Se viene la hecatombe

La hecatombe política y social es lo que más cotiza en el mercado argentino. Hecatombe es una palabra que proviene del griego y remite al sacrificio de bueyes u otros animales. En español implica otra cosa: una catástrofe con graves daños y numerosas víctimas. Tal vez, esa sea la razón por la cual la televisión demoró casi dos horas en dar la noticia del desalojo pacífico del club Albariños. Si los policías hubiesen avanzado a los palazos la convocatoria mediática hubiera sido un éxito. Es bueno saberlo.

El gobierno nacional cierra el año con un logro innegable: el desalojo del club de Villa Lugano sin violencia. La Ministra de Seguridad, Nilda Garré, había conseguido algo similar la semana pasada cuando pudo reprimir el vandalismo en la Estación Constitución sin disparos. Garré hizo la apuesta más arriesgada de los últimos años de gestión kichnerista: “garantizar la paz social y la seguridad sin provocar víctimas”. No es una tarea fácil en una sociedad demasiado tolerante con la ilegalidad y atravesada por la iniquidad y la pobreza.

El camino de la judicialización fue eficaz. El Juez Federal Daniel Rafecas expresó decisión de resolver el problema desde el comienzo. (Valga la aclaración: la voluntad y honestidad de los fiscales y magistrados involucrados en estos casos son claves). Después de recibir la denuncia del gobierno, ordenó el desalojo pacífico y luego intentó negociar con los ocupantes bajo las premisas del Parque Indoamericano. Ofreció hacer un censo e inscribir en planes de vivienda. La negativa de los ocupantes a todas las propuestas levantó sus primeras sospechas.

El magistrado determinó un perímetro para contener los enfrentamientos con los vecinos que querían despejar el predio a la fuerza y ordenó tareas de inteligencia que incluyeron cámaras ocultas e intervenciones telefónicas. El juez comprobó la presencia de una banda organizada para lucrar con la toma de terrenos. Fue entonces cuando decidió las primeras detenciones. El martes, minutos antes del desalojo, los apresados eran una docena.

En el gobierno ya se empieza a hablar del “modelo Rafecas” como una manera de enfrentar otras ocupaciones ilegales. El desafío complementario e indispensable es reducir el déficit de vivienda. Hay algunos proyectos que merecen atención oficial inmediata: la “producción de suelo urbano” alrededor de los pueblos que propone el grupo Tecnopolítica y un viejo proyecto de la Federación Agraria Argentina que apunta a la creación de un millón de chacras.

Con todo, la enseñanza más significativa que deja la desocupación del pequeño club de Villa Lugano, en contraste con el desalojo del mal llamado Parque Indoamericano, es que el Estado debe actuar frente a los conflictos. En este último caso, los funcionarios nacionales destinaron 72 horas a pelearse con Mauricio Macri intentando descargar costo político. El saldo de esa mezcla de impericia y mezquindad fue de tres muertos. Hacer cumplir la ley, garantizando el derecho de protesta y preservando la vida es la orden que bajó la Presidenta a sus ministros.

En un escenario político fragmentado y complejo, la estrategia del gobierno nacional enfrenta amenazas concretas. La primera proviene del activismo trotskista que, en su negación de la política, sigue apostando a la fórmula “cuánto peor, mejor”. El corte de vías de la línea Roca en nombre de los empleados de empresas tercerizadas, en un horario pico y cuando miles de trabajadores querían volver a sus casas agobiados por el calor, tuvo ese objetivo. La presencia de militantes del mismo sector político en los destrozos de la Estación confirma ese juego perverso. Ante la denuncia de un funcionario, otro juez detuvo y después liberó a un par de militantes que cortaron el paso del Ferrocarril.

El segundo frente se ubica en las antípodas ideológicas del Partido Obrero y es tributario de la sensación de caos. Aunque más allá de la retórica oficial no hay indicios serios que involucren al duhaldismo en la agitación social, lo cierto es que tanto Eduardo Duhalde, que se presenta como bombero de la crisis, y el PRO, con su discurso de mano dura, se benefician con los incidentes y el malhumor. Son atajos para disimular la falta de apoyo popular o la incapacidad para gestionar. Recién ahora, después de subejecutar el presupuesto del sector, Mauricio Macri anunció un “megaplan de viviendas”.

