frase: “el ciclo del kichnerismo está terminado”. Más allá que la frase está más cerca de una expresión de deseos que de la realidad. Lo concreto es que Macri aspira a llegar a una segunda vuelta con Cristina Fernández  y, en ese caso, convertirse en el único opositor. Para eso necesita del peronismo no kichnerista.

También volvió al redil el diputado Francisco De Narváez, quien después de intentar todas las alquimias posibles aceptó que su futuro está al lado de su ex socio de Unión-Pro. El millonario intentó una imposible candidatura presidencial (es colombiano), luego aceptó que pelearía la gobernación bonaerense; después se acercó a Cobos, a Duhalde y a Scioli, en forma sucesiva, hasta que la realidad lo devolvió al punto de partida: Macri. Nunca nadie en la política argentina dilapidó tanto capital político y del otro en tan poco tiempo. Basta recordar que en el 2009 se impuso sobre Néstor Kichner. Las encuestas recientes lo dan lejos de Scioli. En el PRO lo harán sufrir un poco: “el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen”, dicen y agregan: “nuestro candidato en la provincia es Jorge Macri”. Sin embargo, terminarán aceptándolo: un candidato con mucho dinero y un Canal de televisión no es para despreciar.

Aunque uno de los socios del diputado en la tele, Daniel Vila, ya habría firmado una tregua con el gobierno. El empresario mendocino cree que nadie recuerda el momento en que comparó al gobierno nacional con la dictadura de Videla en pleno debate por a Ley de Servicios Audiovisuales. Tampoco la distribución de pulseritas verdes con la leyenda “hasta K” entre los trabajadores de su multimedios. Tal vez tenga razón. A ese nuevo escenario responden los cambios en la línea editorial del Canal. Otro ejemplo de pragmatismo de ambos lados del mostrador.

Para la Ciudad, Macri ya tiene decidida la candidatura de Michetti. Como se anticipó en esta columna hace meses, la lógica de las candidaturas será la de las encuestas y los sondeos ubican a la ex vicejefa de Gobierno mejor posicionada que Horacio Rodríguez Larreta. Cerca de Macri muchos piensan que el Jefe de Gabinete representa mejor que nadie la gestión macrista, pero los números mandan. En la ciudad hay doble vuelta si ningún candidato llega a la mitad más uno, por lo cual no existe posibilidad de concurrir a la elección sin el candidato que más mide. El ingeniero se inclina, además, por unificar las elecciones porteñas con las presidenciales.

Ricardo Alfonsín también tuvo una buena semana. Se siente ganador de la interna radical y Julio Cleto Cobos vive su peor momento. Además ya fichó al gobernador socialista Hermes Binner, quién más allá de cómo resuelva la interna política en Santa Fe, ya se decidió por secundarlo en una fórmula presidencial. La decisión del gobernador cierra la posibilidad a un frente amplio de centro izquierda. Los que imaginaron una alianza que incluyera a Binner, Stolbizer, De Genaro, Solanas, Juez y otras fuerzas progresistas deberán seguir esperando. Por lo pronto, Solanas anunciará, en breve, un frente con el ex intendente de Córdoba.

En el Frente de la Victoria no hay grandes definiciones todavía. El gobernador Daniel Scioli ratificó por enésima vez su adhesión al proyecto del gobierno nacional. Con todo, los halcones del kichnerismo y los operadores mediáticos del establishment seguirán cuestionándolo. Los primeros porque lo ven ajeno, aunque lo saben imprescindible para ganar en Octubre, y los segundos porque lo pretenden como alternativa confiable a la presidenta.

Por su parte, Cristina Fernández no va apurar el anuncio de su decisión. Está convencida de que la gestión es la mejor campaña. El encuentro con su par de Brasil, Dilma Rousseff, y la foto en el balcón de la Casa Rosada junto a Estela de Calotto y Hebe de Bonafini, pesan más que cualquier anuncio. Dónde no escatimó palabras fue en el acto de inauguración de la autopista que une Santa Fe con Entre Ríos. “Les pedimos a los trabajadores y a sus dirigentes que la defensa del modelo sea a rajatabla porque son los primeros beneficiarios y van a ser los primeros perjudicados si las cosas llegan a ir mal”, dijo y les pidió responsabilidad en los reclamos.

La referencia tiene distintos destinatarios: los llamados Gordos que fueron condescendientes con el menemismo y ahora se muestran inusualmente combativos; los dirigentes de la CGT San Lorenzo que lleva adelante un planteo imposible: unificar un sueldo único para trabajadores de distintos gremios (esto sin dejar de apuntar que las empresas cerealeras exhiben una incalificable avaricia) y, en menor medida, los dirigentes sindicales más cercanos al gobierno que anunciaron algunos reclamos salariales que, según el gobierno, podrían disparar aun más los precios. Cristina Kichner sabe que las amenazas a su gobierno no sólo se ubican en la vereda de enfrente.

Nota: Publicado en Diario Z del 03.02.2011

Entre el Properonismo y "los compañeros"