El tercer factor de complicación está dentro del gobierno. Hay que reforzar la idea de que las usurpaciones son inadmisibles. La vacilación inicial y el cálculo político complicaron el desalojo del Indoamericano. Hubo muertes y enfrentamientos entre pobres. Además la política frente a las ocupaciones ilegales y los cortes de vías de comunicación estratégicas tiene que ser una. Alguna vez, a partir del consenso con las otras fuerzas democráticas, habrá que establecer una política permanente para esos casos.

Por otro lado, el rigor que se pone para denunciar al PO debería ser el mismo cuando los cortes son protagonizados por organizaciones sociales o sindicales “amigas”. Una cosa es la acción directa promovida por la desesperación y otra muy distinta la motivada por el cálculo político o los negocios mafiosos. La noble idea de que la vida está por sobre la propiedad no implica la desaparición del Estado nacional. Paciencia y firmeza van de la mano. El resto debe hacerlo la justicia.

Nota publicada en Diario Z en la edición del 30.12.2010

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Se viene la hecatombe

Mi amigo Johnny Depp

Johnny Depp

Mi amigo Johnny Depp me mandó esta foto de nuestro encuentro en Londres en enero pasado. También una confirmación: finalente se decidió y será el protagonista de la película  que se hará en Estados Unidos en base a mi primera novela “Un crimen argentino”. Quiero compartir con todos esta noticia. Es muy posible que en febrero, venga a Buenos Aires. Chicas no digan que no les avisé.

Mi amigo Johnny Depp

Las palabras y los hechos

¿Es posible imponer la autoridad y el orden sin ejercer violencia estatal? La presidenta Cristina Fernández de Kichner está convencida de que sí. Con ese criterio el gobierno nacional hizo esta semana su apuesta más arriesgada: anunció que la policía destinada a controlar las protestas sociales no portaría armas letales y, además, aseguró que desalojaría de intrusos el Club Alvariño sin apelar a la fuerza. Después del desalojo del Indoamericano, la ocupación del pequeño club se convirtió en un caso testigo. La intransigencia de los ocupantes (rechazan cualquier salida negociada); el aprovechamiento político de Mauricio Macri que exige “el cumplimiento de la ley” a como dé lugar y la indignación de los vecinos que ya tuvo conatos virulentos, no parecen escollos fáciles de superar. La flamante Ministra de Seguridad, Nilda Garré, fue categórica: “Vamos a recuperar el predio sin víctimas”. Se trata de una prueba de fuego para su gestión ya que deberá cumplir su promesa en el marco de una cadena de sucesos que, coordinados o no, están destinados a degastar al gobierno nacional.

La frase de Garré implica una definición. El gobierno no quiere más muertos por la intervención policial. En el último mes y medio, desde el asesinato de Mariano Ferreyra, seis personas fueron asesinadas en movilizaciones sociales. Macri salió al cruce de inmediato: “Le quiero preguntar (a la Presidenta) por qué desarmamos la Policía y, mucho peor, por qué anunciamos que la desarmamos. ¿Cuál es el mensaje? ¿Que en la Agentina puede suceder cualquier cosa y no va a haber consecuencias?”. Y aprovechó una audiencia de vecinos de Lugano que exigen el desalojo del club para preguntar: “¿Qué queremos decir? ¿Qué mañana le pueden sacar la casa a la señora y el Estado no va a intervenir?”.

Lo que se había logrado con el parque Indoamericano: la acción conjunta de los dos gobiernos, que incluyó el anuncio de un plan de vivienda vedado a usurpadores, quedó en el recuerdo. La voracidad electoral, la desconfianza mutua, barrieron con el acercamiento. Aquella foto de un país casi normal: con los Jefes de Gabinete, Aníbal Fernández y Rodríguez Larreta, en la Casa Rosada se volatilizó. La creación del Ministerio de Seguridad y el envío de seis mil gendarmes al conurbano fueron recibidos por punteros, activistas y delincuentes comunes con intransigencia, hubo nuevas tomas (ocho en Quilmes) y un alevoso ataque en Lanús que dejó cuatro gendarmes heridos.

El gobierno debe encontrar el punto justo. Una policía antidisturbios bien entrenada y sin armas letales es lo que se utiliza en Europa para controlar las protestas. En estos días hubo cruces violentísimos entre manifestantes y policías en Roma y en Atenas, por los impiadosos ajustes estatales, dónde no hubo víctimas fatales. Pero, por otro lado, la noble consigna de preservar la vida por sobre la propiedad no puede implicar inacción ante el delito o la ilegalidad. Paciencia y firmeza deben ir de la mano. Los pedidos de detención a los instigadores de la ocupación van en esa dirección.

Por su parte, Macri tensa la soga a conciencia. Mantiene el discurso “legalista” y pide mano dura contra los ocupantes ilegales. Sabe que una parte importante de la población rechaza las usurpaciones. Sus asesores piensan que con esa postura puede cosechar adhesiones inesperadas. Nada dicen en el PRO de la causa central de las ocupaciones: el déficit de viviendas, la desigualdad social y la subejecución del presupuesto porteño para el área.

Tampoco es casual que Eduardo Duhalde haya elegido para su lanzamiento a la presidencia el 20 de diciembre. Nueve años atrás morían en las calles argentinas cuarenta ciudadanos en la debacle del gobierno de Fernando de la Rúa. En los afiches que convocaban al acto del lunes pasado, en Costa Salguero, la imagen del ex presidente se recorta en un fondo de incendios. Duhalde otra vez se presenta como “el gran bombero nacional”. El hombre destinado a pacificar y ordenar el país. Y para “ordenar” antes tiene que existir desorden. “No tengan miedo de hablar de represión, que no es matar a nadie, sino vivir en un país donde el Estado tiene funciones indelegables”, sentenció.

Escuchaban a Duhalde: Luis Barrionuevo, Martín Redrado, Miguel Angel Toma y Cecilia Pando, entre otros. También asistió Ramón Puerta, principal nexo entre Macri y el ex presidente, y el legislador porteño Cristian Ritondo. A su vez Jorge Macri almorzó esta semana con la candidata a gobernadora del duhaldismo, Graciela Camaño. Lo que parecía muerto: la alianza Duhalde-Macri, renació al ritmo de las peleas entre pobres y las ocupaciones de tierras. Por ahora se trata de un acuerdo tácito. Macri todavía no resolvió si su futuro será intentar la reelección en la ciudad o mantener su candidatura nacional. Tampoco descarta una doble candidatura.

Cristina Fernández, en tanto, se reunió con el Consejo Nacional del PJ. Durante el cónclave varios gobernadores le pidieron que compita por su reelección. En el peronismo kichnerista nadie duda: Cristina 2011 es la mejor opción del oficialismo. La presidenta prefiere esperar. Los números positivos de la economía no la distraen. Sabe que debe enfrentar a enemigos temibles: la movida desestabilizadora que se apoya en reclamos reales, la inseguridad y la inflación. En ninguna de esas batallas puede darse el lujo de cometer los errores que acompañaron los primeros días de inacción ante la ocupación del mal llamado parque Indoamericano.

El que no dudó en lanzar su candidatura a Jefe de Gobierno porteño fue el ministro de Economía Amado Boudou. Lo hizo junto al Ministro de Planificación Julio de Vido, el diputado Carlos Kunkel y al titular de la CGT, Hugo Moyano. Esos “guardaespaldas” ratifican que la movida tiene el aval presidencial. “Amado Buenos Aires”, será el eslogan. El senador Daniel Filmus quien se consideraba “el candidato natural” caminaba por las paredes. Concurrió a la reunión de Olivos masticando bronca. Su intención de voto cuadruplica a la de Boudou. “Contra el dedo de CFK no se puede”, se lamentó un kichnerista porteño. Sin embargo, el ex Ministro de Educación le confesó a sus colaboradores que no se bajará de la pelea. Lo cierto es que la contienda por la Capital Federal sigue sumando candidatos.

Mientras se suceden los lanzamientos electorales y las promesas de campaña, como canta Serrat, propios y extraños deberían saber que allá afuera “hay un par de pobres que preguntan insistentemente por usted/ No piden limosnas, no…/ Ni venden alfombras de lana,/ tampoco elefantes de ébano./ Son pobres que no tienen nada de nada.”

Nota publicada en el Diario Z del 23.12.2010

Las palabras y los hechos

Autobombo: La opinión de Alberto Manguel

Aclaración: Un poco de autobombo no viene mal y tal vez hasta los hace pedirle a Papá Noel un libro: “A cuántos hay que matar”.

La frase que sigue es del admirado escritor Alberto Manguel. Su generosidad es asimilable a su enorme talento.

“Reynaldo Sietecase es una de las voces más originales y fuertes de la literatura contemporánea en lengua castellana. Utilizando la estructura de la novela negra como marco narrativo, su ficción explora de forma detallada y sutil el mundo social posterior a la dictadura militar, un mundo en el que tanto los valores éticos, morales y políticos, como también las convenciones de la vida cotidiana, fueron transformados radicalmente. La violencia aparente en la ficción de Sietecase se refleja en su estilo agudo y tajante que no deja de recordar la voz de Celine por el manejo de lengua y Heinrich Böll por la temática y la agudez psicológica.”

Autobombo: La opinión de Alberto Manguel

Para qué sirve la política

“La actividad humana que tiende a dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad”. Esta es una de las frases más utilizadas para definir “política”. Después de tanta sangre y tantas chicanas al fin llegó el turno de la acción política. El Jefe de Gabinete del gobierno nacional, Aníbal Fernández, y el Jefe de Gabinete del gobierno porteño, los principales gladiadores de una contienda estéril, anunciaron un plan de viviendas en forma conjunta que destrabó el conflicto en el Parque Indoamericano (hay que llamarlo terreno abandonado para ser justos con su estado). Ambos funcionarios aclararon que quedarán excluidos todos aquellos que usurpen tierras. Además advirtieron que quienes ocupen predios de manera ilegal serían castigados con la supresión de otros beneficios sociales o subsidios.

Toda una señal: la conferencia de prensa que compartieron Fernández y Rodríguez Larreta fue la contracara de las convocatorias a los periodistas para cruzarse acusaciones y tratar de descargar responsabilidad en el otro durante la última semana. Antes el gobierno nacional le dio intervención a Gendarmería y Prefectura y organizó un censo de los ocupantes. Unas trece mil personas, la mayoría de la Capital, habitaban el predio. Algo así como una ciudad pequeña.

Los lamentables sucesos que rodearon la toma del Parque permiten sacar algunas conclusiones:

* La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kichner, y el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri comprendieron que la espiral de agresiones y la inacción no sólo los perjudicaba ante la población sino que la situación amenazaba con extenderse. Más allá de las responsabilidades propias de cada administración, la inexplicable demora en dar una respuesta estatal coordinada y coherente costó tres vidas y decenas de heridos y magullados

* La solución elegida reconoce la dramática situación que viven miles de argentinos por la falta de viviendas dignas. Según los datos de la Asociación Argentina de Presupuesto, de los programas de vivienda de la Ciudad se ejecutaron solo el 26,5 por ciento (se usaron $189 millones de un Presupuesto de $489 millones). El año pasado a la misma fecha el nivel de ejecución era del 40 por ciento. Tampoco se cumplió con la promesa de urbanizar villas y asentamientos. Más allá de la inoperancia de la gestión porteña la falta de viviendas se extiende a todo el país.

* La presidenta está convencida que detrás de la ocupación hubo una mano negra. Dijo también que quisieron evitar que en el tercer aniversario de su gestión hiciera un balance comparativo con el 2003 que, evidentemente, le permite mostrar guarismos positivos. “Esto no se desmadró, se apadrinó”, dijo Cristina Kichner en evidente alusión a una columna firmada en un diario por el fugaz ministro de educación de Macri, Abel Posse, que escribió que la situación se había “desmadrado”. Luis D’Elía y algunos intendentes no dudaron en señalar a Eduardo Duhalde. Esa presunción, fundada o no, nunca debió inhibir la acción del Estado nacional.

* En línea con el argumento de las conspiraciones, Duhalde no descartó que el gobierno hubiese intentado “hacerle una zancadilla a Macri”. Y, como frutilla de la torta, dijo que Argentina “está viviendo un clima preanárquico”. Todo eso desde Estados Unidos dónde se encuentra dando unas charlas. Lo que se dice un hombre comprometido con la paz social.

* Entre lo más negativo quedan los dichos xenófobos de Mauricio Macri que contribuyeron a enardecer más los ánimos cuando había que llamar a la calma. Producto del consejo de sus asesores o por decisión personal, el Jefe de Gobierno asumió de manera explícita el discurso de la derecha más dura.

* El estallido operó como un baño de realidad para todos. En la Ciudad de Buenos Aires conviven Puerto Madero y Las Cañitas con Villa Soldati y la villa 20. La campaña electoral del PRO se lanzó desde Villa Lugano pero su gestión hizo poco y nada para acortar la brecha social entre “las dos ciudades”. Un chico que nace en el sur tiene muchas menos posibilidades de sobrevivir, de tener acceso a la salud, de estudiar o de llegar a la universidad que uno que nace en el norte. Veinte cuadras de distancia pueden cambiar un destino.

* Un dato curioso: la mayoría de los legisladores porteños vive en el norte. Alguna vez los representantes de la ciudad deberían ser elegidos por zona y obligados a permanecer en sus barrios mientras duren sus mandatos. De esta forma se harán cargo de lo qué pasa y de cómo se vive en el barrio al que representan. Así ocurre en muchas ciudades europeas.

*  En un principio los halcones del gobierno nacional intentaron comerse al caníbal. Declamando un falso progresismo criticaron las expresiones discriminatorias pero evitaron condenar la ocupación del espacio público. “Es un problema de Macri”, dijeron y apostaron a que los costos políticos sólo se pagaran en la Ciudad. Cuatro días después de los incidentes, el senador Daniel Filmus fue el primer oficialista en cuestionar las ocupaciones.

* Otra vez las fuerzas policiales no estuvieron a la altura del conflicto social. La Metropolitana y la Federal reprimieron brutalmente. No utilizar armas de fuego frente a movilizaciones sociales debería ser un catecismo en la Argentina. El desamparo y la desesperación no se combaten a tiros. En el último mes y medio murieron siete personas en movilizaciones.

* La presidenta apuesta a que Nilda Garré a cargo del flamante Ministerio de Seguridad marque un punto de inflexión en este tema y logre avances sustanciales en materia de seguridad.

* Es muy importante esclarecer los asesinatos de Rosemary Churapuña, Bernardo Salgueiro y Juan Castañeta Quispe  ocurridos en el Parque. En Argentina el principal problema no es el delito sino la impunidad.

* Merece una investigación especial la identidad de los grupos que alentaron la toma. ¿Existen mafias vinculadas al narcotráfico? Como señaló Sergio Shocklender. ¿Hay punteros que hacen negocios inmobiliarios con los más pobres?

* Es necesario un fuerte compromiso de políticos, medios y periodistas en contra la xenofobia y la discriminación. Muchas de las acusaciones y los insultos que se cruzaron durante estos días contra ciudadanos de países hermanos son producto de la ignorancia o de la mala intención. Argentina es un país de inmigrantes. Está demostrado que la inmigración es positiva y fortalece el crecimiento económico de un país.

* Mejorar la política inmigratoria no implica cerrar puertas sino abrirlas en las mejores condiciones. Evitando, por ejemplo, que los inmigrantes sean explotados por bandas o empresarios inescrupulosos o estén condenados a vivir en la ilegalidad. También contribuir a su plena integración.

Dirigir la acción del Estado en beneficio de toda la sociedad, en especial de los sectores más vulnerables. En Argentina si la política no apunta a transformar la realidad para hacerla más justa no sirve para nada.

Nota publicada en Diario Z del Jueves 16 de diciembre.

Para qué sirve la política

Solos

En un mes y medio murieron seis personas por violencia sindical o social. El militante del PO, Mariano Ferreyra, en manos de una patota de la Unión Ferroviaria. Un miembro de la comunidad toba y un policía en Formosa en medio de una brutal represión de la policía provincial sobre los Qom que cortaban una ruta en reclamo de sus tierras. En la última semana en los enfrentamientos en el Parque Indoamericano fueron asesinadas tres personas más. Hay dudas sobre una cuarta víctima.

¿Qué pasa?

Lo del Parque Indoamericano es un ejemplo de cómo la insensatez, la hipocresía y la incapacidad de parte de la dirigencia porteña y de los funcionarios del gobierno nacional ponen en riesgo la vida de la población.

Nada justifica una muerte. A la legión de xenófobos que posiblemente se suban a este comentario, quiero decirles que los muertos no tienen nacionalidad. Seguramente eran personas que querían vivir mejor. Aclarado esto. Lo primero que quiero señalar es que el déficit de vivienda en la Argentina es una vergüenza.
Lo segundo es que el uso de la fuerza para reprimir los conflictos sociales no puede seguir incluyendo armas de fuego. Esto ya debería ser un catecismo en la Argentina. Todavía no se descarta que en el desalojo inicial la metropolitana y la federal no las hayan utilizado. El desamparo y la desesperación no se combaten con palos. Salvo que se quiera derramar combustible sobre el fuego. También hay que señalar que no se puede admitir desde ningún punto de vista la ocupación de un espacio público. Salvo que se quiera habilitar una catarata de usurpaciones.

La ocupación del Parque Indoamericano revela cuestiones diferentes. La profunda inequidad social: Buenos Aires es una ciudad rica que crece junto a enormes bolsones de probreza. Hay Puerto Madero y las Cañitas, junto a Lugano y la villa 20 o la 31.

Un viejo maestro, David Feldman, solía decir “no se puede comer manjares al lado de un hambriento. O por lo menos no se puede hacerlo durante mucho tiempo. Tarde o temprano, el hambriento saltará sobre la mesa”.
Los que dicen que Macri no hizo nada por achicar esa brecha, a pesar que lanzó su campaña electoral desde Lugano, tienen razón. Pero deberían reconocer que tampoco hicieron muchos los Jefes de gobierno que lo precedieron.

Los incidentes de Villa Soldati revelan:

La existencia de mafias que medran con la angustia de la gente humilde, los estafan y engañan. Los mueven cuando quieren. Los utilizan como carne de cañón. Y si es necesario no trepidan en cometer asesinatos. También será necesario investigar la denuncia de Sergio Shocklender –coincidió con Macri- sobre la presencia de narcos cada vez más organizados y activos en los barrios pobres de capital y el conurbano.

Más allá de los comentarios discriminatorios del Jefe de Gobierno, es imperioso implementar una política de inmigración que contemple la integración y los derechos de los habitantes del mundo que quieran habitar el suelo argentino (como dice el preámbulo de la Constitución Nacional). Que no implique una barrera pero tampoco la presente situación que deja a merced de los inescrupulosos a los inmigrantes que terminan siendo mano de obra barata para empresarios y bandas.

La batalla de pobres contra vecino algo menos pobres en el sur de la ciudad. No sólo muestra la incapacidad del PRO para dar respuestas a una realidad compleja. Ni se urbanizaron los barrios precarios y no se construyeron viviendas al ritmo necesario, sino también la hipocresía de parte de la dirigencia autodenominada progresista que quiso aprovechar la coyuntura para hacerle pagar costos a Macri sin pensar en la gente. El gobierno no se hizo cargo de la represión inicial de la Federal y apostó a comerse al caníbal. Muchos de los candidatos a suceder al Jefe de Gobierno del PRO sólo que privado aceptan lo evidente: no se puede permitir la ocupación de espacios públicos ni siquiera por extrema necesidad. El precedente sería gravísimo.

Entre la injusticia social y la incapacidad para resolverla. Entre los incapaces y los perversos. Está la gente.

Editorial de Mañana es tarde (AM1030) / 10 de diciembre

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